522 MÁRTIRES BEATIFICADOS EN TARRAGONA

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SE CUMPLEN CUATRO AÑOS

522 MÁRTIRES DEL SIGLO XX

FUERON BEATIFICADOS EN TARRAGONA

 

Se cumplen cuatro años. El 13 de octubre de 2013 fueron beatificados en Tarragona 522 mártires del Siglo XX, procedentes de distintas diócesis españolas; la más numerosa, las 147 víctimas – sacerdotes y religiosos -, que desarrollaban su misión en el Arzobispado de Tarragona. Esta beatificación pasará a la historia de la Iglesia como un día memorable. Concelebraron la ceremonia todos los obispos españoles y unos treinta extranjeros, junto con mil cuatrocientos sacerdotes. En la explanada de la antigua Universidad Laboral se congregaron unos veinticinco mil fieles, venidos en peregrinación desde distintos puntos de España, entre ellos se hallaban presentes unos cuatro mil parientes de los nuevos beatos, e incluso algunos hermanos de sangre, que se unieron a los miles de hermanos en religión, miembros de los veinticuatro institutos de vida consagrada a los que pertenecían la gran mayoría de los nuevos testigos de la fe beatificados.

 

España sufrió entre 1931 y 1939 – y de manera singular durante 1936 a 1939, coincidiendo con la Guerra Civil – una cruel persecución religiosa. Para encontrar algún paralelismo, habría que remontarse a las catacumbas, en los primeros siglos del cristianismo. Los mártires – sacerdotes, religiosos y seglares, hombres y mujeres – que desarrollaban sus actividades religiosas o ejercían sus profesiones, fueron arrancados violentamente de sus hogares, de sus parroquias y comunidades religiosas, para ser martirizados y asesinados brutalmente. A los verdugos les animó un solo móvil: el odio a la fe, a la Iglesia católica y al mismo Dios que nos creó de la nada. En el Sanatorio Marítimo de Calafell (Baix Penedés), los milicianos obligaban a decir a los niños enfermos de familias sin recursos allí acogidos: “Dios no existe”, sustituyendo así sus habituales oraciones de la mañana. “Dios será derrotado”, se puede leer hoy en las hemerotecas que guardan periódicos izquierditas de la época, al mismo tiempo que se retiraban los crucifijos de las escuelas por orden de las autoridades republicanas.

 

Se cumplen ochenta años de aquella masacre inmisericorde. Todo está perdonado – las víctimas lo hicieron en el momento sublime de su martirio -. Pero tenemos el deber moral de explicar a las nuevas generaciones toda la verdad. Los eclesiásticos asesinados en España en ese periodo están en torno a los 7.000, de los cuales 12 eran obispos, unos 4.000, sacerdotes seculares y cerca de 3.000, religiosos y religiosas. Los santos y beatos, víctimas de aquellos tenebrosos años, elevados a los altares por la Iglesia católica, ascienden a más de 1.500. Todos murieron perdonando a sus agresores. Los laicos que fueron fusilados por el hecho de ser católicos se cuentan, también, por miles.

 

En Catalunya, la represión en la retaguardia del Frente Popular provocó 8.360 muertos, de los que sólo 400 fueron condenados por tribunales oficiales. El resto fueron víctimas de las habituales sacas y paseos, ordenados por los Comités revolucionarios. De entre esos sacrificados, 2.442 eran eclesiásticos; representan el 30% del total. Fueron inmolados 4 obispos, 1.438 sacerdotes, 842 religiosos y 76 monjas. El resto de las víctimas asesinadas eran casi todas “gent de missa”, laicos de filiación católica. Catalunya fue la comunidad en la que la represión contra el clero ocasionó un número más elevado de víctimas. Después de las diócesis de Madrid – Alcalá (334 asesinatos de sacerdotes) y Valencia (327), les sigue la diócesis de Tortosa, con 316 sacerdotes inmolados de los 510 que ejercían su ministerio; y la de Barcelona, con 279 inmolados de los 1.251 en activo. En la archidiócesis de Tarragona hubo que lamentar 141 víctimas de 404 sacerdotes: en la de Vic, 177 de 652; en la de Girona, 196 de 932; en la Seu d’Urgell, 109 de 540, y en la de Solsona, 60 de 445. Uno de cada tres sacerdotes catalanes fue asesinado. Además, fueron sacrificados 824 religiosos y 76 religiosas. Catalunya acogía en aquella época 2.500 religiosos, que vivían en 225 comunidades y 8.500 religiosas, en 840 comunidades. Todos fueron obligados a abandonar los conventos, que fueron incautados.

 

La persecución en la España del Frente Popular fue muy intensa hasta diciembre de 1936; después decreció, porque sacerdotes, religiosos y seglares buscaron refugio: se escondieron, se exiliaron o se pasaron a los nacionales. Pero la persecución no se detuvo. Los últimos mártires fueron inmolados en febrero y marzo de 1939, pocos días antes del final de la guerra. En los últimos días de julio de 1936, fueron fusilados unos 70 sacerdotes diarios, en el territorio dominado por el Frente Popular. El día de Santiago Apóstol se batió el récord, con 95 sacerdotes asesinados. Este ritmo se mantuvo a lo largo del mes de agosto de 1936. Algunos historiadores suelen atribuir esta masacre a la Carta Colectiva del Episcopado Español, publicada en agosto de 1937. Por estas fechas ya habían sido asesinados el 90% de los sacerdotes. La carta fue la consecuencia de estos asesinatos masivos, no al revés.

Estos mártires no fueron caídos de la guerra civil, sino víctimas de una radical persecución religiosa, que se proponía el exterminio programado de la Iglesia en España. No eran combatientes; no tenían armas; no lucharon en los frentes de batalla. Eran hombres y mujeres pacíficos, trabajadores de la caridad. Fueron inmolados por odio a la fe, porque eran católicos, porque eran sacerdotes, seminaristas, religiosos y seglares creyentes. Pero la bondad, en aquellos tiempos, se convirtió en un serio peligro de muerte. Su apostolado se centraba en la catequesis en las parroquias, la enseñanza en las escuelas, el cuidado de los enfermos, la caridad hacia los pobres, la asistencia a los ancianos y a los marginados. A la atrocidad de los perseguidores impíos, respondieron con la mansedumbre de los fuertes.

