Si al perdón; no al olvido ni a la desmemoria.

DestacadoSi al perdón; no al olvido ni a la desmemoria.

LA DESMEMORIA HISTÓRICA

LA CONVERSIÓN DE AZAÑA,

LA CONFESIÓN DE ALCALÁ ZAMORA

Y LA PROTESTA DE VIDAL Y BARRAQUER

 

El 18 de julio de 1936 es la fecha más infausta de la historia contemporánea de España. Por ello, es importante relatar con rigor el desarrollo de los acontecimientos. El general Franco no inspiró ni dirigió la revuelta; fueron los generales Mola y Sanjurjo quienes dirigieron la acción militar desde un principio. El golpe de Estado estaba en preparación desde el mes de marzo de 1936. Franco se sumó a los golpistas cinco días antes del estallido de la insurrección militar. El lamentable espectáculo de anarquía que vivía España; la demagogia de un Gobierno que hablaba de “republicanizar la Justicia”, y que actuaba a rastras de la “revolución espontánea”, provocada por sus aliados marxistas, declarándose “beligerante contra el fascismo”, cuando se tildaba de fascista a toda España no incluida en el Frente Popular. Las continuas apelaciones a una revolución que proponía por modelo las terribles jornadas de “Asturias la roja”, suscitaron una reacción de los cuados de mando del Ejército – cuyo primitivo nexo era la U.M.E. (Unión Militar Española) -, manifestada desde el primer día en forma de advertencias al Gobierno, que se limitó a cambiar la situación de los jefes más prestigiosos: Franco y Goded, que habían colaborado en el Ministerio de la Guerra con Gil Robles, fueron enviados, respectivamente, a Canarias y Baleares; Mola fue trasladado de Marruecos a Pamplona – bastión eminentemente católico y tradicionalista -, apropiado para desarrollar una conspiración antirrepublicana.

 

Antes de que se produjera la dispersión, los principales jefes del Ejército contactaron con vistas al posible golpe de Estado o insurrección militar. Todos reconocieron la jefatura de Sanjurjo, el gran exiliado. De momento, la trama de la conjura quedó en manos de los generales Varela y Orgaz, que se hallaban en Madrid. Pero el Gobierno, sospechando algo, envió a Varela a Cádiz y a Orgaz a Canarias. Antes de partir, Varela consiguió hacer llegar la documentación relacionada con la conjura a Mola, que quedó convertido en “director” del Alzamiento. No fue una iniciativa para derribar la República, sino al Gobierno de Casares Quiroga, permisivo y complaciente con el proceso revolucionario que se había iniciado en España el 16 de febrero de 1936.

 

No podrá entenderse lo que fueron el Alzamiento de 1936 y la Guerra Civil que le siguió, mientras se trate de situar a aquel en la línea de los viejos pronunciamientos militares. Porque implicó a grandes masas de la población. Todos aquellos que se habían sentido atacados, heridos o ultrajados por el sectarismo de las izquierdas. La guerra no fue, como algunos dicen, una lucha entre la España progresista – la de los intelectuales, la de las reivindicaciones sociales y culturales – y la España negra, la de las viejas oligarquías reaccionarias. El cuadro era mucho más complejo, puesto que no fueron escasos los intelectuales que mostraron su disconformidad con el régimen republicano en su versión frentepopulista de 1936. Unamuno, por ejemplo, repudió en términos durísimos el espectáculo de anarquía propiciado por el Frente Popular. Ortega, protestó formalmente, ya al otro lado de la frontera, contra las presiones ejercidas sobre los intelectuales para que prestaran sus voces a la República anarquista. Azorín se sumó muy pronto a la España nacional. Intelectuales comprometidos que pagaron dolorosamente con su sangre la lealtad a sus convicciones políticas los hubo en uno y otro bando. Frente al desastrado fin de García Lorca podemos situar el de Ramiro de Maetzu, por no citar más nombres.

 

En la zona nacional prevaleció la concepción del mundo de la clase media española. Y en la zona republicana se intentó vender una mercancía anarquista, sindicalista o comunista – es decir, rigurosamente proletaria – con la bandera de un liberalismo burgués tranquilo y europeo, que engañó a muchos incautos. Esa clase media que nutrió las filas nacionales no se lanzó a las trincheras para defender privilegios. Era otro orden de valores en crisis lo que esos hombres y mujeres trataron de salvar por encima de todo. La generación nacionalista de 1936 se vio abocada al rompimiento de todas las raíces que daban razón y sentido a su vida: conciencia religiosa, concepción del pasado histórico, defensa de la integridad de la patria. Seguramente ninguna tan poderosa como la primera. La Guerra Civil la abrió la República, ignorando desde el primer día, el peso de las convicciones religiosas en el español medio de aquella época. Luego, la violencia de las persecuciones contra la Iglesia y sus ministros fue ensanchando el abismo, que llegaría a extremos inauditos durante la guerra, pero que la Republica puso en marcha mucho antes. No debemos confundir determinadas apariencias posteriores a la guerra con las razones que llevaron hasta el último sacrificio a una juventud tan exaltada en la derecha como en la izquierda.

 

El general Franco, aunque en contacto con los conspiradores, había mantenido una posición de prudente expectativa, limitándose a requerir al Gobierno, mediante un extenso memorando, para que pusiera fin al desorden y al trato arbitrario de que venían siendo objeto – según su ideología – los cuadros de la oficialidad del Ejército. Pero Casares Quiroga se abstuvo de contestar a esta carta, facilitando así una mayor libertad de movimientos al general. En el plan definitivo estructurado por Mola, Franco tenía la misión de ponerse al frente del ejército de África, una vez iniciado el Alzamiento. Las maniobras militares efectuadas a principios de julio en el Llano Amarillo (Marruecos) permitieron a los oficiales comprometidos atar los últimos cabos de la conspiración en marcha. Se fijó entonces la fecha definitiva para el Alzamiento: el 18 de julio.

 

Se dice que la causa de la guerra fue la ”resistencia de la derecha a las reformas republicanas”, y no la oposición al proceso revolucionario desencadenado por el Frente Popular. Las reformas republicanas habían tenido lugar entre 1931 y 1933, y no hubo ninguna revuelta. Las únicas elecciones democráticas en la historia del país hasta la fecha, las ganó el centro derecha, a quien la izquierda impidió formar gobierno a quienes habían ganado en las urnas. Porque, según ellos, la República era patrimonio excluso de la izquierda, y la derecha no tenía derecho a gobernar pese al veredicto de las urnas. Con la victoria del Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936, dentro del largo proceso de violaciones constantes de la ley, manipulación de las elecciones, destrucciones e incendios de propiedades, iglesias y conventos, frecuente violencia política, ocupaciones ilegales de tierras y politización del sistema judicial. Asociaciones de empresarios y terratenientes aceptaron las incautaciones de sus propiedades en términos económicos. Pero pedían, como contrapartida, que el Gobierno pusiera fin a los desórdenes y violencias, aplicando la ley como reclamaba un auténtico Estado de derecho. Pero el Gobierno de Casares Quiroga no contestaba y dejaba hacer a los violentos.

 

Algunos personajes del centro y de la derecha moderado pidieron la formación de un Gobierno nacional de emergencia para controlar los repetidos excesos de los revoltosos y para restablecer la vigencia de la constitución republicana. La respuesta de Manuel Azaña, presidente de la República, y de Casares Quiroga, presidente del Gobierno, fue siempre contraria y de apoyo solapado al desmadre del Frente Popular, formado por un conjunto de partidos republicanos de izquierda, impulsado por movimientos revolucionarios esquivos con el ordenamiento constitucional. Es decir, los desmadres del Frente Popular eran más importantes y “democráticos” que España y los españoles todos, a quienes representaban. Esos políticos vieron el riesgo de un desastre; pero algunos prefirieron la confrontación – porque se sabían ganadores del conflicto – a la paz y la concordia. Cuando Casares Quiroga fue informado de que algunos militares se habían sublevado en Maruecos, su respuesta fue clara y contundente: “¿Qué unos militares se han sublevado en Marruecos? Pues yo me voy a dormir”. El domingo, 19 de julio, antes de medianoche, Casares Quiroga tuvo que dimitir; su Gobierno había “cosechado” un fracaso total. Azaña se vio ante el precipicio y nombró a Martínez Barrio, el líder más moderado del Frente Popular. Pero la cabra se había echado al monte. Entró en contacto con Mola, pero el Gobierno “durmiente” había llegado tarde. Los insurrectos se habían comprometido que, una vez iniciado el Alzamiento, nadie daría un paso atrás. La última iniciativa quedó en manos del presidente Manuel Azaña, y escogió armar a los revolucionarios en masa. Autorizó una revolución violenta, que provocó mucho más apoyo a los rebeldes en su contra.

 

ENÉRGICA PROTESTA DE VIDAL Y BARRAQUER.- El 15 de marzo de 1936 (no había comenzado la guerra civil, pero si la persecución religiosa), el cardenal Vidal y Barraquer escribió una carta al presidente del Consejo de Ministros, Manuel Azaña, para protestar contra los atentados que se cometían contra la Iglesia en toda España, de la cual, por su interés, reproducimos el texto íntegro, que algunos esconden maliciosamente:

 

Tarragona, 15 de marzo de 1936

Excmo. Sr. D. Manuel Azaña

Presidente del Consejo de Ministros.

Madrid

 

Respetable Sr. Presidente:

Son tan graves las noticias que me llagan, no ya por la prensa, sino por informaciones autorizadas de carácter reservado, relativas a incendios de iglesias, contra personas y cosas sagradas, que, como Cardenal español más antiguo, no puede silenciar ya ante V.E. la más enérgica y amarga protesta de la Iglesia, que vuelve a ser la víctima inocente de bárbaras violencias y desenfrenadas acometidas, tanto más graves e injustas cuanto a ellas no son ajenas las iniciativas públicas de las propagandas disolventes, y tanto más de sentir cuanto aparece visible la pasividad y negligencia en prevenirlas y reprimirlas por parte de quienes tienen el deber de garantizar el orden público y salvaguardar la seguridad, la libertad y el honor de los ciudadanos e instituciones nacionales. Nada ha contenido el furor de tales vandalismos, ni el sagrado de los templos, ni el respeto a la libertad de las creencias y a la dignidad de las personas, ni aún la venerada atención a los tesoros monumentales del país, cuya pérdida afrenta con el peor de los estigmas a todo pueblo y poder que la consiente.

 

Bien consta a V.E. cuánto ha hecho la Iglesia para coadyuvar a la paz social y civil de la nación y cómo, fuera y por encima de todo partidismo político, ha sido respetuosa con los poderes constituidos, no dejando de laborar su Episcopado, fiel a la suprema inspiración del Papa, para una decorosa y digna armonía entre ella y el Estado, a pesar de no haber recibido de éste la debida correspondencia con su legislación injusta y vejatoria. Si todo Gobierno no debe jamás dejar abandonada la defensa de los derechos naturales y políticos, esenciales a todos los ciudadanos, mucho menos puede desatender la legítima y obligada salvaguarda de instituciones que, como la Iglesia, están asistidas por supremos títulos de derecho espiritual y las normas jurídicas de la civilización y que, aún dentro de los límites estrechos de la legalidad española, ha sabido mostrarse paciente, patriótica y generosa para aportar su máximo esfuerzo a los fines del consorcio civil y al levantamiento moral de la nación con ejemplaridad y perseverancia merecedoras de otro trato que el incendio de los templos, mansiones de oración, y la persecución de sus obras, instrumentos técnicos del bien social.

 

Temo, Sr. Presidente, y hasta comprenderá la amargura con que se lo manifiesto, que de seguir las cosas por estos rumbos, se va a la anulación del poder público por la dejación de sus atributos en manos de la violencia agresora y de la reacción defensiva de la ciudadanía que nunca pierde su derecho natural de existir; que sin seguridad y dignidad, se va a la misma ruina de España, cuya vida y civilización no pueden subsistir sin la paz espiritual y civil que han de ser plenamente garantizadas por sus órganos estatales, atentos sólo a los fines de justicia y de equidad inexorablemente impuestos por el supremo bien del país.

 

A tales fines cooperará siempre la Iglesia de España, firme y perseverante en sus deberes en bien de las almas y de la misma sociedad política, de la que sus fieles han de ser ciudadanos respetados, y sus obras, instituciones en derecho garantizadas.

 

En prueba de tal espíritu reciba, Sr. Presidente, esta mi protesta sentidísima y enérgica, a la cual en mi deseo de no dificultar la actuación reparadora del Gobierno para el mantenimiento de la paz pública, he creído, por el momento, no dar exterioridad, protesta justificadísima que está en la conciencia de todos los obispos y católicos españoles.

 

Con todo respeto y consideración se despide de V.E. att. ss. ss.

Firma: F. Cardenal Vidal y Barraquer.

 

 

Con la misma fecha, el purpurado tarraconense remitió una copia de esta carta al presidente de la República, Niceto Alcalá – Zamora, para que conociera la comunicación elevada al presidente del Consejo de Ministros. Vidal y Barraquer advertía a Alcalá – Zamora, en carta adjunta, que “vivimos momentos gravísimos que ya se preveían para después de la disolución de las Cortes y de las actuaciones de algunos hombres públicos”. Y subrayaba: “Dejémonos de lamentaciones y veamos si entre todos podemos sacar el carro del hondo y peligroso atolladero”.

 

Más adelante, el ilustre purpurado le decía: “No quiero apelar […] a sus sentimientos religiosos y patrióticos. Que cada uno desde su sitial alto o bajo, prescindiendo de amarguras, decepciones y sacrificios, ponga cuanto esté de su parte a fin salvar a la Religión y a la Patria. Permítame este sincero, afectuoso y apremiante desahogo”. Acaba su carta afirmando “Mucho pido a Dios que le ilumine y le asista…”

 

El día 14 de marzo de 1936 (un día antes de la carta de Vidal y Barraquer), Alcalá – Zamora relata en sus memorias la dramática situación de España y su advertencia a Azaña en su despacho: “Al marcharse (Azaña) le dije una vez más que la prolongación intolerable y tolerada de la anarquía podía traer una reacción que arrolle todo el régimen. No lo niega, pero él, que es jefe del Gobierno y de la mayoría que lo impone, no pone remedio”. Más adelante escribe: “He sabido […] que bajo la presidencia del general de la I División se habían reunido todos los jefes del Cuerpo, estando unánimes en apreciar y comunicar al Gobierno que no pueden repetirse cosas como las que vienen sucediéndose…”. Esta situación hizo exclamar al presidente: “¡Qué amargas son las mías, pocas atribuciones, ningún concurso, sin Gobierno, con tanta mayoría que lo impone, como falta de autoridad que lo desacredita, y tener que hacer frente a todo!”.

EL ASESINATO DE CALVO SOTELO.- Una noticia gravísima precipitó los acontecimientos: la muerte de Calvo Sotelo, asesinado por un grupo de Guardias de Asalto de la República. La atmósfera de tremenda violencia creada por los debates parlamentarios explicaba, si no justificaba, un atentado tan monstruoso como aquel. Se culpó a Casares Quiroga de responsabilidad directa en el crimen. Lo había autorizado moralmente con su célebre frase: “Si algo pudiera ocurrir, su señoría sería el único responsable con toda responsabilidad”. Aquel crimen político echó por tierra los últimos obstáculos con que tropezaron los planes de Mola. El acuerdo con la Comunión Tradicionalista quedó sellado definitivamente en cuanto se tuvo noticia del sangriento suceso. Sobre la tumba del que más adelante había de ser llamado “protomartir”, el jefe de Renovación Española – la agrupación monárquica alfonsina – pronunció unas palabras solemnes, que pueden considerarse el prólogo de la tragedia que iba a iniciarse dos días después: “… Ante Dios, que nos oye y nos ve, empeñamos solemne juramento de consagrar nuestra vida a esta triple labor: imitar tu ejemplo, vengar tu muerte y salvar a España”.

 

EL ALZAMIENTO MILITAR.- El Alzamiento se inició en Melilla, una de las plazas de soberanía española en la costa marroquí. Aquí, el núcleo de conspiradores, al tener noticia de que el general Romerales estaba sobre aviso, hubo de adelantar el golpe respecto a la fecha prevista. A las cinco de la tarde del día 17 de julio de 1936, la rebelión era ya un hecho. Detenido el general Romerales y dominada la ciudad, el estallido repercutió inmediatamente en Ceuta, la otra plaza de soberanía y sobre todas las fuerzas militares que guarnecían el protectorado, mentalizadas desde hacía tiempo por los coroneles Yagüe, Tello y Seguí.

 

Al día siguiente, y antes de que el Gobierno republicano pudiese reaccionar, el Alzamiento estalló en todas las Divisiones militares de la Península, con arreglo a un esquema alternativo. Allí donde el jefe de la división formaba parte de la conjura, se declaraba el estado de guerra. Las tropas ocupaban las centrales sindicales y los edificios oficiales. Se decidía todo con rapidez y precisión. En las zonas donde el jefe de la División era leal al Gobierno, el golpe vino de uno de sus subordinados inmediatos. Pero el golpe fracasó en Madrid y en Cataluña, donde Goded, que se había sublevado en Mallorca, llegó muy tarde para enderezar la situación en Barcelona. El ministro Giral en Madrid y Companys en Barcelona se pusieron en manos de las sindicales obreras, abriendo los parques militares a sus masas, lo que derivó en una violencia sanguinaria y anárquica, que fue la réplica inmediata al Alzamiento.

 

El frenesí revolucionario en la zona republicana, que no excluía las luchas encarnizadas entre las distintas organizaciones obreras, y su ausencia de disciplina y mandos, permitieron a los nacionales deshacer a su favor, en poco tiempo, el inicial equilibrio de las fuerzas enfrentadas. Porque, digan lo que digan hoy, la iniciativa militar estuvo siempre en sus manos.

 

UN LIBRO REVELADOR.- El presidente de la Segunda República, Niceto Alcalá Zamora – líder de los republicanos progresistas – escribió en el exilio americano un libro de 240 páginas, de extraordinario interés, ignorado o silenciado por muchos historiadores contemporáneos: “Régimen político de convivencia en España. Lo que no debe ser y lo que debe ser”, editado en Buenos Aires en 1945, basado en “una trayectoria de convivencia”, en la que busca “los cimientos teóricos o doctrinales que hagan posible la convivencia de los españoles”. “Somos – según el vencedor del 14 de abril de 1931 – una patria dividida, escindida en odios abismales, y es preciso […] ofrecer una solución estable, buscar un régimen que garantice ante todo la convivencia civilizada”. Según él, “la Monarquía es algo que está definitivamente muerto y no puede volver”. “La República no ha desaparecido jamás – subraya – , sino que ha subsistido soterrada bajo el Movimiento y aún bajo el Estado actual”.

En el prólogo afirma que escribe el libro para el español sereno, desapasionado, de posición centro, “para el que la separación de la Iglesia y el Estado no significa la quema de iglesias y conventos”. Opina que “el Alzamiento de julio de 1936 (…) fue republicano en sus comienzos”. Añade que “la insurrección fue una rebeldía legal contra los que habían violado reiteradas veces la legalidad constitucional”. Y subraya que “el tinte republicano del Movimiento fue una de las claves del éxito del mismo”. En cuanto a los combatientes – siempre según el ilustre político – “eran republicanos de corazón en su inmensa mayoría los que lucharon en el bando nacional”.

 

Para Alcalá Zamora, la República equivale a una fecha: el 14 de abril de 1931. “Todo lo que vino después fue una desviación del espíritu originario, causada por los fanáticos de uno y otro lado”. A causa de ellos, “la República se desvió del buen camino y cayó en la anarquía y en la guerra”. Cuenta que después de la quema de conventos de 1931, se reunió un Consejo de Ministros bajo su presidencia para tratar de la conducta a seguir con la Iglesia católica. El propuso – según escribe – “la paz religiosa, la separación de la Iglesia y el Estado y un nuevo Concordato”. Por once votos contra uno se acordó que esta sería la pauta futura. Sin embargo, semanas después, las Cortes y el Gobierno “se inclinaban por la persecución religiosa y el anticlericalismo del más rancio y desusado estilo. Aquellos ministros – confiesa – habían cambiado sus trajes de civil por lo mandiles de cierta Orden, y una vez en el seno de su disciplina, los hermanos hubieron de recibir consignas y obedecerlas”.

 

Más adelante declara que “de acuerdo con el sentir religioso y católico de la inmensa mayoría del pueblo español es necesario que la enseñanza sea evidentemente religiosa y el símbolo de la Cruz debe presidir las escuelas públicas para inculcar la moral cristiana, a la par que el patriotismo, en las nuevas generaciones, tarea que incumbe a los párrocos, a los que el Estado debe ayudar y proteger”.

 

Luego, el eminente jurisculto examina como abogado y jurista las mil y una ocasiones en que la Constitución de 1931 “fue deliberadamente violada y pisoteada por el Gobierno de la República a partir de febrero de 1936. De los 125 artículos de la Constitución – revela don Nicetoni uno solo quedó intacto. Todos fueron conculcados deliberadamente por el Gobierno del Frente Popular”. Y resume su acusación en estas palabras: “¿Quién ha matado la Constitución de 1931? ¿Los rebeldes de julio? La verdad es que no han hecho sino disparar contra un cadáver que ya estaba apuñalado por las izquierdas republicanas”. ¿En qué instituto o universidad se enseña hoy esto?

 

La persecución religiosa de los años 1931, 1934 y 1936-1939 fue el aspecto más negativo de la Segunda República, que se pretende ocultar hoy mezclándola, confundiéndola o justificándola con la guerra civil, cuando en realidad empezó años antes. El Papa Pío XI, en la encíclica “Dilectissima nobis” (3 de junio de 1933) denunció ante el mundo la situación de auténtica persecución religiosa que vivía la Iglesia en España.

 

LA CONVERSIÓN DE AZAÑA.- Manuel Azaña, Jefe de Gobierno y presidente durante el final de la Segunda República, fue un exponente del anticlericalismo. No actuó con diligencia para evitar la quema masiva de iglesias y conventos en 1931. Es el autor de la famosa frase: “Ni todos los conventos de Madrid valen la vida de un republicano”; o la de “España ha dejado de ser católica”, pronunciada en las Cortes. El espíritu de la Constitución de 1931, aprobada cuando él era jefe del Gobierno, estaba en esta línea. No fue una Constitución legal porque no estuvo aprobada en referéndum por el pueblo español. Fue una Constitución redactada por las izquierdas, que no quiso exponer al voto popular, porque sabían que sería rechazada. El texto regulaba de manera restrictiva el estatuto jurídico de las confesiones religiosas, así como la libertad de conciencia. Su desarrollo legislativo tuvo una serie de graves consecuencias, como la disolución de la Compañía de Jesús en 1931 o la ley de Confesiones y Congregaciones Religiosas de 1933. El cardenal Vidal y Barraquer dirigió, en su día, las siguientes palabras al presidente Azaña: Aunque sea V.E. un perseguidor de la Iglesia, cumpliendo el precepto de Cristo le encomiendo a Dios todos los días, a fin de que un día se acuerde de que tiene V.E. un alma para salvar”.

 

Efectivamente, el sacerdote Gabriel M. Verd, en el libro “La Conversión de Azaña”, describe los últimos momentos del político español en su exilio francés. Pudo haber muerto arrepentido de su actuación, pidiendo piedad y misericordia a aquel Dios que tanto combatió en vida. Según el relato del obispo francés de Montauban, monseñor Pierre-Marie Théas, que se acercó a él en los últimos días de su vida, años después del fallecimiento del dirigente del Frente Popular, en que hizo públicos los últimos momentos de Azaña, que él vivió de cerca.

 

“JESÚS, PIEDAD Y MISERICORDIA”.- El 18 de octubre de 1940 se produjo el primer encuentro entre el prelado y el presidente, gravemente enfermo, a petición del dirigente español. “Vuelva a visitarme todos los días”, dijo Azaña al prelado tras el primer encuentro. El obispo le visitó a diario; así lo relata: “Hablamos de la revolución, de los asesinatos, de los incendios de iglesias y conventos… El me hablaba de la impotencia de un gobernante para contener a las multitudes desenfrenadas”. En estos escritos, rescatados por Gabriel M. Verd, el obispo añade que “deseando conocer los sentimientos íntimos del enfermo, le presenté un día el Crucifijo. Sus grandes ojos abiertos, enseguida humedecidos por las lágrimas, se fijaron largo rato en Cristo crucificado”. Tras esto, Manuel Azaña “lo cogió de mis manos, lo acercó a sus labios, besándolo amorosamente por tres veces y exclamando cada vez: “¡Jesús, piedad y misericordia!”. Siguiendo con el relato de los hechos, el obispo francés le preguntó: “¿Desea usted el perdón de los pecados?”; Azaña contestó que sí. “Recibió con plena lucidez el sacramento de la Penitencia, que yo mismo le administré”, declaró monseñor Théas.

 

Sin embargo, cuando el obispo habló con los que rodeaban al enfermo para administrarle la comunión en forma de Viático (Sacramento que se administra a los enfermos moribundos), le fue denegado con estas palabras: “¡Esto le impresionaría!” La insistencia del prelado no dio resultado positivo. Pero el presidente Azaña recibió el sacramento de la Extremaunción; y murió el 3 de noviembre de 1940, en presencia del obispo francés.

 

Este acercamiento al catolicismo también fue confirmado por su viuda, que destacó la importancia que en estos hechos narrados tuvo una monja, que actuó como enlace para que pudiera conocer al obispo. Además, contó que el día de la muerte del político, “ya por la noche, viéndole morir, por encargo mío salieron en búsqueda de la monja, y ésta, cumpliendo mis deseos igualmente, vino acompañada del obispo. Minutos después, nuestro enfermo expiraba”.

 

Esta actitud del presidente Azaña en los últimos momentos de su vida, debería hacer reflexionar hoy a algunos mentirosos compulsivos, implacables perseguidores de la verdad histórica. O recordar estas palabras del general Lister, durante su regreso a España, en noviembre de 1977: “Las trincheras de la Guerra Civil española están cerradas y bien cerradas, y no hay por qué intentar abrirlas de nuevo”. Es lo que intentan hacer hoy los sembradores de odio, a través de la desmemoria histórica. Los hijos y los nietos de quienes padecieron aquella barbarie tenemos el deber moral de buscar la reconciliación definitiva, contando la verdad desnuda. Por eso proclamamos: Si al perdón; no al olvido ni a la desmemoria.

 

Francesc Basco Gracià.  Periodista (Del libro inédito “La represión del Frente Popular en Tarragona”)

TORREDEMBARRA (Tarragona): MÁS DE SESENTA ASESINATOS

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TORREDEMBARRA, LA DESMEMORIA HISTÓRICA

MÁS DE SESENTA ASESINATOS,

CUARENTA EN LAS TAPIAS DEL CEMENTERIO

 ONCE RELIGIOSOS Y CUATRO SACERDOTES HAN SIDO BEATIFICADOS

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Esquema de las fosas abiertas en el cementerio de Torredembarra,

para enterrar a los fusilados en sus tapias. (AHN, CGT)

Un informe de la fiscalía de la Causa General de Tarragona desvela que en el cementerio de Torredembarra fueron exhumados cuarenta cadáveres, enterrados en seis fosas comunes y un nicho, según el plano adjunto. Fueron identificadas treinta víctimas, las diez restantes se consideran en personas desconocidas para siempre. Nunca sus familiares sabrán de ellos. Sus restos se reinhumaron en cajas individuales numeradas, en la fosa número 1 del mismo cementerio. Veinticuatro de esas víctimas procedían de una de las sacas del barco – prisión Río Segre, surto en el puerto de Tarragona. Hoy, en el cementerio de Torredembarra tendría que haber una fosa común donde fueron depositados los diez cadáveres no identificados, más cuatro identificados de Batea (Terra Alta). De esas víctimas, once religiosos y cuatro sacerdotes han sido beatificados por la Iglesia católica. Destaca el informe que “abundaban los restos de sacerdotes y religiosos de diferentes Órdenes”. Se calcula que más de sesenta personas fueron asesinadas en el municipio durante aquellos años de terror y odio. Muchos de tan brutales crímenes se cometieron con el objetivo de eliminar a la Iglesia católica de la sociedad, privándola de sacerdotes, religiosos, templos y conventos. Es el más grave exponente de la persecución religiosa desatada en Cataluña, hoy silenciada cautelosamente en los medios, con la excusa de no reabrir heridas, aunque la memoria de las víctimas, entre las que hay quince beatos, sea ensuciada por el vilipendio y la mentira. ¿Quién puede defender esa barbarie? Los que la silencian hoy son cómplices de los asesinos de ayer.

Durante los meses anteriores al Alzamiento nacional no se registró en Torredembarra ningún acto grave de violencia ni de alteración del orden público. Únicamente, los trabajadores del campo, obedeciendo consignas de la Generalitat, se quedaron doble cantidad de los frutos de las cosechas de lo que, según contrato, les correspondía. Fueron puestos en libertad tres cabecillas de la intentona separatista del 6 de octubre de 1934. Se organizaron manifestaciones callejeras para celebrar su regreso. Asimismo, se organizó una manifestación con banda de música y banderas para recibir al Comandante Pérez Farrás, que también había sido puesto en libertad y residió, accidentalmente, en Torredembarra. Estos actos eran organizados por el Centro Republicano Federal, afecto al político tortosino, Marcelino Domingo, que desde hacía treinta años dirigía la política local. El Ayuntamiento organizaba y patrocinaba estos actos.

CLAUSURADAS LAS ESCUELAS DE PÁRVULOS.– El mes de mayo de 1936 (no había comenzado el Alzamiento), por indicación de Miguel Mestres, secretario municipal, y Luís Blanch, fueron clausuradas por la inspectora provincial de Enseñanza, las escuelas de párvulos de las Hermanas de San Vicente de Paúl. Los padres de los alumnos y algunos vecinos organizaron una manifestación de protesta. Las autoridades locales no consiguieron su propósito, gracias a la oposición de las familias afectadas. Los opositores a esa medida de supresión de las aulas fueron denunciados por el alcalde, Juan Raverté, y multados por el delegado provincial de la Generalitat. Eran los vecinos Esteban Huguet Viadé, José Torrebadell Olivé, Benito Rull Plana y José Brulles Jasans, presuntos organizadores de la protesta, por el cierre de las escuelas de la Iglesia católica en la localidad. Mas tarde, las hermanas fueron obligadas a vestir de paisano y a abandonar el convento.

LOS PRIMEROS ASESINATOS.- Las primeras personas asesinadas en el término municipal (6 de agosto de 1936) fueron dos sacerdotes, uno de Creixell (Baix Penedés), mosén Pablo Bertrán Mercadé, beatificado, y mosén Francisco Vives Antich, de Valls (Alt Camp), beatificado. Fueron inmolados a la entrada de la población por las patrullas de control, frente a la industria Refractarios Llovet. Mosén Bertrán ejercía su ministerio sacerdotal en la Selva del Camp, y mosén Vives era el párroco de Creixell.

Más tarde y a diario, se sucedían en las tapias o frente a las puertas del cementerio de la villa, asesinatos de personas procedentes de Tarragona, presos en los barcos – prisión, elegidos para las sacas que consumaban los milicianos, por orden de las autoridades, que eran quienes les proporcionaban las listas de los que tenían que fusilar para “cantarlas” en el barco, “pasando lista” de las víctimas. En un solo día fueron asesinadas veinticuatro personas (24), procedentes del Río Segre. De ellas, un vecino, de unos 50 años de edad, logró, escapar y llegar a la farmacia del pueblo para curar las heridas. Por orden de Ramón Gomá (veterinario) y Fernando Figueroa, fue trasladado en un camión a la carretera de Roda de Berá, donde fue fusilado.

Desde los primeros días del mes de agosto de 1936 hay que lamentar el asesinato casi diario de personas, que se perpetraba en las tapias o a las puertas del cementerio de la villa, procedentes de Tarragona y de otras poblaciones cercanas. Se calcula que al menos sesenta personas (60) fueron asesinadas en ese lugar. “A ninguno se le identificó – destaca el informe, escrito en 1939 -, por lo que no se pueden facilitar datos aclaratorios referentes a los desgraciados que encontraron la muerte en las puertas del cementerio”.

INTERNADOS EN LOS BARCOS – PRISIÓN.– El 13 de septiembre de 1936 fueron detenidos Antonio Montserrat Altés y Sergio Lucas Taixes. Después de sufrir serios peligros para sus vidas, fueron conducidos a Tarragona y encerrados en el Río Segre primero, y en el Isla de Menorca, después. También fue detenido en Tarragona, donde trabajaba, el vecino Antonio Morros Mercadé, que fue internado en las referidas prisiones, donde estuvo en constante peligro de muerte. Fueron sometidos a denigrantes vejámenes hasta ser liberados, a finales de abril de 1937. También fueron detenidos José María Torrens y Juan Solé Ibáñez, en el cuartel de Tarragona, donde cumplían el servicio militar. A los pocos días fueron liberados.

ABANDONARON LA VILLA.- A causa de la persecución a que fueron sometidos, tuvieron que abandonar la villa Silvestre y Baldomero Morros. El primero, hasta después de la liberación de la población por las fuerzas nacionales. El segundo intentó, en algunos momentos, ir a visitar a su familia; pero fue sometido a una feroz persecución “y hasta el día de hoy, por encontrarse en edad militar, no ha podido regresar” (enero de 1939).

FUSILADOS EN LA SABINOSA.- El 22 de diciembre de 1936 fueron citados en el Ayuntamiento varios vecinos, entre ellos José Guasch Fusté, Domingo Pijuan Fusté, José Alaix Ginesta, Juan Porta Fortuny y Benito Rull Plana. Les obligaron a subir a un autobús para trasladarlos a Tarragona. Pero en el lugar conocido por la playa Sabinosa, les obligaron a apearse y fueron vilmente asesinados, excepto Benito Rull Plana que logró escapar. Otro vecino, José Fortuny Viscamps, se escondió en Barcelona. Denunciado por unos vecinos, fue detenido en la Ciudad Condal e internado en la checa San Elías, la más temible de Barcelona. La familia presume que fue asesinado, puesto que no se hallaron sus restos mortales y nada más de él se supo. La citada checa contaba con un horno crematorio, al estilo nazi, y una pira de cerdos, donde eran arrojados los cadáveres. Según el informe, se presume que el principal instigador de este asesinato fue Antonio Pijuan Rimbau.

El mismo 22 de diciembre, a las seis de la tarde, por orden del alcalde Pérez, fueron convocados en el Ayuntamiento varios vecinos. Un titulado Comisario de Guerra amparaba las acciones delictivas de una pandilla local. Se llamaba Serra y era conocido en la población por El Pollastre, un hombre temible. Entre los vecinos colaboradores estaban José Alaix Ginesta, José Guasch Fusté, Domingo Pijuan Fusté, Juan Porta, Benito Rull, Sebastián Solé, Juan Ardévol, José y Luís Mercadé, Francisco Toda, al viuda de Barado, Francisca Toda, Antonio Rovira, José Rigual y Cirilo Aliaga, entre otros… Los cinco primeros fueron separados en una dependencia del Ayuntamiento. Al resto se les trasladó a otra dependencia y, de momento, se les exigió dinero. Los cinco primeros fueron obligados a subir a un automóvil; se los llevaron a Tarragona y fueron internados en un barco prisión.

SED DE SANGRE.- Con persecuciones y amenazas más o menos veladas, llegamos a finales de 1936. Con la muerte en el frente del miliciano Bautista Roig empezó la sed de sangre en la población. Trasladaron el cadáver a Torredembarra y lo atropellaron todo. Entraron en el domicilio de Manuel Gibert, se lo llevaron a la carretera de Tarragona para asesinarlo; creyendo que lo habían conseguido lo dieron por muerto. Afortunadamente, reaccionó de las graves heridas sufridas, pudo ir en busca de auxilio y salvó la vida. El informe señala que los presuntos autores del crimen no consumado fueron Victoriano Romeo Gatell, José Casillas Lluís, Cándido Guasch, Luís Ciuró, Luís Papiol, Enrique Romaguera, Pablo Jansá y Vallverdú, de la Pobla de Montornés.

Para el entierro del miliciano Bautista Roig, las izquierdas querían obligar que asistiera almismo el pueblo en masa; pero no fue posible pese a las amenazas proferidas. Durante la noche asaltaron los domicilios de José Fortuny Biscamps, ex juez municipal, y de José Brulles Jesans, ex presidente del partido de derechas, con el propósito de asesinarlos. También intentaron entrar en otras casas. Ambos se ocultaron y lograron salvar la vida, buscando refugio en Barcelona. Fortuny cayó en manos de las patrullas de control y desapareció con los hechos de mayo de 1937; Brulles logró salvar la vida.

OTROS HECHOS DELICTIVOS.- Dando una hojeada al libro de actas del Ayuntamiento de la época, encontramos: · Enrique Vallverdú, en el acta num. 27, folio 95, pide que se exija a las cobradoras de la agrupación religiosa Hijas de María, la lista de todas las afiliadas para tenerlas controladas. – En el acta núm. 29, folio 97, se puede comprobar bien claramente la persecución de que fueron objeto los hermanos Morros. – En la 33, el alcalde Pérez propone al Consistorio la incautación de bienes de las familias que han huido del pueblo, por temor de la persecución a que eran sometidas. – En la 34, y a propuesta del concejal Sardá, persiste la persecución de las familias que han tenido que abandonar el pueblo: Brulles, Virgili, Fortuny, etc. – Las Juventudes Libertarias solicitaron al Ayuntamiento la cesión de la Biblioteca parroquial, que fue devastada completamente. Se apropiaron de casas de personas residentes fuera de la población, y que pasaban en ella el verano, sin que ninguna autoridad interviniera.

LAS COLECTIVIZACIONES.- Procedieron a la colectivización de la tierra, cuya base fue la gran finca Babilonia. Ampliaron su radio de acción al resto de fincas propiedad de familias de derechas, a las que apodaban facinerosos. Expoliaron todas las cosechas. También se apropiaron de las caballerías y los aperos de labranza. Colectivizaron el almacén de vinos, propiedad de Esteban Huguet Borrás, que lo dejaron sin existencias. Llevaron muchos bocoyes de vino a los frentes, como regalo a las milicias populares. En la casa familiar se instalaron las oficinas de la UGT. Los toneleros constituyeron una cooperativa, apropiándose de la tonelería de Vicente Morros. Se lo llevaron todo al castillo de la población, propiedad de Estaban Huguet, donde se instalaron. No obstante, la familia Morros seguía trabajando en su taller, pero el juez les obligó a incorporarse a la cooperativa si querían trabajar legalmente, en caso contrario les clausuraban el negocio. Los albañiles constituyeron también una cooperativa de la Construcción. Quien no pertenecía a la cooperativa, no podía ejercer su profesión.

También fue colectivizada la fábrica de conductores SACE, propiedad de Phirelli. Sus propietarios intentaron salvar la empresa, hasta la liberación de la población. El resto de industrias se rigieron por los dictados de un Comité de control. Los patronos continuaron al frente de sus negocios; pero las órdenes las daban los dueños reales, el Comité local. En conjunto y salvo algunos atropellos, se pudo salvar el patrimonio industrial de la población.

La villa fue liberada el 19 de enero de 1939, a las seis de la tarde, con escasa resistencia, con el grueso de las fuerzas que ocuparon Tarragona y Altafulla.

El informe esta firmado el 31 de enero de 1939, de su puño y letra, por estas cinco personas.

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CINCO PERSONAS FUSILADAS

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Estado número 1. Personas residentes en la villa que resultaron muertas violentamente.

1.- JOSÉ GUASCH FUSTÉ, de 53 años de edad, recadero, afiliado al Centro de Derechas; no desempeñó ningún cargo público; asesinado el 22 de diciembre de 1936 frente al Sanatorio de Tarragona, en una cuneta. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego. Como personas sospechosas de haber participado en el crimen señala un total de diecisiete individuos, unos exiliados en Francia; otros, detenidos; otros, muertos de muerte natural; otros, en paradero desconocido.

2.- DOMINGO PIJUÁN FUSTÉ, de 56 años de edad, labrador, afiliado al Centro de Derechas, no desempeñó ningún cargo público. Asesinado el 22 de diciembre de 1936 en el mismo lugar que el anterior. Señala las mismas personas como sospechosas de haber participado en el crimen.

