Guerra civil: balance de victimas y represion (de las mentiras de derechas e izquierdas a la realidad) – Francisco Alamán Castro

Verdades Ofenden

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Hablemos de la represión de los años treinta en España, que tiene su miga. Conviene antes de nada citar a dos personas inteligentes y honradas, uno comunista rabioso y otro no menos falangista rabioso

“Desarrollo sangriento de los acontecimientos. Unos por miedo comprensible ante el frenesí de las bandas armadas que no iban a tolerar ninguna oposición ni que se hablase de humanidad, de piedad y de compasión. Otros, que en ambos campos considerábamos con fatalismo este periodo como algo que no se podía impedir, como una etapa terrible pero necesaria, a través de la cual habría que pasar, para llegar al triunfo de los ideales que defendíamos, incluso como algo imprescindible para que la lucha en el frente no estuviera amenazada desde la retaguardia”. Tagüeña, químico, médico y general comunista. Testimonio de dos guerras, citado por Salas Rarrazabal, R., la represión en territorio republicano, Aportes, 8, 1.988…

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Represión y “memoria histórica” – Pio Moa

Verdades Ofenden

Las guerras son situaciones extremas en que los bandos luchan por sobrevivir y no por meros éxitos electorales. Por tanto, empujan la conducta humana hacia los extremos del heroísmo o la entrega desinteresada de la vida, en unos casos, y el crimen y las mayores bajezas, en otros. La guerra española, como tantas, abundó en ambas conductas, pero parece como si hoy se quisiera centrar la atención sólo en los aspectos más siniestros, en el terror desatado entonces. Y enfocándolo, además, de modo harto peculiar, como veremos, mediante una campaña tenaz, con grandes medios y subvenciones.

Esa campaña está logrando crispar considerablemente a la sociedad española, al recuperar una versión por desgracia propagandística y no historiográfica de la Guerra Civil, por lo que examinaré sus contenidos antes de entrar en sus motivaciones políticas. Puede decirse que empezó en serio con la publicación, en 1999, del libro Víctimas de la Guerra…

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La Fatarella (Tarragona): 34 PERSONAS PERECIERON FUSILADAS EL 26 DE ENERO DE 1937

La Fatarella (Tarragona): 34 PERSONAS PERECIERON FUSILADAS EL 26 DE ENERO DE 1937

“ELS FETS DE LA FATARELLA”

EL PUEBLO EN MASA SE SUBLEVÓ CONTRA LA COLECTIVIZACIÓN

 

“Els fets de La Fatarella”, ocurridos el 26 de enero de 1937, – en plena guerra civil -, tuvieron un eco extraordinario en la Cataluña republicana y en los medios catalanes de la época, en los que se practicaba la censura con descaro y la manipulación informativa con esmero, al grito de “Salut i anarquia”. La mayoría de los payeses de la pacífica y laboriosa villa, hartos de las imposiciones oficiales u oficiosas, a través de los sindicatos obligatorios y los partidos de izquierdas, respecto a sus propiedades y las tareas agrícolas que debían realizar, se sublevaron en masa contra la colectivización de sus tierras, que querían imponerles desde las altas esferas, basada en la Llei de Contractes de Conrreu (BOGC de 2 de juliol de 1936) y un decreto de la Generalitat de 24 de octubre del mismo año, que la desarrollaba. Una ley ilegal porque había sido rechazada años antes por las Cortes republicanas; el Estatuto de Cataluña no tenía competencias para aprobarla y aplicarla. Pese a todo, la aplicó y pretendía obligar a los payeses a pasar por el aro.

 

La consejería de Economía publicaba, periódicamente, en el BOGC las labores que debían efectuar los payeses en sus tierras, por partidos judiciales. Una pequeña muestra: “Partits judicials de Montblanc, Falset, Gandesa i La Serra del partit de Tortosa. Gener: Cereals d’hivern.- Vinya: podar, labor profunda, adobar / Oliveres: recol·lecció / Ametllers: podar / Avellaners: podar rebrots, cavada primera”. (BOGC de 21 de gener de 1937, días antes de la matanza de La Fatarella). Por su parte, la consejería de Cultura impartía cursillos sobre cómo criar animales de corral en casa. (BOGC de 9 de gener de 1937). Solo restaba regular la hora en que los payeses debían irse a la cama.

 

Lo ocurrido en La Fatarella no fue,– como manifestaron en aquellos aciagos días algunos medios “oficialistas” –, un levantamiento de la quinta columna; es decir, de los catalanes que apoyaban el Alzamiento nacional. Así lo aseguraba Solidaridad Obrera de Barcelona, titulando: “La “quinta columna” se levanta en armas, en Fatarella (Tarragona) contra la CNT y la FAI”.

Informa que “lo primero que hicieron los fascistas (…) fue detener y desarmar a varios compañeros de la CNT y de la FAI. La mayoría de nuestros compañeros lograron salir del pueblo armados, refugiándose en el campo, en donde se hicieron fuertes (…) y recibieron pronto la ayuda de los trabajadores (…) de los pueblos próximos. En cuanto se recibieron noticias en Barcelona del levantamiento de los fascistas (…), dispusieron de fuerzas para someter a los rebeldes”. El periódico de la CNT aseguraba que los hechos de La Fatarella habían sido obra exclusiva de la “quinta columna”.

 

No fue una “sublevación fascista” contra el Gobierno de la Generalitat, como aseguraban muchos medios, manipuladores de la verdad. Las causas reales de los hechos fueron que una minoría de vecinos, afiliados a la CNT, pretendía imponer su voluntad a todo un pueblo, alentados por radicales de municipios vecinos. Consecuencia: Treinta y cuatro muertos en un pueblo de 2.500 habitantes son muchos muertos. Han pasado ochenta años, pero los hechos no se han olvidado y se siguen manipulando.

