La Cataluña de Companys: “A tres hermanas monjas las intentaron violar. Luego lo hicieron con troncos y cañones de pistolas. Luego las quemaron vivas”.

La Cataluña de Companys: “A tres hermanas monjas las intentaron violar. Luego lo hicieron con troncos y cañones de pistolas. Luego las quemaron vivas”.

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Las tres hermanas Carmen, Rosa y Magdalena Fradera, religiosas del Corazón de María, se refugiaron en la casa paterna en Riudarenes. […] fueron detenidas por el comité de milicianos de la Selva y de Gerona por el solo hecho de ser religiosas y fueron asesinadas en las afueras de Lloret de Mar.

Intentaron violarlas, pero no lo consiguieron gracias a la determinación y firmeza de las tres hermanas juntas. Al no poder violarlas, a base de golpes les saltaron los dientes. A una ya le habían roto el tobillo con la puerta del coche.

Enrabiados al no poder violarlas, cogieron troncos para destrozarles las vaginas. A la Madre Magdalena, la más sufrió, le introdujeron astillas afiladas. También utilizaron los cañones de pistolas para similar la violación. Por último dispararon sobre sus órganos sexuales. Por si no fuera suficiente, las rociaron de gasolina de tal modo que se fueran quemando lentamente. Para…

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Martirizado en la checa de San Elías, asesinado en el cementerio de Les Corts.

Martirizado en la checa de San Elías, asesinado en el cementerio de Les Corts.

BEATO SEBASTIÀ SEGARRA BARBERÀ

Sacerdote de la Hermandad de Operarios Diocesanos

+ Natural de Paüls (Baix Ebre), obispado de Tortosa, provincia de Tarragona.

+ Bautizado el 28 de marzo de 1894, en la iglesia parroquial de la Natividad de Nuestra Señora, de Paüls.

+ Se consagró a la Hermandad el 12 de agosto de 1918.

+ Recibió el Orden Sacerdotal el 11 de enero de 1919.

+ Ejerció su ministerio en los Seminarios de Córdoba, Jaén, Burgos, Belchite, Tarragona, Murcia, Orihuela, Valencia y Tortosa.

+ Detenido el 26 de julio de 1936, en Tortosa.

+ Martirizado en la checa San Elías de Barcelona, a partir del 24 de septiembre de 1936. Fusilado, días después, en el cementerio de Les Corts (Barcelona). Sus restos mortales fueron trasladados al cementerio de Tortosa, el 29 de octubre de 1940. Tenía 42 años de edad y llevaba 18 de vida religiosa.

Era sacerdote de la Hermandad de los Operarios Diocesanos de Tortosa. Nació en Paüls (Baix Ebre), diócesis de Tortosa, provincia de Tarragona, el 28 de marzo de 1894. Fue beatificado en Tarragona el 13 de octubre de 2013, junto a 14 compañeros sacerdotes de la Hermandad de Operarios Diocesanos, que encabeza Joaquín Jovani Marín, rector del Seminario de Tarragona, “muertos por odio a la Fe en España, durante los años 1936 y 1938”, según reza el decreto de martirio suscrito por el Papa Benedicto de XVI el 27 de marzo de 2013, con motivo de la beatificación más numerosa realizada por la Iglesia católica a lo largo de su historia, en la que subieron a los altares 522 mártires de la persecución religiosa en España, durante los años 1934 y 1936-1939. Él, como Joaquín Jovaní, no forma parte de la Causa del Beato Manuel Borrás, pese a que Jovaní era rector del Seminario de Tarragona. Entraron en el proceso abierto por el obispo de Tortosa, Dr. Manuel Moll y Salord, a los veinte sacerdotes de dicha Hermandad inmolados, suscrito el 5 de noviembre de 1959.

UN HOMBRE HUMILDE, PIADOSO Y ABNEGADO.- El beato Sebastià Segarra fue   alumno del colegio Sant Josep de Tortosa. Se consagró a la Hermandad de los Sacerdotes Operarios Diocesanos el 12 de agosto de 1918. Recibió el Orden Sacerdotal el 11 de enero de 1919. Fue detenido el día 26 de julio de 1936 por el Comité revolucionario antifascista de Tortosa y trasladado a la checa San Elías, de Barcelona, el 24 de septiembre del mismo año. Poco después murió asesinado en el cementerio de Les Corts (Barcelona); tenía 42 años de edad. Sus restos mortales fueron trasladados al cementerio de Tortosa el 29 de octubre de 1940.