Los caídos en la guerra, muertos en defensa de una causa, y las víctimas de la represión política, en uno y otro bando, merecen nuestro respeto. Fueron víctimas de aquella lamentable situación política, que hoy también padecemos; sin sangre, pero con mucho dolor familiar. Fueron héroes porque defendieron sus ideales con sus vidas; pero no fueron mártires de la fe cristiana. Escribe San Agustín que ante Dios sólo es mártir el que muere por Cristo. El hecho de haber padecido mucho no es suficiente para otorgarle el título de mártir. Y pone el ejemplo de la pasión del Señor: en el Calvario se alzaron tres cruces, idéntico era el castigo, pero no la causa. Cristo era inocente; los otros dos sacrificados con él estaban acusados de ladrones. Quienes dieron su vida por una causa que creían justa son reconocidos como héroes. Hubo personajes heroicos, valientes y honrados en ambos bandos. Pero sólo pueden ser reconocidos como mártires quienes defendieron y dieron su vida por Cristo, perdonando a quienes les martirizaban e inmolaban brutalmente.

 

Hoy, los mártires, los beatos y los santos, víctimas de la persecución religiosa del siglo XX en España, son una molestia para algunos. Mejor no recordarlos, que no se enfaden los puros y limpios del pensamiento único…; pretenden echarles la tierra del olvido encima, cuando son un admirable ejemplo para los cristianos de hoy. Y en los medios de comunicación fieles al separatismo están dispuestos a enterrarlos de nuevo en las fosas comunes de la indiferencia para que la posteridad les desconozca. Escribimos estas líneas para recordarles y para dar testimonio de la verdad a la sociedad del siglo XXI. Y para afirmar rotundamente que, en aquellos años lúgubres, Dios no fue derrotado.

 

Francesc Basco Graciá. Periodista.

(Del libro inédito “LAS FOSAS DEL FRENTE POPULAR EN TARRAGONA”.

 

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LA “ORGANIZACIÓN CRIMINAL” DEL SEPARATÍSMO

DestacadoLA “ORGANIZACIÓN CRIMINAL” DEL SEPARATÍSMO

LA “ORGANIZACIÓN CRIMINAL” DEL SEPARATÍSMO

La juez de la Audiencia Nacional Carmen Lamela desgrana en su informe abogando por que el Tribunal Supremo se quede con su investigación del 1-O nueve «resultados ilegales» que, a su juicio, se han producido durante el «procés» independentista:

1.- Marco legislativo.- La primera actuación ilegal que menciona la magistrada es la aprobación de un «marco legislativo inconstitucional» para celebrar la consulta y declarar la independencia. Se hizo, dice, incluyendo en los órdenes del día del Parlament catalán propuestas «manifiestamente ilegales» y desobedeciendo una y otra vez los «sucesivos y tajantes requerimientos» del Constitucional. 2.- Convocatoria del 1-O .- La «convocatoria ilegal de un referéndum ilegal» es el segundo acto fuera de la ley que describe Lamela. Se hizo una vez más «ignorando los pronunciamientos y requerimientos del TC» y para ello se usaron «recursos humanos y económicos públicos suficientes». 3.- Desobediencia al TC.- Es la conculcación de los mandatos del Constitucional contra un «marco legislativo paralelo» y la celebración del referéndum fue «reiterada», dice Lamela. 4.- Creación de nuevo Estado.- La magistrada ve otra ilegalidad en la «puesta en marcha de trabajos encaminados a la creación de las bases de las estructuras del “nuevo Estado”» en Cataluña. 5.- Uso de los Mossos.- Este cuerpo autonómico se utilizó «al servicio de los intereses secesionistas, tanto en los actos sediciosos como en la celebración del referéndum ilegal». Menciona en este apartado el «espionaje» que hicieron los Mossos a miembros de la Policía Nacional y la Guardia Civil, así como las labores de «vigilancia y contravigilancia» por parte de los agentes catalanes a favor de políticos que estaban siendo investigados judicialmente. 6.- Propaganda.- Otra actuación presuntamente ilegal, según Lamela, son los «planes de comunicación y propaganda de apoyo al movimiento secesionista dentro de Cataluña y en el extranjero». 7.- Recursos tecnológicos.- El Govern cesado usó estos recursos tanto para apoyar la celebración del 1-O como para desarrollar proyectos para la nueva república independiente, lo que constituiría la séptima ilegalidad. 8.- Movilizaciones populares.- La jueza ve ilegal el «despliegue de un movimiento popular» porque, además de legítimas movilizaciones, se produjeron «auténticos actos sediciosos» como el asedio a la Conselleria de Economía del 20 de septiembre. 9.- Uso de dinero público.- El desvío de fondos públicos para todas las actividades mencionadas es el noveno y último acto ilegal que menciona Lamela en su informe al Supremo.

«La confluencia estratégica de todas estas actividades, perfectamente sincronizada de acuerdo con el plan de la organización criminal, fue lo que en suma permitió la celebración del referéndum ilegal el día 1 de octubre y la ulterior declaración de independencia aprobada en el Parlament de Cataluña el pasado 27 de octubre», acaba relatando sobre estos nueve puntos.

LA TÉCNICA DEL GOLPE DE ESTADO

El gran relato sobre la trama de la rebelión secesionista lo ha escrito la jueza Carmen Lamela en su informe al Tribunal Supremo. En sólo veinte folios bien documentados, la magistrada de la Audiencia explica lo que Curzio Malaparte llamaría la técnica de un golpe de o contra el Estado. Una organización ramificada, «compleja y heterogénea», unida en el propósito de la secesión con una precisa coordinación interna. Un ajustado reparto de papeles diseñado con minuciosa sincronización de la estrategia. Un «concurso de voluntades» aglutinadas para cumplir la estricta planificación del designio unilateral de la independencia.

