ASESINADOS EL SACERDOTE SEBASTIÀ SEGARRA, EL MÉDICO Y EL SECRETARIO.

ASESINADOS EL SACERDOTE SEBASTIÀ SEGARRA,  EL MÉDICO Y EL SECRETARIO.

ALFARA DE CARLES, LA DESMEMORIA HISTÓRICA

ASESINADOS EL SACERDOTE SEBASTIÀ SEGARRA, EL MÉDICO Y EL SECRETARIO.

A partir de las elecciones de febrero de 1936, los vecinos afines a los partidos del Frente Popular se insubordinaron y coparon el Ayuntamiento. Hubo atropellos a personas de derechas y sus propiedades. Los dirigentes más destacados fueron José Lluís Centelles, Agustín Fort Barberá, Sebastián Fontanet Fontanet, Sebastián Fontanet Lluís y Enrique Sansano Ventura. Las personas detenidas eran conducidas e internadas en la cárcel de Tortosa. La iglesia parroquial fue saqueada, destruidos sus altares y las imágenes sagradas, y sustraídas las dos campanas del templo. También se apropiaron de las imágenes religiosas que había en las casas particulares, a las que prendieron fuego en la plaza del pueblo. Fueron incautadas las mejores fincas del término y el molino aceitero. También se incautó el dinero de vecinos depositado en Bancos radicados en Tortosa, obligandoles a firmar sus entregas, con peligro de sus vidas si se resistían.

El 18 de abril de 1938 fue liberado el pueblo por las fuerzas nacionales. El vecindario había evacuado el casco urbano y se encontraba refugiado en las cuevas de las montañas del municipio, donde se estabilizó el frente durante quince días, al cabo de los cuales entraron en la población los nacionales, con desbandada de los dirigentes locales del Frente Popular. Unos días antes de la liberación se ausentaron del pueblo ocho familias, por temor a represalias.

SEIS ASESINATOS

alf1

Estado número 1: Relación de personas residentes en el término municipal que durante la dominación del Frente Popular fueron muertas violentamente.

—————————————–

1.- JUAN MARTI GIMENO, de 50 años de edad, secretario del Ayuntamiento, afiliado a la CEDA, fusilado el 23 de septiembre de 1936 en el término municipal de Tortosa. Como personas sospechosas de haber participado en el crimen se cita a José Lluís Centelles, exiliado en Francia, y José Fort Barberá. Su esposa, Amparo Martí Fontanet, de 43 años de edad, natural y vecina de Alfara, el 21 de agosto de 1942 declara ante el juez que su esposo, de 48 años de edad, secretario del Ayuntamiento, fue detenido por José Cabré Mora en el término municipal de Villarreal (Castellón) el 21 de septiembre de 1936. Fue conducido al gobierno civil de Valencia y desde allí a Tortosa, apresado por los vecinos José Lluis Centelles, José Sabaté Ferré, ambos exiliado en Francia, y Sebastián Fontanet Fontanet. Su cadáver fue hallado en el Km. 196 de la carretera de Valencia a Barcelona, en el término municipal de Tortosa; presentaba heridas por arma de fuego. La víctima era natural de Alfara de Carles, hijo de José y de Cinta, casado con Amparo Martí, de cuyo matrimonio no quedaron hijos.

2.- DANIEL ESCRICH BORT, de 47 años de edad, médico de Alfara de Carles, afiliado a la CEDA, fusilado el 13 de septiembre de 1936 en el término municipal de Tortosa. Como personas sospechosas de haber participado en el crimen se cita a Sebastián Fontanet, Enrique Serrano Ventura y José Sabaté Ferré. Su esposa, María Martí Fontanet, de 41 años de edad, natural y vecina de Alfara, el 21 de agosto de 1942 declara ante el juez que su marido, médico, de 48 años de edad, fue detenido en Liria (Valencia) el 13 de septiembre de 1936, por José Lluis Centelles, exiliado en Francia; Angustín Fort Barberá, en la cárcel, y José Sabaté Ferrer, fusilado, siendo conducido a Tortosa y asesinado el mismo día en el Km. 196 de la carretera de Valencia a Barcelona. Su cadáver presentaba varias heridas por arma de fuego. Su defunción fue inscrita en el juzgado municipal de Tortosa. La víctima era natural de Liria, ejercía la profesión de médico en Alfara, casado con María Martí, de cuyo matrimonio quedaron dos hijas, María y Gloria, de 22 y 19 años de edad, respectivamente.

