Memorias y Palabras

Cuando el tiempo pasa sólo quedan las palabras

San Jorge, asesinatos y robos en la retaguardia republicana – Juan E. Pflüger / La Gaceta

Verdades Ofenden

CRÍMENES DEL COMUNISMO
Juan E. Pflüger  / 21 Julio, 2017
Documentos correspondientes a Causa General del A.H.N.Subdirección General de los Archivos Estatales. Ministerio de Cultura. España

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Tortosa, ciudad mártir de Catalunya

DestacadoTortosa, ciudad mártir de Catalunya

Tortosa se convirtió en una inmensa ruina. Resultaba imposible transitar por sus calles

El 13 de enero de 1939, las tropas nacionales entraron en la ciudad de Tortosa, después de nueve meses de asedio (18 de abril de 1938 – 13 de enero de 1939), que dejaron la urbe desierta y devastada. La ciudad sufrió 35 bombardeos aéreos de ambos bandos contendientes. El 60% de los inmuebles de la ciudad fueron destrozados por los obuses o las bombas, que ocasionaron más de 70 muertos y un centenar de heridos. Fueron destruidos 1.247 edificios; otros 1.356 resultaron seriamente dañados. De las 2.961 casas que Tortosa tenía en aquella época, sólo 358 tuvieron daños de menor importancia. La ciudad se convirtió en una inmensa ruina. Resultaba imposible transitar por sus calles, convertidas en una verdadera montaña de escombros. Las principales arterias de la población ofrecían un espectáculo dantesco. Sólo hay que ver las fotografías. Habrá que recordar las palabras del ministro de Obras Públicas, Alfonso Peña Beuf, que en su visita a la ciudad, a primeros de noviembre de 1939, proclamó a Tortosa como “ciudad mártir de Cataluña.” Se ha escrito que Guernica, Belchite, Tortosa y Nules fueron las ciudades más castigadas por los efectos de la guerra civil.

El parte del bando nacional del referido 13 de enero informa que “… ha continuado el avance de nuestras tropas (…), quedando liberadas totalmente la ciudad de Tortosa y las poblaciones de Perelló, Ampolla, Campredó, Hostalnou, Choperal, Camarles, Jesús y María, La Cava y otras de menor importancia.” Destaca que durante la jornada “siguió el victorioso avance de nuestras tropas en Cataluña, arrollando cuantas resistencias intentó el enemigo…”

Calcula que se elevan a más de veinte millones los cartuchos recogidos y recontados. En un depósito se hallaron veinte ametralladoras nuevas, trescientos fusiles y cuatro millones de cartuchos, así como diverso material. El número de prisioneros aumentaba cada día. A los detenidos en el campo de batalla hay añadir los desperdigados por los caseríos del campo, “que los naturales del país se apresuran a detener y entregar”.

EN LA HUERTA DE VALLS.- El mismo día, las tropas nacionales salvaron la última divisoria que les separaba de la huerta de Valls, de cuya población se encontraban a dos kilómetros. Además, fueron ocupados durante la misma jornada los pueblos de Montfalcó de Agramunt, Lilla, Figuerola, Pla de Cabra (hoy, El Pla de Santa María), Miramar y Masmolets.

Partes posteriores del mismo día confirman “que la jornada de hoy en Cataluña ha sido una de las más victoriosas, siendo muy grande la extensión del terreno conquistado y el quebranto causado al enemigo.”

OTROS PUEBLOS OCUPADOS.- Además de los pueblos ya mencionados, el mismo día fueron ocupados Castellnou, Pira, Belltall, Cabra del Campo, Fontcaldes, Picamoixons, Capafons, Ferena, Guiamets, Capsanes, Serra de Almos, Tivenys, Bitem y Benifallet, “quedando en nuestro poder todo el trozo de la costa, desde la desembocadura del Ebro, pasando por el pueblo de la Ampolla, hasta la cala de la Ametlla de Mar.”