Es la existencia de ese plan articulado la que aconseja unificar en un solo tribunal la investigación, según el criterio de la jueza que ha mandado a prisión a los Jordis y a Oriol Junqueras. Porque de su análisis documental se desprende una actuación combinada de numerosos elementos concomitantes al servicio de una finalidad idéntica. Lo que describe es una conspiración de ruptura institucional, una revolución coral proyectada para su ejecución acompasada como la partitura de una orquesta. Sólo desde esa perspectiva de conjunto puede entenderse la estructura de una empresa que cometió, a juicio de Lamela, diversos delitos concurrentes: sedición, malversación de caudales públicos, prevaricación y desobediencia.

La atribución de papeles resulta esencial en el desarrollo del proceso. Los líderes de la Generalitat y del Parlament como autores intelectuales del proyecto, creadores de una legalidad paralela, ejecutores administrativos y proveedores del dinero. Las asociaciones civiles, ANC y Omnium, como agentes de desestabilización social encargados de la agitación de masas, de las redes de propaganda y de la extensión de un clima de rechazo antiespañol para favorecer el levantamiento. Y los Mozos de Escuadra como factor de intimidación, espionaje (sic) a las fuerzas de seguridad nacionales y protección del referéndum; 17.000 efectivos armados actuando con la disciplina de un ejército. Cada brazo de la trama con sus jefes: Puigdemont, Forcadell, Junqueras, los consejeros de su Gobierno, los dos Jordis y el mayor Trapero.

Ése es el plano de la insurrección, el guión del motín y la nomenclatura del movimiento. La prosa judicial detalla la hoja de ruta de las leyes inconstitucionales, la consulta ilegal, la asonada callejera y la declaración parlamentaria que proclamaba la república y el Estado nuevo. La clave de comprensión es la de que los presuntos quebrantamientos de la ley obedecían a un objetivo común y formaban parte de un sistema conexo; de ahí que la instructora solicita que sea una sola instancia la que entienda sobre ellos. Veinte folios de descripción de situaciones y hechos más otros nueve de antecedentes investigativos y relación de documentos. Ahí está todo: la revuelta de octubre contada para escépticos.   Por Ignacio Camacho

FUE INMOLADA LA MEJOR JUVENTUD CATÓLICA CATALANA

FUE INMOLADA LA MEJOR JUVENTUD CATÓLICA CATALANA

OCTAVI SALTOR, ABOGADO Y ACADÉMICO

“FUE INMOLADA LA MEJOR JUVENTUD CATÓLICA CATALANA”

Joaquín Donato, hermano de las Escuelas Cristianas de Tarragona, inmediatamente después de la persecución religiosa (1936-1939), recogió – entre otros documentos – los dictámenes de diecisiete eminentes juriscultos que vivieron los luctuosos sucesos, y que ocupan dos volúmenes del conjunto documental elaborado por el religioso, en su calidad de vice postulador de varias Causas, designado por El Vaticano. Este es el relato resumido del letrado Octavi Saltor Soler.

OCTAVI SALTOR SOLER relata sus impresiones sobre la persecución religiosa desatada en Catalunya (1936-1939) por el Frente Popular y la Generalitat republicana de Lluis Companys. Era Licenciado en Derecho y Letras; Abogado de los colegios de Barcelona, Arenys de Mar, Sabadell, Mataró, Sant Feliu de Llobregat, Granollers, Igualada y Vilafranca del Penedès; miembro de la junta del Colegio de Abogados de Barcelona; Vocal del consejo de hombres de Acción Católica de la diócesis de Barcelona; Académico y ex vicepresidente de la sociedad Amigos del País.

Este ilustre abogado barcelonés narra su experiencia personal. En 1936 formaba parte de la Junta de Gobierno del Colegio de Abogados de Barcelona, por elección popular, y que, por idéntico sufragio, volvió a ella en 1949. “El día 2 de agosto de 1936, – escribe – funcionarios de la Generalitat de Catalunya, investidos por escrito de facultades para ello”, penetraron en su domicilio y se incautaron de muebles, ropas, enseres y una copiosa biblioteca de más de 6.000 volúmenes, profesional, literaria, artística y recreativa, en su mayoría contemporánea, y, en gran parte, dedicada por sus respectivos autores. Se apoderaron, también, de una colección artística, formada por esculturas, pinturas, dibujos y objetos de arte. “Nada de ello ha sido luego recuperado”.

Pensó Saltor que tal persecución podía derivar de haber ejercido el cargo de teniente de Alcalde del Ayuntamiento de Barcelona, designado por elección popular en 1934, como miembro de un partido regionalista de centro, y de hallarse ejerciendo el de concejal en aquella fecha de 1936, con el beneplácito de los compañeros de consistorio. Pero no fue así. La declaración de la señora M. LL. de P. (no quiere desvelar su nombre), detenida por las milicias antifascistas en los primeros días de agosto de 1936, fue interrogada, entre otros extremos, por el paradero de Octavi Saltor, cuya fotografía le fue mostrada, permitió averiguar el motivo de la búsqueda.

Las patrullas de control, – que fue el organismo que ejerció el control de la vida ciudadana en Catalunya, y especialmente en Barcelona, durante la revolución -, “sin oposición eficiente de las autoridades políticas […], mostraron a la declarante un fichero completo preexistente de la jerarquía eclesiástica de Catalunya y de los cuadros seglares cooperadores, entre los cuales figuraba el informante, con material estadístico completo sobre la personalidad de los titulares de las diócesis y cargos ostentados, fotografías para su identificación, etc”.

Esto demuestra que la organización represiva asumida por las “patrullas de control” estaba constituida con anterioridad al inicio de la contienda civil; que tal persecución era deliberada y “tenía por objetivo directo y específico la jerarquía eclesiástica de los sacerdotes y religiosos de la archidiócesis tarraconense, […] al margen de toda inexacta conspiración del clero con las fuerzas armadas, que el día 17 de julio de 1936 iniciaron el levantamiento militar”, que cristalizó luego por evolución de sus órganos de poder y la participación civil, en el llamado Movimiento Nacional que instauró un nuevo Régimen político en España.