Fue prefecto de colegiales durante dos años en el Seminario de Córdoba, y otros dos en Jaén. Durante un año fue mayordomo en el colegio de Burgos; y durante dos años lo fue del colegio de Belchite. Ejerció tres años como prefecto en el colegio de Tarragona y uno en el colegio de Murcia. Durante dos años fue mayordomo en el Seminario de Orihuela. Estuvo tres años ejerciendo como Prefecto y secretario de Estudios en el Seminario menor de Valencia, y dos en el colegio de Tortosa. Fue administrador de las revistas de la Hermandad. Quienes le conocieron aseguran que era una persona humilde, piadosa y abnegada. Fue uno de esos “héroes ocultos”, tan predilectos de Dios y promovedores de su gloria.

Como escribe Julio García Velasco, ex director general de la Hermandad, “todos eran formadores de seminaristas, en ningún caso personas implicadas en la política”. 

DECLARACIÓN DE SU HERMANO, BENITO.- Benito Segarra Barberá, de 40 años de edad, casado, de profesión Maestro Nacional, vecino de l’Espluga de Francolí (Conca de Barberá, Tarragona), el 4 de febrero de 1946 declara ante el juez municipal de la citada villa que su hermano, Sebastià Segarra Barberá, hijo de Benito y de Dolores, natural de Paüls (Tarragona), de 42 años de edad, al sobrevenir su defunción era sacerdote perteneciente a la Hermandad de Operarios Diocesanos, con residencia y destino en el colegio San José de Tortosa, donde desempeñaba el cargo de Administrador de las revistas y publicaciones de dicha Hermandad.

Según la declaración del hermano del finado, al estallar la guerra civil e iniciarse la persecución religiosa en la ciudad donde residía (Tortosa), se refugió en Alfara de Carles (Tarragona), en casa de unos familiares, donde fueron a detenerle un grupo de milicianos de Tortosa, el día 2 de septiembre de 1936. Se lo llevaron a los calabozos de Tortosa, en la llamada “Casa de la Ciudad”; más tarde, lo trasladaron a la cárcel del partido judicial, radicada en la misma población, donde permaneció administrando los Santos Sacramentos y confortando religiosa y espiritualmente a los compañeros de cautiverio en peligro de muerte.

Fue presentado ante el Tribunal Popular de Tortosa y continuó detenido hasta la noche del 23 al 24 del citado mes, en que, después de llamarle junto con otros “veinte y pico” compañeros de cautiverio, les informaron que iban a salir hacia Barcelona. Los ataron codo con codo sobre la espalda, fueron brutalmente cargados sobre un camión y desaparecieron sin que se supiera más de su paradero. Acabada la guerra, se supo que los habían trasladado a Barcelona, que fueron asesinados y algunos enterrados en el cementerio de Les Corts. Su cadáver fue exhumado y trasladado a Tortosa con toda solemnidad el 29 de octubre de 1940 (Día de los Caídos), para ser enterrado en el mausoleo construido para todos los caídos en aquella desdichada expedición. No se sabe si su defunción fue inscrita en el registro civil. (Archivo Histórico Nacional, Causa General de Tarragona, fol. 1825)

DECLARACIÓN DE SU TÍO, AGUSTIN.- Agustín Martí Segarra, de 36 años de edad, casado, agricultor, nacido en Alfara de Carles (Tarragona) y vecino de Cambrils, el día 28 de enero de 1946, declara ante el juez municipal de Cambrils (Baix Camp, Tarragona) que su tío, Sebastián Segarra Barberá, sacerdote, de 42 años de edad, domiciliado en Tortosa, fue detenido por individuos cuya identidad ignora en Alfara de Carles, sin precisar el día, siendo conducido a Tortosa, pero ignora todo lo relacionado con su asesinato; también ignora si fue hallado el cadáver y las heridas que le fueron inferidas. No puede citar a nadie como responsable del crimen porque su tío residía en Tortosa, fue detenido en Alfara y el declarante residía en Cambrils. Dice que quizá podría dar algún antecedente de los hechos un hermano de la víctima llamado Benito Segarra Barberá, maestro nacional, que reside en l’Esplaga de Francolí (Conca de Barberá, Tarragona). Ignora si su defunción fue inscrita en el Registro Civil. (AHN, CGT, fol. 1797).