3.- JOSÉ ALAIX GINESTA, de 46 años de edad, secretario del Juzgado, afiliado al Centro de Derechas, asesinado el 22 de diciembre de 1936 en el mismo lugar que los anteriores. Señala las mismas personas como sospechosas de haber participado en el crimen.

4.- JUAN PORTA FORTUNY, de 46 años de edad, labrador, afiliado al Centro de Derechas, no había desempeñado ningún cargo público, asesinado el 22 de diciembre de 1936 en el mismo lugar que los anteriores. Señala las mismas personas como sospechosas de haber participado en el crimen.

5.- JOSÉ FORTUNY BISCAMPS, de 58 años de edad, industrial, afiliado al Centro de Derechas, no había desempeñado ningún cargo público. Se ignora el día en que fue asesinado. No fue hallado su cadáver; se considera desaparecido y se ignora quiénes participaron en el crimen.

FUSILADAS TRECE PERSONAS NO RESIDENTES.

ENTRE ELLAS, TRES SACERDOTES BEATIFICADOS

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Estado número 2. Relación de cadáveres recogidos de personas no residentes, que sufrieron muerte violenta durante la dominación roja.

6.- CARLOS VIDAL ESTIVIL, de 21 años de edad, estudiante, natural de La Riera. Su cadáver fue hallado el 9 de noviembre de 1936 en este término municipal; presentaba heridas por arma de fuego.

7.- PABLO BARBARÁ ALTADILL, de 49 años de edad, empleado, de Tarragona. Su cadáver fue hallado el 28 de septiembre de 1936 en este término municipal; presentaba heridas por arma de fuego.

8.- JOSÉ AMORÓS CLÚA, de 52 años de edad, comerciante, natural de Corbera d’Ebre (Terra Alta). Su cadáver fue hallado el 28 de septiembre de 1936 en este término municipal; presentaba heridas por arma de fuego.

9.- EDILBERTO MARTI LAPEÑA, de 54 años de edad, militar, vecino de Tarragona. Su cadáver fue hallado el 12 de noviembre de 1936 en este término municipal; presentaba heridas por arma de fuego.

10.- ENRIQUE BORRÁS ESTEVE, de 58 años de edad, militar, vecino de Tarragona. Su cadáver fue hallado el 15 de septiembre de 1936 en este término municipal; presentaba heridas por arma de fuego.

11.- CASIANO ANDRÉS GESTÍ, de 57 años de edad, guardia, de Montferri. Su cadáver fue hallado el 28 de septiembre de 1936 en este término municipal; presentaba heridas por arma de fuego.

12.- BEATO JOSÉ BRU RALDUÁ, de 65 años de edad, canónigo de la Catedral detorr5 Tarragona y Canciller secretario del cardenal Vidal y Barraquer. Su cadáver fue hallado el 11 de septiembre de 1936 en este término municipal; presentaba heridas por arma de fuego. El beato José Brú era natural de Tarragona; fue ordenado sacerdote el 20 de mayo de 1896 y martirizado el 11 de noviembre de 1936, en Torredembarra; tenía 66 años de edad y llevaba cuarenta de vida religiosa. El 27 de julio de 1936 fue detenido, en casa de unos amigos, por agentes de la Comisaría de la Generalitat de Tarragona, e ingresado en el barco – prisión Río Segre. El 11 de noviembre del mismo año fue sacado del barco con otros 22 presos y conducidos al cementerio de Torredembarra, donde fueron asesinados ante una tapia del mismo, con fuego de ametralladora. Su cadáver fue exhumado de una fosa común y reconocido, para trasladarlo al cementerio de Tarragona el 11 de septiembre de 1939. Mandaba la patrulla que cometió los asesinatos, José Recasans Oliva (a) El Sec de la Matinada, de Tarragona, autor de múltiples asesinatos, que murió en los sucesos de mayo de 1937. José Brú Ralduá fue beatificado en la explanada de la antigua Universidad Laboral de Tarragona el 13 de octubre de 2013, junto con 522 mártires de la persecución religiosa de España, en la Causa del beato Manuel Borrás, obispo auxiliar de Tarragona, inmolado en el Coll de Lilla (Montblanc).

13.- BEATO PABLO BERTRÁN MERCADÉ, de 61 años de edad, sacerdote, natural detorr6 Creixell (Baix Penedés). Su cadáver fue hallado en el término municipal de Torredembarra. Pablo Bertrán nació en Creixell; fue ordenado sacerdote en septiembre de 1898. Ejerció su ministerio sacerdotal en Passanant y la Selva del Camp. Tenía 61 años de edad y llevaba 37 de vida religiosa. Solía decir: “Brazos abiertos significan paz; puño cerrado representa odio, rencor y guerra”. La guerra y la persecución religiosa le sorprendieron en la Selva del Camp, de donde era párroco. Estuvo oculto en diversas casas del pueblo. Para esconderlo en un lugar más seguro, dos feligreses lo trasladaron a Creixell, su pueblo natal, donde vivía su hermano Josep. El párroco de Creixell, Francesc Vives, también se refugiaba en casa de su hermano. El 4 de agosto de 1936 eran detenidos por una patrulla de milicianos. Les condujeron a la plaza del pueblo, y entre insultos y blasfemias, los subieron a un camión fantasma. El 6 de agosto, a las cinco de la tarde, eran asesinados en Torredembarra, a la altura de la industria Refractarios Llovet. En 1940 sus restos mortales fueron exhumados de una fosa común abierta en el cementerio de Torredembarra. Una vez identificado, sus restos recibieron cristiana sepultura en el cementerio de Creixell. Pablo Bertrán fue beatificado en la explanada de la antigua Universidad Laboral de Tarragona el 13 de octubre de 2013, junto con 522 mártires de la persecución religiosa de España, en la Causa del beato Manuel Borrás, obispo auxiliar de Tarragona, inmolado en el Coll de Lilla (Montblanc).

14.- BEATO FRANCISCO VIVES ANTICH, de 60 años de edad, sacerdote. Su cadáver fue hallado el 6 de septiembre de 1936 en este término municipal; presentaba heridas por arma de fuego. El beato Francisco Vives era natural de Valls (Alt Camp). Fue ordenado sacerdote el 31 de marzo de 1900. Ejerció el ministerio sacerdotal en Belianes (Lleida) y como regente de Creixell (Baix Penedès). Llevaba 36 años de vida religiosa. Con el estallido de la guerra y la persecución religiosa, se refugió en casa de José Bertrán, hermano del beato Bertrán Mercadé. El juez de Creixell declara que “un grupo de milicianos, capitaneados por Pablo Jansá Miracle, natural de la Pobla de Montornés y casado en el barrio marítimo de Torredembarra, les obligaron a subir al camión fantasma para trasladarlos al lugar del martirio. Eduardo Baixauli Morales, juez comarcal de Torredembarra, el 15 de septiembre de 1939, procedió a inscribir la defunción del sacerdote: “Tuvo lugar su muerte violenta por asesinato el 6 de agosto de 1936 en Torredembarra y su cadáver recibió sepultura en el cementerio de esta villa”. El 27 de noviembre de 1939 fueron exhumados los restos del sacerdote y sepultados definitivamente en el cementerio de Creixell. Francisco Vives fue beatificado en la explanada de la antigua Universidad Laboral de Tarragona, el 13 de octubre de 2013, junto con 522 mártires de la persecución religiosa de España, en la Causa del beato Manuel Borrás, obispo auxiliar de Tarragona, inmolado en el Coll de Lilla (Montblanc).

15.- RAIMUNDA BASA SOLÉ, de 57 años de edad, panadera, natural de Vilanova i la Geltrú. Su cadáver fue hallado en este término municipal; presentaba heridas por arma de fuego. No se aclara la fecha en que fue hallado.

16.- VICENTE LOSCOS PARDOS, de 53 años de edad, médico. Su cadáver fue hallado el 30 de noviembre de 1936 en este término municipal; presentaba heridas por arma de fuego.

17.- MARÍA TORELLÓ DUCH, de El Pont d’Armentera. No indica el día en que fue hallado su cadáver.

18.- VÍCTOR PARDO WEHRLE, de 48 años de edad, con domicilio en Barcelona, secretario de la Federación de Fabricantes de Hilados y Tejidos, sin filiación política, que se encontraba en Torredembarra veraneando con su familia, fue asesinado por las fuerzas rojas en retirada, dos días antes de la entrada de los nacionales en Torredembarra, según declara su esposa, María Nin Lluch, de 43 años de edad, natural de El Vendrell, el 26 de junio de 1943, ante el fiscal jefe de Barcelona. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego, una en el pecho y otra en la cabeza, y fue hallado a 2 Km. de Torredemmbarra. Sus restos mortales recibieron sepultura en el cementerio de esta villa.

CUARENTA CADÁVERES EN EL CEMENTERIO

ONCE RELIGIOSOS Y UN SACERDOTE HAN SIDO BEATIFICADOS

Al final de la lista del Estado número 2, hay una nota manuscrita que dice: “Además fueron enterrados (en el cementerio de Torredembarra) cuarenta cadáveres (40) de los que no se tienen antecedentes de ninguna clase para su identificación”. Estos cadáveres fueron identificados en junio de 1941, a medida que se exhumaban de las fosas comunes del cementerio.

Los días 5 y 6 de junio de 1941, se personó en el cementerio de Torredembarra el fiscal instructor de la Causa General de Tarragona para proceder a la exhumación de los cadáveres de víctimas de asesinato por los rojos, que en dicho cementerio se encontraban enterrados en seis zanjas o fosas comunes, en forma colectiva. Asistieron a las operaciones el médico de Asistencia Pública Domiciliaria, doctor Eugenio Martí Quintana. Se hallaban presentes, también, el alcalde, el secretario del Ayuntamiento y el cura párroco de la localidad. Las operaciones de exhumación se realizaron bajo la dirección técnica de Miguel Torrents Roig, funcionario de la Casa Provincial de Caridad de Barcelona, auxiliado por dos empleados de la misma, por el sepulturero municipal y dos jornaleros.

En primer lugar se procedió a la localización de las zanjas, bajo la orientación del sepulturero. Fue quien ejercía la función en la época roja, cuando se consumaron los crímenes, por lo que conocía los enterramientos realizados. Fueron descubiertas seis fosas, todas situadas en la parte S.E. del cementerio, próximas unas a otras. Se levantó un croquis de esta parte del cementerio y se numeraron las fosas.

Abren fosa número 1. Se hallaba señalada por una lápida vertical, rematada por una cruz, en la que se leían los nombres de SANTIAGO VILANOVA VAQUER, PABLO AGUILÓ VAQUER, MIGUEL FREIXAS MONLLEÓ y BALDOMERO VAQUER PERIS, todos vecinos de Batea, víctimas de asesinato por los rojos. Se encuentran enterrados en unión de dieciséis más, según los datos que obran en esta Causa, todos ellos sacados del barco – prisión Río Segre y asesinados en las tapias de dicho cementerio en la madrugada del 12 de noviembre de 1936. Los cadáveres allí enterrados pertenecen a las siguientes personas: JOSÉ DOSCHDEMOND MITJAVILA (Beato Gilberto de Jesús, FSC) y MARIANO NAVARRO BLASCO (Beato Genaro, FSC), Hermanos de las Escuelas Cristianas. PEDRO HERIZ AGUILUZ (Beato Pedro de San Elías), FELIPE ARCE FERNÁNDEZ (Beato Elipio de Santa Teresa), DAMIÁN RODRÍGUEZ PABLOS (Beato Damián de la Santísima Trinidad) y JOSÉ ALBERICH LLUCH (Beato José Cecilio de Jesús María), Carmelitas Descalzos. Beato ISIDRO TARZÁ GIRIBETS, Beato LUIS DOMINGO OLIVA, Beato BUENAVENTURA TOLDRÁ RODÓN y Beato JULIO ALAMEDA CAMARERO, Carmelitas Terciarios de la Enseñanza. Beato FEDERICO VILÁ BARTOLÍ, Misionero del Corazón de María. JOSÉ Mª DOMINGO SOLER, el Beato JUAN ROCA VILARDELL y ANTONIO PUJOL FERRÉ, sacerdotes. EDILBERTO MARTÍ LAPEÑA, militar. Y VICENTE LOSCOS PARDO, médico de Horta de Sant Joan (Terra Alta). Se procede a la apertura de la fosa número 1 y se extraen de la misma veinte cadáveres, todos ellos sin caja ni envoltura alguna. Se procede a la extracción de los restos con todo cuidado. Se recogen los huesos y las ropas de vestir que los cubren, bajo la dirección de Miguel Torrents, de la Casa de Caridad de Barcelona. Colocan los restos y las ropas debidamente individualizados en féretros de madera blanca, preparados al efecto, que numeran en su exterior, con números correlativos del 1 al 20. Torrents registró minuciosamente la ropa, en busca de iniciales u otros signos para facilitar la identificación de las víctimas, recortando un fragmento de cada pieza de ropa, que introdujo en una bolsa con la numeración correspondiente; también seleccionó hebillas y fragmentos de cinturón en alguno de ellos. En el cadáver número 7 se encontraron puentes de oro en el maxilar superior e inferior, de los que se hizo cargo el fiscal, quedando en depósito a disposición de los familiares de la víctima. En el cadáver número 5 se encontraron, asimismo, puentes de oro en el maxilar superior, de los que también se hizo cargo el fiscal. Hay que destacar que once religiosos y un sacerdote exhumados de esta fosa están beatificados por la Iglesia católica.

Abren la fosa número 2, de cuyo contenido no existen antecedentes. Son extraídos de la misma cinco cadáveres y colocados en cajas. Se recogen los fragmentos de ropas y otros elementos identificables. Y se numeran con los números correlativos del 21 al 25.

Abren la fosa número 3, que, según antecedentes, habían de hallarse los cadáveres de PABLO BARBARÁ ALTADILL y JOSÉ MOROS CLÚA, ambos vecinos de Tarragona, asesinados el 28 de agosto de 1936. En efecto, aparecen dos cadáveres, se recogen fragmentos de ropa y se numeran las cajas con los números 26 y 27.

Abren la fosa número 4, de la que no existen antecedentes. Se hallan cinco cadáveres y se siguen los mismos procedimientos. Aparece un puente de oro correspondiente a un maxilar superior, desprendido de la mandíbula, pero no se puede precisar a cuál de los cadáveres pertenece. Lo recoge el fiscal y queda en depósito. Puestos los cadáveres en sus cajas correspondientes, se numeran del número 28 al 32, correlativamente.

Abren la fosa número 5, sin antecedentes de la misma. El sepulturero manifiesta que en ella debe encontrarse un solo cadáver, lo que queda confirmado. Se recoge el cadáver con las muestras y se señala con el número 33. Alrededor del mismo se hallan once pesetas de plata y un encendedor.

Abren la fosa número 6, sobre ella se encuentra clavada una cruz de madera negra, con el nombre de FEDERICO PASTOR PALLARÉS, que fue asesinado el 15 de agosto de 1936, en el exterior del cementerio. Se hallan, también, en esta fosa los cadáveres del segundo Comandante de Marina del Puerto de Tarragona, ANTONIO AGUILERA PARDO, y el del teniente coronel de Infantería, ENRIQUE BORRÁS ESTEVE, así como un cuarto cadáver no precisado hasta la fecha. Parece que se trata del cadáver de un militar apellidado FUSTER. En dicha fosa se hallan cuatro cadáveres, que son extraídos y se recogen muestras de sus ropas. Las cajas son señaladas con los números 34 al 37.

Torrents se llevó a Barcelona las muestras recogidas, con las que confeccionó fichas individuales que fueron entregadas a la fiscalía de la Causa General de Tarragona. Todas las cajas, con sus cadáveres respectivos, fueron trasladadas a la capilla del cementerio, todavía no reconciliada de la profanación sufrida, que se hallaba cerrada con llave, bajo la custodia del sepulturero, a quien el fiscal dio las instrucciones pertinentes.

EL RECONOCIMIENTO Y TRASLADO

DE LOS CADÁVERES

El 13 de junio de 1941 se reconoció el cadáver de la ficha número 37, que corresponde a ANTONIO AGUILERA PARDO DE DONLEBUN. Se autorizó el traslado de sus restos al cementerio del Este de Barcelona.

El 19 de junio de 1941 se reconocieron los cadáveres de las fichas 1, 26, 34 y 35, que corresponden, respectivamente, a EDILBERTO MARTÍ LAPEÑA, PABLO BARBARÁ ALTADILL, FEDERICO PASTOR PALLARÉS y ENRIQUE BORRÁS ESTEVE, realizado por la viuda del primero, el hijo del segundo y las viudas de los restantes

El 26 de junio de 1941, Dolores Saumell Prats, sirvienta del sacerdote JOSÉ MARÍA DOMINGO SOLER, reconoció e identificó sus restos mortales, en a la caja núm. 10. Se le concedió permiso para trasladar el cadáver a Tarragona (F. 299, Religión). En la misma fecha, Teresa Rodón Inglés, madre del Hermano Carmelita Terciario de la Enseñanza, BUENAVENTURA TOLDRÁ RODÓN, reconoció los restos mortales de su hijo, en la caja núm. 15. Se le concedió permiso para trasladar el cadáver a Tarragona. Se autorizó, también, a Raimunda Martí Diego el traslado a Tarragona de los restos mortales de su marido, EDILBERTO MARTÍ LAPEÑA. En la misma fecha, el fiscal comunicó al alcalde de Torredembarra que autorizó el traslado de los restos mortales identificados de BUENAVENTURA TOLDRÁ RODÓN, JOSÉ MARÍA DOMINGO SOLER, EDILBERTO MARTÍ LAPEÑA, FEDERICO PASTOR PALLARÉS y ANTONIO AGUILERA PARDO DE DONLEBUN.

El 28 de junio de 1941, el fiscal informa que el Ayuntamiento de Tortosa le ha comunicado que el día 22 fueron reinhumados en el cementerio de la ciudad los restos de TOMÁS HOMEDES LLOPIS, PEDRO BIGORRA ARBÓS y MIGUEL AGUILÓ BRULL, hallados en el cementerio de Torredembarra.

El 30 de junio de 1941, los restos mortales de FEDERICO PASTOR PALLARÉS fueron trasladados al cementerio de Tarragona, así como los de ENRIQUE BORRÁS ESTEVE.

El 3 de julio de 1941, el religioso Jesús María Companys reconoció los restos mortales del padre FEDERICO VILA BARTOLÍ. Se autorizó al superior de los Misioneros del Corazón de María de Valls, a cuya comunidad pertenecía la víctima, el traslado de los restos al cementerio de Tarragona. Leonor Estrada Rodríguez, de l’Ametlla de Mar (Baix Ebre), identificó los restos de su esposo, ANDRÉS LLAMBRICH VIVES, contenidos en la caja num. 33. Se autorizó su traslado al cementerio de l’Ametlla. Se hace constar que en el nicho número 145 del cementerio se hallan los restos mezclados de las víctimas PEDRO BIGORRA ARBÓS, MIGUEL AGUILÓ BRULL y TOMÁS HOMEDES LLOPIS, sacados del barco – prisión Río Segre y asesinados el 25 de agosto de 1936. Sus cadáveres fueron enterrados aquella fecha en una fosa del cementerio; y trasladados, tiempo después, antes de la apertura de la Causa, al citado nicho por sus propios familiares, que fueron autorizados a trasladarlos al cementerio de Tortosa.

El 4 de julio de 1941 fue identificado el cadáver de MANUEL ROMANÍ MAS, por la madre de la víctima, Emilia Mas Bertrán, para su traslado al cementerio de Tarragona. En la misma fecha fueron identificados los restos de los carmelitas, PEDRO HERIS AGUILUZ y FELIPE ARCE FERNÁNDEZ, y del hermano de la misma comunidad, DAMIÁN RODRÍGUEZ PABLOS, que corresponden a las fichas 7, 19 y 16, respectivamente. El padre superior fue autorizado al traslado de los restos a Tarragona. También fueron identificados por su hijo los restos de VICENTE LOSCOS PARDO, ficha núm. 18, autorizando su traslado al lugar que estime conveniente.

El 8 de julio de 1941 se personan en el cementerio Josefina Grau Aguiló y Constanza Mullerat Martí, viudas, respectivamente, de las víctimas PABLO AGUILÓ VAQUER y MIGUEL FREIXAS MONLLEÓ, vecinos de Batea (Terra Alta). Identificaron a sus esposos mediante el reconocimiento de las fichas número 13 y 4. No fue posible realizar el reconocimiento directo, por lo que las viudas decidieron que los citados restos fueran inhumados nuevamente en la propia fosa donde fueron hallados; es decir, la señalada con el número 1. Amparo Vilanova Vaquer, de la misma vecindad, hermana de la víctima SANTIAGO VILANOVA VAQUER, ficha num. 8, no tiene claro que sea su hermano, por lo que decide que sean reinhumados en la misma fosa.

El 4 de agosto de 1941 fueron identificados los restos del sacerdote JUAN ROCA VILARDELL, guardados en la caja número 11, por el familiar de la víctima, José Masgrau Manso, siendo autorizado a trasladarlos al cementerio de Gurb (Barcelona).

El 5 de agosto de 1941, Ana González Acosta reconoce los restos de su esposo, PEDRO SAMPIETRO SASTRE, caja núm 21, y se le autoriza a trasladarlos al cementerio de Tarragona. En la misma fecha, Miguel Agost Alonso (fray Clemente de la Virgen de Lidón), superior del convento del Desierto de las Palmas (Benicasim, Castellón), identifica los restos del carmelita descalzo, JOSÉ ALBERICH LLUCH (hermano Cecilio de Jesús María), caja núm. 3, autorizando que lo traslade al panteón del cementerio del colegio San José de Cambrils.

El 22 de octubre de 1941, el hermano Francisco Navarro Bonilla reconoce los restos contenidos en las cajas número 12, 17 y 20, como pertenecientes a los hermanos Carmelitas Terciarios de la Enseñanza de Tarragona, ISIDRO TARSA, LUIS DOMINGO OLIVA y JULIO ALAMEDA CAMARERO. Se autoriza al padre superior del convento de la capital a trasladar los restos de las víctimas y su entierro en la iglesia de la mencionada comunidad.

El 14 de noviembre de 1941, el hermano de las Escuelas Cristianas, Joaquín Donato, reconoce y recoge los restos mortales de los hermanos JOSÉ BOSCHDEMONT MITJAVILA y MARIANO NAVARRO BLASCO, guardados en las cajas núm. 2 y 5, respectivamente, para trasladarlos y darles sepultura definitiva en el nicho número 30 del cementerio de los hermanos en Cambrils. El mismo día fueron trasladados al cementerio de Tarragona los restos de PEDRO SAMPIETRO SASTRE, contenidos en la caja número 21.

El 2 de enero de 1942 fueron trasladados a la cripta preparada en la iglesia del convento de los padres carmelitas de Tarragona, los restos mortales de los religiosos Carmelitas Terciarios y Carmelitas Descalzos ISIDRO TARSA GIRIBETS, LUIS DOMINGO OLIVA, JULIO ALAMEDA CAMARERO, PEDRO HERIZ AGUILUZ, ELIPIO ARCE FERNÁNDEZ, DAMIÁN RODRÍGUEZ PABLOS y JOSÉ ALBERICH LLUCH, contenidos, respectivamente, en las cajas número 12, 17, 20, 7, 19, 16 y 3, y entregados al padre superior de los Carmelitas Descalzos de Tarragona.

DIEZ CADÁVERES EXHUMADOS NO IDENTIFICADOS

Luís Solano Costa, fiscal instructor de la Causa General de la provincia de Tarragona, con fecha 10 de octubre de 1941, hace público un edicto en el que informa que en el cementerio de Torredembarra han sido exhumadas seis fosas comunes, situadas en el interior del cementerio. Entre otros ya identificados, se hallan los retos mortales de diez personas “asesinadas por los anarco-marxistas”, que, hasta la fecha, no han podido ser identificados “por desconocerse de quién puede tratarse”. El fiscal realiza una descripción de tales restos, e invita a la colaboración de las personas que pudieran hacerlo o dar detalles de las víctimas. Da de plazo hasta el 15 de noviembre, después de cuya fecha “se ordenará la reinhumación de los restos que no han sido reconocidos”.

DESCRIPCIÓN QUE SE CITA

Ficha núm. 22.- Restos correspondientes a un varón de talla aproximada 1,64 m., de pelo castaño. Presenta ambos maxilares destruidos. No existen restos de ropa.

Ficha núm. 23.- Cadáver de un varón de talla 1,64 m., aproximadamente, con ambos maxilares incompletos. Viste pantalón oscuro con rayita blanca de estilo labrador; faja exterior de tela y cinturón de cuero.

Ficha núm. 24.- Cadáver de varón, de talla 1,65 m., aproximadamente; pelo negro y ambos maxilares completos. Se han encontrado únicamente restos de una camiseta fina y una camisa sport de punto blanco, con cierre de cremallera y cinturón de cuero.

Ficha núm. 27.- Cadáver de un varón, de talla 1,75 m., aproximadamente, con los maxilares incompletos. Se ha encontrado únicamente un fragmento de tela negra de satén.

Ficha núm. 28.- Cadáver de varón con abundante pelo negro en el pubis y maxilares destruidos, de talla aproximada 1,62 m. Viste pantalón rayado, camiseta fina de punto, calzoncillos de tela, abrochados con tres botones, y americana. Dos cinturones de cuero, uno más ancho que el otro, y apareciendo aquél con la hebilla forrada de tela.

Ficha núm. 29.- Cadáver de varón, de talla 1,65 m., aproximadamente. Cabeza algo grande; cabello negro en el pubis. Viste americana y pantalón de lanilla; camisa blanca con rayita y una prenda de tela negra con botones.

Ficha núm. 30.- Cadáver de varón, de talla 1,65 m., aproximadamente; pelo castaño; maxilar superior incompleto e inferior completo. Viste camiseta blanca de punto fino, camisa blanca y zapatos con ganchillo y tacón de goma. Lleva un vaso de celuloide color marrón.

Ficha núm. 31.- Cadáver de varón, de talla 1,60 m., aproximadamente; con el maxilar superior destruido y el inferior incompleto, con dos piezas gastadas rellenas de plata; pelo negro. Viste camisa de cuello fijo de cuadritos, muy característica; camiseta fina; pantalón; cinta de cuero con hebilla avalada, y alpargatas con suela de goma. Se cree que dicho cadáver puede corresponder a un alcalde de un pueblo de Tarragona, ignorándose más datos.

Ficha núm. 32.- Cadáver de varón; talla, 1,65 m.; con ambos maxilares destruidos. Viste blusa negra de satén con un botón negro pequeño; pantalón claro, con raya ancha oscura; calzoncillos blancos y camiseta fina de punto. Cinto de cuero.

Ficha núm. 36.- Cadáver de varón, de talla 1,64 m., aproximadamente, con los maxilares destruidos. Sólo se encuentra fragmentos de un pantalón de tela gris fina, con rayita oscura, también fina y estrecha. Este cadáver, según los datos, parece corresponder a un militar retirado, llamado MANUEL FUSTER, vecino de Tortosa, partida de Aldea, que tiene una hermana en Barcelona y un hermano en Sevilla, ignorándose más datos.

REINHUMACIÓN DE LOS DIEZ CADÁVERES

NO IDENTIFICADOS

Con fecha 13 de junio de 1942, el fiscal de la Causa de Tarragona se persona en el cementerio de Torredembarra para proceder a la definitiva reinhumación de los restos mortales de las víctimas exhumadas que no pudieron ser identificadas, cuyos restos permanecían en cajas individuales, depositadas en la capilla del cementerio. Tales restos corresponden a diez personas no identificadas, que reposan en las cajas señaladas con los números 22, 23, 24, 27, 28, 29, 30, 31, 32 y 36. En la capilla se encontraba, también, la caja número 26, que guardaba los restos ya identificados del vecino de Tarragona, PABLO BARBARÁ ALTADILL, que no han sido reclamados por sus familiares. Allí se encontraba, también, la caja número 14, que corresponde a los restos del sacerdote ANTONIO PUJOL FERRÉ, identificados y no reclamados. El párroco, Joaquín Boronat, solicita al fiscal hacerse cargo de esos restos para darles cristiana sepultura. Los restos del reverendo, contenidos en la caja número 14, fueron sepultados definitivamente en el nicho número 51, fila 3ª del citado cementerio.

Acto seguido, el fiscal dispuso la definitiva reinhumación de las víctimas depositadas en las cajas número 22 al 24, del 26 al 32 y 36. El sepulturero procedió a la operación, ayudado por otra persona. Las cajas en cuestión fueron enterradas en la fosa señalada con el número 1, en cuya cabecera había una lápida conmemorativa, con los nombres de los tres vecinos de Batea (Terra Alta), BALDOMERO VAQUER PERIS y tres más, SANTIAGO VILANOVA VAQUER, PABLO AGUILÓ VAQUER y MIGUEL FREIXAS MONLLEÓ, en la cual se encuentran ya enterrados. Es decir, en el cementerio de Torredembarra tiene que haber una fosa en la que se hallan los diez cadáveres no identificados y los cuatro identificados de Batea.

ASESINATOS FRUSTRADOS Y OTRAS TROPELÍAS

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Estado número 3. Asesinatos frustrados y otras tropelías.

MANUEL GIBERT VIDAL, de Torredembarra, asesinato frustrado. Lo dejaron herido en la carretera creyendo que estaba muerto. El delito de cometió el 18 de diciembre de 1936.

BENITO RULL PLANA, de Torredembarra, asesinato frustrado. Logró escapar en el momento que iba a ser asesinado. El delito se cometió el 22 de diciembre de 1936.

ANTONIO MONTSERRAT ANGLÉS, SERGIO LUCAS TEIXES Y ANTONIO MORRÓS MERCADÉ, de Torredembarra, el 12 de noviembre de 1936 fueron conducidos a un barco – prisión de Tarragona, donde sufrieron más de seis meses de internamiento, siendo víctimas de tormentos y torturas. Estuvieron presos en tres barcos distintos y tuvieron que pagar 7.000 y 500 pesetas, respectivamente.

JOSÉ TORREBADELL OLIVA, de Torredembarra, detenido y conducido a la cárcel de Pilatos de Tarragona el 1 de diciembre de 1936, donde estuvo un mes y tuvo que pagar una multa de 2.500 pesetas.

JOSÉ PAPIOL MARCADÉ, de Torredembarra, detenido el 8 de septiembre de 1936 y conducido a la prisión de Pilatos de Tarragona, donde estuvo once días y tuvo que pagar una multa de 2.500 pesetas.

LUÍS MERCADÉ RECASENS, de Torredembarra, detenido el 8 de septiembre de 1936 y conducido a la cárcel de Pilatos de Tarragona, donde estuvo ocho días y tuvo que pagar una multa de 500 pesetas.

 

DEVASTADA DE IGLESIA PARROQUIAL,

DESTRUIDA LA CAPILLA DEL ROSER

Antes de Torredembarra fue alzado el castillo y lugar de Clará. Posteriormente, Ramón de la Torre alzó una torre entre los términos de Altafulla y Clará. Esta masía fortificada dio origen a Torredembarra en 1173. La población creció hacia el mar. En el siglo XV aparece la villa sometida a la familia de los Icart, que continuó el señorío hasta fines del siglo XVII, en que desaparece la servidumbre feudal. En un plano de 1616, la villa aparece encerada en un recinto amurallado, donde se alza el castillo de los Icart. En las proximidades se ha hallado una necrópolis de la alta Edad Media.

El alcalde Alejandro Sancho informa a Regiones Devastadas que el 18 de julio de 1936 el censo de población era de 2.267 habitantes y de 2.150 al finalizar la guerra. Había un total de 692 edificios y solares inscritos en el padrón municipal. A consecuencia de la guerra un edificio fue destruido totalmente y diez de forma parcial. El municipio tenía arquitecto municipal. Valora en 191.000 pesetas, los daños totales causados a esos edificios, de ellos 150.000 pesetas a la iglesia y 41.000 pesetas a edificios particulares. El valor amillarado de los edificios dañados era de 1.066 pesetas.

IGLESIA PARROQUIAL DE SANT PERE APÒSTOL.- Es un edificio renacentista – barroco, construido en mampostería y piedra. Estaba radicado en la calle Juan Güell, número 16. Tenía una extensión superficial de 912 metros cuadrados y un valor catastral de 25.000 pesetas. Declara el alcalde Morros que el templo pertenece al arzobispado de Tarragona. Fue devastado por los anarco – sindicalistas. Resultó saqueado; destruidos sus retablos, imágenes sagradas e incautados los objetos de orfebrería litúrgica. Perecieron dos cuadros atribuidos a Viladomat; una Verge del Roser, del siglo XVI, de ma­dera policromada, y algunos retablos barrocos. Después de la guerra, se recuperó la orfebrería litúrgica, con piezas de los siglos XVI a XVIII. Calcula los daños en 125.000 pesetas. Se constituyó una junta para recaudar fondos con los que reconstruir el templo. La casa rectoral estaba inscrita a nombre del Estado, compuesta de tres pisos, con una superficie de 360 metros cuadrados y un valor de 8.000 pesetas. También fue devastada. En la actualidad, se conserva un lienzo de santa Rosalía, de principios del siglo XVII, con marco de plata cincelada y repujada, fechado en 1854. Hay un órgano sin tubos fechado en 1710. En la casa parroquial se guardaba una casulla gótica del siglo XV, bordada en oro; un relicario de santa Rosalía de hacia 1600. Se conserva el archivo parroquial desde comienzos del siglo XVII. El 21 de abril de 1949, el párroco Joaquín Boronat Capdevila solicita autorización al arzobispado para organizar una tómbola con el fin de “satisfacer una deuda de 6.000 pesetas, contraída a causa de las obras de restauración de la iglesia parroquial, y poder continuar las obras en el mismo sentido”.

CAPILLA DEL ROSER.- El arquitecto Monravá certifica que “la destrucción fue completa; no queda vestigio”. El alcalde B. Morros informa que la capilla fue profanada, saqueada y destruida hasta sus fundamentos. “No queda señal alguna de su emplazamiento” Estaba adjunta al antiguo hospital. Valora los daños en 200.000 pesetas; y el inmueble, antes de ser devastado, en 200.000 pesetas. Manifiesta el alcalde que se está tramitando en el gobierno civil de la provincia la constitución de una junta para recaudar fondos para la Obra Pía de Culto y Clero.

EL HOSPITAL DE CARIDAD.- Situado en el Portal de la Basa, 12, compuesto de dos pisos, de superpie 43,20 metros cuadrados. Institución benéfica, Hospital de Caridad. Era un edificio de plata baja, con varias dependencias para las hermanitas: hospital y portería, con claustros, capilla y jardín. Situado en la calle Pedro Badía. Destinado a Hospital de Caridad. Las bombas de la aviación derrumbaron los techos y el tejado de una parte del edificio, así como algunos tabiques. Se valoran los daños en unas 10.000 pesetas. El inmueble estaba valorado en 155.000 pesetas. La institución benéfica tenía 1.383,74 pesetas, producto de la renta de los Valores del Estado, renta del servicio del coche fúnebre que poseía. Del Ayuntamiento recaudaba 1.000 pesetas. Renta de una casa y de una finca rústica, 250 pesetas, y 0,75 pesetas diarias de la Diputación de Tarragona, por cada una de las seis camas reservadas.

IGLESIA DEL HOSPITAL.- Fue saqueada y destruidos sus retablos e imágenes sagradas.

IGLESIA DEL BARRI MARÍTIM.- Saqueada y destruidos sus retablos e imágenes sagradas. Fue derribada para ser sustituida por otra más amplia y moderna.

EL PATRONATO ANTONI ROIG.- Situado en la calle alta de San Pedro; tenía dos pisos y 4.400 metros de superficie, con un valor de 80.000 pesetas. Era una institución benéfico docente. La planta baja, circundada por tapias, se destinaba a escuela pública de párvulos. Las bombas de la aviación causaron destrozos en las puertas y ventanas; rotura total de cristales, estragos en los tejados, tabiques y material de enseñanza. Se derrumbaron varios trozos de tapias. Los daños se valoraron en unas 4.000 pesetas. El inmueble estaba valorado en 150.000 pesetas. Los medios de vida conocidos del propietario son unas 20.000 pesetas, producto de la renta de los valores que posee del Estado, que destinaba al pago de dotes a las jóvenes pobres que contraían matrimonio y al pago de maestros y material de enseñanza. El patronato contaba también con un edificio de planta baja, piso y claustro, destinado a escuelas, salón de actos y una casa habitación para un maestro.

Francesc Basco Gracià. Periodista. (Del libro inédito La represión del Frente Popular en Tarragona)

EL EJÉRCITO REPUBLICANO VOLÓ LA IGLESIA PARROQUIAL

DestacadoEL EJÉRCITO REPUBLICANO VOLÓ LA IGLESIA PARROQUIAL

SARRAL, LA DESMEMORIA HISTÓRICA

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Así quedó la iglesia parroquial de Santa María.

 EL EJÉRCITO REPUBLICANO VOLÓ

LA IGLESIA PARROQUIAL

El 13 de enero de 1939, el Ejército republicano en retirada voló con dinamita la iglesia parroquial de Santa María, un día antes de la entrada de las tropas nacionales. Derribaron por completo el campanario, gran parte de la fachada y los tres tramos contiguos a ella. Quedó destruida también la puerta románica del antiguo templo. El 24   de julio de 1936, los anticlericales incendiaron el interior del templo, destruyendo las imágenes religiosas, los retablos y los objetos de culto. El arquitecto del Arzobispado valoró los daños en 300.000 pesetas. El Consejo de Ministros aprobó, en marzo de 1944, una subvención de 150.000 pesetas para la reconstrucción del templo. Además, fueron devastadas las ermitas de Sant Cosme y Sant Damià (els Sants Metges), de gran arraigo popular, que tuvo que ser construida de nuevo, y la de Sant Joan. Pero lo más grave fue, quizás, el asesinato de diez personas, entre ellas dos sacerdotes, Luís Sans Viñas, párroco de Sarral, beatificado, y el de Blancafort, mosén José Vilá Pere. Todos los vecinos fusilados los fueron fuera de la población. Incautaron las casas, las fincas y las cosechas de varios residentes, así como la fábrica de Harinas y Cementos, y retiraron el dinero del Banco, propiedad de varias familias.

A partir de las elecciones de febrero de 1936, los adictos al Frente Popular comenzaron a provocar incidentes en la población. Ya antes, el 6 de octubre de 1934, también hubo incidentes, dirigidos principalmente contra la Iglesia católica y sus fieles. El motivo: querían apoderarse de las campañas del templo parroquial. Otro hecho que provocó graves enfrentamientos fue cuando pretendieron sustraer de la cosecha del vecino Pedro Solé Icar, que fue asesinado. Las autoridades locales estuvieron siempre del lado de los extremistas. Los disturbios eran provocados por las mismas autoridades, a excepción de la minoría derechista del Ayuntamiento.

LOS DIRIGENTES.- Los dirigentes más destacados de la población fueron: Por ERC, Juan Padreny Castelló, exiliado en Francia; José Roselló Rosanes, oculto en Barcelona; Antonio Miró Sabaté, exiliado en México; Jaime Roset Ricart, oculto en Barcelona; Jaime Ramón Tarruella, en la cárcel de Tarragona; Juan Miró Rull, detenido en Lleida. Por el POUM, Jesús Ballesté Vinadé, condenado a muerte en Barcelona; Conrado Magre Elías, en paradero desconocido; José Fornés Balcell, exiliado en Francia. Por los Rabassaires, Sebastán Civit Llobera, Antonio Bonet Cortada, ambos detenidos en Tarragona. Por la CNT, José Castellá, ejecutado en Tarragona; Esteban Farré Miquel, exiliado en Francia; Salvador Gabarró Bonell, ejecutado en Tarragona. Por el PSUC, Miguel Morte Secau, en paradero desconocido; Antonio Panadés Tarés, exiliado en Francia. Había otros que actuaban como asesores.