EL PARTE REPUBLICANO.- El parte republicano del mismo día, al referirse a Cataluña informa que “continúan con enorme violencia los ataques de las divisiones italianas y fuerzas españolas a su servicio, protegidos y apoyados por extraordinaria cantidad de material blindado, artillería y aviación, a las líneas republicanas en el frente de Cataluña.” Destaca que en la zona de Agramunt, “los soldados españoles han contenido heroicamente los ataques enemigos, destrozando dos tanques extranjeros.”

Más al sur – señala el parte – prosigue la acción ofensiva italo-faciosa en los sectores de Solivella, Barberá y Capafons, consiguiendo el enemigo, a costa de muchas bajas, modificar su línea de vanguardia.

Respecto a la actividad aérea señala que los aparatos españoles (republicanos) de gran bombardeo alcanzaron a cinco barcos de guerra enemigos, “bombardeándolos con precisión y alcanzando a uno de ellos, que viró hacia Mallorca visiblemente tocado.”

ENTRADA TRIUNFAL EN VALLS.- El 14 de enero, el parte de los nacionales informa que “han continuado la victorias de las armas nacionales, avanzando las tropas españolas en todos los sectores en una profundidad media de ocho kilómetros, pasando del millar el número de prisioneros evacuados hacia la retaguardia.”

En el sector sur de Cataluña, “se ocupó a primeras horas de la mañana la importante y rica ciudad de Valls, nudo de comunicaciones de la hermosa vega tarraconense, habiéndola rebasado ampliamente en dirección a Tarragona.” También fue ocupada la población de Alcover, importante nudo de carreteras al pie de las últimas estribaciones del Montsant, a diez kilómetros de la industriosa ciudad de Reus.

Destaca el parte que “la entrada en Valls fue triunfal.” “Toda la población ovacionó continuamente a nuestras tropas, a pesar del fuego de la artillería enemiga, que ocasionó algunas bajas en el elemento civil, incluso en las mujeres, luciendo en el Ayuntamiento dos banderas nacionales que tenían escondidas los habitantes de la ciudad. La rapidez con que se operó permitió detener un tren con dos locomotoras, que a todo trance intentó marcharse cargado con los productos de los saqueos.”

Durante la misma jornada, por la costa continuó la progresión de las tropas nacionales, “liberando playas y puertos”, así como el más importante puerto natural de El Fangar.

Por Francesc Basco Gracià, publicado en Diari de Tarragona el 02/02/2014

El golpe de los generales – VerdadesOfenden / La Tribuna del País Vasco

Verdades Ofenden

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En el centro de la imagen, Modesto y Negrín

Veo en la narración que durante estos 40 años en democracia se nos has hecho de las desventuras democráticas en la II República, asaltada por aquellos militares golpistas, una serie de hechos sobradamente documentados que no acaban de encajar con lo que tenemos por cierto. Y no sin cierta sorpresa, ya que en esta sociedad 2.0, con las fuentes originales digitalizadas, esto no se hace, manteniendo un discurso oficial cargado de tópicos que no se sostienen ni ayudan a entender y comprender quiénes y cómo fueron nuestros abuelos ni las razones por las que se pelearon.

Si no me fallan los números, los datos públicos y mi buen juicio, a mí me sale una cifra de cinco golpes de Estado en apenas seis años, lo que además de ser una barbaridad muy poco democrática, es algo que nadie nos cuenta. Una…

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El dia en que “La Pasionaria” señalo y condeno a Calvo Sotelo

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La portavoz del grupo parlamentario del PCE, Dolores IbarruriLa Pasionaria” arremetió en el congreso de los diputados contra los principales líderes de la derecha, el jefe de la CEDA, José Maria Gil Robles y el del bloque Nacional, José Calvo Sotelo, considerado como el jefe de la oposición. La Pasionaria Les culpo personalmente de los ataques violentos de Los falangistas:

“Señores de Las derechas, vosotros venís aquí a rasgar vuestras vestiduras escandalizados y a cubrir vuestras frentes de ceniza, mientras, alguien que vosotros conocéis y que nosotros no desconocemos tampoco, manda elaborar uniformes de la Guardia Civil con intenciones que vosotros sabéis y que nosotros no ignoramos”

-A Gil Robles: “Fueron tan miserables los hombres a los que usted encargo aplastar el movimiento (la revolución de Octubre), y llegaron a extremos de ferocidad tan terribles que no son conocidos en la historia de la represión en…

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VEINTIÚN TORTOSINOS, INMOLADOS EN LA CHECA SAN ELÍAS

DestacadoVEINTIÚN TORTOSINOS,  INMOLADOS EN LA CHECA SAN ELÍAS

VEINTIÚN TORTOSINOS,

INMOLADOS EN LA CHECA SAN ELÍAS

Y CATORCE, ASESINADOS EN VINAROZ

 

En un oficio fechado el 15 de septiembre de 1936, el Comité central antifascista de Tortosa, adscrito a la Comisió de Justicia, redacta una lista de presos, que eleva a lator2 Comisión de Investigación y Defensa de la Generalitat, que considera “facciosos y enemigos del actual Régimen, y por lo tanto los pone a disposición del Comité Antifascista Central de Cataluña”. Estos son sus nombres: Juan Cotolí Pedrol / Lluis Cruells Aragonés / Manuel Vicente Duart / Jaime Climent Ferré / Francisco Bertomeu Gilabert / Juan Vidal Galindo / David Catalá Solá / José Casanovas Ferrando / Joaquín Beltri Ferré / Juan Sagristá Cepeda / Joaquín Querol Morelló / Francisco Izquierdo Izquierdo / Hilarión José Soler / José Cervera Tomás / Jaime Fontcuberta Lluis / José Casanovas Baiges / Ismael Rius Ferrando / Lluis Cruells Martí / Lluis Panisello Martí / Sebastián Segarra Barberá / Mariano Tornadijo Gil / Juan Arru7fat Panisello / Francisco Minguez Lima / Juan Molino Expósito. Al final de la relación se pude leer la siguiente nota: “Los individuos inscritos en esta lista, la Comisión de Investigación y Defensa los considera como facciosos y enemigos del actual Régimen, y por lo tanto, los pone a disposición del Comité Antifascista Central de Cataluña”. Todos perecieron asesinados; de algunos sus familias no consiguieron hallar sus restos mortales.

 

El 23 de septiembre de 1936 se corrió la voz que durante la madrugada había salido de la ciudad una expedición de ilustres presos tortosinos en dirección desconocida, en un coche fantasma; un ómnibus que efectuaba el servicio de viajeros entre Tortosa y las poblaciones de la comarca. Era una saca más numerosa que las anteriores. En el autobús viajaban veintena personas encarceladas. La población no tardó en rumorear algunos nombres. Se temía que aparecieran muertos en alguna carretera de la comarca. En la carretera de Tortosa a Barcelona no había aparecido ningún cadáver de quienes formaban la expedición. Tampoco se encontró cuerpo alguno en ninguna otra carretera del extenso término municipal de Tortosa. Aquel infausto día sólo se hallaron los cadáveres del abogado Francisco Olesa Homedes y de dos infelices sacerdotes de pueblos próximos.