3.- JOSÉ FONTANET FRANQUET, de 38 años de edad, pastor, de derechas, fusilado el 9 abril de 1938 el término municipal de Alfara; presentaba heridas por arma de fuego. Se ignoran los autores del crimen. Su esposa, Carmen Albalat Huguet, de 39 años de edad, el 21 de agosto de 1942 declara ante el juez que su esposo fue detenido el 10 de abril de 1938 por tres milicianos, en la partida Ullals, de este término municipal. Desde allí fue conducido a la partida Mas de Piqué, donde pereció asesinado. Su cadáver presentaba varias heridas por arma de fuego. Ignora las personas que participaron en el crimen. José Fontanet era natural de Alfara, hijo de Juan y de María, casado con Carmen, de cuyo matrimonio quedó un hijo llamado José, de nueve años de edad.

4.- CLEMENTE FONTANET ADELL, de 50 años de edad, pastor, de derechas, fusilado el 18 de abril de 1938 en el término municipal de Alfara; su cuerpo presentaba heridas por arma de fuego. Se ignoran los autores del crimen. Su esposa, Carmen Soria Expósito, natural de Barcelona, vecina de Alfara, el 21 de agosto de 1942 declara ante el juez que su marido fue detenido por personas desconocidas el 18 de abril de 1938 en la partida Lluisos, del término municipal, donde hallaron su cadáver, que presentaba heridas por arma de fuego. Se ignora las personas que participaron en el crimen.

5.- TOMÁS BERTOMEU ESTRADA, de 50 años de edad, pastor, de derechas, asesinado el 18 de abril de 1938 en la partida Lluisos del mismo término municipal. Su esposa, Mercedes Adell Graciá, el 21 de agosto de 1942 declara ante el juez que su marido fue detenido por unos desconocidos en la misma partida donde fue hallado su cadáver, con varias heridas por arma de fuego. Tomás era natural de Alfara, hijo de Ramón y de Salvadora, casado con Mercedes, de cuyo matrimonio quedaron tres hijos: Dolores, Encarnita y Miguel, de 23, 19 y 17 años de edad, respectivamente.

6.- BEATO SEBASTIÁN SEGARRA BARBERÁ, de 47 años de edad, sacerdote de la Hermandad de Operarios Diocesanos. Detenido en Afara el 26 de julio de 1936, ingresado en la cárcel de Tortosa; trasladado en octubre de 1936 a la checa San Elias de Barcelona, junto con otros presos tortosinos. Era natural de Paüls (Baix Ebre), pero su familia se trasladó a Alfara cuando era un niño. Bautizado el 28 de marzo de 1894, en la iglesia parroquial de la Natividad de Nuestra Señora, de Paüls. Se consagró a la Hermandad el 12 de agosto de 1918. Recibió el Orden Sacerdotal el 11 de enero de 1919. Ejerció su ministerio en los Seminarios de Córdoba, Jaén, Burgos, Belchite, Tarragona, Murcia, Orihuela, Valencia y Tortosa. Fue martirizado en la citada checa, a partir del 24 de septiembre de 1936. Fusilado, días después, en el cementerio de Les Corts (Barcelona). Sus restos mortales fueron trasladados al cementerio de Tortosa, el 29 de octubre de 1940, junto a otras víctimas tortosinas halladas en el mismo cementerio. Tenía 42 años de edad y llevaba 18 de vida religiosa.

Fue beatificado en Tarragona el 13 de octubre de 2013, junto con 14 compañeros sacerdotes de la Hermandad de Operarios Diocesanos, que encabeza Joaquín Jovani Marín, rector del Seminario de Tarragona, “muertos por odio a la Fe en España, durante los años 1936 y 1938”, según reza el decreto de martirio suscrito por el Papa Benedicto de XVI el 27 de marzo de 2013, con motivo de la beatificación más numerosa realizada por la Iglesia católica a lo largo de su historia, en la que subieron a los altares 522 mártires de la persecución religiosa en España, durante los años 1934 y 1936-1939. Él, como Joaquín Jovaní, no forma parte de la Causa del Beato Manuel Borrás, pese a que Jovaní era rector del Seminario de Tarragona. Entraron en el proceso abierto por el obispo de Tortosa, Manuel Moll y Salord, a los veinte sacerdotes de dicha Hermandad inmolados durante la guerra, suscrito el 5 de noviembre de 1959.