ACTA DE DEFUNCIÓN.- Extracto de acta de defunción del juez de Tortosa José Vázquez Secanella, encargado del registro civil, el 20 de febrero de 1946, en el que certifica que Sebastián Segarra Barberá, de 42 años de edad, hijo de Benito y de Dolores, sacerdote, desapareció de la ciudad de Tortosa, el día 24 de septiembre de 1936, sin que se haya sabido ninguna noticia de su paradero. Esta inscripción producirá los efectos de una defunción con arreglo a la Ley Orgánica del Ministerio de Justicia de 26 de julio de 1939. (AHN, Causa General de Tarragona, fol. 1886).Sin embargo, el fiscal instructor, con fecha 18 de febrero de 1945, declara que el sacerdote fue asesinado el mes de septiembre de 1936, sin dar más detalles. (AHN, Causa General de Tarragona, fol. 1885)

TRASLADADO A BARCELONA.- Sebastià Segarra se hallaba preso en Tortosa, junto con otras personas de la capital y comarca. Fue trasladado a Barcelona con un grupo de veintitrés reclusos, que fueron internados en la famosa checa San Elías, considerada la más infame de Barcelona, donde meses antes habían aserrado en vivo el cuerpo de la superiora de las Carmelitas de la Caridad, cuyos restos echaron a una pira de cerdos. De allí, a once de ellos los trasladaron al cementerio de Les Corts, donde fueron fusilados, sin causa ni juicio, entre los que se hallada el sacerdote Sebastià Segarra. Después de la guerra civil y la persecución religiosa fueron hallados en una fosa común de dicho cementerio los restos de once de las víctimas. El resto de los cadáveres de las mártires procedentes de Tortosa no aparecieron, pese a la intensa búsqueda realizada por los familiares y las autoridades. Entre los restos no hallados está el de Jaume Climent Ferré, tortosino de 49 años de edad, agente comercial, detenido el 24 de agosto de 1936 y trasladado a la checa San Elías. Era el padre del que fue primer director de “Diario Español” de Tarragona, Lluis Climent, y subdirector del diario “Pueblo” de Madrid, en la época que lo dirigió el célebre periodista Emilio Romero.

LOS COMPAÑEROS DE MARTIRIO.- He aquí los nombres del resto de los tortosinos trasladados a la checa San Elías de Barcelona en la misma fecha, donde fueron martirizados y asesinados: Luis de Cruells y Aragonés (asesinado en el cementerio de Les Corts), Luis de Cruells Martí (asesinado en el cementerio de Les Corts), David Catalá Solá (sus restos no han sido hallados), Lluis Panisello Martí (sus restos no han sido hallados), Jaume Fontcuberta Lluis (asesinado en el cementerio de Les Corts), Josep Casanovas Baiges (asesinado en el cementerio de Les Corts), Josep Casanova Ferrando (asesinado en el cementerio de Les Corts), Josep Cervera Tomás, Juan del Molino Expósito (asesinados en el cementerio de Les Corts), Mariano Tornadijo Gil (asesinado en el cementerio de Les Corts), Joan Vidal Galindo (asesinado en el cementerio de Les Corts), Jaume Climent Ferré (sus restos no han sido hallados), Joan Arrufat Panisello (sus restos no han sido hallados), Joaquim Beltri Ferré (asesinado en el cementerio de Les Corts), Joaquim Querol Morelló (asesinado en el cementerio de Les Corts), Francesc Bertomeu Gilabert (asesinado en el cementerio de Les Corts), Manuel Duart Palomar (asesinado en el cementerio de Les Corts; era presidente del Requeté de Tortosa). Hilari Soler (asesinado en el cementerio de Les Corts), Joan Sagristá Cepeda (asesinado en el cementerio de Les Corts), Sebastià Segarra Barberá, sacerdote, (asesinado en el cementerio de Les Corts); Ismael Rius Ferrando (sus restos no han sido hallados) y Francisco Izquierdo Izquierdo (asesinado en el cementerio de Les Corts).