LOS ASESINATOS.- Una vez iniciado el Alzamiento, las derechas se agruparon entorno al Centro Unión de Derechas, donde se organizó un plan de resistencia por si eran atacados. Montaron una guardia en la población, pero al final desistieron porque era minoría. Unos se refugiaron en sus casas y otros en el campo. Dos de ellos, Ramón Potau Cots y José Travé Barbens, opusieron resistencia a los revolucionarios. El primero fue asesinado y el segundo resultó herido y fue asesinado días después en Montbrió de la Marca, por una delación de la que fue víctima. He aquí los asesinatos cometidos por los revolucionarios, de los que fueron víctimas estos vecinos: mosén Luís Sans Viñas, cura párroco; Damián Rosanes Sanfeliu, tradicionalista; Juan Vinadé Plana, pastor, exalcalde; José Travé Barbens, obrero; Ramón Potau Cots, labrador; Pedro Solé Icart, jornalero; Claudio Magre Foguet, empleado de Banca; Juan Magre Guardias, labrador; Enrique Prats Llagostera, todos afiliados al Centro Unión de Derechas. Además, fue encarcelado el vecino José María Torroja Barrot, labrador, que murió víctima de los malos tratos recibidos en la cárcel. Fue enterrado en el cementerio de Tarragona.

El 19 de julio de1936 varios afiliados al Requeté partieron de la población en coche hacia Valls, para unirse a los Requetés de aquella ciudad, desde donde salieron hacia Tarragona. El 20 de julio se inició una la serie de asesinatos, provocados por los extremistas Jesús Ballesté Vinadé, Juan Martí Vallverdú, entre otros, el primero ejecutado en Tarragona y el resto, caídos en el frente de combate.

EL COMITÉ LOCAL.- Implantado el dominio del Frente Popular en la población, se constituyó el Comité local revolucionario, formado por Esteban Farré Miquel, de la CNT, como presidente; Antonio Bas Torres, de la CNT; Conrado Magre Elías y José Fornés Balcells, del POUM; Miguel Morte Secau y Antonio Panadés Tarés, del PSUC; Antonio Miró Sabaté y Juan Padreny Castelló, de ERC. Fue disuelto el 16 de octubre de 1936, por desavenencias. Se constituyó un nuevo Ayuntamiento en base a las mismas personas. Durante este tiempo continuó actuando el Ayuntamiento del Frente Popular. Los pregones se difundían en nombre del Comité, o bien en nombre del alcalde. Fueron miembros del primer Ayuntamiento, que actuó con el Comité local Juan Padreny Castelló, alcalde; Juan Miró Brull, teniente de alcalde; y como concejales, Jaime Ramón Tarruella, Floramante Bonet Padreny y Nicomedes Borrás Mestres, ambos ejecutados en Tarragona; Antonio Espinach Contijoch y Pedro Sendra Nuet. El 16 de octubre se formó el nuevo Ayuntamiento, bajo la presidencia de Esteban Farré Miquel, ex presidente del Comité. Actuaron como concejales Joaquín Pagés Costa, detenido en Belchite; Juan Miró Rull, Juan Vidal Miró, Sebastián Civit Llobera, José Batlle Juncosa (a) Sastre Nou, oculto en Barcelona; Antonio Bas Torres, Jaime Bonet Ametlla y Francisco Badía Vendrell. Algunos fueron sustituidos periódicamente por otros vecinos. El alcalde fue sustituido por otro extremista, Jaime Ramón Tarruella.

LAS MILICIAS.- En los primeros días de la guerra, se formaron milicias para partir hacia los frentes de combate. Iban vestidos con mono azul, armados con armas largas y cortas, patrullaban por la población. Después, unos diez se enrolaron en las milicias que actuaban en los frentes de combate. Algunos volvieron a sus casas después de unos cuantos días en el frente. Las personas que dirigían estas operaciones fueron Antonio Miró Sabaté, que llegó Comandante del Ejército rojo, y Miguel Morte Secau, que fue Comisario político. Los soldados del reemplazo de 1923 no se presentaron al ser llamados para trabajar en fortificaciones. Los Guardias de Asalto actuaron para incorporarlos.

A parte de los asesinatos cometidos, hubo que lamentar el incendio de la Iglesia parroquial en los primeros días de la guerra, la destrucción de las imágenes religiosas, retablos y demás objetos de culto. El templo fue volado con dinamita por el Ejército republicano en retirada, antes de entrar en la población las tropas nacionales.

Propiedad privada: Fueron desvalijadas e incautadas las viviendas de varias familias, porque se habían ausentado de la población por temor a represalias. Banca: Retiraron el dinero de varios clientes, sin su autorización. Industria: Fue incautada la fábrica de Harinas y Cementos de la población. Comercio: Se incautó la expendeduría de tabacos. Agricultura: Fueron incautadas las fincas de varias familias, a las que dejaron prácticamente arruinadas. También incautaron varias cosechas.

DIEZ PERSONAS PERECIERON ASESINADAS

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Estado núm. 1. Relación de las personas asesinadas, residentes en el término municipal.

1.- BEATO LUÍS SANS VIÑAS, de 49 años de edad, sacerdote, asesinado el 10 de agostosar3 de 1936 en el Coll de Lilla. Llevaba 25 años de vida religiosa. Era natural de Montblanc, donde nació en 1887; hijo legítimo de José y de Emilia. Fue ordenado sacerdote el 15 de octubre de 1911. Ejerció el ministerio sacerdotal en Sarral y Rocafort de Queralt. Un sacerdote ejemplar, defensor de los derechos de la Iglesia frente al poder político. Desde el comienzo de la República, las autoridades locales y la ignorancia de la buena gente amargaron su vida. Los tres años que permaneció en la parroquia fueron un durísimo calvario para él. Cuando en 1934 se produjo la revolución de Asturias y el levantamiento en Cataluña, el sacerdote fue encarcelado junto a otras personas del pueblo. Para matarlos, miembros del Consistorio contrataron unos sicarios al precio de 800 duros, que exigieron la paga pese a que el crimen no fue consumado. El sacerdote huyó al monte, donde pasó soledad y miseria. Las autoridades locales quisieron incautarse de las llaves de la iglesia, sublevando a la población contra el sacerdote, que defendió con tesón los derechos de la Iglesia, siempre de acuerdo con las normas emanadas de su prelado, el cardenal Vidal y Barraquer.

El Viernes Santo de 1936, las autoridades locales ordenaron tocar a vuelo las campanas, sin que le fuera posible evitarlo. Aprovechando la circunstancia de que el párroco presidía la primera comunión en el municipio de Rocafort de Queralt, de cuya parroquia era encargado, el alcalde de Sarral y otras autoridades locales violentaron las puertas de la iglesia y cambiaron el cerrojo. El párroco sufrió pacientemente este atropello como los anteriores, y obró con la máxima prudencia, siguiendo las normas y consejos del prelado. Cambió de nuevo el cerrojo de la iglesia y soportó insultos públicos de las autoridades locales. Su coadjutor, el beato Tomás Capdevila, se puso al lado de su regente y le ayudó en todo.

El 20 de julio de 1936 celebró la última misa en el templo. Luego se escondió en casa de Cecilia Giné Clarasó, la única mujer que se atrevió a acogerlo. Al enterarse de que iban a quemar la iglesia, hizo sumir la santa reserva a la sirvienta y algunas personas piadosas. El día 22, miembros del Comité local preguntaron a la sirvienta por las llaves de la iglesia, que le obligaron a entregar. Aquella misma noche fue incendiado el templo y la casa rectoral. La población respiraba odio antirreligioso. El Comité local ignoraba el paradero del cura y creía que se había ido del pueblo. Pero, efectuando minuciosos registros, casa por casa, en busca de otros vecinos católicos perseguidos, el día 10 de agosto los milicianos dieron con el paradero del párroco, en el domicilio de Cecilia Giné Clarasó. Allí lo prendieron, insultaron y escarnecieron. Lo desnudaron y le dejaron en calzoncillos y camiseta; le pusieron un bigote y una barba postizos; y, con las manos a la cabeza, le obligaron a visitar el templo quemado y la rectoría saqueada, para que mostrara a sus captores dónde tenía escondidos los vasos sagrados y, de manera especial, la custodia; pero ya no estaba allí, alguien se había apropiado de ella. Se prolongaron los malos tratos; lo volvieron a pasear por el pueblo en paños menores, mientras la gente profería toda clase de insultos a su paso; le propinaron palos con un garrote, culatazos en los pies hasta llegar al local del Comité. De vez en cuando, el sacerdote exclamaba: “¡Dios mío! ¡San Lorenzo, salvadme!”. Mientras, la gente vociferaba a su paso: “¡Matadle!”. Luego lo pasearon por la carretera de Santa Coloma que Queralt, frente al garaje Bruno. A las cuatro de la tarde, después de haberle propinado varios tiros en las piernas, más muerto que vivo, fue subido a un coche en dirección al Coll de Lilla, donde fue asesinado. Sus restos mortales recibieron sepultura en el cementerio de Lilla. Después de la guerra fueron trasladados a Sarral, donde recibieron cristiana sepultura, junto a los de ocho personas más, asesinadas por los rojos.

Por estos parajes fueron asesinados también, el cura párroco de Alcover y el de Pla de Cabra, beneficiado de la misma población. (AHN, Causa General de Tarragona).

2.- DAMIÁN ROSANES SANFELIU, de 63 años de edad, comerciante, tradicionalista, afiliado al Centro Unión de Derechas, asesinado el 11 de agosto de 1936 en el Coll de Lilla. Su esposa, María Roselló Palau, de 60 años de edad, natural de Santa Coloma de Queralt, declara ante el juez que su marido fue detenido el 10 de agosto de 1936 por Juan Pi Arnó y Juan Martí Vallverdú en Sarral, procedente de Santa Coloma. Fue conducido al Coll de Lilla, donde fue asesinado. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego. Como personas sospechosas de haber participado en el crimen señala a Miguel Selga Arbós, en la cárcel de Tarragona; Juan Martí, muerto en el frente; y un individuo conocido por “Basté Nou”, muerto también en el frente. La víctima era natural de Verdú (Lleida), hijo de José y de Dolores, casado con la declarante, de cuyo matrimonio quedaron dos hijos, Ramona y Damián, de 37 y 35 años de edad, respectivamente.

3.- ENRIQUE PRATS LLAGOSTERA, de 32 años de edad, agricultor, afiliado al Centro Unión de Derechas, asesinado el 27 de agosto de 1936 en la carretera de Belltall, término municipal de Forés (Conca de Barberá). Persona sospechosas de haber participado en el crimen: Manuel Roca Canela, exiliado en Francia.

4.- RAMÓN POTAU COTS, de 46 años de edad, agricultor, afiliado al Centro Unión de Derechas, asesinado el 12 de agosto de 1936 en la partida Plans de Pallarés, en el término municipal de Barbará. Su esposa, Teresa Potau Torné, de 52 años de edad, declaró ante el juez que su marido cayó en lucha con la horda roja el 11 de agosto de 1936, en la finca Plans del Pallarés, término municipal de Barbará. Su cuerpo quedó abandonado en el campo; presentaba heridas por arma de fuego y fue trasladado a Barbará. Como personas sospechosas de haber participado en el crimen señala al Comité de Sarral, “y muchos más, pues participaron en el crimen la mayor parte de los milicianos”. En otra declaración, la esposa manifiesta que Sebastián Vinadé Segarra fue la persona que dio muerte a su esposo. Lo sabe y le consta por haberlo oído de boca del propio asesino, y también de los vecinos de la localidad que lo manifestaban públicamente. La víctima era hijo de Gregorio y de Francisca, casado con la declarante, de cuyo matrimonio quedaron dos hijos: Teresa y Antonio, de 17 y 12 años de edad, respectivamente.

5.- JOSÉ TRAVÉ BARBENS, de 43 años de edad, agricultor, afiliado al Centro Unión de Derechas, asesinado el 14 de agosto de 1936 en Montbió de la Marca. Su hijo, Rosendo Travé Badía, de 19 años de edad, soltero, labrador, declara ante el juez que su padre sostuvo un tiroteo con la horda roja en la finca Plana de Pallarés, en el término municipal de Barbará, donde resultó herido. Se trasladó al término de Montbrió de la Marca, donde fue asesinado el 14 de agosto de 1936. Su cadáver fue hallado en un barranco de dicho municipio; presentaba varias heridas por arma de fuego. Como personas sospechosas de haber participado en el crimen señala a Antonio Miró Sabaté, exiliado en Francia, acompañado de un centenar de milicianos. En otro interrogatorio, el hijo declara que Sebastián Vinadé Segarra participó en el asesinato de Ramón Potau Cots, junto al cual se hallaba el padre del declarante, que resultó herido en aquel momento, asesinándolo tres o cuatro días después. Sebastián Vinadé fue uno de los autores del asesinato, de lo cual se jactaba públicamente. La víctima era hijo de Juan y de Rosa, viudo de Mercedes Badía Vendrell, de cuyo matrimonio quedaron dos hijos, Rosendo y Francisco, de 19 y 17 años de edad, respectivamente. Actuaron como testigos Ramón Rosanes Vinadé y José Mª Barrot Roca, vecinos de Sarral.

6.- JUAN VINADÉ PLANA, de 58 años de edad, pastor, afiliado al Centro Unión de Derechas, ex alcalde derechista, asesinado el 11 de agosto de 1936 en el collado Deogracias, término municipal de Les Piles. Personas sospechosas de haber participado en el crimen: Juan Pi Arnó y otros, en la cárcel Modelo de Barcelona. Su esposa, Carmen Monserraté Casel, de 52 años de edad, natural de Huesa (Teruel), declara ante el juez que su esposo fue detenido por Juan Pi Arno, ejecutado, y Fernando Palau Masdeu, escondido, en su propio domicilio, el 11 de agosto de 1936. Fue conducido ante el Comité local y después al término municipal de Les Piles, donde fue asesinado. Su cadáver fue hallado abandonado en la carretera de Santa Coloma de Queralt; presentaba heridas por arma de fuego. La víctima era hijo de José y de Rosa, casado con la declarante, de cuyo matrimonio no quedaron hijos.

7.- CLAUDIO MAGRE FOGUET, de 47 años de edad, empleado de Banca, afiliado al Centro Unión de Derechas, asesinado el 19 de septiembre de 1936 en el collado de Tarrés, en el término municipal del mismo nombre. Su hija, Francisca Magre Farré, de 22 años de edad, soltera, declara ante el juez que su padre fue detenido el 19 de septiembre de 1936 por Fernando Palau Masdeu, Antonio Miró, José Tarragó y Juan Vidal en el Ayuntamiento, a donde había sido llamado. Fue conducido en el término municipal de Vinaixa (Lleida), donde pereció asesinado. Se cadáver fue hallado en la cuneta de la carretera; presentaba heridas por arma de fuego. Como personas sospechosas de haber participado en el crimen señala a los miembros del Comité local, y de manera especial Juan Pi Arnó, que fue ejecutado. El resto, exiliados o en paradero desconocido.

8.- JUAN MAGRE GUARDIAS, de 29 años de edad, labrador, afiliado al Centro Unión de Derechas, asesinado el 19 de septiembre de 1936 en el collado de Tarrés, en el término municipal del mismo nombre. Su esposa, María Mestres Escoda, de 36 años de edad, natural de Duesaigües, declara ante el juez que su marido fue llamado al Ayuntamiento y detenido allí mismo por Fernando Palau y Juan Pi, el 19 de septiembre de 1936. Fue conducido al término municipal de Vinaixa (Lleida), donde pereció asesinado. Su cadáver fue hallado en la cuneta de la carretera de Vinaixa y presentaba heridas por arma de fuego. Como personas sospechosas de haber participado en el crimen señala al Comité local, a los que le detuvieron, y a Juan Vidal Miró y José Tarragó Bonet. Todos se hallan huidos, a excepción de Juan Pi, que fue ejecutado. La víctima era hijo de Isidro y de Antonio, casado con la declarante, de cuyo matrimonio quedaron dos hijos: Isidro y José, de 9 y 7 años de edad, respectivamente.

9.- PEDRO SOLÉ ICART, de 37 años de edad, labrador, afiliado al Centro Unión de Derechas, asesinado el 21 de agosto de 1936 en el cementerio de Valls. Su esposa, Teresa Moles Padreny, de 35 años de edad, declaró ante el juez que su marido fue detenido por individuos de Reus y de Valls que no conoce, en la calle San Vicente, número 13 de Reus, el 27 de agosto de 1936. Fue conducido al cementerio de Valls, donde pereció asesinado. Su cadáver fue arrojado a una fosa común y resultó calcinado, por lo que no fue posible reconocerlo. Como personas sospechosas de haber participado en el crimen señala a Esteban Farré Miquel, exiliado en Francia, en la zona ocupada por el Ejército alemán; Antonio Miró Sabaté, exiliado en la Francia no ocupada; Miguel Morte Secau, escondido en un consulado portugués; Conrado Magre Elías, en paradero desconocido, y demás integrantes del Comité local. La víctima era natural de Valls, hijo de Antonio y de Dolores, casado con la declarante, de cuyo matrimonio quedaron tres hijos: Andrés, Manuel y Dolores, de 11, 9 y 6 años de edad, respectivamente.

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Estado núm. 2. Hallaron el cadáver del párroco de Blancafort persona no residente.

10.- MOSÉN JOSÉ VILÁ PERE.- El cura párroco de Blancafort (no especifica el nombre), sar5de 65 años de edad, era mosén José Vila Pere, natural de La Guardia dels Prats (Montblanc), donde nació el 2 de abril de 1878. Milicianos forasteros lo detuvieron la noche del día 28 agosto de 1936. Al ser requerido a aquellas horas de la madrugada y sospechar a qué venían, les suplicó que lo mataran allí mismo para poder ser enterrado en Blancafort, donde reposaban los restos de sus padres. Le respondieron que no habían venido para matarle sino para trasladarlo a un sanatorio, con el objetivo de que le curaran su dolencia crónica. No podía vestirse por sí mismo debido a la hemiplejia que padecía. Ellos mismos le vistieron y se lo llevaron en un coche, hasta el término municipal de Sarral. Allí le insultaron, le maltrataron y le amputaron varios miembros y lo asesinaron. Su cadáver recibió sepultura en el cementerio de Sarral. Tres días antes de fusilarlo, miembros del Comité local habían entrado y robado en su domicilio. Fue testigo ocular de los hechos el vecino de Blancafort, Simón Mateu, fusilado, y su sirvienta, Pilar Jové, natural de Vallbona de les Monges. (AHN, Causa General de Tarragona).

DESTRUCCIÓN DE LA IGLESIA PARROQUIAL,

LAS DOS ERMITAS Y SAQUEO DE DOMICILIOS

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El 24 de julio de 1936 fue incendiada la iglesia parroquial, con todos los objetos de culto que contenía. Fueron profanadas las tumbas que había en el interior del templo. Fue volada con dinamita la víspera de la entrada de los nacionales. Personas que participaron en los hechos: Juan Pí, Antonio Miró, Estaban Ferré y otros, unos en la cárcel, otros exiliados en Francia.

Saqueos: El 28 de mismo mes y año fueron saqueados los domicilios de los vecinos Juan Palau, Antonio Bonet, Carmen Vinadé, Isidro Magre y Damián Rosanes, entre otros. Banca: Retiraron el dinero de los Bancos, propiedad de varias familias de derechas. Industria: Se incautaron de la fábrica de Harinas y Cementos de la población. Comercio: Se incautaron de la expendeduría de tabacos. Agricultura: Fueron incautadas las fincas de varias familias de la localidad, que dejaron casi en ruina por el poco trabajo realizado en las mismas. Incautaron las cosechas de algunos peyeses.

DEVASTACIÓN DEL TEMPLO Y DOS ERMITAS

La villa debió iniciarse hacia la segunda mitad del siglo XII, que es cuando se repuebla la mayor parte de la Conca de Barberá. El rey Alfonso la dio para repoblar el año 1180. Su población estuvo sometida a la jurisdicción real hasta Pedro el Grande elige como sepultura Santes Creus, y en pago pasó al citado monasterio la villa de Sarral (1285). Hasta 1383 vive la vida del monasterio. Pronto de convirtió en una localidad importante, de influencia comarcal. En sus proximidades se han hallado yacimientos arqueológicos prehistóricos y medievales. Cerca de la villa persisten las ruinas de la iglesia románica de Anguera, de la segunda mitad del siglo XII.

IGLESIA PARROQUIAL DE SANTA MARÍA.- De estilo barroco, fechada en 1752, con fachada y campanario de rica decoración en sillería. El 3 de febrero de 1936, el párroco, Luís Sans Viñas, informa al arzobispado sobre el deplorable estado en que se encuentra el tejado de la sacristía y la capilla de Los Dolores. La junta de Reparación de Templos y Casas Rectorales le concede una ayuda de 200 pesetas. Las obras, realizadas por el contratista José Pons, de Sarral, ascienden a 711,60 pesetas, que el párroco recaudó acogiéndose a la caridad pública. Esto ocurría en junio de 1936; un mes después el templo era devastado, con el derrumbe completo del campanario, gran parte de la fechada y los tres tramos contiguos a ella. Desapareció la carpintería y la vidriería; hubo que lamentar desperfectos generales en el resto del edificio. El arquitecto del Arzobispado valoró los daños en 300.000 pesetas. Valor del inmueble antes de ser devastado, 500.000 pesetas.

El mobiliario litúrgico de la iglesia parroquial fue totalmente quemado. Había algunos retablos barrocos y era notable y el mayor, de composición monumental. Los soldados republicanos en retirada volaron la torre campanario; en su ruina enterró la puerta románica de la antigua iglesia, que se encontraba en el interior de la casa rectoral, y que tenía en el tímpano una imagen de la Virgen en relieve. Se pudo extraer de entre las ruinas y rescatar sin daños notables.

RECUPERACIÓN DEL TEMPLO.- El 3 de agosto de 1942, el párroco de Sarral, Pedro Vallverdú, informa al presidente de la junta nacional de Reconstrucción de Templos Parroquiales que una explosión producida por los republicanos en su huida, momentos antes de ser liberada la población por los nacionales, derribó completamente el hermoso campanario de la iglesia, gran parte de su fachada, el coro y varios tramos de la nave, por lo cual se halla inservible para el ejercicio de los actos de culto. Se ven obligados a celebrarlo en la pequeña capilla que mide 12 metros de largo por 4 de ancho, a todas luces insuficiente para una población de la importancia de Sarral, en perjuicio de la religión y con las consiguientes molestias para los feligreses. Escribe el párroco que los fieles quieren volver al templo de sus antepasados, para lo cual están dispuestos a contribuir, cada uno en la medida de sus posibilidades económicas, a las obras que sean necesarias para su reconstrucción. Le informa que, de momento, ha logrado reunir en suscripción voluntaria la cantidad de 100.000 pesetas, más 2.000 pesetas en jornales Finalmente le pide que apoye el expediente de reconstrucción del templo, a fin de obtener una subvención del Estado para atender las proyectadas obras.

Salvador Rial informa favorablemente la petición del párroco. Escribe que “la urgencia de las obras es de grado máximo”, para evitar el completo derribo de lo que se mantiene en pie y para atender a lo más indispensable del servicio espiritual de sus fieles. “Estos son en número de 2.000 y la capilla que se utiliza actualmente es de mínima capacidad; por otra parte, sin luz, sin ventilación y excesivamente húmeda”. La feligresía aporta su concurso, pero este no es suficiente para tamaña obra. Por otra parte, la población sufrió muy intensamente los destrozos de la guerra. Rial formula la máxima recomendación de la junta diocesana para atender las necesidades de Sarral.

El 16 de marzo de 1944, el director general de Asuntos Eclesiásticos, el catalán Mariano Puigdollers, comunica al arzobispado (Salvador Rial) que la junta nacional de Reconstrucción de Templos Parroquiales ha concedido una subvención de 150.000 pesetas, con destino a las obras de reconstrucción de la iglesia parroquial. Otro oficio de la citada junta, de fecha 4 de abril del mismo año, comunica que el Consejo de Ministros celebrado el 29 de marzo aprobó la citada subvención.

Dios”. Dice el comunicado que “no vamos a construir una casa para nuestro bienestar, para nuestra vida efímera…, sino casa para Dios… y casa de Dios”. Una casa nueva para todos, “que contemplará el rodar de los siglos […], servirá a los hijos de nuestros hijos de centro donde celebrar sus grandes asambleas en días de alegría; dond

En la parroquia se constituye la junta local para la reconstrucción del templo, formada por Pedro Vallverdú Culleré, cura ecónomo; Antonio Bonet y Bonet, alcalde; Emilio Bonet, jefe local de FET y de las JONS; Bartolomé Borrás Santandreu, juez municipal; Juan Tous y Tous, propietario; Juan Roca y Roca, propietario, Juan Verdú Padreny, propietario, y Ramón Rosanes como secretario. El 20 de diciembre de 1945, la alcaldía de Sarral certifica que el consistorio que preside ha acordado contribuir a la reconstrucción de la iglesia parroquial con la cantidad de 10.000 pesetas, a pagar por el Sindicato de Viticultores, sección núm. 1; 5.000, a pagar por la sección 2ª y 15.000 a pagar por la junta de Reconstrucción, procedentes del arriendo del término municipal, que empezará a estarlo el día primero de enero de 1946.

LA VOZ DEL PUEBLO ES LA VOZ DE DIOS.- En junio de 1944, la citada junta comunica a la población “la apremiante necesidad de empezar las obras de reconstrucción del templo parroquial, al objeto de trasladar allí el culto divino”. […] “Sarreal no tiene templo. Sarreal quiere reconstruirlo de nuevo”. En otros tiempos se decía “Dios lo quiere”; ahora diremos: “Sarreal lo quiere”. “Nunca mejor que en este caso, la voz del pueblo es la voz de Dios”. Dice el comunicado que “no vamos a construir una casa para nuestro bienestar, para nuestra vida efímera…, sino casa para Dios… y casa de Dios”. Una casa nueva para todos, “que contemplará el rodar de los siglos […], servirá a los hijos de nuestros hijos de centro donde celebrar sus grandes asambleas en días de alegría; donde refugiarse en sus tristezas para buscar lenitivo; donde acudir para levantar al Altísimo las plegarias en sus necesidades…”

La junta pide el concurso “grande o pequeño de todos los buenos hijos de Sarreal”. Es la obra más necesaria para el pueblo y la de mayor trascendencia para el presente y el porvenir. Informa que “en todo tiempo se puede mejorar la cantidad ofrecida” y se darán facilidades para realizar los pagos a plazos. Se abrió, también, una cuenta de jornales voluntarios. “Todos unidos vamos a reconstruir la iglesia parroquial”. La junta distribuyó otra nota en la que realizaba el reparto supletorio entre el vecindario para financiar las obras.

COMIENZAN LAS OBRAS.- El 19 de septiembre del mismo año, el párroco de Sarral escribe a Salvador Rial, administrador apostólico y le informa que han empezado las obras de reconstrucción del templo. Dice que “se trata de una obra de muchísima importancia y todas las semanas se gastan muchos miles de pesetas porque intervienen en la misma muchos trabajadores, y hoy día los jornales y los materiales resulta todo muy caro”. Por lo cual le recuerda la subvención de 150.000 pesetas adjudicada para adelantar alguna cantidad a cuenta con el fin de hacer frente a los pagos semanales. Y añade que “aquí vamos recaudando fondos entre los feligreses, pero no hay lo suficiente”.

El 10 de septiembre de 1947, el párroco Pedro Vallverdú escribe al cardenal – arzobispo de Tarragona y le informa que ha sido reconstruido el templo parroquial, con un presupuesto de 300.000 pesetas. No obstante las subvenciones y las limosnas, ha quedado una deuda de 40.000 pesetas; para saldarla pide “un espléndido donativo” del arzobispado para atender las más perentorias y apremiantes necesidades del templo.

Participaron en las obras el constructor Ricardo Badía Martí; proporcionó las maderas Manuel Figueras Hilari; Matías Solí Folch suministró la ladrillería en general; José Puig transportó los materiales para la reparación del campanario; José Freixas Bonet suministró los materiales de electricidad y lampistería.

ERMITA DE SANT COSME Y SANT DAMIÀ.- Saqueada, destruidos los retablos y las imágenes sagradas. Fue destruido el retablo mayor de la ermita, que era de los buenos tiempos del es­tilo barroco. El templo fue levantado de nuevo y es hoy objeto de peregrinación y veneración.

ERMITA DE SANT JOAN.- Saqueada y destruidas las imágenes sagradas.

LA LIBERACIÓN.- El 14 de enero de 1939, a las 13 horas, el Cuerpo de Tropas Voluntarias del Ejército nacional liberó la población, que había sido abandonada horas antes por el Ejército popular republicano. La mayoría de los vecinos se quedaron y recibieron a las tropas con alegría. Cuatro o cinco días antes de la liberación comenzó la huida de los responsables locales del Frente Popular. Intentaron que el pueblo fuera abandonado por todos sus habitantes, para lo que convocaron una reunión en el Sindicato Agrícola, en la cual, bajo amenazas, se intimidó al vecindario para seguirles, objetivo que no consiguieron. Estos son los valientes huidos: Esteban Farré Miquel, Antonio Miró Sabaté, Manuel Roca Canela, Ramón Ballart Serra, José Tarragó Bonet, Juan Miró Vidal, Miguel Morte Secau, José Batlle Juncosa, Sebastián Vinadé Segarra, Domingo Ballart Serra y Jorge Vallet Sabidó.

Francesc Basco Gracià. Periodista. (Del libro inédito LA   REPRESIÓN DEL FRENTE POPULAR EN TARRAGONA)

QUEMARON EL SANT CRIST DE SALOMÓ (Tarragona) Y HUBO QUE LAMENTAR SEIS ASESINATOS

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LA DESMEMORIA HISTÓRICA

QUEMARON EL SANT CRIST DE SALOMÓ

(Donde calcinaron la imagen, jamás volvió a crecer la hierba)

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 El suceso más impactante ocurrido en Salomó (Tarragonès) durante el dominio del Frente Popular y la persecución religiosa, fue la destrucción de la venerada imagen del Sant Crist. Donde quemaron la Cruz jamás volvió a crecer la hierba. Era una obra del siglo XV, tallada en madera, venerada en el Camp de Tarragona y el Penedés. Hoy, Salomó escenifica cada año, el 3 de mayo, el popular Ball del Sant Crist, una de las más bellas tradiciones de nuestras comarcas. Además, hubo que lamentar seis asesinatos, todos lejos de la población, entre ellos dos sacerdotes, mosén Martín Francás Escaler, párroco, fusilado en Vila-franca del Penedès, y el beato José Badía Minguella, hijo de la villa, inmolado en Reus, donde ejercía su ministerio. Asimismo, devastaron la iglesia parroquial, derribaron las campanas, incautaron fincas, saquearon y colectivizaron la fábrica de géneros de punto de la familia Creus. El Comité local apresó ocho vecinos y los recluyó en el barco – prisión Río Segre, donde estuvieron incomunicados durante nueve meses. Una auténtica salvajada, que hoy algunos pretenden ignorar o defienden con la boca pequeña. (En la imagen, la capilla actual del Sant Crist de Salomó).

 

El 22 de julio de 1936, por la tarde, llegaron al pueblo dos coches ocupados por diez osal2 doce individuos forasteros, con actitudes provocativas y ostentación de armas, que mostraban amenazantes. Salieron a recibirlos varios vecinos, a quienes facilitaron armas. Pronto se adueñaron de las calles dando gritos revolucionarios, órdenes de levantar persianas y cerrar puertas y ventanas, deteniendo a pacíficos vecinos, que fueron trasladados al local del Comité local, donde fueron interrogados y confinados en la Casa de la Vila. Allí permanecieron encerrados durante ocho días. Los revoltosos les exigieron una cantidad de dinero para ser liberados, que entregaron, con la promesa de que nada malo iba a sucederles. Estos son sus nombres de las personas extorsionadas y las cantidades satisfechas: Ramón Lluis Garriga, 1.500 ptas.; José Creus Cañellas, 200 ptas.; José Roig Güell, 1.000 ptas.; Cristóbal Roig Farré, 1.000 ptas.; Anselmo Colet Gallofré, 500 ptas.; Juan Boronat Ferrando, 1.000 ptas.; Cosme Boronat Ferrando, 1.000 ptas.; Juan Foruny Gallofré, 500 ptas.; José Creus Colet, 100 ptas.; Matías Calull Ferrando, 1.000 ptas.; Pedro Borrás Virgili, 200 ptas.; José Armengol Boronat, 1.000 ptas.; Juan Calvet Reverté, 2.500 ptas.; Ignacio Ribé Canals e hijo, 4.000 ptas.; José Roig Farré, 200 ptas.; José Dalmau Pons, 600 ptas.; Cosme Boronat Canals, 100 ptas.; José Gallofré Boronat, 600 ptas.; José Rull Tutusaus, 700 ptas.; José Badía Magriñá, 1.000 ptas.; Luis Folch Tutusaus, 100 ptas.; Isidro Recasens Calull, 300 ptas.; Juan Rovira Badía, 500 ptas.; Marcelino Batet Cendra, 1.000 ptas.; Pedro Fernández Boronat, 200 ptas.; Pedro Lluis Boronat, 200 ptas.; Pablo Creus Colet, 200 ptas. y José Calvet Reverté, 500 ptas. (En la imagen, las personas firmantes del documento que resumimos, fechado el 7 de febrero de 1939).

Quedó constituido un Comité local revolucionario, del que emanaban todas las órdenes. Estaba constituido por José Armengol Colet, Román Fortuny Barberá, Juan Ferrando Massagué, Dionisio Boronat Gibert, José Espulgas Boronat, José Tutusaus Canals, Juan Calull Sanahuja, José Rull Tell y José Gallofré Colet.

Aquella turba armada procedió a la destrucción de la iglesia parroquial y la rectoría, incendiándola y devastándola. La profanación culminó días después por vecinos anticlericales, que se ensañaron con la imagen del Sant Crist de Salomó, de gran renombre popular desde tiempo inmemorial, en el Camp de Taragona y el Penedés, convirtiéndola en cenizas. Se distinguieron en tan sacrílega obra, entre otros, Ramón Folch Fernández, José Rull Tell, Enrique Tutusaus Canals, José Espulgas Boronat, Irene y Ramon Ricart Solé. También fueron derribadas las campanas, en cuya tarea se ocuparon Zacarías Massagué Mañé y José Boronat Ferré.

LAS PATRULLAS.- Durante algún tiempo, se establecieron en la población patrullas ysal3 guardias armados. Levantaron en la carretera una barricada para evitar que circulara por allí alguna patrulla extraña a sus intereses. Se obligó a los vecinos de derechas a abonar los gastos de los patrulleros. Tuvieron que depositar ante el Comité local la cantidad de 6.458 pesetas durante nueve semanas; además de 1.000 pesetas en concepto de contribución de guerra. Estos fueron los hombres armados que practicaban detenciones: Juan Ferrando Massagué, José Boronat Farré, José Tutusaus Canals, José Rull Tell, Ricardo Sanromá Calull, Enrique Tutusaus Canals, Modesto Recasens Figuerola, Juan Boronat Farré, Juan Gestí Calvet, Luis Folch Civil, Ramón Folch Fernández, Antonio Busquets Recasens, Juan Calull Sanahuja, Juan Calull Giralt, Román Fortuny Barberá, Juan Fortuny Calvet, José Colet Lluis e Irene Rciart Solé.(En la imagen, los individuos armados que practicaban detenciones).

 

Los puntos de reunión y propaganda de los revolucionarios eran los domicilios de José Casas Lluis, Rosendo Fortuny Ferrando y Juan Gallofré Boronat, donde acudían varias mujeres, entre ellas Irene Ricart Solé, Teresa Solé Gavaldá, Elvira Reverté Massagué, Genoveva Massagué Mañé, Juana Civit Torrens, Antonia Canals Boronat, María Boronat Ferré, Carmen Gil Massagué y Rosa Canals Prats, profiriendo insultos y amenazas contra vecinos.

 

OBJETOS RELIGIOSOS QUEMADOS.- El Comité local requirió al vecindario, en un pregón oficial, para que todos los que tuvieran en sus casas objetos religiosos que hubieran retirado de la iglesia para salvarlos, los entregaran inmediatamente en la Casa de la Vila. El día 15 de agosto, fiesta de la Ascensión de Santa María, hicieron otro pregón similar, invitando al vecindario a entregar todos los objetos de carácter religioso que poseyeran en sus domicilios, amenazando con registros domiciliarios y graves sanciones a los infractores. Para controlarlo se constituyó una comisión, formada por José y Juan Boronat Ferré, Román Fortuny Barbará, José Rull Tell, que se encargaba de amontonar y destruir todos los objetos religiosos requisados para convertirlos en cenizas.

 

OCHO VECINOS AL RÍO SEGRE.- Contrariamente a lo que el Comité local había prometido a las personas encarceladas el 22 de julio de 1936 y liberadas mediante el pago de 21.200 pesetas, el día 8 de septiembre del mismo año, los vecinos Juan Calvet Reverté, José Gallofré Boronat, Cosme Boronat Canals, José Armengol Boronat, Ignacio Ribé Canals, José Roig Güell, Juan Boronat Ferrando y José Dalmau Pons recibieron orden del Comité local de presentarse en la Casa de la Vila, donde fueron cacheados y detenidos. Más tarde, sin permitirles despedirse de sus familiares, fueron trasladados en dos coches, escoltados por gente armada, al Gobierno Civil de Tarragona, desde donde fueron recluidos en el barco prisión Río Segre y donde permanecieron encerrados hasta el 6 de agosto de 1937, quedando durante nueve meses incomunicados con sus familiares, porque no permitían las visitas.

 

ASESINATO DEL CURA DE BRÁFIM.-En el informe se señala a los vecinos Juan Ferrando Massagué, José Tutusaus Canals y José Espulgas Busquets, como presuntos autores del asesinato del cura párroco de Bráfim, que tuvo lugar en la localidad de Montferri. Igualmente, se señala a Juan Ferrando Massagué y a otros, como presuntos autores de la muerte de un herido que se había librado de las garras de los pistoleros, y que fue rematado en La Nou de Gaià, donde se había refugiado.

 

Desde el 22 de julio de 1936 hasta el 19 de enero de 1939, el citado Comité fue el responsable de requisas, incautaciones, contribuciones de guerra, sustracciones de géneros, la devastación del templo parroquial y la destrucción del Sant Crist de Salomó, empleando para ello los recursos que se le antojaban.

 

EXTORCIONES Y SAQUEOS.- El vecino Ramón Lluis Garriga declara que el 18 de noviembre de 1936 fue avisado por Juan Calull Sanahuja para que se presentara en las oficinas de la CNT, una vez allí los vecinos Zacarías Massagué Mañé, Román Fortuny Barberá, Juan Gallofré Calvet y Juan Boronat Farré, le pidieron la cantidad de 10.000 pesetas, que debía entregar durante las 24 horas siguientes, con la amenaza de la incautación de su casa y tierras, y echar a su familia a la calle. Dicha cantidad les fue entregada sin expedir recibo alguno. Muestra, también, tres postales de correos a él dirigidas, firmadas por José Colet Lluis, miliciano, voluntario en el Frente del Este, en las que le pedía cajas de coñac y otros licores, con amenazas de muerte de no enviárselas. Le fueron reclamados bocoyes de vino vacíos, en nombre del entonces alcalde, Román Fortuny Barberá, por los vecinos José Rull Tell, Juan Ferrando Massagué, Dionisio Boronat Gubert y José Espulgas Boronat, que no le fueron devueltos.

 

José Badía Magriñá expone que el Sindicato local le pidió 3.000 pesetas, que entregó bajo recibo con fecha 4 de enero de 1937, sin que le hayan sido devueltas. Juan Calvet Reverté relata que su esposa efectuó un viaje en tren a Tarragona y llevaba consigo algunas monedas de oro, que le fueron sustraídas al ser cacheada por el Comité de Control Ferroviario de Tarragona, alertado por el Comité de Salomó. Pedro Borrás Virgili alega que el vecino Pablo Recasens Ramón le exigió, de forma contundente, firmar una Letra de Cambio de 900 pesetas, librada por aquel. Responsabiliza a Recasens de tal crédito.