 

El terrible interrogante embargaba el espíritu de sus familias. ¿Dónde estaban sus deudos? Las horas y los días transcurrían con la lógica angustia. Por fin se abrió una esperanza. Se supo que habían sido conducidos, sanos y salvos, a la checa San Elías de Barcelona, la peor de todas las de la Ciudad Condal, con el beneplácito de las autoridades estatales y autonómicas gobernantes. En ella, una pira de cerdos se alimentaba de los cadáveres descuartizados que les echaban los milicianos, de las personas allí martirizadas y asesinadas. Contaba, también, con un horno crematorio, – al estilo nazi -, donde se introducían cadáveres inmolados para reducirlos a cenizas. Una auténtica máquina de matar y de esconder crímenes. Se comentó en algún bar de Tortosa que uno de los chequistas motejó de cobardes a sus camaradas tortosinos, “por no haber sabido cumplir durante el trayecto la orden de las autoridades locales”: asesinarlos en masa. Alguien apuntó que “estaban hartos de matar a gente desconocida”, por ello habían decidido trasladarlos a Barcelona, donde operaban profesionales del crimen. Sabían que en San Elías funcionaba muy bien el siniestro oficio de matar personas y destrozar familias. Finalizada la guerra, once cadáveres de las víctimas tortosinas aparecieron en una fosa común, en el cementerio de Las Corts; del resto de las víctimas nunca más se supo.

 

He aquí la relación nominal de los asesinados: 1.- Lluis de Cruells Aragonés, inmolado en el cementerio de Las Corts. 2.- Manuel Duart Palomar, inmolado en el cementerio de Las Corts. 3.- Jaime Climent Ferré, su cadáver no fue hallado; 4.- Francisco Bertomeu Gilabert (a) Blanquet, inmolado en el cementerio de Las Corts; 5.- Juan Vidal Galindo, inmolado en el cementerio de Las Corts; 6.- David Catalá Solá, su cadáver no fue hallado; 7.- José Casanovas Ferrando, inmolado en el cementerio de Las Corts; 8.- Joaquín Beltri Ferré, inmolado en el cementerio de Las Corts; 9.- Juan Sagristá Cepeda, su cadáver no fue hallado; 10.- Joaquín Querol Morelló, inmolado en el cementerio de Las Corts; 11.- Francisco Izquierdo Izquierdo, inmolado en el cementerio de Las Corts; 12.- Hilario José Soler, su cadáver no fue hallado; 13.- José Cervera Tomás, su cadáver no fue hallado; 14.- Jaime Fontcuberta Lluís, su cadáver no fue hallado; 15.- José Casanovas Baiges, inmolado en el cementerio de Las Corts; 16.- Ismael Rius Ferrando, su cadáver no fue hallado; 17.- Lluis de Cruells Martí, inmolado en el cementerio de Las Corts; 18.- Lluis Panisello Martí, su cadáver no fue hallado; 19.- Mosén Sebastián Segarra Barberá, natural de Paüls, sacerdote Operario Diocesano, inmolado en el cementerio de Las Corts; 20.- Mariano Tornadijo Gil, inmolado en el cementerio de Las Corts; 21.- Juan Arrufat Panisello, su cadáver no fue hallado.

 

Junto con el alcalde y su secretario, estos eran los miembros del Comité local antifascista de Tortosa cuando ocurrieron los hechos: Finanzas, Timolau Granyó (ERC); Gobernación, Josep Brull (ACR); Cultura, Joan Cid Mulet (ACR); Defensa, Manuel Carrozas (CNT); Sanidad, Joaquim Tena (CNT); Economía, Josep Tarín (CNT); Provisiones, Pere Sàez (CNT); Agricultura, Felip Panisello (U. de R.); Treball, Francesc Melich (PSOE); Obras Públicas, Tomás Jardí (PSOE).

 