LA HERMANDAD.- La Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos fue fundada en 1883, por el beato Manuel Domingo y Sol, que entendió así su proyecto: “En su esencia, en su espíritu, en su instinto y en su origen, el carácter de la obra es el del apostolado sacerdotal en medio del mundo….No tiene ni el carácter monástico ni el religioso… Va tras el ideal de una vida sólidamente piadosa y aprovechada y de apoyo mutuo en medio del mundo”. “No queremos ser de otra manera de la que somos –solía decir-. Nuestra institución no puede ni debe alterarse en manera alguna sustancial en su modo de ser amplio, modesto y humilde. Porque perderíamos la fisonomía puramente sacerdotal….Hemos de ser, pues, sacerdotes, y nada más que sacerdotes. Y santos. Y trabajar cuanto podamos por la gloria de Dios, y a ser posible en unión de otros”.

LOS HECHOS.- El 23 de septiembre de 1936 corrió por Tortosa la terrible noticia de que durante la madrugada había salido de la cárcel un numeroso grupo de presos, miembros de familias acomodadas de la ciudad, en un coche fantasma, en dirección desconocida, escoltado y conducido por un grupo de milicianos. Era un ómnibus que hacia el servicio de correos y de viajeros entre Tortosa y los pueblos de la comarca.

La gente de orden de la ciudad vivía en continuo sobresalto. Eran muchas las familias que vestían ya de luto, pues durante los meses de agosto y septiembre más de doscientas personas habían sido asesinadas en la ciudad sin ser previamente juzgadas y condenadas, por motivos políticos o religiosos. La mayoría de las carreteras que discurrían por el término municipal habían sido regadas por la sangre de personas inocentes. Su único delito era ser católicos y de derechas.

EL EJEMPLO DE JOAQUIM JOVANI.- Las últimas semanas del rector del Seminario de Tarragona son un ejemplo de amor y de entrega total a Cristo y a los suyos. Mosén Joaquín Jovani era rector del Seminario Pontificio de Tarragona. Estaba en la Seu d’Urgell pasando unas vacaciones con los alumnos seminaristas, cuando estalló la guerra civil y la persecución religiosa. Pidió a las autoridades locales regresar a Tarragona con sus alumnos. Le ofrecieron un salvoconducto para huir a Andorra y de allí a Francia. Lo rechazó varias veces. Su deber era regresar a Tarragona con sus alumnos. Y así lo hizo. (El buen pastor no abandona a sus ovejas). Al llegar a la ciudad fue acogido en casa de un seminarista, pero resultó descubierto. El 2 de agosto ingresó como prisionero en la cárcel de Pilatos. Allí supo que el cardenal Vidal y Barraquer y el obispo de Tortosa, Félix Bilbao, habían abandonado Cataluña en un buque italiano, y que el obispo Manuel Borrás había sido asesinado y su cuerpo quemado en el Coll de Lilla (Montblanc). Unos amigos lo sacaron de la cárcel y se escondió en Barcelona. Allí rechazó otro salvoconducto para trasladarse a Francia junto con su sobrino Vicente, sacerdote. Ambos decidieron renunciar a los pases y los dieron a un hermano de Vicente, casado y con dos hijos. Mosén Jovaní fue apresado e internado en la checa San Elías, la más cruel de Barcelona. El 5 de diciembre de 1936 fue asesinado en las tapias del cementerio de Moncada. El día 13 de octubre de 2013 era beatificado en Tarragona, en la causa de los operarios de Tortosa, junto al obispo Manuel Borrás y sus 146 compañeros mártires.

