LA REPRESIÓN DEL FRENTE POPULAR EN “LA CAIXA” (2)

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LA REPRESIÓN DEL FRENTE POPULAR EN “LA CAIXA” (2)

CAÍDOS, MÁRTIRES Y VÍCTIMAS

Finalizada la guerra y la persecución, la Caja de Pensiones para la Vejez y de Ahorros – hoy, CaixaBankrindió un homenaje a los caídos, mártires y víctimas de la represión de que fueron objeto por el Frente Popular y la Generalitat republicana, que trabajaban en la entidad. En el salón de actos de la antigua sede social de Barcelona (Vía Layetana) fue inaugurada una artística lápida de bronce y mármol, el 6 de septiembre de 1939, en la que constaban los nombres de los conejeros, consiliarios de organismos filiales, funcionarios de las oficinas centrales, delegados, interventores y auxiliares de sucursales que murieron en el frente de batalla o fueron asesinados en la retaguardia, “y que constituyen símbolo, enseñanza y ejemplo para las nuevas generaciones”. Antonio Zamora Alabau, presidente de la Asociación de Personal de “la Caixa”, al descubrir la lápida, dijo: “Es especialmente a las generaciones futuras, a los hombres (y mujeres) de mañana, a los que va destinada esta lápida, para que sepan, al leer estos nombres, que quienes los llevaron en vida supieron perderla antes que abdicar de su condición de católicos y de españoles”. […] “Quienes compartimos sus afanes y sus anhelos, su ejemplo no se nos olvidará jamás”. La lápida ha desaparecido.

He aquí sus nombres: Caídos en el campo de batalla: 1 )Antonio Berenguer Generas, auxiliar de la sucursal de Manresa; 2)Rafael Martorell Jordá, empleado de la sección Seguros Sociales, de Barcelona; 3)Juan Planas Casals, Interventor de la sucursal de San Juan de las Abadesas y 4)Gonzalo Rubert Seguí, Interventor de la sucursal de Inca (Baleares). Mártires: 5/1mosén Ramón Balcells Masó, consiliario del Instituto de la Mujer que Trabaja; 6/2 mosén Luis Xiró Roig, consiliario del Amparo de Santa Lucia para Ciegos; mosén 7/3 mosén Jaime Catasús Botifoll, capellán de la Colonia y Sanatorio de Torrebonica, y 8/4 mosén José Font Dou, capellán auxiliar de la Colonia y Sanatorio de Torrebonica. Víctimas: 9/1 Francisco Ixart y de Moragas, vicepresidente de los Consejos General y de Administración, natural de Tarragona; 10/2 Santiago de Riba y de España, vocal del Consejo General; 11/3 José Mª Alibés Vilarrubia, empleado de la sección general de Ahorro, de Barcelona; 12/4 Jaime Cambón Ester, empleado de la sección general de Ahorro, de Barcelona; 13/5 Francisco Castanera Llisá, auxiliar de la sucursal de Lleida; 14/6 Francisco Climent Andreu, delegado de la sucursal de Gandesa; 15/7 Julio Coderch Gultresa, delegado de la sucursal de Molins de Rei; 16/8 Francisco J. Cunill Bastús, empleado de la sección general de Ahorro, Barcelona; 17/9 Daniel Ferreres Guardiola, Interventor de la sucursal de Lleida; 18/10 Mariano J. Vicens Compañó, delegado de la sucursal de Torroella de Montgri; 19/11 José Lloses Trullols, Interventor de la sucursal de Cervera; 20/12 Pío Maciá Ribera, delegado de la sucursal de Suria; 21/13 Sebastián Más Felipó, de la sección general de Ahorro, de Barcelona; 22/14 Félix Más Ponsá, delegado de la sucursal de la Seu d’Urgell; 23/15 Antonio Montfort Gutiérrez, delegado de la sucursal de Masnou; 24/16 Alberto Nin Güell, Interventor de la sucursal de El Vendrell; 25/17 José Saltó Virgili, auxiliar de la sucursal de Sabadell; 26/18 Eugenio Sanz Rodríguez, empleado de la sección Seguros Sociales, de Barcelona; 27/19 Juan Soler Soldevila, Interventor de la sucursal de Sallent; 28/ 20 José Tomás Vilanova, delegado de la sucursal de Sitges.

Denuncia el informe que “en primer lugar fueron expoliados los sacerdotes católicos y los militares adictos a la causa nacional”. Adjunta la relación concreta del número de imponentes expoliados y los saldos de los mismos. El 27 de julio de 1936, la Comisaría de Banca y Ahorro de la Generalitat de Catalunya había decretado la incautación de aquellos saldos. Dice el informe que “las expoliaciones fueron realizadas por las propias comisarías de la Generalitat, por los comités locales, por las “Oficinas Jurídicas” de la CNT y por los titulares de los consejos o comités municipales antifascistas (Ayuntamientos)”. […] “La expoliación era simultánea, muchas veces, a los registros, a las detenciones y a los fusilamientos”. (Continuará)

F. Basco Graciá. Periodista. (Del libro inédito “La represión del Frente Popular en Tarragona)

 

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FUNCIONARIOS ASESINADOS, CLIENTES EXPOLIADOS, CUENTAS INCAUTADAS (1)

DestacadoFUNCIONARIOS ASESINADOS, CLIENTES EXPOLIADOS, CUENTAS INCAUTADAS (1)

LA REPRESIÓN DEL FRENTE POPULAR EN “LA CAIXA” (1)

FUNCIONARIOS ASESINADOS, CLIENTES EXPOLIADOS, CUENTAS INCAUTADAS

Concluida la Guerra Civil (1936-1939) y la persecución religiosa, la Caja de Pensiones para la Vejez y de Ahorros de Cataluña y Baleares – ayer, “la Caixa”; hoy, “CaixaBank” – envió un informe de 24 páginas al fiscal de la Causa General de Tarragona, que abarca del 19 de julio de 1936 hasta febrero de 1939, en el que relaciona los consejeros y el personal de “la Caixa” asesinados durante el dominio del Frente Popular en Tarragona; la transformación antiestatutaria de los organismos rectores de la entidad; los funcionarios perseguidos por sus ideas políticas o religiosas; los imponentes de ahorro expoliados; las expoliaciones sufridas por la entidad de ahorro; los organismos filiales benéficos, culturales y de asistencia social incautados y la relación de las “cuentas improtegibles” (saldos existentes a favor de elementos y entidades de carácter marxista). Así actuaban los defensores del nuevo orden democrático, a partir del cual todos seríamos iguales, ricos y más guapos; excepto ellos, que se saltaban las leyes a la torera y se convirtieron en dueños de vidas y haciendas. Pero antes de llegar a ese mundo ideal tenían el deber moral de fumigar toda la escoria social; es decir, los que no pensaban como ellos, eran propietarios y tenían dinero.

El informe manifiesta que la Generalitat de Catalunya “intervino la vida social de la Caja, desde los días siguientes al estallido del Movimiento”. Nombró un interventor con facultades directas sobre el funcionamiento de la entidad. Desde el 3 de agosto hasta el 30 de septiembre de 1936, un titulado “Comité de Gestión Social”, nombrado por los trabajadores, intervino en todo lo referente al personal, a la organización y operaciones de “la Caixa”. El 30 de septiembre de 1936, se constituyeron el Consejo y la Comisión Ejecutiva de la entidad, integrados por el presidente y varios vocales del antiguo consejo; por el titulado Comité de Control”, elegido por los afiliados a la UGT y no afiliados, formado por un representante de la Asociación de Trabajadores de la Banca, Bolsa y Ahorro de la UGT, y por el Interventor de la Generalitat de Catalunya. El “Comité de Control” intervenía las funciones del director general de la entidad, el cual seguía ejerciendo las secretarías del Consejo y la Comisión Ejecutiva. Actuaban, asimismo, un comité de Empresa de la UGT y dos delegaciones sindicales de la UGT y la CNT, respectivamente.

El informe manifiesta que “la Generalitat de Catalunya se atribuyó (…) plena jurisdicción sobre la sección de Seguros Sociales de “la Caixa”. Nombró un consejo de Seguros Sociales. El conseller de Treball de la Generalitat, el comunista Rafael Vidiella, designó como delegado suyo para presidirlo a Juan Sagristá Cabra, empleado de la entidad y comunista militante, “que realizó una constante labor de persecución de los empleados de entidad de ahorro significados como no adictos al nuevo Régimen, especialmente de aquellos que eludían incorporarse al Ejército republicano”. Esta persecución culminó en el cuestionario antifascista que dicho consejo acordó presentar a todos los funcionarios, y que dio lugar a la formación de un voluminoso expediente con clasificaciones ideológicas y propuestas de sanción. Juan Sagristá huyó a Francia a finales de enero de 1939, con una camioneta de “la Caixa”, conducida por un ordenanza llamado Salvador Viñals.

Muchos funcionarios que no simpatizaban con el Régimen republicano fueron perseguidos, declarados cesantes o postergados. En las sucursales, los comités revolucionarios destituyeron a varios delegados y funcionarios. Muchos de ellos tuvieron que ausentarse de sus localidades respectivas para no sufrir la misma suerte que los “beneméritos funcionarios que fueron asesinados por tan demócratas dirigentes”. En Barcelona fueron apresados el Secretario Directivo y Administrativo de la entidad, diversos jefes y funcionarios y un grupo de enfermeras sociales del Seguro de Maternidad. Del personal de las sucursales sufrieron prisión numerosos funcionarios. Varios de ellos fueron fusilados sin juicio previo; otros lograron escapar con vida de las penas de muerte dictadas en las checas y en los tribunales populares.

Los funcionarios de “la Caixa” en la provincia de Tarragona, víctimas de la represión republicana fueron Francisco Ixart y de Moragas, vicepresidente de los Consejos General y de Administración; Francisco Climent Andreu, delegado de la sucursal de Gandesa (Terra Alta) y Alberto Nin Güell, Interventor de la sucursal de El Vendrell (Baix Penedès).

F. Basco Graciá. Periodista. (Del libro inédito “La represión del Frente Popular en Tarragona”).

LOS “VALES”: EL CAPITAL DE LOS COMERCIANTES PASA AL COMITÉ REVOLUCIONARIO (7)

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TORTOSA: LOS VERDUGOS SE HAN CONVERTIDO EN VÍCTIMAS (7)

LOS “VALES”: EL CAPITAL DE LOS COMERCIANTES

PASA AL COMITÉ REVOLUCIONARIO

 

(Continuación. Victimas del Frente Popular, de la 141 a la 180)

Los días 30 y 31 de julio de 1936 llegaron a la ciudad varios individuos de la CNT – FAI, enviados desde Barcelona en misión “específica”, como “nuevos revolucionarios”. Eran 26 o 27 personas que recibieron el sobrenombre de “La Específica”. Fueron magníficamente recibidos por sus colegas tortosinos e instalaron su cuartel general en el colegio de las Teresianas. Introdujeron en la ciudad un nuevo sistema económico en el comercio, popularizado con la denominación de “vale”. Gracias a esta fórmula económica tenían derecho a comer y vestirse con cargo al erario municipal. La profusión del “vale” en el comercio de Tortosa fue una auténtica locura. Sustituyeron la moneda por el “vale”. En el fondo se trataba de pasar el capital de los comerciantes de la ciudad al fondo común de Comité revolucionario. De este modo, las cajas de los comercios se llenaron de papeletas selladas por el Comité, en sustitución de la moneda. Los comerciantes protestaron… y a algunos les costó la vida como podemos comprobar en las listas adjuntas.

Sigue la lista:

141.- Mosén Manuel Ferré Solanes, de 47 años de edad, sacerdote. Detenido el 26 de julio de 1936 y asesinado días después en la carretera de Tortosa a Barcelona. / 142.- Ramón Flors Gómez, de 47 años, casado funcionario del Estado. Detenido el 23 de julio de 1936 y asesinado el 14 de agosto del mismo año, en la carretera de Tortosa a Barcelona. / 143.- Mosén Juan Fabra Miralles, de 58 años de edad, sacerdote, vicario de la parroquia de San Blas de Tortosa. Se encontraba en Freginals, donde se refugió porque era perseguido por milicianos de Amposta. Detenido en Vinallop el 18 de julio de 1936, trasladado a Tortosa, recluido en la cárcel y asesinado el 19 de agosto del mismo año, en la carretera de Tortosa a Barcelona. / 144.- Mosén Francisco Fumadó Ballesté, de 54 años de edad, sacerdote. Detenido el 19 de agosto de 1936 y asesinado media hora después, en la carretera de Tortosa a Barcelona. / 145.- Buenaventura Favá Forés, de 75 años de edad, viudo, industrial, ex sargento de Alabarderos del rey Alfonso XIII. Detenido el 24 de abril de 1938 y asesinado el 27 del mismo mes en la carretera Simpática de Tortosa. Sus restos mortales fueron trasladados al cementerio de Tortosa el 6 de marzo de 1939. / 146.- Mosén Rafael Fusté Forcadell, de 48 años de edad, sacerdote, párroco de El Perelló. Detenido el 26 de julio de 1936 y asesinado horas después en la finca del Platé, en el término de l’Ametlla de Mar. / 147.- Mosén Casiano Fresquet Bosch, 70 años de edad, sacerdote. Se hallaba escondido en la casita de un huerto de Tortosa, pero fue descubierto debido a una delación. Detenido el 22 de julio de 1936 y asesinado el 28 de agosto del mismo año, en la carretera de Tortosa a Barcelona. / 148.- Felipe Fustegueras Vergés, de 60 años de edad, casado, propietario. Detenido el 28 de septiembre de 1936 y asesinado media hora después, en la carretera de Tortosa a Barcelona. / 149.- Hno. Maximiliano Fierro Pérez, de 32 años de edad, Hermano de las Escuelas Cristianas. Detenido el 20 de julio de 1936 y asesinado el 1 de septiembre del mismo año, en la cuesta de San Onofre, en la carretera de Tortosa a Barcelona. / 150.- Mosén Felipe Forés Omesqué, de 76 años de edad, sacerdote, párroco de La Cava (hoy, Deltebre). Detenido el 12 de agosto de 1936 y asesinado el día siguiente, en la carretera de Tortosa a Barcelona. / 151.- Mosén Critóbal Falomir Vilarrocha, de 44 años de edad, sacerdote, canónigo de la Catedral de Tortosa. Se hallaba escondido en una casita de campo en la partida de Mitj – Camí, término de Tortosa. Fue detenido el 14 de abril de 1938, a causa de la delación. Se ignora la fecha y las circunstancias de su asesinato. Su cadáver no fue hallado. / 152.- Daniel Ferreres Ferreres, de 22 años de edad, soltero. Asesinado por el Ejército republicano el 8 de agosto de 1936, cuando prestaba el servicio militar, al enterarse sus jefes de sus antecedentes familiares. / 153.- Mosén Bernardo Frasno Peñarroya, de 62 años de edad, sacerdote, canónigo de la Catedral de Tortosa. Detenido y asesinado el 2 de octubre de 1936, en el cementerio de Castellón, junto a otras personas. / 154.- Isidoro Fabregat Calatayud. Detenido y asesinado durante los primeros días del Alzamiento. Su cadáver no fue hallado. / 155.- Juan Fusté Moles, de 39 años de edad, labrador. Detenido y asesinado el 10 de agosto de 1937. Su cadáver no fue hallado. / 156.- Mosén Juan Bautista Ferré Torrelles, de 57 años de edad, sacerdote. Detenido y asesinado el 8 de agosto de 1937. Su cadáver no fue hallado. / 157.- Antonio Falcó Batlle, de 55 años de edad, comerciante. Detenido y asesinado el 6 de abril de 1937, en el cementerio de Tortosa. / 158.- Fulgencio Fernández Sanz, 38 años de edad, casado, maestro carpintero ebanista. Detenido el 26 de abril de 1938 y asesinado dos días después en la carretera Simpática de Tortosa. Sus restos mortales fueron trasladados al cementerio de Tortosa el 23 de febrero de 1939. / 159.- Arturo Ferrer Roselló, de 21 años de edad, estudiante, secretario de Acción Católica de la ciudad. Detenido el 28 de septiembre de 1936 y asesinado el día siguiente, en la carretera de Tortosa a Tivenys. / 160.- Casimiro Ferrer Piñol, de 55 años de edad, casado, agente comercial. Detenido el 28 de septiembre de 1936 y asesinado el día siguiente, en la carretera de Tortosa a Tivanys. / 161.- Jaime Fontcuberta Lluís, de 45 años de edad, casado, comisionista. Detenido el 11 de agosto de 1936, trasladado a la checa San Elías de Barcelona el 24 de septiembre del mismo año y asesinado en el cementerio de Les Corts, Barelona. Después de la guerra, su cadáver fue trasladado al cementerio de Tortosa. / 162.- José María Faura Mayor, de 23 años de edad, abogado, presidente de Acción Católica de la diócesis de Tortosa. Asesinado mientras prestaba el servicio militar en el Ejército republicano, al conocerse sus antecedentes católicos. Su cadáver no fue hallado. / 163.- Manuel Fuster Planells, de 55 años de edad, teniente del Ejército retirado, vecino de l’Aldea. Detenido y asesinado el 20 de agosto de 1936. / 164.- Rafael Ferrer Doménech, de 43 años de edad, propietario. Detenido y asesinado el 22 de julio de 1936 en Vilalba dels Arcs (Terra Alta). / 165.- Juan Ferré Arbó, de 28 años de edad, labrador. Detenido en Vilalba dels Arcs (Terra Alta) el 23 de julio de 1936 y asesinado el 10 de agosto del mismo año en Tarragona. / 166.- Rafael Figueras de Ossó, de 39 años de edad. Detenido el Vilalba dels Arcs (Terra Alta) el 7 de septiembre de 1936 y asesinado pocas horas después en Pinell de Bray. / 167.- Joaquín Farnós Cid, de 23 años de edad, natural de Santa Bárbara. Asesinado mientras prestaba el servicio militar en el Ejército republicano, al conocerse sus antecedentes familiares. / 168.- Nolasco Ferré Vallespí, de 42 años de edad, labrador, natural de Pinell de Bray. Detenido el 20 de julio de 1936 y asesinado el 28 del mismo mes, en la carretera de Tortosa a Gandesa. / 169.- Froilán Fabra Beltrán, natural de Ulldecona. Detenido y asesinado durante los primeros meses del Alzamiento. / 170.- Vicente Fabra Vizcarro, vecino de Ulldecona. Detenido y asesinado el 3 de octubre de 1936, en la carretera de Tortosa a Barcelona. / 171.- Juan Franch Escudé, natural de Roquetes. Asesinado cuando prestaba el servicio militar en el Ejército republicano, al intentar pasarse a las tropas nacionales. / 172.- José Favá Vallés, natural de Roquetes. Asesinado cuando prestaba el servicio militar en el Ejército republicano, al conocerse sus antecedentes familiares tradicionalistas. / 173.- Eduardo Gala Canalda, de 30 años de edad, soltero, oficinista. Detenido el 5 de agosto de 1936 y asesinado horas después en la carretera de Tortosa a Barcelona. / 174.- Restituto González Fraile, de 57 años de edad, casado, Comandante de Artillería retirado por la ley Azaña. Detenido el 23 de julio de 1936 y asesinado el 5 de agosto del mismo año, en el barranco de Els Garidells, término de El Perelló. / 175.- Manuel Gordón Picardo, de 38 años de edad, casado, secretario de la sucursal del Banco de España en Tortosa, vicepresidente del comité comarcal tradicionalista. Detenido el 24 de julio de 1936 y asesinado el 5 de agosto del mismo año, en el puente de Els Garidells, en el término de El Perelló. / 176.- Mosén Clicerio Gamundi Vicente, de 56 años de edad, sacerdote. Detenido el 20 de agosto de 1936 y asesinado el día siguiente, en la carretera de Roquetes a Valencia. / 177.- Primitivo Gosalbez Valls, de 63 años de edad, casado, director de la sucursal del Banco de España en Tortosa. Detenido el 19 de junio de 1938 y asesinado el 14 de julio del mismo año, en el término de Mont-roig del Camp. Sus restos mortales fueron recogidos en 1939 y trasladados al cementerio de Tortosa. / 178.- Ricardo Gisbert Sanz, labrador, vecino de Sant Jaume d’Enveja. Detenido y asesinado el 29 de diciembre de 1936, en la carretera de Tortosa a Barcelona. / 179.- Enrique Gasol Curto. Detenido y asesinado el 24 de abril de 1938, en la carretera de Mitj – Camí (Tortosa). / 180.- Miguel Guardia Bueso. Detenido y asesinado el 9 de agosto de 1936, en la carretera de Tortosa a Barcelona. (Continuará)

PUTIN DESEMBARCA EN EL PROCÉS

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PUTIN DESEMBARCA EN EL PROCÉS

El Diari de Tarragona del miércoles 27 de septiembre, en la página 12 y en la sección Tribuna, bajo el título “Putin desembarca en el “procés”, el prestigioso periodista Salvador Aragonés, suscribe un comentario, en el que dice: “Que los rusos de Vladimir Putin – un autócrata donde los haya – ayudan económicamente a los independentistas (catalanes, se entiende), como también Nicolás Maduro desde Venezuela, es una realidad. Nadie lo niega”. Y se pregunta: “¿Qué pretende Putin? Sencillamente, romper la Unión Europea para incrementar su influencia en le continente. Como apoyó el Brexit (Gran Bretaña) y como apoyó a Trump” (que acaba de recibir a Mariano Rajoy). “El fin justifica los medios” – añade -. Y remarca: “¡Qué poco conocen a los rusos! Estos se cobran con creces lo que aportan. ¿Quién pagará la factura de Moscú?”. Salvador Aragonés advierte a los incautos: “En la Guerra Civil (1936-1939) ya se lo cobraron: se llevaron todo el oro y muchísimos hombres y niños a luchar en el frente contra los alemanes de Hitler”. Y se pregunta: “No sabemos cuál es el precio ahora. Ellos, los rusos, si que lo saben. Y nadie más. Y así salen “tuits” y “facebooks” – a decenas de millares – con caras de Assange y de Barak Obama falsos, y acusan con falsedades”. […] “Los aprendices a revolucionarios se frotan las manos” (…) “¡Haremos la revolución!”, dicen. Podemos y la CUP han declarado la huelga general. La Asamblea Nacional Catalana ha proclamado la República. Y a los que no se suman al tumulto, les señalan con el dedo y les llaman “fascistas”.

Consultados documentos de la época que obran en el Archivo Histórico Nacional, referentes al patrimonio del Estado, se documenta que el Gobierno del Frente Popular saqueó las reservas metálicas del Banco de España. Buena parte de las cuales fueron trasladadas a Rusia desde Cartagena. El día 25 de octubre de 1936, Francisco Méndez Aspe, ministro de Hacienda, de acuerdo con Negrín, se personó en Cartagena y ordenó extraer de los polvorines – donde permanecían escondidas, trasladadas desde Madrid – siete mil ochocientas cajas de oro, de un peso aproximado de setenta y cinco kilos cada una, que fueron transportadas en camiones y cargadas en los buques Kine, Neve y Volgoles, que partieron en dirección al puerto de Odessa. Acompañaban a la expedición varias personas de confianza del Gobierno. La operación fue realizada clandestinamente. En síntesis, fueron exportadas a Rusia diez mil cajas con oro, entre septiembre de 1936 y febrero de 1937. A los pocos días de la extracción del oro, se apoderaron de la plata trasladada a los polvorines de Cartagena, por un total de 344.275.000 pesetas.

El 13 de septiembre de 1936, el Gobierno de Frente Popular dictó un decreto reservado, por el que obligaba al Banco de España a que entregase el oro que poseía, para trasladarlo – según decía el decreto – a un lugar más seguro. Los consejeros representantes de los accionistas dimitieron al día siguiente. Durante varios días, los agentes del Gobierno fueron extrayendo todo el oro existente, que ascendía a 2.184.145.184,51 pesetas oro, equivalentes a 5.199.576.026,24 pesetas efectivas. Colocado el oro en cajas de madera, fue transportado en camiones a Cartagena, donde fue depositado en los polvorines de La Algameca. Los datos no me los invento, como rumorean algunos doctos personajes, proceden del Ministerio de Justicia, documentados con datos originarios de los Gobiernos del Frente Popular.

 F. Basco Graciá. Periodista.

LOS MÁRTIRES DEL PROCÉS

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NO PUEDE HABER DEMOCRACIA SIN LEY

Puigdemont y los suyos están pidiendo a gritos que les detengan. Pero Rajoy no les hace caso y se va de viaje, a pasárselo bomba con Trump. Necesitan víctimas para justificar ante el mundo su desvarío. La policía no ataca a los revoltosos; son los independentistas quienes provocan y atacan a la policía. Su gran objetivo no es el referéndum de independencia, sin contar con los que lo rechazan. Su ideal político es entrar en la historia como mártires del “procés”. Hemos visto demacrados a los multados por el Tribunal de Cuentas, con la sonrisita pequeña, protestando… Y es que las multas hacen más efecto que las porras o los tanques. Para nosotros, los catalanes, “la pela es la pela”; y cuando nos tocan el bolsillo solemos entrar en razón.

El independentismo catalán y el socialismo libertario de este siglo, reivindican saltarse la ley a la torera y se empeñan llevar la contraria a los jueces. Son como niños mimados, patalean, gritan, agitan esteladas y repiten “volem votar”... Y se quedan tan panchos. Se empeñan – a gritos y por las bravas, insultando y provocando – en celebrar un referéndum ilegal que la mayoría de los catalanes rechazamos y nadie apoya fuera de España. Pero ellos, dale que te pego, inasequibles al desaliento; y los medios, por tierra, mar y aire, les ayudan en páginas bien subvencionadas o a través de las ondas socorridas. Los partidarios del NO han perdido sus derechos democráticos. ¿Han requisado alguna imprenta con papeletas del NO? ¿Han visto algún medio que dedique espacios a los partidarios del NO? Los medios nos dividen en separatistas y no separatistas, y nos enfrentan; los primeros son los buenos los otros son los malos, igualito que en los años treinta del siglo XX. Los buenos eran los que mataban curas y quemaban iglesias; y los malos, la gente de orden. Puedo decir que algunos malos de ayer, hoy se han convertido en buenos.

El griego Isócrates – año 370 a.Cr. -, educador a aspirantes de políticos, enseñaba a sus alumnos que “nuestra democracia se autodestruye porque se ha abusado del derecho de igualdad y del derecho de libertad; porque ha enseñado al ciudadano a considerar la impertinencia como un derecho; el no respeto a las leyes como libertad; la impudicia como igualdad y la anarquía como auténtica felicidad”. La razón nos dice que no puede haber democracia sin ley. El derecho y el deber de votar están regulados por la democracia; es decir, por las leyes que nos afectan a todos. Decía Unamuno que el nacionalismo, en su versión separatista, “es la chifladura de exaltados echados a perder por indigestiones de mala historia”.

Unos 230 profesores universitarios han pedido hoy al Gobierno de Mariano Rajoy «la máxima celeridad, firmeza y determinación para proteger los derechos de todos» y frenar los planes del secesionismo catalán. Un manifiesto firmado por docentes como el filósofo Fernando Savater, el historiador Juan Pablo Fusi, o el constitucionalista Juan José Solozábal solicita que «recaiga todo el peso de la ley» sobre los promotores del referéndum previsto para el próximo 1 de octubre, que califican de falso, ilegítimo e ilegal.

El populismo del señor Iglesias y el separatismo del señor Puigdemont, basados en supremacías étnicas o culturales, están hoy muy unidos, como hemos podido comprobar estos días. Ambos quieren promover “procesos de salvación nacional”, y pretenden convertirse en los únicos y legítimos portavoces del pueblo. Se llenan la boca voceándose como “representantes del pueblo de Catalunya” o del “pueblo español”. Y los que tienen 130 diputados, ¿a quién representan? Entonces, a los partidarios del NO, que son catalanes y son mayoría, y no quieren votar porque no es legal, ¿Quién les representa? Populistas y separatistas se erigen como única alternativa, la solución a los problemas de “su” pueblo la tienen ellos y nadie más. Su vocación no es gobernar para todos, escuchar a todos, respetar a todos; su vocación es secuestrar el Estado, barrer siglos de historia y sentarse en la poltrona a base de extorsionar al pueblo que proclaman defender y representar. Quieren sustituir la soberanía nacional por la soberanía de masas, desobedeciendo los mandatos de la democracia representativa, único modelo que garantiza los derechos fundamentales y las libertades públicas a todos los ciudadanos.

F. Basco Graciá. Periodista.

SEÑOR TARDÁ, SOMOS LOS MÁS CORRUPTOS DE ESPAÑA

DestacadoSEÑOR TARDÁ, SOMOS LOS MÁS CORRUPTOS DE ESPAÑA

SEÑOR TARDÁ, SOMOS LOS MÁS CORRUPTOS DE ESPAÑA

El señor Tardà, diputado de ERC en el Congreso, empezó a “ladrar”, a grito pelado, en la tribuna. Se puso como una fiera ante los casos de corrupción del PP. No le falta razón. Y quiere marcharse de España cuando antes, para no morir asfixiado; mientras nosotros, la mayoría de los catalanes – con la nariz bien tapada, por consejo sanitario – queremos quedarnos, y el señor Tardá y los suyos pretenden obligarnos a marcharnos. Su argumento fue la corrupción que nos azota como una plaga bíblica. Afecta a toda España; pero donde peor huele es en Cataluña, nuestra amada tierra. Cuando su señoría llega a Madrid, olfatea corrupción por todas partes, y el hombre, con razón, acaba mareado. De ahí sus gritos desesperados en la tribuna del Congreso. Tensas las cuerdas vocales, hinchadas las venas, afilada la garganta…; se le enrojece el rostro, pierde la mirada, levanta el puño y amaga… Me preocupa, porque el señor Tardá puede sufrir un infarto, como siga así de gritón, faltón y mareado. La señora presidenta del Congreso, doña Ana Pastor, debería ir con sumo cuidado. La salud del señor Tardá podría estar en peligro. Sería una baja importante para gozar de nuestro remilgo. Su señoría debería preocuparse más por su persona, y pedir a los médicos de la Cámara que le receten algo para taparle la nariz de ese olor tan pestilente que percibe en Madrid y le reporta un buen sueldo. ¡Cuántos se taparían la nariz por ese sueldazo! En Cataluña vivimos como los ángeles, – no lo saben ustedes -, rodeados de embriagadores olores celestiales, limpios como una patena. La garbinada del meu poble; la ventolera de la Vall d’Aran; la marinada de Tarragona… ¡Qué envidia les damos! Desde hace años, nos están limpiando los bolsillos para el procés, las embajadas y otras martingalas. Todavía “huelo” lo del 3% – que me provoca dolor de estómago -, que descubrió en Torredembarra, precisamente una regidora de su partido, ya fallecida, a la que echaron por chivata. Y como vivo cerca, a veces, también acabo “mareado” de esos pestilentes olores marinos, que provocan las cloacas de algunos partidos. Antes de vociferar con tanto enojo, el señor Tardá debería saber que Cataluña – nuestra amada y vilipendiada Cataluña – es la comunidad autónoma de España que tiene más corruptos por metro cuadrado. Más de 300 casos de corrupción se hallan o han pasado por los tribunales. Sería largo enumerarlos todos: caso presidente Pujol y familia…, y la que te rondaré, morena; caso Palau; caso del 3%, que acaba de empezar; caso de las ITV, caso…, caso…, caso…., y así hasta…, todavía no sabemos cuantos. Un legendario partido ha tenido que cambiar de nombre para evitar los embates justicieros. Y todo esto lo sufrimos en silencio. El Consejo General del Poder Judicial presentó el primer estudio estadístico sobre casos de corrupción en España, entre julio de 2015 y septiembre de 2016. Por comunidades autónomas, el ranking lo lidera Cataluña – nosotros, los catalanes, tan pulcros, tan honrados, tan ejemplares siempre -, con 303 corruptos enviados a la cárcel, seguido a distancia de Andalucía y Madrid. Superamos la suma de todos los encausados por la Audiencia Nacional por este motivo. A éstos habría que añadir los “empapelados” desde octubre de 2016 hasta el día de hoy. Nosotros pagando y ellos robando. Y siguen las investigaciones… No sabemos cuándo acabará ese olor tan pestilente que marea al señor Tardá en Madrid y no lo siente en Cataluña. Navarra es la única comunidad en que no se ha enviado a juicio a ninguna persona. ¿Ha pedido alguien en el Parlament un pleno extraordinario para ventilar todo esto? Preguem…

AHORA COMIENZA EL BOMBO

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“AHORA COMIENZA EL BOMBO…”

“Bon cop de falç…! Bon cop de falç…!” Cantaban los diputados independentistas en el Parlament, con algunos puños tímidamente en alto, con media cámara vacía y con “sus teles” enfocando al gran teatro del bochorno y la indecencia. ¡Qué vergüenza ante el mundo! Los catalanes a quienes no nos representan – que somos mayoría, contados uno a uno – permanecíamos atónitos y humillados ante las pantallas de televisión. ¿Cómo es posible que diputados que han jurado o prometido la Constitución y el Estatuto de autonomía vigente se ufanen de conculcarlos? ¿Cómo es posible que quienes nos representan estén orgullosos de pisotear las leyes por las que nos regimos y hemos votado? Es tremendo que esto pase en nuestro país en el siglo XXI. ¿Se imaginan a algunos católicos catalanes orgullosos de incumplir los Mandamientos? ¿O exigiendo al Papa que se cambien algunos porque no les gustan? Cierto día, un católico catalán me decía, en broma: “Los Mandamientos tendrían que poder cambiarse, en especial el que dice: “No desearás la mujer de tu prójimo”, porque a mi me gustan todas.” ¡Ja, ja, ja…! Que tomen nota esos curas independentistas de nuestros dolores, a ver si escriben una cartita al Papa.

“Bon cop de falç! Y a ellos les van a dar un “bon cop de llei al cap”. La enseñanza continua del odio y la mentira en escuelas, en familias y en medios de comunicación, ha creado este caldo de cultivo, que ha desembocado en la “unidad de destino en lo universal”, consigna falangista de otros tiempos. Teresa Freixes, catalana y prestigiosa catedrática de Derecho Constitucional, ha declarado a los medios que: “La Ley de Transitoriedad es igual a la que llevó a los nazis al poder en 1933”. Le duele nuestra tierra, Cataluña, que es la suya. Y le preocupa España. La jurista lo tiene claro, “Cataluña no será independiente…, habrá unos cuantos locos que la declaren, aprobando la Ley de Trasitoriedad; pero será una república carente de cualquier base y eficacia jurídica”. Y añade: “Nadie nos puede obligar a participar en un delito”. Respecto a las cartas que Puigdemont ha enviado a los alcaldes, opina: “Es de locos, ¿quién puede obligar a la gente a hacer algo que es ilegal?”. Se trata de un proceso “sin ningún respeto a las normas”. Y deslegitima todo lo que ha pasado durante estos días en el Parlament. “El Referéndum va contra la Constitución –subraya la prestigiosa jurista -, contra el Estatuto de autonomía de Cataluña, contra las leyes europeas, que exige la integridad territorial de todos los Estados miembros, y es también contraria al código de buenas prácticas sobre refrendos de la Comisión de Venecia. No hay ley que pueda derogar una Constitución; no hay Reglamento que pueda derogar una ley”. Es inadmisible que esos señores, que perciben tan espléndidos sueldos procedentes de nuestros impuestos, nos enfrenten por sus intereses políticos o mediáticos y nos metan en una situación tan terrible como la que estamos viviendo. La profesora y jurista remarca que “los nacionalistas son los culpables indiscutibles de esta situación”. Sin legalidad, no hay democracia, y sin democracia no hay libertad. Como dicen los de las CUP, “AHORA COMIENZA EL BOMBO”. La Ley debe caer implacable con ellos.

TORTOSA: ARDE EL PALACIO DEL OBISPO (6)

DestacadoTORTOSA: ARDE EL PALACIO DEL OBISPO (6)

TORTOSA: LOS VERDUGOS SE HAN CONVERTIDO EN VÍCTIMAS (6)

ARDE EL PALACIO DEL OBISPO

(Continuación. Víctimas del 111 al 140)

Los tres “russos”, acompañados por militantes de las juventudes revolucionarias de Tortosa, se dirigieron al palacio del obispo. Allí se armó una de gorda. Como las puertas estaban cerradas, se enfilaron por una ventana que daba acceso a las oficinas de Acción Católica, donde estaba, también, la secretaría del obispado. Desde allí subieron a las habitaciones del piso superior, invadieron la capilla gótica y comenzaron a destrozar las imágenes religiosas. Nadie acudió allí para detenerlos. Violentaron el armario donde se guardaban los ornamentos y las joyas litúrgicas, se llevaron todo lo que había de valor y una gran humareda comenzó a invadir el patio del palacio. Casullas y birretes se convirtieron rápidamente en cenizas. En menos de una hora todo el palacio tenía el aspecto de un territorio devastado. Los invasores abandonan la estancia sin que la fuerza pública ni las autoridades locales intervengan. Los “russos” desaparecieron de la ciudad el mismo día con un buen botín. Nadie supo más de ellos. La revolución y la caza de la gente de orden habían comenzado. ¿Dónde estaban las autoridades locales y las fuerzas de seguridad?