Finalizada la guerra, los restos mortales de once de las víctimas fueron hallados en una fosa común del cementerio de Las Corts; del resto nunca más se supo. Sus restos mortales fueron trasladados a Tortosa el 28 de octubre de 1940, y depositados en un salón a la Casa Consistorial. Familiares y autoridades velaron los féretros hasta la mañana del día 29 de octubre (Día de los Caídos), en que fueron trasladados a la Catedral Basílica de la ciudad, donde se celebró un solemne funeral, que ofició el vicario general de la diócesis, Mn. Claudio Pérez de Heredia, al que asistieron las autoridades, familiares y numerosos fieles, que llenaron el recinto catedralicio. Pronunció la oración fúnebre el canónigo Mn. Felipe Pitarque. La mayoría de los balcones de la ciudad lucían colgaduras con crespones negros. Terminado el acto religioso, los féretros fueron trasladados ante la Cruz de los Caídos, situada en el paseo central del parque Teodoro González. Allí pronunció una vibrante plática el doctor Joan Bautista Manyà, canónigo de la Catedral, prestigioso Teólogo de la Iglesia católica y destacado nacionalista catalán, que, durante la guerra, salvó la vida de verdadero milagro. Una inmensa multitud asistió al acto y desfiló emocionada ante los féretros, que fueron trasladados seguidamente al cementerio de San Lázaro, donde recibieron cristiana sepultura.

 

CATORCE TORTOSINOS, ASESINADOS EN VINAROZ

 

“Tarancón al paredón”. ¿Se acuerdan? Vicente Enrique Tarancón, el preclaro cardenal de Madrid que criticó con dureza el régimen del general Franco en sus últimos años; el mismo que enterró al presidente Carrero Blanco, asesinado por ETA. “Tarancón al paredón”, se oía de entre la muchedumbre, mientras desfilaba el cortejo fúnebre.

 

Era el mismo que fue perseguido con saña por los sicarios del Frente Popular en 1936 y logró salvar la vida milagrosamente. El mismo que, el 28 de julio de 1939, presidió en Vinaroz (Castellón, obispado de Tortosa) la ceremonia fúnebre y bendijo los restos mortales de catorce tortosinos asesinados por milicianos anarquistas durante la guerra civil y la persecución religiosa, ante los familiares de las víctimas, cuando ejercía su ministerio sacerdotal como arcipreste de la villa castellonense.

 

El día 9 de septiembre de 1936 se recibió en Tortosa una triste noticia. En el frente de Aragón había muerto Alfonso Pla, uno de los fundadores de la CNT-FAI de la ciudad. Sus partidarios exigieron a gritos venganza. Una tragedia se cerniría a no tardar en algunos hogares tortosinos. El pánico se apoderó de las personas recluidas en las cárceles de la ciudad. En la tarde del mismo día 9, elementos revolucionarios organizaron una manifestación de protesta. Los gritos y los mueras encontraron eco en los comités revolucionarios locales. Un tal Batiste, que se jactaba de haber dado muerte a más de cuarenta sacerdotes, lideraba la multitud con enardecidas palabras de venganza.

 

Pocas horas después, patrullas de milicianos allanaban los hogares de varias familias cristianas de la ciudad y procedían a la detención de algunos de sus miembros, sin orden judicial alguna, por la fuerza bruta de los puños y las armas. Algunos habían sido detenidos con anterioridad y puestos en libertad sin cargos. Ninguna autoridad legalmente constituida intervino para proteger estas familias y parar las insidias de los revoltosos.

 

Estas fueron las víctimas:

José Panisello Tafalla; Conrado Palies; Luís Emperador García; Arturo Vergés Delsors; Juan Arasa Povill; Daniel Nivera Antó, Ramón Albacar Nicolau; Julián Lavega Roé; Matias Cairat Maties; Victoriano Peralta Beltri; I. de Ramón y de Salvador; Luis Canivell Curto; Ernesto Mestre Ferrús; Manuel Canalda Gil.

 

De esta matanza pudo escapar Gerardo Vergés Delsors, que logró esconderse cuando los milicianos fueron a buscarle para llevárselo junto a su hermano, Arturo Vergés.