Mosén Jovani recordó, seguramente, en aquellos trágicos momentos aquel célebre pasaje de “Quo Vadis”, que narra como Pedro abandonaba Roma ante la persecución que sufrían los cristianos, cuando Jesús se le aparece en el camino de huida, y le pregunta: “Señor, ¿a dónde vas?”; y Jesús le contesta: “Voy a Roma para que me crucifiquen de nuevo”. Pedro se sintió avergonzado y regresó a Roma. Allí fue apresado y crucificado cabeza abajo, por decisión propia. Algunos destacados jerarcas de la Iglesia tenían que haber tomado ejemplo de estos sacerdotes humildes, santos y ejemplares. Y no emprender el viaje de huida o del exilio mientras masacraban a los suyos los mismos que les salvaron.

EL PROCESO DE BEATIFICACIÓN.- El día 2 de julio de 1958 tuvo lugar en el templo de la Reparación de Tortosa la solemne sesión de apertura del proceso informativo sobre la causa de beatificación o declaración de martirio del siervo de Dios Joaquim Jovaní Martín, vice director general de la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos del Corazón de María, y de otros diecinueve compañeros sacerdotes de la misma hermandad, que fueron asesinados durante la persecución religiosa de los años 1936 a 1939 del siglo XX. Estos veinte sacerdotes operarios son los siguientes: Joaquim Jovani, Cristóbal Baqués, Isidoro Bover, Pascual Carda, Recaredo Centelles, José Manuel Claramonte, Tomás Cubells, Mateo Despons, Lorenzo Insa, Vicente Jovaní, Martín Martínez, Amadeo Monge, José María Peris, Antonio Perulles, José Piquer, José Pla, José Prats, Sebastiá Segarra, José Tarín y Juan Vallés.

Presidió el acto el obispo de la diócesis, acompañado del vicario general, el secretario canciller y otros capitulares y sacerdotes que habían de formar el Tribunal. El prelado, previos los trámites y juramentos prescritos por el Derecho Canónico, aceptó el escrito de postulación de la Causa con los artículos presentados por el vicepostulador, y constituyó el Tribunal que, por delegación suya, había de instruir este proceso informativo sobre el martirio de los mencionados siervos de Dios.

Ante la presencia del numeroso público que asistió al acto, estaban presentes Laureano Castán Lacoma, obispo auxiliar de Tarragona; monseñor Jaime Flores, director general de la Hermandad de Sacerdotes Operarios; el secretario general de la misma, Carlos Calaf; el Dr. Buenaventura Pujol; el Dr. Germán Mártil, rector del pontificio Colegio Español de Roma; el Dr. Juan Estruel, y otros muchos sacerdotes operarios, unos venidos expresamente para el acto y otros que se hallaban en Tortosa, con motivo de la celebración de ejercicios espirituales. Asistió también el Dr. Aurelio Querol Lor, rector del Seminario de Tortosa, con otros capitulares, autoridades de la ciudad, sacerdotes diocesanos y numerosos fieles, entre los que se hallaban familiares de algunos sacerdotes cuyo proceso informativo se incoaba.

La solemnidad del acto cobró mayor realce y emoción por celebrarse entre las dos tumbas o mausoleos del templo: el del siervo de Dios, Manuel Domingo y Sol, fundador de la Hermandad, y el que contiene los restos de muchos de estos siervos de Dios, que habiendo sacrificado su vida por Cristo, han sido honrados con la declaración oficial de su martirio y la reciente beatificación de quince de ellos en Tarragona.

APERTURA DE LOS PROCESOS.- El 14 de octubre de 1959 se procedió a la apertura de los procesos ordinarios “Super non cultu” y “Diligentiarium” de esta Causa de beatificación, en la sala del Tribunal diocesano, bajo la presidencia del obispo de la diócesis. Asimismo se clausuró el proceso informativo sobre la fama de santidad y martirio el pasado día 2 de julio, al año exacto de su apertura.

Los miembros del Tribunal para este nuevo proceso son los mismos que los fueron para el informativo: Joaquín Blanch Sala, juez delegado; Vicente Garcia Julbe, juez sustituto; Salvador Gil Salafranca y Enrique Portalés Salvá, jueces adjuntos; José Samuel Esteve Esteve, promotor de la Fe; Jesús Carda Pitarch, notario actuario; Emilio Balaqué Calderó, notario adjunto, y Jesús Morano Canalda, como cursor.