Fue prefecto de colegiales durante dos años en el Seminario de Córdoba, y otros dos en Jaén. Durante un año fue mayordomo en el colegio de Burgos; y durante dos años lo fue del colegio de Belchite. Ejerció tres años como prefecto en el colegio de Tarragona y uno en el colegio de Murcia. Durante dos años fue mayordomo en el Seminario de Orihuela. Estuvo tres años ejerciendo como Prefecto y secretario de Estudios en el Seminario menor de Valencia, y dos en el colegio de Tortosa. Fue administrador de las revistas de la Hermandad. Quienes le conocieron aseguran que era una persona humilde, piadosa y abnegada. Fue uno de esos “héroes ocultos”, tan predilectos de Dios y promovedores de su gloria.

DECLARACIÓN DE SU HERMANO.- Benito Segarra Barberá, de 40 años de edad, casado, de profesión maestro nacional, vecino de l’Espluga de Francolí (Conca de Barberá, Tarragona), el 4 de febrero de 1946 declara ante el juez municipal de la citada villa que su hermano, Sebastià Segarra Barberá, hijo de Benito y de Dolores, natural de Paüls (Tarragona), de 42 años de edad, al sobrevenir su defunción era sacerdote perteneciente a la Hermandad de Operarios Diocesanos, con residencia y destino en el colegio San José de Tortosa, donde desempeñaba el cargo de Administrador de las revistas y publicaciones de dicha Hermandad.

Según su declaración, al estallar la guerra civil e iniciarse la persecución religiosa en la ciudad donde residía (Tortosa), se refugió en Alfara de Carles (Tarragona), en casa de unos familiares, donde fueron a detenerle un grupo de milicianos de Tortosa, el día 2 de septiembre de 1936. Se lo llevaron a los calabozos de Tortosa, en la llamada “Casa de la Ciudad”; más tarde, lo trasladaron a la cárcel del partido judicial, en la misma población, donde permaneció administrando los Santos Sacramentos y confortando religiosa y espiritualmente a los compañeros de cautiverio en peligro de muerte.

Fue presentado ante el Tribunal Popular de Tortosa y continuó detenido hasta la noche del 23 al 24 del citado mes, en que, después de llamarle junto con otros “veinte y pico” compañeros de cautiverio, les informaron que iban a salir hacia Barcelona. Los ataron codo con codo sobre la espalda, fueron brutalmente cargados en un camión y desaparecieron sin que se supiera más de su paradero. Acabada la guerra, se supo que los habían trasladado a Barcelona, que fueron asesinados y algunos enterrados en el cementerio de Les Corts. Su cadáver fue exhumado y trasladado a Tortosa con toda solemnidad el 29 de octubre de 1940 (Día de los Caídos), para ser enterrado en el mausoleo construido para todos los caídos en aquella desdichada expedición. (AHN, CGT, fol. 1825).

LLUÍS CENTELLES.- Un informe de la Guardia Civil para el fiscal de la Causa General considera al vecino José Lluís Centelles, dirigente del Frente Popular en el pueblo, sospechoso de haber participado en los asesinatos de Daniel Escrich y Juan Martí Gimeno. Fue inspirador y dirigente del terror rojo en la población. Participó en actos de ejecución. Fue miembro del comité y el Ayuntamiento frentepopulista. Según la declaración de María Martí, intervino en la detención de su esposo, Daniel Escrich. Amparo Martí le considera sospechoso de participación en el asesinato de su esposo, Juan Martí. Intervino en la destrucción de la iglesia parroquial.

 

SAQUEO DE VIVIENDAS Y PROFANACIÓN DEL TEMPLO

alf2.jpg

Estado número 3: Saqueo de domicilios de vecinos, de la casa abadía y profanación de la iglesia parroquial.

————————————

El 25 de julio de 1936 fue saqueada la casa de Juan Martí Gimeno, por unos desconocidos acompañados José Lluís Centelles, exiliado en Francia; Agustín Fort Barberá, Rafael Adell Pujol y José Fontanet Barberá, los tres en la cárcel. El mimo día fue saqueado el domicilio de José Pallarés Adell, por los mismos individuos. El 26 del mismo mes y año fue torturado en Tortosa Juan Fontanet Villaubí, por desconocidos. El 28 del mismo mes y año, saquearon y profanaron iglesia parroquial y la casa abadía, donde vivía el párroco, por los mismos que saquearon varias viviendas de familias de derechas.