UDINA MARTORELL: “PORQUE SOY CATÓLICO, NO PUEDO SER FASCISTA”

Octavi Saltor describe el juicio contra Santiago Udina Martorell, presidente que fue de la junta diocesana de Acción Católica de Barcelona, del comité ejecutivo del Congreso Eucarístico Internacional de Barcelona (1953), ilustre abogado y prestigioso economista. Fue detenido y sujeto a proceso en enero de 1937, por uno de los Tribunales Populares creados para la “represión antifascista”. Udina Martorell, vio morir, en aquellas luctuosas jornadas, victimas directas de la persecución religiosa, a su padre y a su madre. Sobrevivió su hermano, sacerdote jesuita, y otro, Federico, subdirector del Archivo de la Corona de Aragón, pudo salvarse.

El tribunal imputó a Santiago Udina la acusación de: “Eres fascista porque eres católico”. Udina no quiso abogado defensor; se defendió a sí mismo, con serena valentía y con vigorosa dialéctica jurídica, dando un alto ejemplo de espíritu cristiano ante tanta flaqueza moral. Proclamó su catolicidad ante el tribunal. Y basó su defensa en la réplica de su acusación, afirmando con rotundidad: “Porque soy católico, no puedo ser fascista”. El tribunal pidió la pena de muerte para el encausado y le fue impuesta la de trabajos forzados. Sufrió prisión en la Modelo de Barcelona, hasta su liberación en 1939. “Este caso traduce la posición de todos los católicos de la metrópoli tarraconense”, subraya Octavi Saltor en su informe.

Uno de los mayores contingentes de mártires seglares se produjeron en la “Federació de Joves Cristians de Catalunya”, de la que fueron promotores Alberto Bonet, canónigo de la seo barcelonesa, y Pedro Terrés, médico de profesión y luego sacerdote, muerto en olor de santidad, entonces joven adalid seglar del movimiento juvenil católico federativo catalán. “Una selección de la mejor juventud católica catalana, más preparada y más consciente, fue inmolada por la persecución religiosa de 1936”. Estos jóvenes se mantuvieron al margen de toda actividad política. Eran diametralmente opuestos a toda idea de fascismo y del Estado totalitario. Heredero de este espíritu fue Antonio Batlle, sacerdote que acabó mártir, después de ímprobos sufrimientos. El Dr. Modrego Casaus, arzobispo de Barcelona, formó a los continuadores del espíritu de la “Federació” en los principios cristianos de la educación juvenil, moral y deportiva, con la reiterada oposición de sectores políticos del nuevo Régimen.

Octavi Saltor subraya en su informe que “es una calumnia a firmar (que en Catalunya) la persecución religiosa tuvo […] una justificación política; sus víctimas como tales […] fueron todas ellas modelo de virtudes cristianas, que […] en el martirio alcanzaron el grado de virtudes heroicas […], que el pueblo creyente anhela ver elevadas a declaración definitiva por parte de la jerarquía romana”.

A los efectos de la tesis sostenida, Saltor no confunde los mártires con los llamados “caídos”. Recomienda la lectura del libro de Luis Carreras, “Grandeza cristiana de España” (Toulouse, 1938), por su autoridad como intelectual y como sacerdote, en el que afirma que “la acometida contra los templos fue súbita, casi simultánea, en todas las regiones, y coincidió con las matanzas de sacerdotes. Los templos quemaron porque eran la casa de Dios y los sacerdotes fueron sacrificados porque eran los ministros de Dios”.

La misma tesis, con ejemplos concretos, desarrolló en 1937 el Dr. Juan Estelrich, humanista, director de la “Fundació Bernat Metge”, en su obra “La persecución religieuse en Espagne”. Dicha obra reproduce una declaración de Andreu Nin (pag. 25). Jefe que fue del POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista): “La República no sabía como resolver el problema religioso; todos los Gobiernos han arrastrado con ellos este problema. Pero nosotros, por fin, lo hemos resuelto totalmente desde su raíz. Hemos suprimido los curas, las iglesias y el culto”.

Saltor reproduce una serie de opiniones sobre la guerra de personajes de prestigio internacional, prelados de todo el mundo y de la Iglesia protestante, en las que la conclusión general es que el Gobierno republicano, “violando abiertamente todas las leyes divinas y humanas, tolerando los atentados más abominables contra las personas, contra la religión y contra la propiedad, y dando ánimos a la revolución comunista por medio de culpables complacencias, fracasó en la misión general de Estado, que es la de asegurar la protección de todos los ciudadanos”.

Después analiza la aplicación de la Justicia en la zona republicana, con informes de varios letrados y de organismos internacionales, en los que se denuncia la aplicación arbitraria de las leyes en función de la persona procesada. El presidente de un Tribunal Popular determinó asesinar a un funcionario “para que ocupara su plaza un recomendado suyo”. La misma Magistratura oficial “se vio obligada a proclamar, en sus resoluciones, la suspensión incluso en procesos civiles, de todas las leyes vigentes para dar únicamente satisfacción a toda reclamación emanada de un litigio revolucionario”. Escribe Octavi Saltor que tiene en su poder “varios ejemplares de sentencias donde se proclama esa doctrina, emanadas de jueces científicamente ilustres y actualmente ocupando algunos de ellos el más alto Tribunal de la nación española, víctimas entonces del terror a que se vieron sometidos como consecuencia extraña de aquel principio negativo de la independencia del poder judicial”.

Con ello quiere significar que el martirologio español no fue sólo la inmolación individual, anónima e irresponsable de tantos millares de personas, “sino el fruto lógico, directo y responsable de los mismos órganos de poder de un Estado que hizo de la persecución religiosa […] uno de sus designios”. Y entre tales órganos, “los mismos integrantes del poder judicial”, renovado con el objetivo expreso de la “represión del fascismo”, para lo cual fueron creados los Tribunales Populares, los Comités de Defensa y las Patrullas de Control. “Los primeros, destinados a legalizar el asesinato; los segundos a organizarlo y las últimas a cometerlo”.