El 5 de noviembre de 1959, el obispo de Tortosa, Manuel Moll y Salord, hizo público un edicto para la investigación y la recogida de los escritos de estos siervos de Dios, en cumplimiento de lo preceptuado por los Sagrados Cánones, que mandan se proceda en estas Causas a la búsqueda y recogida de cuantos escritos sean o se atribuyan a los siervos de Dios de cuya beatificación y canonización se trata, con el fin de que sean enviados a la Santa Sede. Estos son los nombres de los sacerdotes de la Hermandad: Joaquín Jovaní; Cristóbal Baqués, Isidoro Bover, Pascual Carda, Recaredo Centelles, José Manuel Claramente, Tomás Cubells, Mateo Despóns, Lorenzo Insa, Vicente Jovaní, Martín Martínez, Amadeo Monje, José María Peris, Antonio Perulles, José Piquer, José Pla, José Prats, Sebastián Segarra, José Tarín y Juan Vallés.

Por este edicto, el obispo de Tortosa dispuso que los que posean algún escrito de los referidos siervos de Dios, impreso o inédito, hecho de propia mano o al dictado, lo entreguen al Tribunal, al promotor de la Fe o al cura párroco, o lo exhiban ante los mismos para sacar copia auténtica del mismo.

La Cataluña de Companys: “La abrieron el vientre y le hicieron andar 3 Kms. sujetándose las tripas. Luego lo quemaron”

La Cataluña de Companys: “La abrieron el vientre y le hicieron andar 3 Kms. sujetándose las tripas. Luego lo quemaron”

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Es el 28 de julio de 1936. En Almatret (Tarragona), los milicianos descubren a tres sacerdotes, uno en canónigo de la Catedral. Entre ellos está también Mn. Andreu Montardit, de 35 años. De otro pueblo llegan los milicianos que se encargarán de ellos. Los encierran en un corral burlándose de ellos hasta un extremo casi diabólico.

Luego agarraron al Padre Andreu Montardit y le abrieron el vientre. Les hicieron caminar tres kilómetros, mientas que el sacerdote tenía que aguantarse las tripas con las manos. Mientras caminaba, los milicianos aún iban contándole partes del bajo vientre. Llegado al lugar decidido, ataron a los tres sacerdotes y les prendieron fuego.

Fuente: http://www.bisbatlleida.org/persona-historica/montardit-albert%C3%AD-mn-andreu

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El Obispo Borràs y la represión de las milicias del Frente Popular

El Obispo Borràs y la represión de las milicias del Frente Popular

¿Por qué Lluís Companys sólo incluyó en su orden de liberación al cardenal Vidal i Barraquer?

El pasado día 16 de agosto leo en su Diari un amplio reportaje sobre las fosas comunes y la represión franquista Tarragona, citándose diversos casos de militantes de la CNT de los que los familiares intentan ahora recuperar los cuerpos. Nada que oponer. Lo curioso es que una vez más se trata el tema con un gran maniqueísmo y se mira el pasado con un solo ojo, es decir se oculta una parte de la Historia, pues nada aparece sobre los desaparecidos a causa de la brutal represión de las milicias del Frente Popular que en las comarcas tarraconenses sólo entre 1936 y 1937 causaron centenares de víctimas, muchas más que la propia represión franquista.

En este sentido, me ha llamado la atención, que por ejemplo, no haya aparecido en ningún medio la más mínima referencia, recuerdo u homenaje, al obispo Manuel Borràs Ferrè (natural de La Canonja), ahora que justamente se ha cumplido el 80 aniversario, de su brutal asesinato, que tuvo lugar el 12 agosto de 1936. Cosa que intentaré hacer modestamente de forma breve y sin entrar en la rica biografía del personaje, me ceñiré simplemente a relatar los hechos más relevantes que rodearon su muerte, extraídos en su mayoría del documentadísimo libro de Francesc Basco «Tarragona, Beatifican 522 mártires».