Sigue la lista de víctimas:

111.- José Domingo Hernández, de 28 años, perito. Detenido y asesinado durante los primeros días del Alzamiento. Su cadáver no fue hallado. / 112.- Ricardo Domingo Ramírez, de 69 años de edad, casado, procurador de los Tribunales. Detenido el 30 de abril de 1938. Su cadáver no fue hallado. / 113.- Manuel Duart Palomar, de 28 años de edad, soltero, maestro, presidente del Requeté de Tortosa. Detenido el 24 de agosto de 1936, trasladado a la checa San Elías de Barcelona el 24 de septiembre del mismo año y asesinado en el cementerio de Les Corts, de Barcelona. Sus restos mortales fueron trasladados al cementerio de Tortosa el 29 de octubre de 1940. / 114.- Juan Duart Grau, de 28 años de edad, industrial. Asesinado en la Serra de Pandols, mientras prestaba el servicio militar en el Ejército republicano, al conocerse sus antecedentes familiares. Su cadáver no fue hallado. / 115.- Juan Doménech Doménech, de 49 años de edad, labrador. Detenido en Vilalba dels Arcs (Terra Alta) el 23 de julio de 1936 y asesinado el 10 de agosto del mismo año en Tarragona. / 116.- José Doménech Todó, de 50 años de edad, corredor de Comercio. Detenido en Vilalba del Arcs (Terra Alta) el 23 de julio de 1936 y asesinado el 10 de agosto del mismo año en Tarragona. / 117.- Vicente Doménech Clúa, de 42 años de edad, labrador. Detenido en Vilalba dels Arcs (Terra Alta) el 23 de julio de 1936 y asesinado el 10 de agosto del mismo año en Tarragona. / 118.- Francisco Doménech Bladé, de 30 años de edad, comerciante, natural de Vilalba dels Arcs (Terra Alta). Asesinado durante el mes de marzo de 1937. / 119.- Vicente Doménech Buson, de 21 años de edad, natural de Vilalba dels Arcs (Terra Alta). Asesinado cuando prestaba el servicio militar en el Ejército republicano, al conocerse sus convicciones católicas. Su cadáver no fue hallado. / 120.- José Espuny Mauri, de 52 años de edad, casado, labrador. Detenido el 12 de abril de 1938 y asesinado horas después en la carretera Simpática de Tortosa. Sus restos fueron trasladados al cementerio de Tortosa el 18 de marzo de 1939. / 121.- José Espuny Gas, de 24 años de edad, soltero, labrador. Detenido el 12 de abril de 1938 y asesinado momentos después en la carretera Simpática de Tortosa. Sus restos mortales fueron trasladados al cementerio de Tortosa el 18 de marzo de 1939. / 122.- Ramón Espuny Gas, de 20 años de edad, soltero, labrador. Detenido el 12 de abril de 1938 y asesinado horas después en la carretera Simpática de Tortosa. Sus restos mortales fueron trasladados al cementerio de Tortosa el 18 de marzo de 1939. / 123.- Luís Emperador García, de 41 años de edad, casado, secretario Judicial. Detenido el 10 de diciembre de 1936 y asesinado el día siguiente en la carretera de Cálig a Vinaroz (Castellón). / 124.- Mosén Joaquín Escorrihuela Mateo, de 54 años de edad, sacerdote. Detenido el 5 de septiembre de 1936 y asesinado media hora después en la carretera de Tortosa a Valencia. / 125.- Ramón Estrany Cerveto, de 39 años de edad, casado, empleado. Detenido el 21 de julio de 1938. Estuvo seis meses preso; lo excarcelaron, se lo llevaron en un automóvil. Su cadáver no fue hallado. /126.- Salvador Estorach Ginovart, de 24 años de edad, seminarista. Asesinado en el frente de Madrid el 10 de noviembre de 1938, cuando prestaba el servicio militar en el Ejército republicano y descubrieron que era seminarista. Su cadáver fue enterrado en el cementerio de Vallecas (Madrid). / 127.- Mosén Francisco Espuny, de 54 años de edad, sacerdote, párroco de l’Ampolla. Detenido y asesinado el 15 de agosto de 1936, en la carretera de Tortosa a Barcelona. / 128.- Mosén Ramón Ejarque Ulldemolins, de 54 años de edad, sacerdote, canónigo de la Catedral de Tortosa. Detenido el 26 de julio de 1936 y asesinado días después, en la carretera de Tortosa a Barcelona. / 129.- Manuel Esteve Bonfill, de 42 años de edad, casado, comerciante. Detenido en Tortosa el 27 de octubre de 1936 y asesinado días después en el término de Vinaroz (Castellón). / 130.- José Maria Estrada Arasa, de 48 años de edad, casado. Detenido el 25 de julio de 1936 y asesinado el 10 de septiembre del mismo año, en la carretera de Tortosa a Barcelona. / 131.- Manuel Estrada Arasa, de 40 años de edad, casado, chofer. Detenido el 25 de julio de 1936 y asesinado el 20 de agosto del mismo año, en la carretera de Tortosa a Valencia. / 132.- Pedro Espinós Espinós, de 65 años de edad, labrador, natural de El Pinell de Bray (Terra Alta). Detenido y asesinado el 24 de diciembre de 1936 en la carretera de Xerta a Paüls. Su cadáver fue rociado con gasolina. / 133.- Daniel Escrich Bort, de 49 años de edad, casado, médico de Alfara de Carles. Detenido el 17 de septiembre de 1936 y asesinado el día siguiente en la carretera de Tortosa a Barcelona. / 134.- Francisco Enguinados Almenar, de 28 años de edad, labrador, vecino de l’Aldea. Detenido y asesinado el 5 de octubre de 1936. / 135.- Mosén Juan Bautista Enrique Uríos, sacerdote, ecónomo de Corbera d’Ebre (Terra Alta). Detenido el 27 de julio de 1936 y asesinado horas después en Mora d’Ebre (Ribera d’Ebre). / 136.- José Espuny Blanch, natural de Santa Bárbara. Detenido el 12 de abril de 1938 y asesinado horas después en la carretera Simpática de Tortosa. / 137.- Mosén Francisco Escolá Miguel, de 60 años de edad, sacerdote, párroco de Vilalba dels Arcs (Terra Alta). Detenido y asesinado el 22 de julio de 1936. / 138.- Hno. Pascual Escuín Ferrer, de 30 años de edad, Hermano de las Escuelas Cristianas. Huía de la persecución religiosa desatada en Tarragona; se dirigía a la provincia de Teruel. Fue detenido en Sagunto (Castellón) el 23 de julio de 1936, trasladado a Benicarló (Castellón) y luego a Tortosa, donde fue asesinado el 19 de agosto del mismo año, en la carretera de Tortosa a Barcelona. / 139.- Daniel Espuny Balañá, natural de Roquetes. Asesinado mientras prestaba el servicio militar en el Ejército republicano, al averiguar sus antecedentes católicos familiares. / 140.- Mosén Elías Ferreres Climent, de 60 años de edad, sacerdote. Detenido el 25 de julio de 1936 y asesinado el 10 de agosto del mismo año, en la carretera de Tortosa a Barcelona. (Continuará)

ASALTO AL ESTADO DE DERECHO

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ASALTO AL ESTADO DE DERECHO

Lo predecí hace unos meses. Eso tiene mala pinta. El nacionalismo catalán se ha tirado al monte como hizo en 1934. Nosotros, que hemos nacido y vivimos aquí, lo veíamos venir; en Madrid se lo tomaban a broma. Los sucesivos Gobiernos de España – desde la Transición hasta hoy – han infravalorado lo que estaba ocurriendo en Cataluña. Estamos ante la versión golpista siglo XXI, que sufrieron nuestros padres y abuelos durante la Segunda República, a partir del año 1934. Recordemos las palabras del Alcalá Zamora, único presidente, destituido ilegalmente, con el estallido del Frente Popular (hoy, versión Convergencia masiànica, ERC, CUP). Repito: “…la Constitución de 1931 fue deliberadamente violada y pisoteada por los Gobiernos de la República, a partir de febrero de 1936”. Y subraya que “de los 125 artículos de la Constitución, ninguno quedó intacto o en pie. Todos fueron conculcados deliberadamente por los Gobiernos del Frente Popular”, apoyados por la Generalitat republicana. Y enumera las atrocidades que cometieron, “que desembocaron en la guerra”. Los independentistas del Parlament y el desgobierno que sufre la Generalitat, se han cargado, en dos días de fragrante y bochornosa ilegalidad, la Constitución española, el Estatuto de autonomía y la legislación de la Comunidad Europea, todo adobado con procedimientos manifiestamente ilegales, al más puro estilo nazi. Y ahora, Puigdemont reta al Estado: “Sólo el Parlament puede inhabilitarme”. Una ideología letal para la democracia. Hasta nuestras familias se están resquebrajando en ese enfrentamiento dialéctico. Y ahora nos toca el “bombo” de las CUP: algaradas callejeras, insultos a la benemérita…, a los alcaldes no secesionistas, a las personas que abogamos por el resto a las leyes…, y la que te rondaré morena… Buscan sangre para justificar su desvarío ante el mundo.

En noviembre de 1933, se celebraron las primeras elecciones a Cortes de la Segunda República. La derecha, en la oposición, arrasó. La CEDA de Gil Robles y el partido Radical de Lerroux superaron los 100 escaños cada uno, mientras que el PSOE perdía la mitad y quedaba con menos de 60. En Cataluña, La Lliga de Cambó obtenía dos docenas de actas y ERC, con Lluís Companys, caía a docena y media. El partido de Manuel Azaña quedó con cinco diputados. Toda la izquierda, desde el moderado Manuel Azaña al Lenin español, Largo Caballero, presionó a Alcalá Zamora para que diese un golpe de Estado al objeto de impedir el acceso al poder de la CEDA, a la que ya llamaban fascista. El presidente se opuso, pero impidió la formación de Gobierno a los vencedores y nombró presidente a Lerroux, masón y líder del partido Radical. Companys se enfrentó al Gobierno nacional. El principal motivo, la Ley de Contractes de Conreu, que el Tribunal de Garantías Constitucionales había anulado. Los diputados de ERC abandonaron las Cortes. Pasadas las ocho de la tarde del 6 de octubre, Companys declaró el Estat català, con un lenguaje que recuerda al que hoy pronuncian sus sucesores. El general Batet, catalán y de Tarragona, proclamó el estado de guerra y mandó reprimir a los sediciosos. Le bastó un par de cañonazos para desbaratar el golpe. Al amanecer, Companys se rindió y fue encarcelado en el vapor Uruguay. Dencás y Badía, sus manus militari, huyeron por las alcantarillas, después de haberse llenado los bolsillos con fajos de billetes, y aparecieron en Francia. ¿Qué puede pasar ahora? Dentro de unos días lo sabremos… Quizás dentro de unos años… Puede que no haya referéndum, pero el follón está armado. Decenas de miles de catalanes de nacimiento o adopción estamos sufriendo mucho. Hoy, fiesta nacional de todos, que sólo celebrarán unos. Preguem.

ASALTO AL ESTADO DE DERECHO

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ASALTO AL ESTADO DE DERECHO

Lo predecí hace unos meses. Eso tiene mala pinta. El nacionalismo catalán se ha tirado al monte como hizo en 1934. Nosotros, que hemos nacido y vivimos aquí, lo veíamos venir; en Madrid se lo tomaban a broma. Los sucesivos Gobiernos de España – desde la Transición hasta hoy – han infravalorado lo que estaba ocurriendo en Cataluña. Estamos ante la versión golpista siglo XXI, que sufrieron nuestros padres y abuelos durante la Segunda República, a partir del año 1934. Recordemos las palabras del Alcalá Zamora, único presidente, destituido ilegalmente, con el estallido del Frente Popular (hoy, versión Convergencia masiànica, ERC, CUP). Repito: “…la Constitución de 1931 fue deliberadamente violada y pisoteada por los Gobiernos de la República, a partir de febrero de 1936”. Y subraya que “de los 125 artículos de la Constitución, ninguno quedó intacto o en pie. Todos fueron conculcados deliberadamente por los Gobiernos del Frente Popular”, apoyados por la Generalitat republicana. Y enumera las atrocidades que cometieron, “que desembocaron en la guerra”. Los independentistas del Parlament y el desgobierno que sufre la Generalitat, se han cargado, en dos días de fragrante y bochornosa ilegalidad, la Constitución española, el Estatuto de autonomía y la legislación de la Comunidad Europea, todo adobado con procedimientos manifiestamente ilegales, al más puro estilo nazi. Y ahora, Puigdemont reta al Estado: “Sólo el Parlament puede inhabilitarme”. Una ideología letal para la democracia. Hasta nuestras familias se están resquebrajando en ese enfrentamiento dialéctico. Y ahora nos toca el “bombo” de las CUP: algaradas callejeras, insultos a la benemérita…, a los alcaldes no secesionistas, a las personas que abogamos por el resto a las leyes…, y la que te rondaré morena… Buscan sangre para justificar su desvarío ante el mundo.

En noviembre de 1933, se celebraron las primeras elecciones a Cortes de la Segunda República. La derecha, en la oposición, arrasó. La CEDA de Gil Robles y el partido Radical de Lerroux superaron los 100 escaños cada uno, mientras que el PSOE perdía la mitad y quedaba con menos de 60. En Cataluña, La Lliga de Cambó obtenía dos docenas de actas y ERC, con Lluís Companys, caía a docena y media. El partido de Manuel Azaña quedó con cinco diputados. Toda la izquierda, desde el moderado Manuel Azaña al Lenin español, Largo Caballero, presionó a Alcalá Zamora para que diese un golpe de Estado al objeto de impedir el acceso al poder de la CEDA, a la que ya llamaban fascista. El presidente se opuso, pero impidió la formación de Gobierno a los vencedores y nombró presidente a Lerroux, masón y líder del partido Radical. Companys se enfrentó al Gobierno nacional. El principal motivo, la Ley de Contractes de Conreu, que el Tribunal de Garantías Constitucionales había anulado. Los diputados de ERC abandonaron las Cortes. Pasadas las ocho de la tarde del 6 de octubre, Companys declaró el Estat català, con un lenguaje que recuerda al que hoy pronuncian sus sucesores. El general Batet, catalán y de Tarragona, proclamó el estado de guerra y mandó reprimir a los sediciosos. Le bastó un par de cañonazos para desbaratar el golpe. Al amanecer, Companys se rindió y fue encarcelado en el vapor Uruguay. Dencás y Badía, sus manus militari, huyeron por las alcantarillas, después de haberse llenado los bolsillos con fajos de billetes, y aparecieron en Francia. ¿Qué puede pasar ahora? Dentro de unos días lo sabremos… Quizás dentro de unos años… Puede que no haya referéndum, pero el follón está armado. Decenas de miles de catalanes de nacimiento o adopción estamos sufriendo mucho. Hoy, fiesta nacional de todos, que sólo celebrarán unos. Preguem.

LOS “RUSSOS” ENCENDIERON LA MECHA DE LA SANGUINARIA REVOLUCIÓN (4)

DestacadoLOS “RUSSOS” ENCENDIERON LA MECHA DE LA SANGUINARIA REVOLUCIÓN (4)

TORTOSA: LOS VERDUGOS SE HAN CONVERTIDO EN VÍCTIMAS (4)

LOS “RUSSOS” ENCENDIERON LA MECHA DE LA SANGUINARIA REVOLUCIÓN

 

(Continuación. Víctimas, del 51 al 80)

Llegaron a Tortosa tres forasteros – como en el antiguo Oeste -, dos hombres y una mujer, que provocaron el pánico. Fueron los que encendieron la mecha de una feroz y sanguinaria revolución. Llevaban un gran pañuelo rojo en el cuello y en el cinto, pistolas descomunales y cuchillos imponentes. La voz popular los bautizó al verlos: los “russos”. En realidad eran ex presidiarios “liberados y armados” por la Generalitat. Limpiaron las cárceles de presos para llenar las calles de delincuentes. El coche en el que viajaban paró frente a los populares almacenes “El Ebro”. Los empleados, al verlos entrar con la carabina al cuello, quedaron estupefactos. Los forasteros escogieron las piezas de tela a capricho y, después de inventar cuatro cabriolas con las pistolas, dejaron un “vale” sobre el “taulell” y se marcharon sin pagar en efectivo. Nadie se atrevió a pedirles el importe de la “compra”. Los “russos” pusieron la primera piedra de la revolución proletaria; días después los “vales” eran moneda corriente en los comercios de Tortosa. ¿Sabría algo de esto el alcalde, señor Rodríguez, sin duda “víctima del franquismo”? ¿O se hallaba ausente?

Sigue la lista:

51.- Luis Bonfill Tallada, detenido y asesinado el 20 de agosto de 1936. / 52.- Santiago Barberá Boix, detenido y asesinado el 9 de agosto de 1936, en la carretera de Tortosa a Barcelona. / 53.- Enrique Bel Sol, detenido y asesinado el 1 de septiembre de 1936, en la carretera de Tortosa a Barcelona. / 54.- Mosén Tomás Bellpuig Joy, de 56 años de edad, sacerdote. Asesinado en Barcelona, donde se refugió para eludir la persecución de que era víctima en Tortosa. Su cadáver no fue hallado. / 55.- José Bertomeu Ferré, de 32 años de edad, agricultor, vecino de l’Aldea. Detenido y asesinado durante los últimos de abril de 1938. / 56.- José Benavent Clúa, de 42 años de edad, labrador. Detenido en Vilalba dels Arcs el 23 de julio de 1936 y asesinado el 10 de agosto en Tarragona. / 57.- José Barberá Talarn, de 23 años de edad, natural de Santa Bárbara. Detenido el 12 de abril de 1938 y asesinado horas después en la carretera Simpática de Tortosa. Sus restos fueron recogidos y trasladados al cementerio de Santa Bárbara en 1939. / 58.- José María Benavent Pey, de 42 años de edad, labrador. Detenido y asesinado el 7 de agosto de 1936 en Vilalba dels Arcs (Terra Alta). / 59.- Francisco Bada Pey, de 29 años de edad, labrador. Detenido y asesinado el 22 de julio de 1936 en Vilalba dels Arcs (Terra Alta). / 60.- José Bes Ferrás, de 27 años de edad. Asesinado en septiembre de 1937, mientras prestaba el servicio militar en el Ejército republicado, al conocerse sus antecedentes familiares. / 61.- Juan Bel Barberá, de 23 años de edad. Asesinado mientras prestaba el servicio militar en el Ejército republicano, al conocerse los antecedentes católicos familiares. / 62.- Mosén Ramón Bada Pey, de 33 años de edad, sacerdote. Detenido el 6 de agosto de 1936 en Valalba dels Arcs (Terra Alta) y asesinado pocas horas después en Margalef (Priorat). / 63.- José Bada Pey, de 37 años de edad, comisionista. Detenido en Vilalba dels Arcs el 2 de agosto de 1936 y asesinado el día 9 del mismo mes en Caspe (Teruel). / 64.- José Bosch Mulet, de 22 años de edad. Asesinado en septiembre de 1938, mientras prestaba el servicio militar en el Ejército republicano, al conocerse sus antecedentes familiares. / 65.- Joaquín Bosch Julián, de 49 años de edad, propietario. Detenido en Bot (Terra Alta) el 15 de agosto de 1936 y asesinado pocas horas después en Corbera d’Ebre (Terra Alta). / 66.- Mosén José Buj Ferrer, de 56 años de edad, sacerdote, coadjutor de Corbera d’Ebre. Detenido el 27 de julio de 1936 y asesinado horas después en Mora d’Ebre (Ribera d’Ebre). / 67.- Juan Bada Pey, de 40 años de edad, labrador. Detenido y asesinado el 22 de julio de 1936 en Vilalba dels Arcs (Terra Alta). / 68.- Mosén Luís Bonfill Tafalla, de 41 años de edad, sacerdote. Detenido el 13 de agosto de 1936 y asesinado el 18 del propio mes, en la carretera de Tortosa a Valencia. / 69.- Ramón Baiges Curto, de 59 años de edad, agricultor. Fue objeto de un atentado el 10 de agosto de 1936, en su propia casa, perpetrado por un miliciano; falleció el día 21 del mismo mes. / 70.- Juan Blanch Ribes, de 33 años de edad, empleado, vecino de Roquetes. Detenido el 18 de septiembre de 1936. Sus restos mortales no fueron hallados. / 71.- José Boldó Martí, vecino de Arnés (Terra Alta). Detenido y asesinado el 1 de septiembre de 1936, en la carretera de Tortosa a Barcelona. / 72.- Antonio Borrull Xifré, vecino de Arnés (Terra Alta). Detenido y asesinado el 1 de septiembre de 1936, en la carretera de Tortosa a Barcelona. / 73.- Antonio Balmaña Forcadell, vecino de Amposta. Detenido y asesinado el 1 de septiembre de 1936, en la carretera de Tortosa a Barcelona. / 74.- José Bardí Barca, vecino de l’Ametlla de Mar. Detenido y asesinado el 29 de septiembre de 1936, en la carretera de Tortosa a Barcelona. / 75.- Juan Balagué Barrera, vecino de Ulldecona. Detenido y asesinado el 3 de octubre de 1936, en la carretera de Tortosa a Barcelona. / 76.- José María Bosch Jesús, vecino de Ulldecona. Detenido y asesinado el 3 de octubre de 1936, en la carretera de Tortosa a Barcelona. / 77.- Mosén José Capdevila Nebot, de 45 años de edad, sacerdote, capellán del convento de las religiosas de la Purísima Concepción. Detenido el 26 de julio de 1936 y asesinado el 17 de agosto del mismo año, en la carretera de Tortosa a Barcelona. Fue detenido en el Monte Caro, donde estaba escondido en una casita de campo. / 78.- Antonio Campos Sapiña, de 30 años de edad, abogado. Detenido el 7 de mayo de 1937 y asesinado horas después en el cementerio de Tortosa. / 79.- Carlos Cid Altés, detenido y asesinado el 4 de agosto de 1936. / 80.- Mosén Andrés Cervera Llorach, sacerdote. Detenido y asesinado el 17 de agosto de 1936. (Continuará)

ECHARON A LOS MONJES E INCAUTARON LOS CONVENTOS (3)

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TORTOSA: LOS VERDUGOS SE HAN CONVERTIDO EN VÍCTIMAS (3)

ECHARON A LOS MONJES E INCAUTARON LOS CONVENTOS

 

(Continuación. Víctimas del Frente Popular, del 31 al 50)

La primera decisión que tomó el Comité local de Tortosa fue evacuar los conventos de la ciudad, “con un supuesto espíritu humanitario”. Aplicando ese espíritu, echaron a los monjes y las monjas de sus conventos, los incautaron y les obligaron a abandonar la ciudad. Las milicias republicanas se presentaron en los mismos “invitando” a los religiosos a abandonar “sus casas” y la ciudad. Las monjas fueron conducidas a casa de sus parientes; las que no tenían familiares, a la estación para forzarles a coger el tren. Los monjes tuvieron que cambiar el hábito por el vestido civil para evitar represalias. Democracia pura y dura.

 

Seguimos con la lista de víctimas:

31.- Serafín de Dios Amposta, de 27 años de edad, labrador, natural de El Pinell de Bray (Terra Alta). Detenido, asesinado y su cadáver rociado con gasolina, en la carretera de Xerta a Paüls (Baix Ebre). /32.- José Amposta Espinós, de 45 años de edad, labrador, natural de El Pinell de Bray. Detenido y asesinado el 28 de enero de 1937, en la carretera de Mora la Nueva a Ginestar (Ribera d’Ebre). / 33.- Manuel Amposta Cuba, de 68 años de edad, propietario, natural de El Pinell de Bray. Detenido y asesinado a primeros de enero de 1937, en la carretera de Pinell a Mora d’Ebre. / 34.- José Alemany Lanort, de 49 años de edad, labrador, natural de El Pinell de Bray. Detenido el 20 de julio de 1936 y asesinado el 28 del mismo mes en la carretera de Tortosa a Gandesa. / 35.- Domingo Álvarez Espinós, de 43 años de edad, propietario, natural de El Pinell de Bray. Detenido el 20 de julio de 1936 y asesinado el 28 del mismo mes, en la carretera de Tortosa a Gandesa. / 36.- Mosén Antonio Boada Gual, de 68 años de edad, sacerdote, beneficiado de la Catedral de Tortosa. Detenido el 13 de agosto de 1936 y asesinado horas después en la carretera de Tortosa a Barcelona. / 37.- Antonio Bosquet Curto, asesinado en agosto de 1936. Su cadáver no fue hallado. / 38.- Rodolfo Bellés Ebri, de 38 años de edad, casado, viajante. Detenido el 21 de julio de 1936 y asesinado el 20 de agosto del mismo año, en la carretera de Tortosa a Barcelona. /39.- Mosén Manuel Beltrán Valldepérez, de 67 años de edad, sacerdote, Maestro de Ceremonias de la Catedral de Tortosa. Detenido el 8 de agosto de 1936 y asesinado el 27 de septiembre del mismo año, en la carretera de Tortosa a Barcelona. / 40.- José Balagué Adell, de 22 años, labrador, natural de Roquetes (Baix Ebre). Asesinado mientras prestaba servicio militar en el Ejército republicano, por sus antecedentes familiares. Su cadáver no fue hallado. / 41.- Mn. Bartolomé Arbona, 75 años, jesuita, no consta la fecha de su asesinato. / 42.- Francisco Blanch Llasat, de 22 años, labrador, natural de Roquetes (Baix Ebre). Asesinado cuando prestaba el servicio militar en el Ejército republicano, al conocerse sus antecedentes familiares. Su cadáver no fue hallado. / 43.- Josefa Baiges Bel, de 36 años de edad, casada. Asesinada el 1 de abril de 1938 en Els Ports de Tortosa i Beseit. Meses después, sus restos mortales fueron trasladados al cementerio de Roquetes. / 44.- Juan Beltrán Cugat, de 26 años de edad, soltero, mecánico. Detenido el 12 de abril de 1938 y asesinado el día siguiente en la carretera Simpática de Tortosa. / 45.- Joaquín Beltri Ferré, de 45 años de edad, casado, comerciante. Detenido el 24 de julio de 1936; trasladado a la checa San Elías de Barcelona el 24 de septiembre del mismo año. Finalizada la guerra, sus restos mortales fueron hallados en una fosa común del cementerio de Les Corts (Barcelona); trasladados al cementerio de Tortosa el 29 de octubre de 1940. / 46.- Francisco Beltrán Lluís, casado, labrador. Detenido el 27 de abril de 1938 y asesinado horas después en la carretera Simpática, de Tortosa. Sus restos mortales fueron recogidos y trasladados al cementerio de Tortosa, el 18 de marzo de 1939. / 47.- Mosén José Benaiges Nivera, de 57 años de edad, sacerdote, regente de la parroquia de Jesús (Tortosa). Detenido el 10 de agosto de 1936 y asesinado horas después en la carretera de Jesús a El Regués (Tortosa). / 48.- Manuel Bau Vergés, de 50 años, soltero, abogado. Detenido el 13 de junio de 1937. Su cadáver no fue hallado. / 49.- Francisco Bertomeu Gilabert, de 42 años de edad. Detenido el 24 de septiembre de 1936, trasladado a la checa San Elías de Barcelona y asesinado en el cementes de Las Corts (Barcelona). Sus restos mortales fueron trasladados al cementerio de Tortosa el 29 de octubre de 1940. / 50.- Agustín Baiges Cristoful, de 62 años, viudo, pintor. Detenido el 27 de abril de 1938 y asesinado horas después en la carretera Simpática de Tortosa. (Continuará)

Víctimas del Frente Popular en Tortosa (2)

DestacadoVíctimas del Frente Popular en Tortosa (2)

TORTOSA: LOS VERDUGOS SE HAN CONVERTIDO EN VÍCTIMAS (2)

(Continuación. Víctimas del Frente Popular, del 11 al 30). Algunos contertulios me preguntan, “¿por qué lo que escribe aquí no se publica en los medios?” Estoy abierto a facilitar información a todos los que deseen saber toda la verdad. Pero hoy se vende muy bien el disfraz de la verdad, la difamación y la mentira. En Cataluña estamos dominados por una dictadura informativa implacable. La auténtica libertad de expresión no existe. El afán de revancha, el odio, la envidia y el poder del dinero lo corroen todo. “Vamos a quedar desangrados, empobrecidos, y con una sima de odios que no se llenará en lustros”. Lo dijo el cardenal Gomá, catalán, natural de La Riba (Conca de Barberá), durante el desmadre provocado por los dirigentes de la Segunda República. Han pasado ochenta años y algunos todavía hoy están llenos de rencor y de odio.

11.- Juan Arasa Povill, de 44 años de edad, casado, carpintero. Detenido el 10 de diciembre de 1936, asesinado el día siguiente, en la carretera de Vinaroz a Cálig (Castellón). /12.- Manuel Arrufat Panisello, de 22 años de edad. Asesinado en el frente de Madrid, el 18 de diciembre de 1937, mientras servía en el Ejército republicano, al conocerse sus antecedentes familiares. Sus restos, que yacían en el cementerio del Este de Madrid, fueron trasladados al cementerio de Tortosa el 9 de noviembre de 1939. / 13.- Alberto Accensi Ferré, de 29 años de edad, comisionista, vecino de Santa Bárbara (Montsiá). Detenido y asesinado el 7 de octubre de 1936, en la carretera de Sagunto a Valencia. /14.- José Arnau Mola, de 26 años de edad, mecánico, asesinado el 9 de mayo de 1938. / 15.- Juan B. Agramunt Bosch, de 26 años de edad, guardia civil. Asesinado el 5 de mayo d 1937. / 16.- Francisco Audí Audí, de 22 años de edad. Asesinado en el frente de Madrid el 18 de diciembre de 1937, mientras prestaba el servicio militar en el Ejército republicano, al conocerse sus antecedentes familiares. Sus restos, que yacían en el cementerio del Este de Madrid, fueron trasladados al cementerio de Tortosa el 9 de noviembre de 1939. / 17.- José Audí Durán, de 25 años de edad, soltero, labrador. Detenido el 12 de abril de 1938 y asesinado el día siguiente en la carretera Simpática de Tortosa. / 18.- Juan Arnau Solé, detenido y asesinado el asesinado el 12 de agosto de 1936. /19.- Juan José Arnau Serra, detenido y asesinado el 12 de septiembre de 1936. / 20.- Fermín Alegret Rosell, de 65 años de edad, médico. Se refugió en Valencia, donde ejercía su profesión en un hospital. Delatado por un enfermero, fue detenido y asesinado el 29 de septiembre de 1936 en un cementerio de la capital levantina, junto con otras personas. / 21.- José Adell Adell, de 25 años de edad, perito agrícola. Detenido y asesinado en los primeros días del Alzamiento. / 22.- Mn. Ismael Accensi Cid, de 43 años de edad, jesuita, natural de Roquetas (Baix Ebre). Detenido el 3 de agosto de 1936 y asesinado el 7 del mismo mes, en la carretera de Tortosa a Barcelona./ 23.- Juan Ignacio Alconada González, de 35 años de edad, soltero, empleado. Detenido el 26 de abril de 1938 por una patrulla de Lister, en la pedanía de Jesús y María (ahora Deltebre). Sus restos mortales no fueron hallados. / 24.- Ramón Altadill Cid, de 18 años de edad, estudiante. Asesinado en Mora d’Ebre, en agosto de 1938, mientras prestaba el servicio militar en el Ejército republicano, al conocerse que era seminarista. / 25.- Francisco Alcoverro Vidal, de 28 años de edad, labrador. Detenido y asesinado el 22 de julio de 1936, en Vilalba dels Arcs (Terra Alta). / 26.- Mosén José Arasa Barberá, sacerdote, natural de Santa Bárbara (Montsiá). Detenido el 28 de agosto de 1936 y asesinado, pocas horas después, en la carretera de Vinaroz a Castellón. / 27.- José Amades Morelló, de 49 años de edad, propietario. Detenido en Bot (Terra Alta) el 4 de septiembre de 1936 y asesinado horas después en Gandesa (Terra Alta). / 28.- Joaquín Aguiló Bés, de 41 años de edad, propietario, concejal y jefe de Acción Católica de Bot (Terra Alta). Detenido el 15 de agosto de 1936 y asesinado horas después en Corbera d’Ebre (Terra Alta). / 29.- José Arnau Mola, de 24 años de edad, obrero. Detenido el 11 de diciembre de 1937 y trasladado a la cárcel Modelo de Barcelona. Conducido al Campo de Trabajo número 3, radicado en Omells de Na Agaià (Lleida), fue asesinado el 8 de mayo de 1938. / 30.- Francisco Amposta Espinós, de 43 años de edad, labrador, natural de El Pinell de Bray (Terra Alta). Detenido y asesinado junto con otros vecinos del pueblo, el 24 de diciembre de 1936, víspera de Navidad, en la carretera de Xerta a Paüls, (Baix Ebre), término de Xerta. Sus cadáveres fueron rociados con gasolina. El día de Navidad, sus familiares tuvieron que retirar sus restos. (Continuará).

560 ASESINADOS EN LA ZONA DE TORTOSA (1)

Destacado560 ASESINADOS EN LA ZONA DE TORTOSA (1)

TORTOSA: LOS VERDUGOS SE HAN CONVERTIDO EN VÍCTIMAS (1)

El Diari de Tarragona, en la página 26 de su edición del día 14 del actual mes septiembre, publica la noticia de que “el nét de l’alcalde de Tortosa – José Rodríguez Martínez – afusellat el 1939 rep el primer certificat a l’Ebre, que dona fe de la nul·litat d’un judici o d’un consell de guerra dictat per causes polítiques, per la dictadura franquista”. Felicito al nieto del señor alcalde y al conseller Mundó, por haber rehabilitado la memoria de tan insigne tortosino. Preguntaré a los familiares de los 560 asesinados en la zona, si han recibido alguna notificación de la Generalitat sobre sus deudos, pidiendo perdón por las fechorías cometidas y alguna indemnización por los daños causados. Y al obispado de Tortosa, por la desaparición del Tesoro de la Catedral, – que fue a parar en el Ayuntamiento de la ciudad -; por los sacerdotes y religiosos asesinados y por los templos devastados. Para algunos, los que ayer fueron verdugos hoy se han convertido en víctimas.

En varias entregas, – con el permiso de la autoridad -, les indicaremos las personas residentes en Tortosa y municipios cercanos, que, durante la dominación del Frente Popular, – cuando ejercían como alcaldes los señores Pons y Rodríguez -, fueron muertas violentamente o desaparecieron y se cree que fueron asesinadas. En el Archivo Histórico Nacional se conservan los datos y algunos papelitos con los nombres de las víctimas. Ellos no asesinaron a nadie; se presume que tenían sus matones bien remunerados. Por muchas vueltas que le den al drama, hay cosas que nunca se podrán borrar. En el primer folio del listado hay una nota manuscrita que dice: “… se sabe que los responsables, como dirigentes de esta ciudad, de los desmanes cometidos son los alcaldes Fernando Pons Marín (huido), José Rodríguez Martínez (fusilado). Y como responsables de las detenciones: Manuel Carrozas Borralls (fusilado), Juan Dellá Eximeno (fusilado), Joaquín Ortega Arasa (huido), Diego Tarín Valldepérez (huido), Juan Princep Castell (huido), Tomás Breva Valls (fusilado), José Panisello Ferré (fusilado), Amador Mascarell Torres (huido), José Talarn Adam (huido), Pedro Cardona Querol (huido), Luís Montagut Cristófol (fusilado), Juan Vilás Comí (muerto), Ramón Roch, alias Calvet (huido), un tal Batiste (muerto), Antonio Valls Capera (huido), Jacinto Arbona Fontcuberta (fusilado), José Tarín Valldepérez (huido), Francisco Marro Nolla (huido). El documento, que consta de varios folios, está rubricado por el alcalde y el secretario del Ayuntamiento, el 30 de noviembre de 1940. He aquí las diez primeras víctimas:

1.- Mosén Jorge Abad Pérez, de 66 años de edad, sacerdote, canónigo de la Catedral de Tortosa. Detenido el 21 de agosto de 1936 y asesinado inmediatamente./ 2.- Mn. Francisco Audí Cid, de 65 años de edad, superior de la comunidad de Jesuitas de Jesús (Tortosa). Detenido el 3 de noviembre de 1936, conducido al Ayuntamiento de Roquetas y asesinado horas después en la carretera de Tortosa a Valencia./ 3.- Mosén Domingo Audí Panisello, de 74 años de edad, sacerdote, rector de la parroquia de Santiago de Tortosa. Detenido el 9 de agosto de 1936 y asesinado horas después en la carretera de Tortosa a Barcelona./ 4.- Mosén Francisco Albiol Cubells, de 51 años de edad, sacerdote, redactor jefe del diario “El Correo de Tortosa”. Detenido el 16 de agosto de 1936 y asesinado horas después en la carretera de Tortosa a Santa Bárbara, en el lugar denominado “casetes de Roch”./ 5.- Ramón Albacar Nicolau, de 50 años de edad, casado, propietario. Detenido el 9 de diciembre de 1936 y asesinado dos días después en la carretera de Valencia. / 6.- Carmen Audí Forés, de 32 años de edad, casada. Detenida el 27 de abril de 1938 y asesinada momentos después en la carretera Simpática de Tortosa, junto a su esposo, Enrique Cervera Lleixá. El matrimonio dejó cuatro hijos menores de edad: Inmaculada, Emilio, María Cinta y Enrique. / 7.- José Ardit Altadill, de 19 años de edad, soltero, labrador. Detenido el 3 de agosto de 1937, recluido en la cárcel de Tortosa y asesinado el 6 de abril de 1938 en Norín (Huesca). / 8.- Pedro Ardit Aragonés, de 49 años de edad, casado, propietario. Detenido el 11 de agosto de 1936, internado en la cárcel de Tortosa y asesinado el 20 del mismo mes, en el kilómetro 197 de la carretera de Barcelona a Valencia. / 9.- José Andrade Barreno, de 75 años de edad, casado militar retirado. Detenido el 23 de julio de 1936 y asesinado el día 5 del mes siguiente, en el término municipal de Els Garidells, cerca de El Perelló. / 10.- Juan Arrufat Panisello, de 20 años de edad, soltero, contable. Detenido el 20 de julio de 1936, trasladado a la checa San Elías de Barcelona el 24 de septiembre del mismo año. Su cadáver no ha sido hallado. (Tengo 50 folios de víctimas. Continuará).