 

Una de las más importantes incautaciones efectuadas en el municipio fue la de Ana Ventosa Fontanilles, viuda de Juan Recasens Jansá, muerto violentamente en la carretera de Alcover. Después de la muerte de su marido le requisaron todos sus bienes. Díjose en el pueblo que los presuntos autores materiales del crimen fueron Juan Ferrando Masagué, José Rull Tell, José Tutusaus Canals e Irene Ricart Solé. Se asegura que el infortunado Juan Recasens, que residía en Tarragona, fue apresado en aquella ciudad en internado en el barco – prisión, por orden del Comité local de Salomó. Fue sacado de allí más tarde y cobardemente asesinado. Consumado el crimen, los presuntos asesinos visitaron a la viuda para pedirle que les comprara un automóvil, de lo contrario apresarían a su hijo y no volvería a verlo jamás. La viuda, horrorizada, tuvo que adquirir el auto al precio que le exigieron, pese a que le habían requisado antes el que poseía de su propiedad. Igual suerte corrieron los propietarios de fincas rústicas y urbanas de Juan Boixadós Felip. Continúa la lista con las importantes incautaciones de la fábrica, tierras, muebles y dinero de Juan Creus Cañellas e Ignacio Ribé Canals, contra quienes se procedió con singular saña. Con las tierras usurpadas se constituyó una colectividad, cuyos responsables fueron Zacarías Massagué Mañé, Juan y José Boronat Farré, Juan Ferrando Massagué, José Tutusaus Canals y otros. El Sindicato Agrícola y la Caja Rural de Crédito, donde solían reunirse las derechas, fueron inmediatamente clausurados. Más tarde lo ocupó el sindicato UGT, donde permanecieron hasta el momento de su huida.

 

INFORME DEL PÁRROCO.- En aquella época, la parroquia de Salomó pertenecía al obispado de Barcelona. El año 1940, el rector, mosén Marcial Martínez, contestó un cuestionario remitido por el obispado referente a los sucesos ocurridos en la parroquia durante la guerra civil y la persecución religiosa. El sacerdote declara que el año 1934, con motivo de la visita del obispo, se produjeron algunas algaradas y obstrucciones por parte de extremistas locales, apoyados por forasteros. Declara que, durante la guerra, fueron apresadas unas cuarenta personas. El cambio de régimen fue acogido por el pueblo con esperanza. En la actualidad – escribe – el 75% de la población cumple con los deberes religiosos. Pero los vecinos no han mostrado interés en regularizar su situación religiosa, legalizando matrimonios, bautizando a los hijos o aplicando sufragios por los difuntos. Los daños provocados en el templo los cifra en medio millón de pesetas. Lo más importante fue la destrucción de la imagen del Sant Crist, así como unos retablos y pinturas, de la escuela de Viladomat. La casa parroquial resultó completamente destruida. Durante el periodo republicano fue suspendido el culto católico.

LOS SEIS ASESINATOS

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Estado número 1. Relación de personas asesinadas en el municipio durante el dominio del Frente Popular. No está relacionado el beato Badía Minguella, que fue asesinado en Reus. El documento está firmado el 21 de noviembre de 1941, por el alcalde y el secretario del Ayuntamiento.

 

1.- MOSÉN MARTÍN FRANCÁS ESCOLAR, de 40 años de edad, sacerdote, regente de lasal5 parroquia, asesinado el 30 de julio de 1936 en Vila-franca del Penedés (Barcelona). Nació en Avinyó (Bages, Barcelona). Estudió en el Seminario de Vic. Fue ordenado sacerdote en 1914. Desde 1932 era regente de la parroquia de Santa María de Salomó. Al estallar la guerra civil y la persecución religiosa, el objetivo de los revolucionarios fue sacar del templo la venerada imagen del Sant Crist, para trasladarla al campo de fútbol, destrozarla y quemarla. Sólo quedó la mano derecha de la venerada imagen, que recogieron y guardaron fieles de la villa.

 

El 24 de julio de 1936, el sacerdote logró sacar el Santísimo del templo y se refugió con su sirvienta, la señora Pepa, en casa de la familia Creus Cañellas. A media tarde se presentó ante de la casa una tropa de gente armada, con escopetas, pistolas y fusiles. Dispararon las armas; los proyectiles impactaron en las ventanas y el balcón de la casa. Mientras, mosén Martín permanecía de rodillas, rezando, en una habitación. Durante la tarde del día 25, mosén Martín y su mayordoma pudieron salir a escondidas de la vivienda, y se refugiaron en las casas de otros vecinos. El día 26 por la noche, ambos marcharon, campo a través, de Salomó a Bonastre. El día 27 salieron de Bonastre en dirección a Albinyana y Santa Oliva, para dirigirse a Banyeres y La Munia, con el propósito de llegar a Barcelona. Pero el Comité de La Munia los detuvo. Apresaron al sacerdote y lo entregaron al Comité de Vila-franca del Penedès, que consultó al de Salomó sobre la personalidad del detenido y confirmó que era el párroco. El 30 de julio, los milicianos de Vila-franca sometieron a mosén Martín a un sádico martirio. Le amputaron los testículos, dejaron que se desangrara y lo asesinaron. La señora Pepa logró llegar a Barcelona y se salvó. Finalizada la guerra, el 7 de julio de 1940 los restos mortales del sacerdote fueron trasladados de la fosa común de Vila-franca al cementerio de Salomó, donde recibieron cristiana y definitiva sepultura. Se cree que los inductores del crimen fueron los miembros del Comité local de Salomó, todos exiliados en Francia. (En la imagen, mosén Martín Francás, párroco de Salomó).

 

2.- AMADEO LLUÍS TODA, de 20 años de edad, estudiante, de ideales derechistas, no desempeñó cargos públicos, asesinado el 11 de enero de 1939 por el Ejército republicano. Se cree que los inductores del crimen fueron los miembros del Comité de Salomó. Su padre, Ramón Lluís Garriga, de 56 años de edad, casado, comerciante, declara ante el juez que su hijo fue detenido por el Ejército rojo en Salou el 7 de enero de 1939. Tiene noticia de que fue asesinado, pero ignora su paradero. Su cadáver no fue hallado. Estaba soltero, era hijo de Ramón y de María y había nacido en Salomó.

 

3.- ANSELMO COLET GALLOFRÉ, de 28 años de edad, labrador, afiliado a las derechas, no desempeñó cargos públicos. Asesinado el 30 de diciembre de 1938. Se cree que los inductores del crimen fueron los miembros del Comité de Salomó. Su hermano José, casado, labrador, declara ante el juez que Anselmo fue detenido por fuerzas del Ejército rojo en la comarca de Cervera, ignorando fechas y más detalles. Su cadáver no fue hallado. Estaba soltero, era hijo de José y de María y había nacido en Salomó.

 

4.- MACARIO SANROMÁ ANDREU, de 29 años de edad, comisionista, afiliado a las derechas, no desempeñó cargos públicos, asesinado el 26 de enero de 1939. Se cree que los inductores del crimen fueron los miembros del Comité de Salomó. Su hermana Josefa, de 37 años de edad, casada, declara ante el juez que su hermano Macario fue detenido por fuerzas del Ejército rojo en Sant Martí de Maldá (Lleida) el 24 0 25 de diciembre de 1938, en plena retirada de Cataluña. Fue asesinado en Caldes de Malavella (Girona). Su cadáver no fue hallado. La víctima estaba soltero, era hijo de Miguel y de Catalina y había nacido en Salomó.

 

5.- ESTEBAN BORONAT SOLÉ, de 18 años de edad, labrador, afiliado a las derechas, no desempeñó cargos públicos, asesinado el 12 de abril de 1938. Se cree que los inductores del crimen fueron los miembros del Comité de Salomó. Su padre, Cosme Boronat Canals, de 71 años de edad, casado, labrador, natural de Salomó, declara ante el juez que su hijo Esteban fue detenido y asesinado por el Ejército rojo en Serós (Lleida). Su cadáver no fue hallado.

 

6.- BEATO JOSÉ BADÍA MINGUELLA, de 73 años de edad, nacido en Salomó ensal6 septiembre de 1863. Ordenado sacerdote en 1889. Ejerció su ministerio sacerdotal como rector de la Puríssima Sang y beneficiado de Sant Pere de Reus. Llevaba 47 años de vida religiosa. Predijo las calamidades que se avecinaban. En la madrugada del 26 de julio de 1936 dijo a su sirvienta: “La santísima Verge m’ha infòs gran valor, tot assegurant-me que no em passarà res dolent”. Ambos iniciaron el rezo de los quince misterios del rosario. Al comenzar los misterios de dolor, se presentaron en la vivienda cinco milicianos armados para llevar a cabo un registro. Preguntaron por un sacerdote: – – “Jo sóc” – contestó mosén Badía. – “Aixi que tú ets sacerdot? Per què vas vestit de seglar? – le preguntaron. – “És en contra de la meva voluntad. Les circumstàncies m’hi obliguen”. – “Quedes detingut” – le espetaron. Se lo llevaron, y dijo en voz alta: “Lloat sigui Déu! Setenta-tres anys i veure’m així!”. Fue conducido al llamado “Camí del Molinet”. Al llegar a la altura de la fábrica de gas de Reus, le ordenaron colocarse de espaldas; pero él se volvió de cara, y dijo a sus asesinos: “Us perdono; m’envieu al Cel!”. A continuación los bendijo y les exclamó: “Dispareu! Visca Crist Rei!”. Y lo asesinaron. Años después se dio el caso de que uno de los asesinos cuando se estaba muriendo, veía la mano de mosén Badía que lo estaba bendiciendo. (En la imagen, el retrato del beato Badía Minguella cuando era joven).

 

DESVASTACIÓN DEL TEMPLO, DESTRUCCIÓN DE LA IMAGEN DEL SANT CRIST

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Estado número 3. Constan los datos sobre la devastación del templo; el traslado al Río Segre de ocho vecinos; el derribo de las campanas de la iglesia; amenazas e incautación de bienes a varias familias de orden.

LA IGLESIA DE SANTA MARÍA ASSUMPTA.- Un templo con planta de cruz latina. A mediados del siglo XI o XII hubo aquí una iglesia románica. Consta de tres naves. El campanario ocupa el vacío donde se hallaba la antigua torre. Tiene especial interés lasal8 capilla de la Epístola, destinada a acoger la venerada imagen del Sant Crist, destruida en 1936. El 22 de julio, el Comité local junto con un grupo de milicianos de La Munia (Barcelona), procedieron a incendiar el templo parroquial. Comenzaron por el altar mayor, destruyeron altares e imágenes, lanzándolas a una hoguera que habían encendido en medio del templo, bajo la cúpula central. Sólo quedaron intactas las paredes de la iglesia. El interior del templo quedó completamente destrozado. Dieron la vuelta al recinto sagrado hasta llegar a la capilla del Sant Crist. Comenzaron a destruir el altar y las pinturas de las paredes que llegaban a sus manos. Cuando se acercaban a la venerada imagen, un milicianos exclamó: “Alto! Aquest el deixarem perquè és molt més comunista que nosaltres”. Y lo respetaron. Esto ocurría el día 20 o 21 de julio de 1936. El 24 del mismo mes, los revolucionarios del Comité de Salomó se reunieron y acordaron concluir el trabajo de destrucción del templo que habían iniciado los de La Munia. Arrancaron la cruz que había en el campanario y lanzaron las campanas a la calle. Sacaron del templo la imagen del Sant Crist y la trasladaron al campo de fútbol, donde organizaron una gran hoguera para quemarla. A la pira añadieron el archivo parroquial y los libros de una pequeña biblioteca. Todo quedó reducido a cenizas. Entre los residuos permaneció oculta la corona de espinas, que no se quemó porque era de plata. Fue recogida y guardada por un feligrés, que la entregó a la parroquia después de la guerra. Hoy, restaurada, luce en la cabeza de la nueva y sagrada imagen. Según nos refiere, Antoni Creus Ferrando, el año siguiente de la quema del Sant Crist sembraron de trigo el campo de fútbol, y cuentan los que lo vieron, que se produjo un gran prodigio. Las espigas de trigo que brotaron en el lugar donde habían quemado el Sant Crist, crecieron de manera extraordinaria, en forma de cruz. Con el paso del tiempo, en aquel lugar no volvió a crecer la hierba. El templo fue convertido en un almacén de frutos del campo. (En la imagen, la iglesia parroquial de Salomó).

 

EL SANT CRIST DE SALOMÓ.- Esta imagen cuenta, desde tiempo inmemorial, con una gran devoción entre los fieles del Camp de Tarragona y el Penedès. Los pescadores, desde Cambrils hasta Sitges, llevaban ante la imagen sus exvotos. La primera capilla data de 1555, según consta en las visitas pastorales. La cofradía del Sant Crist se instituyó en 1691. La capilla definitiva comenzó a construirse en 1708 y fue concluida en 1715. Los primeros cristianos trasladaron la imagen desde Tierra Santa a España. Los musulmanes, en sus incursiones por tierras de Levante, robaron la imagen y se la llevaron a Argelia como trofeo de guerra. El musulmán que la poseía era el mismo que Josep Nin compraba el trigo para llegarlo a Salomó. El sarraceno convino venderle la imagen por su peso en monedas. Así lo acordaron, y al depositar en la balanza treinta monedas se niveló, con el consiguiente enfado del moro, que cortó a la imagen un dedo del pié izquierdo antes de entregarla a Nin, que emprendió el camino de regreso. Pero no logró mover el barco hasta que recuperó el dedo cortado y lo repuso en el pié de la imagen. A partir de aquel momento, todos los herederos varones de la familia Nin, procedentes de Olot, nacieron con un dedo del pié izquierdo defectuoso.

 

La familia Nin se encargó de la construcción y embellecimiento de la capilla del Sant Crist. Las pinturas representaban escenas de la pasión y muerte de Jesucristo. Las pintó el sacerdote de Valls, Jaume Pons Monravá. Gracias al archivo del fotógrafo Català Pic se pudieron reproducir los cuadros existentes en la capilla, encargados por la familia Nin. Todo este gran tesoro artístico fue quemado en el centro de la capilla, por los defensores de nuestro patrimonio. Muchas de las figuras fueron, también, lanzadas a las llamas. En este recinto recibieron sepultura Josep Nin y su esposa, Esperanza.

 

Como personas sospechosas de haber participado en los hechos se cita a José Armengol Colet, Ramón Fortuny Barbará, Juan Ferrando Masagué, Dionisio Boronat Gibert, Juan Cabull Sanahuja, Casimiro Cabull Calaf, José Rull Tell, Ramón Folch Fernández, Enrique Tutusaus Canals, Juan Gestí Calvet e Irene y Ramón Ricart Solé, unos exiliados en Francia y otros escondidos en Barcelona.

 

OCHO VECINOS DETENIDOS.- Durante la noche del 8 de septiembre de 1936 fueron detenidos, trasladados al Gobierno Civil de Tarragona y recluidos en el barco prisión Río Segre los ocho vecinos siguientes: Juan Calvet Reverté, Cosme Boronat Canals, Ignacio Ribé Canals, José Armengol Boronat, José Roig Güell, José Galofré Boronat, Juan Boronat Ferrando y José Dalmau Pons, todos domiciliados y residentes en Salomó. Permanecieron en el buque hasta el 6 de agosto de 1937. Fueron objeto de malos tratos y estuvieron incomunicados durante nueve meses, incluso de sus familiares. El vecino Juan Recasens Jansá fue víctima de una de las sacas. Pereció asesinado por miembros del Comité de Salomó, en la cuneta de una carretera cerca de Alcover.

 

INCAUTACIONES Y AMENAZAS.- El 18 de noviembre de 1936 se presentó Juan Calull Sanahuja en el domicilio de Ramón Lluís Garriga, con orden de que se presentara en las oficinas de la CNT. Una vez allí le exigieron que en el espacio de 24 horas debiera entregar diez mil pesetas. Si no las entregaba se le incautarían la casa y las tierras, y echaban a su familia a la calle. Tuvo que entregar el dinero. En esa misma fecha, se incautaron de todos los bienes de Ana Ventosa Fontanilles, después de haber asesinado a su marido, Juan Recasens Jansá. Y la amenazaron que si no les compraba un automóvil se llevarían a su hijo y no lo vería más. La viuda, horrorizada, tuvo que comprarles el vehículo, pese a que antes le habían robado el de su propiedad.

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La segunda hoja del Estado número 3, donde se relacionan las personas perjudicadas, los presuntos responsables y su paradero.

El 12 de agosto de 1936 incautaron, saquearon y robaron la finca Mas Boronat. Se apropiaron de valiosos muebles, enseres y utensilios. Destrozaron una caja de caudales. Dejaron el inmueble en un lamentable estado, despojándolo de todo lo existente. Además, le robaron los automóviles de su propiedad.

COLECTIVIZADA LA FÁBRICA DE CREUS.- El 27 del mismo mes saquearon y robaron la fábrica de géneros de punto, propiedad de Juan Creus Cañellas. Se apoderaron de todas las existencias de género almacenadas, que fueron valoradas en 400.000 pesetas. La familia tuvo que separarse por temor a represalias. El padre huyó del pueblo, fue apresado en Valencia y trasladado a Salomó, donde intentaron asesinarlo, pero consiguió salvar la vida y refugiarse en Barcelona. Los hermanos Juan, José y Antonio fueron acogidos por los abuelos maternos, en Salomó. La fábrica se transformó en Cooperativa Popular de Producción y Trabajo, con el nombre de “Llibertat”, inscrita con el número 1.500 en el Consell Superior de la Cooperació de la Generalitat republicana. El año 1937 la fábrica fue colectivizada. Miquel Sangenis Sabartés era el interventor – delegado de la Generalitat. Sus Estatutos estaban firmados por Loreto Vives, Ramona Rull, Carme Lluís, Caterina Calull y Josep Tutusaus. El consell d’empresa aseguraba que “col·lectivització és sinònim de millorament”. La palabra colectivizar debía interpretarse como “una més justa valorització del treball de tots”.

Igualmente, incautaron todas las fincas del propietario y comerciante de la localidad, Ignacio Ribé Canals. Robaron todos los utensilios y enseres de su almacén de vinos, echando a la calle a sus familiares, después de haber devastado su domicilio. Igual suerte sufrieron todas las propiedades rústicas y urbanas del propietario Juan Boixadós Felip, y su propio domicilio.

CAMINO DEL EXILIO.- El 13 de enero de 1939, la mayoría de los dirigentes locales del Frente Popular emprendieron el camino del exilio, antes de la llegada de las fuerzas nacionales. Salieron en una caravana de carros y caballerías en dirección a la frontera. Testimonio: las fotografías tomadas por Franc Cappa el 15 de enero de 1939, cuando los fugitivos le manifestaron que llevaban dos días de camino desde Salomó. El 19 de enero Salomó era liberado por los nacionales.

TRES AJUSTICIADOS.- Después de la guerra, el fiscal de la Causa General de Tarragona reclamó al Ayuntamiento el paradero de 43 vecinos de Salomó, entre ellos siete mujeres: Carmen Gil Massagué, en Bráfim; María Boronat Ferré, en el extranjero; Antonia Canals Boronat, en Salomó; Juana Civit Torrens, en Salomó; Genoveva Massagué Mañé, en Barcelona; Elvira Reverté Massagué, en Tarragona, y Teresa Solé Gavaldá, en ignorado paradero. José Tutusaus Canals, José Espulgas Boronat y José Espulgas Busquets fueron juzgados, condenados y ajusticiados en Tarragona. El resto de reclamados, unos exiliados en Francia, algunos fallecieron de muerte natural, otros cambiaron de residencia y la mayoría siguieron viviendo en Salomó.

COMIENZA LA RECONSTRUCCIÓN.- Con la entrada de los nacionales se constituyó un nuevo Ayuntamiento. Llegaron al pueblo Joan Creus y el sacerdote Juan Lloberas. Era imposible celebrar misa en el templo. Decidieron montar un altar en la plaza mayor para celebrar el domingo una misa de campaña de acción de gracias. Y comenzaron a limpiar de runas la iglesia parroquial. El mes de marzo, el párroco mosén Lloberas fue destinado a Sitges y mosén Marcial Martínez Balaguer fue nombrado ecónomo de Salomó. Comienza una generosa colaboración popular. Se constituyó una comisión con el objetivo de entronizar una nueva imagen del Sant Crist. La nueva imagen fue encargada a los hermanos Rius, con taller en Olot. Se abrió una suscripción popular, en la que colaboró todo el pueblo. Las paredes de la capilla del Sant Crist fueron lavadas con cebolla para eliminar el humo provocado por el incendio. Se reconstruyeron los altares con nuevas imágenes, procedentes de Olot. Pintaron la nave central y las laterales. Se colocaron baldosas nuevas en la nave, excepto en la capilla del Sant Crist, que se conservaron las que había el año 1924. Se tuvo que derribar la rectoría y construir una de nueva. El interior del templo quedó restaurado para la fiesta mayor del 3 de mayo de 1939. Fue la primera iglesia del obispado de Barcelona en ser restaurada y recuperada para celebrar el culto católico. Las obras de la casa rectoral finalizaron en 1942.

ENTRONIZACIÓN DEL NUEVO SANT CRIST.- El 2 de mayo de 1939, vigilia de la fiesta mayor, la nueva imagen del Sant Crist, que costó 5.500 pesetas, fue trasladada a Salomó. Durante la noche quedó depositada en un garaje, ante la estación del ferrocarril. A la entrada del pueblo fue levantado un gran arco del triunfo. Al día siguiente, festividad de la Santa Creu, el pueblo en procesión fue a recibir la nueva imagen llevada a hombros por los jóvenes del pueblo Joan Lluís Recasens, Ramón Alcón Alcón, Filiberto Dalmau Boronat, Simón Fernández Rull, Ramón Boronat Fortuna, Ignacio Boronat Solé, Ismael Alcón Alcón, José Solé Boronat, Pedro Galofré Guinovart, Juan Pascual Recasens y Juan Mercadé. La nueva imagen fue paseada en procesión por las calles de la villa, antes de entronizarla en su capilla de la iglesia parroquial. La misa fue oficiada por un sacerdote designado por el obispado de Barcelona, que bendijo la sagrada imagen y presidió la procesión junto con las autoridades locales y provinciales.

RESTAURACIÓN DE LA CAPILLA.- Con el tiempo, los fieles de Salomó llegaron a la conclusión de que la capilla del Sant Crist necesitaba una profunda restauración. La ocasión llegó en 1965, coincidiendo con el 250 Aniversario de su construcción. En 1961 se encargó el proyecto de restauración al arquitecto Jordi Bonet Armengol. En 1962 se constituyó una junta pro-restauración. Se solicitó ayuda y colaboración a los residentes y a los hijos del pueblo que vivían fuera, con muy buenos resultados. Un problema difícil de resolver fue la restauración pictórica de la capilla, de la que se encargó el artista pintor Joan Ribé Benet. El ingeniero Enric Ventosa dirigió la ordenación de la iluminación indirecta.

El día primero de mayo de 1965 – Mes de María -, la capilla fue consagrada por el abad del monasterio de Santa María de Poblet, Don Edmundo María Garreta, depositando en el altar las reliquias de Sant Antoni María Claret y de San Pío X.

Francesc Basco Gracià. Periodista. (Del libro inédito LA REPRESIÓN DEL FRENTE POPULAR EN TARRAGONA)

RODA DE BERÁ (Tarragona): HALLADOS VEINTIDÓS CADÁVERES DE PERSONAS NO RESIDENTES.

DestacadoRODA DE BERÁ (Tarragona): HALLADOS VEINTIDÓS CADÁVERES DE PERSONAS NO RESIDENTES.

RODA DE BERÁ, LA DESMEMORIA HISTÓRICA

HALLARON VEINTIDÓS CADÁVERES DE PERSONAS NO RESIDENTES

INTENTARON VOLAR EL ARCO DE BERÁ, PERO NO LO CONSIGUIERON

En el término municipal de Roda de Berá fueron hallados veintidós cadáveres de personas no residentes. Sólo una persona del pueblo, Salvador Güell Mercadé, alcalde hasta el 19 de febrero de 1936, pereció víctima de los sicarios del Frente Popular, fusilado en Barcelona. El 26 de septiembre fueron asesinadas en Roda cuatro personas, vecinos de Riudoms (Baix Camp); entre el 8 y el 10 de agosto fueron hallados dos cadáveres, identificados como vecinos de El Vendrell (Baix Penedés); entre el 12 y el 18 de agosto fue hallado un cadáver sin identificar y cuatro, identificados como vecinos de Valls (Alt Camp). El 20 de agosto fue hallado un cadáver sin identificar y tres identificados como vecinos de Tarragona. El 24 de agosto fueron hallados seis cadáveres sin identificar. En resumen, veintitrés víctimas, de las que sólo una era vecino de Roda de Berá. Los matones del Frente Popular habían elegido la CN-340 y el Arco de Berá como lugar ideal para perpetrar sus fechorías. Otro dato importante fue el hallazgo de diez cadáveres que no pudieron ser identificados. Estaban prohibidos oficialmente los entierros por el rito católico. Las víctimas fueron enterradas en una fosa común en el cementerio municipal de Roda. ¿Quién puede defender esta salvajada? ¿Dónde estaban los dirigentes de la Generalitat republicana? Seguramente, disfrutando de su reconfortante siesta diaria.

Pero todo no terminó aquí. Los anarquistas intentaron volar el Arco de Berà, pero norb1 lo consiguieron. Así defendían nuestro patrimonio Histórico Artístico los demócratas y cultos dirigentes del Frente Popular. Es el monumento romano más importante del municipio y uno de los más emblemáticos de la provincia. Es de un solo vano, con arco de medio punto sobre impostas señaladas y dos pilastras corintias por lado, estriadas sobre zócalo. El arquitrabe es de una hilada y se remata con un friso liso y cornisa. Fue dedicado por Licinio Sura, según la inscripción del friso, publicada del siguiente modo: “EX TESTAMENTO. L. LICINI. L.F. SERG. SURAE CONSECRATUM”. Durante el siglo XIX fue restaurado en tres ocasiones (1820, 1840 y 1848). En 1936 anarquistas de El Vendrell intentaron volarlo, pero sólo consiguieron dañar una de las pilastras, que fue restaurada después de la guerra, por el régimen del general Franco. En aquellos tiempos, la CN-340 discurría entre las pilastras del monumento. Años más tarde, la carretera fue desviada por ambos lados del arco para protegerlo. Se dejó visible una parte del piso de la antigua calzada romana que pasaba por debajo del arco. (En la imagen, así quedó el monumento con el intento de voladura, protagonizado por los cultos demócratas del Frente Popular).

Devastaron, saquearon e incendiaron la iglesia parroquial, las ermitas del término y un convento de monjas. Incautaron las fincas rústicas de vecinos de derechas y devastaron sus viviendas, robando cosechas, frutos, muebles y enseres domésticos.

EL ASESINATO DEL ALCALDE, SALVADOR GÜELL.

1.- SAVADOR GÜELL MERCADÉ, de 39 años de edad, labrador, de derechas, fue concejalrb2 y alcalde del Ayuntamiento del 25 de octubre de 1934 hasta el 19 de febrero de 1936. Se lo llevaron del pueblo el 30 de octubre de 1936 dos hombres forasteros y una mujer, armados hasta los dientes, en dirección a Barcelona, donde lo tuvieron unos días en una checa. Fue asesinado en el cementerio de Moncada; se ignora la fecha. Como personas sospechosas de haber colaborado en su detención, se señala a Francisco Colet Ventura, que fue a buscar a la víctima a su casa, acompañando a los forasteros, y lo trasladaron desde su domicilio hasta la Casa consistorial. Se exilió en la República Dominicana. Salvador Montagut Compte era el presidente del Comité local revolucionario del Frente Popular. Intervino para que se llevaran la víctima a Barcelona, para asesinarlo. Se exilió en Francia. También estaban relacionados con el crimen Juan Miró Jaujás, en la Modelo de Barcelona; Salvador Mercadé Batet y Bartolomé Martorell Pujol, ambos exiliados en Francia. Su hermano Vicente, de 66 años de edad, casado, natural de Roda, labrador, declaró ante el fiscal, delegado para la instrucción de la Causa General de Tarragona, que su hermano Salvador fue detenido por unos desconocidos – dos hombres y una mujer – en su propio domicilio, el 30 de octubre de 1936. Se supone que fue trasladado a Barcelona, pero hasta que hubo terminado la guerra no se conoció su paradero. Su cadáver fue hallado en una fosa común del cementerio de Moncada, reconocido por un trozo de vestido. El estado del cadáver impidió comprobar las heridas que presentaba. Declara que se supone con fundamento que intervino en el asesinato un primo de la víctima, llamado José Mercadé Elías, que ejerció de jefe de patrullas durante el dominio rojo. Ignora su paradero. La defunción de su hermano fue inscrita en el registro civil de Moncada.

VEINTIDÓS CADÁVERES DE NO RESIDENTESrb3

2.- JUAN BALDRES TUSQUELLAS, de 36 años de edad, labrador, vecino de El Vendrell, asesinado el 8 de agosto de 1936 en las cercanías del cementerio de la villa, por forasteros desconocidos. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego. Su defunción fue inscrita en mayo de 1939.

3.- JOAQUÍN CAÑIS MARTÍ, de 33 años de edad, labrador, vecino de El Vendrell, asesinado el 10 de agosto de 1936 en las cercanías del cementerio, por forasteros desconocidos. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego. Su defunción se inscribió en mayo de 1939.

4.- RAMÓN GIRÓ CORTÉS, de Valls. Su cadáver fue hallado, junto con otros, en la carretera nacional 340, término de Roda, entre el 12 y el 18 de agosto de 1936. Presentaba heridas por arma de fuego

5.- LAUREANO CATALÁ RODÓN, de Valls. Su cadáver fue hallado en la carretera nacional 340, término de Roda de Berá, junto con otros, entre el 12 y el 18 de agosto de 1936. Presentaba heridas por arma de fuego

6.- JOSÉ BATLLE PORTA, de Valls. Su cadáver fue hallado en la carretera nacional 340, término de Roda de Berá, junto con otros, entre el 12 y el 18 de agosto de 1936. Presentaba heridas por arma de fuego

7.- FRANCISCO GAZO FARGAS, de Valls. Su cadáver fue hallado en la carretera nacional 340, término de Roda de Berá, junto con otros, entre el 12 y el 18 de agosto de 1936. Presentaba heridas por arma de fuego

8.- PERSONA DESCONOCIDA, cadáver de un hombre sin identificar. Hallado en la carretera nacional 340, término de Roda de Berá, junto con otros, entre el 12 y el 18 de agosto de 1936. Presentaba heridas por arma de fuego

9.- PERSONA DESCONOCIDA, cadáver de un hombre sin identificar. Hallado en la carretera nacional 340, término de Roda de Berá, junto con otros, entre el 12 y el 18 de agosto de 1936. Presentaba heridas por arma de fuego

10.- ANTONIO VALLÉS RODÓN, de 43 años de edad, vecino de Tarragona, mozo de limpieza del matadero, asesinado el 20 de agosto de 1936 junto al Arco de Berá. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego.

11.- MANUEL ROMANÍ MAS, de 17 años de edad, vecino de Tarragona, asesinado el 20 de agosto de 1936 junto al Arco de Berá. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego.

12.- FRANCISCO VIDAL FRANQUÉS, de 40 años de edad, comerciante, exalcalde de Tarragona, asesinado el 20 de agosto de 1936 junto al Arco de Berá. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego.

13.- PERSONA DESCONOCIDA, cadáver de hombre sin identificar, hallado en el Arco de Berá el 20 de agosto de 1936. Presentaba heridas por arma de fuego.

14.- PERSONA DESCONOCIDA, cadáver sin identificar, hallado el 22 de agosto de 1936 en el término municipal de Roda. Presentaba heridas por arma de fuego.

15.- PERSONA DESCONOCIDA, cadáver sin identificar, hallado el 22 de agosto de 1936 en el término municipal de Roda. Presentaba heridas por arma de fuego.

16.- PERSONA DESCONOCIDA, cadáver sin identificar, hallado el 22 de agosto de 1936 en el término municipal de Roda. Presentaba heridas por arma de fuego.

17.- PERSONA DESCONOCIDA, cadáver sin identificar, hallado el 22 de agosto de 1936 en el término municipal de Roda. Presentaba heridas por arma de fuego.

18.- PERSONA DESCONOCIDA, cadáver sin identificar, hallado el 24 de agosto de 1936 en el término municipal de Roda. Se le encontró un papel con el nombre de Ángel Garreta, que coincidía con las iniciales A.G. que llevaba en la ropa. Presentaba heridas por arma de fuego

19.- PERSONA DESCONOCIDA, cadáver de hombre sin identificar, hallado el 24 de agosto de 1936 en el término municipal de Roda. Presentaba heridas por arma de fuego

20.- MIGUEL LLORENS MULONS, de 62 años de edad, labrador, vecino de Riudoms (Baix Camp). Su cadáver fue hallado el 26 de septiembre de 1936 en la CN-340, término de Roda. Presentaba heridas por arma de fuego

21.- JAIME ANGUERA TIÓ, vecino de Riudoms. Su cadáver fue hallado el 26 de septiembre de 1936, en la carretera de Barcelona a Valencia, término de Roda. Presentaba heridas por arma de fuego

22.- JOSÉ ALSINA PAULES, vecino de Riudoms. Su cadáver fue hallado el 26 de septiembre de 1936 en la carretera de Barcelona a Valencia, término de Roda. Presentaba heridas por arma de fuego

23.- PEDRO FONT BERTRÁN, vecino de Riudoms. Su cadáver fue hallado el 26 de septiembre de 1936 en la carretera de Barcelona a Valencia, término de Roda. Presentaba heridas por arma de fuego

INTENTARON VOLAR EL ARCO DE BERÁ

En los ocho últimos días del mes de julio de 1936 fue devastada la iglesia parroquial, conrb4 la quema de imágenes de santos, reliquias y objetos de culto, así como el convento de las monjas, las ermitas de Bará y de María de Guinovart, ambas situadas lejos del casco urbano. Se llevaron las campanas de la iglesia parroquial. También fue devastada la iglesia de Les Piles, radicada en el término municipal.

El alcalde republicano de la villa informa a la Audiencia provincial en 1937, en plena guerra civil, sobre las incautaciones realizas en el municipio. Edificios: La Iglesia parroquial ha sido transformada en almacén del Sindicato Agrícola. La Casa Rectoral, incautada, ha sido cedida en arriendo por el Ayuntamiento. Un Convento que fue de monjas, en buen estado de conservación, alberga las oficinas del Sindicato Agrícola. La ermita de Berá ha sido puesta el servicio de la Batería de Costa.

SAQUEOS.- Durante el mes de agosto de 1936 saquearon y robaron las viviendas de los siguientes vecinos: mosén Magín Pujol Solé, cura párroco; Luís Gili Sardá, José Hierro Ferré, Antonio Martí Navarro, José Vidal Vidal, Isidro Vidal Vidal, Mercedes Riera Solá, Dolores Mercadé Esteva y María de Guinovart.

INCAUTACIONES.- Se apoderaron de una fábrica de tejidos que había a la entrada de la población. Incautaron las fincas rústicas y robaron los frutos de los siguientes vecinos: Domingo Ventosa Elías, Mercedes Benaiges Virgili, Luís Gili Sardá, Antonio Martí Navarro, José Vidal Vidal, Isidro Vidal Vidal, Dolores Mercadé Esteva, Mercedes Riera Solá, Juan Mestre Garriga, Pedro Pasenat Llopis, José Matheu Ferré, Francisco Jover Artés, José Jover Artés y Jaime Palau Badía. El juez municipal adjudicaba a su antojo las fincas incautadas.

SOSPECHOSOS.– Como personas sospechosas de haber participado en estos delitos se relaciona a Salvador Montagut Compte, Salvador Mercadé Batet y José Mercadé Arall, Bartolomé Martorell Pujol, Pedro Mercadé Cañellas, exiliados en Francia; Francisco Colet Ventura, exiliado en Sudamérica; Juan Montagut Compte, Juan Miró Jaujá, Josefa Ventura Martorell, Adela Minguella Corbella, José Virgili Martorell, Juan Borrut Colet, José Morrós Boronat, todos en la cárcel.

IGLESIA PARROQUIAL DE SANT BARTOMEU.- Es de gusto renacentista, acabada en 1612. Fue restaurada después de la guerra y la persecución religiosa. El templo tiene una nave con capillas laterales. Cuenta con un coro y campanario. La puerta se abre a modo de arco de triunfo, con pilastras toscanas y arco de medio punto. Edificio de mampostería reforzado con sillares y con fachada de piedra. El templo fue saqueado y destruidos los retablos, las imágenes sagradas y el mobiliario litúrgico. Entre los retablos había alguno de estilo barroco de notable interés. Se llevaron las campanas del templo.

ERMITA DE LA MARE DE DÉU DE BERÀ.- Situada en un promontorio sobre un acantilado, de espaldas al mar. El edificio es de mampostería y piedra. En el exterior del lado oeste hay una estela funeraria medieval. La ermita resultó devastada por las turbas. Pereció la imagen de la Virgen de Berá, una escultura en madera policromada, del tipo de las sentadas, del siglo XIII.

INFORME DEL ALCALDE.- El 14 de agosto de 1962, el alcalde de Roda, José Figueras, dirige un oficio al fiscal de la Causa general de Barcelona, Gerona y Baleares sobre el vecino Francisco Colet Ventura, natural de Roda, nacido el 13 de julio de 1911, casado, agricultor, hijo de Teodoro y de Josefa, actualmente residente en Caracas (Venezuela), informando que perteneció durante la guerra a los Rabassaieres de Cataluña y fue secretario del Ayuntamiento de Roda durante el dominio rojo, aunque estaba en desacuerdo con la actuación del Comité marxista que regía la población. Su ideal político era el de la Unió de Rabassarires de Cataluña. Cuando se incorporó a filas del Ejército rojo, dicen en el pueblo personas solventes, que ostentó el cargo de Comisario político, desconociendo su actuación. “En su pueblo natal se cometió un solo asesinato, pero se ignora si tomó parte directa en el mismo”. Destaca que “no actuaba de una forma violenta, ni se tiene conocimiento de que haya tomado parte directa en desmanes ni asesinatos”.

Francesc Basco Gracià. Periodista. (Del libro inédito La represión del Frente Popular en Tarragona).

 

 

Pobla de Mafumet (Tarragona): DEVASTARON LA IGLESIA PARROQUIAL, SAQUEARON VARIAS CASAS Y QUEMARON EL ARCHIVO.

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En agosto de 1936, Antonio Padrell Navarro fue amenazado y perseguido por elementos extremistas de la población, entre ellos un tal Camagrosa, exiliado en Francia. En los meses de julio y agosto de 1936 quemaron el mobiliario de la iglesia parroquial, de la rectoría y de la casa del vecino, Luís Padrell Navarro. También fue saqueada la casa de José Padrell Gasol y de Ramón Gasol Dalmau. Se llevaron todos los muebles de esas casas. Como personas sospechosas de haber participado en esos delitos señala a unos veinte vecinos, con sus nombres y apellidos, muchos exiliados en Francia.

IGLESIA PARROQUIAL DE SANT JOAN BAPTISTA.- Fue construida el año 1867. El alcalde describe los daños causados, por un incendio provocado, en la destrucción total de los altares, imágenes religiosas, enlosado y los cristales de los ventanales. Valora los daños en 375.000 pesetas. De otras fuentes sabemos que el templo fue saqueado, destruidos las imágenes sagradas y los retablos, que fueron quemados delante del templo. Pereció en el incendio uno del último tercio del siglo XV, con escenas de la vida de San Juan Bautista, pintadas sobre tablas. Otros elemen­tos de retablos antiguos, aprovechados en una composición del siglo XVI, con una escultura de San Ramón, tallada en madera, dorada y policromada, de esta misma época, fueron también quemados. Una bellísima imagen de la Virgen, del tipo de las sentadas, talla­da en madera y policromada, del siglo XIII, fue escondida y se conservó enterrada durante algún tiempo, para preservarla de la destrucción. Descubierto el escondite, fue recogida por la comisaría del Patrimonio Artístico de la Generalitat y trasladada al Museo de Tarragona. Después de la guerra fue recu­perada y restituida al culto. La sacristía fue destinada a corral de conejos. Terminada la guerra, se inició una suscripción que no se llevó a cabo. Se recaudaron unas 1.500 pesetas, que fueron invertidas en reparar las puertas, los ventanales y una parte del enlosado.