Pocos días después de producirse el alzamiento militar del 36, el día 21 de julio, ante los crecientes desmanes que se estaban produciendo en la ciudad, desde la propia comisaria se obliga al cardenal de Tarragona Vidal i Barraquer, a su secretario particular mosén Joan Viladrich, al secretario Magí Albaigés y al obispo auxiliar de Tarragona Manuel Borràs, a que abandonen el Palacio Arzobispal y se trasladen a un lugar más seguro, para evitar males mayores y aunque estos se oponen inicialmente finalmente aceptan y deciden trasladarse a Poblet. Cosa que hacen inmediatamente, acompañados de otros sacerdotes y escoltados por tres policías y el secretario del comisario de orden público. Dos días después, el 23 de julio es detenido en Poblet el cardenal Vidal i Barraquer por un grupo de milicianos de la CNT-FAI (que procedentes de L’Hospitalet de Llobregat se habían instalado en Vimbodí) y que a través de miembros del Comité de Vimbodí habían tenido conocimiento de la presencia del cardenal «un pez gordo» en el monasterio.

Un día después, el 24 de julio, es el detenido el obispo Manuel Borràs y el resto de sacerdotes, siendo trasladados todos a la prisión de Montblanc, donde se encontraban otros sacerdotes, religiosos y seglares, permaneciendo varios días incomunicados. Mientras el cardenal Vidal i Barraquer y su secretario particular Joan Viladrich son liberados el día 25 de julio y trasladados en un coche oficial a Barcelona, al recibir el Comité de Montblanc una orden escrita de puño y letra por el propio presidente Lluís Companys (nota escrita en catalán que contiene diversas faltas de ortografía) donde se precisa que tanto el cardenal como su acompañante (J. Viladrich) deben salir de la prisión y ser puestos inmediatamente a disposición del gobierno de la Generalitat.
Una vez en Barcelona, desde el mismo Govern se les facilitó, a ambos, que fueran embarcados en un buque de la marina italiana y trasladados a Roma. El obispo Borras y otros sacerdotes permanecieron encarcelados, hasta que el día 12 de agosto sobre las 2 de la tarde, un grupo de milicianos se personaron en la prisión y se llevaron obispo Borras, quien antes de salir pudo despedirse de los otros presos, la mayoría religiosos, los cuales habían formado ante él un semicírculo en el patio de la prisión, los bendijo a todos y con un «Adiós, hasta el Cielo» salió con aire tranquilo y sonriente, aun intuyendo cual sería su fatal destino, los milicianos lo hicieron subir a una camioneta que después de atravesar las semidesiertas calles de Montblanc se dirigió al Coll de Lilla, un poco antes del cruce que conduce al pueblo de Lilla, lo hicieron aparear, y según testigos presenciales le dispararon junto a una olivera y posteriormente pusieron el cuerpo sobre unos matorrales, lo rociaron de gasolina y le prendieron fuego.

El obispo justo antes de que lo ejecutaran bendijo y perdonó a sus verdugos, jactándose días después los milicianos ante otros presos de este hecho. Los restos aún humeantes fueron vistos momentos después por el taxista Joan Foguet y por sus tres pasajeros al pasar por aquel paraje y sentir un fuerte olor a carne quemada y aunque se sabe que el cadáver fue levantado del lugar, poco después, a día de hoy sigue sin resolverse la incógnita del lugar donde se encuentran los restos.

Esta terrible historia (una más), me sugiere algunas preguntas: ¿Por qué Lluís Companys, sólo incluyó en su orden de liberación al cardenal Vidal i Barraquer y a su secretario y no movió un dedo por los demás? ¿Por qué el cardenal Vidal i Barraquer, aunque, según parece, intentó mediar para que liberaran también a su obispo auxiliar, aceptó finalmente dicha liberación y marchó a Roma, abandonando a su suerte al obispo y al resto de religiosos y seglares presos? ¿No dice el evangelio que «el buen pastor da siempre su vida por sus ovejas»? ¿Por qué, desde hace ya muchos años, se suelen ocultar este tipo de hechos protagonizados por las milicias del Frente Popular que causaron en nuestras comarcas sólo entre 1936 y 1937 más víctimas que las producidas durante la represión franquista?