DE GRANDES: “LA CONVIVENCIA EN CATALUÑA…

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DE GRANDES: “LA CONVIVENCIA EN CATALUÑA

ESTÁ GRAVEMENTE DAÑADA”

El Diari de Tarragona, en su edición de 2 de septiembre, pág. 9, publica un interesante comentario “Sobre la carta de los 26 sacerdotes”, obra del prestigioso Notario, don Luís de Grandes, que conviene glosar. Le sorprende que en dicha información (la del Diari), se haya omitido la identificación de los firmantes, por lo que resulta “un documento anónimo”. Considera “que los sacerdotes firmantes disponen de cauces más directos y, a mi juicio, más adecuados para trasladar sus preocupaciones e informes de su quehacer diocesano y parroquial a la jerarquía eclesiástica, de la que dependen orgánicamente.” El ilustre Notario se pregunta: “¿Han informado previamente de su preocupación al señor Arzobispo de Tarragona y presidente de la Conferencia Episcopal Tarraconense? ¿Han solicitado y obtenido su consentimiento para la publicación de la carta?” De Grandes señala que “hacerlo como lo han hecho”, nos puede llevar a interpretar que su único deseo no es intentar solucionar un supuesto problema, “sino posicionarse públicamente en un asunto tan delicado como es la relación de la Iglesia y la política.” Y les advierte que siempre que la Iglesia lo ha practicado “ha errado dramáticamente…“ No hay que repasar más que nuestra reciente historia.

“Los firmantes, a mi juicio imprudentemente, – continúa el ilustre notario – se arrogan la representación “de muchos de nuestros fieles”, erigiéndose en sus portavoces. La gravedad de las acusaciones “genéricas” – subraya – […] exige el rigor de la concreción de las acciones y conductas denunciadas, porque de lo contrario carecen del testimonio cierto que les de soporte.”

En su condición de católico practicante, De Grandes comenta que frecuenta ambientes (católicos) “distintos a los que los 26 sacerdotes señalan como habituales”. Y lo que él percibe en ellos “es que, precisamente, suelen ver asiduamente 13TV, y les preocupan y aborrecen otras cadenas”, que son las que dan cobijo y prestan sus micrófonos a quienes se declaran enemigos radicales de la Iglesia católica, a la que amenazan asaltando capillas al grito de “arderéis como en el treinta y seis”. O las recientes pintadas amenazantes de los “cachorros” de las CUP en templos de Barcelona. O el proyecto de volar la Sagrada Familia por esos “nous catalans”, tan buenos chicos ellos y tan aplicados en querer matarnos…

“Todo confirma – concreta de Grandes – que la convivencia en Cataluña está gravemente dañada, y la necesaria unidad de los católicos peligrosamente resquebrajada”, porque – como decía en doctor Omella – “la unidad del rebaño exige la unidad de los pastores.” Y finaliza así el ilustre notario: “… roguemos a Dios para que la profesión de nuestra fe cristiana sea la argamasa que nos una en un objetivo trascendental y atemporal, por encima de la perecedera temporalidad de nuestras ideas.”

En la misma edición (pag.7) el Diari publica una carta de Carlos Mauro Puig, en la que afirma, rediciéndose a los citados sacerdotes: “Crec (…) que molts dels seus feligressos deuen estar queixosos d’aquests mossens…” “Crec que (…) han volgut expresar la seva opinió en nom dels seus feligresos (d’alguns dels seus feligessos), i així disfressar les seves idées i creences polítiques. En fi, que Déu els agafi confessats, que bona falta els fa.” Preguem…

DOMINIO ROJO Y TERROR MARXISTA (Continuación)

DestacadoDOMINIO ROJO Y TERROR MARXISTA (Continuación)

DOMINIO ROJO Y TERROR MARXISTA (Continuación)

Explica Diari de Tarragona, en su edición del 11 de septiembre, pag. 23, con gran alarde tipográfico, que fueron represaliadas cerca de 4.000 personas en las Terres de l’Ebre, una vez finalizada la guerra civil y la persecución religiosa. Me parecen pocas, dada la carnecería que protagonizaron, pueblo a pueblo. Antes de la llegada de los nacionales, los frentepopulistas habían asesinado 947 personas en esa zona. Para fusilar a uno se necesitaba un buen comando. Acuerdo del Comité, apresar a la víctima en cuadrilla armada, trasladarla en coche, martirizarla si se terciaba y pegarle cuatro tiros en cualquier cuneta o descampado. Y después, a celebrar la fiesta de los matarifes, con comilona, brindis y borrachera… Además de los asesinatos, esos ejemplares ciudadanos, en un alarde cultural sin precedentes, se dedicaban a devastar templos, destrozar imágenes religiosas, robar lo que de valor había en ellos, atemorizar a la gente, incautar fincas, fábricas, apropiarse de cosechas y pollinos de payeses. Una labor digna del mayor elogio. ¡Eso era una democracia, hombre; y no lo que tenemos ahora! En cada municipio funcionaba un Comité local revolucionario, y en las capitales de comarca, además, había un Comité comarcal del mismo estilo y función. Esos comités fueron creados por la Generalitat y estaban constituidos por representantes de los partidos integrantes del Frente Popular y los sindicatos UGT, CNT y FAI. Se convirtieron en juez y parte; tenían en sus manos la vida de las personas y sus haciendas. Las órdenes de los asesinatos las dictaban desde los Comités: entregaban el papelito a los milicianos, que cumplían el encargo con profesionalidad. Una vez implantado el dominio rojo, comenzó el terror marxista. En cada informe municipal aparece el nombre de los integrantes del Comité, los dirigentes de las colectividades y las colectivizaciones, las personas que presuntamente participaron en las matanzas o tuvieron una actuación destacada en ellas; los lugares de encarcelamiento: cárceles, checas y sacas de presos. Aparece, también, – en cada municipio – la relación de las personas asesinadas y los presuntos implicados en los crímenes, con declaraciones de los familiares de las víctimas, que denuncian quiénes fueron a casa de sus deudos para detenerlos y asesinarlos. Los matones y sus compinches realizaron una terrible faena, que llenó de dolor, sangre y duelo a centenares de familias. Sus nombres quedaron bien impresos en esta nefasta historia. He aquí dos ejemplos, de tres mil disponibles, sobre las labores de limpieza de la milicianada:

+ José Escoda Llavería, comerciante, de 59 años de edad, domiciliado en l’Ametlla de Mar, detenido en Vandellós (Baix Camp), donde se había refugiado. Conducido ante el Comité de l’Ametlla fue condenado y trasladado en tren a Tarragona para encarcelarlo. Al llegar a la estación lo apearon, lo trasladaron preso hasta la Rambla, y al llegar a la altura del Balcón del Mediterráneo – a unos 60 metros sobre el nivel el mar – lo despeñaron, estrellando su cuerpo en el bosque del fondo, donde fue hallado muerto. A este incalificable suceso hay que añadir el martirio y asesinato de dos sacerdotes, entre otras personas, mosén Antonio López Ferreres, párroco de l’Ametlla de Mar, y mosén Rafael Fusté Forcadell, párroco de El Perelló, acusado de haber violado una adolescente de 14 años, que desmintieron los médicos y la presunta víctima.

+ Emilia Perpiñá Ballester, de 22 años de edad, natural y vecina de Marçà (Priorat), afiliada a la FAI. La noche del 13 de septiembre de 1936, junto con los vecinos Leoncio Ballesté Alaix, Tomás Vaqué Barceló, Vicente Montañés Gozalvo y Pilar Esmeralda Poblador, procedieron a la detención en Falset de Salvador Estrem Fa, de Acción Católica. Fue asesinado la misma noche en el cementerio de la villa, junto con 26 vecinos, en la célebre “noche triste de Falset”. La hija de la víctima, María Estrem Muntané, declaró ante el juez que la noche del crimen pudo reconocer cara a cara a Emilia Perpiñá que, pistola en mano, amenazaba a su padre, Salvador Estrem, en su propia casa, donde lo apresaron y se lo llevaron al cementerio. Después del asesinato de Estem Fa, Emilia se vanagloriaba en público de haber sido ella quien le descerrajó el tiro de gracia, y después de muerto, le quitó los lentes, lanzándolos, según ella, a unos veinte metros de distancia. Emilia fue detenida por los nacionales, juzgada y condenada a la pena máxima por este delito, del que tanto se vanagloriaba en público. Ahora, la asesina confesa del señor Estem Fá se ha convertido en una “víctima del franquísmo”, por obra y gracia de informaciones tendenciosas y sectarias, habituales en algunos medios, asesorados por los manipuladores de la verdad histórica.

(Continuará)

Francesc Basco Gracià. Periodista (Del libro inédito, “La represión del Frente Popular en Tarragona”).

LA DESMEMORIA DEL “DIARI de TARRAGONA”

DestacadoLA DESMEMORIA DEL “DIARI de TARRAGONA”

LA DESMEMORIA DEL “DIARI de TARRAGONA”

El Diari de Tarragona de 11 de septiembre de 2017, – para “celebrar” la Diada – publica en su página 23 un extenso reportaje – parcialmente documentado – sobre los 3.974 “ebrencs represaliats pel franquísme” – Baix Ebre, Montsiá, Terra Alta y Ribera d’Ebre -, con datos del Arxiu Nacional de Catalunya, de los que 263 fueron condenados a muerte y ejecutados. La cifra más alta, se registra en la Terra Alta, con 81 ejecuciones; después, la Ribera d’Ebre, con 77; el Baix Ebre, con 62 y el Montsiá, con 43. El autor del reportaje se ha quedado a corto. Se le ha olvidado de añadir – para completarlo – los asesinatos perpetrados por los “demócratas y cultos” elementos del Frente Popular en esas mismas comarcas, desde julio 1936 hasta enero de 1939. Los asesinos fusilaban a sus víctimas sin someterlas a ningún requisito legal: les daban el paseillo. Era la legalidad que aplicaban esos luchadores por la libertad y la democracia. Esas víctimas que digo también tenían esposa, padres e hijos. Algunos eran familiares míos. El conseller Mundó, el autor del reportaje y el director del Diari deberían tener interés en averiguarlo.

El Papa Francisco acaba de afirmar en Colombia – tras cincuenta años de guerra fratricida – que “hay que perdonar”, pero hay que contar “toda la verdad”. Aquí nos empeñamos en informar que lo que en realidad ocurrió no haya pasado nunca. En la provincia de Tarragona, durante la guerra civil y la persecución religiosa (1936-1939), – antes de llegar los nacionalesfueron asesinadas unas 3.000 personas, según los datos que dispongo, procedentes de las listas de obran en el Archivo Histórico Nacional y las declaraciones de los familiares de las víctimas. El 5 de noviembre de 1939, – recién acabada la guerra – , Diario Español, en sus páginas segunda y tercera, publicó un avance del número de víctimas ocasionadas por los “demócratas” del Frente Popular en la provincia. Suman, en total, 2.706, de ellas 560 en el partido judicial de Tortosa; 387 en el de Gandesa; 329, en el de Falset; 373, en el de Reus; 349, en el de Tarragona; 278, en el de Valls; 197, en el de Montblanc y 233 en el de El Vendrell. Si sumamos los asesinados en los partidos de Tortosa y Gandesa – Terres de l’Ebre -, resulta que los frentepopulistas perpetraron 947 asesinatos, frente a las 263 de los nacionales, según el citado reportaje. Como decía el doctor Miquel Aleu, médico forense, “aquí ganan los del Frente Popular por goleada”. Entre las víctimas encontramos diez periodistas, varios militantes de la Federació de Joves Cristians de Catalunya y de la Congregació de la Sang de Tarragona. El mismo destino sufrió afiliados a la Unió de Treballadors Cristians, Unió Catòlica, Acció Popular Catalana, Lliga Catalana, Renovación Española, Sindicato Libre y otros. Es una pequeña muestra… Una verdad histórica irrefutable que hoy se empeñan en ignorar quienes persisten en manipular la verdad histórica.

Por cierto, una de las numerosas víctimas de Tortosa, – el señor Jaime Climent Ferré – era tío de la esposa (epr) del señor Sánchez Friera, presidente del consejo de Administración de Diari de Tarragona. Fue asesinado en la checa San Elías de Barcelona, junto a veinte tortosinos. Su cadáver no fue hallado. Se conserva el “papelito”, salido del Ayuntamiento de Tortosa, con sus nombres y apellidos, y una nota que dice: “Los individuos inscritos en esta lista, la Comisión de Investigación y Defensa los considera como facciosos y enemigos del actual Régimen, y por lo tanto, los pone a disposición del Comité Antifascista Central de Cataluña”. No fueron juzgados; les dieron el paseillo y a cuidar malvas. En la citada checa hallaron un horno crematorio, al más puro estilo nazi, y una pira de cerdos a la que echaban cadáveres. Una de las víctimas era sacerdote, nacido en mi pueblo, el beato Sebastià Segarra Barberá, dels josepets, un intelectual de gran prestigio, profesor en varios Seminarios, que estaba de vacaciones en Tortosa, beatificado en Tarragona en 2013. (Continuará). Francesc Basco Gracià.

VEINTISÉIS SACERDOTES SEPARATISTAS

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ESA PROTESTA, NO EN NUESTRO NOMBRE

Veintiséis sacerdotes nacional-separatistas del arzobispado de Tarragona han escrito una carta abierta al cardenal Ricardo Blázquez, presidente de la Conferencia Episcopal Española, que reproduce el Diari de Tarragona, en su edición de 31 de agosto, página 8, en la que denuncian a la COPE y 13 TV porque en algunos de sus informativos y tertulias optan “por el desprecio, la descalificación e incluso el insulto”. Y añaden: “En estos últimos días, tras los atentados en Cataluña, la agresividad de los tertulianos y de los responsables del programa, si cabe, se ha hecho todavía mayor”. El diario ilustra la protesta con una foto del programa de tertulias presentado por Antonio Jiménez que emite 13 TV. SI NO ACEPTEM LA DISCREPÀNCIA, NO SÓM VERITABLES CRISTIANS NI CREIXEM COM A ÉSSERS HUMANS. Els ho dic en català, per si ho entenen millor. Se les nota nerviosos; lo del referéndum no les sale…; y el atentado les ha salido por la culata. ¿Por qué hacen pública la protesta ahora? ¿Por qué no han escrito una carta de protesta por los atentados? ¿Por qué no han dicho ni pío cuando se supo que “els nous catalans” querían volar la Sagrada Familia? ¿Por qué se callan cuando los cachorros de la CUP pintan en algunos templos frases insultantes contra la Iglesia católica? ¡Libertad de expresión? ¿Si yo les contara…? Uno de esos “venerables” sacerdotes firmantes se opuso a que mi libro “Beatifican 522 mártires”, de 627 páginas, publicado en 2013, se presentara en la sala de su parroquia. Y, con él, otros… El alcalde nos cedió una sala del Ayuntamiento, donde acudieron más de cien personas. Eso de los mártires y los beatos les resbala; es como si les dieras un bofetón o les quitaras una muela. Su verdadero mártir es Companys. Todos estudiaron con dinerillos de aquel nefasto régimen.  Desprecian al cardenal De Arriba y Castro, que tanto hizo por Tarragona y por ellos. Podríamos escribir un libro sobre las andanzas de algunos de esos santos varones. Puedo confesar aquí – y presumo de hacerlo en nombre de miles de católicos catalanesque mi cadena preferida es la COPE, cada día que puedo escucho a primera hora HERRERA EN LA COPE, líder en la radio española; y por la noche, LA LINTERNA o la 13, con Antonio Jiménez o Carlos Cuesta. ¡Ah! También oigo misa en la COPE o en la 13, rezo el rosario con ellos, el Ángelus del mediodía… Gracias por acercarnos a Dios, amigosY esto les duele, que recemos en la COPE y rechacemos las CUP y sus aláteres independentistas muchísimos catalanes católicos. Por lo tanto, señores vicarios, párrocos y canónigos, esta protesta suya se la quedan, NO EN NUESTRO NOMBRE. En nombre de miles de catalanes católicos que les rechazan, apenados. No se puede levantar un cáliz con ese rencor irrefrenable que algunos llevan escondido dentro.

CARTA DEL CARDENAL VIDAL Y BARRAQUER A MANUEL AZAÑA

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El 25 de marzo de 1936, el cardenal Vidal y Barraquer (pro republicano), arzobispo de Tarragona, dirigía esta carta a Manuel Azaña, presidente del Consejo de Ministros de la República. La encontrarán en las páginas 448 y 449 del libro “Asalto a la República, que contiene los diarios robados al presidente Alcalá Zamora, de enero abril a 1936. Un documento de gran valor histórico que hoy se ignora maliciosamente; y que, en estos momentos cobra la máxima actualidad. No había comenzado el Alzamiento y el cardenal advirtió a Azaña sobre qué podía suceder.

“Respetable Sr. Presidente:

“Son tan graves las noticias que me llegan; no ya por la prensa, sino por informaciones autorizadas de carácter reservado, relativas a incendios de iglesias, contra personas y cosas sagradas, que, como cardenal español más antiguo, no puede silenciar ya ante V. E. la más enérgica y amarga protesta de la Iglesia, que vuelve a ser la víctima inocente de bárbaras violencias y desenfrenadas acometidas, tanto más graves e injustas cuanto a ellas no son ajenas las iniciativas públicas de las propagandas disolventes, y tanto más de sentir cuanto aparece visible la pasividad y negligencia en prevenirlas y reprimirlas por parte de quienes tienen el deber de garantizar el orden público y salvaguardar la seguridad, la libertad y el honor de los ciudadanos e instituciones nacionales. Nada ha contenido el furor de tales vandalismos, ni el sagrado de los templos, ni el respeto a la libertad de las creencias y a la dignidad de las personas, ni aún a la venerada atención a los tesoros monumentales del país, cuya pérdida afrenta con el peor de los estigmas a todo pueblo y poder que la consiente.

“Bien consta a V. E. cuanto ha hecho la Iglesia para coadyuvar a la paz social y civil de la nación y como, fuera y por encima de todo partidismo político, ha sido respetuosa con los poderes constituidos, no dejando de laborar su Episcopado, fiel a la suprema inspiración del Papa, para una decorosa y digna armonía entre ella y el Estado, a pesar de no haber recibido de éste la debida correspondencia con su legislación injusta y vejatoria. Si todo Gobierno no debe jamás dejar abandonada la defensa de los derechos naturales y políticos, esenciales a todos los ciudadanos, mucho menos puede desatender la legítima y obligada salvaguarda de instituciones que, como la Iglesia, están asistidas por supremos títulos de derecho espiritual y las normas jurídicas de la civilización  y que, aún dentro de los límites estrechos de la legalidad española, ha sabido mostrarse paciente, patriótica y generosa para aportar su máximo esfuerzo a los fines del consorcio civil y al levantamiento moral de la nación con ejemplaridad y perseverancia merecedoras de otro trato que el incendio de sus templos, mansiones de oración, y la persecución de sus obras, instrumentos tácticos del bien social.

“Tomo, Sr. Presidente, y hasta comprenderá la amargura con que se lo manifiesto, que de seguir las cosas por estos rumbos, se va a la anulación del poder público por la dejación de sus atributos en manos de la violencia agresora y de la reacción defensiva de la ciudadanía que nunca pierde su derecho natural de existir con seguridad y dignidad, y se va a la misma ruina de España, cuya vida y civilización no pueden subsistir sin la paz espiritual y civil que han de ser plenamente garantizadas por sus órganos estatales, atentos sólo a los fines de justicia y equidad inexorablemente impuestos por el supremo bien del país.

“A tales fines cooperará siempre la Iglesia de España, firme y perseverante en sus deberes en bien de las almas y de la misma sociedad política, de la que sus fieles han de ser ciudadanos respetados y sus obras, instituciones en derecho garantizadas. En prueba de tal espíritu, reciba Sr. Presidente esta mi protesta sentidísima y enérgica, a la cual, en mi deseo de no dificultar la actuación reparadora del Gobierno para el mantenimiento de la paz pública, ha creído por el momento no dar exterioridad, protesta justificadísima que está en la conciencia de todos los obispos y católicos españoles. Con todo respeto y consideración se despide de V.E. att. ss. ss.” Firma: F. Card. Vidal y Barraquer.

LAS VÍCTIMAS DE XERTA

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SEÑOR ALCALDE, UBÍQUELES A TODOS

El Diari de Tarragona, en su edición del 27 de agosto, página 12, publica un extenso reportaje sobre nueve vecinos de Xerta (Baix Ebre) que perdieron la vida en los campos nazis de Mauthausen y Gusen. Una salvajada. Siento, de veras, el dolor de sus familiares y comparto su derecho al recuerdo. Pero también reivindico este derecho para otras víctimas del mismo pueblo. Todos tenían padres, hijos y nietos. Entre julio de 1936 y 1938, en Xerta fueron asesinadas diez personas: siete de El Pinell de Brai y tres, vecinos de la localidad, uno de ellos familiar mío. Nadie les echó de Xerta a los exiliados; entonces, ¿por qué marcharon? El alcalde actual – con muy buen criterio – proyecta levantar un monumento en su memoria. Perfecto. Pero yo le pediría que añada éstos, que tienen los mismos derechos:

El 1 de noviembre de 1936 fueron asesinados los vecinos de Xerta, Miguel Mola Ricart, de 65 años de edad, propietario, ex alcalde, y Guillermo Vaqué Piñol, de 23 años de edad, abogado, propietario, en el término de Vinaroz (Castellón). El 4 de abril de 1938 fue fusilado por las Brigadas rojas el vecino José Sagalá Llorens. Además, siete vecinos de El Pinell de Bai (Terra Alta) fueron fusilados y sus cadáveres rociados con gasolina, en el Km. 2 de la carretera de Xerta a Paüls, – término de Xerta – la víspera de Navidad, el 24 de diciembre de 1936. No fue Mauthausen, pero se le parecía. El día de Navidad, sus familiares tuvieron que ir a reconocer y recoger los restos carbonizados. Recordamos que el día de Navidad de 1936 fue declarado laborable por la Generalitat republicana. Estas fueron las víctimas: Juan Francisco Amposta Espinós, de 43 años de edad, labrador / Serafín de Dios Amposta, de 27 años de edad, labrador. Pedro Espinós Espinós, de 65 años de edad, labrador / Juan Pedro Guarí Vallespí, de 59 años de edad, labrador / José Antonio Guarí Vallespí, de 57 años de edad, labrador / Miquel Vallés Fontanet y José María Serres Alcoverro. Asimismo, fue hallado el cadáver, con heridas por arma de fuego, de Manuel Sebastiá Sabaté, guarda de Beceite (Teruel). Al mismo tiempo, los frentepopulistas devastaron el templo, robaron su contenido y echaron las imágenes religiosas al río Ebro. Asaltaron y robaron Villa Retiro, de Ernesto Martí, hoy hotel de cuatro estrellas; y los domicilios de Manuel Sabater Estupiñá, José Ricart Mayor, Josefa Martí Alcoverro, Gaspar Ricart Lafarga, Amparo Ravanals Pla, Teresa Andreu Murall y Guillermo Vaqué Lafarga, esposo de una hermana de mi abuelo, al que atropellaron, pistola en mano, para que entregara el oro que tuviera en casa; estaba delicado de salud y el disgusto le acarreó la muerte. A esto hay que añadir robos en metálico por valor de 200.000 pesetas a varios vecinos. ¿Saben quiénes fueron los presuntos autores o inductores de estos delitos? Están reseñados, con nombres y apellidos, en el AHN, todos en ignorado paradero, excepto dos, Daniel Mayor Martínez y Antonio Mallafré Más, condenados en consejo de guerra y ejecutados. ¿Por qué se marcharon tan pocos y se quedaron tantos?

ALCALÁ ZAMORA. LIBRO

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Cuando estaba en su voluntario destierro sudamericano escribió un libro de 240 páginas: “Régimen político de la convivencia en España. Lo que no debe ser y lo que debe ser”. Lo encontraran en algunas bibliotecas; en otras lo tienen “congelado”. Para el señor Alcalá Zamora, la Segunda República equivale a una fecha: 14 de abril de 1931. “Todo lo que vino después – entrecomillo – fue una desviación del espíritu originario, causada por los fanáticos de uno y otro lado. A causa de ellos – continúa -, la República se desvió del buen camino y cayó en la narquía y en la guerra.” Examina como abogado y jurista “las mil y una ocasiones en que la Constitución de 1931 fue deliberadamente violada y pisoteada por los Gobiernos de la República, a partir de febrero de 1936.” Y subraya que “de los 125 artículos de la Constitución ninguno quedó intacto o en pie. Todos fueron conculcados deliberadamente por los Gobiernos del Frente Popular”. Y enumera las atrocidades que cometieron esos Gobiernos “que desembocaron en la guerra”. Don Niceto resume su acusación fiscal con estas palabras: “¿Quién ha matado la Constitución de 1931? ¿Los rebeldes de julio? La verdad es que no han hecho sino disparar contra un cadáver, que ya estaba apuñalado por las izquierdas republicanas.” Alcalá Zamora opina que la República “ha subsistido soterrada bajo el Movimiento, aún bajo el Estado actual.” Según él, el Alzamiento de julio de 1936 “fue republicano en sus comienzos” […] “La sublevación fue una rebelión legal contra los que habían violado reiteradamente la legalidad constitucional”. ¡Toma…! Lo escribe el fundador y presidente de la Segunda República, no yo. Según él, “el tinte republicano del Movimiento fue una de las claves del éxito del mismo”. Y añade que los combatientes del bando nacional “eran republicanos de corazón en su mayoría”. No lo digo yo, aclaro; lo dice don Niceto en el citado libro. Algo tremendo, que se esconde hoy pudorosamente. Ya digo, el libro tiene 240 páginas. Sólo he sacado algunas “pequeñas perlas”. Si tienen interés, pueden comprobarlo. Existe otro libro muy aleccionador: ”Asalto a la República” (465 páginas). Contiene los diarios robados del presidente de la Segunda República (enero-abril de 1936). No tiene desperdicio. Publica unas cartas que escribió el Cardenal Vidal y Barraquer (pro republicano) el 15 de marzo de 1936 a él mismo y al presidente del Gobierno, Manuel Azaña, denunciando sin tapujos los desmanes del Frente Popular en toda España. El Alzamiento no había comenzado.

Molts tertulians tenen la convicció que la Segona República espanyola fou un règim democràtic, la reivindiquen i mitifiquen. Una bassa d’oli, vaja. No seré jo qui desdigui aquesta legítima opinió. Els aproparé a l’opinió autoritzada del fundador, primer i únic president legítim de la Segona República, don Niceto Alcalá Zamora, advocat i jurista de prestigi.

Tortosa, ciudad mártir de Catalunya

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Tortosa se convirtió en una inmensa ruina. Resultaba imposible transitar por sus calles

El 13 de enero de 1939, las tropas nacionales entraron en la ciudad de Tortosa, después de nueve meses de asedio (18 de abril de 1938 – 13 de enero de 1939), que dejaron la urbe desierta y devastada. La ciudad sufrió 35 bombardeos aéreos de ambos bandos contendientes. El 60% de los inmuebles de la ciudad fueron destrozados por los obuses o las bombas, que ocasionaron más de 70 muertos y un centenar de heridos. Fueron destruidos 1.247 edificios; otros 1.356 resultaron seriamente dañados. De las 2.961 casas que Tortosa tenía en aquella época, sólo 358 tuvieron daños de menor importancia. La ciudad se convirtió en una inmensa ruina. Resultaba imposible transitar por sus calles, convertidas en una verdadera montaña de escombros. Las principales arterias de la población ofrecían un espectáculo dantesco. Sólo hay que ver las fotografías. Habrá que recordar las palabras del ministro de Obras Públicas, Alfonso Peña Beuf, que en su visita a la ciudad, a primeros de noviembre de 1939, proclamó a Tortosa como “ciudad mártir de Cataluña.” Se ha escrito que Guernica, Belchite, Tortosa y Nules fueron las ciudades más castigadas por los efectos de la guerra civil.

El parte del bando nacional del referido 13 de enero informa que “… ha continuado el avance de nuestras tropas (…), quedando liberadas totalmente la ciudad de Tortosa y las poblaciones de Perelló, Ampolla, Campredó, Hostalnou, Choperal, Camarles, Jesús y María, La Cava y otras de menor importancia.” Destaca que durante la jornada “siguió el victorioso avance de nuestras tropas en Cataluña, arrollando cuantas resistencias intentó el enemigo…”

Calcula que se elevan a más de veinte millones los cartuchos recogidos y recontados. En un depósito se hallaron veinte ametralladoras nuevas, trescientos fusiles y cuatro millones de cartuchos, así como diverso material. El número de prisioneros aumentaba cada día. A los detenidos en el campo de batalla hay añadir los desperdigados por los caseríos del campo, “que los naturales del país se apresuran a detener y entregar”.

EN LA HUERTA DE VALLS.- El mismo día, las tropas nacionales salvaron la última divisoria que les separaba de la huerta de Valls, de cuya población se encontraban a dos kilómetros. Además, fueron ocupados durante la misma jornada los pueblos de Montfalcó de Agramunt, Lilla, Figuerola, Pla de Cabra (hoy, El Pla de Santa María), Miramar y Masmolets.

Partes posteriores del mismo día confirman “que la jornada de hoy en Cataluña ha sido una de las más victoriosas, siendo muy grande la extensión del terreno conquistado y el quebranto causado al enemigo.”

OTROS PUEBLOS OCUPADOS.- Además de los pueblos ya mencionados, el mismo día fueron ocupados Castellnou, Pira, Belltall, Cabra del Campo, Fontcaldes, Picamoixons, Capafons, Ferena, Guiamets, Capsanes, Serra de Almos, Tivenys, Bitem y Benifallet, “quedando en nuestro poder todo el trozo de la costa, desde la desembocadura del Ebro, pasando por el pueblo de la Ampolla, hasta la cala de la Ametlla de Mar.”

EL PARTE REPUBLICANO.- El parte republicano del mismo día, al referirse a Cataluña informa que “continúan con enorme violencia los ataques de las divisiones italianas y fuerzas españolas a su servicio, protegidos y apoyados por extraordinaria cantidad de material blindado, artillería y aviación, a las líneas republicanas en el frente de Cataluña.” Destaca que en la zona de Agramunt, “los soldados españoles han contenido heroicamente los ataques enemigos, destrozando dos tanques extranjeros.”

Más al sur – señala el parte – prosigue la acción ofensiva italo-faciosa en los sectores de Solivella, Barberá y Capafons, consiguiendo el enemigo, a costa de muchas bajas, modificar su línea de vanguardia.

Respecto a la actividad aérea señala que los aparatos españoles (republicanos) de gran bombardeo alcanzaron a cinco barcos de guerra enemigos, “bombardeándolos con precisión y alcanzando a uno de ellos, que viró hacia Mallorca visiblemente tocado.”

ENTRADA TRIUNFAL EN VALLS.- El 14 de enero, el parte de los nacionales informa que “han continuado la victorias de las armas nacionales, avanzando las tropas españolas en todos los sectores en una profundidad media de ocho kilómetros, pasando del millar el número de prisioneros evacuados hacia la retaguardia.”

En el sector sur de Cataluña, “se ocupó a primeras horas de la mañana la importante y rica ciudad de Valls, nudo de comunicaciones de la hermosa vega tarraconense, habiéndola rebasado ampliamente en dirección a Tarragona.” También fue ocupada la población de Alcover, importante nudo de carreteras al pie de las últimas estribaciones del Montsant, a diez kilómetros de la industriosa ciudad de Reus.

Destaca el parte que “la entrada en Valls fue triunfal.” “Toda la población ovacionó continuamente a nuestras tropas, a pesar del fuego de la artillería enemiga, que ocasionó algunas bajas en el elemento civil, incluso en las mujeres, luciendo en el Ayuntamiento dos banderas nacionales que tenían escondidas los habitantes de la ciudad. La rapidez con que se operó permitió detener un tren con dos locomotoras, que a todo trance intentó marcharse cargado con los productos de los saqueos.”

Durante la misma jornada, por la costa continuó la progresión de las tropas nacionales, “liberando playas y puertos”, así como el más importante puerto natural de El Fangar.

Por Francesc Basco Gracià, publicado en Diari de Tarragona el 02/02/2014

VEINTIÚN TORTOSINOS, INMOLADOS EN LA CHECA SAN ELÍAS

DestacadoVEINTIÚN TORTOSINOS,  INMOLADOS EN LA CHECA SAN ELÍAS

VEINTIÚN TORTOSINOS,

INMOLADOS EN LA CHECA SAN ELÍAS

Y CATORCE, ASESINADOS EN VINAROZ

 

En un oficio fechado el 15 de septiembre de 1936, el Comité central antifascista de Tortosa, adscrito a la Comisió de Justicia, redacta una lista de presos, que eleva a lator2 Comisión de Investigación y Defensa de la Generalitat, que considera “facciosos y enemigos del actual Régimen, y por lo tanto los pone a disposición del Comité Antifascista Central de Cataluña”. Estos son sus nombres: Juan Cotolí Pedrol / Lluis Cruells Aragonés / Manuel Vicente Duart / Jaime Climent Ferré / Francisco Bertomeu Gilabert / Juan Vidal Galindo / David Catalá Solá / José Casanovas Ferrando / Joaquín Beltri Ferré / Juan Sagristá Cepeda / Joaquín Querol Morelló / Francisco Izquierdo Izquierdo / Hilarión José Soler / José Cervera Tomás / Jaime Fontcuberta Lluis / José Casanovas Baiges / Ismael Rius Ferrando / Lluis Cruells Martí / Lluis Panisello Martí / Sebastián Segarra Barberá / Mariano Tornadijo Gil / Juan Arru7fat Panisello / Francisco Minguez Lima / Juan Molino Expósito. Al final de la relación se pude leer la siguiente nota: “Los individuos inscritos en esta lista, la Comisión de Investigación y Defensa los considera como facciosos y enemigos del actual Régimen, y por lo tanto, los pone a disposición del Comité Antifascista Central de Cataluña”. Todos perecieron asesinados; de algunos sus familias no consiguieron hallar sus restos mortales.

 

El 23 de septiembre de 1936 se corrió la voz que durante la madrugada había salido de la ciudad una expedición de ilustres presos tortosinos en dirección desconocida, en un coche fantasma; un ómnibus que efectuaba el servicio de viajeros entre Tortosa y las poblaciones de la comarca. Era una saca más numerosa que las anteriores. En el autobús viajaban veintena personas encarceladas. La población no tardó en rumorear algunos nombres. Se temía que aparecieran muertos en alguna carretera de la comarca. En la carretera de Tortosa a Barcelona no había aparecido ningún cadáver de quienes formaban la expedición. Tampoco se encontró cuerpo alguno en ninguna otra carretera del extenso término municipal de Tortosa. Aquel infausto día sólo se hallaron los cadáveres del abogado Francisco Olesa Homedes y de dos infelices sacerdotes de pueblos próximos.

 

El terrible interrogante embargaba el espíritu de sus familias. ¿Dónde estaban sus deudos? Las horas y los días transcurrían con la lógica angustia. Por fin se abrió una esperanza. Se supo que habían sido conducidos, sanos y salvos, a la checa San Elías de Barcelona, la peor de todas las de la Ciudad Condal, con el beneplácito de las autoridades estatales y autonómicas gobernantes. En ella, una pira de cerdos se alimentaba de los cadáveres descuartizados que les echaban los milicianos, de las personas allí martirizadas y asesinadas. Contaba, también, con un horno crematorio, – al estilo nazi -, donde se introducían cadáveres inmolados para reducirlos a cenizas. Una auténtica máquina de matar y de esconder crímenes. Se comentó en algún bar de Tortosa que uno de los chequistas motejó de cobardes a sus camaradas tortosinos, “por no haber sabido cumplir durante el trayecto la orden de las autoridades locales”: asesinarlos en masa. Alguien apuntó que “estaban hartos de matar a gente desconocida”, por ello habían decidido trasladarlos a Barcelona, donde operaban profesionales del crimen. Sabían que en San Elías funcionaba muy bien el siniestro oficio de matar personas y destrozar familias. Finalizada la guerra, once cadáveres de las víctimas tortosinas aparecieron en una fosa común, en el cementerio de Las Corts; del resto de las víctimas nunca más se supo.

 

He aquí la relación nominal de los asesinados: 1.- Lluis de Cruells Aragonés, inmolado en el cementerio de Las Corts. 2.- Manuel Duart Palomar, inmolado en el cementerio de Las Corts. 3.- Jaime Climent Ferré, su cadáver no fue hallado; 4.- Francisco Bertomeu Gilabert (a) Blanquet, inmolado en el cementerio de Las Corts; 5.- Juan Vidal Galindo, inmolado en el cementerio de Las Corts; 6.- David Catalá Solá, su cadáver no fue hallado; 7.- José Casanovas Ferrando, inmolado en el cementerio de Las Corts; 8.- Joaquín Beltri Ferré, inmolado en el cementerio de Las Corts; 9.- Juan Sagristá Cepeda, su cadáver no fue hallado; 10.- Joaquín Querol Morelló, inmolado en el cementerio de Las Corts; 11.- Francisco Izquierdo Izquierdo, inmolado en el cementerio de Las Corts; 12.- Hilario José Soler, su cadáver no fue hallado; 13.- José Cervera Tomás, su cadáver no fue hallado; 14.- Jaime Fontcuberta Lluís, su cadáver no fue hallado; 15.- José Casanovas Baiges, inmolado en el cementerio de Las Corts; 16.- Ismael Rius Ferrando, su cadáver no fue hallado; 17.- Lluis de Cruells Martí, inmolado en el cementerio de Las Corts; 18.- Lluis Panisello Martí, su cadáver no fue hallado; 19.- Mosén Sebastián Segarra Barberá, natural de Paüls, sacerdote Operario Diocesano, inmolado en el cementerio de Las Corts; 20.- Mariano Tornadijo Gil, inmolado en el cementerio de Las Corts; 21.- Juan Arrufat Panisello, su cadáver no fue hallado.