 

NO A LA COLECTIVIZACIÓN.- La realidad es que el conflicto se generó a raíz de que un grupo de payeses, algunos de ellos forasteros, formaron una colectivización agraria en el pueblo, compuesta de unas doce familias, a las que la Generalitat les dotó de la ayuda necesaria para desenvolverse. Se les facilitó buena tierra, 25.000 litros de aceite de oliva, 150 quintales de avellanas y otros elementos indispensables para que la colectividad naciera y se desarrollara con una base sólida. La experiencia fracasó, y entonces, sus dirigentes, – en vez de entonar el mea culpa -, pretendieron imponer la colectivización de las tierras del pueblo a más de doscientas (200) familias, entre las cuales había arrendatarios y aparceros, la mayoría afiliados a la UGT y al PSUC. Esta exigencia provocó la resistencia de la mayoría del pueblo a la colectivización, impulsada por la CNT. Ante esta situación de presión sindicalista dictatorial y antidemocrática, todas las organizaciones locales antifascistas, excepto al CNT, acordaron paralizar durante dos días (cuarenta y ocho horas) todos los trabajos agrícolas en el término municipal, en señal de protesta. Reaccionaron con violencia los de la CNT, a los que se unieron anarcosindicalistas de municipios cercanos. Pero el pueblo, más numeroso, les desarmó. Así comenzó el conflicto. No eran fascistas quienes se oponían a la colectivización de sus tierras. Eran payeses honestos, propietarios y aparceros, que no querían cambiar el modelo de explotación de sus tierras por la fuerza. Querían ser propietarios de lo suyo, heredado de sus antepasados. Fue el pueblo en masa quien se sublevó contra la colectivización que pretendían imponerles, y contra las presiones continuas del poder político, sufridas por propietarios y aparceros, con amenazas y allanamiento de moradas.

 

LA GENERALITAT, RESPONSABLE.- Cuando la Generalitat tuvo noticia del “levantamiento”, Aurelio Fernández, secretario general de la Junta de Seguridad Interior, y Dionisio Eroles, jefe del servicio de Orden Público, dispusieron el envio de fuerzas para “someter a los rebeldes”. Es decir, los payeses sublevados contra las imposiciones de la CNT. (Cabe recordar que, en esta época, el gobierno de la Generalitat estaba constituido por varios dirigentes de la CNT: Francesc Isgleas, Defensa; Diego Abad de Santillán, Economía; Pere Herrera, Sanitat i Assiténcia Social, y Josep Juan Doménech, Serveis Públics. El resto pertenecía a ERC, UGT y UR). Salieron hacia La Fatarella dos camiones con miembros de las Patrullas de Control, guardias de asalto y guardias nacionales, enviados por Seguretat Interior de la Generalitat y varios coches de los servicios de Investigación y Vigilancia. Acudieron al pueblo gentes armadas de l’Hospitalet, Gandesa, Móra d’Ebre y otros municipios. Se pudo evitar un choque sangriento, pero no se hizo. El secretario de la UGT de Reus se ofreció para entrar solo en La Fatarella, y solucionar pacíficamente la situación. Las patrullas, impacientes o mal informadas, pretendieron entrar armadas en el pueblo, pero fueron rechazadas por los vecinos disconformes. Las patrullas instaron a las mujeres y a los niños a abandonar sus casas. Más de 500 personas abandonaron el pueblo, mientras los vecinos discrepantes se oponían a que las patrullas entraran armadas en la villa. Vista la avalancha de forasteros armados, los campesinos desacordes se parapetaron en sus casas y respondieron a la provocación. Unos payeses luchaban contra otros, y llegó el caos, la sangre y los muertos: una feroz “batalla entre germans”. El drama estaba servido: los asesinatos de agricultores regaron las calles, las carreteras y el cementerio, en los que perecieron vecinos de uno y otro bando.

 

En una extensa nota publicada en “Treball” de Barcelona, órgano de la UGT, se decía: “Hace falta que en el campo sea respetada la libertad de todo campesino para trabajar la tierra en régimen individual o familiar o en régimen colectivo. Es necesario sancionar duramente a todo el que, sea de la organización que sea, ataque esta libertad del campesino y la libertad de los obreros en general de formar en las filas de la organización que les merezca más confianza”.

 

Nunca pudieron imaginar que la tan cacareada revolución proletaria, que prometía hacer felices e iguales a todos, les estallara en las manos; y les pudiera llevar a la incautación de todos sus bienes y a la miseria más absoluta. Una muestra evidente de adonde conducen las coacciones y las imposiciones cuando un grupo radical minoritario pretende dominar a todo un pueblo, por la represión, el engaño y la demagogia.

 

INFOME DE LA GUARDIA CIVIL.- Un informe de la Guardia Civil a la fiscalía de la Causa General, fechado el 29 de enero de 1941, señala que “el carácter de los sucesos ocurridos fue una lucha entre los partidos marxistas de la localidad, sin que se pueda precisar que fuera favorable a ninguno de los Gobiernos nacional o marxista”. Los sucesos ocurrieron por disputarse el predominio de la localidad, entre los diferentes partidos y sindicales de la misma. Esta circunstancia no fue aprovechada por los elementos afectos a la causa nacional para levantarse contra la tiranía roja; fueron motivos económicos los que les llevaron a rebelarse. Respecto a las circunstancias que concurrieron en los asesinatos cometidos, no puede concretarse el fin que perseguían, puesto que entre los elementos de derechas asesinados, también lo fueron tres concejales de significación izquierdista, y otros vecinos de izquierdas. Los elementos derechistas no tomaron parte en dichos sucesos, pero fueron asesinados algunos de esta ideología, entre ellos dos sacerdotes hijos del pueblo.

 

Las represalias se consumaron en saqueos; las fuerzas de orden apresaron 47 personas, afectos a diferentes ideas políticas, y las trasladaron a la Modelo de Barcelona “para protegerlos”. El presidente, Lluís Companys, visitó a los “prisioneros” de la “quinta columna fascista” y quedó impresionado al verlos mal vestidos y calzando albarcas. Preguntó: “Aquests són…? Així, cóm hem de guanyar la guerra…?”.

 

Lo ocurrido en La Fatarella era todo un síntoma y un clarinazo de atención sobre la situación real del país. Las divergencias en la evaluación del problema del campo, en incautaciones y colectivizaciones, precipitaron los acontecimientos, que desembocaron en enfrentamientos violentos entre vecinos. Quienes ostentaban el poder habían sembrado el odio durante años, y ahora se recogían sus frutos.