PARADERO DE ALGUNOS VECINOS.- El 22 de agosto de 1942, la guardia civil de Xerta informa al fiscal sobre el paradero de algunos vecinos: Juan Porta Galcerá fue sentenciado a muerte y ejecutado por consejo de guerra en Vinaroz (Castellón), en mayo de 1938. Francisco Adell Pujol se encuentra en la cárcel de Astorga, y Sebastián Fontanet Lluís marchó voluntario para enrolarse en el Ejército popular republicado. Se le considera desaparecido en la Batalla del Ebro.

Francesc Basco Gracià. Periodista. Del libro inédito “La represión del Frente Popular en Tarragona”.

Anuncios

BELLMUNT DEL PRIORAT: QUEMADOS VIVOS POR NEGARSE A FALTAR A SU VOTO

BELLMUNT DEL PRIORAT: QUEMADOS VIVOS  POR NEGARSE A FALTAR A SU VOTO

BELLMUNT DEL PRIORAT: LA DESMEMORIA HISTÓRICA

EL CURA PÁRROCO Y SU SIRVIENTA MÁRTIRES DE LA CASTIDAD

FUERON QUEMADOS VIVOS POR NEGARSE A FALTAR A SU VOTO

La inmolación del cura párroco de Bellmunt y su sirvienta, quemados vivos por negarse a faltar a su voto de castidad, es uno de los sucesos más ignominiosos e impresionantes de la persecución religiosa en el Arzobispado de Tarragona, durante la Guerra Civil (1936-1939), de la que ahora se cumplen ochenta años. Hay muy pocos quieren hablar, escribir o publicar estos sucesos espeluznantes, impropios de un ser humano, perpetrados por los sicarios del Frente Popular en Tarragona, apoyados por el “dejar hacer” revolucionario de las autoridades que entonces gobernaban en Cataluña. El cura párroco de Bellmunt del Priorat, el beato Sebastià Tarragó Carré, y su sirvienta, Raimunda Guiamet Abelló, desnudados ambos a la fuerza en el bosque por los milicianos de la CNT, fueron obligados a faltar a su voto de castidad, o pagarlo con sus vidas. Al negarse repetidamente a ello rociaron sus cuerpos con gasolina, les prendieron fuego y les fusilaron.

El estado del orden público en la localidad no tuvo incidencias durante los meses anteriores al Alzamiento; no se registraron disturbios ni atropellos. Las autoridades locales no protagonizaron ningún hecho remarcable. Los dirigentes inspiradores de los altercados fueron, según la fiscalía: Ramón Barceló Cabré, Ramón Barceló Vallvé, José Llebaría, Ramón Pallejá Franquet, Joaquín Perulles, Tomás Gasó Rull, José Sedó Mateu, Tomás Gasó Marco, Ramón Vidal, Domingo Cabré, Tomás Cervera, Tomás Borrás Cases y Esteban Sedó Canapins. La organización de las incautaciones estuvo dirigida por los sindicatos CNT y UGT.

Si bien se organizaron patrullas locales de milicianos, estas actuaron fuera del pueblo; pero protagonizaron registros en las casas de los vecinos no adictos al Frente Popular. En el término municipal de Bellmunt del Priorat no se cometió ningún asesinato; los dos que se registraron fueron perpetrados fuera de la población. Elementos anticlericales de la izquierda, impulsados por el comité local, protagonizaron el vergonzante asesinato del cura párroco y su sirvienta fuera de la población. No se organizaron milicias con destino a los frentes, pero si hubo algunos voluntarios que se enrolaron en el Ejército popular, para el que se hicieron llamamientos de quintas. Como en el pueblo no había cárcel, los presos de derechas fueron internados a otras localidades.

Durante los primeros días del Alzamiento los anticlericales procedieron a la quema del patrimonio artístico y cultural del pueblo. En la iglesia parroquial fue donde se cometieron más atropellos, derrumbando todos los altares y destrozando las imágenes que contenían. Tiempo después se incautaron de varias fincas; las colectivizaron dejando a sus propietarios sin recursos, en un estado verdaderamente lamentable. Era imposible vivir en estas condiciones, porque carecían de recursos para mantener la familia, puesto que nada percibían de los bienes incautados. Asimismo, se apropiaron de las cosechas que guardaban en sus casas.