 

Junto con el alcalde y su secretario, estos eran los miembros del Comité local antifascista de Tortosa cuando ocurrieron los hechos: Finanzas, Timolau Granyó (ERC); Gobernación, Josep Brull (ACR); Cultura, Joan Cid Mulet (ACR); Defensa, Manuel Carrozas (CNT); Sanidad, Joaquim Tena (CNT); Economía, Josep Tarín (CNT); Provisiones, Pere Sàez (CNT); Agricultura, Felip Panisello (U. de R.); Treball, Francesc Melich (PSOE); Obras Públicas, Tomás Jardí (PSOE).

 

Finalizada la guerra, los restos mortales de once de las víctimas fueron hallados en una fosa común del cementerio de Las Corts; del resto nunca más se supo. Sus restos mortales fueron trasladados a Tortosa el 28 de octubre de 1940, y depositados en un salón a la Casa Consistorial. Familiares y autoridades velaron los féretros hasta la mañana del día 29 de octubre (Día de los Caídos), en que fueron trasladados a la Catedral Basílica de la ciudad, donde se celebró un solemne funeral, que ofició el vicario general de la diócesis, Mn. Claudio Pérez de Heredia, al que asistieron las autoridades, familiares y numerosos fieles, que llenaron el recinto catedralicio. Pronunció la oración fúnebre el canónigo Mn. Felipe Pitarque. La mayoría de los balcones de la ciudad lucían colgaduras con crespones negros. Terminado el acto religioso, los féretros fueron trasladados ante la Cruz de los Caídos, situada en el paseo central del parque Teodoro González. Allí pronunció una vibrante plática el doctor Joan Bautista Manyà, canónigo de la Catedral, prestigioso Teólogo de la Iglesia católica y destacado nacionalista catalán, que, durante la guerra, salvó la vida de verdadero milagro. Una inmensa multitud asistió al acto y desfiló emocionada ante los féretros, que fueron trasladados seguidamente al cementerio de San Lázaro, donde recibieron cristiana sepultura.

 

CATORCE TORTOSINOS, ASESINADOS EN VINAROZ

 

“Tarancón al paredón”. ¿Se acuerdan? Vicente Enrique Tarancón, el preclaro cardenal de Madrid que criticó con dureza el régimen del general Franco en sus últimos años; el mismo que enterró al presidente Carrero Blanco, asesinado por ETA. “Tarancón al paredón”, se oía de entre la muchedumbre, mientras desfilaba el cortejo fúnebre.

 

Era el mismo que fue perseguido con saña por los sicarios del Frente Popular en 1936 y logró salvar la vida milagrosamente. El mismo que, el 28 de julio de 1939, presidió en Vinaroz (Castellón, obispado de Tortosa) la ceremonia fúnebre y bendijo los restos mortales de catorce tortosinos asesinados por milicianos anarquistas durante la guerra civil y la persecución religiosa, ante los familiares de las víctimas, cuando ejercía su ministerio sacerdotal como arcipreste de la villa castellonense.

 

El día 9 de septiembre de 1936 se recibió en Tortosa una triste noticia. En el frente de Aragón había muerto Alfonso Pla, uno de los fundadores de la CNT-FAI de la ciudad. Sus partidarios exigieron a gritos venganza. Una tragedia se cerniría a no tardar en algunos hogares tortosinos. El pánico se apoderó de las personas recluidas en las cárceles de la ciudad. En la tarde del mismo día 9, elementos revolucionarios organizaron una manifestación de protesta. Los gritos y los mueras encontraron eco en los comités revolucionarios locales. Un tal Batiste, que se jactaba de haber dado muerte a más de cuarenta sacerdotes, lideraba la multitud con enardecidas palabras de venganza.

 

Pocas horas después, patrullas de milicianos allanaban los hogares de varias familias cristianas de la ciudad y procedían a la detención de algunos de sus miembros, sin orden judicial alguna, por la fuerza bruta de los puños y las armas. Algunos habían sido detenidos con anterioridad y puestos en libertad sin cargos. Ninguna autoridad legalmente constituida intervino para proteger estas familias y parar las insidias de los revoltosos.

 

Estas fueron las víctimas:

José Panisello Tafalla; Conrado Palies; Luís Emperador García; Arturo Vergés Delsors; Juan Arasa Povill; Daniel Nivera Antó, Ramón Albacar Nicolau; Julián Lavega Roé; Matias Cairat Maties; Victoriano Peralta Beltri; I. de Ramón y de Salvador; Luis Canivell Curto; Ernesto Mestre Ferrús; Manuel Canalda Gil.

 

De esta matanza pudo escapar Gerardo Vergés Delsors, que logró esconderse cuando los milicianos fueron a buscarle para llevárselo junto a su hermano, Arturo Vergés.

 

En la madrugada del 10 al 11 de diciembre de 1936, fueron atados en las celdas de la cárcel tortosina por los matones más famosos de la comarca: “Chaparro”, “Carrozas”, “Margarit” y un tal Grau. Obligaron a las víctimas a subir en un coche autobús (el célebre coche fantasma), que tomó la dirección de la carretera de Valencia. En el paraje conocido por la Pedrera de Cálig, sito en el término municipal de Vinaroz (Castellón), hallaron el lugar idóneo para asesinarlos. Cuando algunos de ellos estaban todavía en vida rociaron sus cuerpos con varios bidones de gasolina, prendiéndoles fuego. Para hacer desaparecer por completo las huellas del crimen, colocaron sobre los cuerpos varios haces de leña, que quemaron durante varias horas. Sus deudos hallaron en este lugar, medio calcinados, los restos de los catorce cadáveres de pacíficos ciudadanos tortosinos, que, de momento, no pudieron ser identificados. Su único delito era ser católicos, de derechas y no comulgar con los principios revolucionarios del Frente Popular republicano. Pero no se les podía acusar de haber hecho mal a nadie.

 

Poco tiempo después, los tortosinos tuvieron noticia de algunos detalles horripilantes de aquella noche trágica, narrados por los propios asesinos en los bares de la ciudad, entre celebración y borrachera, jactándose de sus “hazañas” ante seres indefensos. Se emborrachaban de sangre inocente, que les convertía en personajes sádicos y deleznables. Había quien contaba los asesinatos por docenas, pero nunca fueron capaces de marchar a combatir al frente de batalla. En las noches de orgía, en bacanales trágicas, – entre insultos y blasfemias – desmenuzaban sus horrendos crímenes. Se burlaban de aquellos “palomos” que salían por la fuerza bruta de las cárceles para que ellos ejercieran de matones, jugando al blanco con sus cuerpos en los andurriales de la noche oscura, con sacerdotes, religiosos y padres de familia cristianos.

 

RESPONSO DE TARANCÓN.- Los restos de las víctimas fueron trasladados ante la puerta principal de la iglesia parroquial de Vinaroz, donde el arcipreste Tarancón rezó un responso. La comitiva fúnebre siguió camino hacia Tortosa, a donde llegó a las siete de la tarde; después de pasar el río Ebro en una barcaza, los restos de las víctimas fueron conducidos a la Catedral, donde quedaron depositados. A la mañana siguiente, después de un solemne funeral fueron trasladados al cementerio de San Lázaro, donde recibieron cristiana sepultura. Centenares de personas asistieron a los actos. El 2 de agosto de 1939, Vinaroz celebró un solemne funeral, presidido por el arcipreste Vicente E. Tarancón, por el eterno descanso de las almas de las víctimas de esta barbarie.

 

El día 19 de agosto de 1938, la colonia tortosina refugiada en Vinaroz levantó e inauguró una Cruz en la Pedrera de Cálig, a unos cinco kilómetros de Vinaroz. Allí estuvo, también, con los deudos de las víctimas el arcipreste Tarancón.

 

“Mediterráneo”, el periódico de Castellón, el 21 de dicho mes, recogía en sus páginas el acto. “Gloria a los mártires. En Vinaroz y en el punto conocido por Pedrera de Cálig, fue erigida anteayer una Cruz en memoria de trece vecinos de Tortosa y uno de Ginestar, que en aquel punto fueron asesinados en diciembre de 1936 y quemados luego sus restos por la criminal horda marxista”. El padre de una de las víctimas, el ilustre patricio tortosino Francisco Mestre y Noé, cronista de la ciudad de Tortosa, contestó con emocionadas palabras a los familiares y autoridades allí presentes. No pudo superar la muerte de su querido hijo y fallecía en Tortosa el 6 de diciembre de 1940.

 

CORRIDAS DE TOROS PARA CELEBRAR ASESINATOS

Durante los meses de septiembre y octubre de 1936 es cuando más sangre inocente se vertió en tierras tortosinas, donde se cometieron monstruosos crímenes. Los políticos y sindicalistas del Frente Popular, que formaban parte de los Comités, legalizados por la Generalitat republicana, para distraer a la plebe, organizaban verbenas y corridas de toros en la plaza de Remolinos (Tortosa), como celebración de los asesinatos. En estos festivales participaban los más refinados asesinos de la zona. Era de dominio público que, una vez terminada la faena en las corridas de toros, los matarifes profesionales se dirigían a las cárceles de la ciudad con sus famosas listas, que alguien les confeccionaba desde algún organismo oficial, para llevarse a unos cuántos infelices en el ómnibus de la muerte y sacrificarlos en las cunetas de carreteras de la ciudad y comarca.

 

Mientras la ciudad se vestía de luto y sangraban los corazones de decenas de familias cristianas, la milicianada y sus corifeos acudían a la plaza de toros y a los festivales musicales nocturnos, aplaudiendo o coreando a los matarifes de personas, alentándolos para que se comportaran como auténticos héroes en la próxima matanza. Solían actuar de lidiadores los matarifes de personas de orden, alentados desde las gradas por el personal ávido de sangre, cuando no acertaban en el estoque ante los astados. “¡Vamos a ver si tampoco acertáis con los fascistas!” O bien: “¡Espabila, hombre. Matas mejor a los fascistas que a los toros!” Dicen los periódicos de la época que, en una de esas corridas, uno de los asesinos actuaba de matador de toros, y como no acertaba en el descabello, una espectadora, desde una de las primeras filas, le gritó, burlándose de su desacierto, a la que desde la plaza, contestó: “¡Si vieras como acierto con el descabello de los curas…!”. En los saraos y las veladas nocturnas, con las que se celebraban algunos asesinatos, ciertas mujeres se disputaban el honor de bailar con el asesino de moda, o con el que mayores fechorías contaba en los bares.

 

FRANCESC BASCO GRACIÀ. Periodista (Del libro inédito LA REPRESIÓN DEL FRENTE POPULAR EN EL BAIX EBRE).

Verdades Ofenden: “En Twitter se censura cierto tipo de ideas y se permiten otras delictivas”

DestacadoVerdades Ofenden: “En Twitter se censura cierto tipo de ideas y se permiten otras delictivas”

Por Javier Torres, en actuall.com 1.8.2017

Este influyente usuario de Twitter que expone cada día las contradicciones del universo progresista ha sido censurado hasta en dos ocasiones por la red social sin haber recibido ninguna explicación. Pero hay algo que se repite en los dos casos: antes del cierre de la cuenta había criticado al islam.

Acaba de sufrir por segunda vez la censura en Twitter. Han cancelado su cuenta sin que la famosa red social le haya dado explicaciones. No lo hizo la primera vez y tampoco ahora, algo que tiene desconcertado a este usuario que es casi un medio de comunicación propio.
“Verdades ofenden” es el nombre con el que miles de tuiteros le conocen, aunque su nombre real es José Luis S. Saliquet.

Precisamente su apellido -nieto del general Saliquet, un de los miembros de la Junta de Defensa Nacional de Burgos que eligió a Franco en 1936- también es la causa por la que muchos le atacan sin contemplaciones. “¿Pedir perdón por mi apellido? Menudo chiste”, asegura.
Este influyente usuario de Twitter que expone cada día las contradicciones del universo progresista tiene un lema -frase de Denis Diderot- que sigue a rajatabla: “Engullimos de un sorbo la mentira que nos adula y bebemos gota a gota la verdad que nos amarga”.

Claro que si no tiene una explicación real del motivo de la censura, sí sospechas: en ambas ocasiones un comentario sobre el islam fue seguido de la suspensión de la cuenta. Y este tema, como él bien sabe, es uno de los temas tabú de nuestra época.

¿Por qué le censuraron su cuenta en Twitter la primera vez? ¿Y la segunda?
Hacer cábalas es poco riguroso, pero lo cierto es que los únicos tuits que generaron bloqueos de la cuenta fueron todos por temas islámicos.

¿Qué explicaciones le ha dado Twitter en ambos casos?
Twitter no ha dado explicaciones hasta la fecha y en ningún caso.

¿Cree que la hegemonía de la izquierda es tal que presiona a empresas como Twitter para silenciar al discrepante?
La hegemonía de la izquierda es absoluta. Pero dudo mucho que la política de Twitter y sus directivos se rindan a presiones de ningún tipo. De ocurrir eso y llegar a demostrarse, sería el fin de Twitter en cuestión de semanas, aventuro días.
Ahora bien, hay dos hechos indiscutibles: primero, en Twitter se censura cierto tipo de voces e ideas y se permiten otras flagrantemente delictivas. Hay cuentas de personas condenadas (sentencia firme) por amenazas reiteradas en Twitter y que esta red las ha protegido (están verificadas y protegidas con símbolo azul). Por el contrario, hay usuarios y periodistas amenazados que además son bloqueados por Twitter.
En segundo lugar la izquierda conoce al detalle cómo funciona internamente Twitter y lo emplea para hacer prevalecer su discurso, reportando y amordazando al discrepante (normas de uso, como activar los algoritmos de los bots que bloquean, acosos selectivos, etc..). Existen usuarios con decenas de reportes positivos por abuso cuyas cuentas no son cerradas. Otras con menos de 10 reports positivos son suspendidas. Esto daña muchísimo la credibilidad de Twitter.

“Pronto habrá colegios con el nombre de Otegui en pueblos donde llaman fascista a la nuca de Miguel Ángel Blanco”

¿Qué temas cree que son los más espinosos para la corrección política? ¿Islam? ¿Feminismo?
Ambos y no solo. Añada usted todo lo que engloba el marxismo cultural. Léase ideología de enero, el fingido pacifismo amigo de la barricada y algarada, movimientos LGTB con camisetas del homófobo Che, multiculturalismo, inmigración e integración menos en mi casa, impune y violenta cristianofobia y la sangrante desmemoria histórica.
Asistimos a lo que Orwell contó bajo el Frente Popular: “Decir la verdad es un acto revolucionario” y quienes van de revolucionarios ejercen lo que ellos llaman “fascismo”, son comunistas, el clásico pandillero cobarde, hay niños burgueses disfrazados de revolucionarios… subvencionados.  Todo tan subvencionado como ilustrativo.
¿Qué cosas ya no se pueden decir? ¿Hay una policía del pensamiento?
Le respondo con otra pregunta: ¿Qué opina usted ante este ejemplo? Puedes llevar a un niño a un colegio dedicado a La Pasionaria quien pidió en las Cortes el magnicidio de Calvo Sotelo ocurrido días después.. Pronto habrá colegios con el nombre de Otegui en pueblos donde llaman fascista a la nuca de Miguel Ángel Blanco, que como todos sabemos cometió la impertinencia de atarse las manos y colocarse ante las dos balas del “valiente” hombre de paz Chapote, que menudo nombre.
Ser heterosexual o abrir las piernas en el metro es señalable, mientras el PP te deja ir gratis en metro si eres transexual. Se gobierna para minorías y se discrimina y arrincona los valores del resto de la sociedad en pro del discurso de una minoría, en algunos casos trastornada, en parte por la doble moral de nuestros políticos, o peor aun, la falta de ella.

 

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Los líderes de Podemos, Pablo Iglesias, y de Izquierda Unida, Alberto Garzón/Fuente:EFE.

¿Ha recibido amenazas graves a través de las redes sociales? ¿Las ha denunciado?

He soportado insultos de modo reiterado, varias campañas de acoso y señalamiento y diversas suplantaciones de identidad. Las amenazas graves sinceramente fueron pocas y por chiflados con pocos seguidores y escasa repercusión, de los que tengo pruebas certificadas. Las suplantaciones, las ofensas a mi honor y delitos de odio contra mi persona están en manos de mis abogados, si bien es un tema muy complejo. La impunidad es tremenda.

¿Cuánto tiempo dedica al día a levantar las alfombras del poder y publicar sus miserias en Twitter?

Ahora mismo cero. Es manifiesto que quienes no gustan de mis verdades se sienten tan ofendidos que dedicaron miles de horas durante años y decenas de personas (tengo identificadas mas de 50 cuentas Twitter de fervorosos admiradores) monitorizando mis más de 580.000 tuits publicados, para encontrar algo que un algoritmo de Twitter considere censurable y ser bloqueado.

“Las redes rompen el monopolio que se financia con nuestro dinero vía subvenciones y publicidad gubernamental. Somos el contrapoder al cuarto poder (la prensa)”

¿Cuándo volveremos a verle en Twitter?

Lo resolveré pronto. Mientras tanto sigo publicando cada día mis columnas de opinión en medios digitales. Estoy recibiendo propuestas para colaborar en otros medios desde que The Objetive decidió darme voz por primera vez. Siempre se lo agradeceré.

¿Cree que a la gente le interesa la verdad o solo cuando ésta refuerza sus opiniones?

A todos nos interesa la verdad. Lo prueba cómo ciertos políticos y prensa de opinión buscan retorcer la verdad para crear tendencias hacia intereses concretos que muy pocas veces coinciden con la verdad, ni con el interés de los españoles. Creo que solo buscan perpetuar sus propios intereses políticos, empresariales y sindicales y en base a ello teledirigen la información que nos llega.

¿Qué papel juegan aquí las redes sociales?

Las redes rompen este monopolio que se financia con nuestro dinero vía subvenciones y publicidad gubernamental. Somos el contrapoder al cuarto poder (la prensa). De ahí esta lucha por amordazar y teledirigir a la sociedad civil en redes, acallar ciertas voces y permitir otras hacia un discurso concreto.

La cuestión es: ¿Estamos dispuestos a apartar los prejuicios, leer y escuchar, es decir, crecer y cambiar? Escohotado es un ejemplo y prodigio de constante crisálida en pos de la siempre esquiva verdad, está muy vivo y participa en debates, también en Twitter.

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El general Andrés Saliquet

He visto que le han acusado de ser nieto del general Saliquet, ¿acaso debe usted pedir perdón?

No solo debo pedir perdón, debo presentarme a la checa de milicianos de Alberti para ser procesado y desnucado, si bien los sucesores ideológicos de quienes buscaron la Guerra Civil ya lo han hecho virtualmente en Twitter. ¿Pedir perdón? Menudo chiste.

Los padres de la II República se estrenaron “democráticamente” con el levantamiento de Jaca en 1930, dejando además tirado a su pobre capitán Galán, siguieron con el pucherazo del 12 de abril de 1931, y hasta 1936 sumaron cinco golpes de estado. ¿Les vio usted pedir perdón? ¿Pidió el PSOE o el PCE-IU (hoy Podemos) perdón por el magnicidio de Calvo Sotelo? ¿Indemnizó ERC a los ibicencos por quemar todas sus iglesias y matar a sus párrocos cuando nos asaltaron en agosto de 1936?

¿Sabe usted que tras ser violadas por los valientes milicianos de retaguardia de ERC, esos que ensalza la feminista Almudena Grandes, las monjas servían de comida para cerdos del que hacían ‘fuet de monja’? ¿En qué cunetas las buscamos? Y luego nos vienen con lo del “tu odio mi sonrisa”, un lema tristísimo que les define solos.

“Mi abuelo y sus compañeros de armas se jugaron su patrimonio y su vida por impedir un régimen tiránico de corte marxista y por ello fueron verdaderos héroes”

¿Qué papel desempeñó su abuelo en la guerra?

Mi abuelo y sus compañeros de armas fueron los últimos en pronunciarse contra aquel triste intento, bien intencionado de algunos hombres, hacia la democracia que pervirtió en primera instancia el PSOE y toda la izquierda. Jamas pidieron perdón ayer u hoy, ni tampoco ocultaron que no querían la democracia, querían una dictadura soviética. El camino era la Guerra Civil que Largo Caballero se hartó de pedir.

¿Acaso esto no lo saben?

Pero si es que lo que yo cuento esta publicado por ellos mismos. Que poco se lee, narices, y eso que tenemos ese invento del imperialismo capitalista yankee llamado internet metido hasta en los móviles. El que no sabe es porque no quiere. Mi abuelo y sus compañeros de armas se jugaron su patrimonio y su vida por impedir un régimen tiránico de corte marxista y por ello fueron verdaderos héroes.

¿Lo quiere mas claro? Mire Venezuela ¿sabe dónde va su élite comunista de vacaciones? No van jamás a Corea, se van a Madrid o Miami. Eso fue el Frente Popular ayer, eso sería España hoy.

¿Hay menos libertad real que hace 50 años? ¿Qué ha pasado para que cada vez sean más frecuentes leyes -bajo manto democrático- contrarias a las libertades más elementales? 

Hay un intento evidente de legislar hasta el absurdo mientras no se atienden los problemas de calado que nos afectan (corrupción, aforados, empleo de calidad, una educación y justicia potentes y la invasión y sustitución poblacional por inmigración ilegal islámica -de refugiados nada-).

Nos dicen hasta cómo te vas a sentar en el metro. Pronto de qué lado deberás “cargar el paquete”. En cierto país no se permite aprobar una ley si antes no se deroga otra. Aquí somos todos criminales sin remisión. Hay tantas leyes que seguro que incumplimos alguna.

¿Cuáles son nuestros problemas reales?

En España tenemos una clase política parasitaria y elefantiásica, corrupta, vaga, carísima e incompetente, irresponsable, aforada y aburrida, cuyo único fin para justificar su papel es crear mas problemas y nuevas leyes para ello. No hay papel suficiente para listar aquí los despropósitos que provocan y que pagamos solo nosotros, jamas ellos.

Tácito nos lo advirtió hace mas de 20 siglos: “Cuanto mas corrupto es el Estado, mas leyes tiene”. Nos queda la pataleta, y créame, algo se logra cuando lo hacemos. La prueba es que por eso me amordazan. Recuerde lo que dijo George Orwell: “Mientras más se aleje una sociedad de la verdad, más odiará a aquellos que la proclaman”.

Entrevista realizada a: José Luis S. Saliquet

 

Leer artículo original de Javier Torres en: https://www.actuall.com/entrevista/democracia/verdades-ofenden-en-twitter-se-censura-cierto-tipo-de-ideas-y-se-permiten-otras-delictivas/

“decir la verdad es un acto revolucionario”

Destacado“decir la verdad es un acto revolucionario”

VerdadesOfenden, articulista de La Tribuna del País Vasco y uno de los referentes del pensamiento liberal en Twitter, veía hace unos días como la red social norteamericana bloqueaba su cuenta tras la publicación de una serie de tuits críticos con el islamismo político que la izquierda europea abraza en Europa. VerdadesOfenden tenía casi 30.000 seguidores en la red que se han revelado contra este acto de vulgar censura. Mientras tanto, VerdadesOfenden ha abierto una nueva cuenta en Twitter: @ofendelaverdad

 

¿Por qué, en su opinión, ha censurado Twitter la cuenta de @verdadesofenden?

 

Es manifiesto que las verdades ofenden: frente a la necesidad de conocer la verdad de nuestro pasado para entender el presente y saber quiénes somos (el viejo anarquista Antonio Escohotado lo explica magistralmente), algunos no admiten hechos que destruyen sus creencias políticas basadas en una historia mal contada y retorcida desde esa ley de desmemoria que el PP de modo cómplice no derogo.

 

Eso genera odio hacia quien lo cuenta, y ellos quieren sonreír. Se convierten así en censores, pura Inquisición. Lo logran acosándote desde su simpleza de atacar a quien odian, situando la bajeza de su resentimiento revanchista. Pero la gente no es tonta, es siempre la misma cínica hipocresía del charlatán que te habla de derechos y libertad de expresión desde el escrache y el acoso, asaltando tus derechos. “La falsificación del pasado es como la izquierda ha pretendido siempre elaborar un futuro”, dice Dávila validando lo que George Orwell en la guerra civil aprendió viviendo en el Frente Popular: “decir la verdad es un acto revolucionario”. Por eso me censuran; en la búsqueda del poder, la verdad se amordaza. “Cuando soy débil os reclamo la libertad en nombre de tus derechos que cercenaré en nombre de mis ideas tan pronto tome el poder” Puro fascismo, esa hija del socialismo. Te hablan de democracia mientras la expolian. ¡Comunistas!

 

¿Cree que Twitter en particular, y las redes sociales en general, son condescendientes con la izquierda y la extrema izquierda ideológica y con el marxismo cultural?

 

Las redes sociales son hoy el medio de información y relaciones de la mayor parte de la gente joven, también la desocupada, pero no solo; hoy todos estamos en las redes. Y la izquierda lidera el “agit-prop” desde siempre. Eso provoca dos situaciones:

 

A- Conocen a fondo cómo funcionan las redes, lo que les permite manipularlas.

 

B- Saben cómo acosar al discrepante hasta expulsarlo de ellas.

 

Quienes usamos Twitter sabemos de largo cómo los círculos de Podemos manejan miles de cuentas bots para difundir su propaganda, pero también para señalar objetivos – leáse personas – y promover acosos y reportes hasta lograr suspender cuentas en Twitter. Por desgracia, Twitter lo permite.

 

¿Ha tenido alguna explicación de Twitter?

 

Tan pronto quedó suspendida la cuenta el pasado sábado 2 de mayo a las 11 de la mañana, puse una reclamación. El domingo y el lunes puse otras dos. El martes a las 4.38 de la mañana las tres reclamaciones fueron respondidas automáticamente por un bot (programa) que me envió un mensaje automático: infringí las reglas de Twitter.

 

¿Por qué cree que hay esa “consideración” y ese “respeto” al Islam hasta el punto de que son muchos los ciudadanos occidentales que reclaman “respetar” la sharía? ¿Por qué, en su opinión, no ocurre lo mismo con judíos y cristianos?

 

Por complejos y falta de memoria histórica, sin duda. Unos complejos que se fomentan, despreciando nuestra imperfecta pero exitosa historia, y que buscan desunir a Occidente, que es el campo donde buscan sembrar sus rancias ideas y postulados. Destruir nuestro fértil pasado cultural es el paso previo para imponer su nuevo orden ideológico, socialista e igualitario siempre fracasado, aunque nos lo recuerde Cepeda: “En todas las generaciones siempre hay un grupo de idiotas que creen que el colectiivismo fracasó porque no lo dirigieron ellos”. El islam como herramienta hacia el igualitarismo totalitario es esencial, aunque también les devorará a ellos. Es una teoría política teocrática que obliga al adepto someterse a su credo (como el comunismo). No lo digo yo, la traducción del termino islam es esa, “sumisión”, léase, totalitarismo, y la sharia es la ley que se ocupa de que ese absolutismo ideológico se preserve. Pero si lo cuentas, te acusarán de islamofobo, “esa palabra creada por fascistas, usada por cobardes, para manipular idiotas”. (A. Cummins)

 

No hay términos medios. Las naciones árabes se negaron unánimemente a suscribir la Carta de los Derechos Humanos en 1967 porque ésta contravenía los preceptos que protege la sharia, unos derechos humanos que no reconocen, pero no paran en exigir a Occidente y que los sistemas socialistas jamás respetaron. La Europa de los derechos lleva hasta las últimas consecuencias el respeto por otros credos culturas y valores totalitarios que nos precipita al desastre. Se condena el nazismo con razón, pero se aplaude el comunismo y se condena la memoria de la cristiandad mientras se nos exige adaptarnos al islam. Una locura.

 

¿Qué va a hacer si Twitter no reactiva su cuenta?, ¿Dónde continuará “ofendiendo” con sus verdades?

 

Twitter debe reactivar mi cuenta. Y si lo que alega es que incumplí sus reglas debe decir cuáles y cómo para defenderme. De otro modo, adopta una posición de abuso que contraviene toda la legislación europea y cercena mis derechos constitucionales: la libertad de defensa y mi libertad de opinión, acosada y reportada durante dos años en Twitter por esos que ejercen una falsa libertad de expresión hasta el exabrupto, las burlas a la fe católica y la apología del terrorismo, cada día y en total impunidad. Hay cientos de cuentas de este corte ideológico, LGTB, de izquierda radical, de etarras (Bildu-Sortu), de IUnida e islámicas, sin olvidar las de los reyes del trolleo en Twitter, los chicos antisemitas de Podemos, aliados del islam.

 

Usted, que sigue la actualidad política, social y cultural de una forma muy estrecha y crítica, ¿cómo ve el mundo, cómo ve a Occidente?

 

Los pueblos que olvidan su pasado están condenados a repetirlo, dice un viejo aserto. Hoy no formamos en valores sólidos a los ciudadanos sino en el relativismo del todo vale, la impunidad de los políticos aforados, el mínimo esfuerzo, el consumismo exacerbado, los derechos para todos y el respeto a otras culturas y políticas intolerantes. Pero esto es un error y su factura es carísima, se paga con sangre. Veran:

 

A – Educar en el relativismo crea ciudadanos sin referentes, lo que les deja al albur del primer demagogo que aparezca vendiendo su crecepelo igualitario que relataron los griegos.

 

B – Las cosas requieren esfuerzo, pensar lo contrario te lleva a la pobreza y el desastre. Los crímenes también se pagan, no solo por las víctimas. No es venganza, se llama justicia y se basa en el castigo, la reparación y el ejemplo, la advertencia y la disuasión. Todo ha de tener un precio. Si la haces, la pagas. ¿Regenerar en prision? Regenera la lección de una justicia bien aplicada, y si no lo entendiste no gastaré un euro público en explicártelo. Ciertas carceles como las de ETA en Navarra (prisión de Zabala), que levantó Zapatero, parecen hoteles y no penales.
C- La locura del consumismo promovida por la exitosa globalización desde un crédito capitalista irresponsable es otro error. Arruina personas y naciones, pero también acaba con el sistema financiero y su credibilidad, esenciales. Como la infinita deuda pública, esa que quienes jamás crearon riqueza ni empleos tanto aplauden. Viva el vino y que pague el siguiente.

 

D- Los políticos, corruptos, aforados e impunes, ademas de no devolver un euro desahucian a la gente para vender después su casa a un fondo buitre con un 70% de descuento. Dale el descuento a tu compatriota, imbécil, y ayúdale a sostener este castillo de naipes o vendrán los comunistas con el “exprópiase” y no dejarán nada.

 

E- Los derechos se conquistan, jamás se regalan ni nacen como las patatas. Regalarlos a quienes desde otras culturas ni los construyeron, ni los entienden ni los protegen nos avoca al desastre. Está pasando. La factura se paga con sangre y miseria. ¿Nuestros políticos? Pasan.

 

Hay motivos para la esperanza aún cuando resulte hoy más difícil hablar de ciertas cosas que hace cuarenta o cincuenta años?

 

En esto opino como Pérez-Reverte. Soy muy pesimista. Hemos olvidado todo, recordarlo costará decadas. Le pongo un ejemplo. A las futuras generaciones venezolanas les costará olvidar lo que el comunismo hizo del país con las segundas reservas de petróleo más grandes del mundo, y en el momento en que el petróleo batió récords históricos en precio. Sus padres votaron a un demagogo que les vendió el crecepelo de la igualdad en la pobreza. Sus hijos, hoy, deberán volver a levantar la nación. Esa factura siempre se paga con sufrimiento y miseria. Votaron al demagogo y no dejó ni democracia. Que les aproveche. España es la siguiente. Arruinados por una deuda impagable, siete millones de ciudadanos ya votan comunismo y otros siete la versión “light” del PSOE que ha quebrado España dos veces ya (en 1995 y en 2011). Pero no se equivoquen, el corrupto PP y Ciudadanos también son socialismo. Sí, nos vamos al guano.

Fuente: Artículo publicado en La Tribuna del País Vasco.

http://latribunadelpaisvasco.com/not/6703/verdadesofenden-ldquo-es-todo-una-locura-se-condena-el-nazismo-pero-se-aplaude-el-comunismo-y-se-condena-la-cristiandad-mientras-se-nos-exige-adaptarnos-al-islam-rdquo-/

Twitter bloquea @verdadesofenden, una cuenta con 30.000 seguidores

DestacadoTwitter bloquea @verdadesofenden, una cuenta con 30.000 seguidores

Es un perfil muy conocido entre los usuarios españoles de la rede social Twitter. Su nick -nombre con el que es conocida una cuenta- es toda una declaración de intenciones: La Verdad Ofende (@verdadesofenden). Y debe ser que alguien en la red del pajaro azul se ha debido sentir muy ofendido con sus publicaciones porque, sin previo aviso, el pasado sábado su cuenta, que era seguida por más de 30.000 personas, apareció suspendida.

Verdadesofenden ha intentado recibir una explicación de la suspensión de su cuenta. Para ello se ha puesto en contacto mediante el envío de los formularios correspondientes al soporte de la red de microblogs. Hasta la fecha no ha recibido respuesta. De hecho, no sabe a ciencia cierta cuál es la causa del cierre de su perfil, aunque sospecha que se debe a las críticas vertidas contra el islamismo radical tras el atentado del pasado viernes en Londres, en el que fallecieron siete personas a manos de terroristas islámicos y otras 48 personas resultaron heridas.

Ver el artículo completo en: https://gaceta.es/noticias/twitter-bloquea-cuenta-30000-seguidores-criticas-islamismo-05062017-1345/

Fuente: La Gaceta, La información alternativa. Noticias 5 de junio de 2017

RELACIÓN DE LOS TEMPLOS DEVASTADOS EN TARRAGONA

DestacadoRELACIÓN DE LOS TEMPLOS DEVASTADOS EN TARRAGONA

La CUP quiere expropiar la Catedral de Barcelona y convertirla en un lugar mundano. No olvidemos que gobierna con ERC y la antigua Convergencia. Os adjunto la relación de 299 templos devastados en el Arzobispado de Tarragona, realizada por el arquitecto Monravá. Yo, en mi libro, sobre el tema certifico que los templos devastados fueron 500. Y lo enumero uno a uno. Quienes escriben que NO SON INDEPENDENTISTAS FURIBUDOS Y SON CATÓLICOS DE MISA DIARIA, deberían reflexionar un poco. Los católicos catalanes estamos en manos de la CUP y sus adláteres, con el silencio cómplice de los prelados catalanes.

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TEMPLOS DEVASTADOS “El temple flamejant”

DestacadoTEMPLOS DEVASTADOS “El temple flamejant”

Así comenzó la cosa en 1936. Esta poesía del beato Colom Alsina refleja la situación de la Iglesia católica en aquella época. Ahora quieren empezar por la Catedral de Barcelona. SON LOS MISMOS PERROS, CON DISTINTOS COLLARES, alimentados por los CATÓLICOS INDEPENDENTISTAS, que atizan la citación que vive el país.

 

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Dibujo de la portada del libro inédito de Manuel Trens, en homenaje a las iglesias caídas. (BPEB).

 

EL TEMPLE FLAMEJANT

Autor: Beato José Colom Alsina, Coadjuntor de la parroquia de Montblanc, escrito en la cárcel, antes de ser asesinado.

 

Doncs, que n’has fet Montblanc, d’aquella glòria

Que un jorn tons avis cenyiren en ton front?

Per què has ennegrit la teva història

Marcant damunt sos fulls segell d’afront?

 

Doncs, què n’has fet de l’or de ta corona

Que es reflectia al límpid Francolí,

Que s’hi emmirallava entre ona i ona

I avui rodola en pols i terbolí?

 

I aquella flor de lis com una toia

Damunt de la muntanya en ton escut

Avui ja no és blanca i tendroia

Qui diria el què és i el que ha sigut.

 

I en eix escut de barres vermelloses

Que donaven més encís al mot Montblanc

Adés eren gemades i sangoses,

Avui llençades han sigut al fang.

 

Montblanc, Montblanc, abaixa prest la cara

I escolta ara la història del teu crim.

Que si tens dins ton cervell prou esma encara

Veuràs si n’és de negre el teu abim.

 

II

Era una nit i un altre, la més febrosa,

I en ventijol de jorns de juliol,

Que boira malastruga i espantosa

Deix caure damunt teu pluja de dol.

 

Es veia arreu negror de gent armada

I un espurneig de foc devorador,

D’homes estol de cínica mirada,

I ressonava un ¡ai! esglaiador.

 

El foc arbora el temple centenari

I munten a galop flames gegants,

Que xisclen penetrant dins el santuari,

Talment corrent amb crines flamejants.

 

I es queixa la campana adolorida

Sens heure la resposta del seu clam.

Resta sa veu, potenta, esmorteïda

Als glops negres, rogents de fum i flam.

 

El foc és imponent i torna enrere,

I dóna fe de vida al seu seny;

Apaga prest sa espessa cabellera

Davant d’una altra força que l’empeny.

 

El seny del foc és ço que als homes manca;

Puix, cecs, es llancen dalt-a-baix del crim,

Com un corcer sens brides, que els ulls tanca

I, esmaperdut, galopa vers l’abim.”

 

Al final, escribió estas palabras:

“Estic molt content que es compleixi en mi la voluntat divina i per això accepto el que Déu Nostre Senyor vulgui enviar-me: la mort del modo i temps que Ell vulgui. Estigueu contents. ¡Al cel!”.

PETICIÓN DEL FISCAL AL VICARIO GENERAL.- Con fecha 29 de mayo de 1941, el fiscal instructor de la Causa General de Tarragona solicita al Vicario general del arzobispado de Tarragona “una hermosa poesía escrita en la cárcel por el sacerdote José Colom Alsina, coadjutor de la parroquia de Montblanc, asesinado por los rojos. En su virtud, ruégole realice las gestiones encaminadas a obtener una copia de tal poesía para su unión a esta causa general, como elemento de interés digno de ser recogido”. Salvador Rial, con fecha 9 de abril de 1941, remite al fiscal copia de la poesía, que el sacerdote compuso en la cárcel de Montblanc, poco antes de ser ejecutado. (AHN, Causa General de Tarragona, fols. 273, 289).

Del libro 500 TEMPLOS DEVASTADOS, en el arzobispado de Tarragona. Autor: Francesc Basco.