 

VOCACIÓN RELIGIOSA.- En 1931, La Fatarella era una población celosa, en su mayoría católica; cumplía el precepto pascual el 60% de la población; recibía el viático el 95% y todos los fieles, la unción de enfermos. Comulgaban unas cincuenta personas los domingos y festivos. Funcionaban dos asociaciones piadosas: el Apostolado de la Oración y las Hijas de María Inmaculada y Santa Teresa de Jesús. Desde el año 1933, fecha en que tomó posesión de la parroquia mosén Rafael Escudé Piñol, funcionaba la Acción Católica, en la rama de jóvenes. Vivía retirado en su pueblo natal, por razones de salud, el que fue párroco de Cabacés (Priorat), mosén José Pascual Masip, fusilado. Además de la iglesia parroquial, la villa contaba con las ermitas de Ntra. Sra. de la Misericordia, Ntra. Sra. del Carmen, San Francisco Javier y San Bartolomé. Nada turbó la vida local hasta julio de 1936 y, especialmente, en enero de 1937.

 

El carácter de la población era netamente conservador; tenían poco arraigo las ideas marxistas y colectivistas. En las elecciones siempre vencían los partidos de orden. Los elementos extremistas, muy pocos en número pero muy activos, apoyados por quienes ostentaban el poder político en la cabecera de la comarca y en la capital de la provincia, constituyeron el comité local revolucionario, y alentaron a los descontentos y resentidos a luchar contra el orden establecido y, de manera especial, contra la Iglesia católica.

1.- MOSÉN JOSÉ PASCUAL MASIP, natural de La Fatarella, de 66 años de edad, sacerdote, ordenado en 1902, hijo legitimo de Ramón Pascual y Francisca Masip, asesinado el 26 de enero de 1937 en la calle Alta de la población, delante de Ca l’Arany. Fue enterrado en la fosa común, donde fueron sepultados los treinta y cuatro vecinos ejecutados aquel mismo día, cerca de la ermita de la Misericordia. Por ser hijo del pueblo o por su avanzada edad vivió tranquilamente en la localidad con su familia, hasta la fatídica fecha. Ese día, un grupo de milicianos le obligaron a que les acompañara, prometiéndole que no le pasaría nada. Los siguió sin ofrecer resistencia, hablando con sus verdugos, a quienes dijo expresamente que les perdonaba. Había sido coadjutor de Benisanet, Corbera y Fredes. Ecónomo primero y después párroco de Vilella Baixa (Priorat). El 19 de marzo de 1916 tomó posesión de la parroquia de Cabacés (Priorat), destino que conservaba en 1936, aunque residía en su pueblo natal, adscrito a la parroquia de Sant Andreu. Por ser hijo del pueblo o por su avanzada edad, vivió tranquilamente con su familia, hasta el 25 de enero de 1937, cuando fue asesinado. Llevaba 35 años de vida religiosa.

 

2.- FRANCISCO BALSEBRE LLOP, natural de La Fatarella, de 35 años de edad, hijo legitimo de Ramón Balsebre y María Teresa Llop, casado con María Pascual Berengué, labrador, de derechas, asesinado el 26 de enero de 1937 en la calle Solá de esta población, por vecinos del pueblo. Según declara su esposa ante el juez, a las dos de la madrugada unos desconocidos les obligaron a levantarse y abrir la puerta de su casa, acompañados por Andrés Blanch Llop (a) “Doño”, que fue quien le obligó a abrir la puerta, hicieron un registro de la vivienda y se llevaron preso a su marido. El pastor que tenían en sus tierras, le confesó que José Gironés Pellisa le había dicho: “Dile a tu amo (Francisco Balsebre) que el año que viene no cogerá él las olivas de esta finca”. José Gironés “se ocultaba de ellos, a pesar de haber sido siempre amigos y vecinos de una finca”. Dejó viuda y dos hijos, José y Raimunda, de once y cinco años de edad, respectivamente.

 

3.- RAMÓN BASCO BALSEBRE, natural de La Fatarella, de 54 años de edad, hijo legitimo de Francisco y Matilde, propietario, afiliado al Frente de Orden, casado con Raimunda Pascual Berengué, asesinado el 26 de enero de 1937 frente al número 5 de la calle Alta. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego. Detenido en su domicilio por anarcosindicalistas del pueblo, fue conducido al colegio de las Hermanas de la Consolación y trasladado a la ermita de la Misericordia, cercana al cementerio. Dejó viuda y un hijo, Francisco, de 16 años de edad.

 

4.- FRANCISCO GARCÍA SERRANO, natural de Corbera d’Ebre (Terra Alta) y vecino de La Fatarella, de 82 años de edad, propietario, de derechas, asesinado el 26 de enero de 1937, de madrugada, en la calle Villalba, por forasteros desconocidos, que penetraron en su casa y le obligaron a levantarse de la cama. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego y fue trasladado al cementerio. Hijo legítimo de Joaquín y de María, viudo, casado en segundas nupcias con Magdalena Llop; no dejó hijos. Su sobrino, José García Roca, declaró ante el juez.

 

5.- ANDRÉS BALSEBRE BALSEBRE, natural de La Fatarella, de 32 años de edad, concejal del Ayuntamiento, afiliado el Frente de Orden. Fue detenido por los anarcosindicalistas en la calle Misericordia, 22 y asesinado el 26 de enero de 1937. Su cadáver fue hallado en el lugar denominado “Coll de Eres”; presentaba heridas por arma de fuego. Hijo legítimo de Francisco y de Mariana; casado con Francisca Escolá Cervelló. Dejó esposa y dos hijas, Francisca y Teresa, de cuatro y un años de edad, respectivamente.

 

6.- FRANCISCO SEGURA JUAMOT, natural de La Fatarella, de 40 años de edad, labrador, afiliado al partido Tradicionalista. Fue detenido por Andrés Suñé Cabús, en la calle San Antonio, y allí mismo pereció asesinado el 26 de enero de 1936 por unos forasteros, según declara su madre, Josefa Juamot Diego. También presta declaración su esposa, que responsabiliza del asesinato de su esposo a Andrés Suñé Cabús (Buli), “que lo hizo matar, y a todos los de la FAI en general”. Declara que fue amenazada muchas veces por las mujeres de la FAI, y en particular por la esposa de Juan Rius Ruana, “que tres meses antes de la muerte de su esposo, ya le dijo que lo matarían”. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego. Hijo legítimo de Ramón y de Josefa, casado con María Fucho Benaiges; dejó tres hijos, José, Ramón y Domingo, de quince, doce y seis años de edad, respectivamente.