 

En la madrugada del 10 al 11 de diciembre de 1936, fueron atados en las celdas de la cárcel tortosina por los matones más famosos de la comarca: “Chaparro”, “Carrozas”, “Margarit” y un tal Grau. Obligaron a las víctimas a subir en un coche autobús (el célebre coche fantasma), que tomó la dirección de la carretera de Valencia. En el paraje conocido por la Pedrera de Cálig, sito en el término municipal de Vinaroz (Castellón), hallaron el lugar idóneo para asesinarlos. Cuando algunos de ellos estaban todavía en vida rociaron sus cuerpos con varios bidones de gasolina, prendiéndoles fuego. Para hacer desaparecer por completo las huellas del crimen, colocaron sobre los cuerpos varios haces de leña, que quemaron durante varias horas. Sus deudos hallaron en este lugar, medio calcinados, los restos de los catorce cadáveres de pacíficos ciudadanos tortosinos, que, de momento, no pudieron ser identificados. Su único delito era ser católicos, de derechas y no comulgar con los principios revolucionarios del Frente Popular republicano. Pero no se les podía acusar de haber hecho mal a nadie.

 

Poco tiempo después, los tortosinos tuvieron noticia de algunos detalles horripilantes de aquella noche trágica, narrados por los propios asesinos en los bares de la ciudad, entre celebración y borrachera, jactándose de sus “hazañas” ante seres indefensos. Se emborrachaban de sangre inocente, que les convertía en personajes sádicos y deleznables. Había quien contaba los asesinatos por docenas, pero nunca fueron capaces de marchar a combatir al frente de batalla. En las noches de orgía, en bacanales trágicas, – entre insultos y blasfemias – desmenuzaban sus horrendos crímenes. Se burlaban de aquellos “palomos” que salían por la fuerza bruta de las cárceles para que ellos ejercieran de matones, jugando al blanco con sus cuerpos en los andurriales de la noche oscura, con sacerdotes, religiosos y padres de familia cristianos.

 

RESPONSO DE TARANCÓN.- Los restos de las víctimas fueron trasladados ante la puerta principal de la iglesia parroquial de Vinaroz, donde el arcipreste Tarancón rezó un responso. La comitiva fúnebre siguió camino hacia Tortosa, a donde llegó a las siete de la tarde; después de pasar el río Ebro en una barcaza, los restos de las víctimas fueron conducidos a la Catedral, donde quedaron depositados. A la mañana siguiente, después de un solemne funeral fueron trasladados al cementerio de San Lázaro, donde recibieron cristiana sepultura. Centenares de personas asistieron a los actos. El 2 de agosto de 1939, Vinaroz celebró un solemne funeral, presidido por el arcipreste Vicente E. Tarancón, por el eterno descanso de las almas de las víctimas de esta barbarie.

 

El día 19 de agosto de 1938, la colonia tortosina refugiada en Vinaroz levantó e inauguró una Cruz en la Pedrera de Cálig, a unos cinco kilómetros de Vinaroz. Allí estuvo, también, con los deudos de las víctimas el arcipreste Tarancón.

 

“Mediterráneo”, el periódico de Castellón, el 21 de dicho mes, recogía en sus páginas el acto. “Gloria a los mártires. En Vinaroz y en el punto conocido por Pedrera de Cálig, fue erigida anteayer una Cruz en memoria de trece vecinos de Tortosa y uno de Ginestar, que en aquel punto fueron asesinados en diciembre de 1936 y quemados luego sus restos por la criminal horda marxista”. El padre de una de las víctimas, el ilustre patricio tortosino Francisco Mestre y Noé, cronista de la ciudad de Tortosa, contestó con emocionadas palabras a los familiares y autoridades allí presentes. No pudo superar la muerte de su querido hijo y fallecía en Tortosa el 6 de diciembre de 1940.