VICTIMAS Y VERDUGOS

DestacadoVICTIMAS Y VERDUGOS

ICV se querella por la ejecución de 45 tarraconenses por el franquismo. Eran miembros del PSUC y fueron fusilados entre 1939 y 1943. Con esta querella los ecosociaslistas catalanes se suman al proceso abierto en Argentina contra los crímenes del régimen del general Franco, en el que también se personó ERC. Haciendo un pequeño esfuerzo democrático y ya que están metidos en faena, yo les aconsejaría que incluyeran también a los 1.550 ciudadanos asesinados en la provincia en poco más de dos años (21 de julio de 1936- 14 enero de 1939), cuando era zona republicana y estaba administrada por el gobierno del Frente Popular y la Generalitat de Catalunya.

Estas víctimas del franquismo tuvieron una suerte macabra, que fueron juzgadas por un tribunal militar y condenados a muerte, de acuerdo con el código de justicia militar republicano. De las 1.550 víctimas de la República sólo trece fueron sometidas a juicio y condenadas a muerte, entre ellas Sant Jaume Hilari, condenado por el tribunal popular de Tarragona “porque sabía Latín y enseñaba la Religión católica a sus alumnos”. El resto fueron víctimas de las “sacas” y “paseos” a que sometían a la población los llamados “tribunales de sangre”, es decir grupos de milicianos (“incontrolados”)  bien armados, con listas de victimas en la mano,  que allanaban las viviendas sin orden judicial o entraban en las cárceles libremente, para secuestrar a sus indefensas víctimas, martirizándolas y asesinándolas en las cunetas de las carreteras o en las tapias de los cementerios. Todo muy democrático. Yo, desgraciadamente, no puedo presentar copias de sentencias; sólo certificados de defunción “por hemorragia.”

Las ejecuciones se producían en la montaña de la Oliva, con el visto bueno del comisario de la Generalitat en Tarragona, según documento adjunto. Era obligado que el médico forense las presenciara y certificada la muerte de la víctima “a consecuencia de hemorragia.” Según testimonio del doctor Miquel Aleu, forense sustituto, cuando regresaba de la Oliva de presenciar una ejecución, encontraba en el cementerio montones de cadáveres de personas asesinadas, entre ellas algunos familiares suyos, sin haber sido juzgadas ni condenadas por tribunal alguno, víctimas del terror rojo. En pocos meses el ilustre médico perdió trece kilos por el estrés al que estaba sometido.

Una de las víctimas de este pavor revolucionario y antidemocrático fue el doctor Josep María Vives y Salas, a quien, no hace muchas semanas, el Colegio de Médicos de Tarragona rindió un merecido homenaje, que, desgraciadamente, no ha tenido ningún eco en los medios. El doctor Vives era médico forense titular de Tarragona y médico de la prisión de la ciudad. El joven doctor Aleu, recién salido de la Universidad,  le auxiliaba en estos menesteres. El gobierno del Frente Popular indultó a los presos políticos e indultó y armó a los comunes, que se convirtieron en protagonistas de las ejecuciones, ordenadas por quienes ostentaban el poder o arrogadas por su cuenta. En un primer intento, los  sicarios ex prisioneros, atacaron al doctor Vives, que resultó herido leve. Días después, los mismos individuos se personaron en la casa del médico y, con la escusa  que tenía que ir a declarar ante el comité local, lo sacaron de su domicilio. A pocos metros del mismo, en la denominada Era del Delme, cerca de donde hoy se hallan las instalaciones del Diari, rociaron su cuerpo con gasolina y lo quemaron vivo en presencia de uno de sus hijos. El doctor Aleu tuvo que realizar la autopsia a su maestro y amigo, bajo la vigilancia de un miliciano. A duras penas, logró arrancar el anillo de boda del cadáver y entregarlo a la viuda.

Los ecosocialistas ponen como ejemplo de victima al médico tortosino Primitivo Sabater (PSUC), director del Hospital de Jesús (Tortosa), condenado a muerte por haber  permitido que salieran del centro tres enfermos, – según se dice – por orden de la conserjerías de Sanidad y de Justicia de la Generalitat, que luego fueron asesinados por quienes habían acudido a recogerlos. Ningún enfermo hospitalizado puede ser entregado a nadie sin una orden judicial que lo ordene. El doctor Salaber lo sabía y cometió una grave irresponsabilidad, que costó la vida a tres personas inocentes. El enfermo Enrique Ramón Mateo era vecino de Amposta. Fue asesinado el 28 de octubre de 1936, en la carretera de Tortosa a Gandesa. Los verdugos fueron a buscarlo al Hospital de Jesús, donde yacía enfermo, y de donde lo sacaron violentamente, a las 13:30 de la tarde del mismo día. El enfermo José Porres Carcellé, también,  natural de Amposta, fue asesinado la misma fecha y en el mismo lugar que el anterior. Lo sacaron violentamente del citado hospital. Ramón Ibarz Aznarez tenía 33 años de edad; era médico como el doctor Sabater. Fue detenido el 25 de julio de 1936; intentaron asesinarlo el 14 de agosto, en la cuesta de San Onofre (Tortosa). Pero no murió en el acto de los balazos que le dispararon. Gravemente herido fue recogido por personas caritativas y trasladado al Hospital de Jesús (Tortosa), de donde unos pistoleros lo sacaron de la cama, donde yacía enfermo, y lo trasladaron a la carretera de Tortosa a Valencia, cerca de la cuesta de Vinallop, donde lo asesinaron sin piedad.

A veces la Historia también la escriben los perdedores, que convierten en víctimas a los verdugos y a sus cómplices. Francesc Basco.

SantJaumeHilari

 

medicoforense

 

sentencia1

sentencia2

 

 

providencia

 

 

Condenados por el Comité Revolucionario Antifascista

DestacadoCondenados por el Comité Revolucionario Antifascista

Condenados por el Comité Revolucionario Antifascista de Tortosa

MARTIRIZADOS LOS BEATOS CLAUDIO JOSÉ, ÁNGEL AMADO Y BUENAVENTURA PÍO

Los Beatos Claudio José, Ángel Amado y Buenaventura Pío fueron martirizados juntos en Tortosa, por orden del Comité Revolucionario Antifascista local. El emocionante relato del señor Casanova de su prisión y muerte puede leerse al final del texto. Fueron beatificados en Tarragona el 13 de octubre de 2013, junto a los 147 de la Archidiócesis y 522 del resto de España. Fue la beatificación más numerosa realizada en la historia de la Iglesia católica.

BEATO CLAUDIO JOSÉ MATEO CALVO, F.S.C.

Religioso de las Escuelas Cristianas

Nombre: Mateo Calvo, Manuel

Natural de: Aliaga (Teruel)

Ejerció su apostolado: en Cambrils, Barcelona, Tarragona y Tortosa

Bautizado: 5 de octubre de 1902

Tomó el hábito: 1.º de noviembre de 1918

Martirizado el día 1.º de septiembre de 1936 en Tortosa

Tenía 35 años de edad y llevaba 19 de vida religiosa

De seglar, Manuel Mateo Calvo, hijo legítimo y natural de Mateo y Encarnación Calvo; nacido a las cinco de la mañana del 5 de octubre de 1902, en la villa de Aliaga, provincia de Teruel y arzobispado de Zaragoza; bautizado el mismo día en la iglesia parroquial de San Juan Bautista, de la misma población. Es el tercer hijo del matrimonio. Durante la persecución religiosa, fueron destruidos los libros de confirmados del archivo parroquial. Manuel Mateo Calvo fue confirmado en la parroquia mencionada el día 9 de mayo del año 1904, por el arzobispo de Zaragoza monseñor Soldevila Romero, con motivo de su visita pastoral. Recibió la primera comunión en la iglesia parroquial de esa población de manos del cura párroco. Lo testifica el día 3 de marzo de 1951.

Ingresó en el Noviciado Menor de Cambrils el 8 de marzo de 1915 y en el Noviciado Mayor de Hostalets de Llers (Girona), el 28 de julio de 1918. Siempre el primero de clase, estaba especialmente dotado para las Matemáticas y para las Letras; pero nunca tuvo la tentación de jactarse de ello. Tomó el hábito religioso el primero de noviembre de 1918 e ingresó en el Escolasticado de Bujedo el primero de marzo de 1920. En septiembre de 1920 comenzó su apostolado en el Noviciado Menor de Cambrils.

Para favorecer su desarrollo pedagógico, sus superiores en 1926 lo enviaron al internado de Ntra. Sra. de la Bonanova (Barcelona), donde se dedicó a cultivar las Matemáticas, pues era la ciencia que atraía sus predilecciones. Sin embargo, tenía que impartir la clase de Letras en el tercer nivel.

Años más tarde fue destinado a Tarragona para organizar las clases de Bachillerato. Cumplida su misión en Tarragona, en 1931 regresó de nuevo a Barcelona, donde reanudó sus anteriores ocupaciones. El internado de la Bonanova consiguió en 1933 más de cuarenta títulos académicos, con algunas

menciones honoríficas. Claudio José fue uno de los que contribuyeron a tan noble empresa. Decía que el profesor debe ser un ejemplo en todo para sus alumnos. En sólo tres años de exámenes, consiguió el diploma de Catequista, el título de Bachillerato Superior y se lanzó resueltamente a la Licenciatura, pero la muerte segó para siempre su brillante carrera intelectual.

Tomó votos anuales en Cambrils, trienales en Pont d’Inca y perpetuos en Barcelona, el 25 de agosto de 1927. Ejerció el apostolado en Cambrils (1921 y 1924, Noviciado), Barcelona (Bonanova, 1926 y 1931), Tarragona (1928) y Tortosa (1935). Fue martirizado en Tortosa el primero de noviembre de 1936.

 CERTIFICADO DE DEFUNCIÓN.- El juez municipal de Tortosa, Francisco Remolí Terrens, encargado del Registro civil, certifica, el día 21 de marzo de 1950, que a las diez y veinte minutos del día 2 de septiembre de 1936, ante don José Mª Cartes Castellá, Juez municipal actuante, y don Luis Emperador García, secretario, se procede a inscribir la defunción de don Manuel Mateo Calvo, (Hermano Claudio José), religioso de las Escuelas Cristianas, de 34 años de edad, de profesión maestro, que falleció en el km. 199 de la carretera de Barcelona a Valencia, en el término municipal de Tortosa, el día ayer (primero de septiembre), a las siete, a consecuencia de heridas por arma de fuego, según la carta-orden del Juzgado de Instrucción y el reconocimiento practicado. Su cadáver habrá de recibir sepultura en el cementerio de la ciudad. La inscripción se practica en virtud del sumario 240 del actual año, sobre muertes. Presenciaron los hechos y actuaron como testigos Juan Barberá y José Huguet, ambos vecinos de la ciudad. Es traducción del acta escrita en catalán.

TESTIGOS DE SU VIDA Y MARTIRIO.- Francisco Bou Roca (Fr. Ambrosio Rafael), José Tarragó y Salvadó, Alfredo Serrano Aldell, Giacomo Casanova Piñana, Manuel Martínez Solá, Justo Pérez Fernández, (Fr. Felice Juan), Carlos Ripollés Llovera, Josefina Bel Doménech, José Gasulla Cortés, Ireneo Contreras Contreras (Fr. Cesáreo Joaquín), José Antonio Echevarría Odiozola (Fr. Wenceslao Juan).

BEATO ANGEL AMADO FIERRO PÉREZ, F.S.C.

Religioso de las Escuelas Cristianas

Nombre: Fierro Pérez, Maximiano

Natural de: Alfamén (Zaragoza)

Ejerció su apostolado: en Barcelona, Cambrils, Manlleu, Cuba y Tortosa

Bautizado: 24 de agosto de 1905

Tomó el hábito: 14 de agosto de 1921

Martirizado el día 1.º de septiembre de 1936 en Tortosa

Tenía 32 años de edad y llevaba 15 de vida religiosa

De seglar, Maximiano Fierro Pérez, hijo legítimo y natural de Laureano Fierro y de Pilar Pérez; nacido el 21 de agosto de 1905, a las doce de la noche, en Alfamén, archidiócesis y provincia de Zaragoza; bautizado el 24 del mismo mes y año en la iglesia parroquial de la Inmaculada Concepción, de la misma población, a quien se impuso el nombre de Maximiano. Recibió los sacramentos de la Confirmación, el día 29 de agosto de 1913, y la primera Comunión, el 17 de mayo de 1917, fiesta de la Ascensión, en la iglesia parroquial de Calamocha (provincia de Teruel y arzobispado de Zaragoza), junto con otros niños y niñas de la misma parroquia. Maximiano creció en un ambiente de piedad y de trabajo. Su padre dirigía un taller de carpintería y ejercía el oficio de sacristán en la iglesia parroquial.

Ingresó en el Noviciado Menor de Montreal del Campo, desde donde pasó al Noviciado Menor de Cambrils el 8 de julio de 1918 y al Noviciado Mayor de Fortianell el 16 de febrero de 1921. Tomó el hábito el 14 de agosto de 1921, con el nombre de Ángel Amado. En el Escolasticado de Cambrils alcanzó una notable preparación pedagógica; con ella fue integrado en 1922 en el grupo de profesores del Colegio Condal, de Barcelona. Después de haberse iniciado en la enseñanza, se convirtió en un profesor de gran porvenir. Su salud, algo débil, tuvo que fortalecerse en la casa de Cambrils, adonde fue destinado. En Manlleu estuvo cuatro años impartiendo clase en la escuela gratuita, adonde acudían unos 500 alumnos de familias obreras. Tomó mucho interés por la obra de las Misiones; para cumplir el servicio militar se fue a enseñar durante tres años a Cuba. Estuvo en la casa de Marianao; después de trasladó a Cuba. Su apostolado en las Antillas fue una prolongación del que había realizado en España.

Realizó votos perpetuos en Tarragona el 30 de agosto de 1930. Hizo votos anuales en Fortianell, trienales en Barcelona y perpetuos en Tarragona, el día 30 de agosto de 1930. Ejerció su apostolado en Barcelona (Condal, 1922, Bonanova, 1930), Cambrils (1925), Manlleu (1926), Cuba (Marianao, San José, 1931), Vedado (Ecole, 1932) y Tortosa (1934). Fue martirizado el primero de septiembre de 1936, en Tortosa.

Regresó de Cuba en 1934 a su distrito de origen, Tarragona. Aquí le sorprendió la persecución religiosa desatada a causa de la guerra civil.

DECLARACIÓN ANTE EL FISCAL DE LA CAUSA.- El 7 de enero de 1941, don Joaquín Donato Picó, religioso de las Escuelas Cristianas, declaró bajo juramento que su hermano en religión, don Maximiano Fierro Pérez, de 32 años de edad, domiciliado en Tortosa, calle Genoveses, “fue detenido por los rojos incontrolados en Tortosa (Tarragona) el 21 de julio de 1936, siendo conducido a la cárcel habilitada en el colegio San Luis de Tortosa. El 31 de agosto, a media noche, fue violentamente sacado de la cárcel con otros compañeros mártires y fusilado a las tres de la madrugada del 1.º de septiembre de 1936, en un lugar desconocido. Su cadáver fue recogido y sepultado en la fosa común del cementerio de Tortosa. Su defunción fue inscrita en el Registro Civil de Tortosa. El interfecto era natural de Alfamén (Zaragoza). (AHN, Causa General de Tarragona).

 CERTIFICADO DE DEFUNCIÓN.- El juez municipal de Tortosa, Francisco Remolí Terrens, encargado del Registro Civil, certifica que el día 2 de septiembre de 1936, se procede a inscribir la defunción del Hermano Ángel Amado, religioso de las Escuelas Cristianas, de 31 años de edad, natural de Alfamén, de profesión maestro, vecino de Tortosa. Falleció en Tortosa, en el km 199 de la carretera de Barcelona a Valencia, el día primero de septiembre de 1936, a las siete de la tarde, a consecuencia de heridas por arma de fuego, según resulta de la carta-orden del Juzgado de Instrucción y el reconocimiento practicado. Su cadáver habrá de recibir sepultura en el cementerio de la ciudad. Es el sumario 240 del año en curso sobre muertes. Presenciaron su muerte y actuaron como testigos Juan Barberá y José Huguet, vecinos de Tortosa. Es traducción del acta, que fue extendida en idioma catalán.

TESTIGOS DE SU VIDA Y MARTIRIO.- José Tarragó Salvadó, Alfredo Serrano Aldell, G. Casanova Piñana, Manuel Martínez Solá, Justo Pérez Fernández (Fr. Felice Juan), José Otero Bahima, José Gasulla y Cortés, Irineo Contreras Contreras (Fr. Cesáreo Joaquín), José Antonio Echevarría Odriozola (Fr. Wenceslao Juan), Fr. Paciano Vicenzo, Andrés Foix Villarroja (Fr. Eusebio Felice).

BEATO BUENAVENTURA PÍO RUÍZ DE LA TORRE, F.S.C.

Religioso de las Escuelas Cristianas

Nombre: Ruiz de la Torre, Pío

Natural de: Fresno de Rodilla (Burgos)

Ejerció su apostolado: en Manlleu, Barcelona y Tortosa

Bautizado: 11 de julio de 1909

Tomó el hábito: 1.º de febrero de 1926

Martirizado el día 1.º de septiembre de 1936 en Tortosa

Tenía 28 años de edad y llevaba 10 de vida religiosa

De seglar, Pío Ruiz de la Torre, hijo de Manuel Ruiz García, de profesión labrador, y de Francisca de la Torre; nacido el día 9 de julio de 1909 en la villa de Fresno de Rodilla, provincia y diócesis de Burgos; bautizado el día 11 del mismo mes y año en la iglesia parroquial de San Román mártir, de la misma población, donde se le impuso el nombre de Pío.

Recibió el sacramento de la Confirmación el día 5 de noviembre de 1909, en la misma iglesia parroquial. Su niñez la pasó en la inocencia, como todos los niños. A los seis años ingresó en la escuela pública de la localidad. Se hacía querer de su maestro por su aprovechamiento, y de sus compañeros de clase, por su simpatía. Como los demás niños, asistía a la misa parroquial y demás actos religiosos. En el año 1919 hizo su primera comunión con gran contento de sus padres. Ya mayorcito, al irse su hermano José de religioso, su padre le encargó la guarda del rebaño familiar, hasta que, siguiendo los impulsos de su corazón y el ejemplo de su hermano mayor, quiso ser religioso. De esta declaración fueron testigos sus hermanos Fortunato y Francisco Ruiz de la Torre. Da fe el párroco Rdo. Andrés Mena Ruiz.

Ingresó en el Noviciado Menor de Cambrils el 11 de octubre de 1922 y en el Noviciado Mayor de Fortianell, el 15 de agosto de 1925. Tomó el hábito religioso el primero de febrero de 1926 en Fortianell, e ingresó en el Escolasticado de Cambrils el 3 de febrero de 1927. Hizo votos anuales en Fortianell y trienales en Cambrils. Ejerció su apostolado en Manlleu (1928), Barcelona (Condal, 1933) y en Tortosa (1935). Fue martirizado el primero de septiembre de 1936, en Tortosa.

Una fiebre maligna vino a interrumpir su trabajo y le puso en serio peligro de muerte. Los cuidados recibidos no lograron devolverle plenamente la salud. En 1935 fue enviado a Tortosa, donde recuperó sus energías físicas y su habitual vivacidad. Allí conquistó la estima de sus nuevos alumnos y de los padres de los niños. Pero estalló la persecución religiosa y fue asesinado en Tortosa el primero de septiembre de 1936.

DECLARACIÓN ANTE EL FISCAL DE LA CAUSA.- El 7 de enero de 1941, don Félix de la Torre Jiménez, religioso de las Escuelas Cristianas, de 35 años de edad, natural de Estella (Navarra), declaró bajo juramento ante el Fiscal delegado para la instrucción de la Causa General de Tarragona, que su hermano en religión, don Pío Ruíz de la Torre, de 28 años de edad, domiciliado en Tortosa (Tarragona), el 21 de julio de 1936 fue conducido a la cárcel, habilitada en el colegio San Luis de Tortosa. El 31 de agosto, a medianoche, fue vilmente sacado de la cárcel con otros compañeros y fusilado a las tres de la madrugada, en lugar desconocido, el 1.º de septiembre de 1936. Su cadáver fue recogido y sepultado en la fosa común del cementerio de Tortosa. Su defunción fue inscrita en el Registro Civil de Tortosa.

 CERTIFICADO DE DEFUNCIÓN.- El juez municipal de Tortosa, Francisco Remolí Terrens, encargado del Registro Civil, certifica que el día 2 de septiembre de 1936, se procede a inscribir la defunción del Hermano Buenaventura Pío, religioso de las Escuelas Cristianas, de 27 años de edad, de profesión maestro, que falleció en el km. 199 de la carretera de Barcelona a Valencia, término municipal de Tortosa, el día primero de septiembre del mismo año, a consecuencia de heridas por arma de fuego, según resulta de la carta-orden del Juzgado de Instrucción y del reconocimiento practicado. Su cadáver habrá de recibir sepultura en el cementerio de esta ciudad. La inscripción se practica de acuerdo con el sumario 240 del año actual, sobre muertes. Presenciaron la muerte del religioso y actuaron como testigos Juan Barberá y José Huguet, menores de edad y vecinos de Tortosa. El acta estaba extendida en idioma catalán.

TESTIGOS DE SU VIDA Y MARTIRIO.- José Tarragó y Salvadó, Alfredo Serrano Adell, G. Casanova Piñana, Manuel Martínez Solá, Justo Pérez Fernández (Fr. Felice Juan), José Otero Bahima, Carlos Ripollés Llovera, Ireneo Contreras Contreras (Fr. Cesáreo Joaquín), Martín Egaña Urbieta (Fr. Pedro Fabra).

EN EL COLEGIO DE TORTOSA

En Tortosa más que en otras partes, los Hermanos se encontraban en el punto de mira de Marcelino Domingo, nombrado Ministro de Instrucción Pública al día siguiente de proclamarse la República, el 14 de abril de 1931. Era un ministro sectario, que había jurado la desaparición de los Hermanos de las Escuelas Cristianas. Los triunfos pedagógicos del Instituto lasaliano provocaban, en lugar de admiración, un odio fanático, irrefrenable. Siendo profesor, Marcelino Domingo, tuvo que competir con el éxito de las Escuelas Cristianas, y no había olvidado la derrota. En 1935, en plena batalla política para cerrar los centros docentes de la Iglesia católica en España, Claudio José tuvo que dejar Barcelona para regentar la clase superior del Colegio en Tortosa. Allí le sorprendió el comienzo de la persecución religiosa y la muerte por amor a Cristo.

MARTIRIO DE LOS BEATOS CLAUDIO JOSÉ,

ÁNGEL AMADO Y BUENAVENTURA PÍO

El día 20 de julio de 1936 estos tres hermanos se escondieron en la casa de Manuel Mussó, amigo de la Comunidad tortosina; pero, al día siguiente, fueron detenidos por un grupo de milicianos. Alguien vio entrar en la casa varias maletas y denunció el hecho al Comité local antifascista, el cual abrió una investigación y procedió a su detención. Para evitar que fueran profanados, los Hermanos habían trasladado a la casa de los Mussó los objetos religiosos de la capilla colegial. Esto fue considerado por el Comité como un delito de robo, motivo de identificación y detención.

Fueron conducidos a la prisión del colegio San Luis, y estuvieron allí seis semanas. Un antiguo alumno, José Otero, proveía su mantenimiento y vestido; sus maletas y objetos personales habían sido confiscados. De estos días en la cárcel existe un testimonio impresionante de Jaime Casanova, presidente de los Antiguo Alumnos de Tortosa – preso que logró salvar la vida –, suscrito el 7 de febrero de 1941 ante el Fiscal instructor de la Causa General de la provincia de Tarragona, con certificado de conformidad del hermano Casimiro Félix (AHN, Causa General).

Resumimos su impresionante relato: Cuando él ingresó en la misma prisión, se encontró allí con los hermanos que tanto conocía. Formaron una piadosa comunidad, presidida por Claudio José. Juntos rezaban el rosario ante una imagen de la Virgen. Para no ser descubiertos hacía de vigilante un hermano de la Comunidad de Tarragona, que era sordo. Con frecuencia cantaban himnos a la Virgen de la Cinta, patrona de Tortosa.

La prisión tenía un patio cerrado y se les obligaba a permanecer allí durante muchas horas, a pleno sol canicular durante el verano. Los hermanos se las ingeniaron para aliviar el sufrimiento moral del resto de los reclusos por medio de ejercicios piadosos, conversaciones y juegos. Uno de ellos les daba lecciones de inglés.

Cada atardecer les atenazaba una angustia terrible, al ver cómo se llevaban a algunos compañeros de reclusión para ser inmolados como víctimas. “Aunque estas escenas nos hacían temblar –escribe el señor Casanova–, tenían también el poder de fortalecer nuestra resignación y de hacernos elevar nuestra oración al cielo, para que nos diera fuerza en aquel tremendo momento, esperando una muerte gloriosa, que haría sublimes nuestros espíritus”.

El día 31 de agosto de 1936, a la caída de la tarde, se habían retirado a una habitación cercana para concluir el rosario y cantar el himno a la Virgen de la Cinta. Reinaba cierta confianza porque desde hacía dos días no aparecía el pelotón de la muerte. Aquella tarde, el hermano Claudio José, que se había granjeado la amistad de los carceleros por su buen humor, comenzó una partida con el oficial de guardia, sin sospechar que su compañero de juego le anunciaría horas después su postrero destino.

Mientras, Ángel Amado y Buevantura Pío conversaban con el señor Casanova y con dos agricultores de Arnés (Terra Alta), también presos. Contaban que, al ser detenidos y llevados a la Comisaría de Tortosa, les habían encontrado un rosario, lo cual le costó a uno de ellos la fractura de dos costillas y diversas heridas al otro, a causa de los golpes propiciados por los milicianos. Se acababan de acostar y oyeron las campanadas de medianoche en el reloj de la Catedral de Tortosa. Instantes después, un automóvil se detenía ante la puerta de la cárcel. La angustia se apoderó del espíritu de los presos. Sonó el timbre. Momentos después, los pasos del oficial de la prisión se acercaban para darles alguna mala noticia.

Los dos jóvenes agricultores de Arnés (Terra Alta) fueron obligados a vestirse, mientras José Prats, dominico, recitaba un “De profundis”. Uno de los jóvenes reos, decía: “Dios mío, ¿por qué me van a matar? ¿Qué he hecho yo para merecer la muerte?” Se puso de rodillas, con los brazos en cruz; el dominico puso sus manos sobre la cabeza del joven, que le dijo: “Padre, pido perdón a Dios por todos mis pecados de la vida entera. Quiero ir al cielo”. El sacerdote, de pie, bendijo a la víctima, y le dijo: “Adelante, hijo; yo te perdono en nombre del Señor”.

Entretanto, el otro joven de Arnés acabó de vestirse, mientras decía: “¿Qué será de mi esposa y de mis hijos? ¡Pobres hijos míos! ¡Me van a matar!” Su compañero le tomó del brazo y le acercó al sacerdote, diciendo: “No te preocupes, hermano. Mi esposa y mis hijos están en el mismo caso. Dios lo quiere así. El velará por ellos. Arregla ahora tu pasaporte para el cielo”. La absolución sacerdotal descendió sobre su alma.

Antes de partir, uno de ellos gritó: “Hermanos, dentro de unos momentos habré muerto. No quiero que el retrato de mis hijos sea profanado. Os lo dejo con mi cartera y mi camisa. Cuando venga mi esposa, hacédselo llegar y decidle que, desde el cielo, yo cuidaré de ella y de mis hijos”. Los reclusos que presenciaron estas escenas estaban sumidos en una intensa emoción. Se oyó el ruido de un segundo coche, que paró e hizo sonar el claxon. Los verdugos se acercaron al dominico, que cayó de rodillas apoyando su rostro en la pared. El guardia le mandó prepararse. Los tres hermanos, Claudio José, Ángel Amado y Buenaventura Pío, estaban frente a él compartiendo su dolor. Entonces, el guardia les hizo un gesto de que también ellos le siguieran; y se retiró. Después de haberse vestido, los tres se arrodillaron cerca de sus camastros, juntando las manos e inclinando la cabeza.

Escribe Casanova que “La emoción del momento era indescriptible. El ministro de Dios se acercó y pronunció las palabras de la absolución. Yo me encontraba cerca del grupo de los elegidos del Señor”. Mientras, el Hermano de Tarragona se lamentaba, diciendo: “¿Por qué les toca a ellos y no a mi? Yo también soy hermano como ellos, y estoy sordo y ya soy inútil…”

Buenaventura Pío se acercó a Jaime Casanova, y le dijo: “No llores, Jaime. Es Dios que lo quiere así. Aquí está mi cartera. Hazla llegar al director y dile que muero contento y orgulloso de ser Hermano de las Escuelas Cristianas. Que escriba a mis padres y les diga que he muerto por la fe y como hijo del Instituto. Quédate para ti, como recuerdo, este lápiz y el rosario”. Ambos se fundieron en un fuerte abrazo. Según cuenta Casanova, el lápiz se lo regaló a su hijo, alumno del donante. Siempre lo conservó como la herencia de un mártir. El rosario lo dio a David Catalá, que se lo pedía insistentemente, y que fue fusilado más tarde. Los otros dos hermanos le dejaron también algunos encargos para sus familias y para los superiores; pero le sería imposible cumplirlos porque la intensa emoción del momento, le impidió recordar con detalle lo que le dijeron.

Antes de partir, Claudio José les dirigió las siguientes palabras: “No lloréis por nosotros, hermanos. Más bien rogad al Señor que nos conceda ser fuertes hasta el último momento y dignos de morir por Cristo. Al fin de cuentas, somos consagrados a Dios y hacia El nos encaminamos. Hasta que nos veamos en el cielo”. Los cuatro religiosos se dejaban atar mientras rezaban. “El aspecto de la prisión se ensombreció desde este momento –escribe Casanova–, de manera que casi todos hubiéramos deseado partir con ellos, para no prolongar aquellas horas terribles”.

Sus cadáveres fueron enterrados en la fosa común del cementerio de Tortosa. Ha sido imposible conseguir su identificación. Quienes dirigían las persecución religiosa hicieron lo imposible por impedir los honores póstumos de los mártires. Vano esfuerzo, pues “Ellos juzgaran a las naciones y regirán a los pueblos. Y el Señor reinará con ellos por toda la eternidad”. (Sab. 3,8).

En febrero de 1941, los Hermanos de las Escuelas Cristianas recibieron un documento oficial, que precisa el lugar y la fecha de la inmolación de Claudio José. Es prueba, también, de la muerte de los Hnos. Ángel Amado y Buenaventura Pío.

Dice así:

“Por conocer con certeza el hecho, os comunico que en el Registro civil del Tribunal municipal de Tortosa, con fecha del 2 de septiembre de 1936, se encuentra escrita el acta de defunción de D. Manuel Mateo Calvo, de 34 años, nacido en Aliaga, hijo de Mateo y de Encarnación, habitante de Tortosa y que ejerció el empleo de profesor. Murió en Tortosa, en el kilómetro 197 de la carretera de Barcelona a Valencia, el 1.º de septiembre de 1936, a las 7 horas, a consecuencia de heridas de arma de fuego. Esta víctima no es otra que el miembro de la Comunidad de Tortosa, conocido en religión con el nombre de Claudio José”.

Un reportaje del periodista Francesc Basco Graciá, basado en los datos que obran en el Archivo Privado de La Salle de Cambrils, en el Archivo Archidiocesano de Tarragona y en el Archivo Histórico Nacional. (El relato se puede leer en el libro del mismo autor “BEATIFICAN 522 MÁRTIRES”.)

Siete mil sacerdotes asesinados; diez mil templos devastados; miles de familias católicas enlutadas

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La República se desvió del buen camino

Alcalá Zamora: ‘La República se desvió del buen camino y cayó en la anarquía y en la guerra’

La República se desvió del buen camino y cayó en la anarquía y en la guerra”. No lo escribo yo. Lo dijo don Niceto Alcalá Zamora, en su libro “Régimen político de convivencia en España. Lo que debe ser y lo que no debe ser”, escrito en su exilio de Buenos Aires y publicado en 1945. Fue el artífice decisivo en la proclamación de la Segunda República, el 14 de abril de 1931. El único presidente legitimo, que fue desposeído de su cargo por las Cortes en abril de 1936, mediante un golpe de Estado parlamentario, que le obligó a emprender el camino del exilio con su familia.

Dice más. Escribe en el prólogo que “el Alzamiento de julio de 1936 (…) fue republicano en sus comienzos”. “La insurrección fue una rebeldía legal – subraya – contra los que habían violado reiteradas veces la legalidad constitucional”.

Para Alcalá Zamora, la República equivale a una fecha: el 14 de abril de 1931. “Todo lo que vino después fue una desviación del espíritu originario, causada por los fanáticos de uno y otro lado”. Cuenta que después de la quema de conventos de 1931, convocó un Consejo de Ministros para tratar de la conducta a seguir con la Iglesia católica. El propuso, – según escribe -, “la paz religiosa, la separación de la Iglesia y el Estado y un nuevo Concordato”. Por once votos contra uno se acordó que esta seria la pauta a seguir. Sin embargo, semanas después, las Cortes y el Gobierno “se inclinaron por la persecución religiosa y el anticlericalismo del más rancio y desusado estilo”.

Luego, el eminente jurisculto, examina las mil y una ocasiones en que la Constitución de 1931 “fue deliberadamente violada y pisoteada por el Gobierno de la República a partir de febrero de 1936”. “De los 125 artículos de la Constitución – revela don Niceto – ni uno solo quedó intacto. Todos fueron conculcados por el Gobierno de Frente Popular”. Resume su denuncia con estas palabras: “¿Quién ha matado la Constitución de 1931? ¿Los rebeldes de julio de 1936? La verdad es que no han hecho sino disparar contra un cadáver que ya estaba apuñalado por las izquierdas republicanas”.

Los católicos de aquella época sufrieron la legislación laicista republicana con una terrible violencia totalitaria que trataba de arrancar a Dios de sus corazones. La República defendió el laicismo y tenía derecho a ello, pero no tuteló la libertad religiosa ni el pluralismo espiritual, requisito fundamental en un Estado democrático. Durante más de medio siglo se ha dado una interpretación exclusivamente política a la persecución violenta de la que fue objeto fundamental únicamente la Iglesia católica.

He aquí las palabras del cardenal Vidal y Barraquer al ministro Manuel de Irujo:

“Los fieles todos, y en particular los sacerdotes y religiosos, saben perfectamente los asesinatos de que fueron víctimas muchos de sus hermanos, los incendios y profanaciones de templos y cosas sagradas, la incautación por el Estado de todos los bienes eclesiásticos y no les consta que hasta el presente la Iglesia haya recibido de parte del Gobierno reparación alguna, ni siquiera una excusa o protesta”.

Así comenzó la persecución religiosa:

Año 1931.- (11-13.05): Más de un centenar de iglesias y conventos son incendiados y saqueados en Madrid, Valencia, Alicante, Murcia, Sevilla, Málaga y Cádiz. La fuerza pública no interviene.

Año 1932.- (16.01): Orden de retirar el Crucifijo de las escuelas. (19.01): El Gobierno suspende el diario católico El Debate (23.01)

Año 1933.- Enero: Continúan los incendios de edificios eclesiásticos. (17.05) Las Cortes aprueban la Ley de Confesiones y Congregaciones Religiosas.

Año 1934.- (04. 10): Comienza la revolución de Asturias. Los rebeldes entran en Oviedo, destrozan la catedral y otros edificios religiosos y asesinan 34 sacerdotes y religiosos. En Catalunya, el presidente Lluis Companys proclama el Estado catalán dentro de la Republica Federal Española.

Año 1936.- (19.02): Azaña forma el primer Gobierno del Frente Popular. Comienzan los incendios, asaltos, saqueos y destrucción de iglesias y conventos. Atentados y asesinatos de personas en toda España. A la persecución política se une la persecución religiosa.

En Tarragona, primera víctima de la persecución religiosa, el sacerdote Jaume Mir Vime es asesinado en el Monte de la Oliva. (24.07): La Generalitat cesa a los funcionarios no adictos y decreta el cese de los concejales desafectos al Frente Popular.

Año 1937.- (1, 7, 28. 01 y 20.02 ): La Generalitat elimina los nombres de Santos de las denominaciones toponímicas. (19.03): Pío XI publica la encíclica Divini Redemptoris contra el comunismo y la persecución religiosa en España.

Año 1938.- (11.02). El ministro Manuel de Irujo (PNV) invita al cardenal Vidal y Barraquer (exiliado por la República) a regresar a España. (30.04): Respuesta del cardenal: “Yo no debo regresar a mi diócesis mientras haya un solo sacerdote en las cárceles. No pueden hermanarse la libertad del pastor con la prisión de sus sacerdotes”.

Conclusión: Siete mil sacerdotes asesinados; diez mil templos devastados; miles de familias católicas enlutadas. El cardenal Vidal y Barraquer, exiliado. ¿Quién tendría que pedir perdón por esta barbarie? Ustedes mismos…

Por Francesc Basco, publicado en Diari de Tarragona el 25/11/2013

TORTOSINOS ASESINADOS EN VINAROZ

DestacadoTORTOSINOS ASESINADOS EN VINAROZ

CATORCE TORTOSINOS ASESINADOS EN VINAROZ

+ El arcipreste Vicente E. Tarancón presidió las exequias

 

“Tarancón, al paredón”. ¿Se acuerdan ustedes? Vicente Enrique Tarancón, el preclaro cardenal de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal española, que criticó con dureza el régimen del general Franco en sus últimos años. Era el mismo que enterró al presidente Carrero Blanco, asesinado por ETA. “Tarancón, al paredón”, se oía de entre la muchedumbre mientras desfilaba el cortejo fúnebre.