 

7.- FRANCISCO VAQUÉ DESCARREGA, natural de La Fatarella, de 60 años de edad, labrador, de derechas, asesinado el 26 de enero de 1937, por anarcosindicalistas, en propio domicilio de la calle San Marcos, 11, mientras los elementos revolucionarios sitiaban la población. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego en todo el cuerpo. Hijo legítimo de Rafael y de María, casado con María Ruana Rius. Dejó dos hijos, Ricardo y Rafael, de veintinueve y veinticinco años de edad, respectivamente.

 

8.- CIRILO CABÚS COLAT, natural de La Fatarella, de 24 años de edad, albañil, miembro de Acción Católica. Fue detenido por José Blanch Anguera, según la declaración de su padre, José Cabús Anguera, y un individuo apodado “Potes d’Espart”, en la calle Misericordia, 73. Fue conducido a la carretera de Ascó a Flix, en unión de otros vecinos, donde fueron asesinados el 26 de enero de 1937. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego. Hijo legítimo de José y de María, soltero.

 

9.- RAMÓN PASCUAL SUÑÉ, natural de La Fatarella, de 64 años de edad, labrador, afiliado al Frente de Orden. Fue detenido por indicación de Pedro Ruana Descarrega (a) “Naroz” y asesinado el 26 de enero de 1937 en la carretera de Flix, junto a otros seis vecinos, por forasteros desconocidos. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego. Participó en el crimen un sujeto apodado “Serenet”, vecino de Ascó, acompañado de otros forasteros, según declara su esposa. Hijo legítimo de Antonio y María, casado con Josefa Arnau Pey. Dejó tres hijos, Antonio, Sebastián y Llorenç, de treinta y tres, veintinueve y veintiséis años de edad, respectivamente.

 

10.- JOSÉ BLANC DESCARREGA, natural de La Fatarella, de 48 años de edad, labrador, de derechas, asesinado el 26 de enero de 1937 en la carretera de Ascó a Flix. Detenido por anarcosindicalistas cuando regresaba del campo, en su propio domicilio. Fue conducido a un pajar de las afueras de la población, y después, trasladado en un camión a la carretera de Ascó a Flix, donde fue hallado su cadáver con heridas por arma de fuego. Hijo legítimo de Juan y de Francisca, casado con Carmen Gironés Más. Dejó tres hijos, Juan, Ramón y José, de veintidós, diecinueve y dieciséis años de edad, respectivamente.

 

11.- JOSÉ RUANA CERVELLÓ, natural de La Fatarella, de 23 años de edad, labrador, miembro de Acción Católica. Fue detenido por anarcosindicalistas y asesinado el 26 de enero de 1937 en la carretera de Flix, siendo conducido en un auto junto con otros vecinos. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego. Hijo legítimo de Francisco y de María, que es quien realizó la declaración ante el juez; soltero.

 

12.- ANDRÉS LLOP COLAT, natural de La Fatarella, de 56 años de edad, labrador, de derechas, asesinado el 26 de enero de 1937 en Corbera d’Ebre (Terra Alta). Su esposa declaró ante el juez, el 23 de abril de 1938, que lo apresaron los anarquistas; pero pudo escapar y se dirigió a Corbera d’Ebre, donde fue apresado de nuevo y asesinado por un tal “Calvari”, después de consultarlo con los revolucionarios de La Fatarella. Hijo legítimo de Francisco y de Madrona, casado con Ramona Gironés Miró. Dejó cuatro hijos, Francisco, Madrona, Ramona y Rosa, de 26, 28, 24 y 16 años de edad, respectivamente.

 

13.- JOSÉ MONREAL GIRONÉS, natural de La Fatarella, de 38 años de edad, propietario, de derechas, asesinado el 26 de enero de 1937 en la calle San Antonio, número 11, por anarcosindicalistas. Presentaba heridas por arma de fuego. Hijo legítimo de José y de María. Casado con María Pascual Llop. Dejó cuatro hijos, Raimunda, Juan, Teresa y María, de ocho, seis, cuatro y dos años de edad, respectivamente.

 

14.- JOSÉ BLANCH GIRONÉS, natural de La Fatarella, de 45 años de edad, propietario, afiliado al Frente de Orden. Fue detenido por anarcosindicalistas forasteros en la calle de la Fuente, núm. 2 y asesinado el 26 de enero de 1937 en la calle San Antonio, en el domicilio del vecino Rafael Suñé Gironés, según declaró su esposa. Presentaba heridas por arma de fuego. Hijo legítimo de Esteban y María Teresa. Casado con Anselma García Blanch, sin hijos.

 

15.- MOSÉN JOSÉ MASIP GIRONÉS, natural de La Fatarella, de 25 años de edad, sacerdote, vecino de Móra la Nova (Ribera d’Ebre), asesinado el 26 de enero de 1937 en el término municipal de Móra la Nova, por forasteros desconocidos. Hijo legítimo de Ramón y de Ramona. Era coadjutor de Móra la Nova cuando comenzó la revolución. Un grupo de anarquistas, reunidos en un bar, acordaron que había que eliminar al “vicari”. Sabedores del siniestro propósito, amigos y familiares del sacerdote le aconsejaron que se alejara de la población. Para facilitarle la huida, le prepararon una barca a orillas del Ebro; pero él la rechazó, y les dijo: “Mi misión, en este momento, es estar a vuestro lado”. La noche del 27 al 28 de julio de 1936, varios milicianos llamaron a la puerta de su domicilio, lo arrancaron de los brazos de sus padres y se lo llevaron en un coche en dirección a Tivissa. Pararon el vehículo en la partida de “El Molló”. Lo maltrataron terriblemente y le arrancaron los ojos en vivo. Tuvo el coraje de decir a sus asesinos que les perdonaba, y añadió: “Mi sangre será semilla de otros cristianos, que amarán a Dios y trabajarán por la salvación de las almas”. Le instaron a ponerse de espaldas para rematarlo, y él replicó: “Los que mueren por Dios, mueren de cara”.

 

16.- JUAN ANGUERA CUGAT, de 18 años de edad, labrador, de izquierdas, asesinado el 26 de enero de 1937 en la calle del Solá, por forasteros desconocidos.