Comenta las proclamas de las autoridades de Catalunya durante los años 1936 al 1939, exhortando al “pueblo” a no cometer excesos (comisariado de Origen Público y presidente de la Generalitat), lamentándose de que, a pesar de sus exhortaciones “resultan infructuosas, ante el gran número de asesinatos “incontrolados”, se llenaron más de cien páginas de una obra que ha permanecido inédita en poder de un editor, y cuya sola lectura habría bastado para atestiguar el verdadero alcance de la llamada “legalidad republicana” […] en Catalunya.

Recuerda Saltor “la inmolación de millares de hombres de toga sacrificados en la zona marxista, durante la guerra civil”, algunos de ellos “muertos también en olor de santidad”. Señala al respecto a Raimundo de Abadal y Calderó, decano del Colegio de Abogados de Barcelona, senador y diputado a Cortes, “el más eminente de los juristas de Catalunya”, que, en carta dirigida a los presidentes de todos los Colegios de Abogados del mundo, desautorizó la representación que indebidamente se atribuyeron los letrados españoles que ampararon la ejecución del ex ministro liberal y decano del Colegio de Madrid, Melquíades Álvarez y del centenar de colegiados suyos que sufrieron igual suerte, “no menos ni en menor número que en de Valencia y Barcelona”, proclamaba ante el mundo “que no podía considerarse legítimo el ejercicio del poder” […] cuando “bandas de forajidos se apoderaban del palacio de Justicia e instaurasen en él como régimen judicial la arbitrariedad incontrolada de las pasiones de ideología y de clase”.

Finaliza su informe con una alegación lírica de Paul Claudel, el diplomático y académico francés, que durante la guerra defendió la causa de los mártires, a los que dedicó una memorable Oda, en la que narra la grandeza cristiana de España, a través de su historia y de su santoral.

Francesc Basco Graciá. Periodista. Autor del libro “Mártires del siglo XX”. (pags. 769 a 773).

PRESENTACIÓN DEL LIBRO “LIMOSNA DE AMOR”

DestacadoPRESENTACIÓN DEL LIBRO “LIMOSNA DE AMOR”

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Presentación del libro

LIMOSNA DE AMOR

Obra dedicada al martirio de los 15 Hermanos del Sanatorio de San Juan de Dios

del periodista e investigador Francesc Basco Gracià

Viernes, 1 de diciembre de 2017, a las 19 horas

Presentará la obra el Profesor emérito de Historia Contemporanea de la URV de Tarragona, Dr. Pedro Antonio Heras Caballero.

En este mismo acto se realizará la presentación y estreno de los

GOZOS EN ALABANZA DE LOS HERMANOS MÁRTIRES DE SAN JUAN DE DIOS

Musicados por Monseñor Miquel Barberà, Maestro de Capilla de la Catedral de Tarragona.

Al final del acto, la CORAL PARROQUIAL DE LA SANTA CRUZ DE CALAFELL interpretará un par de estrofas de estos Gozos

 

Cartell LIMOSNA DE AMOR CALAFELL

CALAFELL: SE CUMPLEN 80 AÑOS INMOLADOS Y BEATIFICADOS

CALAFELL: SE CUMPLEN 80 AÑOS INMOLADOS Y BEATIFICADOS

CALAFELL: SE CUMPLEN 80 AÑOS

“INMOLADOS Y BETIFICADOS QUINCE HOSPITALARIOS DE SAN JUAN DE DIOS”

por Francesc Basco Gracià

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El autor:

Francesc Basco Gracià nació en Paüls (Baix Ebre) y reside en Tarragona desde suiyb15fa juventud. Maestro, periodista y escritor. A los veinte años inició su vocación periodística en La Voz del Bajo Ebro de Tortosa. En 1967 empezó su carrera profesional en Diario Español de Tarragona. Ha ejercido como periodista durante más de cincuenta años, en distintos medios de comunicación. Fue responsable de la oficina de prensa de Cultura y Educación de la Generalitat en Tarragona; fundador y vicedecano del Col·legi de Periodistes de Catalunya. Ha escrito varios libros de investigación sobre la guerra civil española y la persecución religiosa en Cataluña. El último, sobre Sant Jaume Hilari. Y una serie de opúsculos sobre sacerdotes y religiosos beatificados en la provincia de Tarragona.

 

OTROS LIBROS DEL MISMO AUTOR:

  • JAUME HILARI, EL PRIMER SANT DE LA GUERRA CIVIL.
  • MÁRTIRES DEL SIGLO XX.
  • CALAFELL: INMOLADOS QUINCE HOSPITALARIOS DE SAN JUAN DE DIOS (1ª edición)
  • DES DEL COR.
  • 500 TEMPLOS DEVASTADOS, EN LA ARCHIDIÓCESIS DE TARRAGONA.
  • BEATIFICAN 522 MÁRTIRES.
  • Empresarios de Tarragona: PERE PALLÁRS BARBAT.
  • LOS 45 AÑOS DEL DIARIO ESPAÑOL.
  • SANT JAUME HILARI, UN ASESINATO LEGALIZADO.