Algunos parecen empecinados en querer reescribir la historia y ganar la guerra con ochenta años de retraso. La historia es la que es y se merece un respeto. Es necesaria una historia de España, de Cataluña y de Tarragona sin ocultaciones, sin maniqueísmos, donde se cuente toda la verdad y no se olviden los desmanes y las atrocidades cometidas por las dos partes.

Aunque supongo que no le importa a nadie, para los que no me conozcan diré, que soy ateo y que he militado en la izquierda (PSUC, PCC y CC.OO.) en Tarragona entre el año 1975 y el año 2005, es decir durante más de 30 años. Y que desde hace ya bastantes años intento huir de prejuicios y mitos y digo sencillamente lo que pienso, sea o no políticamente correcto.

Por Salvador Caamaño, publicado en el Diari de Tarragona el 26/08/2016

La Cataluña de Companys: “La brigada de la muerte”, 247 asesinatos

La Cataluña de Companys: “La brigada de la muerte”, 247 asesinatos

El terror y la muerte viajaban en el autobús de “La Brigada de las 40 calaveras” o también conocida como la “Brigada de la Muerte”.

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Era una patrulla compuesta por anarquistas, que dejaron tras de si vilmente asesinadas,  algo más de 247 personas de 16 pueblos Tarragona y en Caspe

Eran unos cuarenta hombres armados, con la calavera cosida al gorro y al pecho. Oficialmente, eran la brigada de investigación de la columna de milicianos Ortiz, y su trabajo -dirigidos por una tal Fresquet– consistía en desenmascarar y eliminar a los fascistas ocultos en la retaguardia”. En realidad en la mayor parte de los casos era población civil que no hizo armas, sacerdotes y convecinos delatados por envidias o por deudas, o por solo el hecho de pertenecer a organizaciones católicas o ser  republicano de derechas.

Actuó durante los tres meses posteriores al estallido de la Guerra Civil en dieciséis municipios de la…

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La opinió d´un socialista revolucionari, Josep Recasens, sobre Companys

La opinió d´un socialista revolucionari, Josep Recasens, sobre Companys

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Josep Recasens i Mercadé, un dels fundadors de la Unió Socialista de Catalunya, escrivia al seu diari, desde la pressó, la seva opinió de la mort de Companys, arran del seu afusellament. El diari diu així:

“Perquè en general, Lluis Companys estava desacreditat completamente. Fora dels pocs incondicionales i dels còmplices en la sobra obra funestíssima, tothom el tenia conceptuat com l´enemic númeru u de Catalunya, com el primer anarquista i com el primer bandarra de nostra terra, com un dels principals culpables del fet que espanya hagi perdut la república i els catalans ho hagin perdut tot: l´autonomia, l´Estaut, la llibertat, la cultura i la vergonya. Ell, Largo Caballero, Negrín, anarquistes i comunistes són els que portat el nostre poble a la ruïna, a la destrucció, a la deshonra”

Citat en Josep Benet, La mort del president Companys, Edicions 62, pág. 354.

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La Cataluña de Companys: “le rociaron de gasolina, le quemaron vivo y lo tirotearon”

La Cataluña de Companys: “le rociaron de gasolina, le quemaron vivo y lo tirotearon”

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El anarquista Josep Recasens fue conocido como el “Sec de la matinada”. Se ganó a pulso el terror que profesaba tras haber quemado vivo el médico de la prisión de tarragona, Josep M. Vives.

Luis Climent, en el clásico Rojos en Tarragona y su provincia, nos describe este episodio así: “Uno de los principales asesinos tarraconenses denominación Recasens, elemento indeseable bajo todos los Conceptos -fallecido Cuando los sucesos de Mayo- guardaba resentimientos personales con el facultativo”.

El hecho es que en una de sus estancias en la cárcel, antes de la revolución, había provocado un incendio para fugarse, resultando tener quemaduras. Pidió al médico que le recomendara salir de la cárcel debido a su estado. Pero éste se negó.

Recasens juró vengarse del señor Vives. Al estallar la revuelta, no tardó un día en ir a su casa acompañado de dos compañeros. Le hicieron montar en su auto hasta llegar a la…

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