 

17.- JOSÉ CUGAT RUANA, de 34 años de edad, labrador, de izquierdas, asesinado el 26 de enero de 1937 en la carretera de Ascó (Ribera d’Ebre), por forasteros desconocidos.

 

18.- FRANCISCO RUANA VAQUÉ, natural de La Fatarella, de 52 años de edad, labrador, de izquierdas, asesinado el 26 de enero de 1937 en la calle Baja. Su esposa, Magdalena Cugat Arnau, declara ante el juez que su marido “salió de casa el 25 de enero de 1937 y no volvió a verlo”. Asegura que lo mataron Pel de Ascó y Santamaría, que estaban con Ramón Cugat y José Mola. Dice que Juan Rius Ruana (Buli) le dijo el día anterior que “ella tendría el mismo fin que la “Fiestera”, y que el y su esposo ya no se hablarían más”. Se queja de que era amenazada constantemente por las mujeres de la FAI. Y que, después de muerto su esposo, y ya en el cementerio, Felipe Gironés Monreal y José Llop Masip descargaban sus pistolas sobre su cadáver. Declara que los hermanos Ramón y Francisco Gironés Arnau (Guixos), “gritaban aquel día por las calles que tenían que matar a todos los hombres, que sólo tenían que quedar los de la FAI. Oyó también que la esposa de Ramón Gironés, Rosa Rocamora Ruana, le decía a otra “que ella (Magdalena Cugat) sería la primera mujer que se fusilaría”.

 

19.- ANDRÉS RUANA CERVELLÓ, natural de La Fatarella, de 44 años de edad, labrador, de izquierdas, asesinado el 26 de enero de 1937 en la calle Prades. Su esposa, Josefa Vilanova Pellisa, declara ante el juez y culpa del asesinato de su marido a Francisco Monreal Descarrega y Antonio Pascual Cugat (Paulo), “el primero, por haberlo hecho matar, y el segundo fue el que condujo a los asesinos a su casa, entre los cuales conoció a un tal Martí, de Mora la Nueva”. Que después fue amenazada por un tal Cacho, “y le dijo que se alegraba de la muerte de su marido”.

 

20.- FRANCISCO RUANA LLOP, natural de La Fatarella, de 48 años de edad, labrador, de izquierdas, asesinado el 26 de enero de 1937 en la calle Alta. Su esposa, María Rocamora Ruana, declara ante el juez y culpa del asesinato a Andrés Llop (Botón) y Pedro Ruana (Narós), “que lo hicieron matar” y a “Pel de Ascó”, “que lo mató junto con “Serenet”, de Ascó”.

 

21.- JOSÉ DESCARREGA LLOP, natural de La Fatarella, de 46 años de edad, labrador, de izquierdas, asesinado el 25 de enero de 1937 en la calle Misericordia. Su esposa, Guadalupe García Llop, declara ante el juez que “a su esposo lo mató José Santamaría”. La noche anterior a su muerte, su esposo le confesó que Juan Rius Ruana (Buli) le había dicho aquella misma tarde “que sería el primero en morir cuando ellos pudieran imponerse, como así fue”. Dice que el día 26 del mismo mes se encontró con Francisco Gironés Arnau, el cual le dijo: “¿Te mataron al marido? Bien te está; todos debían haber muerto; aquí no ha de triunfar más que la FAI”. Que Trinidad Portello, vecina suya, “ha dicho muchas veces a sus niñas que ellas y su madre debían tener el mismo fin que su padre”.

 

22.- JOSÉ PASCUAL SUÑÉ, natural de La Fatarella, de 64 años de edad, comerciante, de izquierdas, asesinado el 26 de enero de 1937 en el cementerio de la villa, por forasteros desconocidos.

 

23.- JOSÉ MARÍA BARDENY MÁS, natural de La Fatarella, de 28 años de edad, albañil, de izquierdas, asesinado el 26 de enero de 1937. Su esposa, María Pascual Cugat, declara ante el juez y culpa del asesinado de su esposo “a todos los de la FAI”, pero de manera especial a Juan Rius Ruana, Felipe Gironés Monreal y Miguel Ribes, “especialmente estos dos últimos, que fueron sus asesinos”. Dice que siempre y aún ahora “ha sido amenazada por las mujeres de la FAI”, y que el 4 de mayo llegaron a apuntarle con las armas “Cadro” y “Pataques”, amenazándola que “cuando volvieran a mandar los de la FAI, ella sería la primera víctima”. Confiesa que la esposa de Miguel Ribes, la noche del primero de abril, cuando entraban las tropas de Franco, creyendo que eran los de la FAI, llamó a su puerta vestida de hombre (miliciana) para que la asesinaran, acompañada de miembros de la FAI. Menudo chasco.

 

24.- JOSÉ PELLISA VAQUÉ, natural de La Fatarella, de 34 años de edad, labrador, de izquierdas, asesinado el 26 de enero de 1937 en el cementerio de la villa. Su madre, Manuela Vaqué Alfonso, declara ante el juez y culpa del asesinato de su hijo a Andrés Suñé (Buli) y Juan Rius Ruana. Que Miguel Ribes “fue con una bomba en la mano a buscar a su hijo a casa, aunque este había salido”. Y culpa, en general, a todos los de la FAI, “pues ellos mismos le dijeron que entre todos lo habían hecho”, según le confesó Jaime Suñé Clúa.

 

25.- JOSÉ CUGAT DESCARREGA, natural de La Fatarella, de 54 años de edad, labrador, de izquierdas, asesinado el 26 de enero de 1937 en el cementerio de la villa. Su esposa, Francisca Descarrega, declaró ante el juez culpando del asesinato a Andrés Suñé (Buli), “que lo hizo matar y a “Pel” de Ascó, que lo mató”. Lo sabe cierto, porque su hijo estaba con su padre cuando ocurrieron los hechos. Después de muerto, una vecina le dijo que “ojalá lo hubieran matado treinta años más pronto”.