ARCHIVO PARROQUIAL.- Se hallaba en el segundo piso de la abadía, en el interior de un armario cerrado con llave. Fue totalmente destruido durante la persecución religiosa. El año 1910 había en el archivo una colección de testamentos y cuarenta y dos libros, entre ellos, sacramentales que comenzaban el año 1773. Durante el año 2008 el fondo parroquial fue digitalizado, gracias al patrocinio del Ayuntamiento.

Francesc Basco Gracià. Periodista. (Del libro inédito La represión del Frente Popular en Tarragona)

ASESINADOS EN LA POBLA DE MAFUMET (Tarragona) EL BEATO JOSEP PADRELL Y SUS HERMANOS, ANTÓN Y JOAN

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Foto de familia: De pie: Jaume; la madre, Magdalena, y Salvador. Sentados: Antón (+), el beato Josep Padrell (+); una tía; Rosa, la hermana; el padre, Josep; los hermanos Joan (+) i Lluís. (Foto cedida por la familia Padrell).

La familia Padrell Navarro tuvo siete hijos: Joan, el beato Josep, Salvador, Jaume, Lluís, Antón y Rosa, de los cuales tres fueron fusilados: Joan, mosén Josep y Antón. El padre de familia, Josep, estaba enfermo en su casa. Los milicianos iban a verle, y le decían – para animarloque se pusiera bueno pronto, porque cuando estuviera recuperado lo matarían. Antón fue fusilado por milicianos cuando regresaba de l’Espluga Calba (Lleida, Arzobispado de Tarragona), de avisar a su hermano, mosén Josep, sobre el peligro que corría, dada la situación política del país. Joan y mosén Josep fueron fusilados en la Rabassada (Barcelona), en fechas distintas. Cuando asesinaban a mosén Josep, Lluís huyó, resultó herido, pero pudo salvar la vida y contó la odisea. La familia, con tres hijos fusilados, quedó destrozada. ¿Dónde estaban las autoridades de la Generalitat para detener esta locura? Seguramente, disfrutando tranquilamente de una buena siesta.

HISTORIA.- Antes del año 1160, el señorío de la Pobla de Mafumet pertenecía a la familia Montoliu. El 12 de agosto de 1426 Guillem de Montoliu vendió la población a Pere Arnau Ramón, tesorero de la catedral de Tarragona. El crecimiento demográfico de la población en el siglo XIV propició la construcción de una capilla en el recinto urbano para facilitar el cumplimiento del precepto dominical, ya que los fieles debían trasladarse a Sant Pere de Codony o a Sant Joan de Lledó, radicadas fuera del casco urbano. Esta última sólo era utilizada en periodos de mal tiempo o durante las crecidas del río Francolí.

El alcalde Agustí Piñol informa a Regiones Devastadas que el 18 de julio de 1936 el censo de la población era de 527 habitantes y de 515 al acabar la guerra. Había 150 edificios inscritos en el padrón municipal. Fueron destruidos parcialmente dos edificios, uno de ellos la iglesia, cuyos daños valora en 375.000 pesetas, y un edificio particular, con daños valorados en 4.000 pesetas.

EL TERROR MARXISTA.- A partir de febrero de 1936 se registraron en la población agitaciones del orden público, con propaganda marxista. Continuamente se producían manifestaciones y mítines, que terminaban con insultos y atropellos a las gentes de orden. Se adueñaron de la situación sin resistencia; el terror marxista se organizó en un Comité del Frente Popular. Los procedimientos aplicados eran la amenaza, la incautación y la detención. No hubo que lamentar asesinatos en el término municipal; se consumaron en otros municipios. Los primeros días del Alzamiento se establecieron milicias, con destino al frente del Ejército popular republicano. Se emplearon métodos terroristas para la recluta forzosa; amenazaban de muerte a los reclutas y sus familiares. Se castigaba con multas y supresión del racionamiento a los presuntos disidentes. Unos quince voluntarios salieron hacia el frente de Aragón. El traslado se efectuaba por medio de camiones requisados. Juan y Pedro Vallverdú fueron las personas encargadas de dirigir estas operaciones.

LOS PROTAGONISTAS.- Autoridades del Frente Popular en la localidad: José Fortuny Palau, Pedro Vallverdú Nin, Antonio Torrens Cañellas, José Blasi Anguera, José Benages Vaquero, Agustín Fortuny Palau, José Veciana Torres, José Vallverdú Mir, Francisco Mir Socias, Juan Fortuny Casellas, Francisco Fortuny Palau y José Praixechs y Praixechs. Integraron el Comité local Bernardo Fortuny Camps, Pedro Vallverdú Mir, Jorge Benages, Antonio Torrent, Emilio Reverté Dalmau y José Reverté Padrell. Eran, también, los dirigentes de de las colectivizaciones. Ocuparon los organismos de Justicia José Blasi Anguera y Juan Iglesias Torrent. Fueron dirigentes de los sindicatos Andrés Torrent Cañellas, José Benages y Antonio Torrent. Capitaneaban las patrullas Pedro Vallverdú, Emilio Reverté, José Cañellas y Juan Vallverdú Nin.

Devastaron la iglesia, profanaron las imágenes religiosas y persiguieron al cura párroco. La misma suerte sufrieron las órdenes religiosas radicadas en el municipio. El Comité local incautó propiedades privadas, fincas rústicas e industrias.

La liberación motivó la alegría general del vecindario. Los dirigentes locales del Frente Popular emprendieron el camino del exilio, entre ellos Pedro Vallverdú, Andrés Torrens Cañellas, José Reverté, José Blasi Anguera, Carlos Reverté Padrell y José Cañellas Sendra.

UNA FAMILIA DESTROZADA

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1.- JOAN PADRELL NAVARRO, de 43 años de edad, labrador, afiliado a la CEDA, natural y vecino de La Pobla, asesinado el 17 de septiembre de 1936 en la Rabassada (Barcelona). pm3Su hermano Luís Padrell Navarro, de 37 años de edad, casado, labrador, natural y vecino de La Pobla, declara ante le juez que su hermano Juan fue detenido por las Patrullas de Control de Barcelona, por orden de Pedro Vallverdú Mir, el 17 de septiembre de 1936. Fue trasladado a un local de la Gran Vía de Barcelona, y, después de recibir órdenes del Comité local de La Pobla de Mafumet, fue asesinado en la carretera de la Rabasada, de Barcelona. Su cadáver fue hallado en el Hospital Clínico; presentaba heridas en todo el cuerpo. Como personas sospechosas de haber participado en el crimen señala al Comité local. Y, en particular, a Emilio Reverté Dalmau, residente en la localidad, y José Reverté Padrell, exiliado en Francia. Su defunción fue inscrita en el registro civil de Barcelona. La víctima era hijo de José y de Magdalena, casado con Montserrat Bagués, de cuyo matrimonio no quedaron hijos. El juez municipal del Juzgado número 2 de Barcelona, expidió el certificado de defunción el 16 de agosto de 1943, inscrita en el folio 394, acta 1079, libro 191.

2.- ANTÓN PADRELL NAVARRO, de 29 años de edad, afiliado a la CEDA, asesinado el 13 de agosto de 1936 en las cercanías de Tarrés (Lleida). Su hermano Luís, de 37 años de edad, casado, natural y vecino de La Pobla, declara ante el juez que su hermano Antonio fue detenido por el Comité de l’Espulga Calba (Lleida) el 12 de agosto de 1936, a donde había ido para avisar a su hermano, mosén Josep, sobre la peligrosa situación. Fue expulsado de la población, y al llegar a las cercanías de Tarrés, fue apresado por dos individuos del Comité local y asesinado. Su cadáver presentaba varias heridas por arma de fuego. Como personas sospechosas de haber participado en el crimen señala a los Comités de l’Espulga Calba y de La Pobla de Mafumet. La víctima era hijo de José y de Magdalena, y estaba soltero. Su hermana, Rosa Padreny, de 28 años de edad, natural de La Pobla, vecina de Barcelona, confirmó ante el juez de la Ciudad Condal que su hermano fue detenido por desconocidos y asesinado en la carretera de Tarrés.

3.- BEATO JOSEP PADRELL NAVARRO, de 38 años de edad, sacerdote, asesinado el 8 de septiembre de 1936 en Barcelona. Nació en La Pobla el 8 de marzo de 1898; bautizado elpm4 día 11 del mismo mes y año. Le fueron impuestos los nombres de Josep, Antoni y Joan. Muy joven ingresó en el Seminario Pontificio de Tarragona. Tuvo una especial predisposición por la música. Fue ordenado sacerdote el 18 de junio de 1922. El Archivo Musical del Seminario custodia un buen número de sus partituras. Fue maestro de capilla del Seminario durante los años veinte. Algunas de sus mejores partituras las compuso estando en el Seminario. A los 24 años compuso la obra Magnus Sanctus Paulus. Si la persecución religiosa no hubiera segado su vida, el beato Padrell sería hoy uno de los maestros de mayor renombre del país de música sacra. Al estallar la guerra y agravarse la persecución religiosa, mosén Josep Padrell era beneficiado – organista de la parroquia de l’Espluga Calba (Lleida). Avisado por su hermano Antón, consiguió trasladarse a Barcelona para refugiarse en casa de su hermano Lluís, que residía en Sants. Allí estuvo unos días. Su cuñada, María Granell, le aconsejó que sabiendo tanta música podía incorporarse a una compañía de teatro o de zarzuela, para pasar desapercibido y pasarse a los nacionales si se daba el caso. A lo que contestó: “Si fent teatre o sarsuela he de pecar, prefereixo morir”. Desde Sants se trasladó a Girona, acompañado por su hermano Lluís, donde se hospedaron en una fonda. Trabajaban como payeses en una masía. La muerte de un miliciano provocó una manifestación en la ciudad, a la que se unieron para despistar. Pero un ferroviario de El Morell reconoció a Lluís, lo denunció y las Patrullas de Control los detuvieron. Les obligaron a trasladarse a la fonda y les robaron cuanto allí tenían. Después, los trasladaron a la estación del tren, los encerraron en un despacho y les sometieron al siguiente interrogatorio:

Miliciano: Tú, ¿a qué te dedicas?

Lluís: Soy agricultor.

Miliciano: Y tú (dirigiéndose a Josep).

Lluís: Es agricultor, como yo.

Miliciano: ¡Tú calla! ¡Que conteste él!

Mosén Josep no negó su condición de sacerdote. “Jo sóc sacerdot, si per això han de matar-me, ja poden fer-ho”.

El 7 de septiembre de 1936 fueron apresados y trasladados a Barcelona. Varios milicianos se presentaron en la celda, y dijeron: “Són aquestos”. Alrededor de las ocho de la tarde les dieron la cena. Después, Lluís, arrodillado, se confesó ante su hermano sacerdote. A las nueve de la noche fueron a buscarlos; les obligaron a subir a un coche, escoltados por varios milicianos, acompañados de otro vehículo lleno de guardias. Se dirigieron a la Rabassada (Barcelona). Durante el camino, Lluís preguntó a los milicianos adónde los llevaban. Su hermano, mosén Josep, le dijo: “No et preocupis, la mort és un no res”. Lluís insistió, y su hermano le contestó: “Perdona’ls, Lluís, perdona’ls. No guardis mai rencor a ningú”. Al bajar del vehículo, Lluís dijo a su hermano sacerdote: “Tú baixaràs per aquesta porta, corre i salva’t”. Al bajar del vehículo, Lluís repitió: “Marxa, salva’t!”. Respuesta del sacerdote: “No m’escaparé!”. En un instante los dos hermanos se abrazaron; mosén Josep dijo a su hermano: “Fins al Cel!”. Lluís se abalanzó sobre el jefe del comando, mientras otro le daba un culatazo; se zafó de ambos y emprendió la huida. Mientras, mosén Josep permanecía inmóvil. Las balas silbaban, pero Lluís pudo huir, mientras su hermano moría fusilado por ser sacerdote. Era la madrugada del 8 de septiembre de 1936. Lluís, en su huida resultó herido en un brazo. Sus captores siguieron el rastro de la sangre, pero no lograron apresarlo. En plena noche, vio una lucecita en el campo. Era una masía; se acercó y escuchó que rezaban el rosario. Llamó a la puerta, le acogieron y le curaron la herida; pero no quiso quedarse para no comprometerlos. Continuó su camino en plena noche y logró salvar la vida. Gracias a su declaración ha sido posible narrar esos hechos tan detallados. El juez del Juzgado número 12 de Barcelona certificó la muerte violenta de mosén Josep, el 8 de septiembre de 1936. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego.

4.- JOSÉ MARÍA DALMAU VALLVÉ, de 26 años de edad, labrador, afiliado a la CEDA, asesinado el 23 de septiembre de 1938 en el frente. Su hermano, Pablo Dalmau Vallvé, de 31 años de edad, soltero, natural y vecino de La Pobla, declara que su hermano José María, labrador, de 25 años de edad, resultó muerto en el frente de combate.

5.- LUÍS RAMÓN SABATÉ, de 23 años de edad, labrador, tradicionalista, asesinado el 15 de junio de 1938 en el frente de combate. Su padre, Luís Ramón Marzo, de 50 años de edad, labrador, natural y vecino de La Pobla, declara ante el juez que su hijo, Luís Ramón Sabaté, labrador, de 20 años de edad, murió en el frente de combate. La víctima era hijo de Ramón y de Rosa, y estaba soltero.

Nota: El 12 de junio de 1943, la alcaldía de La Pobla de Mafumet comunica a la fiscalía de la Causa General de Tarragona, que los jóvenes José María Dalmau y Luís Ramón Sabaté murieron en el frente luchando con el Ejército popular republicano, donde se habían alistado, y que ambos pertenecían a familias simpatizantes de partidos de derechas. Perdieron la vida a consecuencia de la guerra; se ignora si fueron víctimas de un asesinato.

6.- PERSONA DESCONOCIDA.- Su cadáver fue hallado el 14 de enero de 1939 en la vía férrea, con heridas de bala. Aparentaba una edad de 32 años; tenía el pelo rubio, la nariz aguileña, barba regular, tez regular, vestía un chaleco negro, pantalones grises y zapatillas.

DEVASTARON LA IGLESIA PARROQUIAL, SAQUEARON VARIAS CASAS Y QUEMARON EL ARCHIVO.

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En agosto de 1936, Antonio Padrell Navarro fue amenazado y perseguido por elementos extremistas de la población, entre ellos un tal Camagrosa, exiliado en Francia. En los meses de julio y agosto de 1936 quemaron el mobiliario de la iglesia parroquial, de la rectoría y de la casa del vecino, Luís Padrell Navarro. También fue saqueada la casa de José Padrell Gasol y de Ramón Gasol Dalmau. Se llevaron todos los muebles de esas casas. Como personas sospechosas de haber participado en esos delitos señala a unos veinte vecinos, con sus nombres y apellidos, muchos exiliados en Francia.

IGLESIA PARROQUIAL DE SANT JOAN BAPTISTA.- Fue construida el año 1867. El alcalde describe los daños causados, por un incendio provocado, en la destrucción total de los altares, imágenes religiosas, enlosado y los cristales de los ventanales. Valora los daños en 375.000 pesetas. De otras fuentes sabemos que el templo fue saqueado, destruidos las imágenes sagradas y los retablos, que fueron quemados delante del templo. Pereció en el incendio uno del último tercio del siglo XV, con escenas de la vida de San Juan Bautista, pintadas sobre tablas. Otros elemen­tos de retablos antiguos, aprovechados en una composición del siglo XVI, con una escultura de San Ramón, tallada en madera, dorada y policromada, de esta misma época, fueron también quemados. Una bellísima imagen de la Virgen, del tipo de las sentadas, talla­da en madera y policromada, del siglo XIII, fue escondida y se conservó enterrada durante algún tiempo, para preservarla de la destrucción. Descubierto el escondite, fue recogida por la comisaría del Patrimonio Artístico de la Generalitat y trasladada al Museo de Tarragona. Después de la guerra fue recu­perada y restituida al culto. La sacristía fue destinada a corral de conejos. Terminada la guerra, se inició una suscripción que no se llevó a cabo. Se recaudaron unas 1.500 pesetas, que fueron invertidas en reparar las puertas, los ventanales y una parte del enlosado.

ARCHIVO PARROQUIAL.- Se hallaba en el segundo piso de la abadía, en el interior de un armario cerrado con llave. Fue totalmente destruido durante la persecución religiosa. El año 1910 había en el archivo una colección de testamentos y cuarenta y dos libros, entre ellos, sacramentales que comenzaban el año 1773. Durante el año 2008 el fondo parroquial fue digitalizado, gracias al patrocinio del Ayuntamiento.

Francesc Basco Gracià. Periodista. (Del libro inédito La represión del Frente Popular en Tarragona)

LA GENERALITAT REPUBLICANA, RESPOSABLE DE LAS EXPOLIACIONES A LA IGLESIA Y AL ESTADO

DestacadoLA GENERALITAT REPUBLICANA, RESPOSABLE DE LAS EXPOLIACIONES A LA IGLESIA Y AL ESTADO

TARRAGONA: LA DESMEMORIA HISTÓRICA

LA GENERALITAT REPUBLICANA, RESPOSABLE DE LAS EXPOLIACIONES A LA IGLESIA Y AL ESTADO

Los cultos demócratas del Frente Popular que gobernaban Tarragona (1936-1939) consintieron que los libertinos de siempre causaran importantes daños en el Tesoro Artístico de la Iglesia y el Estado en la capital y provincia, perpetrando una importante expoliación de valores, alhajas, oro y objetos preciosos. Estas tropelías fueron autorizadas de facto por las autoridades gobernantes durante aquellos años lúgubres. Los declarantes abajo firmantes confirman que las autoridades que ordenaron las expoliaciones en los distintos Bancos fueron la Generalitat de Cataluña, los Comités revolucionarios antifascistas y los Ayuntamientos republicanos. Cuando se cometían estos lamentables delitos, sin que nadie moviera un dedo, excepto los ladrones, ¿Dónde estaba Lluis Companys, Josep Tarradellas y los ilustres consellers que conformaban el Gobierno autónomo? Como era verano, se presume que estarían durmiendo una profunda y reconfortante siesta, – como se dice ahora de algunos políticos -, sin que estos y otros delitos les despertaran de su profundo sueño. Se enteraron de los terribles sucesos, provocados por los libertarios, cuando se vieron exiliados en Francia, algunos con sustanciosas cuentas en Bancos galos, producto de lo incautado.

Los que hoy pretenden enmascarar con buenísmo estos terribles sucesos, se afanan en esconder la auténtica verdad histórica, afirmando hasta la saciedad que en Tarragona se logró salvar el Patrimonio Artístico. Mentira. Todo estaba preparado para cruzar la frontera. El problema de los defensores de nuestro patrimonio – para llevárselo al extranjero – y la suerte nuestra fue que no les dio tiempo a consumar su delito, y se vieron obligados a cruzar la frontera sin su botín. Esto declara Serra Vilaró, canónigo archivero de la Catedral de Tarragona, y Samuel Ventura, delegado del Servicio de Defensa del Patrimonio Artístico. Las noticias aparecidas en Diario Español lo corroboran. Lean.

SERRA VILARÓ: TODO EL TESORO ARTÍSTICO TRANSPORTABLE FUE SUSTRAÍDO PARA LLEVARLO AL EXTRANJERO.

En el folio 17 de la pieza separado número 11, correspondiente al Tesoro Artístico, en declaración prestada por Mn. Juan Serra Vilaró, dice: “Que es el canónigo archivero de la Catedral Metropolitana de esta capital y encargado de la recuperación del Tesoro Artístico de la misma. Que todo el Tesoro Artístico fácilmente transportable, como retablos, tapices, cálices, Cruces de rico metal, fueron sustraídos para llevarlos al extranjero, habiendo detenido la mayor parte de ellos el Ejército nacional en la frontera francesa. Parte de ellos llegaron a Ginebra. Que entre los objetos sustraídos por elementos del Frente Popular figuran las que a continuación se relacionan, cuyo enorme valor manifiesta el dicente que no es capaz de calcular: Nueve retablos barrocos y del renacimiento, destruidos. Ocho retablos góticos, tres de la Catedral y el resto del Tesoro Artístico de la misma, recuperados. Quince tablas procedentes de retablos góticos, recuperados. Un templete de filigrana de plata con piedras preciosas de grandes dimensiones, que cobijaba la Custodia, fundido. Un ostensorio de plata, con abundantes piedras preciosas, recuperado. Un viril de oro macizo de un kilo de peso, desaparecido. Siete relicarios góticos de plata y oro, algunos con esmaltes, recuperados. Dos vera cruces, una de plata dorada con camafeos romanos y piedras preciosas y otra de oro con piedras y esmaltes, recuperados. Tres cruces románicas, dos de ellas con esmaltes, recuperadas. Ocho cruces góticas procesionales de plata, recuperadas. Un paño mortuorio de los Duques de Segorbe y Cardona, recuperado. Cincuenta y dos tapices, en los que hay varias historias representadas, recuperados. Varias casullas góticas y telas preciosas, recuperadas. Todos los cálices y demás joyas de plata del Tesoro de la Catedral, que no se pueden reseñar por su gran número y estar dispersas actualmente en las distintas sacristías. Lo que se conservó de la Catedral se debe a que los elementos marxistas quisieron convertirla en Museo Medieval.

Todo fue recuperado en Darnius (frontera francesa) y en el Centro de Recuperación de Barcelona. Trece de los tapices y el paño mortuorio se recuperaron en Zaragoza, adonde fueron trasladados desde la frontera francesa por el Servicio de Recuperación Nacional para exponerlo en la capital aragonesa. Figuran estampadas las firmas de mosén Serra Vilaró, Alejandro Sanvicente y Pedro Solano.

SAMUEL VENTURA: UN ENORME CAUDAL DE OBJETOS FUE HALLADO EN BESCANÓ (GIRONA).

En el folio núm. 18 de la pieza núm. 11, correspondiente al Tesoro Artístico, obra una declaración de Samuel Ventura Solana, en la que dice:

“Que en los primeros días del mes de febrero de 1939 se hizo cargo, por orden de la superioridad, de todos los servicios del Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos en la ciudad de Tarragona y de la delegación del Servicio de Defensa del Patrimonio Artístico Nacional, dedicándose a la tarea de devolver a entidades y particulares los objetos artísticos, bibliográficos y arqueológicos de los que habían sido desposeídos durante la revolución.

“Que esto hubo que hacerlo con los objetos que integraban el enorme depósito que encontró establecido en el palacio arzobispal y con los que se habían diseminado por otros depósitos de Cataluña, como el Museo Arqueológico, el Palacio Nacional, el Palacio de Pedralbes, todos de Barcelona, y los descubiertos en Figueres, Girona capital y, sobre todo, en una casa de campo situada en Bercanó, en la carretera de Girona a Olot, donde se encontró un caudal enorme de objetos procedentes de las colecciones históricas de los establecimiento oficiales y de varios particulares.

“Que tuvo que orientar su actividad, especialmente en la recuperación de los fondos del Museo Arqueológico provincial y del Museo Paleocristiano, centros de su obligada atención, por ser los destinos que sirve en la actualidad. De estos Museos se halla ultimada en el día la reversión de sus colecciones, labor de la que se ha ido informando por vía administrativa a las autoridades ministeriales. Se puede establecer que han aparecido casi todos los objetos que las componían, incluso la célebre muñeca de marfil que por el valor intrínseco y de afección que se le atribuía, se guardaba antes de la guerra en el Banco de España (sucursal de Tarragona) y fue arrebatada de su seguro resguardo, trasladada al extranjero y aparecida con los fondos que el Gobierno español logró recuperar, despedazada, sin que en el taller de restauraciones del Museo Arqueológico Nacional – donde en la actualidad se conserva, provisionalmente – haya podido conseguirse la integridad que tenía antes de 1936. (Años después, la muñeca de marfil logró ser reconstruida y hoy se puede admirar en el Museo Arqueológico de Tarragona).

“Que del Museo Arqueológico provincial sólo se puede señalar como desaparecido, entre alguna pieza de poca importancia, una sortija de oro de la época visigoda, con inscripción número 3.231 del catálogo. Del Museo Paleocristiano desaparecieron todas las monedas que se conservaban en un mueble en la sala central del establecimiento y procedían de la Necrópolis, mueble que el declarante encontró fracturado y totalmente vacío al hacerse cargo del servicio, a los pocos días de la liberación de la capital”. Firman la declaración Alejandro Sanvicente, Samuel Ventura y Pedro Solano, rubricados, el cinco de junio de 1945.

PEDRO SOLANO: EXPOLIACIÓN DE VALORES, ALHAJAS, ORO Y OBJETOS PRECIOSOS.

Pedro Solano Vernich, secretario letrado de la Causa General que se instruye en Tarragona y su provincia, de la que es fiscal instructor delegado, Alejandro Sanvicente Sama, certifica que los datos obrantes en las piezas separadas de Banca y Tesoro Artístico, obran los siguientes datos referentes a la expoliación de valores, alhajas, oro y objetos preciosos.

Valor de las alhajas sustraídas, 320.150,00 pesetas. Alhajas incautadas, no valoradas: 77 sortijas, 68 pendientes, 68 alfileres de pecho y corbata, 7 pares de gemelos, 11 pendantif, 2 collares, 41 pulseras, 22 cadenas, 16 rosarios, 13 cruces, 15 medallas, 1 portamonedas, 1 colgante de cadena de reloj, 1 cubierta de tarjetero, 1 lápiz de oro, 1 cáliz, 1 patena, varias joyas de la Iglesia, 1 presillo y 1 reloj de oro. Todas estas joyas de oro engarzadas con piedras preciosas. Pesetas oro, sustraídas del Banco de España, Banca privada y particulares: 1.624.607, 68 pesetas; 425 dólares, 140 francos, 2 libras esterlinas y 5 dracmas.

En los distintos oficios que obran en la Causa General de Tarragona, unidos a la pieza separada de Banca, los directores de los establecimientos bancarios declarantes hacen constar que las autoridades que ordenaron las expoliaciones en los distintos Bancos fueron la Generalitat de Cataluña, los Comités revolucionarios antifascistas y los Ayuntamientos republicanos designados por el Organismo autónomo. No consta la fecha en que fueron llevadas a cabo estas expoliaciones.

Diario Español, 9 de febrero de 1939.

RECUPERACIÓN DEL TESORO ARTÍSTICO.- Diario Español  informa, en un amplio reportaje de J. Cusidó, que  “ayer, a las seis y media de la tarde, fue ocupada la ciudad de Figueres.” En el sumario destaca que “en Olot fue hallado un depósito de obras de artetesoro1 procedentes del Museo de Barcelona y de la Catedral de Tarragona”. También en portada publica una amplia información, que titula: “El tesoro artístico de Tarragona a merced de la horda”. Informa sobre los objetos desaparecidos de los Museos de la ciudad y de la Catedral.  Obras de valor arqueológico y artístico destinadas al ser trasladadas al extranjero, piezas que fueron admiración del mundo y orgullo de la ciudad. Fernando Castellarnau, agente en Tarragona de los Servicios de Recuperación Artística, declara al Diario que “los rojos comenzaron a llevarse objetos de valor artístico o arqueológico de la ciudad en abril de 1937”. A medida que los nacionales avanzaban mayor era la actividad requisitoria. Declara que los directores de la evacuación eran “los señores Mallol y Rebull, ambos delegados de la Generalitat”. Tres días antes de la llegada de los nacionales a Tarragona, “seis camiones de la Generalitat se llevaron lo que creyeron oportuno, salvo una serie de objetos religiosos que guardaron en una caja oculta en una habitación disimulada que se descubrió”.  En esta habitación fueron halladas gran cantidad de piezas de orfebrería religiosa, como cálices, custodias, reliquias, misales, procedentes de parroquias del arzobispado. Se encontró el venerado Brazo de Santa Tecla y la Cruz procesional, de plata, de Santa Coloma de Queralt. (En la imagen, el recorte de la portada del Diario, que titula “El tesoro artístico de Tarragona a merced de la horda”).

Del Museo provincial, considerado el segundo de España en importancia, se llevaron – según el agente -, entre otras cosas, el Baco Joven, bellísimo mármol de la escuela de Praxiteles; la Venus saliendo del baño, obra de gran valor artístico; el lampadario de bronce, en el que aparece la figura de un niño etíope sosteniendo una bandeja; una colección numismática de unos tres mil ejemplares; los bustos de los emperadores romanos; el mosaico de la Medusa…

Se apropiaron de varias piezas procedentes del tesoro artístico del Museo Diocesano. Los importantes retablos góticos de Borrasa y Hortoneda; una significativa colección de tapices, que fueron donados a la Catedral por el cardenal Cervantes y por el prior Girón de Rebolledo. Esta colección constaba de 39 piezas de los más afamados artistas, distribuidas en nueve series o colecciones. Se llevaron, también, ropas de culto y otros objetos.

Del tesoro de la Catedral se apropiaron del Paño mortuorio de Poblet, la magnifica urna del Sacramento, la custodia moderna, las reliquias de San Jorge y San Fructuoso, y otros objetos. La mayoría del tesoro artístico incautado pudo ser recuperado, gracias a la labor de los Servicios de Recuperación Artística del Estado. Así lo confirma el Diario de 24 de febrero, que anuncia que ha sido recuperado parte del tesoro artístico incautado, entre el cual se hallan los 39 tapices de la Catedral, el Baco Joven, cuatro sarcófagos de la Necrópolis y los mosaicos desaparecidos. También se recuperó el paño mortuorio de los Cardona, de Poblet, Los objetos de arte estaban profusamente diseminados a lo largo de la frontera, por lo que no fue fácil recuperarlos.

Diario Español, 4 de enero de 1940.

EL NÚMERO DE OBJETOS RECUPERADOS ES ENORME.- El Diario publica la noticia de la recuperación de buena parte del patrimonio histórico artístico de Tarragona, incautado durante la Guerra Civil. Samuel Ventura, director del Museo Arqueológico, informa sobre las piezas recuperadas. Tres grandes camiones salieron de Tarragona, con miembros del Servicio de Recuperación Artística, para trasladar los objetos recuperados, situados eventualmente en Monfullá, municipio cercano a Girona. Según informa Samuel Ventura, “el número de objetos recuperados es enorme”. El Baco Joven, la Cabeza de la Medusa, la Virgen gótica, del Museo Diocesano, de mayor tamaño que el natural. Los cuatro sarcófagos de la Necrópolis, denominados de San Pedro y San Pablo, de los Leones, del Lector y de Leocadio o del Sacrificio de Isaac. También se recuperaron gran número de retablos góticos, cuadros y otros objetos de valor, entre los que merecen especial mención un San Antonio, de Zurbarán; piezas de los retablos de San Jaime de Vallespinosa, y del retablo de Borrasá, que figuraba en la capilla de Ntra. Sra. de Montserrat, de la Catedral. Y otros retablos de Cabacés (Priorato), y de San Bartolomé, de la Catedral. Se recuperaron, asimismo, nueve cajones y baúles de orfebrería religiosa, figurando más de cien cálices, muchísimos relicarios, incensarios y otros objetos religiosos. En una gran caja se escondía la urna que se exponía en la Catedral el día de Jueves Santo. De la Biblioteca del Seminario se recuperaron once volúmenes de la Biblia manuscrita, con glosas. Y de la Biblioteca provincial, la colección de manuscritos incunables, documentos en pergamino, así como muchísimos volúmenes de la biblioteca de Pedro de Aragón.  Aunque lo más importante ha sido recuperado, “en Monfullá ha quedado todavía parte del tesoro provincial”.

RECUPERADA LA VIRGE DE LA CINTA.- Una nota en portada del Diario del mismo día, a una columna, informa que la imagen de la Virgen de la Cinta de Tortosa, que había sido robada durante la guerra, ha sido recuperada por los agentes de Recuperación Artística de Vanguardia en los locales de la “institución separatista, Foment de la Pietat Catalana”. La Virgen y los objetos de culto, todos de plata, fueron trasladados allí por un sindicato de Impresores. El estado en que fueron hallados los objetos de culto demuestra que “eran destinados a la fundición, ya que las bellísimas piezas halladas tenían muchas partes abolladas a martillazos”.

En el Diario del 17 de marzo, el corresponsal de Tortosa comenta que “corren rumores de que la reliquia de la Santa Cinta, tan venerada por los tortosinos, fue vista durante la retirada del Ejército republicano hacia Francia, en un pueblo existente entre Vic y Girona.” Se ruega a quien pudiera dar algún detalle lo comunique a las autoridades, porque “es la enseña más sagrada y el símbolo más ferviente de la catolicidad de los tortosinos”.

Diario Español, 11 de marzo de 1939.

REUS: PATRIMONIO ARTÍSTICO RECUPERADO.- Han sido halladas 32 cajas que contenían diversos objetos, entre ellos, el busto de plata de San Pedro, patrón de Reus, y la venerada cabeza de Santa Úrsula, de Valls, entre otros. El alcalde de Reus, señor Aguadé Pallarés, viajó a varios pueblos de la frontera francesa para recuperar para la ciudad los objetos robados. Visitó numerosos pueblos y masías, así como las poblaciones de Ripoll, Olot, Figueres y Girona, ayudado por miembros del Servicio de Recuperación Artística. Después de mucho buscar, encontraron en una masía 23 cajas llenas de objetos de Museo de Reus, así como la mencionada cabeza de Santa Úrsula de Valls.

Entre lo mucho que encontraron se hallan las tablas pintadas al óleo de San Pedro, salvado por Jesús del peligro del naufragio; trece figuras, Jesús lavando los pies a San Pedro; dieciséis figuras; San Pedro y una mujer muerta, y otros muchos. Pertenecían al gran retablo del altar mayor de la Prioral. También se encontró un paso de Semana Santa, la cruz de madera, esculpida y dorada, que contiene todos los elementos de la Pasión: es del siglo XVIII y de estilo Renacimiento. Pertenece al Paso conocido como la “Creu dels Ollers”, que todos los años salía en la procesión del Viernes Santo. Se recuperó, también, la tela de Baldomero Galofré, propiedad de “El Cículo”.

NUEVE CAJAS MÁS.- En otra masía del Pirineo, muy cercana a la frontera, encontraron nueve cajas más, llenas de objetos del Museo de Reus. Entre otras muchas, estaban las que pertenecían a la parroquial de San Pedro: una arqueta de plata fundida lisa, adornada con crestería con motivos barrocos, que pesaba 480 gramos; un crucifijo (cruz sobre tabla) de plata lisa, con el escudo de la casa Tamarit; un aspersorio de plata repujado, con escudo (rosa, tiara y llaves); una pechina de bautizar, de plata repujada; un relicario de plata del siglo XVIII, de la capilla de Ntra. Sra. de los Dolores; una corona de gloria, adornada con  flores y hojas de plata repujada, perteneciente a la misma capilla; una arqueta italiana de plata dorada, encelada, con aplicaciones de filigrana de plata, del siglo XVII, donativo de los marqueses de Tamarit, con un peso de 4.700 gramos; el relicario de San Sebastián, de plata repujada, fechado en 1686, con la imagen del santo y en el pie delantero, el escudo de Reus, que pesa 1.150 gramos; relicario cilíndrico de un santo, obispo, pertenece al siglo XVII, que pesa 1.060 gramos; una custodia de plata dorada repujada y cincelada, con el escudo de los Tamarit, que pesa 4.950 gramos; un relicario de plata repujada, con el escudo de esmalte, con la imagen fundida de San Bernardo, en lo alto; pertenece al siglo XVII, de estilo barroco, pesa 28.650 gramos; una cruz procesional de plata repujada.

Y una pieza que para los reusenses el fundamental en su patrimonio. La imagen de San Pedro, patrón de Reus, de plata repujada y cincelada, del siglo XVII, de estilo barroco, con una base de 48,5 x 36,6 y 64,5 centímetros de alto, pesa 11.000 gramos. De la parroquia de la Sangre se pudieron recuperar, entre otros elementos, una cruz relicario de plata, repujada y cincelada, de estilo Luís XVI, fechada en 1818; una corona de espinas de plata repujada, del siglo XVII. De la parroquia de la Providencia se pudo recuperar un relicario cilíndrico de plata repujada con esmalte, de la Sagrada Familia y de la Caridad, del siglo XVIII, de estilo barroco.

SANTUARIO DE LA MISERICORDIA.- Del Santuario de la Misericordia no se pudo recuperar la imagen de la Virgen de la Misericordia, pero fueron hallados varios objetos de interés artístico y religioso, tales como una custodia de plata repujada con gran riqueza de detalles, con la corona y el manto real sostenido por dos ángeles, con nubes bajo el manto y seis cabezas de ángeles; una corona real de plata repujada y nimbada; el báculo del obispo Grau;  un relicario en forma de custodia de plata, en cuyo centro destaca la Virgen de la Misericordia y reliquias de los santos Próspero, Vicente y Victoro, más abajo se pueden ver dos cabezas de ángel y una rosa adicional, y al revés, la Santa Faz circundada por reliquias de varios santos, y más abajo dos cabecitas, estando el pilar ilustrado con garleadas de rosas, pertenece al siglo XVIII, de estilo Luís XV, que pesa 3.300 gramos; una mitra de tisú, de plata, con aplicaciones de piedras preciosas, que perteneció al obispo Grau.

ÓLEOS DE FORTUNY.- También hallaron dos óleos de Mariano Fortuny, procedentes de casa Figueres, y varios dibujos a lápiz, entre ellos La batalla de Wad Ras y Alrededores de Tetuán, este último, un donativo que hizo a la ciudad el ilustre artista. Según declara el alcalde de Reus, de los trece coches del servicio de bomberos, que los republicanos requisaron en la retirada, valorados de 400.000 pesetas, sólo se pudo hallar un moto-bomba en el matadero de Girona. El alcalde tuvo que regresar a Reus con todo el material hallado, pero tenía que volver porque no todo lo requisado había sido hallado, según su propia confesión.

Diario Español, 11 de abril de 1939.

OBJETOS EN UN POLVORÍN DE VALENCIA.- En un polvorín de Valencia han sido hallados gran cantidad de valiosos objetos artísticos. Se presume que los habían almacenado los republicanos para trasladarlos al extranjero. La rápida conclusión de la guerra no les permitió realizar el traslado. Fueron halladas 450 cajas perfectamente embaladas y 500 lingotes de plata. Las cajas contenían gran cantidad de obras de arte de pintores famosos y numerosos y valiosos objetos artísticos, muchos de los cuales procedentes de Valencia y otros de museos madrileños.

Diario Español, 2 de febrero de 1940.

RECUPERACION ARTÍSTICA DE TARRAGONA.- Publica la relación de objetos recuperados en Monfullá (Bercanó – Girona), en las expediciones realizadas desde Tarragona los días 30 y 31 de enero de 1940: Quince grandes cajas, perfectamente acondicionadas, que contienen piezas de retablos góticos pertenecientes en su casi totalidad al Museo Diocesano; dos magníficos frontales de la Catedral de Tarragona y varios cuadros firmados por Haes, Martí  Alsina, Caba, Simón Gómez, y otros, propiedad de varios particulares. Un baúl que contiene ropas litúrgicas de la colección del Museo Diocesano; cincuenta y tres piezas sueltas, sim embalar, de retablos góticos que, en su mayoría, estaban expuestos en el Museo Diocesano; dos mil cien libros de varias materias, predominando las histórico –artísticas de varias procedencias; varios muebles de oficina y objetos de escritorio.

Diario Español, 10 de febrero de 1940.