El 12 de enero de 1939, la población fue liberada por las fuerzas nacionales. Se registraron ligeros combates en las cercanías del pueblo, en los cuales los rojos sucumbieron en las refriegas, abandonando sus posiciones a los nacionales. El vecindario recibió con alegría a los liberadores de la opresión marxista y anarquista. Los dirigentes locales que componían el comité revolucionario y el Ayuntamiento, emprendieron la huida cuando vieron las cosas mal paradas, unos días antes de la liberación.

—————————————

INMOLACIÓN DEL CURA PÁRROCO Y SU SIRVIENTA

bell1

Estado número 1: Dos personas residentes en el término municipal, el cura párroco y su sirvienta, fueron muertos violentamente durante la dominación roja.

1.- BEATO SEBASTIÀ TARRAGÓ CARRÉ, de 57 años de edad, cura párroco de Bellmunt, asesinado el 1 de agosto de 1936, en el término municipal de Torroja, cercano a Poboleda. El y su sirvienta perecieron quemados vivos y fusilados. Como personas sospechosas de haber participado en el crimen se cita a Caetano Sancho Florensa, fallecido, y Mariano Gasó Marco, en paradero desconocido. Conducía el taxi en que fueron trasladados hasta Torroja, Emilio Rull Pedret (a) Charlot, de Falset, amigo del sacerdote, que fue quien narró los hechos después de la guerra.

El 22 de julio de 1936, el sacerdote sumió las sagradas formas, revestido de sobrepelliz y estola, acechado por los milicianos. Tres de ellos le advirtieron que si quería salvar la vida tenía que casarse con su sirvienta, Raimunda Guiamet Abelló, una mujer piadosa, casi ciega, que usaba gafas porque sin ellas no veía nada. Mosén Tarragó les contestó: “¡Esto jamás! Hasta ahora he vivido como un buen sacerdote y como tal quiero morir”.

El 1 de agosto de 1936 el comité local pidió un taxi a Falset para efectuar un servicio. El dueño del garaje destinó a Emilio Rull para cumplirlo. Dio la causalidad de que el chofer era amigo del sacerdote y conocido de Raimunda. Llegado a Bellmunt, los del comité le ordenaron trasladar al cura y a su doméstica a Vinaixa, acompañados por dos milicianos de la CNT. En Falset estuvieron parados más de una hora. Mientras, el sacerdote, la sirvienta y el chofer rezaban el rosario en voz baja. Continuaron el camino y a unos dos kilómetros de Poboleda, en el término municipal de Torroja, ordenaron al chofer parar el taxi y al sacerdote y la sirvienta que se apearan. Los dos milicianos de Bellmunt fueron reforzados con otros de pueblos vecinos, tras una llamada telefónica efectuada desde Poboleda. Y se apropiaron de una cajita de huevos que Raimunda llevaba como provisión.

En pleno bosque obligaron al sacerdote y la sirvienta a descender del taxi y caminar hacia un barranco, a unos 150 metros de la carretera. Allí les desnudaron y obligaron al sacerdote a faltar a su voto de castidad con la sirvienta. Ambos se negaron repetidamente y con firmeza; las intentonas de los milicianos resultaron inútiles. Entonces rociaron sus cuerpos con gasolina, les prendieron fuego y luego los asesinaron, echando sobre ellos haces de aliagas. Al final, vaciaron en ellas la cajita de huevos que habían quitado a Raimunda. En el informe del proceso de beatificación del sacerdote fueron calificados por el hermano Donato, vice-postulador de la Causa, “mártires de la castidad”. El chofer, Emilio Rull, fue testigo mudo de estos horripilantes hechos, que testificó después de la guerra. Sus restos fueron enterrados a unos tres kilómetros de Poboleda, en la carretera hacia Solivella. Finalizada la guerra fueron exhumados y trasladados al cementerio de Vinaixa, su pueblo natal, donde fueron inhumados.

El 3 de mayo de 1961 se efectuó el solemne traslado de los restos mortales del beato Sebastià Tarragó desde su sepultura provisional en el cementerio de Vinaixa, a la urna funeraria preparada en la iglesia parroquial de su pueblo natal. El Arzobispado de Tarragona hizo pública una nota, en la que decía: “Sufrió el martirio del fuego por la fe el día 1 de agosto de 1936, después de haber sido objeto de toda suerte de vejaciones físicas y morales. A causa de sus virtudes heroicas ha sido incluido en el proceso de beatificación o declaración de martirio del siervo de Dios monseñor Manuel Borrás Ferré, obispo auxiliar, y de 146 sacerdotes y religiosos mártires de la archidiócesis tarraconense”. Sebastià Tarragó fue beatificado en la antigua Universidad Laboral de Tarragona el 13 de octubre de 2013. Era natural de Vinaixa (Les Garrigues, Lleida). Fue ordenado sacerdote el 19 de septiembre de 1903. Tenía 57 años de edad y llevaba 33 de vida religiosa.