 

26.- PEDRO SUÑÉ SANS, natural de La Fatarella, de 36 años de edad, labrador, de izquierdas, asesinado el 26 de enero de 1937 en el cementerio de la villa. Su esposa, María Vaqué Giral, declara ante el juez y culpa del asesinato de su esposo a Juan Rius Ruana (Buli), a la nuera de la casa “Curt de Pavet”, que le habían dicho que “le tirarían cinco tiros a la cabeza”. Y que “cuando lo llevaron al cementerio a matarlo, iba el hermano y la esposa de los nombrados, cogiéndole del brazo y del otro iba cogido por Andrés Blanc (Doño)”. Le dijeron a su suegra que “cuando volviera la revuelta él mataría a todos los de su casa”; y que el viejo de “Curt del Pavet” le dijo a su suegra “que la mataría a cuchilladas”. También fue amenazada por Rosa Vaqué Vilanova, cuyo esposo y cuñado, Felipe Gironés, intervinieron presuntamente en el asesinato, según dice.

 

27.- RAFAEL CUGAT RIUS, natural de La Fatarella, de 27 años de edad, labrador, de izquierdas, asesinado el 26 de enero de 1937 en la carretera de Flix, por forasteros desconocidos.

 

28.- LUÍS DESCARREGA CUGAT, natural de La Fatarella, de 18 años de edad, labrador, de izquierdas, asesinado el 26 de enero de 1937 en la carretera de Flix, por forasteros desconocidos.

 

29.- AGUSTÍN GIRONÉS BOADA, natural de La Fatarella, de 18 años de edad, de izquierdas, asesinado el 26 de enero de 1937 en la carretera de Flix, por forasteros desconocidos.

 

30.- MIGUEL BLANCH LLOP, natural de La Fatarella, de 38 años de edad, labrador, de derechas, asesinado el 26 de enero de 1937 en la carretera de Flix a Ascó. Hijo legítimo de José y de Francisca. Casado con Carmen Pascual Rocamora. Dejó dos hijos, Josefa y Ramón, de seis y tres años de edad, respectivamente. Su padre, José Blanch García, declaró ante el juez el 22 de abril de 1938, que su hijo “fue asesinado por elementos anarquistas forasteros, que el referido día se apoderaron de la población”. Señala como presunto inductor moral del asesinato, al vecino José Gironés Llop, “que fue quien le escogió para subirlo al camión en el que fueron transportados todos los que fueron fusilados en el mismo lugar”.

 

31.- JOSÉ PASCUAL PUJADES, natural de La Fatarella, de 38 años de edad, labrador, afiliado al Frente de Orden. Fue detenido por los anarcosindicalistas en Flix y asesinado el 26 de enero de 1937 en la carretera de Ascó, en el lugar denominado La Pedrera. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego. Su esposa declaró ante el juez que su marido se trasladó a Flix el 25 de enero, donde lo detuvieron. Desde Flix telefonearon al comité de La Fatarella “para ver lo que tenían que hacer con él”. Cuando lo tenían detenido se presentó José Llop Gironés, natural de La Fatarella y vecino de Flix, que lo acusó de fascista y lo maltrató de palabra. Pese a todo, los de Flix querían trasladarlo a La Fatarella; pero al enterarse el comité local, telefoneó a los de Flix, donde estaban “Botón” y Antonio Borrell, para ordenarles que fuera asesinado antes de llegar a La Fatarella, como así lo hicieron. Según consta en la declaración, quienes lo mataron presuntamente fueron José Gironés (Pel) y Miguel Martí Altadill (Serenet). La misma declaración presta Dolores Blanch Pascual, viuda de José Suñé Cervelló, al que asesinaron junto a José Pascual Pujades. Era hijo legítimo de Ramón y de María. Casado con Teresa Llop Vives. Dejó una hija, llamada María, de ocho años de edad.

 

32.- JOSÉ SUÑÉ CERVELLÓ, natural de La Fatarella, de 38 años de edad, labrador, de izquierdas, asesinado el 26 de enero de 1937 en la carretera de Ascó, por forasteros desconocidos.

 

33.- JOSÉ ALBISÓ LLOP, natural de La Fatarella, de 17 años de edad, labrador, de izquierdas, asesinado el 26 de enero de 1937 en la calle del Solá, por forasteros desconocidos.

 

34.- CAYETANO PASCUAL CUGAT, natural de La Fatarella, de 17 años de edad, labrador, de izquierdas, asesinado el 26 de enero de 1937 en la calle del Solá, por forasteros desconocidos.

 

FLORES, MÚSICA Y BANDERAS.- En el capítulo de muertos, hay que añadir a Francisco Cano y Fortunato Bustico, miembros de las Patrullas de Control, y un vecino de Flix, que actuaron en La Fatarella y encontraron la muerte en lucha con los vecinos. Ambos recibieron un emotivo homenaje póstumo en Barcelona, con los féretros envueltos en banderas de la CNT cubiertos de flores y llevados a hombros de sus compañeros. Formaban parte de la comitiva las bandas de música de la CNT-FAI, la del Partido Federal Ibérico y la del POUM. Además, en la refriega del día 26 hubo que lamentar cinco heridos, que colaboraron con los Guardias de Asalto para restablecer el orden. Ni las 34 víctimas de La Fatarella, ni los sacerdotes inmolados tuvieron una despedida tan emocionante… Fueron enterrados en una fosa común, sin flores, música y banderas, y sin la presencia y el cariño de sus familiares. Esa era la “filosofía democrática” oficial u oficiosa de aquella época. Cargarse a los que no pensaban como ellos.

 

En otro documento aparece una diligencia, en la que se hace constar que, en la relación adjunta, consta la anotación “derechas” o “izquierdas” en cada víctima, porque muchas personas eran adictas o pertenecían a algún partido o sindicato, de izquierdas o de derechas, “ya que su muerte fue debida a luchas intestinas entre los partidos”, como queda atestiguado en el sumario.

El 15 de septiembre de 1936 fueron hallados en la carretera de Alcolea, partida Camposines, del término municipal de La Fatarella, los siguientes cadáveres, todos con heridas por arma de fuego, de personas naturales o vecinos de Ascó:

 

1.- JOSÉ ANGUERA GRAU, de 50 años de edad, propietario, católico, sin cargo público.

2.- JAIME SERRANO GRAU, de 52 años de edad, propietario, católico, sin cargo público.

3.- JOSÉ ANTONIO JORDÁ MASIP, de 38 años de edad, propietario, de derechas, sin cargo público.

4.- JOSÉ LUIS JORDÁ MASIP, de 42 años de edad, propietario, de derechas, sin cargo público.

5.- JAIME RIBES MAÑÁ, de 53 años de edad, recadero, de derechas, concejal del Ayuntamiento de Ascó.