 

OPÚSCULOS

  • SANT JAUME HILARI para escolares. (Ediciones Humanidades).
  • LA FAMÍLIA PALLARÉS. Tarragona.
  • BEAT MANUEL BORRÁS FERRÉ, EL BISBE MÁRTIR DE TARRAGONA. La Canonja.
  • ELS 39 BEATS DE LES ESCOLES CRISTIANES. Tarragona y Cambrils.
  • BEAT JOSEP PADRELL NAVARRO. La Pobla de Mafumet.
  • BEAT MAGÍ PERE SALLA. Els Omells de Na Gaià (Lleida).
  • BEAT SEBASTIÀ TARRAGÓ CARRÉ. Vinaixa.
  • BEAT JOSEP BADÍA MINGUELLA. Salomó.
  • BEATS ANDREU PRATS, CARLES BARRUFET, PAU CASTELLÀ i ANDREU FELIU La Selva del Camp.
  • BEAT ESTANISLAU SANS HORTONEDA. Maspujols.
  • BEAT PAU ROSELLÓ FORGUERES. Vimbodí.
  • BEAT JOSEP GARRIGA FERRÉ. Altafulla.
  • BEATS PERE ROFES, ANTONI PRENAFETA, JOSEP M. SANCHO i FRANCESC VIDAL. Sant Francesc. Tarragona.
  • BEAT MIQUEL GRAU ANTOLÍ. Herbés (Castellón).
  • BEAT AGUSTÍ IBARRA ANGELA. Alió.
  • BEATS RAMÓN ARTIGA, JOSEP BRÚ, ANTONI NOGUÉS I PRE ROFES. Mont-roig del Camp.
  • BEAT BENET JOAN URGELL COMA. Vilalba del Ars.

FUE INMOLADA LA MEJOR JUVENTUD CATÓLICA CATALANA

DestacadoFUE INMOLADA LA MEJOR JUVENTUD CATÓLICA CATALANA

OCTAVI SALTOR, ABOGADO Y ACADÉMICO

“FUE INMOLADA LA MEJOR JUVENTUD CATÓLICA CATALANA”

Joaquín Donato, hermano de las Escuelas Cristianas de Tarragona, inmediatamente después de la persecución religiosa (1936-1939), recogió – entre otros documentos – los dictámenes de diecisiete eminentes juriscultos que vivieron los luctuosos sucesos, y que ocupan dos volúmenes del conjunto documental elaborado por el religioso, en su calidad de vice postulador de varias Causas, designado por El Vaticano. Este es el relato resumido del letrado Octavi Saltor Soler.

OCTAVI SALTOR SOLER relata sus impresiones sobre la persecución religiosa desatada en Catalunya (1936-1939) por el Frente Popular y la Generalitat republicana de Lluis Companys. Era Licenciado en Derecho y Letras; Abogado de los colegios de Barcelona, Arenys de Mar, Sabadell, Mataró, Sant Feliu de Llobregat, Granollers, Igualada y Vilafranca del Penedès; miembro de la junta del Colegio de Abogados de Barcelona; Vocal del consejo de hombres de Acción Católica de la diócesis de Barcelona; Académico y ex vicepresidente de la sociedad Amigos del País.

Este ilustre abogado barcelonés narra su experiencia personal. En 1936 formaba parte de la Junta de Gobierno del Colegio de Abogados de Barcelona, por elección popular, y que, por idéntico sufragio, volvió a ella en 1949. “El día 2 de agosto de 1936, – escribe – funcionarios de la Generalitat de Catalunya, investidos por escrito de facultades para ello”, penetraron en su domicilio y se incautaron de muebles, ropas, enseres y una copiosa biblioteca de más de 6.000 volúmenes, profesional, literaria, artística y recreativa, en su mayoría contemporánea, y, en gran parte, dedicada por sus respectivos autores. Se apoderaron, también, de una colección artística, formada por esculturas, pinturas, dibujos y objetos de arte. “Nada de ello ha sido luego recuperado”.

Pensó Saltor que tal persecución podía derivar de haber ejercido el cargo de teniente de Alcalde del Ayuntamiento de Barcelona, designado por elección popular en 1934, como miembro de un partido regionalista de centro, y de hallarse ejerciendo el de concejal en aquella fecha de 1936, con el beneplácito de los compañeros de consistorio. Pero no fue así. La declaración de la señora M. LL. de P. (no quiere desvelar su nombre), detenida por las milicias antifascistas en los primeros días de agosto de 1936, fue interrogada, entre otros extremos, por el paradero de Octavi Saltor, cuya fotografía le fue mostrada, permitió averiguar el motivo de la búsqueda.

Las patrullas de control, – que fue el organismo que ejerció el control de la vida ciudadana en Catalunya, y especialmente en Barcelona, durante la revolución -, “sin oposición eficiente de las autoridades políticas […], mostraron a la declarante un fichero completo preexistente de la jerarquía eclesiástica de Catalunya y de los cuadros seglares cooperadores, entre los cuales figuraba el informante, con material estadístico completo sobre la personalidad de los titulares de las diócesis y cargos ostentados, fotografías para su identificación, etc”.

Esto demuestra que la organización represiva asumida por las “patrullas de control” estaba constituida con anterioridad al inicio de la contienda civil; que tal persecución era deliberada y “tenía por objetivo directo y específico la jerarquía eclesiástica de los sacerdotes y religiosos de la archidiócesis tarraconense, […] al margen de toda inexacta conspiración del clero con las fuerzas armadas, que el día 17 de julio de 1936 iniciaron el levantamiento militar”, que cristalizó luego por evolución de sus órganos de poder y la participación civil, en el llamado Movimiento Nacional que instauró un nuevo Régimen político en España.

UDINA MARTORELL: “PORQUE SOY CATÓLICO, NO PUEDO SER FASCISTA”

Octavi Saltor describe el juicio contra Santiago Udina Martorell, presidente que fue de la junta diocesana de Acción Católica de Barcelona, del comité ejecutivo del Congreso Eucarístico Internacional de Barcelona (1953), ilustre abogado y prestigioso economista. Fue detenido y sujeto a proceso en enero de 1937, por uno de los Tribunales Populares creados para la “represión antifascista”. Udina Martorell, vio morir, en aquellas luctuosas jornadas, victimas directas de la persecución religiosa, a su padre y a su madre. Sobrevivió su hermano, sacerdote jesuita, y otro, Federico, subdirector del Archivo de la Corona de Aragón, pudo salvarse.