TESOROS RECUPERADOS EN MADRID.- En portada publica una información sobre “los tesoros que quisieron llevarse los rojos y que han sido recuperados”: Unas cien cajas de alhajas y valores de los robados por los rojos y entregados en el juzgado de Madrid, han sido abiertas. Sólo en este juzgado hay unas mil cajas, sin título ni consignación. Las cien primeras abiertas contienen perlas, brillantes, anillos con solitarios, cálices, candelabros, crucifijos, cubiertos de plata y metal, gemelos de teatro, máquinas fotográficas y muchos relojes de oro y plata. Hay alhajas robadas valoradas en más de ochenta mil pesetas. Para la exhibición de estas alhajas y encontrar sus verdaderos dueños han sido realizadas dos exposiciones en el Banco de España, la primera el día 30 de diciembre de 1939 al 10 de enero de 1940 y la segunda del 22 al 30 de mismo mes. Para la devolución a sus verdaderos dueños se forma un expediente, con datos y descripción del objeto reclamado, que el juez gubernativo resuelve. Durante el pasado mes de diciembre se hicieron cuatro mil entregas a los establecimientos bancarios. En breve se abrirá una nueva exposición.

Diario Español, 20 de febrero de 1940.

RECUPERADO EL ARCHIVO CAPITULAR DE TORTOSA.– En la portada se puede leer: “Ha sido recuperado, en Barcelona, el inmenso tesoro cultural que enriquecía el Archivo Capitular de Tortosa, uno de los más importantes de España por sus numerosos códices de la Edad Media, que tratan de la Sagrada Escritura, Teología, Derecho, Rúbricas, Literaturas clásicas, Historia y  Filosofía, etc. El tesoro cultural fue trasladado por los rojos a Poblet, de donde pretendieron llevarlo a Francia; pero, afortunadamente, quedó retenido en Barcelona, donde ha sido descubierto por el canónigo archivero de esta Catedral, bibliógrafo e historiador, Enrique Bayerri. Consta de más de trescientos códices, entre los que destacan varios de los siglos XI, XII, XIII y XIV. Figura, entre ellos, el valiosísimo “De Pontificalis”, maravillosamente miniado, y el llamado “Chronica Romanorum Praesulium”, famosa historia de los Papas del siglo VIII, de valor incalculable, único en el mundo, pues el otro que se conoce, perteneciente a la biblioteca del Vaticano, está incompleto. El obispo de la diócesis, doctor Bilbao, se propone que este tesoro pueda estar a disposición de las personas doctas. Con este objetivo se dará al archivo una utilidad práctica, habilitando el vasto salón del ventanal gótico, famoso por sus recuerdos históricos y rico en luz, para instalar en él la Biblioteca y el Archivo catedralicios, que son conocidos en toda Europa por sus rarísimos códices, nuevamente incorporados a la riqueza cultural de España.”   (Nota: No se ha recuperado el TESORO DEL PAPA LUNA, propiedad del obispado de Tortosa, que valía una millonada. Pasó la frontera francesa, fue trasladado en barco a México y nunca más de él se supo).

Diario Español, 25 de febrero de 1940.

RECUPERADA UNA ARQUETA RENACENTÍSTA.- El corresponsal en Tortosa informa que “el canónigo secretario del Palacio Episcopal, Mn. Pedro Montserrat, prosiguiendo la penosa tarea de buscar donde se hallare el tesoro de nuestra Catedral, que fue robado por los rojos durante aquel nefasto período, ha tenido la buena suerte de encontrar la arqueta en que, durante la Semana Santa, se encierra el Santísimo en el altar de la Santa Cinta. Dicha arqueta, que es de estilo renacentista y de gran valor artístico, fue depositada en Gerona y más tarde trasladada a Barcelona, donde ha sido hallada en el palacio nacional de Montjuic”.

Diario Español, 29 de febrero de 1940.

TERCERA EXPOSICION DE OBJETOS RECUPERADOS.- Celebrada en el Banco de España. Comprende unos 900 objetos de los más variados: relojes, alhajas de todas clases, vajillas de plata, etc. Estos objetos proceden de los mil cajones “que los rojos tenían preparados en Figueras para su traslado al extranjero, y de los cuales ya se han abierto trescientos. El contenido de estos cajones se divide en tres secciones: títulos, objetos y documentos. La relación de los títulos sin propietarios se ha publicado en el BOE. Se da plazo un mes para su reclamación por parte de los propietarios.

RECONSTRUCCIÓN ARTÍSTICA.- El mismo día, también visitó Tarragona el comisario para la zona de Levante del Servicio de Defensa del Patrimonio Artístico Nacional, Luís Monreal de Tejada, quien se entrevistó con el director del Museo provincial, Samuel Ventura. Con las autoridades visitaron el Museo de la Necrópolis Romano–Cristiana; y abordó varios temas que afectan a la reconstrucción artística de los edificios afectos a su servicio, así como cuestiones relacionadas con la conservación de las murallas y otros monumentos de la ciudad. La misma noche salió para Girona el director del Museo provincial, para encargarse de la última expedición para el traslado a Tarragona de objetos artísticos recuperados y reintegrarlos a la ciudad.

NUEVO PASO DE SEMANA SANTA.- La Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Pasión ha encargado un nuevo Paso para la procesión del Viernes Santo en Tarragona, que está realizando el acreditado escultor barcelonés señor Corcolla, y cuya maqueta ya ha sido expuesta en la ciudad. Según el cronista, el artista “ha realizado una de sus más bellas creaciones.” […] “Presenta el escultor un Jesucristo con la Cruz a cuestas camino del Calvario, figura única del Paso, impresionante por su realismo y por su y por lo acertado de la expresión dolorosa. Una tonalidad de colores discretos realzan todavía más la belleza de la figura del Nazareno”. 

Diario Español, 17 de abril de 1940.

LA ORDEN DEL CISTER REGRESA A POBLET.- El Diario publica una información en la primera página, recuadrada y a una columna, en la que asegura que los monjes de la Orden del Císter volverán a habitar, como antaño, el Real Monasterio de Santa María de Poblet. En virtud de las últimas disposiciones dictadas por el Gobierno sobre la conservación de los antiguos monasterios, hoy monumentos nacionales de arte. Precisa que, “de momento, serán tres profesores los que habitarán el monasterio, al objeto de formar lo más rápidamente posible una comunidad española de la Orden del Cister, que cuidará del monasterio de Poblet y luego del no menos notable de Santes Creus”. Así recobrará las notas de religiosidad y cultura de las que fue desposeído violentamente. 

Francesc Basco Gracià. Periodista. (Del libro inédito La represión del Frente Popular en Tarragona).

L’AMETLLA DE MAR: JOSÉ ESCODA LLAVERÍA FUE DESPEÑADO DESDE EL BALCÓN DEL MEDITERRÁNEO

DestacadoL’AMETLLA DE MAR: JOSÉ ESCODA LLAVERÍA FUE DESPEÑADO DESDE EL BALCÓN DEL MEDITERRÁNEO

L’AMETLLA DE MAR, LA DESMEMORIA HISTÓRICA

JOSÉ ESCODA LLAVERÍA FUE DESPEÑADO DESDE EL BALCÓN DEL MEDITERRÁNEO MOSÉN RAFAEL FUSTÉ, ACUSADO DE HABER VIOLADO UNA ADOLESCENTE

José Escoda Llavería, comerciante, de 59 años de edad, domiciliado en l’Ametlla de Mar,ame1 fue detenido en Vandellós (Baix Camp), donde se había refugiado, conducido ante el Comité de l’Ametlla y trasladado en tren a Tarragona. Al llegar a la ciudad lo apearon, lo subieron preso hasta la Rambla, y al llegar a la altura del Balcón del Mediterráneo – a unos 60 metros sobre el nivel el mar – sus captores lo despeñaron, estrellando su cuerpo en el bosque que había al fondo, donde halló la muerte. A este incalificable suceso hay que añadir el martirio y asesinato de dos sacerdotes, entre otras personas, mosén Antonio López Ferreres, párroco de l’Ametlla de Mar, y mosén Rafael Fusté Forcadell, párroco de El Perelló, acusado de haber violado una adolescente de 14 años, que desmintieron los médicos y la presunta víctima.

Hasta el 18 de julio de 1936, el Orden Público estaba asegurado en la población. El Ayuntamiento estaba constituido, en su mayoría, por personas de derechas, a pesar de la oposición de que era objeto por al Generalitat republicana de Lluis Companys y el Gobierno Civil de Tarragona, el Juzgado local y las organizaciones obreras izquierdistas. A partir de esa fecha, el Ayuntamiento fue destituido por la Generalitat y en su lugar fueron designadas personas afectas a los partidos y sindicatos del Frente Popular. Fue cuando el orden público degeneró en desorden, culminando en asesinatos e incautaciones de fincas, requisas y detenciones de personas de derechas o afectas a la causa nacional, que no habían cometido ningún delito. Simplemente, eran católicos y no pensaban como ellos. El Comité local revolucionario se apoderó del Ayuntamiento a los tres días de iniciado el Alzamiento, al que nadie del pueblo se sumó. La Justicia local brilló por su manifiesta parcialidad. Su único objetivo era condenar a cuantos no pensaban como ellos, amparando el crimen y el robo a las familias de orden.

LOS ASESINATOS.- Según el informe de la Guardia Civil, en la localidad y masías de los alrededores, fueron asesinados mosén Rafael Fusté Forcadell, natural de Tortosa, párroco de El Perelló; Teodoro Gallego Vergara, sargento de Carabineros, que se hallaba en el puesto de Hospitalet de l’Infant; Andrés Llambrich Vives, asesinado en Tarragona; mosén Antonio López Ferreres, párroco de l’Ametlla, asesinado en Tortosa; Ramón Pujol Adserías, secretario del Ayuntamiento, asesinado en Tarragona, y Pedro Chavarría, vecino de Amposta, asesinado en l’Ametlla.

LA PERSECUCIÓN RELIGIOSA.- El 25 de julio de 1936 se procedió a la destrucción de los altares de la iglesia parroquial, la quema de las imágenes religiosas que contenía y demás objetos del culto divino, por individuos procedentes de El Perelló (Baix Ebre), ayudados por algunos vecinos. Fue devastado el convento de las hermanas de la Consolación; asaltado y destruido el centro cultural Amigos de la Cultura y el centro de recreo Acción Católica.

Propiedad privada: Fueron saqueadas las casas de Andrés Llambrich Vives, Juan García Sánchez, José Vila Juan, José Pallarés Brull, Juan Mangrané Adell, José Balcells Escolá, José Escoda Llavería y Ramón Pujol Adserías, todos vecinos de l’Ametlla.

Industria: Incautaron la fábrica de hielo de Andrés Llambrich y José Escolá; y camiones del primero y de Ricardo Nolla Fusté, de los que no recuperaron ninguno, finalizada la guerra.

Comercio: Incautaron los comercios de Andrés Llambrich Vives, Juan García Sánchez, José Pallarés Brull y Juan Marsal Pallarés.

Agricultura: Incautaron las fincas rústicas de Andrés Llambrich Vives, Juan García Sánchez y Juan Mangrané Adell.

La recluta forzosa para ingresar en el Ejército popular se hacía bajo amenazas a las familias, privándoles del racionamiento o encarcelándolos. Hubo represalias contra las familias de los emboscados.

LOS DIRIGENTES.- Los dirigentes más destacados del Frente Popular en la localidad fueron Miguel Balfegó Sentís y Reinaldo Insa García, exiliados en Francia; Jaime Bardí Espuny, en la Modelo de Barcelona; Montserrat Doménech (a) Piga, en la Modelo de Barcelona; Bautista Margalef Oriol, en prisión atenuada; Anacleto Lleixá García, se le supone en Palma de Mallorca, y Juan Font Hurtado, que sufrió prisión y ahora residió en Reus donde ejerció como farmacéutico.

EL COMITÉ.- Formaron parte del Comité revolucionario local: Miguel Balfegó Sentís, José Marsal Ventura, Francisco Llambrich Gasull, Manuel Consarnau Fornós, José Consarnau Fornós, Francisco Pastó Borrás, Reinaldo Insa García, Salvador Font Vendrell, todos exiliados en Francia; Juan Pujol Casanova, en prisión atenuada; Manuel Boquera Llambrich, en la Modelo de Barcelona; Bautista Margalef Oriol, en prisión atenuada; Vicente García Pallarés, en la cárcel de Tarragona; Montserrat Doménech (a) Piga, en la Modelo de Barcelona.

EL AYUNTAMIENTO.- Fueron miembros del Ayuntamiento y Consejo Municipal: Salvador Font Vendrell, alcalde; Miguel Balfegó Sentís, alcalde; Reinaldo Insa García, José Marsal Vendrell, Francisco Pastó Borrás, José Consarnau Fornós, José Fornós Llorca, Jacinto Pallarés Borrás y Francisco Samarra Partí, todos exiliados en Francia. Juan Puyol Casanova fue secretario del Comité revolucionario y del Ayuntamiento, en prisión atenuada; Luís Moreno Pallí, concejal, en la cárcel de Tortosa; José Tomás Consarnau, Manuel Balfegó Fornós, José Martí Llambrich, Leonardo Vila Consarnau, Ramón Samarra Estrada, Bartolomé Partí Consarnau, todos residentes en l’Ametlla; Salvador Vendrell Castells, en prisión atenuada; Daniel Gilibars Tomás, en la Modelo de Barcelona; Vicente García Pallarés y Jaime Bardí Espuny, en la cárcel de Tarragona. Todos ejercieron como concejales durante el periodo de dominio del Frente Popular.

LA JUSTICIA.- Funcionarios de los organismos de Justicia: Serafín Font Vendrell, juez, exiliado en Francia; Juan Font Hurtado, ejerce de farmacéutico en Reus; Daniel Gilibers Tomás, fiscal, en la Modelo de Barcelona. Otros miembros del organismo fueron José Bardí Espuny, en la cárcel de Tarragona; Miguel Boquera Llambrich, en la Modelo de Barcelona; Leonardo Vendrell Vila y Rosita Navarro Virgili, ambos residentes en l’Ametlla.

LAS COLECTIVIZACIONES.- Dirigentes de colectividades y colectivizaciones: Jaime Bardí Espuny se apoderó de la finca de Pons, en la Modelo de Barcelona; Bienvenido Brull Margalef, natural de El Perelló, en prisión atenuada; Julio Esteve, en la cárcel de Tarragona; Manuel Consarnau Fornós, José Consarnau Fornós y Miguel Balfegó Sentís, colectivizaron la industria pesquera local, todos exiliados en Francia. Luís Moreno Pallí, principal promotor de las colectivizaciones, en la cárcel de Tortosa. Carmen Llaó Martí, autora de la incautación de máquinas de coser de personas de derechas, para organizar la colectividad de Tallares de Modistas.

LAS PATRULLAS.- Capitanearon las patrullas o tuvieron una actuación destacada en las mismas: Manuel Consarnau Fornós, exiliado en Francia; Jaime Bardí Espuny, Montserrat Doménech (a) Piga y José Espuny Ferré, jefe de las patrullas de la UGT, todos en la Modelo de Barclona.

LA CNT.- Fueron dirigentes de la CNT Reinaldo Insa García, Miguel Balfegó Sentís, José Consarnau Fornós, José Castells Lozano, todos exiliados en Francia; Fausto Toledo, factor de los ferrocarriles del Norte, que reside en Puzol (Valencia); José Espuny Ferré, en la Modelo de Barcelona; Luís Moreno Pallí, en la cárcel de Tortosa, y Francisco Pastó Borrás, exiliado en Francia.

EJECUCIONES.– Como participantes en actos de ejecución y colaboración se distinguieron Ramón Fornós Brull, José Fornós Brull, Manuel Consarnau Fornós, Andrés Margalef Fornós, Pedro Margalef Fornós, Jacinto Pallarés Fornós y José Fornós Llorca, todos exiliados en Francia.

LA LIBERACIÓN.- Una vez las fuerzas nacionales hubieron cruzado el Ebro, los dirigentes locales del Frente Popular abandonaron la localidad. No se quedaron para defender el municipio, que fue ocupado pacíficamente. El vecindario recibió a las tropas con alegría y entusiasmo, mientras los dirigentes rojos más destacados buscaban buenos escondrijos o emprendían el camino del exilio.

LOS ASESINATOSame2

1.- ANDRÉS LLAMBRICH VIVES, de 61 años de edad, comerciante, de derechas, alcalde en aquella fecha y en años anteriores, asesinado el 20 de agosto de 1936 en Torredembarra. Su esposa, Leonor Estrada Rodríguez, de 55 años de edad, natural y vecina de l’Ametlla de Mar, que vive en la calle Alcalde Andrés Llambrich, número 58, declara ante el fiscal, delegado para la instrucción de la Causa General de Tarragona, el 25 de junio de 1941, que su marido fue detenido en su propio domicilio el 26 de julio de 1936, trasladado ante el Comité local y desde allí a Tarragona. Fue recluido en el barco – prisión Río Segre, de donde fue sacado el 20 o 21 de agosto del mismo año y asesinado, según se cree, en Torredembarra. Su cadáver fue enterrado en una fosa común de aquel cementerio. Su esposa Leonor, se trasladó a Torrebembarra el 3 de julio de 1941, y, en presencia del Fiscal, reconoció los restos contenidos en la caja número 33, observando que, tanto por el conjunto de las ropas que recubren dichos restos, como por los datos y características anatómicas de los mismos, corresponden a su difunto esposo, por lo que suscribe la identificación del cadáver. Como personas sospechosas de haber participado en el crimen señala a Francisco Pastor (a) Patarram; Reinaldo Insa, José Consarnau Fornós (a) Boix de Chibau; Manuel Consarnau Fornós (a) Groc de Chibau; Andrés Margalef (a) Matabacons, fueron los cinco que le trasladaron a Tarragona, miembros del Comité local, todos exiliados en Francia.

2.- RAMÓN PUJOL ADSERÍAS, de 44 años de edad, de derechas, secretario del Ayuntamiento, afiliado a Acción Ciudadana, asesinado el 21 de agosto de 1936 en Tarragona. Su esposa, Dolores Retg Ricart, de 39 años de edad, empleada, natural de Torms (Lleida), declara ante el juez de Cornudella (Priorat) el 5 de septiembre de 1942, que su marido, vecino de l’Ametlla de Mar, fue detenido por unos individuos que montaban guardia por orden del Comité local que actuaba en el municipio de Pobla de Granadella (Lleida) el 23 o 24 de julio de 1936. Fue conducido a Torms y el Comité local lo entregó al de l’Ametlla de Mar en Cornudella (Priorat). Al día siguiente fue trasladado a l’Ametlla de Mar y un día después (el 26 de julio) a Tarragona, donde fue recluido en el barco-prisión Río Segre. El 21 de agosto fue sacado del barco y asesinado. Su esposa ignora dónde, cómo y por quién fue inmolado. Su cadáver no fue hallado. Como personas sospechosas de haber participado en el crimen señala “a los que fueron en su persecución”, un tal José Espuny, preso en Tarragona; otro conocido por “Groc de la Chibau”, en ignorado paradero; José Pastor, fugado a Francia, y otro denominado “Piga”, en la Modelo de Barcelona, todos de l’Ametlla de Mar, quienes, junto con otros vecinos, lo trasladaron al barco – prisión mencionado.

3.- MOSÉN ANTONIO LÓPEZ FERRERES, de 57 años de edad, cura párroco de l’Ametlla de Mar, asesinado el 20 de julio de 1936 en Tortosa. Nació en 1873 en San Mateo (Castellón, obispado de Tortosa). Fue ordenado sacerdote en 1897. Estuvo un par de años en su pueblo natal, en expectación de destino, ayudando al arcipreste. Ejerció su ministerio como coadjutor en El Pinell de Brai (Terra Alta), después en Vilalba dels Arcs (Terra Alta), regente de Ares del Maestre (Castellón), ecónomo de El Pinell de Brai y párroco de la Serra d’Almos (Tivissa). En 1918 fue designado ecónomo de La Galera (Montsiá) y en 1922 de Godall (Montsiá). Su último destino lo desempeñó como regente de l’Ametlla de Mar. Iniciado el Alzamiento, el Comité local revolucionario le ordenó que abandonara la parroquia. El 22 de julio de 1936, vestido de sotana, subió al tren en dirección a Tortosa; al descender fue detenido en la misma estación y encarcelado en el colegio San Luís, habilitado como cárcel. Lo sacaron de allí la noche del 27 al 28 de agosto del mismo año, siendo asesinado en la carretera de Tortosa a Barcelona, en el lugar conocido por Costa dels Ametllers. Su cadáver fue enterrado en el cementerio de la capital de la diócesis. Su sobrina, Josefina López Tijeras, de 36 años de edad, viuda, natural de San Mateo, declara ante el juez que su tío fue detenido en Tortosa en julio de 1936; conducido al colegio San Luís, donde permaneció hasta el 27 de agosto del mismo año, de donde fue sacado y asesinado por la noche.

4.- JOSÉ ESCODA LLAVERÍA, de 59 años de edad, comerciante, de derechas, domiciliado ename3 l’Ametlla de Mar, fue detenido el 25 de julio de 1936 en Vandellós, donde se había refugiado, por elementos del Comité revolucionario de l’Ametlla, conducido a Tarragona fue despeñado por sus captores desde el Balcón del Mediterráneo, a unos 60 metros sobre el nivel del mar, donde halló la muerte en el bosque, situado al fondo del precipicio. Su hermano, Jaime Escoda Llavería, mayor de edad, casado, natural de Vandellós, con domicilio en Barcelona, el 10 de junio de 1941 declara ante el fiscal, delegado para la instrucción de la Causa General de Tarragona, que su hermano José, con domicilio en l’Ametlla de Mar, fue detenido por miembros del Comité revolucionario de dicha localidad en Vandellós, donde se había refugiado, el 25 de julio de 1936. Desde allí fue conducido a l’Ametlla, desde donde fue trasladado en tren a Tarragona, en cuya capital, al pasar por el Balcón de Mediterráneo, en dirección al Gobierno Civil, situado en la Rambla, sus captores lo despeñaron desde el Balcón, situado a unos sesenta metros sobre el nivel del mar, hallando la muerte al impactar su cuerpo en el bosque, situado al fondo del precipicio. Su cadáver fue recogido en el citado pinar y enterrado en una fosa común del cementerio de Tarragona, donde fue hallado después de la guerra e identificado con la ficha número 72, según consta en una diligencia de la fiscalía, fechada el 1 de julio de 1941. Como personas sospechosas de haber participado en el crimen, su hermano cita a cuatro elementos del Comité de l’Ametlla, que fueron quienes trasladaron a su hermano a Tarragona y lo despeñaron desde el Balcón. Se trata, según el declarante, de Reinaldo Insa, Francisco Pastor (a) Patarram, José Consarnau Fornós (a) Boix de Chibau, (Fue el que apuntaba con un cuchillo y una pistola a su hermano, en el interrogatorio ante el Comité local), todos exiliados en Francia, y Manuel Consarnau Fornós, exiliado y fallecido en Francia. Denuncia también a los individuos que fueron a buscarle a Vandellós: los hermanos Andrés y Pedro Margalef Fornós (a) Matabacons, ambos exiliados en Francia; José Gómez Rebull (a) Raboseta, fusilado; José Vila Baigés (a) Tronero, fusilado; Esteban Brull Piñol (a) Siderio, pintor de oficio, exiliado en Francia; José Espuny (a) Sillero, hijo, en la Modelo de Barcelona (Se distinguió en la búsqueda de su hermano, autor del robo de muebles y enseres de su casa. Junto con otros, detuvo a Ramón Pujol, secretario del Ayuntamiento, que también fue asesinado). Declara, asimismo, que dijo a la esposa de Pujol que “no tema nada por su marido, al que buscamos para darle su merecido es al Escoda”. A estos hay que añadir a José Montserrat (a) Piga, preso en la cárcel de Tortosa; y Juan Font Vila (a) Capsotet, que reside en l’Ametlla. (Fue quien denunció al Comité local la salida de su hermano hacia Vandellós).

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5.- MOSÉN RAFAEL FUSTÉ FORCADELL, de 43 años de edad, sacerdote, cura párroco de El Perelló (Baix Ebre). Su cadáver fue hallado el 26 de julio de 1936 en el Torrent del Pí, con heridas por arma de fuego. Nació en Tortosa en 1889. Ordenado sacerdote en 1914. Fue coadjutor de Amposta (Montsiá) y de Coves de Vinromá (Castellón); regente de El Perelló (Baix Ebre), desde 1926 hasta julio de 1936. Los primeros días del Alzamiento, un grupo de milicianos procedentes de Amposta destrozaron y quemaron las imágenes religiosas de la iglesia parroquial. Echaron al suelo la imagen de la Verge del Roser, que presidía la fachada del templo. El Comité de El Perelló facilitó al sacerdote un guardapolvo para que huyera del pueblo sin ser reconocido. Dos feligreses le trasladaron, oculto en un carro, a la masía de un tal Buchaques, donde no halló el acogimiento esperado. Fue denunciado al Comité l’Ametlla de Mar, acusado de haber violado una adolescente de 14 años. El juez l’Ametlla entendió en el asunto, y, tanto de los análisis practicados como del reconocimiento médico de la joven y de sus propias declaraciones ante el juez, se concluyó que lo de la violación era una burda patraña, una calumnia para desprestigiarlo y condenarlo. Los de l’Ametlla lo denunciaron a su vez al Comité de Tivissa (Ribera d’Ebre). Fue apresado en la misma masía, en la época de la trilla. Lo ataron con una cuerda y, como si fuera un équido, le obligaron a dar vueltas en la era, corriendo sobre la mies esparcida. Después, lo ataron a un carro y lo trasladaron a la masía de Les Franqueses, donde pararon para comer. Atado y desnudo, sufrió toda clase de burlas e insultos. Como si de un perro se tratara, le tiraban los huesos y desperdicios del almuerzo. Luego, emprendieron camino hacia la masía del Plabé, en el término de l’Ametlla. En el barranco de Punta Calda le mutilaron vergonzantemente, e intentaron que blasfemara y renegara de su fe. Con una entereza extraordinaria, según manifestaron después los propios matones, rechazó sus infames propuestas y se manifestó firme en la confesión de su fe y de su condición de sacerdote de Cristo. Le dispararon varias veces a las piernas, con una escopeta de perdigones, y lo remataron con cinco balas de fusil. Fueron siete los verdugos. Dos de ellos confesaron después que no tuvieron valor para dispararle. Sus familiares recogieron el cadáver y lo enterraron en el cementerio de Tortosa.

6.- PEDRO CHEVARRÍA, su cadáver fue hallado el 11 de agosto de 1936 en un barranco, entre los kms. 225 y 226 de la carretera de Barcelona a Valencia; presentaba dos heridas de bala.

7.- FRANCISCO IRANZO BARRIOS, de 18 años de edad, sin filiación política, asesinado el 26 de octubre de 1938 en l’Ametlla de Mar, cuando prestaba el servicio militar en la Brigada 84 del Ejército popular. El cadáver no fue hallado. Su padre, Francisco Iranzo Picó, de 56 años de edad, casado, natural de Turis (Valencia), comerciante, con domicilio en Barcelona, declara ante el fiscal delegado de la Causa General de aquella ciudad, que su hijo Francisco al ser llamado su reemplazo no se presentó, aprovechando la circunstancia que estaba alistado en Valencia. Pero, como las obreras de taller de su padre le asediaban para que se presentara, en particular una tal Ramona Balcells, la víctima, junto con otros compañeros, decidieron presentarse. Fue destinado a la Brigada 84 del Ejército popular, en el frente de Balaguer (Lleida), donde cayó enfermo. Fue trasladado cerca de Manresa (Barcelona). Repuesto de su dolencia, se incorporó a la retaguardia, contactó con un comisario político llamado Juan Muñoz, exiliado en México. El 13 de octubre de 1938 fue acuartelado en el Francesc Macià de Horta (Barcelona), para mandarlo al frente nuevamente. Su destino fue la Brigada Lister, pero, al ver cómo actuaban, se escapó para reincorporarse a su antigua Brigada 84, que había quedado muy diezmada en los últimos combates. Como su hijo no contestaba la correspondencia del padre, éste se trasladó a l’Ametlla de Mar, donde se encontraba, cuyo jefe, Luís de los Arcos Saiz, le manifestó que su hijo había muerto en acto de servicio. Pero, más tarde, por averiguaciones practicadas por el declarante, conoció que su hijo había sido fusilado por orden del mando de la Brigada, a resultas de una denuncia recibida de la fábrica de cajas de cartón, de propiedad del declarante, firmada por Teresa Torruella Torrens, que con anterioridad había denunciado al padre, siendo detenido por la policía de Eroles. El asesinato de su hijo tuvo lugar el 26 de octubre de 1938 en l’Ametlla de Mar. El cadáver no fue hallado.

Francesc Basco Gracià. Periodista. (Del libro inédito “La represión del Frente Popular en Tarragona”

 

PROPIEDADES DE LA IGLESIA INCAUTADAS EN EL PARTIDO JUDICIAL DE TARRAGONA

DestacadoPROPIEDADES DE LA IGLESIA INCAUTADAS EN EL PARTIDO JUDICIAL DE TARRAGONA

LA DESMEMORIA HISTÓRICA

PROPIEDADES DE LA IGLESIA INCAUTADAS

EN EL PARTIDO JUDICIAL DE TARRAGONA

 

El 10 de agosto de 1937, – en plena guerra civil – el ministro de Justicia de la República, con sede en Valencia, ordena al Fiscal general del Estado que le informe al detalle del estado de conservación, destino, utilización actual y autoridad u organismo en cuyo poder estén cuantos edificios de la Iglesia y objetos de culto existan en el territorio de la República leal al Gobierno, para que, conforme a la Orden ministerial se proceda a formar la estadística con todos los datos que se indican.

EL TRIBUNAL SUPREMO A LA AUDIENCIA.

El presidente del Tribunal Supremo, con sede en Valencia, transmite al presidente de la Audiencia provincial de Tarragona, con fecha 11 de agosto de 1937, lo que le ordena el ministro de Justicia, indicando que “la Ley de Congregaciones y Confesiones declara de propiedad del Estado todos aquellos edificios, fincas, anexos y elementos de atención y culto que no se acrediten de modo concreto ser de dominio privado, otorgando a este Ministerio la jurisdicción sobre los mismos”. Aclara el escrito que “las violencias de los primeros momentos de subversión y las necesidades provocadas por la lucha que la República mantiene contra los rebeldes en facción, han determinado la ocupación para diversos usos ajenos a su objetivo fundacional de muchos de los edificios de referencia”.

Escribe el ministro de Justicia que importa al interés público y al fuero de su Ministerio “formar una estadística perfecta de aquellos edificios y objetos de culto (…) que por medio de las autoridades de su jurisdicción, obtenga de cada territorio, juzgado y municipio, al detalle, el estado de conservación, destino, utilización actual y autoridad u organismo en cuyo poder están cuantos edificios y objetos de culto que existan en el territorio de la República leal al Gobierno”. El presidente del Tribunal Supremo ordena recabar de todos los Jueces de Instrucción del territorio nacional la relación que solicita el ministro de Justicia. (AHN, CGT, pag. 506). El presidente de la Audiencia de Tarragona traslada a los juzgados de Falset, Gandesa, Montblanc, Reus, Tarragona, Tortosa, Valls y El Vendrell, con fecha 7 de agosto de 1937, lo que pide el titular de Justicia.

EL FISCAL DE BARCELONA SOLICITA DATOS.

El 17 de agosto de 1937, el Fiscal de la Audiencia de Barcelona escribe al de la Audiencia de Tarragona que, a la mayor brevedad posible, sirviéndose para ello no sólo de su propio conocimiento, sino de los Jueces de Instrucción, delegados Fiscales, Procuradores populares y, en general, cuantas autoridades crea conveniente, “me remita una relación de los edificios y objetos de culto que, en virtud de la Ley de Congregaciones y Confesiones, se declararon propiedad del Estado”, y que haga referencia al territorio de su jurisdicción. El Fiscal de Barcelona solicita la relación de todos los edificios, fincas y objetos de culto; estado de conservación de los mismos; destino o utilización actual y autoridad u organismo en cuyo poder se hallan.

EL FISCAL DE TARRAGONA, A LOS JUECES DE 1ª INSTANCIA.

El Fiscal de la Audiencia provincial de Tarragona, con fecha ocho de noviembre de 1837, comunica a los Juzgados de 1ª Instancia e Instrucción de los distintos Partidos Judiciales que, en cumplimiento de la Orden del Ministerio de Justicia, solicita a los Jueces Populares de la Demarcación una relación estadística completa, con arreglo a la Ley de Confesiones y Congregaciones Religiosas y demás disposiciones complementarias, de todos los edificios que, con fecha el 18 de abril de 1936, estaban destinados a fines religiosos y eclesiásticos: templos, monasterios, conventos, colegios y hospitales, institutos religiosos u obreros, casas rectorales, residencias, seminarios, internados o fincas de salud, haciendo constar lo siguiente:

El fin o servicio a que se hallaban destinadas; la Orden, entidad u organismo que venía poseyéndola; asociaciones o corporaciones que, en la actualidad, se ocupan; estado actual de conservación de los inmuebles respectivos; relación de muebles u objetos consagrados al culto, adscritos en los respectivos edificios, con expresión concreta de los respectivos destinos que ulteriormente y previo su traslado que les hubieren conferido; reseña detallada del estado de conservación de los edificios y de los elementos artísticos.

DOCUMENTACIÓN CONSULTADA.

En la Causa General de la provincia de Tarragona, hay ocho folios de edificios, fincas, anexos y objetos de culto, propiedad de Congregaciones y Confesiones religiosas, existentes en el Partido Judicial de Falset, según datos facilitados por los Alcaldes presidentes de los Ayuntamientos y Jueces Populares locales de dicho partido. Esta relación está sellada en todos sus folios por el del Juzgado de 1ª Instrucción de Falset, con fecha 7 de octubre de 1937, firmada por el Juez de 1ª Instancia e Instrucción (ilegible) y remitida en la misma fecha al presidente de la Audiencia provincial de Tarragona.

Una relación análoga a la anterior, compuesta de cuatro folios, correspondiente a los pueblos del Partido Judicial de Valls, fechada el 15 de noviembre de 1937, sellada en todos sus folios y firmada por el Juez de 1ª Instancia e Instrucción, don Juan Tomás Borrás y el Secretario (ilegible) y remitida al presidente de la Audiencia de Tarragona.

Otra relación análoga y con iguales garantías de sello y firma, fechada el 14 de octubre de 1937, referente a Montblanc y su Partido Judicial, compuesta de cinco folios, con su oficio de remisión al presidente de la Audiencia.

Otra relación análoga referente a El Vendrell y los pueblos de su Partido Judicial, sellada por el Juzgado, con la firma del Juez, con fecha 14 de octubre de 1937, con oficio de remisión al presidente de la Audiencia.

Otra relación análoga, compuesta de 21 folios referentes a Tarragona y su Partido Judicial. Esta documentación es copia de la remitida al presidente de la Audiencia territorial, según se expresa en el oficio de remisión, fechado el 2 de noviembre de 1937. Además de la estadística de los pueblos, comprende la relación de la capital de la provincia, suscrita por el alcalde, y un estado comparativo de bienes de personas jurídicas de carácter religioso, procedente del Registro de la Propiedad de Tarragona. Figura también una relación de la Oficina de Museos de la Generalidad de Catalunya, que comprende los objetos de culto procedentes de Congregaciones y Confesiones recogidos en dichas oficinas con relación a la capital y pueblos del Partido Judicial. Y, finalmente, una relación de la Sección de Contribuciones e Impuestos del Departamento de Hacienda de la Generalitat de Catalunya, que comprende las contribuciones correspondientes a edificios de carácter religioso de la capital. Todos estos documentos están sellados por el Juzgado de 1ª Instancia e Instrucción de Tarragona.

Otra relación análoga, compuesta de 40 folios, correspondiente a Reus y su Partido Judicial, que se presenta en forma de expediente completo, encabezado por el oficio de la Audiencia territorial, la providencia de conclusión del expediente y su elevación a la Audiencia territorial.

Con fecha 2 de noviembre de 1937, el secretario del Juzgado de 1ª Instancia e Instrucción de Tarragona, Manuel Miró Esplugas, en escrito de su puño y letra, traslada al presidente de la Audiencia provincial la documentación enviada por los alcaldes y jueces del Frente Popular sobre los edificios, fincas, anexos y objetos de culto, propiedad de Congregaciones y Confesiones religiosas, que se hallan en sus respectivos municipios, incautados y dedicados a otros menesteres. (AHN, CGT, pag. 330. Hay un sello con el escudo de la Generalitat, que dice: “Jutjat de 1ª Instancia i Instrucció de Tarragona”).

LA CANONJA.- Las autoridades republicanas de La Canonja, con fecha 31 de agosto de 1937, transmiten al Juzgado de Tarragona un documento, escrito de su puño y letra, en el que se relacionan los edificios y objetos de culto incautados. Edificios: Casa rectoral, en la calle Masricart, 36. Iglesia parroquial de Ntra. Sra. de la Esperanza. Casa rectoral en la calle Mayor. Iglesia parroquial de San Sebastián. Actualmente estos edificios están en poder del Ayuntamiento; las casas rectorales se utilizan como albergue para refugiados y las exiglesias, como depósito de mercancías. Objetos de culto: Fueron destruidos o quemados durante los primeros días del Alzamiento. El Ayuntamiento guarda algunos bancos de madera y sillas. (AHN, CGT, pag.331. Hay un sello con el escudo de la Generalitat, que dice: “Jutjat de 1ª Instancia i Instrucció, Secretaría. Tarragona”).

EL CATLLAR.- El juez popular de El Catllar, José Poy Ferrando, con fecha 23 de agosto de 1937, informa al Juzgado de Tarragona, que “en este término municipal no existen edificios, fincas, anexos y objetos de culto propiedad de Congregaciones y Confesiones religiosas”. Edificios: Solamente consta en este Juzgado el de la iglesia parroquial y la casa habitación del cura – párroco, que hoy están en poder del Sindicato Agrícola, en buen estado de conservación. La iglesia ha sido destinada a almacén y la casa habitación a secretaría del sindicato” (AHN, CGT, pag. 332)

CONSTANTÍ.- El juez popular de la villa (firma ilegible) y el secretario, Ramón Salort, contestan al Juzgado de Tarragona, el 21 de septiembre de 1937, en un escrito de su puño y letra. Edificios: La iglesia parroquial, situada en la Plaza de la República, se halla en buen estado, utilizada por el Ayuntamiento y el Sindicato Agrícola. Casa rectoral, en la calle Francesc Maciá, 26, en buen estado, utilizada como local de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC). Fincas: Unos patios situados a la entrada de la calle Francesc Maciá, sin número, en mal estado, utilizados por el Consejo municipal como depósito de materiales para la construcción. La sala parroquial, situada en la calle Francesc Maciá, 28, en buen estado de conservación, destinada a teatro municipal. Objetos de culto: Fueron entregados todos al Patrimonio Artístico de la Generalitat. En el pueblo no hay ningún objeto de culto. (AHN, CGT. Hay un sello con el escudo de la Generalitat, que dice: “Jutjat de 1ª Instancia i Instrucció, Secretaria, Tarragona”).

EL MORELL.- El juez popular de El Morell, Agustín Granell Batlle, con fecha 23 de agosto de 1937, en escrito de su puño y letra, contesta al Juzgado de Tarragona. Edificios: Iglesia parroquial, en buen estado de conservación, destinada a la venta de pan y víveres, en poder de la Cooperativa del Sindicato Agrícola. La abadía, en buen estado, destinada a depósito de material y oficinas, en poder de la colectividad. Colegio de las Teresianas de San José, en buen estado, destinado a vivienda de refugiados, en poder del Ayuntamiento. (AHN, CGT. Hay un sello con el escudo de la Generalitat, que dice: “Jutjat de 1ª Instancia i Instrucción, Secretaría. Tarragona”).

ELS PALLARESOS.- El juez popular, J. Montejo (p.o.), el 22 de agosto de 1937, en escrito de su puño y letra, contesta al Juzgado de Tarragona que en el término municipal no existe ningún edificio ni finca propiedad de Congregaciones de ninguna clase. Edificios: Únicamente hay un edificio de “lo que era la iglesia parroquial, que consta que pertenece al pueblo”. (AHN, CAGT, pag. 335. Hay un sello con el escudo de la Generalitat, que dice: “Jutjat de 1ª Instancia i Instrucció, Secretaría. Tarragona”).