6.- JOSÉ CUBELLS MIRÓ, de 46 años de edad, secretario del Ayuntamiento de Ascó.

 

Todas las víctimas presentaban heridas por arma de fuego. Los cadáveres fueron inhumados en el cementerio de La Fatarella, pero no consta su inscripción en el registro civil porque el responsable del mismo fue destruido posteriormente. Tampoco existen indicios de la participación que pudieron tener en los crímenes Ignacio Borrell Ribes, José Más Bel y el apodado “Barrina”, pues eran personas desconocidas en La Fatarella.

 

María Ripoll Ginchauma, de 35 años de edad, viuda, natural de La Bisbal (Girona), de profesión jornalera, denuncia ante la fiscalía de Barcelona el 12 de marzo de 1943, que su esposo MELITÓN QUERALT GASSOL, de profesión jornalero, de 33 años de edad, fue asesinado el 28 de octubre de 1938, en el momento en que intentaba pasarse a las fuerzas nacionales en el frente de La Fatarella, según declaración de soldados que lo presenciaron y sobrevivieron. Su cadáver no fue hallado.

 

1º.- 26 de julio de 1936: Fue destruida toda la ornamentación interior de la iglesia parroquial; o sea, imágenes, altares y objetos destinados al culto católico. Obligaron a jóvenes de Acción Católica, bajo amenazas, al desmantelamiento de los lugares de culto. Sólo se salvó una casulla. Desaparecieron un copón y dos cálices, y robaron todas las campanas menos una.

 

2º.- Igualmente fue destruida la ermita o santuario de Ntra. Sra. de la Misericordia, con las imágenes, altares y objetos destinados al culto católico.

 

3º.- En la misma forma, fueron destruidos todos los demás edificios destinados al culto católico que existían en aquella fecha en el término municipal. Quemaron el archivo parroquial. Sólo se salvó un tomo de defunciones, un índice general desde 1864 y dos libros de testamentos. Se incautaron de la casa abadía, convirtieron la iglesia en almacén y garaje. La ermita de la Misericordia la destinaron a cárcel y puesto de observación. Estos inmuebles eran propiedad del obispado de Tortosa.

 

Personas sospechosas de participación en estos delitos: El Comité local revolucionario, presidido por Andrés Llop Blanc (a) Boton, acompañado de Ramón Cugat Moragrega, Emilio Pascual Solá, Agustín Gironés Doménech, Arturo Fernández Masip y Ramón Descarrega Cugat. Obligaron al vecindario a tomar parte en la destrucción de las imágenes y demás objetos, que fueron trasladados a las afueras de la población.

 

4º.- El 25 y 26 de enero de 1937, fueron saqueados los domicilios particulares de las personas que se relacionan, a los cuales se les colectivizaron las haciendas y les incautaron sus bienes, teniendo que ausentarse de la población para no ser víctimas de las hordas anarquistas sindicalistas. Se reseña como personas perjudicadas a José Llambrich Amposta, José Cugat Amposta, Francisco Balsebre Gironés, José Escolá Cervelló, Francisco Font Gironés, José María Gironés Piñol y José Ardévol Roselló. Tomaron parte en los hechos todos los dirigentes anarcosindicalistas de la población: Andrés Llop Blanch, Ramón Cugat Descarrega, Pedro Ruana Descarrega, Francisco M. Monreal y Miguel Gordó Ribes.

 

5º.- Antes de abandonar los rojos la población, a mediados de noviembre de 1938, volaron los domicilios o casas particulares de las personas que se relacionan: Francisco Llop Llop, Juan Llop García, José Blanch Llop, Sebastián Cabús Rocamora, Francisco Llop Cabús, José Balsebre Rius, Andrés Pascual Ferré, Salvador Descarrega Cugat, Jaime Rius Sastre y José Cugat Jornet.

 

José Balsebre formula una denuncia, escrita de su puño y letra, en la que manifiesta que el 12 de agosto de 1936, “Choit” y “Botón” le obligaron a entregar cien pesetas; el 18 del mismo mes, le obligaron a entregar 500 pesetas; el 26 de enero de 1937 fueron a su casa “Pataques” y “Choit”, en compañía “de unos criminales de Ascó, y me robaron 250 kilos de tocino, todos los embutidos, dos bacalaos grandes y diez gallinas”. “Otro día vino “Botón”, con los mismos criminales de Ascó, y me robaron el tocino y lo demás; también me robaron tres sacos de grano de almendra. Al cabo de unos días, “Choit” y “Botón” me obligaron a entregar en la Casa de la Villa 200 pesetas; dijeron que eran para enviarlas a los del “frente”.

 

(Se han consultado 231 documentos que obran en el Archivo Histórico Nacional; entre ellos, las declaraciones de los familiares de las víctimas).

 

Francesc Basco Gracià. Periodista. (Del libro inédito “La represión del Frente Popular en Tarragona”)

 

El maquis y el santo

El maquis y el santo

El maquis Rabás se topó en Enviny con el retrato de Jaume Hilari, al que había fusilado

El maquis, conocido también como la guerrilla española, fue un movimiento o milicia de resistencia republicana en la zona nacional durante y después de la Guerra Civil. El Maestrazgo, en la provincia de Castellón; las Terres de l’Ebre, el Priorat, en Tarragona, y los Pirineos fueron, quizás, las zonas más ocupadas por estos grupos que intentaban enfrentar a la población, en su mayoría agrícola, contra el nuevo régimen, cansada de guerra y violencia, que intentaba vivir en paz después de un trienio tan catastrófico. El fracaso de la invasión del Valle de Arán desde Francia debilitó a este colectivo.

Algunos grupos consiguieron introducirse hasta el interior y enlazar con las partidas que habían permanecido en el monte desde 1939, pero no consiguieron su objetivo: ganar la guerra después de haberla perdido. El periodo de máximo apogeo guerrillero fue el comprendido entre 1944 y 1947. Poco a poco la Guardia Civil, el Ejército y la falta de apoyo de la población rural fueron minando las partidas y los grupos. Al final lucharon por la supervivencia y la Unión Soviética dejó de apoyarles.