 

Era el mismo que fue perseguido con saña por los matones del Frente Popular en 1936 y logró salvar la vida milagrosamente. El mismo que, el 28 de julio de 1939, presidió en Vinaroz (Castellón, obispado de Tortosa) la ceremonia fúnebre y bendijo los restos mortales de catorce tortosinos asesinados por milicianos anarquistas durante la guerra civil y la persecución religiosa, ante los familiares de las víctimas, cuando ejercía su ministerio sacerdotal como arcipreste de la villa castellonense.

 

El día 9 de septiembre de 1936 se recibió en Tortosa una triste noticia. En el frente de Aragón había muerto Alfonso Pla, uno de los fundadores de la CNT-FAI de la ciudad. Sus partidarios exigieron a gritos venganza. Una tragedia se cerniría a no tardar en algunos hogares tortosinos. El pánico se apoderó de las personas recluidas en las cárceles de la ciudad. En la tarde del mismo día 9, grupos revolucionarios organizaron una manifestación de protesta. Los gritos y los mueras encontraron eco en los comités revolucionarios locales. Un tal Batista, que se jactaba de haber dado muerte a más de cuarenta sacerdotes, lideraba la multitud con enardecidas palabras de venganza.

 

Pocas horas después, patrullas de milicianos allanaban los hogares de varias familias tortosinas (“gent d’ordre”) y procedían a la detención de algunos de sus miembros, sin orden judicial alguna, por la fuerza de los puños y las armas. Algunos habían sido detenidos con anterioridad y puestos en libertad sin cargos. De nada les valió. Ninguna autoridad legalmente constituida intervino para proteger a estas familias y parar las insidias de los revoltosos.

 

Estas fueron las víctimas:

José Panisello Tafalla; Conrado Palies; Luís Emperador García; Arturo Vergés Delsors; Juan Arasa Povill; Daniel Nivera Antó, Ramón Albacar Nicolau; Julián Lavega Roé; Matias Cairat Maties; Victoriano Peralta Beltri; I. de Ramón y de Salvador; Luis Canivell Curto; Ernesto Mestre Ferrús; Manuel Canalda Gil.

 

De esta matanza pudo escapar Gerardo Vergés Delsors, que logró esconderse cuando los milicianos fueron a buscarle para llevárselo junto a su hermano, Arturo Vergés.

 

En la madrugada del 10 al 11 de diciembre de 1936, fueron atados en las celdas de la cárcel tortosina por los matones más famosos de la comarca: “Chaparro”, Carrozas, Margarit y un tal Grau. Obligaron a las víctimas a subir en un autobús (el célebre autobús fantasma), que tomó la dirección de la carretera de Valencia. En el paraje conocido por la Pedrera de Cálig, en el término municipal de Vinaroz (Castellón), hallaron el lugar idóneo para asesinarlos. Cuando algunos de ellos estaban todavía en vida rociaron sus cuerpos con varios bidones de gasolina y les prendieron fuego. Para hacer desaparecer por completo las huellas del crimen, colocaron sobre los cuerpos varios haces de leña, que quemaron durante varias horas. Sus deudos hallaron en este lugar, medio calcinados, los restos de los catorce cadáveres de pacíficos ciudadanos tortosinos, que, de momento, no pudieron ser identificados. Su único delito era ser católicos, de derechas y no comulgar con los principios revolucionarios del Frente Popular republicano. No se les podía acusar de de ningún delito; de haber hecho mal a nadie.

 

Poco tiempo después, los tortosinos tuvieron noticia de algunos detalles horripilantes de aquella noche trágica, narrados por los propios asesinos en los bares de la ciudad, entre celebración y borrachera, jactándose de sus “hazañas” ante seres indefensos. Se emborrachaban de sangre inocente, que les convertía en personajes sádicos y deleznables. Ellos mismos confesaban que estaban hartos de matar. Sus jefes, líderes de los partidos que conformaban el Frente Popular, eran quienes confeccionaban las litas. Había quien contaba los asesinatos por docenas, pero nunca fueron capaces de ir a combatir de verdad al frente de batalla. En las noches de orgía, en bacanales trágicas, – entre insultos y blasfemias –, desmenuzaban sus horrendos crímenes. Se burlaban de aquellos “palomos” que salían por la fuerza bruta de las cárceles para que ellos ejercieran de matones, jugando al blanco con sus cuerpos en los andurriales de la noche oscura, con sacerdotes, religiosos  y padres de familia cristianos. Aquellos asesinos y los que les dirigían, – confeccionando las listas de las sacas -, son considerados hoy víctimas del franquismo. Y llenan páginas enteras de algunos periódicos entonando misereres.

 

RESPONSO DE TARANCÓN.- Los restos de las víctimas fueron trasladados ante la puerta principal de la iglesia parroquial de Vinaroz, donde el arcipreste Tarancón rezó un responso. La comitiva fúnebre siguió camino hacia Tortosa, a donde llegó a las siete de la tarde. Después de pasar el río Ebro en una barcaza, los restos de las víctimas fueron conducidos a la Catedral, donde quedaron depositados. A la mañana siguiente, después de un solemne funeral, fueron trasladados al cementerio de San Lázaro, donde recibieron cristiana sepultura. Centenares de personas asistieron a los actos. El 2 de agosto de 1939, Vinaroz celebró un solemne funeral, presidido por el arcipreste Vicente E. Tarancón, por el eterno descanso de las almas de las víctimas de esta barbarie.

 

El día 19 de agosto de 1938, la colonia tortosina refugiada en Vinaroz levantó e inauguró una Cruz en la Pedrera de Cálig, a unos cinco kilómetros de Vinaroz. Allí estuvo, también, con los deudos de las víctimas el arcipreste Tarancón. No sé si todavía está allí presente o alguien ha ordenado retirarla.

 

“Mediterráneo”, el periódico de Castellón, el 21 de dicho mes, recogía en sus páginas el acto. “Gloria a los mártires. En Vinaroz y en el punto conocido por Pedrera de Cálig, fue erigida anteayer una Cruz en memoria de trece vecinos de Tortosa y uno de Ginestar, que en aquel punto fueron asesinados en diciembre de 1936 y quemados luego sus restos por la criminal horda marxista”. El padre de una de las víctimas, el ilustre patricio tortosino Francisco Mestre y Noé, cronista de la ciudad de Tortosa, contestó con emocionadas palabras a los familiares y autoridades allí presentes. No pudo superar la muerte de su querido hijo y fallecía en Tortosa el 6 de diciembre de 1940.

Un reportaje del periodista Francesc Basco Gracià, basado en los datos que obran en el Archivo Histórico Nacional, Causa General de Tarragona y periódicos de la época.

MÁLAGA: OCHO HOSPITALARIOS DEL SANATORIO, INMOLADOS POR MILICIANOS DE LA FAI.

DestacadoMÁLAGA: OCHO HOSPITALARIOS  DEL SANATORIO, INMOLADOS POR MILICIANOS DE LA FAI.

PREFIRIERON MORIR ANTES QUE ABANDONAR LOS ENFERMOS A SU CARGO.

La Orden de San Juan de Dios en Málaga fue una de las comunidades que más sufrió la persecución religiosa. De los doce hermanos que servían en el Sanatorio San José, ocho fueron inmolados por los milicianos de la FAI el 17 de agosto de 1936. Tres estaban de viaje acompañando enfermos mentales; quedaron en el centro ocho y el superior, José María Gil, que salvó la vida de milagro. Los de la FAI lo habían reservado para que les llevara las cuentas y firmara para poder sacar del Banco el dinero del sanatorio, que incautaron, aplicando las leyes de la República, que impedían a los religiosos realizar sus funciones. El centro acogía enfermos neurasténicos y locos. Se encargó de regirlo un Comité revolucionario, con elementos del sanatorio, que se hizo cargo de la administración del mismo. Y que, entre otras cosas, obligaba a los enfermos a trabajar en la huerta y a limpiar el establecimiento. Vendieron la mayor parte de la cosecha, destrozaron la huerta y talaron buena parte de los árboles frutales para venderlos como leña.

BEATIFICADOS EN TARRAGONA.- Esos ocho religiosos mártires fueron beatificados en Tarragona, el 13 de octubre de 2013. Prefirieron morir antes que abandonar a los enfermos a su cargo. Al estallar la guerra civil y la persecución religiosa servían el sanatorio once hermanos y el superior, José María Gil, quien les informó sobre los peligros que corrían y les invitó a buscar refugio en el entorno familiar para preservar sus vidas. El superior se quedaría al cuidado de los enfermos, con los subalternos que ayudaban a los religiosos. Todos contestaron que preferían correr el riesgo, quedarse y no abandonar a los enfermos. El hermano Segundo comentaba: “Me parece que esta vez van a hacer una ensalada con nosotros”.

SESENTA MILICIANOS ASALTAN EL SANATORIO.- El 17 de agosto de 1936, a las seis de la tarde, se presentaron seis camionetas con sesenta milicianos de la FAI, armados con fusiles y pistolas. Encañonaron al portero y le obligaron a abrir la puerta para ir en busca de los frailes. Unos irrumpieron en la casa al grito de “¿Dónde está esa canalla?”; otros rodearon al finca para evitar fugas. Se produjo un revuelo enorme entre los enfermos, que a esa hora estaban cenando. Entre insultos y golpes fueron sacados de la casa siete religiosos, e introducidos en los coches, con el pretexto de que se los llevaban a la cárcel sin orden judicial. Pero lo cierto es que los trasladaron a las tapias del cementerio de San Rafael, donde fueron inmediatamente asesinados. A uno le dispararon un tiro a bocajarro en un ojo. A otros les tiraron a las extremidades para prolongar su sufrimiento, rematándolos luego. El más joven logró huir, espantado, pero le persiguieron y le dispararon hasta que cayó muerto. Su cadáver presentaba cuarenta y dos (42) impactos de bala. Las últimas palabras de todos fueron de vivas a Cristo Rey y de perdón para los asesinos. Uno de los religiosos les dijo: “Oraré antes de morir para que Dios os perdone”, mientras, arrodillado, recibía los disparos como recompensa. Los cadáveres fueron objeto de mofa por su condición de frailes. Los revoltosos creían tener al derecho de manos limpias para el crimen.

Alguien informó a los milicianos que faltaba un religioso. Se presentaron en el sanatorio y lo reclamaron; cerca de la finca lo fusilaron. El superior les rogó que se lo llevaran a él también para inmolarlo; pero no le hicieron caso. El Comité del centro había decidido que sólo el superior debía permanecer vivo y en su puesto. Tenía que firmar los recibos y los talones de la cuenta del Banco. Su sentencia estaba prevista para más tarde. La entrada de las tropas nacionales en la ciudad el 8 de febrero de 1937 le salvó la vida. A las diez de la mañana, una camioneta repleta de soldados entró en el Sanatorio y lo liberó. Los responsables de la incautación se habían marchado antes.

LUCIO DESCUBRE LOS CADÁVERES.- El día 18 de agosto, muy de madrugada, el superior llamó al portero, Lucio, para que averiguara el paradero de los religiosos, si era cierto que habían ingresado en la cárcel. Lucio partió en bicicleta, y a poca distancia del sanatorio, se encontró con el cadáver del hermano Segundo; acribillado a balazos yacía en un gran charco de sangre. Se dirigió al cementerio pedaleando, distante unos seis kilómetros. Allí encontró los cadáveres de los siete religiosos. Así narró lo que vieron sus ojos: El padre Silvestre tenía los ojos salidos de las órbitas, a causa de los disparos. Gumersindo tenía las manos tapándose el rostro. Baltasar aparecía con las manos crispadas y levantadas. Salustiano tenía la cabeza levantada y el cerebro salido, a unos pasos del cadáver. Estanislao huyó en el momento de los disparos y cayó unos metros más lejos. Honorio estaba boca a bajo. Reinaldo hacía en el suelo, asesinado. Fue tal el impacto que le causó la escena que no pudo subir a la bicicleta para regresar al sanatorio y tuvo que hacer el trayecto a pie.

EL COMITÉ SE APROPIA DEL SANATORIO.- El mismo día, el Comité del sanatorio obligó al superior a entregar todo el dinero que había en caja (14.000 pesetas) y a escribir una carta al director del Banco para que la cuenta suscrita por el Sanatorio pasara a nombre del Comité. Desde ese momento, la dirección del centro pasó a manos del Comité. Y el superior se convirtió en un oficinista, encargado de las cuentas y los cobros. Días después, el citado Comité ordenaba destruir todos los objetos religiosos del Sanatorio. Se salvó un cuadro de San José en la capilla y un lienzo con la aparición del Niño Jesús a San Juan de Dios.

Al hermano Marcos, colombiano, lo dejaron, por su condición de extranjero. Fue acogido por el consulado de su país en la ciudad y al día siguiente salió de Málaga en dirección a Barcelona para regresar a su país. Dos sacerdotes granadinos, mosén Enrique Cantero y mosén Cayetano Espinosa, se hallaban en el Sanatorio cuando ocurrieron los hechos. Ambos fueron detenidos por las turbas. El primero logró salvar la vida, después de pasar un calvario; el segundo pereció a manos de los revolucionarios.

MAS DE 900 PERSONAS ASESINADAS.- El mes de noviembre de 1941, en presencia de las autoridades judiciales, se procedió a la apertura de las fosas, exhumación de los cadáveres, identificación de los mismos y el traslado a la cripta, construida al efecto en la capilla del Santo Cristo de la Agonía, de la catedral de la capital malagueña. Se procedió a la apertura de las fosas por orden de fechas. Allí había enterradas mas de novecientas personas, en siete grandes fosas. Los mártires hospitalarios estaban en la fosa tercera. El 1 de diciembre de 1941 fueron trasladados a la catedral, depositados en 76 grandes féretros y 25 de pequeños, colocados en siete camiones.    

Estos son los religiosos inmolados, declarados beatos en Tarragona el 13 de octubre de 2013:

SILVESTRE PÉREZ LAGUNA, SEGUNDO PASTOR GARCÍA, BALTAZAR CHARCO HORQUÉS, GUMERSINDO SANZ SANZ, HONORIO BALLESTEROS RODRÍGUEZ, RAIMUNDO GARCÍA MONTERO, ESTANISLAO PEÑA OJEA Y SALUSTIANO ALONSO ANTONIO.

Francesc Basco Gracià. (Del libro Inmolados quince Hospitalarios de San Juan de Dios en Calafell, 2ª edición).

SOLIVELLA: 50 PERSONAS ASESINADAS DURANTE EL DOMINIO DEL FRENTE POPULAR

DestacadoSOLIVELLA: 50 PERSONAS ASESINADAS DURANTE EL DOMINIO DEL FRENTE POPULAR

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Relación original de personas residentes en el término municipal de Solivella, asesinadas durante el dominio del Frente Popular, primer folio.

1.- JAIME SANNROMÁ SOLE, de 60 años de edad, sacerdote, cura párroco, asesinado el 24 de julio de 1936 en Solivella. Personas sospechosas de haber participado en el crimen, Andrés Pinén March y Antonio Montañola Ribera, ambos en el extranjero.

2.- JUAN DE DIOS PUNSODA, de 40 años de edad, sacerdote, vicario de la parroquia. Su cadáver fue hallado en Reus, con hedidas por arma de fuego. Como persona sospechosa de haber participado en el crimen se señala a Juan March Contijoch, fusilado.

3.- JOSÉ TRAVÉ PALAU, de 70 años de edad, agricultor, de derechas, secretario del Juzgado municipal, asesinado el 24 de julio de 1936 en Solivella. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego. Como persona sospechosa de haber participado en el crimen se señala a Francisco Anglés Montañola, en el extranjero.

4.- MATÍAS SANAHULA CAPDEVILA, de 75 años de edad, albañil, de derechas, concejal del Ayuntamiento, asesinado el 24 de julio de 1936 en Solivella. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego. Como persona sospechosa de haber participado en el crimen se señala a Juan Sanahuja Clavé, fusilado. Su esposa, Carmen Armengol Español, declaró ante el juez que su marido fue fusilado el 6 de agosto de 1936, en Llorens de Rocafort (Lleida) por Antonio Montañola Masó,

5.- JOSÉ TOUS IGLESIAS, de 76 años de edad, agricultor, de derechas, alcalde del Ayuntamiento, asesinado el 24 de julio de 1936 en Solivella. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego. Como persona sospechosa de haber participado en el crimen se señala a Jaime Sans Mañé, exiliado.

6.- JOSÉ IGLESIAS PROUS, de 78 años de edad, agricultor, de derechas, alcalde del Ayuntamiento, asesinado el 24 de julio de 1936 en Solivella. Como persona sospechosa de haber participado en el crimen se señala a Jaime de Paula Sanahuja, exiliado.

7.- JOSÉ PALLÁS VALLS, de 66 años de edad, agricultor, de derechas, sin cargo público, asesinado el 29 de julio de 1936 resultó herido como consecuencia de la revuelta. Fue trasladado al hospital de Reus, donde falleció. Como responsables de su muerte se señala a Elías Anglés Batlle, exiliado, y Tomás Cartañá Domingo, fusilado.

8.- JOSÉ SALVADÓ SANS, de 54 años de edad, agricultor, militante del Requeté, asesinado el 6 de agosto de 1936 en Alcover. Se cadáver fue hallado con heridas por arma de fuego. Como sospechosos de haber participado en el crimen se señala a Antonio March Contijoch, fusilado, y José Rañé Travé, en ignorado paradero.

9.- FRANCISCO SANS IGLESIAS, de 45 años de edad, agricultor, afiliado al Requeté y concejal del Ayuntamiento, asesinado el 12 de febrero de 1937 en el término municipal de Sarral. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego. Como sospechosos se haber participado en el crimen se señala a Juan Español Pijuan y Francisco Anglés Montañola, ambos exiliados.

10.- JAIME GARCÍA TOUS, DE 54 años de edad, agricultor, afiliado al Requeté, concejal del Ayuntamiento, asesinado el 24 de julio de 1936 en Solivella. Como sospechoso de haber participado en el crimen se señala a Jaime de Paula Sanahuja, exiliado.

11.- MATÍAS SANAHULA ANGLÉS, de 44 años de edad, albañil, de derechas, asesinado en Vallbona de les Monges (Lleida). Como sospechosos de haber participado en el crimen se señala a Romeo Ballart Masagué, fusilado, y Salvador Mola, en ignorado paradero.

12.- PEDRO BALLART MAGRIÑÁ, de 56 años de edad, agricultor, de derechas, asesinado el 23 de julio de 1936 en Solivella. Como sospechosos de haber participado en el crimen se señala a Jaime Capdevila Nuet, fusilado.

13.- GREGORIO TRAVÉ DOMINGO, de 57 años de edad, agricultor, de derechas, asesinado el 24 de julio de 1936 en Solivella. Como sospechoso de haber participado en el crimen se señala a José Sanahuja Casamitjana, exliado.

14.- JOSÉ ARMENGOL MONTSENY, de 60 años de edad, agricultor, afiliado al Requeté, ex concejal del Ayuntamiento, asesinado el 6 de agosto de 1936, en Vallmoll. Se ignora quienes participaron en el crimen.

15.- JOSÉ BALLART ANGLÉS, de 56 años de edad, agricultor, afiliado al Requeté, ex concejal del Ayuntamiento, asesinado el 12 de febrero de 1937 en el término municipal de Sarral. Se señala como sospechosos de haber participado en el crimen a Ciriaco Rañé Travé, fusilado, y José Travé Español, en la cárcel de Tarragona.

16.- JAIME IGLESIAS TOUS, de 54 años de edad, comerciante, de derechas, ex alcalde, asesinado el 12 de febrero de 1937 en el término municipal de Sarral. Como sospechoso de haber participado en el crimen se señala a Elías Anglés Batlle, Antonio Capdevila Masalías, Antonio García Juanpere, exiliados, y Eusebio Cortés Jorba, fusilado.

17.- BATISTA MASALÍAS CARDONA, de 60 años de edad, agricultor, de derechas, asesinado el 24 de julio de 1936 en Solivella. Como sospechoso de haber participado en el crimen se señala a Antonio Capdevila Masalías, exiliado.

18.- JOSÉ MOIX ANGLÉS, de 61 años de edad, agricultor, de derechas, asesinado el 24 de julio de 1936 en Solivella. Como sospechoso de haber participado en el crimen se señala a Antonio Capdevila Masalías, exiliado, y Eusebio Cortés Jorba, fusilado.

19.- ALFONSO IGLESIAS CREUS, de 55 años de edad, agricultor, afiliado al Requeté, ex alcalde, asesinado el 24 de julio de 1936 en Solivella. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego. Como sospechosos de haber participado en el crimen señala a Antonio Armengol Español y Antonio Capdevila Masalías, ambos exiliados.

20.- JAIME SANS VIÑAS, de 43 años de edad, agricultor, afiliado al Requeté, ex concejal del Ayuntamiento, asesinado el 24 de julio de 1936 en Solivella. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego. Como sospechoso de haber participado en el crimen se señala a Jaime Sans Mañé, en ignorado paradero.

21.- JOSÉ IGLESIAS CASAMITJANA, de 36 años de edad, agricultor, afiliado al Requeté, asesinado el 28 de agosto de 1936 en el término municipal de Vila-seca (Tarragonés). Se ignora quien fue el autor del crimen.

22.- PEDRO CAPDEVILA QUEROL, de 36 años de edad, agricultor, afiliado al Requeté, asesinado el 24 de julio de 1936 en Solivella. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego. Como sospechoso de haber participado en el crimen se señala a Tomás Cartañá Domingo, fusilado.

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Relación de personas residentes en el término municipal de Solivella, asesinadas durante el dominio del Frente Popular, segundo folio.

23.- MODESTO FONOLL TRAVÉ, de 32 años de edad, agricultor, afiliado al Requeté, alguacil del Ayuntamiento, asesinado el 28 de agosto de 1936 en el término municipal de Vila-seca (Tarragona). Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego. Se ignora quienes participaron en el crimen.

24.- JOSÉ TARRAGÓ CASTRO, de 33 años de edad, agricultor, jefe del Requeté local, asesinado el 28 de agosto de 1936 en el término municipal de Vila-seca (Tarragona). Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego. Se ignora quienes fueron los autores del crimen.

25.- JESÚS TARRAGÓ CASTRO, de 22 años de edad, estudiante, afiliado al Requeté, asesinado el 24 de julio de 1936 en Solivella. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego. Como sospechosos de haber participado en el crimen se señala a Andrés Pinén March, exiliado, y José Iglesias Rañé, fusilado.

26.- ANTONIO DOMINGO MASAGUÉ, de 26 años de edad, agricultor, afiliado al Requeté, asesinado el 28 de agosto de 1936 en el término municipal de Vila-seca (Tarragona). Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego. Se ignora quienes participaron en el crimen.

27.- FABIÁN SANS MONTSENY, de 25 años de edad, agricultor, afiliado al Requeté, asesinado el 24 de julio de 1936 en Solivella. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego. Como sospechosos de haber participado en el crimen se señala a José Montañola Ribera y Antonio Montañola Ribera, ambos exiliados.

28.- RAFAEL MONTAÑOLA NUET, de 25 años de edad, agricultor, afiliado al Requeté, asesinado el 24 de julio de 1936 en Solivella. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego. Como sospechoso de haber participado en el crimen se señala a Francisco Montañola Anglés, exiliado.

29.- JUAN FORASTER LLORENS, de 26 años de edad, agricultor, afiliado al Requeté, asesinado el 28 de agosto de 1936 en el término municipal de Vila-seca (Tarragona). Se ignora quienes participaron en el crimen.

30.- JUAN BALLART DOMINGO, de 26 años de edad, agricultor, afiliado al Requeté, asesinado el 23 de julio de 1936 en Solivella. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego. Como sospechosos de haber participado en el crimen se señala a Anselmo Cabestany Capdevila, en ignorado paradero, y José Montañola Massó, fusilado.

31.- JOSÉ MASALÍAS FERRÉ, de 20 años de edad, agricultor, afiliado al Requeté, asesinado el 28 de agosto de 1936 en el término municipal de Vila-seca (Tarragona). Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego. Se ignora quienes participaron en el crimen.

32.- TOMÁS ESPAÑOL SAPERAS, de 23 años de edad, agricultor, afiliado al Requeté, asesinado el 12 de febrero de 1937 en el término municipal de Sarral (Conca de Barberá). Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego. Como personas sospechosas de haber participado en el crimen se señala a José Sanahuja Casamitjana y José Travé Español, ambos en el exilio.

33.- JOSÉ GASOL MONTSENY, de 22 años de edad, seminarista, asesinado el 12 de febrero de 1937 en el término municipal de Sarral (Conca de Barcerá). Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego. Como sospechoso de haber participado en el crimen se señala a Ciriaco Rañé Travé, fusilado.

34.- JOSÉ MONTSENY MASAGUÉ, de 20 años de edad, agricultor, afiliado al Requeté, asesinado el 24 de julio de 1936 en Solivella (Conca de Barberá). Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego. Como sospechoso de haber participado en el crimen se señala a Antonio Armengol Español, exiliado.

35.- RAMÓN COPONS MASAGUÉ, de 18 años de edad, agricultor, afiliado al Requeté, asesinado el 24 de julio de 1936 en Solivella (Conca de Barberá). Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego. Como sospechoso de haber participado en el crimen se señala a Antonio Montañola Ribera, exiliado.

36.- JOSÉ MASALÍAS PALAU, de 19 años de edad, agricultor, afiliado al Requeté, asesinado el 12 de febrero de 1937 en el término municipal de Sarral (Conca de Barberá). Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego. Como sospechosos de haber participado en el crimen se señala a Juan Español Pijuan y Antonio Capdevila Sanahula, ambos exiliados.

37.- JOSÉ PALAU SOLÉ, de 17 años de edad, estudiante, afiliado al Requeté, asesinado el 6 de agosto de 1936 en el término municipal de Alcover (Alt Camp). Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego. Como sospechosos de haber participado en el crimen se señala a José Montañola Massó, fusilado, y José Tous Masagué, exiliado.

38.- JOSÉ MONTSENY BALLART, de 20 años de edad, guarnicionero, de derechas, desaparecido. Como sospechosos de haber participado en el crimen se señala a Antonio Capdevila Masalías y José Sanahuja Casamitjana, ambos exiliados, y Magín Decel Andreu, en ignorado paradero.

39.- ANTONIO SANS SOLÉ, de 21 años de edad, agricultor, de derechas, se ignora la fecha y el lugar donde fue asesinado.

40.- MAGIN PLAU TORRES fue asesinado por sus propios compañeros de izquierdas. Murió ahorcado por considerarlo traidor.

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Estado número 2 de Solivella, donde se halla reseñado el hallazgo del cadáver del beato Tomás Capdevila Miquel, en las proximidades del cementerio de la villa.

41.- BEATO TOMÁS CAPDEVILA MIQUEL, sacerdote, cura ecónomo de Conesa. Consta como única persona en la relación de cadáveres hallados en Solivella de no residentes, recogidos en el término municipal. Fue brutalmente asesinado junto al cementerio de Solivella. Los Comités revolucionarios de Forés, Conesa y Sarral, hoy considerados “víctimas del franquísimo”, fueron los responsables del cruel martirio y el asesinato, entre otros, del beato Tomás Capdevila Miquel.

Nació en Forés el 22 de enero de 1903, donde fue bautizado el 25 del mismo mes, en la iglesia parroquial. Se le impusieron los nombres de Tomás, Ramón, Pablo. Fue ordenado sacerdote el 22 de septiembre de 1928, y el 30 del mismo mes cantó su primera misa en la iglesia parroquial de su pueblo natal. Era hijo legítimo de los consortes Tomás Capdevila Batet, de Blancafort, y de Dolores Miquel Tarragó, de Forés. Ejerció su ministerio sacerdotal en Altafulla, la Santísima Trinitat de Tarragona, Riudecanyes, Sarral, Montbrió del Camp, y como regente de Conesa. Fue martirizado el 6 de septiembre de 1936, en Solivella. Tenía 33 años de edad y llevaba ocho de vida religiosa. Fue uno de los 147 sacerdotes y religiosos de la Archidiócesis, beatificados en Tarragona (Universidad Laboral) el 13 de octubre de 2013, incluido en la causa del beato Manuel Borrás, obispo auxiliar de Tarragona. Sus restos mortales descansan hoy en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, junto a los del cardenal Vidal y Barraquer, porque, en pleno siglo XXI, algunas “autoridades democráticas” de la zona impidieron que sus restos mortales descansaran en la iglesia de su pueblo natal, como es preceptivo.

El cruento martirio de la víctima fue consumado durante el trayecto en coche que separa Forés de Solivella. Durante el recorrido – todo en vivo – le amputaron la lengua y los miembros genitales, le sacaron los ojos y le fracturaron la clavícula izquierda. La víctima se desangraba poco a poco. Llegó a Solivella tan exhausto que permaneció inconsciente una media hora en la plaza mayor del pueblo. Puesta en marcha de nuevo la comitiva, se encaminaron al cementerio de la localidad. Como el camino era de herradura, fue descendido del vehículo a fuerza de brazos; arrastrado hasta el camposanto y lo precipitaron por un terraplén. El reloj de la iglesia parroquial de Solivella tocaba en aquel momento las campanadas de las once de la noche: era el 6 de septiembre de 1936. Los milicianos, siguiendo el pausado compás de las campanas, le descerrajaron once tiros a boca de jarro Allí permaneció el cadáver – “que presentaba toda suerte de cortaduras”, según la declaración de su madre -, hasta el día siguiente en que se le dio sepultura, cubriendo sus restos con una lechada de cal viva.

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Este es el primer folio del Estado número 3 de Solivella, donde se relacionan las barbaridades cometidas por los “demócratas” anarcosindicalistas del Frante Popular. También constan las personas que participaron en estos desmanes, que omitimos.

1 de febrero de 1938.- JOSÉ PALAU MONTSENY fue detenido en Solivella y encarcelado en Montblanc. Le multaron dos veces y consiguió la libertad después de ocho días.

23 de julio de 1936.- CARMEN ARMENGOL ESPAÑOL fue insultada y amenazada de muerte, obligándola a actuar de enlace forzoso con los sublevados. La obligaron a pasar por delante de una de las casas donde resistían los sublevados.

24 de julio de 1936.- JOSÉ SOLÉ SUÑÉ, saquearon su casa y lo amenazaron de muerte.

24 de julio de 1936.- JOSEFA FIGUEROLA FERRÉ. Este día mataron a su esposo y le saquearon el piso donde vivían, echándola de su domicilio junto a sus hijos. Al cabo de unos días tuvo que marchar del pueblo por temor a otros ultrajes.

24 de julio de 1936.- BRUNO TORRES BARRIL fue hecho prisionero, recibió duros tratos y le obligaron a tirar bombas de mano al lugar donde resistían un grupo de compañeros, siendo herido en un brazo y cayendo prisionero otra vez. Pudo salvar la vida gracias al interés de los médicos que le curaron.

24 de julio de 1936.- Los hermanos ANTONIO Y JOSÉ MONTSENY CASTRO fueron detenidos por los “marchístas” del pueblo y conducidos al hostal para ser fusilados. Resultaron heridos y pudieron escapar por la parte trasera del edificio. Fueron tiroteados y más tarde detenidos y encarcelados en Montblanc.

16 de noviembre de 1936.- TOMÁS TARRAGÓ ESPAÑOL después de sufrir una violenta persecución fue detenido por el Comité de Sarral en Rocafort de Vallbona, donde se hallaba escondido. Pudo salvar la vida gracias a la confusión reinante en ambos comités.

12 de febrero de 1937.- JOSÉ SANS IGLESIAS y RAMÓN BARGADÁ MONTAÑOLA fueron detenidos y conducidos a la posada del pueblo, junto con otros compañeros, y trasladados al término municipal de Sarral. Pudieron escapar del borde de la fosa donde iban a ser enterrados, salvando milagrosamente sus vidas.

12 de noviembre de 1936.- ANTONIO SOLSONA SAPERAS le echaron de su casa y le requisaron, entre otras cosas, un coche ómnibus.

12 de noviembre de 1936.- JOSÉ TRAVÉ SANS y TERESA TRAVÉ IGLESIAS. El Comité le exigió una cantidad crecida de pesetas. Fue detenido junto a una de sus hijas por policías del SIM (Servicio de Investigación Militar), siendo conducidos a la cárcel de Valls y más tarde al castillo de Pilatos de Tarragona, habiendo estado incomunicados hasta la liberación de la ciudad.

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12 de febrero de 1937.- MAGIN TRAVÉ MATEU, en la noche de ese día, grupos de “marchistas” iban a detener a las personas de derechas que poco después fueron asesinados en el término municipal de Sarral. Llamaron también a su casa, pero sospechando sus perversas intenciones, se evadió por una puerta trasera, lastimándose ambos pies al caer desde la azotea. Señala las personas que fueron a buscarle.

Francesc Basco Gracià. Periodista. (Del libro inédito “LA REPRESIÓN DEL FRENTE POPULAR EN TARRAGONA”)

TORREDEMBARRA (Tarragona): MÁS DE SESENTA ASESINATOS

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TORREDEMBARRA, LA DESMEMORIA HISTÓRICA

MÁS DE SESENTA ASESINATOS,

CUARENTA EN LAS TAPIAS DEL CEMENTERIO

 ONCE RELIGIOSOS Y CUATRO SACERDOTES HAN SIDO BEATIFICADOS

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Esquema de las fosas abiertas en el cementerio de Torredembarra,

para enterrar a los fusilados en sus tapias. (AHN, CGT)

Un informe de la fiscalía de la Causa General de Tarragona desvela que en el cementerio de Torredembarra fueron exhumados cuarenta cadáveres, enterrados en seis fosas comunes y un nicho, según el plano adjunto. Fueron identificadas treinta víctimas, las diez restantes se consideran en personas desconocidas para siempre. Nunca sus familiares sabrán de ellos. Sus restos se reinhumaron en cajas individuales numeradas, en la fosa número 1 del mismo cementerio. Veinticuatro de esas víctimas procedían de una de las sacas del barco – prisión Río Segre, surto en el puerto de Tarragona. Hoy, en el cementerio de Torredembarra tendría que haber una fosa común donde fueron depositados los diez cadáveres no identificados, más cuatro identificados de Batea (Terra Alta). De esas víctimas, once religiosos y cuatro sacerdotes han sido beatificados por la Iglesia católica. Destaca el informe que “abundaban los restos de sacerdotes y religiosos de diferentes Órdenes”. Se calcula que más de sesenta personas fueron asesinadas en el municipio durante aquellos años de terror y odio. Muchos de tan brutales crímenes se cometieron con el objetivo de eliminar a la Iglesia católica de la sociedad, privándola de sacerdotes, religiosos, templos y conventos. Es el más grave exponente de la persecución religiosa desatada en Cataluña, hoy silenciada cautelosamente en los medios, con la excusa de no reabrir heridas, aunque la memoria de las víctimas, entre las que hay quince beatos, sea ensuciada por el vilipendio y la mentira. ¿Quién puede defender esa barbarie? Los que la silencian hoy son cómplices de los asesinos de ayer.

Durante los meses anteriores al Alzamiento nacional no se registró en Torredembarra ningún acto grave de violencia ni de alteración del orden público. Únicamente, los trabajadores del campo, obedeciendo consignas de la Generalitat, se quedaron doble cantidad de los frutos de las cosechas de lo que, según contrato, les correspondía. Fueron puestos en libertad tres cabecillas de la intentona separatista del 6 de octubre de 1934. Se organizaron manifestaciones callejeras para celebrar su regreso. Asimismo, se organizó una manifestación con banda de música y banderas para recibir al Comandante Pérez Farrás, que también había sido puesto en libertad y residió, accidentalmente, en Torredembarra. Estos actos eran organizados por el Centro Republicano Federal, afecto al político tortosino, Marcelino Domingo, que desde hacía treinta años dirigía la política local. El Ayuntamiento organizaba y patrocinaba estos actos.

CLAUSURADAS LAS ESCUELAS DE PÁRVULOS.– El mes de mayo de 1936 (no había comenzado el Alzamiento), por indicación de Miguel Mestres, secretario municipal, y Luís Blanch, fueron clausuradas por la inspectora provincial de Enseñanza, las escuelas de párvulos de las Hermanas de San Vicente de Paúl. Los padres de los alumnos y algunos vecinos organizaron una manifestación de protesta. Las autoridades locales no consiguieron su propósito, gracias a la oposición de las familias afectadas. Los opositores a esa medida de supresión de las aulas fueron denunciados por el alcalde, Juan Raverté, y multados por el delegado provincial de la Generalitat. Eran los vecinos Esteban Huguet Viadé, José Torrebadell Olivé, Benito Rull Plana y José Brulles Jasans, presuntos organizadores de la protesta, por el cierre de las escuelas de la Iglesia católica en la localidad. Mas tarde, las hermanas fueron obligadas a vestir de paisano y a abandonar el convento.

LOS PRIMEROS ASESINATOS.- Las primeras personas asesinadas en el término municipal (6 de agosto de 1936) fueron dos sacerdotes, uno de Creixell (Baix Penedés), mosén Pablo Bertrán Mercadé, beatificado, y mosén Francisco Vives Antich, de Valls (Alt Camp), beatificado. Fueron inmolados a la entrada de la población por las patrullas de control, frente a la industria Refractarios Llovet. Mosén Bertrán ejercía su ministerio sacerdotal en la Selva del Camp, y mosén Vives era el párroco de Creixell.

Más tarde y a diario, se sucedían en las tapias o frente a las puertas del cementerio de la villa, asesinatos de personas procedentes de Tarragona, presos en los barcos – prisión, elegidos para las sacas que consumaban los milicianos, por orden de las autoridades, que eran quienes les proporcionaban las listas de los que tenían que fusilar para “cantarlas” en el barco, “pasando lista” de las víctimas. En un solo día fueron asesinadas veinticuatro personas (24), procedentes del Río Segre. De ellas, un vecino, de unos 50 años de edad, logró, escapar y llegar a la farmacia del pueblo para curar las heridas. Por orden de Ramón Gomá (veterinario) y Fernando Figueroa, fue trasladado en un camión a la carretera de Roda de Berá, donde fue fusilado.