PERAFORT.- El juez popular, Jaime Sanchís Romeu, con fecha 22 de agosto de 1937, en escrito de su puño y letra, contesta al Juzgado de Tarragona. Edificios: “En Perafort únicamente existe el edificio que era destinado a iglesia parroquial, propiedad del pueblo, que, actualmente, está destinado a Casa Consistorial y a cooperativa del Sindicato Agrícola”. (AHN, CGT, pag. 336. Hay un sello con el escudo de la Generaliatat, que dice: “Jutjat de 1ª Instància i Instrucció, Secretaría. Tarragona”).

LA POBLA DE MAFUMET.- El juez popular de La Pobla de Mafumet, Juan Iglesias Torrens, con fecha 28 de agosto de 1937, contesta al Juzgado de Tarragona que “en esta localidad solamente existen los siguientes inmuebles anexos al culto”. Edificios: Un edificio destinado a ex iglesia, en la actualidad usado por el Ayuntamiento para guardar corderos. Una casa destinada (antes) como vivienda para el cura, incautada por el Ayuntamiento y destinada en la actualidad a los que han venido de Tarragona a refugiarse en este pueblo. No existe, que lo sepa este Juzgado, otro inmueble ni objeto referente a lo que interesa en su comunicación”. (AHN, CGT, pag. 337. Hay un sello con el escudo de la Generalitat, que dice: “Jutjat de 1ª Instancia i Instrucció, Secretaría. Tarragona”).

RENAU.- El juez popular, José Dalmau Aguadé, con fecha 23 de agosto de 1937, informa al Juzgado de Tarragona que “en este pueblo no existe Congregación confesional de ninguna clase ni fincas pertenecientes a las mismas”. Edificios: Los edificios de la exiglesia parroquial, excasa rectoral y exermita de Loreto, no han sufrido daño alguno, a excepción del último, o sea la exermita, en la que fueron incendiadas las puertas de entrada. De los expresados edificios se ha hecho cargo el Ayuntamiento, habiendo destinado la excasa rectoral para alojamiento de refugiados. Objetos de culto: “Todos los objetos de culto religioso de la expresada iglesia y de la ermita fueron destruidos durante los primeros días de la revolución de julio de 1936, excepción hecha de cuatro cálices y otros objetos metálicos de valor (en total 30 piezas) que pudieron ser retirados y entregados más tarde a la Comisión del Patrimonio Artístico de la Comisaría de la Generalidad de Cataluña de Tarragona”. (AHN, CGT, pag. 338. Hay un sello con el escudo de la Generalitat, que dice: “Jutjat de 1ª Instancia i Instrucción, Secretaría. Tarragona”.

LA SECUITA.- El juez popular de La Secuita, Josep Calvet Porta, con fecha 16 de septiembre de 1937, informa al Juzgado de Tarragona que “en este término municipal existen los siguientes edificios destinados al culto religioso”. Edificios: Una iglesia en La Secuita, que actualmente, y de manera provisional, sirve de almacén del Sindicato Agrícola. Una iglesia situada en el barrio de Vistabella, que fue incendiada en parte, pero que todavía se conserva en buen estado. Una iglesia en el barrio de l’Argilaga, actualmente derruida. Objetos de culto: Fueron recogidos en dichas iglesias un regular número de ellos, que, en su mayor parte, fueron entregados a la Comisió del Patrimoni Artistic de Catalunya de Tarragona, según recibo en poder del alcalde de esta población, habiendo quedado una pequeña cantidad en esta alcaldía, que no tienen ningún valor. La relación de los objetos recogidos por la entidad antes mencionada, se encuentra a disposición de V.S.”. (AHN, CGT, pag. 339. Hay un sello con el escudo de la Generalitat, que dice: “Jutjat de 1ª Instancia i Instrucció, Secretaría. Tarragona”).

TAMARIT DE MAR.- El juez popular, F. Ferré Virgili, y el secretario, José Poita, con fecha 2 de septiembre de 1937, informan al Juzgado de Tarragona. Edificios: Casa, en buen estado, utilizada como habitación y oficinas del Sindicato Agrícola. Iglesia parroquial, destinada a almacén, en poder del Sindicato Agrícola. Objetos de culto: Sillas y bancos de la iglesia, en buen estado, en poder del Ayuntamiento. Varios cálices, una custodia, un copón, una naveta, un objeto de plata, un copón de bronce, dos cajitas de plata, una campanilla, unas vinajeras, un relicario. Estos objetos se hallan en el Museo de Tarragona, fueron entregados a la Comisión del Patrimonio Artístico de la Generalitat de Catalunya de Tarragona. (AHN, CGT, pag.340. Hay un tampón con el escudo de la Generalitat, que dice: Jutjat de 1ª Instancia i Instrucció, Secretaría. Tarragona).

VILA-SECA.- El alcalde de Vila-seca, Pedro Tost Vidal, con fecha primero de octubre de 1937, informa al Juzgado de Tarragona sobre todos los edificios y fincas, anexos y objetos de culto, propiedad de Congregaciones y Confesiones, “que no se acredite de modo concreto ser dominio privado”. Edificios: Un edificio que fue iglesia parroquial, actualmente en estado ruinoso a causa del incendio del 22 de julio de 1936, sin destino ni utilización alguna. Una casa en el número 3 de la Plaza de la República, conocida por la Rectoría, en regular estado de conservación, destinada a bolsa de trabajo y oficinas de Fortificaciones y Obras de la 4ª Unidad, en el sector de Vila-seca. Un edificio conocido por Ermita de la Pineda, compuesto de planta baja, sita en la partida Pineda, enclavada en una pequeña pieza de tierra. Una casa, compuesta de planta baja, piso y desván, habitada por el vecino Joaquín Morell Aguiló, que cultiva la pieza de tierra. El estado de conservación de dichos edificios es regular. La ermita no tiene destino ni utilización. Otro edificio de planta baja en el barrio de Salou, que fue la iglesia del expresado barrio, en muy buen estado de conservación, pero, actualmente, sin destino ni utilización alguna. Otro edificio anexo al anterior, compuesto de planta baja, sito en la calle Tarragona, número 16 (bis), conocido por la Rectoría, actualmente bien conservado, sin destino alguno y deshabitado. Todos los citados edificios se hallan al cuidado y poder del municipio. Fincas: Pieza de tierra, enclavada en la ermita de La Pineda, con tierra de secano y regadío por medio de noria de tracción de sangre. En esta finca, lindante con el santuario existe una casa, habitada por el vecino Joaquín Morell Aguiló, que cultiva la pieza de tierra. Objetos de culto: 1.- Una corona, pendientes y aguja para el pecho, de oro y piedras rojas; dos agujas más para el pecho, de oro, y sortija con piedra y plata; una cruz y cadena de oro. 2.- Unos rosarios de plata con una cruz también de plata; un cordón dorado de borlas, con borlas y medalla de plata; un pedentif; una cadena, dorada de una cara y, al parecer, de platino la otra; dos pendientes que hacen juego por ser del mismo metal que el anterior. 3.- Una cajita con las reliquias y porta-reliquia de San Esteban, de plata; una pequeña ala de ángel, de plata, que falta en la custodia. 4.- Una custodia de oro y plata, en la que falta el ala indicada anteriormente. 5.- La reliquia de San Bernardo, con su porta-reliquias de plata. 6.- Unas (canadelles) de cristal con montura de plata. 7.- Un copón con tapa, al parecer de plata dorada. 8.- (No existe este número en el inventario). 9.- Otra Custodia de plata. 10.- La Cruz de plata, denominada La Bona. 11.- Otra custodia pequeña (Regalo de la ex Marquesa de Loja a La Pineda). 12.- Un Copón de plata con una inscripción que dice “Gabriel Guardiola”, del año 1727. 13.- La Santa Cruz, al parecer de oro. 14.- Otro Copón (parece de plata dorada). 15.- Un esparcidor de agua bendita completo, de plata. 16.- Porta-velas (para las comuniones) de plata. 17.- Una lámpara con seis porta-velas, al parecer también de plata. 18.- Un porta – agua para el esparcidor de agua bendita, de metal amarillo. 19.- Un porta- reliquias de madera dorada. 20.- Cinco cuchillos de postres, tres de mesa, doce cucharas, doce tenedores, seis cucharitas de café, un cucharón y cuchara grandes, al parecer de alpaca. 21.- Una caja ancha de madera, con un vestido, un mantel y otras ropas de la Purísima, que fue de las Hijas de María. 22.- Un estuche de madera que contiene un cáliz y una patena, al parecer de plata dorada. Un porta – hostias de latón y un pequeño estuche conocido por la Santa Unión, también, al parecer, de plata. Estos objetos de culto fueron retirados y guardados en el edificio de la Casa Consistorial. (AHN, CGT, pags. 341 y 342).

TARRAGONA

(Documento de la Alcaldía número 1543. AHN, CGT, pags. 342 a 346. Hay un sello con el escudo de la Generalitat que dice: Jutjat de 1ª Instancia i Instrucción, Tarragona).

El alcalde de Tarragona, Jaime Marrasé Murxellas (p.a.), con fecha 20 de octubre de 1937, informa al Juzgado de la capital que los inmuebles de carácter particular que pudieran pertenecer a Institutos o Congregaciones religiosas, los de carácter urbano, que parece que son los únicos sobre los cuales podría informar a la comisión del Estado, habiéndose hecho cargo de ellos a base de las declaraciones de particulares, si los hay que son propiedad de aquellas instituciones, no aparecen y deben figurar a nombre de personas interpuestas. En cuanto a los inmuebles rústicos, la Corporación no puede facilitar datos, por no tener ninguna relación con los mismos. Los edificios públicos – continúa el alcalde – como las iglesias y las casas de religión, aunque apropiados con carácter general por la Generalidad de Catalunya, están actualmente ocupados por diferentes personas jurídicas. “He aquí lo que hemos podido averiguar respecto al particular, gracias a la Oficina de Turismo Municipal”:

Edificios: Iglesia de Sant Miquel del Plà (Gay, 4), convertida en almacén de los Rabassaires. Asilo de Huérfanos de Tarragona (Santa Tecla, 7), en poder del Patrimonio Artístico de la Generalidad de Catalunya. Edificio de la comunidad de los Padres Carmelitas Descalzos (calle Conde del Asalto y anexos), destinado por la Consellería de Justicia de la Generalidad a Prisión del Partido Judicial, en sustitución de Pilatos. Reformatorio de Menores (Asilo de San José, en el Campo de Marte), propiedad del Ayuntamiento de Tarragona, destinado asilo de refugiados. Iglesia Catedral de Tarragona (Plaza de la Catedral, 5), destinada a Museo Nacional de Arte Gótico, propiedad del Patrimonio Artístico de Catalunya. Obra Pía Montserrat (Sant Pere de Sacelades), bajo control de la Consellería de Asistencia Social de la Generalidad. Edificio de las Hermanas Carmelitas de la Caridad (Calles San Agustín, s/n y Augusto, 13 y 7), convertido en Grupo Escolar “Ángel Guimerá”. C. T. Religiosas Terciarias Descalzas (Calle Desclazes, 1, Sant Llorenç, 35 y Descalzos, 5), convertido en refugio para evacuados. Convento de Ntra. Sra. de la Enseñanza (Portal del Carro, 8), destinado a refugio para evacuados. Hermanas Terciarias Carmelitas de San José (Calle de Mar, 17 y 18), destinado a refugio para evacuados. Instituto de las Hermanas de Santa Teresa de Jesús (Rambla 14 de Abril), convertido en sede de la UGT. Hermanas Terciarias Descalzas del Carmen (Calle Estanislao Figueras), convertido en Grupo Escolar “Ferrer i Guardia”. Monjas de Ntra. Sra. de la Enseñanza (Portal del Carro, 1, Ermitana, 4 y Portal del Carro, 6), convertido en grupo escolar “Eliseo Reclús”. Monjas de Santa Clara (R. Pau Iglesias, 2), edificio derribado “para la mejora de la ciudad”.

Rectoría de la iglesia de Sant Francesc (Rambla Pau Iglesias), incautada por la Comisió de l’Estatge. Rectoría de la Catedral (Pla de la Catedral, 4), convertida en Comisaría de Museos, Monumentos y Bibliotecas de Tarragona, bajo el control de la Consellería de Cultura de la Generalidad. Parroquia de la Trinitat, incautada por el Ayuntamiento. Parroquia de San Juan Bautista (Horta Gran), convertida en regularizadora de ventas. Arzobispado de la Diócesis de Tarragona (Calle Nazaret, 14), convertido en almacén de los Rabassaires; (Rambla Sant Joan, 46), en poder de la Comisió d’Estatge. Mitra del Arzobispado (R. Pau Iglesias, 7), local ocupado por la Cruz Roja. Mitra del Arzobispado (Trinquet Nou, 21), local ocupado por la Cruz Roja. Mitra del Arzobispado (Vilamitjana), local bajo el control del Patrimonio Artístico de Catalunya. Mitra del Arzobispado (Peixateries Velles, 10), Comisió de Estatge. Congregación del Hermanos del Corazón de María (Calle Sant Llorenç, 22), destinado a la acogida de refugiados. Palacio Arzobispal (edificio), hoy destinado a Museo Arqueológico, bajo el control del Patrimonio Artístico de Catalunya. Colegio Jesús y María (edificio) (Calle Méndez Núñez y anexos), ocupado como sede del sindicato CNT. Hermanos de las Escuelas Cristianas, edificio convertido en Hospital militar. Convento de la Presentación (Calle de la Paz), convertido en grupo escolar. Escuelas del convento de las Hermanas Carmelitas (Calles Augusto y Julia Nogués), convertido en Juzgado de 1ª Instancia y Juzgado Municipal. Iglesia de San Miguel (Plaza San Miguel y calle Gayi C. Mosques), convertida en almacén de los Rabassaires.

Fincas: Garroferal bajo el Palacio Arzobispal, propiedad del Ayuntamiento. Terreno en la prolongación de la Rambla de Sant Joan, propiedad del Ayuntamiento. Solar en la calle Estanislao Figueras, 23.

Objetos de culto: La alcaldía informa que, respecto a los diversos objetos de culto que se recogieron durante los primeros momentos de los hechos revolucionarios, por las autoridades y entidades antifascistas y otras, se encuentran en manos del Patrimonio Artístico de la Generalidad de Catalunya, y están depositados en el Museo Arqueológico (Palacio Arzobispal) y en el Museo Gótico (Catedral); si bien, según referencias, los objetos de metal de valor, sin interés arqueológico o artístico, fueron entregados a la Tesorería de la Generalidad de Catalunya.

Francesc Basco Gracià. Periodista. (Del libro inédito “La represión del Frente Popular en Tarragona”).

RIUDOMS (Tarragona): Veintidós ASESINATOS

DestacadoRIUDOMS (Tarragona): Veintidós ASESINATOS

RIUDOMS: LA DESMEMORIA HISTÓRICA

FUERON PERPETRADOS VEINTIDÓS ASESINATOS

 INCENDIARON LA IGLESIA, DESTRUYERON UN CONVENTO Y QUEMARON EL ARCHIVO PARROQUIAL

En Riudoms (Baix Camp), la vida local transcurría de forma pacífica hasta las elecciones de febrero de 1936, cuando los dirigentes locales del Frente Popular comenzaron sus amenazas a la gente de orden. Antes de esa fecha, el Ayuntamiento estaba constituido por una mayoría de personas de derechas; y, en un principio, se evitó la alteración del orden público. Los problemas empezaron cuando el gobierno municipal pasó a manos de los dirigentes locales del Frente Popular, apoyados por la Generalitat republicana. Fueron cesados todos los concejales no adictos, que habían sido elegidos democráticamente. También se ordenó la reposición de los rabasaires y aparceros. Pocos días después era asesinado el alcalde. Las autoridades locales actuaban siempre en consonancia con el Comité revolucionario de Reus, de donde recibían las órdenes e instrucciones para actuar y asentarse en el poder. Así empezó la violencia, la represión, los encarcelamientos y los asesinatos; así comenzaron su trabajo los matones.

 

Estos fueron los dirigentes más destacados del Frente Popular en la población: Ramón Nuet Hortoneda (POUM), José Ferré Mestres, José Vidal Serret, Salvador Solanas Martí (ERC), Isidro Ferraté Munté (ERC), José Capdevila Muñoz (ERC), José Caparó Coll (ERC), Juan Anguera Cabré (ERC), Francisco Llauradó Guinjoán (ERC), José Santís Nadal (PSUC), Enrique Muntaner Barrera (PSOE), Buenaventura Junivart Pedrol (CNT, Rabassaire), Lorenzo Molons Gispert (PSOE), Tomás Domingo Giol (CNT), Juan Domingo Casas (CNT), Conrado Gispert Sendrós (CNT), Isidro Pitarch (Acción Catalana), Antonio Gros Agramunt (ERC), José Torrell Mariñas (ERC), José Escolá Vidal (ERC).

 

Formaban el Comité local revolucionario Ramón Nuet Hortoneda, José Ferré Mestre, José Vidal Serret, Salvador Solanas Martí, José Capdevila Martí, José Caparó Coll y Paulino Mastre Guinjoán. El Ayuntamiento del Frente Popular estuvo constituido por Buenaventura Junivart Pedrol (ERC), Enrique Montané Barrera (PSOE), Paulino Mestre Guinjoán, Lorenzo Molons Gispert (PSOE), Isidro Pitarch (Acción Catalana), Ramón Nuet Hortoneda (POUM) y José Escolá Vidal (ERC).

 

Fueron dirigentes de las colectivizaciones, Buenaventura Junivart Pedrol y Tomás Domingo. Capitaneaban las patrullas de milicianos, Juan Vernis (asesinado por ellos mismos), Leandro Ferré Llorens y Ramón Aguiló Muntané. Las decisiones judiciales las tomaban Lorenzo Molons y Paulino Mestre. Enviaban al Comité revolucionario de Reus las sentencias que acordaban imponer a las personas que detenían. Algunos de los condenados fueron ejecutadas en Reus. Impusieron multas a gente de derechas y requisaron los frutos del campo de quienes no pensaban como ellos. Para encarcelar a los detenidos se utilizaban los bajos del Ayuntamiento, donde existían dos calabozos. Pasados unos días, los presos eran trasladados a lugares deshabitados para asesinarlos. Algunos fueron trasladados al barco – prisión Río Segre, de Tarragona, y sacados más tarde para fusilarlos sin ser juzgados. Se amenazó e impusieron multas por un valor superior al medio millón de pesetas, a los familiares de emboscados o huidos para evitar incorporarse al Ejército popular.

 

Entre los desmanes y atropellos cometidos cabe destacar la persecución religiosa, con el asesinato de tres sacerdotes (uno de ellos, beatificado), el saqueo de la casa rectoral, el convento de las Hermanas de la Consolación, el incendio de la iglesia parroquial (una joya, de gran valor histórico y artístico), la ermita de Sant Antoni y la destrucción del valioso patrimonio artístico. También fueron quemados la biblioteca, el archivo parroquial y la capilla de la Verge María. Respecto a la propiedad privada, impusieron cuantiosas multas, incautaron y colectivizaron fincas rústicas de varios vecinos y fueron saqueadas numerosas casas. Se retiraron fondos pertenecientes a varios cuentacorrentistas locales. El comercio quedó eliminado, porque había un sindicato que lo controlaba todo. La agricultura fue en gran parte colectivizada. También fue asaltado el Sindicato de Defensa Agrícola y la Caja Rural, robando el metálico y quemando todos los valores y documentos.

 

El 15 de enero de 1936, la población fue liberada por las fuerzas nacionales, a las que recibieron con alegría por la mayoría del vecindario, obsequiando a los soldados de cuanto poseían en sus casas. Mientras, quienes ocuparon cargos durante el periodo del Frente Popular se escondieron en otras poblaciones o iniciaron el camino del exilio, en dirección a la frontera francesa.

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El 12 de abril de 1939, el nuevo gobierno municipal envía a la Causa General de Tarragona la relación de personas asesinadas en el municipio, que se relacionan en el Estado número 1.

1.- JAIME DOMÉNECH BAGUÉS, de 41 años de edad, comerciante, afiliado al partido Tradicionalista y exalcalde, asesinado el 25 de agosto de 1936 en el cementerio de Valls. Su hijo, Buenaventura Doménech Hugas, de 22 años de edad, casado, declara ante el juez que su padre fue detenido por Rafael Cavallé Saladié, de Tivissa, y Ramón Bonet, de Roquetas, en su domicilio, el 12 de agosto de 1936. Fue conducido al depósito de detenidos de Riudoms, a disposición del Comité revolucionario local, donde permaneció hasta el 25 de dicho mes, en que fue trasladado a Tarragona. Fue asesinado el mismo día en las cercanías del cementerio de Valls, donde fue hallado su cadáver. Como personas sospechosas de haber participado en el crimen señala al Comité de Riudoms y a Estanislao Salvadó Fortuny, de Tarragona, que cumple condena en la cárcel de la capital. La víctima era natural de Riudoms, hijo de Buenaventura y María, casado con Concepción Hugas Mestre, de cuyo matrimonio quedaron tres hijos: Buenaventura, Jaime y María de los Ángeles, de 22, 18 y 11 años de edad, respectivamente.

2.- BUENAVENURA RIBAS GIMBERNAT, de 48 años de edad, empleado, de derechas, auxiliar del secretario del Ayuntamiento, asesinado el 24 de agosto de 1936 en las cercanías del cementerio de Valls. Su esposa, Coloma Ribas Massó, de 53 años de edad, declaró ante el juez que su marido fue detenido por Leandro Ferré Llorens, difunto, y Juan Domingo, exiliado en Francia. Fue conducido al depósito municipal de detenidos, a disposición del Comité local, donde permaneció hasta el día 24 del mismo mes, fecha en que fue trasladado a Tarragona y asesinado detrás del cementerio de Valls. Como personas sospechosas de haber participado en el crimen señala al Comité de Riudoms, y de manera especial a Estanislao Salvadó Fortuny, de Tarragona, encarcelado en la capital. Los miembros del Comité se hallaban escondidos o huidos en Francia. La víctima era natural de Vilanova d’Escornalbou, hijo de José y de Agustina, casado con la declarante, de cuyo matrimonio no quedaron hijos.

3.- JOSÉ FONT VIRGILI, de 66 años de edad, agricultor, presidente del Ateneo Tradicionalista, asesinado el 24 de agosto de 1936 cerca del cementerio de Valls. Su hijo, Juan Font Mestre, de 45 años de edad, soltero, empleado, declara ante el juez que su padre fue detenido por Rafael Cavallé Saladié, de Tivissa, y Antonio Sentís Nadal, de Riudoms, en su domicilio, el 9 de agosto de 1936. Fue conducido al depósito municipal de detenidos, a disposición del Comité local, donde permaneció hasta el 24 del mismo mes, en que fue trasladado a Tarragona y asesinado el mismo día detrás del cementerio de Valls, donde fue hallado su cadáver. Como personas sospechosas de haber participado en el crimen señala al Comité de Riudoms, cuyos componentes se hallan escondidos o huidos a Francia. La víctima era hijo de José y de Francisca, casado con Teresa Mestre Nogués, de cuyo matrimonio quedaron cuatro hijos: Juan, José, Teresa y Francisca, de 39, 36, 33 y 29 años de edad, respectivamente.

4.- AVELINO DOMINGO ORTIGA, de 67 años de edad, carpintero, tradicionalista, asesinado el 24 de agosto de 1936 cerca del cementerio de Valls. Su hijo, José María Domingo Gispert, de 41 años de edad, soltero, declara ante el juez que su padre fue detenido por Juan Giol Nogués, de Riudoms, y Ramón Bonet, de Roquetas, en la calle Sanjurjo, el 12 de agosto de 1936. Fue conducido al depósito municipal de detenidos, a disposición del Comité local, donde permaneció hasta el 24 de dicho mes, cuando fue conducido a Tarragona y asesinado detrás del cementerio de Valls. El cadáver presentaba dos heridas de bala cerca del corazón. Como personas sospechosas de haber participado en el crimen señala al Comité de Riudoms, y de manera especial a Estanislao Salvadó Fortuny, de Tarragona, en la cárcel de la capital. La víctima era hijo de Francisco y de María, casado con María Gispert Jansá, de cuyo matrimonio quedaron cuatro hijos: María, Magdalena, José María y Josefa, de 43, 37, 35 y 29 años de edad, respectivamente.

5.- AVELINO DOMINGO GISPERT, de 40 años de edad, carpintero, tradicionalista, asesinado el 24 de agosto de 1936 cerca del cementerio de Valls. Su esposa, Rosa Fargas Salvadó, de 45 años de edad, declara ante el juez que su marido fue detenido por Juan Giol Nogués, de Riudoms, y Ramón Bonet, de Tortosa, en la calle, el 18 de agosto de 1936. Fue conducido al depósito municipal de detenidos, a disposición del Comité local, donde permaneció hasta el 24 del mismo mes, en que fue conducido a Tarragona y asesinado detrás del cementerio de Valls. Su cadáver fue hallado en el cementerio de Valls. Como sospechosos de haber participado en el crimen señala al Comité de Riudoms, y de manera especial a Estanislao Salvadó Fortuny, de Tarragona, preso en la cárcel provincial de la ciudad. El resto de hallan escondidos o huidos a Francia. La víctima era hijo de Avelino y de María, casado con la declarante, de cuyo matrimonio quedaron dos hijos: Avelino y Juan María, de 12 y 7 años de edad, respectivamente.

6.- JUAN ROIGET PEDROLA, de 53 años de edad, empleado, de derechas, sereno municipal, asesinado el 24 de agosto de 1936 cerca del cementerio de Valls. Su sobrino, Juan Roiget Pedrola, de 40 años de edad, casado, declara ante el juez, que su tío fue detenido por Juan Vernís Bofarull, de Riudoms, y Ramón Bonet, de Roquetas, en su domicilio el 16 de agosto de 1936. Fue conducido al depósito municipal de detenidos, de donde fue sacado el 24 del mismo mes y asesinado detrás del cementerio de Valls. Como presuntos autores del crimen señala al Comité de Riudoms, de manera especial a Juan Vernís Bofarull y Ramón Bonet. Respecto al paradero de los mismos, dice que la mayoría se hallan escondidos o exiliados en Francia. Vernís fallecido y de Bonet se desconoce su paradero. La víctima era natural de Riudoms, hijo de Antonio y de María Teresa, casado con Mercedes Grau Pellicer, de cuyo matrimonio no quedaron hijos.

7.- DOMINGO MASIP MESTRE, de 50 años de edad, agricultor, tradicionalista, asesinado el 24 de agosto de 1936 en el cementerio de Valls. Su esposa, María Fargas Pujol, de 41 años de edad, declara ante el juez que su marido que su marido por Juan Vernís Bofarull y Rafael Cavallé Saladié en su finca, situada en la partida Burgá, el 12 de agosto de 1935. Fue conducido al depósito de detenidos de la villa y trasladado a Tarragona el mismo día, y asesinado detrás del cementerio de Valls. Señala como responsables del crimen a los integrantes del Comité marxista local, todos escondidos o huidos a Francia. La víctima era hijo de Domingo y de Florinda, casado con la declarante, de cuyo matrimonio quedaron dos hijas, María y Florinda, de 10 y 27 años de edad, respectivamente.

8.- MARCOS FORCADELL PUJOL, de 33 años de edad, agricultor, tradicionalista, presidente de la Acción Católica, asesinado el 24 de agosto de 1936 en el cementerio de Valls. Su hermano, José Forcadell Pujol, de 35 años de edad, casado, labrador, declara ante el juez que Marcos fue detenido por José Carballido y otros tres milicianos cuyo nombre ignora en una finca situada en el Camino de Venlos, el 13 de agosto de 1936. Fue detenido al depósito municipal de detenidos, de donde fue sacado el 25 del mismo mes y asesinado el mismo día detrás del cementerio de Valls. Su cadáver fue hallado en el cementerio de Valls. Como sospechosos de haber participado en el crimen señala a Ramón Nuet Fortuny y José Caparó Coll; el primero huido a Fragancia y el segundo, escondido. La víctima era hijo de Marcos y de Teresa, soltero.

9.- JOSÉ ALSINA PAULA, de 53 años de edad, agricultor, tradicionalista, asesinado el 25 de septiembre de 1936 en el cementerio de Roda de Berà (Tarragonès). Su padre, José Alsina Rovira, de 80 años de edad, viudo, propietario, declara ante el juez que su hijo José fue detenido por José Sentís Nadal y Juan Giol Nogués el 25 de septiembre de 1936. Fue detenido al depósito municipal de detenidos, del cual fue sacado la misma noche y asesinado en el Arco de Berá (Roda de Berá). Su cadáver fue hallado en el cementerio de Roda. Como sospechosos de haber participado en el crimen señala al Comité local, escondidos o huidos a Francia. La víctima era hijo de José y de Rosa, soltero.

10.- PEDRO FONT BERTRÁN, de 31 años de edad, comerciante, tradicionalista, asesinado el 25 de septiembre de 1936 en el Arco de Berá, término municipal de Roda de Berà (Tarragonès). Su hermano, José Font Bertrán, de 43 años de edad, casado, comerciante, declara ante el juez que Pedro fue detenido por milicianos de la localidad en su propio domicilio, el 25 de septiembre de 1936. Fue conducido al depósito municipal de detenidos, del cual fue sacado y conducido al Arco de Berá (Roda de Berá), donde fue asesinado. Su cadáver fue hallado en el cementerio de Roda. Como sospechosos de haber participado en el crimen señala al Comité de Riudoms, y de manera especial a Ernesto Domingo Subirats, de Reus, actualmente huido a Argentina; el resto se hallan escondidos o huidos a Francia. La víctima era hijo de Pedro y de Josefa, soltero.

11.- MIGUEL LLORENS MOLONS, de 62 años de edad, agricultor, tradicionalista, jefe de Acción Ciutadana, asesinado el 25 de septiembre de 1936 en el cementerio de Roda de Berà (Tarragonès). Su hijo, José Llorens, de 37 años de edad, casado, labrador, declara ante el juez que su padre fue detenido por José Sentís Nadal y Juan Giol Nogués en su propio domicilio, el 24 de septiembre de 1936. Fue conducido al depósito municipal de detenidos, de donde fue sacado la misma noche y asesinado en el Arco de Berá, municipio de Roda de Berá. Sus restos mortales fueron hallados en el cementerio de Roda. Como sospechosos de haber participado en el crimen señala a todos los componentes del Comité de Riudoms, y manera especial un tal Gispert, de Reus. Su paradero, “unos fusilados, otros escondidos y otros en Francia”. La víctima era hijo de Miguel y de Carmen, casado con Teresa S. Lastre, de cuyo matrimonio quedaron dos hijos, José y Carmen, de 37 y 41 años de edad, respectivamente.

12.- JAIME ANGUERA TIÓ, de 57 años de edad, agricultor, concejal del Ayuntamiento, asesinado el 25 de septiembre de 1936 en el cementerio de Roda de Berà (Tarragonès). Su esposa, Matilde Mestre Cabré, de 57 años de edad, natural de Vilapalana, de profesión su sexo, declara ante el juez que su marido fue detenido por varios milicianos de la villa en su domicilio el 24 de septiembre de 1936, fue trasladado al depósito municipal. La noche siguiente fue conducido en un coche al Arco de Berá, donde fue asesinado. Su cadáver fue hallado en el cementerio de Roda de Berá. Como personas presuntamente implicadas en el crimen señala al Comité de Riudoms, escondidos o huidos a Francia. La víctima era hijo de Ramón y de Francisca, casado con la declarante, de cuyo matrimonio quedaron tres hijos, Francisca, Jaime y Matilde, de 36, 35 y 26 años de edad, respectivamente.

13.- LORENZO ANGLÉS FIGUEROLA, de 59 años de edad, guarnicionero, de derechas, asesinado el 14 de agosto de 1936 en el cementerio de Reus. Su hijo, Sebastián Anglés Besora, de 29 años de edad, soltero, labrador, declara ante el juez que su padre fue detenido por Juan Vernís Bofarull, de Riudoms, y Ramón Bonet, de Tortosa, en su propio domicilio, el 13 de agosto de 1936. Fue conducido al depósito municipal de detenidos, de donde fue sacado y asesinado el 14 de mismo mes en el término municipal de Reus, en el lugar conocido como Mas Besora. Su cadáver presentaba tres heridas por arma de fuego en la cabeza, muslo y espalda; sus restos recibieron sepultura en el cementerio de Reus. Como sospechosos de haber participado en el crimen señala a los miembros del Comité local de Riudoms, unos, escondidos y otros huidos a Francia. La víctima era natural de Alcover, hijo de José y de María, casado con Rosa Besora Socias, que cuyo matrimonio quedaron cuatro hijos, Sebastián, Lorenzo, José y Carmen, de 23, 22, 18 y 9 años de edad, respectivamente.

14.- EUSEBIO MARÍA SANTÍS SIMEÓN, de 42 años de edad, farmacéutico, tradicionalista, afiliado a la CEDA. Era el farmacéutico titular de la población; fue asesinado el 11 de octubre de 1936 en el cementerio de Torredembarra (Tarragonés). Su hija, María Dolores Sentís Alsina, de 23 años de edad, soltera, declara ante el juez que su padre fue detenido en su domicilio el 12 de agosto de 1936. Fue ingresado en la cárcel del pueblo, donde permaneció durante unos quince días y trasladado al barco – prisión Río Segre, surto en Tarragona, de donde fue sacado el 11 de noviembre de 1936 y asesinado en las tapias del cementerio de Torredembarra. Fue enterrado en una fosa común. Su cadáver fue exhumado e identificado en junio de 1939, presentaba heridas por arma de fuego. Fue trasladado al cementerio de Riudoms, donde descansan sus restos mortales.

15.- BEATO MIGUEL SALUDES CIURET, de 69 años de edad, sacerdote, natural de Alforja (Baix Camp), donde nació en 1867. Fue ordenado sacerdote el 23 de mayo de 1891; era cura párroco de Les Borges del Camp, adscrito a Riudoms desde marzo de 1936. Asesinado el 11 de noviembre del mismo año en el cementerio de Torredembarra. El 25 de julio fueriudoms2 detenido por milicianos del control de Alforja, cuando llegaba al pueblo en un carro acompañado de su hermana María, para refugiarse en el domicilio de su hermano Isidro, agricultor. Les obligaron a subir a un camión, golpeándole las espaldas e injuriándole con palabras soeces. Al pasar por Les Borges del Camp, de donde había sido cura párroco, el vehículo fue detenido por el Comité local. Muchos de sus ex feligreses se escondieron en sus casas, mientras vecinos extremistas salían de sus viviendas para insultarle. Al pasar por Riudoms también se detuvieron, recibiendo nuevos insultos por parte de extremistas anticlericales. En Reus los pasearon ante una multitud que les insultaba. Luego fueron trasladados al Ayuntamiento, separando a los dos hermanos. Preguntaron al sacerdote de dónde había sido párroco, a lo que contestó sin disimular su condición sacerdotal. Fue conducido al barco – prisión Río Segre, surto en el puerto de Tarragona, después de haber permanecido durante doce días en la cárcel de Reus. El día 11 de noviembre de 1936 fue asesinado en las tapias del cementerio de Torredembarra, junto a otros 22 compañeros de martirio. Su cadáver fue hallado en una fosa común del mencionado cementerio. Sus restos mortales fueron trasladados al cementerio de Les Borges del Camp el 16 de julio de 1939; recibieron cristiana sepultura junto a los restos de sus padres. Como personas sospechosas de haber participado en el crimen, su hermano, Isidro Saludes, declara ante el juez que en el Comité local vio a Bautista Badet Ciuret y otro, apodado de Cal Esquerre, llamado Jaime Saludes Aleu, que estaban haciendo guardia, entre otros. De entre los que formaban parte del Comité local recuerda a Antonio Fusté, Emilio Puig Amorós, Juan y José Grifoll Huguet, José Juanpere Crivillé, José Salvadó Piqué, José Solanellas (a) “Fusté nou”, Francisco Capellas Serres, Juan Tur Amposta. Todos formaban parte del comité revolucionario.

16.- MOSÉN JOSÉ MARÍA MESTRE GAVALDÁ, de 41 años de edad, sacerdote, vicario coadjutor de Riudoms, asesinado el 25 de julio de 1936 cerca del cementerio de Reus. Nació en Riudoms el 22 de noviembre de 1897. Cuando fue martirizado desempeñaba la función de coadjutor de la parroquia. A partir de 19 de julio de 1936, el sacerdote se retiró al “Mas Juanheu”, finca de su propiedad, donde, a las nueve de la mañana del día 27 de julio de riudoms31936, fue apresado por una patrulla de milicianos, que le trasladaron al local de la Sociedad Republicana, y después, al Ayuntamiento. A las 12,30 horas del mismo día fue trasladado a la finca rústica de Pedro Salomó, colindante con el cementerio de Reus, donde fue martirizado. Sus restos mortales fueron inhumados en el cementerio de Reus y trasladados posteriormente al de Riudoms. Su hermana, Rosa Mestre Gavaldá, de 52 años de edad, casada, natural y vecina de Riudoms, declara ante el juez que su hermano fue detenido por Ramón Benet y un tal Castellví, de Tivissa, el 27 de julio de 1936. A las 9:00 horas fue conducido al Ayuntamiento y a las 12:30 horas fue sacado de allí y asesinado en la finca rústica de Pedro Salomó, colindante con la carretera de Reus. Su cadáver presentaba varias heridas por arma de fuego en la cabeza. Como personas sospechosas de haber participado en el crimen cita a Ramón Bonet y José Pallejá Sentís, el primero residente en Roquetas (Tortosa) y el segundo, huido a Francia. Su defunción fue inscrita en el registro civil de Reus, testificada por Sebastián Fargas y Enrique Gispert. (AHN, CGT, fol.1447).

17.- CONRADO SALVADÓ GISPERT, de 55 años de edad, militar, de derechas, comandante de Infantería retirado acogiéndose a la Ley Azaña, asesinado el 26 de septiembre de 1936 en el cementerio de Moncada (Barcelona). El juzgado número 4 de Barcelona, con fecha 31 de agosto de 1943, envió el acta de desaparición de la víctima. Acogía a su hermano, el sacerdote Marcos Salvadó Gispert. Ambos fueron apresados e internados en la terrible checa San Elias. Perecieron fusilados en el cementerio de Moncada (Barcelona).

18.- MOSÉN MARCOS SALVADÓ GISPERT, de 58 años de edad, sacerdote, cura párroco de Botarell, asesinado el 26 de septiembre de 1936 en el cementerio de Moncada (Barcelona). riudoms4Nació en Riudoms el 11 de junio de 1882. En el momento de su muerte era cura regente de Botarell. Se trasladó a Barcelona, a primeros de agosto de 1936. Se refugió en casa de un hermano, el comandante del Ejército, Conrado Salvadó, en cuyo domicilio fue detenido con su hermano, a primeras horas de la noche del 26 de noviembre de 1936, por las patrullas de control del Clot (Barcelona). Se los llevaron a su centro de San Martín de Provensals. Después de una corta estancia en la terrible checa situada en el convento de San Elías, fue asesinado con su hermano en el cementerio de Montcada. Allí fueron reconocidos sus restos mortales en 1940, una vez concluida la guerra civil.

Trinidad Salvadó Gispert, de 56 años de edad, casado, de profesión médico cirujano, natural y vecino de Riudoms, el 30 de mayo de 1945, declara ante el juez de Riudoms que su hermano, Marcos Salvadó Gispert, presbítero, de 56 años de edad, con domicilio en Botarell, fue detenido por las patrullas de control del Clot (Barcelona), el 26 de noviembre de 1936, siendo conducido al local de dichas patrullas, ignorándose lo demás que pudiera ocurrirle. Su cadáver fue hallado en el cementerio de Moncada (Barcelona). No pudieron practicarle la autopsia dado su estado de descomposición. Ignora las personas que participaron en el crimen. Su defunción fue inscrita en el Juzgado número 4 de Barcelona. (AHN, CGT, fol. 1530).