2.- RAIMUNDA GUIAMET ABELLÓ, de 47 años de edad, natural de La Figuera, sirvienta del sacerdote, asesinada el 1 de agosto de 1936, en el término municipal de Torroja, cercano a Poboleda, junto al párroco Sebastià Tarragó. Su cadáver fue quemado junto al del sacerdote. Fue testimonio de los hechos, el chofer, Emilio Rull, que observó desde el coche como prendían fuego a sus cuerpos y los fusilaban. Su hermano Jaime testificó ante el juez el 8 de junio de 1942, corroborando los hechos. El juez de Bellmunt procedió a realizar la inscripción de su defunción el 18 de febrero de 1942, hija de José y de Cándida, “asesinada por la horda roja, siendo quemado su cadáver”. José Maria Sas Secall y José Bartolomé Cabré actuaron como testimonios. Esta inscripción se realizó en virtud de lo ordenado por el Fiscal Instructor de la Causa General en la provincia de Tarragona.

—————————————

DEVASTACIÓN DE LA IGLESIA,

INCAUTACIÓN DE FINCAS Y COSECHAS

bell2

Estado número 3: Devastación de la iglesia, destrucción de objetos de culto, retirada de objetos religiosos de los domicilios particulares, incautación de fincas y cosechas de algunos vecinos. El documento está fechado el 14 de octubre de 1940, tiene dos hojas escritas y está firmado por el alcalde y el secretario del Ayuntamiento.

—————————————————–

Del 25 al 30 de julio de 1936, quemaron los altares de la iglesia parroquial y las imágenes de madera, así como la mayor parte de la ropa y los ornamentos de culto. Destruyeron todos los altares y las imágenes que había en el interior del templo, que convirtieron en almacén. Realizaron profanaciones públicas y robaron de los vasos sagrados, la custodia, la cruz parroquial y otros elementos de culto. Las autoridades locales del Frente Popular determinaron la destrucción de las imágenes religiosas que había en las casas particulares, así como estampas, medallas, libros y cuantos objetos religiosos en manos de particulares. Como personas sospechosas de haber participado en estos hechos delictivos se señala a Esteban Sedó Campins, José Sedó Mateu, Domingo Cabré Sentís, José Llebaria Cabré, Tomás Borrás Cases, Joaquín Perulles Marco, Manuela Cubells Montagut, María Sentís Cervera y Tomás Cervera Torné, todos en paradero desconocido. Se hallan internados en la cárcel, Ramón Barceló Vallvé, Tomás Gassó Rull y Jaime Muntané Borrás.

El 10 de septiembre de 1936, incautaron los bienes y frutos de José María Sas Secall, que vivía en el número 3 de la plaza de Bellmunt. Se apropiaron de todas las fincas y casas que poseía en Bellmunt y las fincas de Falset. También se apropiaron de 1.200 Hl. de vino; cuarenta sacos de avellanas; veinticinco de almendras que tenía en el almacén. Le obligaron a firmar dos letras, por valor de 32.000 pesetas sobre la sucursal del Banco de España en Reus, intimidándolo con pistolas. Estuvo amenazado de muerte constantemente, hasta que tuvo que abandonar del pueblo y esconderse. Los del comité le buscaron y le persiguieron para asesinarlo. Como personas sospechosas de haber participado en estos hechos se cita a todos los que formaban parte del comité local y el Ayuntamiento de la villa, todos en paradero desconocido, excepto un tal Depierre, francés, Tomás Gasó Rull y Jaime Muntané Borrás, todos en la cárcel.

bell3

Segunda hoja del Estado número 3,, donde consta la incautación de fincas y el encarcelamiento de veinte vecinos del pueblo, entre ellos nueve mujeres.