Desde los primeros días del mes de agosto de 1936 hay que lamentar el asesinato casi diario de personas, que se perpetraba en las tapias o a las puertas del cementerio de la villa, procedentes de Tarragona y de otras poblaciones cercanas. Se calcula que al menos sesenta personas (60) fueron asesinadas en ese lugar. “A ninguno se le identificó – destaca el informe, escrito en 1939 -, por lo que no se pueden facilitar datos aclaratorios referentes a los desgraciados que encontraron la muerte en las puertas del cementerio”.

INTERNADOS EN LOS BARCOS – PRISIÓN.– El 13 de septiembre de 1936 fueron detenidos Antonio Montserrat Altés y Sergio Lucas Taixes. Después de sufrir serios peligros para sus vidas, fueron conducidos a Tarragona y encerrados en el Río Segre primero, y en el Isla de Menorca, después. También fue detenido en Tarragona, donde trabajaba, el vecino Antonio Morros Mercadé, que fue internado en las referidas prisiones, donde estuvo en constante peligro de muerte. Fueron sometidos a denigrantes vejámenes hasta ser liberados, a finales de abril de 1937. También fueron detenidos José María Torrens y Juan Solé Ibáñez, en el cuartel de Tarragona, donde cumplían el servicio militar. A los pocos días fueron liberados.

ABANDONARON LA VILLA.- A causa de la persecución a que fueron sometidos, tuvieron que abandonar la villa Silvestre y Baldomero Morros. El primero, hasta después de la liberación de la población por las fuerzas nacionales. El segundo intentó, en algunos momentos, ir a visitar a su familia; pero fue sometido a una feroz persecución “y hasta el día de hoy, por encontrarse en edad militar, no ha podido regresar” (enero de 1939).

FUSILADOS EN LA SABINOSA.- El 22 de diciembre de 1936 fueron citados en el Ayuntamiento varios vecinos, entre ellos José Guasch Fusté, Domingo Pijuan Fusté, José Alaix Ginesta, Juan Porta Fortuny y Benito Rull Plana. Les obligaron a subir a un autobús para trasladarlos a Tarragona. Pero en el lugar conocido por la playa Sabinosa, les obligaron a apearse y fueron vilmente asesinados, excepto Benito Rull Plana que logró escapar. Otro vecino, José Fortuny Viscamps, se escondió en Barcelona. Denunciado por unos vecinos, fue detenido en la Ciudad Condal e internado en la checa San Elías, la más temible de Barcelona. La familia presume que fue asesinado, puesto que no se hallaron sus restos mortales y nada más de él se supo. La citada checa contaba con un horno crematorio, al estilo nazi, y una pira de cerdos, donde eran arrojados los cadáveres. Según el informe, se presume que el principal instigador de este asesinato fue Antonio Pijuan Rimbau.

El mismo 22 de diciembre, a las seis de la tarde, por orden del alcalde Pérez, fueron convocados en el Ayuntamiento varios vecinos. Un titulado Comisario de Guerra amparaba las acciones delictivas de una pandilla local. Se llamaba Serra y era conocido en la población por El Pollastre, un hombre temible. Entre los vecinos colaboradores estaban José Alaix Ginesta, José Guasch Fusté, Domingo Pijuan Fusté, Juan Porta, Benito Rull, Sebastián Solé, Juan Ardévol, José y Luís Mercadé, Francisco Toda, al viuda de Barado, Francisca Toda, Antonio Rovira, José Rigual y Cirilo Aliaga, entre otros… Los cinco primeros fueron separados en una dependencia del Ayuntamiento. Al resto se les trasladó a otra dependencia y, de momento, se les exigió dinero. Los cinco primeros fueron obligados a subir a un automóvil; se los llevaron a Tarragona y fueron internados en un barco prisión.

SED DE SANGRE.- Con persecuciones y amenazas más o menos veladas, llegamos a finales de 1936. Con la muerte en el frente del miliciano Bautista Roig empezó la sed de sangre en la población. Trasladaron el cadáver a Torredembarra y lo atropellaron todo. Entraron en el domicilio de Manuel Gibert, se lo llevaron a la carretera de Tarragona para asesinarlo; creyendo que lo habían conseguido lo dieron por muerto. Afortunadamente, reaccionó de las graves heridas sufridas, pudo ir en busca de auxilio y salvó la vida. El informe señala que los presuntos autores del crimen no consumado fueron Victoriano Romeo Gatell, José Casillas Lluís, Cándido Guasch, Luís Ciuró, Luís Papiol, Enrique Romaguera, Pablo Jansá y Vallverdú, de la Pobla de Montornés.

Para el entierro del miliciano Bautista Roig, las izquierdas querían obligar que asistiera almismo el pueblo en masa; pero no fue posible pese a las amenazas proferidas. Durante la noche asaltaron los domicilios de José Fortuny Biscamps, ex juez municipal, y de José Brulles Jesans, ex presidente del partido de derechas, con el propósito de asesinarlos. También intentaron entrar en otras casas. Ambos se ocultaron y lograron salvar la vida, buscando refugio en Barcelona. Fortuny cayó en manos de las patrullas de control y desapareció con los hechos de mayo de 1937; Brulles logró salvar la vida.

OTROS HECHOS DELICTIVOS.- Dando una hojeada al libro de actas del Ayuntamiento de la época, encontramos: · Enrique Vallverdú, en el acta num. 27, folio 95, pide que se exija a las cobradoras de la agrupación religiosa Hijas de María, la lista de todas las afiliadas para tenerlas controladas. – En el acta núm. 29, folio 97, se puede comprobar bien claramente la persecución de que fueron objeto los hermanos Morros. – En la 33, el alcalde Pérez propone al Consistorio la incautación de bienes de las familias que han huido del pueblo, por temor de la persecución a que eran sometidas. – En la 34, y a propuesta del concejal Sardá, persiste la persecución de las familias que han tenido que abandonar el pueblo: Brulles, Virgili, Fortuny, etc. – Las Juventudes Libertarias solicitaron al Ayuntamiento la cesión de la Biblioteca parroquial, que fue devastada completamente. Se apropiaron de casas de personas residentes fuera de la población, y que pasaban en ella el verano, sin que ninguna autoridad interviniera.

LAS COLECTIVIZACIONES.- Procedieron a la colectivización de la tierra, cuya base fue la gran finca Babilonia. Ampliaron su radio de acción al resto de fincas propiedad de familias de derechas, a las que apodaban facinerosos. Expoliaron todas las cosechas. También se apropiaron de las caballerías y los aperos de labranza. Colectivizaron el almacén de vinos, propiedad de Esteban Huguet Borrás, que lo dejaron sin existencias. Llevaron muchos bocoyes de vino a los frentes, como regalo a las milicias populares. En la casa familiar se instalaron las oficinas de la UGT. Los toneleros constituyeron una cooperativa, apropiándose de la tonelería de Vicente Morros. Se lo llevaron todo al castillo de la población, propiedad de Estaban Huguet, donde se instalaron. No obstante, la familia Morros seguía trabajando en su taller, pero el juez les obligó a incorporarse a la cooperativa si querían trabajar legalmente, en caso contrario les clausuraban el negocio. Los albañiles constituyeron también una cooperativa de la Construcción. Quien no pertenecía a la cooperativa, no podía ejercer su profesión.

También fue colectivizada la fábrica de conductores SACE, propiedad de Phirelli. Sus propietarios intentaron salvar la empresa, hasta la liberación de la población. El resto de industrias se rigieron por los dictados de un Comité de control. Los patronos continuaron al frente de sus negocios; pero las órdenes las daban los dueños reales, el Comité local. En conjunto y salvo algunos atropellos, se pudo salvar el patrimonio industrial de la población.

La villa fue liberada el 19 de enero de 1939, a las seis de la tarde, con escasa resistencia, con el grueso de las fuerzas que ocuparon Tarragona y Altafulla.

El informe esta firmado el 31 de enero de 1939, de su puño y letra, por estas cinco personas.

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CINCO PERSONAS FUSILADAS

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Estado número 1. Personas residentes en la villa que resultaron muertas violentamente.

1.- JOSÉ GUASCH FUSTÉ, de 53 años de edad, recadero, afiliado al Centro de Derechas; no desempeñó ningún cargo público; asesinado el 22 de diciembre de 1936 frente al Sanatorio de Tarragona, en una cuneta. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego. Como personas sospechosas de haber participado en el crimen señala un total de diecisiete individuos, unos exiliados en Francia; otros, detenidos; otros, muertos de muerte natural; otros, en paradero desconocido.

2.- DOMINGO PIJUÁN FUSTÉ, de 56 años de edad, labrador, afiliado al Centro de Derechas, no desempeñó ningún cargo público. Asesinado el 22 de diciembre de 1936 en el mismo lugar que el anterior. Señala las mismas personas como sospechosas de haber participado en el crimen.

3.- JOSÉ ALAIX GINESTA, de 46 años de edad, secretario del Juzgado, afiliado al Centro de Derechas, asesinado el 22 de diciembre de 1936 en el mismo lugar que los anteriores. Señala las mismas personas como sospechosas de haber participado en el crimen.

4.- JUAN PORTA FORTUNY, de 46 años de edad, labrador, afiliado al Centro de Derechas, no había desempeñado ningún cargo público, asesinado el 22 de diciembre de 1936 en el mismo lugar que los anteriores. Señala las mismas personas como sospechosas de haber participado en el crimen.

5.- JOSÉ FORTUNY BISCAMPS, de 58 años de edad, industrial, afiliado al Centro de Derechas, no había desempeñado ningún cargo público. Se ignora el día en que fue asesinado. No fue hallado su cadáver; se considera desaparecido y se ignora quiénes participaron en el crimen.

FUSILADAS TRECE PERSONAS NO RESIDENTES.

ENTRE ELLAS, TRES SACERDOTES BEATIFICADOS

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Estado número 2. Relación de cadáveres recogidos de personas no residentes, que sufrieron muerte violenta durante la dominación roja.

6.- CARLOS VIDAL ESTIVIL, de 21 años de edad, estudiante, natural de La Riera. Su cadáver fue hallado el 9 de noviembre de 1936 en este término municipal; presentaba heridas por arma de fuego.

7.- PABLO BARBARÁ ALTADILL, de 49 años de edad, empleado, de Tarragona. Su cadáver fue hallado el 28 de septiembre de 1936 en este término municipal; presentaba heridas por arma de fuego.

8.- JOSÉ AMORÓS CLÚA, de 52 años de edad, comerciante, natural de Corbera d’Ebre (Terra Alta). Su cadáver fue hallado el 28 de septiembre de 1936 en este término municipal; presentaba heridas por arma de fuego.

9.- EDILBERTO MARTI LAPEÑA, de 54 años de edad, militar, vecino de Tarragona. Su cadáver fue hallado el 12 de noviembre de 1936 en este término municipal; presentaba heridas por arma de fuego.

10.- ENRIQUE BORRÁS ESTEVE, de 58 años de edad, militar, vecino de Tarragona. Su cadáver fue hallado el 15 de septiembre de 1936 en este término municipal; presentaba heridas por arma de fuego.

11.- CASIANO ANDRÉS GESTÍ, de 57 años de edad, guardia, de Montferri. Su cadáver fue hallado el 28 de septiembre de 1936 en este término municipal; presentaba heridas por arma de fuego.

12.- BEATO JOSÉ BRU RALDUÁ, de 65 años de edad, canónigo de la Catedral detorr5 Tarragona y Canciller secretario del cardenal Vidal y Barraquer. Su cadáver fue hallado el 11 de septiembre de 1936 en este término municipal; presentaba heridas por arma de fuego. El beato José Brú era natural de Tarragona; fue ordenado sacerdote el 20 de mayo de 1896 y martirizado el 11 de noviembre de 1936, en Torredembarra; tenía 66 años de edad y llevaba cuarenta de vida religiosa. El 27 de julio de 1936 fue detenido, en casa de unos amigos, por agentes de la Comisaría de la Generalitat de Tarragona, e ingresado en el barco – prisión Río Segre. El 11 de noviembre del mismo año fue sacado del barco con otros 22 presos y conducidos al cementerio de Torredembarra, donde fueron asesinados ante una tapia del mismo, con fuego de ametralladora. Su cadáver fue exhumado de una fosa común y reconocido, para trasladarlo al cementerio de Tarragona el 11 de septiembre de 1939. Mandaba la patrulla que cometió los asesinatos, José Recasans Oliva (a) El Sec de la Matinada, de Tarragona, autor de múltiples asesinatos, que murió en los sucesos de mayo de 1937. José Brú Ralduá fue beatificado en la explanada de la antigua Universidad Laboral de Tarragona el 13 de octubre de 2013, junto con 522 mártires de la persecución religiosa de España, en la Causa del beato Manuel Borrás, obispo auxiliar de Tarragona, inmolado en el Coll de Lilla (Montblanc).

13.- BEATO PABLO BERTRÁN MERCADÉ, de 61 años de edad, sacerdote, natural detorr6 Creixell (Baix Penedés). Su cadáver fue hallado en el término municipal de Torredembarra. Pablo Bertrán nació en Creixell; fue ordenado sacerdote en septiembre de 1898. Ejerció su ministerio sacerdotal en Passanant y la Selva del Camp. Tenía 61 años de edad y llevaba 37 de vida religiosa. Solía decir: “Brazos abiertos significan paz; puño cerrado representa odio, rencor y guerra”. La guerra y la persecución religiosa le sorprendieron en la Selva del Camp, de donde era párroco. Estuvo oculto en diversas casas del pueblo. Para esconderlo en un lugar más seguro, dos feligreses lo trasladaron a Creixell, su pueblo natal, donde vivía su hermano Josep. El párroco de Creixell, Francesc Vives, también se refugiaba en casa de su hermano. El 4 de agosto de 1936 eran detenidos por una patrulla de milicianos. Les condujeron a la plaza del pueblo, y entre insultos y blasfemias, los subieron a un camión fantasma. El 6 de agosto, a las cinco de la tarde, eran asesinados en Torredembarra, a la altura de la industria Refractarios Llovet. En 1940 sus restos mortales fueron exhumados de una fosa común abierta en el cementerio de Torredembarra. Una vez identificado, sus restos recibieron cristiana sepultura en el cementerio de Creixell. Pablo Bertrán fue beatificado en la explanada de la antigua Universidad Laboral de Tarragona el 13 de octubre de 2013, junto con 522 mártires de la persecución religiosa de España, en la Causa del beato Manuel Borrás, obispo auxiliar de Tarragona, inmolado en el Coll de Lilla (Montblanc).

14.- BEATO FRANCISCO VIVES ANTICH, de 60 años de edad, sacerdote. Su cadáver fue hallado el 6 de septiembre de 1936 en este término municipal; presentaba heridas por arma de fuego. El beato Francisco Vives era natural de Valls (Alt Camp). Fue ordenado sacerdote el 31 de marzo de 1900. Ejerció el ministerio sacerdotal en Belianes (Lleida) y como regente de Creixell (Baix Penedès). Llevaba 36 años de vida religiosa. Con el estallido de la guerra y la persecución religiosa, se refugió en casa de José Bertrán, hermano del beato Bertrán Mercadé. El juez de Creixell declara que “un grupo de milicianos, capitaneados por Pablo Jansá Miracle, natural de la Pobla de Montornés y casado en el barrio marítimo de Torredembarra, les obligaron a subir al camión fantasma para trasladarlos al lugar del martirio. Eduardo Baixauli Morales, juez comarcal de Torredembarra, el 15 de septiembre de 1939, procedió a inscribir la defunción del sacerdote: “Tuvo lugar su muerte violenta por asesinato el 6 de agosto de 1936 en Torredembarra y su cadáver recibió sepultura en el cementerio de esta villa”. El 27 de noviembre de 1939 fueron exhumados los restos del sacerdote y sepultados definitivamente en el cementerio de Creixell. Francisco Vives fue beatificado en la explanada de la antigua Universidad Laboral de Tarragona, el 13 de octubre de 2013, junto con 522 mártires de la persecución religiosa de España, en la Causa del beato Manuel Borrás, obispo auxiliar de Tarragona, inmolado en el Coll de Lilla (Montblanc).

15.- RAIMUNDA BASA SOLÉ, de 57 años de edad, panadera, natural de Vilanova i la Geltrú. Su cadáver fue hallado en este término municipal; presentaba heridas por arma de fuego. No se aclara la fecha en que fue hallado.

16.- VICENTE LOSCOS PARDOS, de 53 años de edad, médico. Su cadáver fue hallado el 30 de noviembre de 1936 en este término municipal; presentaba heridas por arma de fuego.

17.- MARÍA TORELLÓ DUCH, de El Pont d’Armentera. No indica el día en que fue hallado su cadáver.

18.- VÍCTOR PARDO WEHRLE, de 48 años de edad, con domicilio en Barcelona, secretario de la Federación de Fabricantes de Hilados y Tejidos, sin filiación política, que se encontraba en Torredembarra veraneando con su familia, fue asesinado por las fuerzas rojas en retirada, dos días antes de la entrada de los nacionales en Torredembarra, según declara su esposa, María Nin Lluch, de 43 años de edad, natural de El Vendrell, el 26 de junio de 1943, ante el fiscal jefe de Barcelona. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego, una en el pecho y otra en la cabeza, y fue hallado a 2 Km. de Torredemmbarra. Sus restos mortales recibieron sepultura en el cementerio de esta villa.

CUARENTA CADÁVERES EN EL CEMENTERIO

ONCE RELIGIOSOS Y UN SACERDOTE HAN SIDO BEATIFICADOS

Al final de la lista del Estado número 2, hay una nota manuscrita que dice: “Además fueron enterrados (en el cementerio de Torredembarra) cuarenta cadáveres (40) de los que no se tienen antecedentes de ninguna clase para su identificación”. Estos cadáveres fueron identificados en junio de 1941, a medida que se exhumaban de las fosas comunes del cementerio.

Los días 5 y 6 de junio de 1941, se personó en el cementerio de Torredembarra el fiscal instructor de la Causa General de Tarragona para proceder a la exhumación de los cadáveres de víctimas de asesinato por los rojos, que en dicho cementerio se encontraban enterrados en seis zanjas o fosas comunes, en forma colectiva. Asistieron a las operaciones el médico de Asistencia Pública Domiciliaria, doctor Eugenio Martí Quintana. Se hallaban presentes, también, el alcalde, el secretario del Ayuntamiento y el cura párroco de la localidad. Las operaciones de exhumación se realizaron bajo la dirección técnica de Miguel Torrents Roig, funcionario de la Casa Provincial de Caridad de Barcelona, auxiliado por dos empleados de la misma, por el sepulturero municipal y dos jornaleros.

En primer lugar se procedió a la localización de las zanjas, bajo la orientación del sepulturero. Fue quien ejercía la función en la época roja, cuando se consumaron los crímenes, por lo que conocía los enterramientos realizados. Fueron descubiertas seis fosas, todas situadas en la parte S.E. del cementerio, próximas unas a otras. Se levantó un croquis de esta parte del cementerio y se numeraron las fosas.

Abren fosa número 1. Se hallaba señalada por una lápida vertical, rematada por una cruz, en la que se leían los nombres de SANTIAGO VILANOVA VAQUER, PABLO AGUILÓ VAQUER, MIGUEL FREIXAS MONLLEÓ y BALDOMERO VAQUER PERIS, todos vecinos de Batea, víctimas de asesinato por los rojos. Se encuentran enterrados en unión de dieciséis más, según los datos que obran en esta Causa, todos ellos sacados del barco – prisión Río Segre y asesinados en las tapias de dicho cementerio en la madrugada del 12 de noviembre de 1936. Los cadáveres allí enterrados pertenecen a las siguientes personas: JOSÉ DOSCHDEMOND MITJAVILA (Beato Gilberto de Jesús, FSC) y MARIANO NAVARRO BLASCO (Beato Genaro, FSC), Hermanos de las Escuelas Cristianas. PEDRO HERIZ AGUILUZ (Beato Pedro de San Elías), FELIPE ARCE FERNÁNDEZ (Beato Elipio de Santa Teresa), DAMIÁN RODRÍGUEZ PABLOS (Beato Damián de la Santísima Trinidad) y JOSÉ ALBERICH LLUCH (Beato José Cecilio de Jesús María), Carmelitas Descalzos. Beato ISIDRO TARZÁ GIRIBETS, Beato LUIS DOMINGO OLIVA, Beato BUENAVENTURA TOLDRÁ RODÓN y Beato JULIO ALAMEDA CAMARERO, Carmelitas Terciarios de la Enseñanza. Beato FEDERICO VILÁ BARTOLÍ, Misionero del Corazón de María. JOSÉ Mª DOMINGO SOLER, el Beato JUAN ROCA VILARDELL y ANTONIO PUJOL FERRÉ, sacerdotes. EDILBERTO MARTÍ LAPEÑA, militar. Y VICENTE LOSCOS PARDO, médico de Horta de Sant Joan (Terra Alta). Se procede a la apertura de la fosa número 1 y se extraen de la misma veinte cadáveres, todos ellos sin caja ni envoltura alguna. Se procede a la extracción de los restos con todo cuidado. Se recogen los huesos y las ropas de vestir que los cubren, bajo la dirección de Miguel Torrents, de la Casa de Caridad de Barcelona. Colocan los restos y las ropas debidamente individualizados en féretros de madera blanca, preparados al efecto, que numeran en su exterior, con números correlativos del 1 al 20. Torrents registró minuciosamente la ropa, en busca de iniciales u otros signos para facilitar la identificación de las víctimas, recortando un fragmento de cada pieza de ropa, que introdujo en una bolsa con la numeración correspondiente; también seleccionó hebillas y fragmentos de cinturón en alguno de ellos. En el cadáver número 7 se encontraron puentes de oro en el maxilar superior e inferior, de los que se hizo cargo el fiscal, quedando en depósito a disposición de los familiares de la víctima. En el cadáver número 5 se encontraron, asimismo, puentes de oro en el maxilar superior, de los que también se hizo cargo el fiscal. Hay que destacar que once religiosos y un sacerdote exhumados de esta fosa están beatificados por la Iglesia católica.

Abren la fosa número 2, de cuyo contenido no existen antecedentes. Son extraídos de la misma cinco cadáveres y colocados en cajas. Se recogen los fragmentos de ropas y otros elementos identificables. Y se numeran con los números correlativos del 21 al 25.

Abren la fosa número 3, que, según antecedentes, habían de hallarse los cadáveres de PABLO BARBARÁ ALTADILL y JOSÉ MOROS CLÚA, ambos vecinos de Tarragona, asesinados el 28 de agosto de 1936. En efecto, aparecen dos cadáveres, se recogen fragmentos de ropa y se numeran las cajas con los números 26 y 27.

Abren la fosa número 4, de la que no existen antecedentes. Se hallan cinco cadáveres y se siguen los mismos procedimientos. Aparece un puente de oro correspondiente a un maxilar superior, desprendido de la mandíbula, pero no se puede precisar a cuál de los cadáveres pertenece. Lo recoge el fiscal y queda en depósito. Puestos los cadáveres en sus cajas correspondientes, se numeran del número 28 al 32, correlativamente.

Abren la fosa número 5, sin antecedentes de la misma. El sepulturero manifiesta que en ella debe encontrarse un solo cadáver, lo que queda confirmado. Se recoge el cadáver con las muestras y se señala con el número 33. Alrededor del mismo se hallan once pesetas de plata y un encendedor.

Abren la fosa número 6, sobre ella se encuentra clavada una cruz de madera negra, con el nombre de FEDERICO PASTOR PALLARÉS, que fue asesinado el 15 de agosto de 1936, en el exterior del cementerio. Se hallan, también, en esta fosa los cadáveres del segundo Comandante de Marina del Puerto de Tarragona, ANTONIO AGUILERA PARDO, y el del teniente coronel de Infantería, ENRIQUE BORRÁS ESTEVE, así como un cuarto cadáver no precisado hasta la fecha. Parece que se trata del cadáver de un militar apellidado FUSTER. En dicha fosa se hallan cuatro cadáveres, que son extraídos y se recogen muestras de sus ropas. Las cajas son señaladas con los números 34 al 37.

Torrents se llevó a Barcelona las muestras recogidas, con las que confeccionó fichas individuales que fueron entregadas a la fiscalía de la Causa General de Tarragona. Todas las cajas, con sus cadáveres respectivos, fueron trasladadas a la capilla del cementerio, todavía no reconciliada de la profanación sufrida, que se hallaba cerrada con llave, bajo la custodia del sepulturero, a quien el fiscal dio las instrucciones pertinentes.

EL RECONOCIMIENTO Y TRASLADO

DE LOS CADÁVERES

El 13 de junio de 1941 se reconoció el cadáver de la ficha número 37, que corresponde a ANTONIO AGUILERA PARDO DE DONLEBUN. Se autorizó el traslado de sus restos al cementerio del Este de Barcelona.

El 19 de junio de 1941 se reconocieron los cadáveres de las fichas 1, 26, 34 y 35, que corresponden, respectivamente, a EDILBERTO MARTÍ LAPEÑA, PABLO BARBARÁ ALTADILL, FEDERICO PASTOR PALLARÉS y ENRIQUE BORRÁS ESTEVE, realizado por la viuda del primero, el hijo del segundo y las viudas de los restantes

El 26 de junio de 1941, Dolores Saumell Prats, sirvienta del sacerdote JOSÉ MARÍA DOMINGO SOLER, reconoció e identificó sus restos mortales, en a la caja núm. 10. Se le concedió permiso para trasladar el cadáver a Tarragona (F. 299, Religión). En la misma fecha, Teresa Rodón Inglés, madre del Hermano Carmelita Terciario de la Enseñanza, BUENAVENTURA TOLDRÁ RODÓN, reconoció los restos mortales de su hijo, en la caja núm. 15. Se le concedió permiso para trasladar el cadáver a Tarragona. Se autorizó, también, a Raimunda Martí Diego el traslado a Tarragona de los restos mortales de su marido, EDILBERTO MARTÍ LAPEÑA. En la misma fecha, el fiscal comunicó al alcalde de Torredembarra que autorizó el traslado de los restos mortales identificados de BUENAVENTURA TOLDRÁ RODÓN, JOSÉ MARÍA DOMINGO SOLER, EDILBERTO MARTÍ LAPEÑA, FEDERICO PASTOR PALLARÉS y ANTONIO AGUILERA PARDO DE DONLEBUN.

El 28 de junio de 1941, el fiscal informa que el Ayuntamiento de Tortosa le ha comunicado que el día 22 fueron reinhumados en el cementerio de la ciudad los restos de TOMÁS HOMEDES LLOPIS, PEDRO BIGORRA ARBÓS y MIGUEL AGUILÓ BRULL, hallados en el cementerio de Torredembarra.

El 30 de junio de 1941, los restos mortales de FEDERICO PASTOR PALLARÉS fueron trasladados al cementerio de Tarragona, así como los de ENRIQUE BORRÁS ESTEVE.

El 3 de julio de 1941, el religioso Jesús María Companys reconoció los restos mortales del padre FEDERICO VILA BARTOLÍ. Se autorizó al superior de los Misioneros del Corazón de María de Valls, a cuya comunidad pertenecía la víctima, el traslado de los restos al cementerio de Tarragona. Leonor Estrada Rodríguez, de l’Ametlla de Mar (Baix Ebre), identificó los restos de su esposo, ANDRÉS LLAMBRICH VIVES, contenidos en la caja num. 33. Se autorizó su traslado al cementerio de l’Ametlla. Se hace constar que en el nicho número 145 del cementerio se hallan los restos mezclados de las víctimas PEDRO BIGORRA ARBÓS, MIGUEL AGUILÓ BRULL y TOMÁS HOMEDES LLOPIS, sacados del barco – prisión Río Segre y asesinados el 25 de agosto de 1936. Sus cadáveres fueron enterrados aquella fecha en una fosa del cementerio; y trasladados, tiempo después, antes de la apertura de la Causa, al citado nicho por sus propios familiares, que fueron autorizados a trasladarlos al cementerio de Tortosa.

El 4 de julio de 1941 fue identificado el cadáver de MANUEL ROMANÍ MAS, por la madre de la víctima, Emilia Mas Bertrán, para su traslado al cementerio de Tarragona. En la misma fecha fueron identificados los restos de los carmelitas, PEDRO HERIS AGUILUZ y FELIPE ARCE FERNÁNDEZ, y del hermano de la misma comunidad, DAMIÁN RODRÍGUEZ PABLOS, que corresponden a las fichas 7, 19 y 16, respectivamente. El padre superior fue autorizado al traslado de los restos a Tarragona. También fueron identificados por su hijo los restos de VICENTE LOSCOS PARDO, ficha núm. 18, autorizando su traslado al lugar que estime conveniente.

El 8 de julio de 1941 se personan en el cementerio Josefina Grau Aguiló y Constanza Mullerat Martí, viudas, respectivamente, de las víctimas PABLO AGUILÓ VAQUER y MIGUEL FREIXAS MONLLEÓ, vecinos de Batea (Terra Alta). Identificaron a sus esposos mediante el reconocimiento de las fichas número 13 y 4. No fue posible realizar el reconocimiento directo, por lo que las viudas decidieron que los citados restos fueran inhumados nuevamente en la propia fosa donde fueron hallados; es decir, la señalada con el número 1. Amparo Vilanova Vaquer, de la misma vecindad, hermana de la víctima SANTIAGO VILANOVA VAQUER, ficha num. 8, no tiene claro que sea su hermano, por lo que decide que sean reinhumados en la misma fosa.

El 4 de agosto de 1941 fueron identificados los restos del sacerdote JUAN ROCA VILARDELL, guardados en la caja número 11, por el familiar de la víctima, José Masgrau Manso, siendo autorizado a trasladarlos al cementerio de Gurb (Barcelona).

El 5 de agosto de 1941, Ana González Acosta reconoce los restos de su esposo, PEDRO SAMPIETRO SASTRE, caja núm 21, y se le autoriza a trasladarlos al cementerio de Tarragona. En la misma fecha, Miguel Agost Alonso (fray Clemente de la Virgen de Lidón), superior del convento del Desierto de las Palmas (Benicasim, Castellón), identifica los restos del carmelita descalzo, JOSÉ ALBERICH LLUCH (hermano Cecilio de Jesús María), caja núm. 3, autorizando que lo traslade al panteón del cementerio del colegio San José de Cambrils.

El 22 de octubre de 1941, el hermano Francisco Navarro Bonilla reconoce los restos contenidos en las cajas número 12, 17 y 20, como pertenecientes a los hermanos Carmelitas Terciarios de la Enseñanza de Tarragona, ISIDRO TARSA, LUIS DOMINGO OLIVA y JULIO ALAMEDA CAMARERO. Se autoriza al padre superior del convento de la capital a trasladar los restos de las víctimas y su entierro en la iglesia de la mencionada comunidad.

El 14 de noviembre de 1941, el hermano de las Escuelas Cristianas, Joaquín Donato, reconoce y recoge los restos mortales de los hermanos JOSÉ BOSCHDEMONT MITJAVILA y MARIANO NAVARRO BLASCO, guardados en las cajas núm. 2 y 5, respectivamente, para trasladarlos y darles sepultura definitiva en el nicho número 30 del cementerio de los hermanos en Cambrils. El mismo día fueron trasladados al cementerio de Tarragona los restos de PEDRO SAMPIETRO SASTRE, contenidos en la caja número 21.

El 2 de enero de 1942 fueron trasladados a la cripta preparada en la iglesia del convento de los padres carmelitas de Tarragona, los restos mortales de los religiosos Carmelitas Terciarios y Carmelitas Descalzos ISIDRO TARSA GIRIBETS, LUIS DOMINGO OLIVA, JULIO ALAMEDA CAMARERO, PEDRO HERIZ AGUILUZ, ELIPIO ARCE FERNÁNDEZ, DAMIÁN RODRÍGUEZ PABLOS y JOSÉ ALBERICH LLUCH, contenidos, respectivamente, en las cajas número 12, 17, 20, 7, 19, 16 y 3, y entregados al padre superior de los Carmelitas Descalzos de Tarragona.

DIEZ CADÁVERES EXHUMADOS NO IDENTIFICADOS

Luís Solano Costa, fiscal instructor de la Causa General de la provincia de Tarragona, con fecha 10 de octubre de 1941, hace público un edicto en el que informa que en el cementerio de Torredembarra han sido exhumadas seis fosas comunes, situadas en el interior del cementerio. Entre otros ya identificados, se hallan los retos mortales de diez personas “asesinadas por los anarco-marxistas”, que, hasta la fecha, no han podido ser identificados “por desconocerse de quién puede tratarse”. El fiscal realiza una descripción de tales restos, e invita a la colaboración de las personas que pudieran hacerlo o dar detalles de las víctimas. Da de plazo hasta el 15 de noviembre, después de cuya fecha “se ordenará la reinhumación de los restos que no han sido reconocidos”.

DESCRIPCIÓN QUE SE CITA

Ficha núm. 22.- Restos correspondientes a un varón de talla aproximada 1,64 m., de pelo castaño. Presenta ambos maxilares destruidos. No existen restos de ropa.

Ficha núm. 23.- Cadáver de un varón de talla 1,64 m., aproximadamente, con ambos maxilares incompletos. Viste pantalón oscuro con rayita blanca de estilo labrador; faja exterior de tela y cinturón de cuero.

Ficha núm. 24.- Cadáver de varón, de talla 1,65 m., aproximadamente; pelo negro y ambos maxilares completos. Se han encontrado únicamente restos de una camiseta fina y una camisa sport de punto blanco, con cierre de cremallera y cinturón de cuero.

Ficha núm. 27.- Cadáver de un varón, de talla 1,75 m., aproximadamente, con los maxilares incompletos. Se ha encontrado únicamente un fragmento de tela negra de satén.

Ficha núm. 28.- Cadáver de varón con abundante pelo negro en el pubis y maxilares destruidos, de talla aproximada 1,62 m. Viste pantalón rayado, camiseta fina de punto, calzoncillos de tela, abrochados con tres botones, y americana. Dos cinturones de cuero, uno más ancho que el otro, y apareciendo aquél con la hebilla forrada de tela.

Ficha núm. 29.- Cadáver de varón, de talla 1,65 m., aproximadamente. Cabeza algo grande; cabello negro en el pubis. Viste americana y pantalón de lanilla; camisa blanca con rayita y una prenda de tela negra con botones.

Ficha núm. 30.- Cadáver de varón, de talla 1,65 m., aproximadamente; pelo castaño; maxilar superior incompleto e inferior completo. Viste camiseta blanca de punto fino, camisa blanca y zapatos con ganchillo y tacón de goma. Lleva un vaso de celuloide color marrón.

Ficha núm. 31.- Cadáver de varón, de talla 1,60 m., aproximadamente; con el maxilar superior destruido y el inferior incompleto, con dos piezas gastadas rellenas de plata; pelo negro. Viste camisa de cuello fijo de cuadritos, muy característica; camiseta fina; pantalón; cinta de cuero con hebilla avalada, y alpargatas con suela de goma. Se cree que dicho cadáver puede corresponder a un alcalde de un pueblo de Tarragona, ignorándose más datos.

Ficha núm. 32.- Cadáver de varón; talla, 1,65 m.; con ambos maxilares destruidos. Viste blusa negra de satén con un botón negro pequeño; pantalón claro, con raya ancha oscura; calzoncillos blancos y camiseta fina de punto. Cinto de cuero.

Ficha núm. 36.- Cadáver de varón, de talla 1,64 m., aproximadamente, con los maxilares destruidos. Sólo se encuentra fragmentos de un pantalón de tela gris fina, con rayita oscura, también fina y estrecha. Este cadáver, según los datos, parece corresponder a un militar retirado, llamado MANUEL FUSTER, vecino de Tortosa, partida de Aldea, que tiene una hermana en Barcelona y un hermano en Sevilla, ignorándose más datos.

REINHUMACIÓN DE LOS DIEZ CADÁVERES

NO IDENTIFICADOS

Con fecha 13 de junio de 1942, el fiscal de la Causa de Tarragona se persona en el cementerio de Torredembarra para proceder a la definitiva reinhumación de los restos mortales de las víctimas exhumadas que no pudieron ser identificadas, cuyos restos permanecían en cajas individuales, depositadas en la capilla del cementerio. Tales restos corresponden a diez personas no identificadas, que reposan en las cajas señaladas con los números 22, 23, 24, 27, 28, 29, 30, 31, 32 y 36. En la capilla se encontraba, también, la caja número 26, que guardaba los restos ya identificados del vecino de Tarragona, PABLO BARBARÁ ALTADILL, que no han sido reclamados por sus familiares. Allí se encontraba, también, la caja número 14, que corresponde a los restos del sacerdote ANTONIO PUJOL FERRÉ, identificados y no reclamados. El párroco, Joaquín Boronat, solicita al fiscal hacerse cargo de esos restos para darles cristiana sepultura. Los restos del reverendo, contenidos en la caja número 14, fueron sepultados definitivamente en el nicho número 51, fila 3ª del citado cementerio.

Acto seguido, el fiscal dispuso la definitiva reinhumación de las víctimas depositadas en las cajas número 22 al 24, del 26 al 32 y 36. El sepulturero procedió a la operación, ayudado por otra persona. Las cajas en cuestión fueron enterradas en la fosa señalada con el número 1, en cuya cabecera había una lápida conmemorativa, con los nombres de los tres vecinos de Batea (Terra Alta), BALDOMERO VAQUER PERIS y tres más, SANTIAGO VILANOVA VAQUER, PABLO AGUILÓ VAQUER y MIGUEL FREIXAS MONLLEÓ, en la cual se encuentran ya enterrados. Es decir, en el cementerio de Torredembarra tiene que haber una fosa en la que se hallan los diez cadáveres no identificados y los cuatro identificados de Batea.

ASESINATOS FRUSTRADOS Y OTRAS TROPELÍAS

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Estado número 3. Asesinatos frustrados y otras tropelías.

MANUEL GIBERT VIDAL, de Torredembarra, asesinato frustrado. Lo dejaron herido en la carretera creyendo que estaba muerto. El delito de cometió el 18 de diciembre de 1936.