19.- JOAQUÍN CAPAFONS TOST, de 33 años de edad, herrero, de derechas, asesinado el 19 de agosto de 1936 en el cementerio de Reus. Su esposa, Joaquina Medina Ataz, de 48 años de edad, natural de Murcia, declara ante el juez que su marido fue detenido por la patrulla de control del Clot (Barcelona) en su domicilio de la Ciudad Condal el 26 de noviembre de 1936. Fue conducido al control del Clot y luego al cementerio de Moncada donde fue asesinado. Su cadáver fue hallado en dicho cementerio. Como sospechosos de haber participado en el crimen señala al Comité de Riudoms, especialmente a Ramón Nuet Hortoneda, Tomás Domingo Giol y Enrique Muntané Barrera, todos exiliados en Francia. La víctima era natural de Riudoms, hijo de Juan y de María, casado con la declarante, de cuyo matrimonio quedaron dos hijos, María Dolores y Montserrat, de 20 y 16 años de edad, respectivamente.

20.- JOAQUÍN GUILLEM NOMEN, de 44 años de edad, empleado, afiliado al partido Tradicionalista, asesinado el 25 de julio de 1936 en Reus por el Comité marxista de la Selva del Camp. Su esposa, Teresa Vidal Millán, de 47 años de edad, natural de La Galera (Montsiá), declara ante el juez que su marido fue detenido por milicianos el 25 de julio de 1936. Fue conducido al término municipal de Reus, en las inmediaciones de la finca del doctor Restituto Amézaga, donde fue asesinado y enterrado en el cementerio de Reus. Como sospechosos de haber participado en el crimen señala a miembros del Comité de la Selva del Camp. Ignora su paradero, pero supone que hay algunos de muertos y otros exiliados en Francia. La víctima era natural de Tivissa (Ribera d’Ebre), hijo de Francisco y de Leonor, casado con la declarante, de cuyo matrimonio quedó una hija de 20 años, llamada Leonor.

21.- PEDRO ROVIRA BERTRÁN, de 45 años de edad, comerciante, de derechas, asesinado el 13 de enero de 1939 en Montbió de Tarragona (Baix Camp), por militares del Ejército republicano, desconocidos. Su hermana, María Rovira Bertrán, de 44 años de edad, casada, declara ante el juez que su hermano fue detenido por las fuerzas rojas en el término municipal de Montbrió el día 13 de enero de 1936, conducido a un barranco y asesinado por las expresadas fuerzas. Su cadáver presentaba una herida por arma de fuego de entrada por la mejilla.

22.- JUAN VERNIS BOFARULL, de 48 años de edad, minador, miliciano rojo, asesinado en el cementerio de Reus. Como sospechosos de haber participado en el crimen se relaciona a Ramón Nuet Hortoneda, Tomás Domingo Giol y Juan Domingo Casas, todos en Francia; Paulino Mestre Guinjoan, sentenciado. Todos pertenecían al Comité local.

 

SOSPECHOSOS E INDUCTORES.- Personas sospechosas de haber participado en estos crímenes: Tomás Domingo Giol, Ramón Nuet Hortoneda y Juan Domingo Casas, en Francia; Isidro Pitarch Peñasco, escondido; Paulino Mestre Guinjoan, sentenciado; Enrique Muntané Barrera y José Sentis Nadal, en Francia; Ernesto Domingo Subirats, en Argentina; José Caparó Coll y José Caparó Mallafré, escondidos; Joan Mallafré Salvadó, en Francia; José Garbellido Noella y Leandro Ferré Llorens y Buenaventura Alsina Fargas, sentenciados; Juan Giol Nogués, escondido; José Nogués Cubells, Ramón Aguiló Muntané y Juan Anguera Cabré, en Francia; Lorenzo Molons Gispert, sentenciado; Ramón Nogués Cubells, detenido; Juan Aguiló Muntané, en Porrera; Luís Fontboté Gispert y Juan Domingo Giol, en Francia; Antonio Sentís Nadal, escondido; Juan Margalef Muria, Jaime Ferré Nogués y Juan Figueras Ferré, sentenciados; Ramón Gimeno Descarrega, José Pallejá Sentís, Isidro Ferraté Munté, Conrador Gispert Sendrós y Buenaventura Junivart Pedrol, todos en Francia. Siguen relacionadas una serie de personas, consideradas inductores de estos crímenes. Son Estanilao Salvadó Fortuny y José Vidal Serret, detenidos; José Massó Gispert, Marcos Vidal Benach, Asunción Fortuny Folch y Antonio Massó Fontboté, en Riudoms; Juan Font Ferré, en Francia; Mariano Durán Bertrán y Enrique Muntané Quintana, detenidos; Roque Aguiló Grau, en Porrera; José Capdevila Muñoz, Jaime Segriá Cañellas y Francisco Llauradó Guingoan, en Riudoms.

 

INCENDIARON LA IGLESIA. ASALTARON EL CONVENTO

DE LA CONSOLACIÓN Y DESTRUYERON EL ARCHIVO PARROQUIAL

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El 23 de julio de 1936 fue incendiada la iglesia parroquial, considerada una joya histórica y cultural, con todos los altares, imágenes religiosas y objetos de culto. Quedó devastada e inservible. También fueron quemados todos los altares, las imágenes religiosas y los objetos de culto de la ermita de Sant Antoni y la capilla de la Verge María del hospital municipal. Con la consiguiente profanación y la destrucción del archivo parroquial. Salieron perjudicados el arzobispado de Tarragona, el municipio y el pueblo de Riudoms. Asaltaron y saquearon la casa rectoral, el convento de las Hermanas de la Consolación y varias casas particulares.

 

También asaltaron y robaron dinero en metálico, quemaron todos los valores y documentos existentes en el Sindicato Agrícola y la Caja Rural. Fueron impuestas multas a vecinos de ideales derechistas, por un importe total superior al medio millón de pesetas. Incautaron fincas de Luisa Alegret Durán, viuda de Salvadó; Tomás Llecha Codina, Teodoro Cavallé Borrás, Conrado Salvadó Gispert, Marcos Ribas Llecha, Juan Torres Fontboté, Antonio Llorens Figuerola y otros propietarios del término municipal. Relaciona unos sesenta vecinos presuntamente responsables de los sucesos reseñados.

 

IGLESIA PARROQUIAL DE SANT JAUME APÓSTOL.- Es un importante edificio renacentista (1610-1617), que quedó parcialmente destruido. Iglesia de una nave, con bases, columnas y molduraje general de piedra de sillería. Edificio de líneas góticas, del siglo XVI, que sufrió daños notables. Provocaron un incendio en su interior, con derrumbamiento del coro y dos púlpitos, rotura de arcos y trecerías, grada y molduras, todo de sillería. Derrumbaron la sacristía, que formaba un cuerpo contiguo. Desapareció la carpintería y las vidrieras. Desperfectos generales en el resto de las fábricas. Quedaron destruidos los retablos, entre los que destacan el de Sant Joan, de estilo plateresco, y el de la Verge del Roser, barroco. Una imagen de la Virgen con el Niño, escultura en piedra, con restos de la policromía original, del siglo XIV, fue rota en varios pedazos y mutilada en sus partes más nobles. Se conservaron los fragmentos, que permitirían una reconstrucción muy incompleta. El arquitecto Monravá valora los daños en 300.000 pesetas; y el edificio en su estado anterior de la devastación, en 800.000 pesetas. El documento está fechado el 18 de enero de 1940.

 

SUBVENCION DEL ESTADO.- El 22 de noviembre de 1941, la junta nacional de Reconstrucción de Templos Parroquiales comunica al arzobispado proponer a la superioridad una subvención de 150.000 pesetas para la reconstrucción del templo parroquial de Riudoms. El párroco certifica el 31 de diciembre de 1942, que desde el día 9 de enero de 1940, día en que empezaron las obras de reparación del templo hasta la fecha, se ha invertido en la obra la cantidad de 52.000 pesetas, entre materiales, jornales y honorarios del arquitecto y el aparejador. Al mismo tiempo, el párroco informa que la junta de obras está formada por las siguientes personas: Francisco Duch como presidente; Marcos Ribas Llecha, como alcalde; y como vocales, Tomás Llecha Ribas, José Fontgibell Moix, Antonio Llorens Figuerola y Jaime Vidal Serret.

 

El 12 de noviembre de 1943, el párroco de Riudoms, mosén Francisco Duch, escribe al arzobispado informando que el arquitecto Monravá, a requerimiento del señor Sentis, elevará a la junta de Reparación de Templos Parroquiales una instancia “pidiendo una ampliación de la subvención de 150.000 pesetas que nos fueron concedidas para la reparación de nuestro templo, y que juntamente con las 165.380 pesetas aportadas hasta la fecha por esta feligresía, ha sido insuficiente para la ejecución de las obras necesarias, a fin de habilitar este templo, tan gravemente deteriorado por las llamas, durante la pasada revolución”. Informa que tienen completamente reparada la bóveda central y el entablamento, excepto la parte correspondiente al ábside, “que precisamente es la parte más deteriorada, a causa del incendio del andamiaje del altar mayor”. Está también reparado el tejado y la espaciosa sacristía. Quedan para reparar las naves laterales, cuyos revocos se van desprendiendo, y los arcos de dichas naves,, algunos de los cuales están completamente calcinados, por cuyo motivo amenazan ruina. Se han de cerrar las vidrieras, el rosetón y los once ventanales que dan luz al templo. El párroco añade que, a pesar de lo mucho que se ha hecho, y cuyo importe sobrepasa la cantidad de 70.000 duros (350.000 pesetas), “sin estos detalles es muy difícil restablecer el culto para una población de 4.000 almas”.

 

Con fecha 28 de noviembre de 1944, la dirección general de Asuntos Eclesiásticos del Ministerio de Justicia comunica al administrador apostólico de Tarragona que ha sido tramitada ante la delegación del Gobierno en la Industria Siderometalúrgica, “la petición de material de hierro con destino a las obras de reconstrucción de la iglesia parroquial de Riudoms”.

 

ERMITA DE SANT ANTONI.- Edificio renacentista popular, fechado en 1702, por inscripción en la portada. Consta de una nave con capillas. Las puertas de la sacristía son barrocas. Se conservan interesantes pinturas al fresco. Fue saqueada, destruidos los retablos y las imágenes religiosas.

 

Francesc Basco Gracià. Periodista. (Del libro inédito La represión del Frente Popular en Tarragona).

CONSTANTÍ (Tarragona): VEINTE PERSONAS ASESINADAS

DestacadoCONSTANTÍ (Tarragona): VEINTE PERSONAS ASESINADAS

CONSTANTÍ: LA DESMEMORIA HISTÓRICA

VEINTE PERSONAS ASESINADAS, ENTRE ELLAS CUATRO SACERDOTES

EXPULSARON A LAS MONJAS DEL HOSPITAL

 

 El Orden Público se resintió en la población a partir de las elecciones de febrero de 1936. Los partidarios del Frente Popular obligaron al resto de la población a votar, bajo amenazas, las candidaturas contrarias a sus ideales. Una vez celebradas las elecciones, los revolucionarios asaltaron el Ayuntamiento y cesaron a los empleados. ObCONS1ligaron a salir del Hospital a las monjas que cuidaban a los enfermos. Y procesaron a su modo a quienes se oponían a ello. Uno de los defensores de las monjas, Pedro Martorell Ferreté, pereció asesinado. El resto, Emilio García Teixidó, Francisco Roig Ferré, José Roselló Maduell, Ramón Solé Grau, Rafael Magriñá Fortuny, José Torrens Grau, Sebastián Roig Bové y Teresa Cerdá Ollé, fueron confinados en la cárcel de Pilatos de Tarragona, una vez procesados por el Comité local. En el asalto al Ayuntamiento tuvo que intervenir la Guardia Civil para evitar que mataran al alcalde, Juan Solé Solé, que fue asesinado el 13 de septiembre de 1936, junto a otros vecinos y tres sacerdotes. Bajo el signo del terror se adueñaron de la voluntad del pueblo, atemorizado bajo las amenazas y el espanto de los asesinatos. Una vez implantado el dominio del Frente Popular, bajo el signo de la violencia, se propagó el terror marxista. Los jueces se convirtieron en asesinos.

Era de dominio público que los vecinos Juan Fortuny Magriñá, Pablo Gil Rivair, José M. Ginovart Roig, Antonio Magriñá Font, José Español Güell, Luís Ferré Ravell, Francisco Monné Bonet, Juan Bautista Tarrida Asens y Pedro Plana Domingo participaron en las ejecuciones de vecinos, según confirman los informes. El Comité revolucionario, que procesaba, dictaba las ejecuciones y los encarcelamientos estaba constituido por Pablo Gil Rivalt, Juan Fortuny Magriñá, José Español Güell, Pedro Vergara Sans, Antonio Grau Martorell y José Torrens Martorell. En junio de 1948, el fiscal de la Causa General de Tarragona informa al fiscal jefe de Madrid que el Ayuntamiento de Constantí considera al vecino Luís Español Vallés “responsable directo de los 17 asesinatos que se cometieron en dicho pueblo”. Según el informe, además “intervino en saqueos e incautaciones”. Fue el “inspirador del terror rojo”(…) “intervino en la destrucción de la iglesia”. Informes de la Guardia Civil le consideraban, igualmente, “responsable directo de los asesinatos que se cometieron en Constantí”.

María Teresa Monné Escardó, exiliada en Francia, fue una revolucionaria destacada, “vistiendo el traje de miliciana”. Se la consideraba responsable, entre otros, del asesinato de los tres sacerdotes: Luís Martorell, Isidro Almenara y Gabriel Ferré, así como del saqueo y la destrucción de la iglesia parroquial. Otra reconocida activista marxista fue Rosalía Queralt Aluja, natural de Blancafort, nacida el 5 de junio de 1916. Dio mítines en varios establecimientos de la población. Se le acusaba de haber intervenido en algunos asesinatos. En 1937 se alistó como enfermera voluntaria en el Ejército republicano, huyendo a Francia al ser liberada Cataluña. Su hermana María, nacida el 11 de noviembre de 1911 en Blancafort, casada y modista, también se dedicaba al mitin. Decía que “tenía que cortar la cabeza a todos los fascistas”. Estuvo inculpada de haber participado en tres asesinatos. Se exilió en Francia. El general retirado José Salgado, del Ejército nacional, se interesó por el regreso del exilio del vecino Rafael Fortuny Magriñá, pues estuvo escondido en el domicilio familiar. El 10 de marzo de 1952, las autoridades le informaron “de los cargos gravísimos que contra el mismo figuraban en el Ramo de Constantí (de la C.G.), donde aparecía como responsable directo de varios asesinatos y otros desmanes, según informaron el Ayuntamiento de Constantí y la Guardia Civil”.

Durante el periodo de dominio del Frente Popular en la población, asesinaron tres sacerdotes, dos de ellos hijos del pueblo, y expulsaron a las monjas del Hospital; incautaron el rico patrimonio artístico y cultural local; confiscaron todo lo que poseían las familias no afectas al Frente Popular, la Caja Rural de Crédito, y saquearon e incautaron la industria y la agricultura. Una verdadera catástrofe económica y social para la población.

La liberación de la localidad se produjo sin violencia. Al notar la cercanía de las fuerzas nacionales, los elementos más destacados del Frente Popular emprendieron una precipitada huida, llevándose consigo cuanto pudieron. La población recibió a los soldados con vítores, aplausos y alegría, ofreciéndoles hospitalidad y colaboración unánime. Les habían librado del yugo marxista y separatista que habían sufrido durante los últimos años.

VECINOS MUERTOS VIOLENTAMENTE

CONS2Personas residentes en el término municipal de Constantí que durante la dominación
del Frente Popular fueron muertas violentamente.

1.- PEDRO MARTORELL FERRATÉ, de 50 años de edad, propietario, de derechas, había desempeñado el cargo de alcalde, asesinado el 13 de septiembre de 1936 en la carretera de Tarragona a Alcolea del Pinar, cerca del Mas de la Rosa. Su esposa, María Solé Solé, de 46 años de edad, declara ante el juez que su marido fue detenido por orden del Comité local en su casa, el 13 de septiembre de 1936. Fue conducido inmediatamente al lugar del asesinato. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego. La víctima era hijo de José y de Concepción, casado con la declarante, de cuyo matrimonio quedaron cuatro hijas llamadas María, Carmen, Montserrat y Dolores, de 30, 28, 22 y 20 años de edad, respectivamente.
2.- JUAN SOLÉ SOLÉ, de 48 años de edad, propietario, de derechas, había desempeñado el cargo de alcalde. Asesinado el 13 de septiembre de 1936, en el Km. 3 de la carretera de Tarragona a Alcolea del Pinar, cerca del Mas de la Rosa.
3.- ISIDRO GRAU BOFARULL, de 37 años de edad, comerciante, había desempeñado el cargo de teniente de alcalde. Asesinado 13 de septiembre de 1936, en la carretera de Tarragona a Alcolea del Pinar, cerca del Mas de la Rosa. Su esposa, Josefina Massó Gavaldá, de 43 años de edad, declara ante el juez que su esposo, afiliado a las derechas, fue detenido en su casa el 13 de septiembre de 1936, por elementos forasteros, acompañados del vecino Antonio Grau Martorell. Fue conducido al local del Comité. Durante la misma noche, lo sacaron del coche en que viajaba con cinco personas más del pueblo, y los asesinaron en el lugar indicado. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego. La víctima era hijo de Isidro y de Francisca, casado con la declarante, de cuyo matrimonio quedaron dos hijos, Isidro y José María, de 15 y 14 años de edad, respectivamente.
4.- MOSÉN LUÍS MARTORELL FERRATÉ, de 54 años de edad, sacerdote, natural de Constantí, donde nació el 26 de febrero de 1884. Era regente de la parroquia de La Massó (Alt Camp). Asesinado el 13 de septiembre CONS3de 1936 en el Km. 3 de la carretera de Tarragona a Alcolea del Pinar, cerca del Mas de la Rosa. Fue detenido en casa de su hermano, donde se había refugiado. Su sobrina Montserrat declaró ante el juez que fue detenido por Luís Martí Coll. Conducido ante el Comité local fue juzgado por unos forasteros. El, junto con los otros dos sacerdotes y tres seglares, fueron conducidos al lugar del crimen, donde fueron asesinados. Su cadáver fue hallado en la cuneta de la citada carretera; presentaba heridas por arma de fuego. Exhumado del cementerio de Tarragona, fue trasladado al de Constantí, donde reposan sus restos.
5.- MOSÉN ISIDRO ALMENARA TORREBADELL, sacerdote, organista en la parroquia de Constantí, asesinado el 13 de septiembre de 1936 en el Km. 3 de la carretera de Tarragona aCONS4 Alcolea del Pinar, cerca del Mas de la Rosa. Nació en Tarragona el 10 de abril de 1865. Al iniciarse la persecución religiosa permaneció en su domicilio. El Comité local le despojó de una respetable cantidad de objetos de valor. Fue detenido a las nueve de la noche del 13 de septiembre de 1936 y juzgado por una patrulla de milicianos llegada de Reus, quienes le condujeron en coche al lugar del asesinato, junto con los sacerdotes Gabriel Ferré, Luís Martorell y tres vecinos del pueblo. Su cadáver fue hallado en la fosa común de Tarragona; presentaba heridas por arma de fuego. Sus restos mortales recibieron cristiana sepultura en el cementerio de Constantí.
6.- MOSÉN GABRIEL FERRÉ NICOLAU, de 45 años de edad, sacerdote, beneficiado de la CONS5Catedral de Tarragona, asesinado el 13 de septiembre de 1936 en la carretera de Tarragona a Alcolea del Pinar, cerca del Mas de la Rosa. Era profesor de Filosofía del Seminario Pontificio del Arzobispado. Nació en Constantí el 12 de febrero de 1891. Al estallar la persecución religiosa se refugió en casa de un primo. Fue detenido por un grupo de milicianos procedentes de Tarragona, que lo llevaron ante el Comité local, instalado en la casa rectoral, que antes le había ofrecido toda suerte de garantías. Fue paseado por las calles de Constantí junto a los sacerdotes Isidro Almenara Torrebadell y Luís Martorell Ferraté. Al anochecer, los tres sacerdotes y tres seglares del pueblo fueron trasladados en dos coches a la carretera de Tarragona a Alcolea del Pinar, cerca del lugar denominado Mas de la Rosa, donde fueron asesinados. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego. Sus restos mortales fueron sepultados en el cementerio de Tarragona.
7.- JOSÉ MARÍA COLL SOLÉ, de 58 años de edad, soltero, labrador, no desempeñó cargo alguno. Asesinado el 27 de septiembre de 1936 en el Arco de Berá (Roda de Berà, Baix Penedés): su cadáver presentaba heridas por arma de fuego en la cabeza y el cuerpo. Su hermana, Josefa Coll Solé, de 60 años de edad, viuda, declara ante el juez que su hermano, José María Coll Solé, de derechas, fue detenido en el café por unos desconocidos el 17 de septiembre de 1936. Conducido al Arco de Berá (Roda de Berá, Baix Camp) fue fusilado en el mismo lugar. Su cadáver fue hallado en el cementerio de San Vicente de Calders: presentaba heridas por arma de fuego. Más tarde recibió sepultura en el cementerio de Altafulla (Tarragonés). Desconoce las personas que participaron en el crimen. Pero declara que se encontró con el vecino Pablo Gil Rivalt y le preguntó por su hermano desaparecido. Le dijo que ya podían ponerse de luto, pues a su hermano José María lo habían muerto el día anterior en el lugar descrito. La víctima era natural de Constantí, hijo de José y de Carmen.
8.- ISIDRO MADUELL PIÉ, de 40 años de edad, labrador, desempeñó el cargo de sereno, asesinado el 10 de octubre de 1936 en la Playa Larga de Tarragona, su cadáver presentaba heridas por arma de fuego en la cabeza y el cuerpo. Su esposa, Teresa Mas Massó, de 47 años de edad, natural de Tarragona, declara ante el juez que su esposo, de derechas, fue detenido por orden del Comité local en su casa el 13 de septiembre de 1936. Fue conducido al local del Comité y de allí al barco – prisión Río Segre, surto en el puerto de Tarragona, donde permaneció durante 28 días, cuando fue sacado de allí y fusilado en la Playa Larga el 10 de octubre del mismo año. Después de la guerra su cadáver fue hallado en una zanja abierta en Mas Rabassa, cerca de la citada playa. Presentaba heridas por arma de fuego. Acusa del crimen a los miembros del Comité local. La víctima era natural de Constantí, hijo de Juan y de Rosa, casado con la declarante, de cuyo matrimonio no quedaron hijos.
9.- FRANCISCO MADUELL MARSAL, de 25 años de edad, labrador, desempeñaba el cargo de alguacil, asesinado el 10 de octubre de 1936 en la Playa Larga de Tarragona. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego en la cabeza y el cuerpo. Su hermana Natividad, de 32 años de edad, casada, natural de Constantí, declara ante el juez que su hermano Francisco, afiliado a las derechas, fue detenido por orden del Comité local en su finca de la partida Fonts, el 13 de septiembre de 1936. Fue conducido al local del Comité y de allí al barco – prisión Río Segre, surto en el puerto de Tarragona, donde permaneció durante 28 días. El 10 de octubre del mismo año fue sacado de allí y fusilado en la Playa Larga. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego: fue hallado después de la guerra en una zanja abierta en Mas Rabassa, cerca de licitada playa. Considera responsable del asesinato al Comité de Constantí. La víctima estaba soltero y era hijo de Juan y de Dolores.
10.- JUAN MADUELL MADUELL, de 57 años de edad, labrador, viudo, había desempeñado el cargo de sereno, asesinado el 10 de octubre de 1936 en la Playa Larga de Tarragona. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego en la cabeza y el cuerpo. Su hija Natividad, de 32 años de edad, casada, natural de la villa, declara ante el juez que su padre Juan, afiliado a las derechas, fue detenido por orden del Comité local en su casa el 17 de septiembre de 1936. De allí fue conducido al barco – prisión Río Segre, surto en el puerto de Tarragona, donde permaneció durante 23 días, hasta que fue sacado de allí el 10 de octubre del mismo año y asesinado en la Playa Larga. Después de la guerra, su cadáver fue hallado en una zanja abierta en Mas Rabassa, cerca de la citada playa. Presentaba heridas por arma de fuego. Declara responsables del asesinato a los miembros del Comité local. La victima era viudo, hijo de José y de Dolores, de cuyo matrimonio quedaron tres hijos: Francisco (difunto), Natividad y Juan, de 25, 27 y 23 años de edad, respectivamente.
11.- JOSÉ MIRET VILÁ, de 38 años de edad, comerciante, no había desempeñado cargo alguno. Asesinado el 10 de octubre de 1936 en la Playa Larga de Tarragona. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego en la cabeza y el cuerpo. Su esposa, Remedios Pijoan Aluja, de 41 años de edad, natural de Pira, declara ante el juez que fue detenido por orden del Comité local en su casa, el 13 de septiembre de 1936. Fue conducido al local del Comité y de allí al barco – prisión Río Segre, en Tarragona, donde permaneció 28 días. Después fue sacado de allí y asesinado en la Playa Larga el 10 de octubre del mismo año. El cadáver fue hallado en una zanja abierta en Mas Rabassa, cerca de la Playa Larga, donde estaba enterrado. Presentaba heridas por arma de fuego. La víctima era hijo de José y de Francisca, casado con la declarante, de cuyo matrimonio quedaron dos hijos llamados José y Juan, de 12 y 7 años de edad, respectivamente.
12.- MOISÉS RAS SOLÉ, de 24 años de edad, labrador, no había desempeñado ningún cargo. Asesinado el 10 de octubre de 1936 en la Playa Larga de Tarragona; su cadáver presentaba heridas por arma de fuego en la cabeza y el cuerpo. Su padre, Antonio Ras Cerdá, de 66 años de edad, natural de Constantí, propietario, declara ante el juez que su hijo Moisés, afiliado a las derechas, fue detenido por orden del Comité local, desde donde fue conducido al barco – prisión Río Segre, surto en el puerto de Tarragona, donde estuvo internado durante 28 días, tras los cuales fue sacado de allí el 10 de octubre del mismo año y fusilado en la Playa Larga. Después de la guerra sus restos fueron hallados en una zanja abierta en Mas Rabassa, cerca de la citada playa. El cadáver presentaba heridas por arma de fuego. Acusa del crimen a los miembros del Comité local de Constantí y de manera especial a José Roig Rivalt “de esta naturaleza y vecindad”. La víctima era natural de Constantí, soltero, hijo de Antonio y de Luisa.
13.- JOSÉ MARÍA QUERALT BOFARULL, de 28 años de edad, casado, herrero, no había desempeñado ningún cargo. Su esposa, María Gavaldá Civit, de 31 años de edad, declara ante el juez que su marido, afiliado a las derechas, fue detenido por orden del Comité local en su casa el 13 de septiembre de 1936. Fue conducido al local del Comité e internado en el barco – prisión Río Segre, surto en el pueblo de Tarragona, donde permaneció 28 días. El 10 de octubre fue sacado de allí y asesinado en la Playa Larga. Su cadáver fue hallado después de la guerra en una zanja abierta en Mas Rabassa, cerca de la citada playa. Presentaba heridas por arma de fuego. La víctima era hijo de Antonio y de María, casado con la declarante, de cuyo matrimonio quedaron dos hijos, José María y Luís, de ocho y seis años de edad, respectivamente.
14.- JOAQUÍN BRUNET FERRÉ, de 75 años de edad, propietario, había sido alcalde. Asesinado el 10 de octubre de 1936 en la Playa Larga de Tarragona. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego en la cabeza y el cuerpo. Su sobrino, Luís Ferré Brunet, de 53 años de edad, casado, natural de Constantí, declara ante el juez que su tío, afiliado a las derechas, fue detenido en Tarragona, por orden del Comité de Constantí, el 17 de agosto de 1936. Fue internado en el barco – prisión Río Segre, surto en el puerto de Tarragona. El 10 de octubre del mismo año fue sacado del barco y asesinado en la Playa Larga, cerca de Mas Rabassa. El cadáver presentaba heridas por arma de fuego, según el reconocimiento practicado al cadáver. Después de la guerra hallaron sus restos mutilados y enterrados en una zanja. Considera personas sospechosas de haber participado en el crimen a los miembros del Comité local de Constantí. La víctima era soltero, hijo de José y de Francisca.
15.- PEDRO ROIG GIRÓ, de 36 años de edad, casado, labrador, no había desempeñado cargos. Asesinado el 10 de octubre de 1936 en la Playa Larga de Tarragona; su cadáver presentaba heridas por arma de fuego en la cabeza y el cuerpo. Su esposa, María Roig Compte, de 39 años de edad, natural de Pla de Cabra (hoy, Pla de Santa María), declara ante el juez que su marido, afiliado a las derechas, fue detenido por orden del Comité local en su casa el 13 de septiembre de 1936. Fue conducido al local del Comité y luego al barco – prisión Río Segre, surto en el puerto de Tarragona, donde permaneció durante 28 días. El 10 de octubre fue sacado del barco y asesinado en la Playa Larga. Después de la guerra, su cadáver fue hallado en una zanja abierta en Mas Rabassa, cerca de la citada playa. Presentaba heridas por arma de fuego. Acusa del asesinado al Comité local de Constantí. La víctima era hijo de Pablo y de Carmen, casado con la declarante, de cuyo matrimonio quedaron cinco hijos, José, Pedro, Pablo, Jorge y Juan, de 11, 9, 8, 1 años y el quinto contaba sólo dos meses de edad.
16.- PELAYO FRUTO, de 46 años de edad, labrador, no había desempeñado cargos. Asesinado el 8 de agosto de 1936 en Torredembarra. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego. Su patrono, Antonio Font Roig, de 43 años de edad, natural de Constantí, labrador, declara ante el juez que Pelayo hacía unos ocho meses que estaba a su servicio, domiciliado en casa del declarante. Fue detenido por orden del Comité local el 15 de agosto de 1936, en la finca Sors, en el término de la Pobla de Mafumet, donde trabajaba. Fue conducido en un coche con la bandera de la FAI a un lugar desconocido. Su cadáver no fue hallado. La víctima era natural de Murcia y estaba casado; se ignora si tenía hijos.
17.- ENRIQUE MARTÍNEZ NOLLA, de 42 años de edad, esquilador, fue trasladado a la pedanía de Aldea (Tortosa) y asesinado entre los días 3 y 4 de agosto de 1936. Hacía unos dos años que vivía en Constantí. Con anterioridad residió en Aldea, entonces término municipal de Tortosa.

RESPONSABLES DIRECTOS.- Como personas sospechosas de haber participado en estos asesinatos, se cita como responsables directos a: Juan Fortuny Magriña, Pablo Gil Reinalt y José Español Güell, exiliados en Francia; José Torrents Martorell, en paradero desconocido; Luís Español Vallés, José Alasá Marsal y Cornelio Roquer Cabré, exiliados en Francia; Agustín Torrell Gavaldá y Pedro Bregadá Sans, en paradero desconocido; Ramón Salvadó Ferré, en la cárcel; Antonio Font Magriñá, en Francia; Juan Alegret Vallés, en México; Ismael Gil Coll, en la cárcel; Rafael Fortuny Magriñá y Francisco Munné Bonet, en Francia; Antonio Grau Martorell, en paradero desconocido; Bautista Tarrida Asens, en la cárcel; José Garriga Sans, en paradero desconocido; Luís Ferré Rosell y Juan Rosell Vallvé, en la cárcel; Marcelo Maduell Bofarull, fusilado; Mario Rodríguez González, en la cárcel; Ramón Falio Cots y Matías Martorell Martí, en Francia; Luís Martí Coll, en Tarragona; Juan Ferré Montaña, fusilado; Luís Gil Coll, en Constantí; Bartolomé Grau Martorell, en paradero desconocido; Francisco Vidal Pascual, fusilado.
E INDIRECTOS.- Presuntos responsables indirectos: Pedro Novell Plana, en paradero desconocido; José Cerdá Ruivalt, en la cárcel; María Queralt Aluja, en Francia; Pablo Rosell Vallvé, en la cárcel; Pedro Serrahima Tomás, en Constantí; María Escardó Torrents, en Barcelona; María Teresa Munné Escardó, en Francia; Manuel Grau Vallvé, en Constantí; Joaquín Tarrida Piñol, en paradero desconocido.

VÍCTIMAS NO RESIDENTES

Cadáveres recogidos en el término municipal de personas no residentes, que sufrieron muerte violenta.
18.- PEDRO CASELLAS TARRATS, de 63 años de edad, arquitecto municipal de Reus. Su cadáver fue hallado en la riera de Mas Caselles, término de Constantí, cerca de una finca de la víctima, con heridas por arma de fuego.

19.- ENRIQUE BORRÁS ABELLÓ, teniente coronel del Ejército, retirado, asesinado a primeros de agosto de 1936 en las Costas de Garraf.

20.- MOSÉN LUIS RIUS FARRÉ.- Nació en Constantí el día 31 de enero de 1867. En el momento de su muerte era párroco de El Catllar. Debido a su avanzada edad buscó el descanso veraniego en Tarragona, donde tenía su domicilio. Tres días después de estallar la persecución religiosa, cuando los templos habían sido destruidos o incendiados, en la vigilia de Santiago Apóstol (Sant Jaume), concibe la idea de celebrar misa en la iglesia de Sant Francesc, de la capital, para lo cual envió un mensaje a través de una persona de su confianza. Cuando ésta regresó al domicilio, el anciano sacerdote había sido apresado por unos milicianos que, de momento, lo internaron en la cárcel del castillo de Pilatos. Más tarde lo trasladaron a un barco – prisión sito en el puerto, a donde fue conducido casi a rastras, pues sufría hinchazón de piernas. Fue asesinado con otros sacerdotes y seglares presos, en una de las célebres sacas, el día 25 de agosto de 1936, cerca del cementerio de Valls. Sus restos mortales no fueron hallados.

SAQUEOS E INCAUTACIONES

El Estado número tres describe la destrucción y quema de los altares e imágenes religiosas y los ornamentos de la iglesia parroquial, y las capillas que había en el municipio, con el saqueo de los ornamentos y objetos de culto del templo. Relaciona también el saqueo y la incautación de las masías de las familias Ventura, Borrás, Montserrat, Ventosa, Vidal, Brunet, entre otras; el piso del médico, el del secretario del Ayuntamiento, destituido; la farmacia Roig; el almacén de Isidro Grau; la tienda de géneros Casa Simó; destrucción de los muebles y objetos del Hospital y la casa de Francisco Solá de Ballester. Persecución, detenciones y amenazas a personas de orden. Imposición de pagos ilícitos a las familias de ideología derechista. Como personas responsables de los hechos se señala a los mismos que figuran en el Estado número 1.

CONS6

PERJUDICADOS.- Como perjudicados señala a la parroquia de Constantí, la beneficencia municipal y varias familias residentes en Constantí, Barcelona, Madrid y Tarragona, entre ellas las familias Foxá, Pons y Pons, Enrique Ventosa, viuda de Enrique Borrás Abelló, herederos de Joaquín Brunet, Emilio García Teixidó, Pedro Muñoz Farrás, José Gassol Gabriel, Francisco Roig Ferré, viuda de Isidro Grau Bofarull, Dolores Rull Porta, viuda de Francisco Solé Ballesté, hijos de Isidro Grau y otras personas.

Francesc Basco Gracià. Periodista. Del libro inédito “LA REPRESIÓN DEL FRENTE POPULAR EN TARRAGONA”.

 

Catalans hispans: Marià Bordas i Flaquer, va veure assassinar als seus dos fills al 36.

Catalans hispans: Marià Bordas i Flaquer, va veure assassinar als seus dos fills al 36.

SOMATEMPS Catalanitat és Hispanitat

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Marià Bordas i Flaquer (Barcelona, 1879 – 1938). Advocat i polític. Era membre de la Comunió Tradicionalista i fou un dels principals dirigents carlins de Barcelona amb Miquel Junyent i Rovira, així com vicepresident del Banc Català Hipotecari (conegut com “El Banc dels Carlistes”). El 1906 participà en el Primer Congrés Internacional de la Llengua Catalana. Fou tinent d’alcalde de Barcelona i a les eleccions generals espanyoles de 1907 fou escollit diputat a les corts espanyoles dins les llistes de Solidaritat Catalana pel districte de Berga.

Perseguit per les esquerres a l´inici de la guerra civil, va veure com assassinaven als seus fills Francesc Xavier Bordas i Piferrer (Barcelona 1915-1936), religiós salesià i beat i en Jaume Bordas i Piferrer (Barcelona 1914- Sant Pol de Mar 1936, sacerdot i estudiant de Filosofia a la Universitat de València). La persecució a la que fou sotmès i el crim d´en Francesc i d´en…

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Com eren els catalans d´abans: testimoni de l´assassinat de Mn. Peypoch.

Com eren els catalans d´abans: testimoni de l´assassinat de Mn. Peypoch.

SOMATEMPS Catalanitat és Hispanitat

Peypoch AQUÍ P. EMMANUEL PEYPOCH SALA. S.I. HA ESTAT ASSASSINAT PELS MARXISTES 29 DE JULIOL DE 1936

Vídeo del testimoni esgarrifós i emocionant sobre l´assassinat de jesuita Manuel Peypoch Sala, un català que va plorar a Manila quan els nordamericans van substituir la bandera espanyola, per la nordamericana. Va morí al 29 de juliol del 36 assassinat sota el Govern de Companys.

 “És possible que un cervell tan intel·ligent com el Pare Peypoch l’hàgiu fet malbé?”

Testimoni: Jaume Navarro Torras (Manresa, 03/02/1920)

Tema: “És possible que un cervell tan intel·ligent com el Pare Peypoch l’hàgiu fet malbé?”

Durada: 05:49

Data de l’entrevista: 18/12/2009

Per veure el vídeo clik aquí.

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CATALANS HISPANS: Ramón Bach i Escofet, conseller del Banc d´Espanya. Assassinat al 36.

CATALANS HISPANS: Ramón Bach i Escofet, conseller del Banc d´Espanya. Assassinat al 36.

SOMATEMPS Catalanitat és Hispanitat

images (5).jpg Uno de tantos asesinados en Cataluña

Ramón Bach i Escofet. (Barcelona 1867- 1936). Conseller del “Banco de España”, dirigent de IACSI, empresari tèxtil propietari de “Filatures Bach S.A.” dels comtals al baix Bergadà. Detingut per les patrulles de control de la Generalitat Republicana, fou assassinat el 26 d´agost del 36.

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La sombra aterradora del este, o Los pistoleros de Bilbao

Verdades que ofenden..

La sombra aterradora del este previene sobre los peligros de Rusia y de los soviets, influenciados según Ossendowski por una civilización oriental henchida de chamanismo y barbarie. El libro, que puede leerse como una fascinante novela de intrigas, se publicó originariamente en 1925 y Ossendowski sabía de qué hablaba. Había recorrido Rusia de cabo a rabo y no dejó de anotar todas y cada una de sus aventuras y desventuras en sus numerosas obras.

Nuestro amigo el padre Garmendia da buena cuenta de su vida: «Estudió química y estuvo pensionado en la Sorbona en 1900. Durante la guerra ruso-japonesa desempeñó el cargo de Alto Comisario de Combustibles y fue enviado repetidas veces al interior de Mongolia para estudiar las riquezas del país. Al estallar la revolución de 1905, presidió el Gobierno revolucionario del Extremo Oriente, cuya capital estuvo en Harbin, y al derrumbarse, en enero de 1906, pasó dos años…

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Desmemoria de Atadell, Paracuellos y Amor Nuño (y XII)

Verdades que ofenden..

Paracuellos: certezas y conjeturas
por El Rufián Melancólico

Aunque no todas las sacas de presos de las cárceles madrileñas tuvieron su desenlace en los aledaños del pueblo de Paracuellos, su nombre reúne y resume el conjunto de fusilamientos masivos que tuvieron lugar en Madrid a lo largo del mes de noviembre y diciembre de 1936.

Por entonces los presos acusados de fascistas se agrupaban en cuatro prisiones, la cárcel Modelo, la de San Antón, Porlier y Ventas. El número total se aproximaba a una cifra comprendida entre ocho mil y diez mil presos.

No se conoce con exactitud tampoco el número de hombres fusilados en el conjunto de las sacas, aunque la mayoría de los historiadores manejan unas cifras que oscilan entre dos mil y cuatro mil hombres.

La primera de las sacas se desarrolla el día 6 de noviembre, en San Antón, y es la única en la que…

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