Años después de la Guerra Civil y la persecución religiosa, el jefe del pelotón –un tal Rabás– y ejecutor material del fusilamiento de san Jaume Hilari, Hermano de las Escuelas Cristianas residente en Cambrils (Baix Camp), en el monte de la Oliva de Tarragona, se exilió en Francia y se convirtió en maquis. Corría el 26 de octubre de 1944. Un grupo de guerrilleros, procedentes de Francia, entró en Enviny (Lleida), de noche, el pueblo donde residía la familia del santo, que entonces sólo era mártir de la Fe. Por causalidad, los maquis penetraron en la casa de los padres de Jaume Hilari, en busca de provisiones. Les acogieron, como buenos payeses que eran, y les ofrecieron pan, harina, chorizo, vino y otras viandas. Entre las sombras de la noche y ante las restricciones eléctricas, una luz de carburo alumbraba la estancia. El maquis Rabás se encontró de golpe ante un retrato del santo, colgado de la pared de la casa paterna. El hombre, al verlo, se aturdió y preguntó a la hermana quién era el del retrat: «És el meu germà; el van matar quan la guerra com a tants altres…». Rabás se descompuso; no quiso oír nada más y salió de la casa despavorido.

«Escolta, noi, aquell retrat ha estat per tu com un cop de maça», le dijeron los compañeros.

Rabás preguntó al médico del grupo:

–Saps si els morts parlen?

–Jo no n’he vist parlar mai cap– respondió.

–Doncs, jo sí. Aquell frare del quadre…

–No pot ser…

–Aquells ulls fa dies que els porto ficats al cervell i no hi ha qui els faci callar.

–Però, per què tot això ara?– pregunta el médico.

–Perquè se’m van clavar un dia que jo vaig intentar tancar-los-hi per sempre, amb el foc de la meva pistola.

El médico no entendía nada…

–Sí. El maleït escamot a les meves ordres havia fallat les dues descàrregues de fuselleria…

–I tu vas liquidar-lo?

–No podia deixar-lo viu amb el forense el costat [el doctor Miquel Aleu] i els guàrdies a cinc metres. Jo vaig clavar-li les bales, però ell em va clavar els ulls per sempre. I no content en cremar-me per dins, ara me’ls trobo fora…; així, com entre dos focs i amb la seva família. Vull dir-te que aquella mirada em persegueix i m’acusa…

Cuando clareaba el nuevo día, los vecinos de Enviny oyeron un fuerte tiroteo en la montaña. Las fuerzas de Sort dispersaron un grupo de maquis que huyeron en dirección a Francia, abandonando armas y provisiones.

La familia de Jaume Hilari se despertó con un intenso olor a vino, procedente de la bodega. Los maquis, al llenar las botas, con las prisas, habían dejado abierto el grifo de un barril. ¿Era aquello un símbolo?

Quizás representó la sangre derramada injustamente por tantos inocentes… como sant Jaume Hilari.

Francesc Basco Gracià. Periodista. Basado en su libro Jaume Hilari, el primer Sant de la Guerra Civil, documentado con los datos que obran en el Archivo privado de La Salle, de Cambrils.

Publicado en Diari de Tarragona el 14-09-2016

Los asesinatos colectivos en la España del Frente Popular – Ministerio de Justicia, (1943)

Verdades Ofenden

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Por Ministerio de Justicia, 1943

El 25 de septiembre de 1936, desde que las sirenas de la ciudad de Bilbao anunciaron la presencia de la aviación nacional, las turbas, entre las que figuraban gran número de mujeres, se dispusieron, de acuerdo con los guardianes de los presos, al asesinato en masa de estos últimos.

Y así, una vez terminado el bombardeo, se dirigieron hacia los muelles de la ría próximos a la factoría de Altos Hornos, en que se hallaban fondeados los barcos Altuna-Mendi y Cabo Quilates, convertidos en prisión; algunos grupos se trasladaron en gabarras a bordo de los buques, y en el Cabo Quilates comenzó la matanza en las primeras horas de la noche, siendo asesinados sobre cubierta la mayoría de los presos, y otros en la misma bodega, sobre la que se hizo fuego desde fuera, pereciendo de este modo 41 detenidos. En el Altuna-Mendi, después de…

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Hallan una fosa en Teruel con 46 soldados republicanos fusilados por negarse a volver al frente – Rafel Montaner

Verdades Ofenden

La mayoría de los combatientes de la 84ª Brigada Mixta enterrados en Rubielos de Mora son valencianos según el historiador Pedro Corral – La tumba ha sido localizada gracias a un georadar

Luis Avial, director de Condor Georadar, muestra los huesos hallados en la fosa.

Luis Avial, director de Condor Georadar, muestra los huesos hallados en la fosa.  condor georadar/sociedad aranzadi 
 
 

RAFEL MONTANER VALENCIA “Es la fosa común de los grandes olvidados de la memoria histórica, de los perdedores de los perdedores de la Guerra Civil”. Así define el historiador Pedro Corral a la tumba colectiva hallada en el municipio turolense de Rubielos de Mora. Allí yacen 46 soldados republicanos de la 84 Brigada Mixta que fueron fusilados por sus superiores por negarse a volver al frente después de 30 días combatiendo cuerpo a cuerpo en las calles de Teruel.
Bajo la tierra de Piedras Gordas, paraje en que se encuentra el enterramiento, se esconde “el ‘Senderos de Gloria’ de la…

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Opiniones inexpertas: Cómo justificar un Golpe de Estado a una democracia europea

Verdades Ofenden

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(..) Entre los días 8 y 11 de Diciembre de 1933 se producen graves altercados, con varios muertos y numerosos heridos, iniciados unilateralmente por la FAI; los partidos de derecha no dudan en hacer responsables de dichos altercados a toda la izquierda, incluidos el PSOE y la UGT, argumentando que se trataba de una reacción a la pérdida de las Elecciones. Las Comisiones Ejecutivas del PSOE y de la UGT emitieron un comunicado conjunto (publicado en El Socialista del día 12) en el que negaban cualquier relación con aquella llamada a la revolución:

«Reunidas conjuntamente las Comisiones ejecutivas del Partido Socialista y de la Unión General de Trabajadores, han examinado la situación política y social del actual momento ateniéndose a las informaciones que poseen. La gravedad de dicha situación no sólo no se les oculta ni pretenden silenciarla, sino que la reconocen y subrayan.

Al hacerlo así declaran que…

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