———————————————

Durante el mes de septiembre incautaron, también, todas las fincas de Rafael Roig Ortembach, domiciliado en Rambla de Cataluña, 89 de Barcelona; Rafael Barril, domiciliado en Félix Pizcueta, 23, 3º, de Valencia; y algunas fincas de Carmen Tarragó, viuda de Peris, domiciliada en Mayor, 36 de Bellmunt. Como responsables de haber participado en las incautaciones se cita a “todos los que constituían el Ayuntamiento y el Comité. Uno de los principales fue Ramón Vidal Bargalló, residente el Bellmunt, así como Tomás Cervera Torné, en paradero desconocido”.

El día 16 de abril de 1938 fueron encarceladas veinte personas de la localidad, – nueve eran mujeres -, todos de derechas, conceptuados como fascistas, la mayor parte estuvieron dos meses en la cárcel. Estos son sus nombres: Isabel Escoda Freixes, casada; Josefina Escoda Freixes, religiosa; Carmen Sas Secall, religiosa; Carmen Tarragó, viuda; Francisca Vallés Muntané, maestra nacional; María Vallés Muntané; María Vallés Bartolomé; Mariana Cabré Rius; Carmen Secall Cabré; Francisco Cabré Sentís; José Maria Secall Iborra; José Cabré Vernet; José Bartolomé Cabré; Antonio Crusat Mas; Miguel Besó Cugat, fallecido; José Abré Vallés, fallecido; Salvador Subirat Sentís; Salvador Bartolomé Cabré; José Sentis Baiges y José Subirat Bartolomé. Como responsables de estos hechos señala a quienes constituían el Comité local, el Ayuntamiento y el juez municipal; pero especialmente estos: José María Llebaria Cabré, Juan Bartolomé Juncosa, el alcalde y principal causante, Tomás Cervera Torné, todos en paradero desconocido; José Sentís Perelló, juez, preso; Ramón Vidal Bargalló, en Bellmunt, y un tal Meroles, fallecido.

 

Francesc Basco Gracià

Periodista. Del libro inédito “LA REPRESIÓN DEL FRENTE POPULAR EN TARRAGONA”

‘ERC tenía su propia checa y para eliminar los cadáveres, los lanzaban a los hornos’ (Javier Barraycoa para la Gaceta)

‘ERC tenía su propia checa y para eliminar los cadáveres, los lanzaban a los hornos’ (Javier Barraycoa para la Gaceta)

Rosalina Moreno
Tras ‘Historias ocultadas del nacionalismo catalán’ y ‘Cataluña Hispana’ vuelve a la carga con un nuevo libro que desmonta los mitos nacionalistas: ‘Los (des)controlados de Companys’ (LibrosLibres), la obra más completa sobre el terror que implantó Lluís Companys (ERC) como presidente de la Generalitat.

Javier Barraycoa Martínez (Barcelona, 1963) es sociólogo y politólogo, da clases en la Universidad Abad Oliva de Barcelona, y es promotor de la plataforma Somatemps. Ha hecho un gran esfuerzo por redescubrir la complicada personalidad de Lluís Companys (El Pajarito), su responsabilidad en el genocidio de más de 9.000 catalanes que la izquierda y los nacionalistas prefieren olvidar, y cómo se aplicó la lógica del terror revolucionario entre julio de 1936 y mayo de 1937. ¿Fue Companys un mártir o un verdugo? Barraycoa lo revela en Los (des)controlados de Companys, que acaba de publicar.

El sociólogo catalán conversa con LA GACETA sobre su nueva obra…

Ver la entrada original 2.279 palabras más

‘ERC tenía su propia checa y para eliminar los cadáveres, los lanzaban a los hornos’ (Javier Barraycoa para la Gaceta)

Reblogueado en WordPress.com

Origen: ‘ERC tenía su propia checa y para eliminar los cadáveres, los lanzaban a los hornos’ (Javier Barraycoa para la Gaceta)

La traición de Alberti a Muñoz Seca y el ‘triunfo’ de Buero Vallejo – A. Vargas

Verdades Ofenden

A la izquierda Muñoz Seca. Arriba a la derecha Rafael
Alberti y abajo Antonio Buero Vallejo
Todavía hoy sigue sorprendiéndonos lo diferente que fue la Guerra Civil Española para unas personas u otras. El conflicto fratricida en aquel Madrid bajo dominio republicano y cercado por los nacionalistas fue tremendamente dispar en función de un sinfín de variables como la ideología, los amigos o enemigos, las envidias e incluso las influencias. En esta nueva entrada de www.guerraenmadrid.com vamos a recordar a tres escritores españoles de aquella época cuya historia durante la guerra fue radicalmente opuesta al igual que su devenir durante aquellos tristes años.
Pedro Muñoz Seca era uno de los autores teatrales mas insignes y populares de Madrid durante la II República y antes de ella. Nacido en el Puerto de Santa María en 1879, cuando se produjo el Alzamiento gozaba ya de 57 años y estaba en la…