El tribunal imputó a Santiago Udina la acusación de: “Eres fascista porque eres católico”. Udina no quiso abogado defensor; se defendió a sí mismo, con serena valentía y con vigorosa dialéctica jurídica, dando un alto ejemplo de espíritu cristiano ante tanta flaqueza moral. Proclamó su catolicidad ante el tribunal. Y basó su defensa en la réplica de su acusación, afirmando con rotundidad: “Porque soy católico, no puedo ser fascista”. El tribunal pidió la pena de muerte para el encausado y le fue impuesta la de trabajos forzados. Sufrió prisión en la Modelo de Barcelona, hasta su liberación en 1939. “Este caso traduce la posición de todos los católicos de la metrópoli tarraconense”, subraya Octavi Saltor en su informe.

Uno de los mayores contingentes de mártires seglares se produjeron en la “Federació de Joves Cristians de Catalunya”, de la que fueron promotores Alberto Bonet, canónigo de la seo barcelonesa, y Pedro Terrés, médico de profesión y luego sacerdote, muerto en olor de santidad, entonces joven adalid seglar del movimiento juvenil católico federativo catalán. “Una selección de la mejor juventud católica catalana, más preparada y más consciente, fue inmolada por la persecución religiosa de 1936”. Estos jóvenes se mantuvieron al margen de toda actividad política. Eran diametralmente opuestos a toda idea de fascismo y del Estado totalitario. Heredero de este espíritu fue Antonio Batlle, sacerdote que acabó mártir, después de ímprobos sufrimientos. El Dr. Modrego Casaus, arzobispo de Barcelona, formó a los continuadores del espíritu de la “Federació” en los principios cristianos de la educación juvenil, moral y deportiva, con la reiterada oposición de sectores políticos del nuevo Régimen.

Octavi Saltor subraya en su informe que “es una calumnia a firmar (que en Catalunya) la persecución religiosa tuvo […] una justificación política; sus víctimas como tales […] fueron todas ellas modelo de virtudes cristianas, que […] en el martirio alcanzaron el grado de virtudes heroicas […], que el pueblo creyente anhela ver elevadas a declaración definitiva por parte de la jerarquía romana”.

A los efectos de la tesis sostenida, Saltor no confunde los mártires con los llamados “caídos”. Recomienda la lectura del libro de Luis Carreras, “Grandeza cristiana de España” (Toulouse, 1938), por su autoridad como intelectual y como sacerdote, en el que afirma que “la acometida contra los templos fue súbita, casi simultánea, en todas las regiones, y coincidió con las matanzas de sacerdotes. Los templos quemaron porque eran la casa de Dios y los sacerdotes fueron sacrificados porque eran los ministros de Dios”.

La misma tesis, con ejemplos concretos, desarrolló en 1937 el Dr. Juan Estelrich, humanista, director de la “Fundació Bernat Metge”, en su obra “La persecución religieuse en Espagne”. Dicha obra reproduce una declaración de Andreu Nin (pag. 25). Jefe que fue del POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista): “La República no sabía como resolver el problema religioso; todos los Gobiernos han arrastrado con ellos este problema. Pero nosotros, por fin, lo hemos resuelto totalmente desde su raíz. Hemos suprimido los curas, las iglesias y el culto”.

Saltor reproduce una serie de opiniones sobre la guerra de personajes de prestigio internacional, prelados de todo el mundo y de la Iglesia protestante, en las que la conclusión general es que el Gobierno republicano, “violando abiertamente todas las leyes divinas y humanas, tolerando los atentados más abominables contra las personas, contra la religión y contra la propiedad, y dando ánimos a la revolución comunista por medio de culpables complacencias, fracasó en la misión general de Estado, que es la de asegurar la protección de todos los ciudadanos”.

Después analiza la aplicación de la Justicia en la zona republicana, con informes de varios letrados y de organismos internacionales, en los que se denuncia la aplicación arbitraria de las leyes en función de la persona procesada. El presidente de un Tribunal Popular determinó asesinar a un funcionario “para que ocupara su plaza un recomendado suyo”. La misma Magistratura oficial “se vio obligada a proclamar, en sus resoluciones, la suspensión incluso en procesos civiles, de todas las leyes vigentes para dar únicamente satisfacción a toda reclamación emanada de un litigio revolucionario”. Escribe Octavi Saltor que tiene en su poder “varios ejemplares de sentencias donde se proclama esa doctrina, emanadas de jueces científicamente ilustres y actualmente ocupando algunos de ellos el más alto Tribunal de la nación española, víctimas entonces del terror a que se vieron sometidos como consecuencia extraña de aquel principio negativo de la independencia del poder judicial”.

Con ello quiere significar que el martirologio español no fue sólo la inmolación individual, anónima e irresponsable de tantos millares de personas, “sino el fruto lógico, directo y responsable de los mismos órganos de poder de un Estado que hizo de la persecución religiosa […] uno de sus designios”. Y entre tales órganos, “los mismos integrantes del poder judicial”, renovado con el objetivo expreso de la “represión del fascismo”, para lo cual fueron creados los Tribunales Populares, los Comités de Defensa y las Patrullas de Control. “Los primeros, destinados a legalizar el asesinato; los segundos a organizarlo y las últimas a cometerlo”.

Comenta las proclamas de las autoridades de Catalunya durante los años 1936 al 1939, exhortando al “pueblo” a no cometer excesos (comisariado de Origen Público y presidente de la Generalitat), lamentándose de que, a pesar de sus exhortaciones “resultan infructuosas, ante el gran número de asesinatos “incontrolados”, se llenaron más de cien páginas de una obra que ha permanecido inédita en poder de un editor, y cuya sola lectura habría bastado para atestiguar el verdadero alcance de la llamada “legalidad republicana” […] en Catalunya.

Recuerda Saltor “la inmolación de millares de hombres de toga sacrificados en la zona marxista, durante la guerra civil”, algunos de ellos “muertos también en olor de santidad”. Señala al respecto a Raimundo de Abadal y Calderó, decano del Colegio de Abogados de Barcelona, senador y diputado a Cortes, “el más eminente de los juristas de Catalunya”, que, en carta dirigida a los presidentes de todos los Colegios de Abogados del mundo, desautorizó la representación que indebidamente se atribuyeron los letrados españoles que ampararon la ejecución del ex ministro liberal y decano del Colegio de Madrid, Melquíades Álvarez y del centenar de colegiados suyos que sufrieron igual suerte, “no menos ni en menor número que en de Valencia y Barcelona”, proclamaba ante el mundo “que no podía considerarse legítimo el ejercicio del poder” […] cuando “bandas de forajidos se apoderaban del palacio de Justicia e instaurasen en él como régimen judicial la arbitrariedad incontrolada de las pasiones de ideología y de clase”.