 

CORRIDAS DE TOROS PARA CELEBRAR ASESINATOS

Durante los meses de septiembre y octubre de 1936 es cuando más sangre inocente se vertió en tierras tortosinas, donde se cometieron monstruosos crímenes. Los políticos y sindicalistas del Frente Popular, que formaban parte de los Comités, legalizados por la Generalitat republicana, para distraer a la plebe, organizaban verbenas y corridas de toros en la plaza de Remolinos (Tortosa), como celebración de los asesinatos. En estos festivales participaban los más refinados asesinos de la zona. Era de dominio público que, una vez terminada la faena en las corridas de toros, los matarifes profesionales se dirigían a las cárceles de la ciudad con sus famosas listas, que alguien les confeccionaba desde algún organismo oficial, para llevarse a unos cuántos infelices en el ómnibus de la muerte y sacrificarlos en las cunetas de carreteras de la ciudad y comarca.

 

Mientras la ciudad se vestía de luto y sangraban los corazones de decenas de familias cristianas, la milicianada y sus corifeos acudían a la plaza de toros y a los festivales musicales nocturnos, aplaudiendo o coreando a los matarifes de personas, alentándolos para que se comportaran como auténticos héroes en la próxima matanza. Solían actuar de lidiadores los matarifes de personas de orden, alentados desde las gradas por el personal ávido de sangre, cuando no acertaban en el estoque ante los astados. “¡Vamos a ver si tampoco acertáis con los fascistas!” O bien: “¡Espabila, hombre. Matas mejor a los fascistas que a los toros!” Dicen los periódicos de la época que, en una de esas corridas, uno de los asesinos actuaba de matador de toros, y como no acertaba en el descabello, una espectadora, desde una de las primeras filas, le gritó, burlándose de su desacierto, a la que desde la plaza, contestó: “¡Si vieras como acierto con el descabello de los curas…!”. En los saraos y las veladas nocturnas, con las que se celebraban algunos asesinatos, ciertas mujeres se disputaban el honor de bailar con el asesino de moda, o con el que mayores fechorías contaba en los bares.

 

FRANCESC BASCO GRACIÀ. Periodista (Del libro inédito LA REPRESIÓN DEL FRENTE POPULAR EN EL BAIX EBRE).

Relación del millar de clérigos asesinados en la Barcelona de Companys

SOMATEMPS Catalanitat és Hispanitat

Relación nominal de víctimas de la persecución religiosa en la provincia de Barcelona
SACERDOTES

  • Abadal Vives, Jaime.
  • Abrás Font, Juan.
  • Alabeen Puigsech, José.
  • Alabern Puigsech, Mariano.
  • Albó Coronas, Luis.
  • Alborná Fontanilles, Pedro.
  • Alegre Casas, Silvestre.
  • Algarate Muñoz, Félix.
  • Almanzor Altemir, Nicostrato.
  • Alós y de Dou, José María de.
  • Alós y de Dou, Manuel María de.
  • Aloy Rius, José.
  • Altés Sanabra, Carlos.
  • Anglada Cullel, Jacinto.
  • Anglada 0llich, José.
  • Antonell Roca, Juan.
  • Aragón Fernández, Antonio.
  • Arbós Angelat, Antonio.
  • Arelis Corominas, Buenaventura.
  • Arimón Sanmiguel, Joaquín.
  • Ariñó Aragón, José.
  • Armengol Viñas, Luis.
  • Armengou Lletjos, Ramón.
  • Arnan Bolef, Eugenio.
  • Arrufat Mestres, Clemente.
  • Arrufat Mestres, Ramón.
  • Artigas Pont, José.
  • Artigas Riera, Buenaventura.
  • Arumi Fargas, Eduardo.
  • Augé Vila, Miguel.
  • Auget Boadella, Juan.
  • Avellaneda Vatlés, Domingo.
  • Ayats Font, Luis.
  • Balada Reverter, Jaime.
  • Balcells Castella, Luis.
  • Balcells Masó, Ramón.
  • Balíl Playa, Juan.
  • Ballart Rosell, Carlos.
  • Baqués Almirall, Cristóbal.
  • Barallo Ballester, Francisco.
  • Bardolet Domenech, Manuel.
  • Barguño Morgades, Manuel.
  • Barniol Armengou…

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