Ver la entrada original 2.178 palabras más

Los sucesos de mayo de 1931

Verdades Ofenden

En los días 11 y 12 de mayo de 1931 la furia anticlerical provocó una serie de disturbios en diversas localidades de España: Madrid, Valencia, Alicante, Murcia, Sanlúcar de Barrameda, Cádiz, Jerez, Algeciras, Granada, Córdoba y Sevilla; ninguna fue tan afectada como la ciudad de Málaga, siendo destruido gran parte de nuestro patrimonio religioso, artístico, cultural e histórico.

Los antecedentes

Los meses previos a la Semana Santa de 1931 fueron cruciales debido al problema que se originó con la subvención municipal para las cofradías; ello se aderezaba con la campaña anticlerical y contraria a las procesiones que se llevaba a cabo desde el periódico republicano Rebelión (en 1931 llamado Rebeldías), encontrándose en la parte contraria La Unión Mercantil en favor de la coalición monárquica.
Tras tensos debates donde la posturas enfrentadas tensaban la situación (la Agrupación de Cofradías llegó incluso a decidir no salir) se acordó conceder la subvención pero recortando un diez por ciento respecto…

Ver la entrada original 11.060 palabras más

Persecuciones religiosas durante la Segunda República

Persecuciones religiosas durante la Segunda República

Apenas desatada la guerra civil, en octubre de 1934, comenzó la matanza de clérigos, treinta y cuatro de ellos en Asturias y tres más en Palencia y Cataluña. En julio de 1936, apenas armadas las masas por el Gobierno de Giral, la matanza tomó proporciones gigantesca hasta convertirse, probablemente, en la mayor persecución religiosa de la historia, más mortífera que la de la Revolución francesa o las de la época romana.

Acosados como alimañas, unos siete mil religiosos más tres mil laicos fueron sacrificados, a menudo con extrema crueldad, por el mero hecho de sus creencias. Hubo sacerdotes toreados, y a algunos les sacaron los ojos, o les cortaron la lengua o los testículos. Otros fueron arrastrados por tranvías u otros vehículos hasta morir. Once detenidos en una checa de Valencia fueron golpeados y descuartizados con mazas y cuchillos. Un cadáver tenía una cruz incrustada en los maxilares. Algunos fueron arrojados a fieras del zoo madrileño…, y así un largo catálogo de horrores. Los cadáveres solían ser ultrajados, quemados, objetos de burla, desenterrándose incluso ataúdes de monjas fallecidas años antes, para irrisión pública.

También fueron incendiadas o destrozadas innumerables obras de arte, edificios, pinturas, esculturas, etc., así como bibliotecas antiguas y valiosísimas de monasterios e instituciones educativas (recuerde que, al instaurarse la Republica, varia bibliotecas fueron pasto de las llamas a monos de los anticlericales, entre ellas la principal de los Jesuitas en Madrid, considerada por muchos como la segunda de España después de la Biblioteca Nacional). Diversos dirigentes izquierdistas hicieron declaraciones felicitándose por la erradicación de la Iglesia en España, y en periódicos republicanos, como el azañista Política, podían leerse verdaderas incitaciones a la destrucción del patrimonio histórico de carácter religioso.

Esta persecución estaba inscrita en el ideario jacobino y revolucionario como algo necesario para alcanzar los fines de emancipación humana a que las izquierdas decían aspirar. Hasta tal punto les parecía urgente aquella limpieza. Que les llevaron atender a su tremendo coste político, pues aquella in disimulable oleada de crímenes y destrucción impidió al Frente Popular <vender> adecuadamente en el exterior la imagen de libertad y cultura con la que pensaba ganar el respaldo de las democracias. Solo los regímenes soviéticos y del PRI mexicano apoyaron, como es sabido, a las izquierdas españolas: ambos habían llevado a cabo sus propias y sangrientas persecuciones religiosas.

Para saber más: http://cybernautas.espana-foro.com/t819-persecuciones-religiosas-durante-la-segunda-republica#top