Finaliza su informe con una alegación lírica de Paul Claudel, el diplomático y académico francés, que durante la guerra defendió la causa de los mártires, a los que dedicó una memorable Oda, en la que narra la grandeza cristiana de España, a través de su historia y de su santoral.

Francesc Basco Graciá. Periodista. Autor del libro “Mártires del siglo XX”. (pags. 769 a 773).

LA REPRESIÓN DEL FRENTE POPULAR EN “LA CAIXA” (2)

LA REPRESIÓN DEL FRENTE POPULAR EN “LA CAIXA” (2)

LA REPRESIÓN DEL FRENTE POPULAR EN “LA CAIXA” (2)

CAÍDOS, MÁRTIRES Y VÍCTIMAS

Finalizada la guerra y la persecución, la Caja de Pensiones para la Vejez y de Ahorros – hoy, CaixaBankrindió un homenaje a los caídos, mártires y víctimas de la represión de que fueron objeto por el Frente Popular y la Generalitat republicana, que trabajaban en la entidad. En el salón de actos de la antigua sede social de Barcelona (Vía Layetana) fue inaugurada una artística lápida de bronce y mármol, el 6 de septiembre de 1939, en la que constaban los nombres de los conejeros, consiliarios de organismos filiales, funcionarios de las oficinas centrales, delegados, interventores y auxiliares de sucursales que murieron en el frente de batalla o fueron asesinados en la retaguardia, “y que constituyen símbolo, enseñanza y ejemplo para las nuevas generaciones”. Antonio Zamora Alabau, presidente de la Asociación de Personal de “la Caixa”, al descubrir la lápida, dijo: “Es especialmente a las generaciones futuras, a los hombres (y mujeres) de mañana, a los que va destinada esta lápida, para que sepan, al leer estos nombres, que quienes los llevaron en vida supieron perderla antes que abdicar de su condición de católicos y de españoles”. […] “Quienes compartimos sus afanes y sus anhelos, su ejemplo no se nos olvidará jamás”. La lápida ha desaparecido.

He aquí sus nombres: Caídos en el campo de batalla: 1 )Antonio Berenguer Generas, auxiliar de la sucursal de Manresa; 2)Rafael Martorell Jordá, empleado de la sección Seguros Sociales, de Barcelona; 3)Juan Planas Casals, Interventor de la sucursal de San Juan de las Abadesas y 4)Gonzalo Rubert Seguí, Interventor de la sucursal de Inca (Baleares). Mártires: 5/1mosén Ramón Balcells Masó, consiliario del Instituto de la Mujer que Trabaja; 6/2 mosén Luis Xiró Roig, consiliario del Amparo de Santa Lucia para Ciegos; mosén 7/3 mosén Jaime Catasús Botifoll, capellán de la Colonia y Sanatorio de Torrebonica, y 8/4 mosén José Font Dou, capellán auxiliar de la Colonia y Sanatorio de Torrebonica. Víctimas: 9/1 Francisco Ixart y de Moragas, vicepresidente de los Consejos General y de Administración, natural de Tarragona; 10/2 Santiago de Riba y de España, vocal del Consejo General; 11/3 José Mª Alibés Vilarrubia, empleado de la sección general de Ahorro, de Barcelona; 12/4 Jaime Cambón Ester, empleado de la sección general de Ahorro, de Barcelona; 13/5 Francisco Castanera Llisá, auxiliar de la sucursal de Lleida; 14/6 Francisco Climent Andreu, delegado de la sucursal de Gandesa; 15/7 Julio Coderch Gultresa, delegado de la sucursal de Molins de Rei; 16/8 Francisco J. Cunill Bastús, empleado de la sección general de Ahorro, Barcelona; 17/9 Daniel Ferreres Guardiola, Interventor de la sucursal de Lleida; 18/10 Mariano J. Vicens Compañó, delegado de la sucursal de Torroella de Montgri; 19/11 José Lloses Trullols, Interventor de la sucursal de Cervera; 20/12 Pío Maciá Ribera, delegado de la sucursal de Suria; 21/13 Sebastián Más Felipó, de la sección general de Ahorro, de Barcelona; 22/14 Félix Más Ponsá, delegado de la sucursal de la Seu d’Urgell; 23/15 Antonio Montfort Gutiérrez, delegado de la sucursal de Masnou; 24/16 Alberto Nin Güell, Interventor de la sucursal de El Vendrell; 25/17 José Saltó Virgili, auxiliar de la sucursal de Sabadell; 26/18 Eugenio Sanz Rodríguez, empleado de la sección Seguros Sociales, de Barcelona; 27/19 Juan Soler Soldevila, Interventor de la sucursal de Sallent; 28/ 20 José Tomás Vilanova, delegado de la sucursal de Sitges.

Denuncia el informe que “en primer lugar fueron expoliados los sacerdotes católicos y los militares adictos a la causa nacional”. Adjunta la relación concreta del número de imponentes expoliados y los saldos de los mismos. El 27 de julio de 1936, la Comisaría de Banca y Ahorro de la Generalitat de Catalunya había decretado la incautación de aquellos saldos. Dice el informe que “las expoliaciones fueron realizadas por las propias comisarías de la Generalitat, por los comités locales, por las “Oficinas Jurídicas” de la CNT y por los titulares de los consejos o comités municipales antifascistas (Ayuntamientos)”. […] “La expoliación era simultánea, muchas veces, a los registros, a las detenciones y a los fusilamientos”. (Continuará)

F. Basco Graciá. Periodista. (Del libro inédito “La represión del Frente Popular en Tarragona)