BENITO RULL PLANA, de Torredembarra, asesinato frustrado. Logró escapar en el momento que iba a ser asesinado. El delito se cometió el 22 de diciembre de 1936.

ANTONIO MONTSERRAT ANGLÉS, SERGIO LUCAS TEIXES Y ANTONIO MORRÓS MERCADÉ, de Torredembarra, el 12 de noviembre de 1936 fueron conducidos a un barco – prisión de Tarragona, donde sufrieron más de seis meses de internamiento, siendo víctimas de tormentos y torturas. Estuvieron presos en tres barcos distintos y tuvieron que pagar 7.000 y 500 pesetas, respectivamente.

JOSÉ TORREBADELL OLIVA, de Torredembarra, detenido y conducido a la cárcel de Pilatos de Tarragona el 1 de diciembre de 1936, donde estuvo un mes y tuvo que pagar una multa de 2.500 pesetas.

JOSÉ PAPIOL MARCADÉ, de Torredembarra, detenido el 8 de septiembre de 1936 y conducido a la prisión de Pilatos de Tarragona, donde estuvo once días y tuvo que pagar una multa de 2.500 pesetas.

LUÍS MERCADÉ RECASENS, de Torredembarra, detenido el 8 de septiembre de 1936 y conducido a la cárcel de Pilatos de Tarragona, donde estuvo ocho días y tuvo que pagar una multa de 500 pesetas.

 

DEVASTADA DE IGLESIA PARROQUIAL,

DESTRUIDA LA CAPILLA DEL ROSER

Antes de Torredembarra fue alzado el castillo y lugar de Clará. Posteriormente, Ramón de la Torre alzó una torre entre los términos de Altafulla y Clará. Esta masía fortificada dio origen a Torredembarra en 1173. La población creció hacia el mar. En el siglo XV aparece la villa sometida a la familia de los Icart, que continuó el señorío hasta fines del siglo XVII, en que desaparece la servidumbre feudal. En un plano de 1616, la villa aparece encerada en un recinto amurallado, donde se alza el castillo de los Icart. En las proximidades se ha hallado una necrópolis de la alta Edad Media.

El alcalde Alejandro Sancho informa a Regiones Devastadas que el 18 de julio de 1936 el censo de población era de 2.267 habitantes y de 2.150 al finalizar la guerra. Había un total de 692 edificios y solares inscritos en el padrón municipal. A consecuencia de la guerra un edificio fue destruido totalmente y diez de forma parcial. El municipio tenía arquitecto municipal. Valora en 191.000 pesetas, los daños totales causados a esos edificios, de ellos 150.000 pesetas a la iglesia y 41.000 pesetas a edificios particulares. El valor amillarado de los edificios dañados era de 1.066 pesetas.

IGLESIA PARROQUIAL DE SANT PERE APÒSTOL.- Es un edificio renacentista – barroco, construido en mampostería y piedra. Estaba radicado en la calle Juan Güell, número 16. Tenía una extensión superficial de 912 metros cuadrados y un valor catastral de 25.000 pesetas. Declara el alcalde Morros que el templo pertenece al arzobispado de Tarragona. Fue devastado por los anarco – sindicalistas. Resultó saqueado; destruidos sus retablos, imágenes sagradas e incautados los objetos de orfebrería litúrgica. Perecieron dos cuadros atribuidos a Viladomat; una Verge del Roser, del siglo XVI, de ma­dera policromada, y algunos retablos barrocos. Después de la guerra, se recuperó la orfebrería litúrgica, con piezas de los siglos XVI a XVIII. Calcula los daños en 125.000 pesetas. Se constituyó una junta para recaudar fondos con los que reconstruir el templo. La casa rectoral estaba inscrita a nombre del Estado, compuesta de tres pisos, con una superficie de 360 metros cuadrados y un valor de 8.000 pesetas. También fue devastada. En la actualidad, se conserva un lienzo de santa Rosalía, de principios del siglo XVII, con marco de plata cincelada y repujada, fechado en 1854. Hay un órgano sin tubos fechado en 1710. En la casa parroquial se guardaba una casulla gótica del siglo XV, bordada en oro; un relicario de santa Rosalía de hacia 1600. Se conserva el archivo parroquial desde comienzos del siglo XVII. El 21 de abril de 1949, el párroco Joaquín Boronat Capdevila solicita autorización al arzobispado para organizar una tómbola con el fin de “satisfacer una deuda de 6.000 pesetas, contraída a causa de las obras de restauración de la iglesia parroquial, y poder continuar las obras en el mismo sentido”.

CAPILLA DEL ROSER.- El arquitecto Monravá certifica que “la destrucción fue completa; no queda vestigio”. El alcalde B. Morros informa que la capilla fue profanada, saqueada y destruida hasta sus fundamentos. “No queda señal alguna de su emplazamiento” Estaba adjunta al antiguo hospital. Valora los daños en 200.000 pesetas; y el inmueble, antes de ser devastado, en 200.000 pesetas. Manifiesta el alcalde que se está tramitando en el gobierno civil de la provincia la constitución de una junta para recaudar fondos para la Obra Pía de Culto y Clero.

EL HOSPITAL DE CARIDAD.- Situado en el Portal de la Basa, 12, compuesto de dos pisos, de superpie 43,20 metros cuadrados. Institución benéfica, Hospital de Caridad. Era un edificio de plata baja, con varias dependencias para las hermanitas: hospital y portería, con claustros, capilla y jardín. Situado en la calle Pedro Badía. Destinado a Hospital de Caridad. Las bombas de la aviación derrumbaron los techos y el tejado de una parte del edificio, así como algunos tabiques. Se valoran los daños en unas 10.000 pesetas. El inmueble estaba valorado en 155.000 pesetas. La institución benéfica tenía 1.383,74 pesetas, producto de la renta de los Valores del Estado, renta del servicio del coche fúnebre que poseía. Del Ayuntamiento recaudaba 1.000 pesetas. Renta de una casa y de una finca rústica, 250 pesetas, y 0,75 pesetas diarias de la Diputación de Tarragona, por cada una de las seis camas reservadas.

IGLESIA DEL HOSPITAL.- Fue saqueada y destruidos sus retablos e imágenes sagradas.

IGLESIA DEL BARRI MARÍTIM.- Saqueada y destruidos sus retablos e imágenes sagradas. Fue derribada para ser sustituida por otra más amplia y moderna.

EL PATRONATO ANTONI ROIG.- Situado en la calle alta de San Pedro; tenía dos pisos y 4.400 metros de superficie, con un valor de 80.000 pesetas. Era una institución benéfico docente. La planta baja, circundada por tapias, se destinaba a escuela pública de párvulos. Las bombas de la aviación causaron destrozos en las puertas y ventanas; rotura total de cristales, estragos en los tejados, tabiques y material de enseñanza. Se derrumbaron varios trozos de tapias. Los daños se valoraron en unas 4.000 pesetas. El inmueble estaba valorado en 150.000 pesetas. Los medios de vida conocidos del propietario son unas 20.000 pesetas, producto de la renta de los valores que posee del Estado, que destinaba al pago de dotes a las jóvenes pobres que contraían matrimonio y al pago de maestros y material de enseñanza. El patronato contaba también con un edificio de planta baja, piso y claustro, destinado a escuelas, salón de actos y una casa habitación para un maestro.

Francesc Basco Gracià. Periodista. (Del libro inédito La represión del Frente Popular en Tarragona)

CALAFELL: ASESINADOS QUINCE HOSPITALARIOS DE SAN JUAN DE DIOS

DestacadoCALAFELL: ASESINADOS QUINCE HOSPITALARIOS DE SAN JUAN DE DIOS

CALAFELL: SE CUMPLEN 80 AÑOS

CUIDABAN EN EL SANATORIO A NIÑOS POBRES, RAQUITICOS Y ESCROFULOSO

“Vista y examinada atentamente

La gravísima situación política de España…

Nuestros religiosos no abandonarán la asistencia de los enfermos

sino cuando las autoridades se hagan cargo de ellos…

Estén a la cabecera de los enfermos

hasta que fuerza mayor imponga abandonarlos…

Esto será heroico en algunos casos,

dado el estado de anarquía reinante,

pero así nos lo impone un sagrado deber.”

Narciso Durchschein, Superior General de la Orden Hospitalaria  De San Juan de Dios.

Roma, 4 de abril de 1936.                          

El día 30 de julio de 1936, a las cinco de la tarde, fueron asesinados en Calafell (Baix Penedés) quince hermanos de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, la comunidad religiosa que regía el Sanatorio Marítimo de la villa, donde eran asistidos gratuitamente unos setenta niños pobres, enfermos poliomielíticos o afectados de enfermedades óseas, especialmente la tuberculosis ósea u osteomielitis. Contaba, también, con un Noviciado en el que se formaban los futuros cuidadores de los enfermos. Para Calafell, la presencia del Sanatorio tenía una gran importancia. Los hermanos realizaban una eficaz misión de servicio a los enfermos sin recursos, a base de pedir limosna para ellos recorriendo los municipios de la provincia y visitando las instituciones oficiales para recabar recursos. El Sanatorio funcionaba a base de las limosnas de la gente. Además de las intervenciones quirúrgicas que se realizaban en él, tenía como objetivo acoger a los enfermos procedentes del Asilo de San Juan de Dios, de Barcelona, para aprovechar el clima marítimo de Calafell, con la exposición de las llagas de los enfermos al sol y poder beneficiarse del aire yodado del mar. Era la medicina que se aplicaba en aquellos tiempos.

INCAUTACIÓN DE TEMPLOS Y PROPIEDADES.- Este era el ambiente del Sanatorio cuando estalló la guerra civil y se agravó la persecución religiosa a la Iglesia católica, con la incautación de templos, propiedades, centros de enseñanza y hospitales o sanatorios como el de Calafell. El 4 de abril de 1936 (la guerra civil estallaría el 18 de julio), todos los centros de los Hospitalarios de San Juan de Dios radicados en España, recibieron un comunicado del Hermano General que, desde Roma, les exhortaba a ser fieles al servicio de los enfermos y a no abandonar los centros hospitalarios que las autoridades habían incautado. “Estén a la cabecera de los enfermos hasta que las autoridades se encarguen de ellos”, advertía el comunicado.

La incautación se basaba en el texto de la ley de Confesiones y Congregaciones religiosas (mayo de 1933), dictada en ejecución de los artículos 26 y 27 de la Constitución de la Republica, por la cual las propiedades de la Iglesia pasaban a poder del Estado. Por lo tanto, el Sanatorio no podía ser regido por los Hospitalarios; había que transferirlo al Estado y sustituir al personal que estaba al cuidado de los enfermos. En junio del mismo año, el Papa Pío XI hizo pública la encíclica “Directíssima Nobis”, sobre la injusta situación creada en España a la Iglesia católica, a causa de las decisiones tomadas por los Gobiernos de la República.

NOTICIAS ALARMANTES.– Las noticias que iban llegando al Sanatorio eran cada día más alarmantes. El miedo y la angustia eran difíciles de controlar; pero se hacía a base de oraciones, misa diaria, reuniones y la atención amorosa a los enfermos, hasta que las autoridades de la Generalitat se hicieran cargo de ellos. Fieles a las orientaciones de Roma, allí permanecieron, formando piña alrededor de los enfermos, hasta que se hicieron cargo de los niños “las autoridades liberadoras de la ponzoña religiosa”. Y allí se encontraron con el engaño de que “los nuevos cuidadores” les apartaron de sus niños y llevaron a quince de ellos directamente al martirio, por voluntad “democrática” de la izquierda marxista y anarquista catalana.

EL DRAMA DEL SANATORIO.- La persecución religiosa se dejó sentir pronto en Calafell. El 22 de julio era profanada e incendiada la iglesia parroquial. El día 24 llegó al Sanatorio un grupo de inspección oficial que hizo un registro de las instalaciones, advirtiendo que al día siguiente llegarían los nuevos administradores del centro. Al mismo tiempo, el jefe de la expedición anarco-marxista les dice: “Quitaros los hábitos. ¡Que nadie vista hábitos; aquí todos somos iguales!” El día 25, los hermanos pasan la noche y las primeras horas del día celebrando misa y rezando, preparándose para un posible martirio. El día 26, al despertar, los niños enfermos escucharon de los milicianos vigilantes el primer saludo matinal, con el siguiente lema: “No hay Dios”; y les obligaron a responder: “¡Viva el comunismo!”. Los días 27 y 28, los milicianos eliminaron todos los signos religiosos del Sanatorio, y repetían: “Es hora de terminar con ese Cristo”. El día 29 prometen a los hermanos dejarles libres al día siguiente para marcharse a Barcelona para ser expatriados a Francia.

La madrugada del día 30, al celebrar la misa de despedida, el hermano Braulio (hoy, beato), maestro de novicios, dijo en el momento de recibir la comunión: “Tal vez sea la última que recibimos a Jesús bajo estos velos de pan. Avivemos nuestra fe. Pronto, muy pronto, vamos a tener la dicha de verle sin velos, tal como El es; y de poseerle sin temor a perderle. ¡Ánimo y adelante hasta el martirio si es preciso! Jesús os comunicará luz, vida y fortaleza”. Fueron palabras proféticas. Los “nuevos administradores” dejaron en el centro algunos hermanos para que les enseñaran a cuidar de los niños. A mediodía salía el resto en dos grupos, hacia las estaciones vecinas de tren de Calafell y San Vicente de Calders con destino a Barcelona. Una vez salidos del Sanatorio, los nuevos “administradores” se pusieron en contacto telefónico con el Comité revolucionario de Vilanova i la Geltrú, que, inmediatamente, desplazó grupos de milicianos armados en los cruces de caminos para obligar a los religiosos a concentrarse en las estaciones de Calafell y San Vicente de Calders.

Pero en lugar de subir al tren que les dejaría en Barcelona, ya situados en las estaciones para partir, fueron obligados a subir en una camioneta para trasladarlos a El Vendrell, donde fueron expuestos a los insultos y vejaciones del populacho. Concluida la fantochada de El Vendrell, la camioneta encaró la carretera de Barcelona, y a la salida de Calafell, en el lugar denominado “Corral del Rión”, les obligaron a bajar del vehículo y fueron fusilados inmediatamente los quince Hospitalarios de San Juan de Dios: seis eran profesos y siete, novicios. El informe señala que presentaban heridas por arma de fuego en la cabeza y en diversas partes del cuerpo. Eran las cinco de la tarde del 30 de julio de 1936. Esta descripción tan precisa ha sido posible gracias a que uno de los hermanos que viajaba con ellos, de nacionalidad argentina, logró salvar la vida por ser extranjero; pudo presenciar el drama desde la cabina de la camioneta; y dejarlo escrito una vez finalizada la guerra.

HE AQUÍ LAS VICTIMAS

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Esta es la relación manuscrita original de los quince Hospitalarios asesinados en Calafell el 30 de julio de 1936, suscrita por el Ayuntamiento.

1.- BRAULIO MARÍA CORRES DÍAZ DE CERIO, sacerdote profeso, maestro de novicios y consejero provincial, nacido en Torralba del Río (Navarra), el 26 de junio de 1897. Al salir del hospital guía el grupo a la estación de Calafell. Sobre la camioneta les dice: “Hijos míos, nos van a matar; haced un acto de contrición y os voy a dar la absolución”. Les invita a mirar al cielo y a perdonar a sus asesinos. Arrodillado y con las manos juntas, muere diciendo: “Padre, perdónalos, que no saben los que hacen”. Tenía 39 años de edad.

2.- JULIÁN CARRASQUER FOS, superior de la comunidad. Nace en Sueca (Valencia) el año 1881 e ingresa en la Orden en febrero de 1917. Ejerció el servicio hospitalario en varios centros de España. A Calafell llegó un mes antes de la revolución. Al salir del hospital guía al grupo a la estación de San Vicente de Calders. Durante el trayecto entona el “Magnificat”. Al descender del vehículo baja el primero y ayuda a todos. Muere de rodillas, acribillado. Tenía 55 años de edad.

3.- EUSEBIO FORCADES FERRATÉ, nace en Reus (Baix Camp) el año1875; ingresa en la Orden en 1899. Como hospitalario realiza su labor durante 24 años en España y 12 en México. En Calafell era el encargado de la ropería. Antes de salir hacia el martirio lo deja todo preparado, para los enfermos y los religiosos que se quedaban. Durante el trayecto reza sin cesar el rosario. En la ejecución tarda mucho en morir; los milicianos comentaban, malhumorados: “Este perro viejo no muere nunca; tiene siete vidas”. En dos meses iba a cumplir 61 años.

4.- CONSTANCIO ROCA HUGUET, nació en Sant Sadurni de Noia (Barcelona) el año 1895; ingresa en la Orden en 1910. En el verano de 1936 viaja a Calafell, con un grupo de niños pobres enfermos, procedentes del hospital de Barcelona. Fuera del hospital es separado del grupo y, mientras caminaba por la vía del tren, fue ametrallado. Mortalmente herido, murió con el rosario en las manos. Tenía 41 años de edad.

5.- BENITO JOSÉ LABRE MAÑOSO GONZÁLEZ.- Nació en Lomoviejo (Valladolid) el año 1879. Ingresó en la Orden en 1913. Como Hospitalario ejerció en varias comunidades, las últimas Sant Boi y Calafell, donde ejerció como limosnero ejemplar. Al ver la iglesia parroquial de El Vendrell profanada gritó: “Viva Jesús Sacramentado”, lo que le valió insultos y golpes del populacho. En el momento de ser fusilado con los brazos en cruz, exclamó de nuevo: “¡Viva Jesús Sacramentado!”. Tenía 57 años de edad.

6.- VICENTE DE PAÚL CANELLES VIVES.- Nació en Onda (Castellón) el año 1894. Terminado el servicio militar comunicó a sus padres que quería dedicarse a la vida religiosa. Ingresa en los carmelitas, y el año 1926, en San Juan de Dios. Ejerció su servicio hospitalario en varias comunidades. En Calafell se incorpora al servicio de noche del hospital. Juntamente con los demás culmina el mismo destino martirial. Tenía 42 años de edad.

7.- TOMÁS URDANOZ ALDAZ.- Nació en Echarri (Navarra) el año 1903; ingresó en la Orden en 1935. Cumplió el postulantado en Sant Boi, y siguió su formación como novicio en Calafell. Al ser fusilado dio un paso adelante con los brazos en cruz, gritando “Viva Cristo Rey”, que corearon sus compañeros de martirio. Tenía 33 años de edad.

8.- RAFAEL FLAMARIQUE SALINAS.- Nació en Mendivil (Navarra) el año 1903. Renuncia al matrimonio e ingresa en la Orden en 1935. Hace el postulantado en Sant Boi; y en 1936 se encuentra en Calafell, formándose en el noviciado. Convencido de su sacrificio, muere gritando “¡Viva Cristo Rey!” Tenía 33 años de edad.

9.- ANTONIO LLAURADÓ PARISI.- Nació en Reus (Baix Camp) el año 1910. Antes de decidir su futuro visita el Sanatorio de Calafell varias veces y efectúa una peregrinación a la Virgen de Montserrat, dedicada por la vocación hospitalaria. Ingresa en Sant Boi; al estallar la persecución religiosa se hallaba en Calafell, formándose como novicio. Sobrelleva con entereza de ánimo la presencia de los milicianos en el Sanatorio. Muere arrodillado y con las manos juntas. Tenía 26 años de edad.

10.- MANUEL LÓPEZ ORBARA.- Nació en Puente la Reina (Navarra), el año 1913. Ingresó en la Orden en noviembre de 1935. Hace el postulantado en Sant Boi; sólo llevaba cuatro meses en el noviciado de Calafell. Sobrelleva con calma la intolerancia de los milicianos. Acompaña al grupo que se dirige a la estación de Calafell. Muere mártir a los 23 años de edad.

11.- IGNACIO TEJERO MOLINA.- Nació en Monzalbarba (Zaragoza) el año 1961. Ingresó en la Orden en 1935. Hace el postulantado en Sant Boi; sólo llevaba cuatro meses en el noviciado de Calafell. Sabe aceptar su sacrificio y muere un día antes de cumplir los 20 años de edad.

12.- ENRIQUE BELTRÁN LLORCA.- Nace en Vila-real (Castellón) el año 1899; ingresa en la Orden en 1935. Después del postulantado de Sant Boi, pasa al noviciado de Calafell, junto con su amigo Domingo Pitarch. Sale del Sanatorio en el primer grupo que se dirige a la estación de San Vicente. Muere mártir a la edad de 36 años.

13.- DOMINGO PITARCH GURREA.- Nace en Vila-real (Castellón) el año 1909; ingresa en la Orden el año 1935, en el postulantado de Sant Boi, junto con su amigo Enrique Beltrán. Ingresa en el noviciado de Calafell y acepta la persecución. Al caer herido bajo las balas, empapa en su propia sangra el crucifijo y el rosario de llevaba y se lo da a un miliciano rogándole que lo entregue a su madre. Tenía 27 años de edad.

14.- ANTONIO SANCHÍZ SILVESTRE.- Nació en Villamarchante (Valencia) el año 1910; ingresa en la Orden convencido de su vocación, pese al clima antirreligioso dominante. Inicia el noviciado en Calafell en junio de 1936. Se mantiene firme ante la presencia de los milicianos en el Sanatorio. Sale en el primer grupo que se dirige a la estación de San Vicente. Muere gritando “¡Viva Cristo Rey!” a la edad de 25 años.

15.- MANUEL JIMÉNEZ SALADO.- Nació en Jerez de la Frontera (Cádiz) el año 1907; ingresó en la Orden el año 1930, en Cienpuzuelos, de donde salió para reincorporarse a la vida familiar, pero reingresa en 1935. Tras una breve estancia en Sant Boi y Barcelona, se incorpora a Calafell. Los milicianos le proponen para que se quede en el Sanatorio, pero él no acepta. Sale con el segundo grupo, en dirección a la estación de Calafell. Muere mártir a la edad de 28 años.

INHUMADOS EN SANT BOI Y BEATIFICADOS.- Enterrados en dos fosas comunes, en el cementerio de Calafell, pasada la contienda revolucionaria sus restos fueron trasladados al Sanatorio restituido a la Orden, por el régimen del general Franco, y enterrados en una cripta, de donde fueron trasladados a la iglesia del Sanatorio de Sant Joan de Deu, de Sant Boi de Llobregat, el 25 de noviembre de 1972, dedicándoles un altar, renovado recientemente. El año 1948, la diócesis de Barcelona abrió el proceso de su santidad. (Calafell pertenecía entonces a la diócesis barcelonesa). La Iglesia católica los proclamo beatos el 25 de octubre de 1992, hará 25 años, en Roma. El Papa Juan Pablo II, (hoy, Santo) firmo el decreto el 14 de mayo de 1991, en el que se incluyen 69 compañeros de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, inmolados en el resto de España en la misma época.

ASESINADOS EL PÁRROCO, EL ALCALDE Y UN EMPRESARIO.

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Hoja original, donde aparecen las personas residentes en la población que resultaron muertas violentamente, además de los quince hospitalarios.

Con posterioridad a estos lamentables hechos, el día 13 de septiembre de 1936 aparecía asesinado en el cementerio de El Vendrell, mosén JAIME SOLER PUIGVERT, de 60 años de edad, sacerdote, quien tenía a su cargo el oratorio de San Santonio, su cadáver presentaba heridas por arma de fuego en la cabeza y diversas partes del cuerpo. Constan las personas sospechosas de haber participado en el crimen. Obedecen a los apodos “Pitxet”, “Canela”, “El Maleta” y “El Maño”, todos en paradero desconocido. En enero de 1943, los restos de mosén Soler fueron trasladados desde el cementerio de El Vendrell a la capilla de San Pere, donde reposan.

El día 27 del mismo mes y año fue hallado el cadáver de JOSÉ GÜELL PALAU, de 40 años de edad, empresario del restaurante Salomé, alcalde y de derechas, en el lugar denominado “Apeadero de Cubellas”. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego. Aparecen los presuntos autores del crimen, Martín Nomdedeu y Salvador Isern, ambos fusilados. El 20 de enero de 1939 fue hallado el cadáver de BLAS SOLÉ GÜELL, de 37 años de edad, maestro albañil, de derechas, en Juncosa, término de Aiguaviva, con heridas por arma de fuego en la cabeza y el cuerpo. Se ignora quienes fueron sus asesinos.

 DESTRUCCIÓN DE IGLESIAS Y OBJETOS DE CULTO

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En este documento aparece la relación de templos devastados y objetos de culto requisados, profanaciones y otros hechos delictivos.

IGLESIA PARROQUIAL DE LA SANTA CREU.- El templo antiguo es una construcción del románico lombardo, de una sola nave, realizada en piedra sillar, que fue ampliada con otra nave lateral en el siglo XIV. Se mantuvo como iglesia parroquial, hasta 1806, año en que fue bendecido e inaugurado un nuevo templo de estilo neoclásico, cuya construcción se había decidido a finales del siglo XVIII, aprovechando un momento de prosperidad económica. El 15 de julio de 1806 se bendijo con toda solemnidad, habiendo bajado desde la iglesia del castillo al nuevo templo, el “Sant Crist Gros” y la “Mare de Déu de la Cova”, junto con otros santos, y un retablo barroco de San Isidro. La fiesta de inauguración se hizo coincidir con la fiesta mayor del pueblo. Hasta el año 1957 fue parroquia del obispado de Barcelona; después pasó a formar parte del arzobispado de Tarragona, de acuerdo con el Concordato firmado entre la Santa Sede y España en el año 1953.

INFORME DEL PÁRROCO.- Inmediatamente después de la guerra, el obispado del Barcelona envió dos circulares a todas las parroquias, solicitando información sobre aquellos años. La primera abordaba los hechos ocurridos durante la guerra y la persecución, y la segunda se refería al estado en que quedó el patrimonio de la Iglesia en la localidad. El sacerdote que regía la parroquia, Mn. Ramón Brugarolas y Serradora (ejerció como ecónomo de 1933 a 1941), manifestó en su escrito que la iglesia no fue incendiada ni bombardeada; pero fueron destruidos los once (11) altares, los confesionarios, la pila bautismal, el púlpito y treinta (30) imágenes sagradas. Resultó deteriorado el pavimento del templo. Los desperfectos no afectaron a la fábrica, por lo que las paredes no resultaron dañadas y el tejado quedó intacto. Calculó los daños causados en unas 10.000 pesetas de la época. Los feligreses contribuyeron para atender las primeras necesidades del restablecimiento del culto, así como el Ayuntamiento.

El templo estuvo cerrado al culto desde el 22 de julio de 1936 hasta el 5 de febrero de 1939. Durante el periodo republicano no se celebraron cultos ni se administraron los Sacramentos. Los matrimonios se celebraban civilmente, a la espera de legalizar la situación. Una vez acabada la guerra bautizaron a los nacidos durante la contienda. Para restablecer decorosamente el culto fueron necesarias unas 2.000 pesetas. El armonio no sufrió desperfectos. Campanas: sólo respetaron la grande. Todos los ornamentos sagrados fueron quemados y parte de los objetos de culto, destruidos; el resto desapareció sin saber quien se lo apropió; dos cálices y un copón grande que eran de plata, nada más se supo de ellos. En la exposición realizada en el seminario de Barcelona después de la guerra sobre objetos religiosos perdidos, no fue hallado ninguno de Calafell. No obstante, un cáliz de estilo barroco de 1783, que había sido sustraído, así como una custodia de estilo plateresco, fueron localizados en Tarragona en el año 1940, y devueltos a la parroquia. Durante la incautación, el templo fue destinado a almacén y a cuartel. Después de la guerra, el Ayuntamiento y las entidades locales colaboraron en la restauración del mismo.

PROFANACIONES.- Fue profanada la imagen del Santo Cristo con golpes de martillo en la cabeza, con la colaboración de un vecino del pueblo. De las imágenes destrozadas, la del Carmen tenía valor artístico; la de San Isidro tenía valor arqueológico y la de Mare de Déu de la Cova gozaba de gran devoción popular y tenía una cofradía. Todas eran importantes porque eran imágenes sagradas y estaban destinadas al culto de los fieles. Los retablos y las imágenes de talla fueron incendiados. Los vasos sagrados como cálices, copones, cruz procesional, custodia, vera cruz y otros elementos de culto fueron entregados en las Oficinas de los Museos de Tarragona; tenía el recibo de la entrega el Ayuntamiento. Los objetos más valiosos eran dos cálices y un copón “que han desaparecido”. “Las pérdidas generales en la parroquia se calcularon 95.000 pesetas de la época”, según testimonia el sacerdote. Fueron salvados los fondos de las asociaciones, cofradías y fundaciones pías de la parroquia, que ascendían a 200 y 500 pesetas, respectivamente.

EL “VICI DE LA BLASFÈMIA”.- Manifiesta el párroco que antes de la guerra no se produjo ninguna situación de violencia en la parroquia; pero durante el conflicto circularon listas negras de personas que había que eliminar, que eran buscadas y registrados sus domicilios y los de sus allegados. Los altercados fueron provocados, fundamentalmente, por forasteros; los vecinos adoptaron una actitud pasiva. El resultado de las elecciones del 16 de febrero de 1936 fue favorable a Ezquerra Republicana. En el pueblo había dos locales sociales, el de las derechas y el de los republicanos. Nadie molestó al párroco, que huyó con el pasaporte en regla, ni al beneficiado. Después de la guerra, en general, el pueblo vio con buenos ojos el cambio de Régimen. El sacerdote nota que la gente va más a misa y ha descendido el “vici de la blasfèmia”. Todos los que se habían unido en matrimonio civil legalizaron su situación, contrayendo matrimonio canónico, bautizando a los hijos y celebrando sufragios por los fallecidos durante la guerra. En 1941 la parroquia tuvo que pagar una multa de 232,50 pesetas, por haber representado una comedia en catalán.

LIMOSNAS DE AMOR PARA EL SANATORIO.- El sanatorio de San Juan de Dios fue inaugurado por el Rey Alfonso XIII en 1929. Su construcción corrió a cargo de la Orden para acoger a niños con enfermedades respiratorias y óseas. La playa de Calafell, con la que limitaba, es de las más yodadas de la zona y resultaba altamente beneficiosa para los niños. Para su construcción, la Orden vendió una casa en Barcelona y se organizó una colecta popular a través de la radio, por medio de una campaña titulada “Limosna de amor”, que permitió comprar los terrenos y levantar el moderno edificio. El sanatorio se hizo sobre pilares para permitir una total ventilación y que las mareas pasasen bajo el edificio.

Los vecinos de Calafell siempre se identificaron con el Sanatorio sus objetivos solidarios: los hermanos y los niños pobres enfermos. Los pescadores les llevaban cada día cajas de sardinas; muchos vecinos fueron atendidos en él. También se recuerdan las festividades de Navidad y Reyes. Durante muchos años, los programas altruistas del ilustre periodista tarraconense, José Maria Tarrasa, y su inmortal Maginet, a través de Radio Tarragona, ayudaron de forma altruista a los niños del Sanatorio de Calafell, por medio de concursos benéficos que alcanzaron una gran popularidad.

Francesc Basco Gracià. Periodista. Del libro inédito “LA REPRESIÓN DEL FRENTE POPULAR EN TARRAGONA”.

BELLMUNT DEL PRIORAT: QUEMADOS VIVOS POR NEGARSE A FALTAR A SU VOTO

DestacadoBELLMUNT DEL PRIORAT: QUEMADOS VIVOS  POR NEGARSE A FALTAR A SU VOTO

BELLMUNT DEL PRIORAT: LA DESMEMORIA HISTÓRICA

EL CURA PÁRROCO Y SU SIRVIENTA MÁRTIRES DE LA CASTIDAD

FUERON QUEMADOS VIVOS POR NEGARSE A FALTAR A SU VOTO

La inmolación del cura párroco de Bellmunt y su sirvienta, quemados vivos por negarse a faltar a su voto de castidad, es uno de los sucesos más ignominiosos e impresionantes de la persecución religiosa en el Arzobispado de Tarragona, durante la Guerra Civil (1936-1939), de la que ahora se cumplen ochenta años. Hay muy pocos quieren hablar, escribir o publicar estos sucesos espeluznantes, impropios de un ser humano, perpetrados por los sicarios del Frente Popular en Tarragona, apoyados por el “dejar hacer” revolucionario de las autoridades que entonces gobernaban en Cataluña. El cura párroco de Bellmunt del Priorat, el beato Sebastià Tarragó Carré, y su sirvienta, Raimunda Guiamet Abelló, desnudados ambos a la fuerza en el bosque por los milicianos de la CNT, fueron obligados a faltar a su voto de castidad, o pagarlo con sus vidas. Al negarse repetidamente a ello rociaron sus cuerpos con gasolina, les prendieron fuego y les fusilaron.

El estado del orden público en la localidad no tuvo incidencias durante los meses anteriores al Alzamiento; no se registraron disturbios ni atropellos. Las autoridades locales no protagonizaron ningún hecho remarcable. Los dirigentes inspiradores de los altercados fueron, según la fiscalía: Ramón Barceló Cabré, Ramón Barceló Vallvé, José Llebaría, Ramón Pallejá Franquet, Joaquín Perulles, Tomás Gasó Rull, José Sedó Mateu, Tomás Gasó Marco, Ramón Vidal, Domingo Cabré, Tomás Cervera, Tomás Borrás Cases y Esteban Sedó Canapins. La organización de las incautaciones estuvo dirigida por los sindicatos CNT y UGT.

Si bien se organizaron patrullas locales de milicianos, estas actuaron fuera del pueblo; pero protagonizaron registros en las casas de los vecinos no adictos al Frente Popular. En el término municipal de Bellmunt del Priorat no se cometió ningún asesinato; los dos que se registraron fueron perpetrados fuera de la población. Elementos anticlericales de la izquierda, impulsados por el comité local, protagonizaron el vergonzante asesinato del cura párroco y su sirvienta fuera de la población. No se organizaron milicias con destino a los frentes, pero si hubo algunos voluntarios que se enrolaron en el Ejército popular, para el que se hicieron llamamientos de quintas. Como en el pueblo no había cárcel, los presos de derechas fueron internados a otras localidades.

Durante los primeros días del Alzamiento los anticlericales procedieron a la quema del patrimonio artístico y cultural del pueblo. En la iglesia parroquial fue donde se cometieron más atropellos, derrumbando todos los altares y destrozando las imágenes que contenían. Tiempo después se incautaron de varias fincas; las colectivizaron dejando a sus propietarios sin recursos, en un estado verdaderamente lamentable. Era imposible vivir en estas condiciones, porque carecían de recursos para mantener la familia, puesto que nada percibían de los bienes incautados. Asimismo, se apropiaron de las cosechas que guardaban en sus casas.

El 12 de enero de 1939, la población fue liberada por las fuerzas nacionales. Se registraron ligeros combates en las cercanías del pueblo, en los cuales los rojos sucumbieron en las refriegas, abandonando sus posiciones a los nacionales. El vecindario recibió con alegría a los liberadores de la opresión marxista y anarquista. Los dirigentes locales que componían el comité revolucionario y el Ayuntamiento, emprendieron la huida cuando vieron las cosas mal paradas, unos días antes de la liberación.

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INMOLACIÓN DEL CURA PÁRROCO Y SU SIRVIENTA

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Estado número 1: Dos personas residentes en el término municipal, el cura párroco y su sirvienta, fueron muertos violentamente durante la dominación roja.

1.- BEATO SEBASTIÀ TARRAGÓ CARRÉ, de 57 años de edad, cura párroco de Bellmunt, asesinado el 1 de agosto de 1936, en el término municipal de Torroja, cercano a Poboleda. El y su sirvienta perecieron quemados vivos y fusilados. Como personas sospechosas de haber participado en el crimen se cita a Caetano Sancho Florensa, fallecido, y Mariano Gasó Marco, en paradero desconocido. Conducía el taxi en que fueron trasladados hasta Torroja, Emilio Rull Pedret (a) Charlot, de Falset, amigo del sacerdote, que fue quien narró los hechos después de la guerra.

El 22 de julio de 1936, el sacerdote sumió las sagradas formas, revestido de sobrepelliz y estola, acechado por los milicianos. Tres de ellos le advirtieron que si quería salvar la vida tenía que casarse con su sirvienta, Raimunda Guiamet Abelló, una mujer piadosa, casi ciega, que usaba gafas porque sin ellas no veía nada. Mosén Tarragó les contestó: “¡Esto jamás! Hasta ahora he vivido como un buen sacerdote y como tal quiero morir”.

El 1 de agosto de 1936 el comité local pidió un taxi a Falset para efectuar un servicio. El dueño del garaje destinó a Emilio Rull para cumplirlo. Dio la causalidad de que el chofer era amigo del sacerdote y conocido de Raimunda. Llegado a Bellmunt, los del comité le ordenaron trasladar al cura y a su doméstica a Vinaixa, acompañados por dos milicianos de la CNT. En Falset estuvieron parados más de una hora. Mientras, el sacerdote, la sirvienta y el chofer rezaban el rosario en voz baja. Continuaron el camino y a unos dos kilómetros de Poboleda, en el término municipal de Torroja, ordenaron al chofer parar el taxi y al sacerdote y la sirvienta que se apearan. Los dos milicianos de Bellmunt fueron reforzados con otros de pueblos vecinos, tras una llamada telefónica efectuada desde Poboleda. Y se apropiaron de una cajita de huevos que Raimunda llevaba como provisión.

En pleno bosque obligaron al sacerdote y la sirvienta a descender del taxi y caminar hacia un barranco, a unos 150 metros de la carretera. Allí les desnudaron y obligaron al sacerdote a faltar a su voto de castidad con la sirvienta. Ambos se negaron repetidamente y con firmeza; las intentonas de los milicianos resultaron inútiles. Entonces rociaron sus cuerpos con gasolina, les prendieron fuego y luego los asesinaron, echando sobre ellos haces de aliagas. Al final, vaciaron en ellas la cajita de huevos que habían quitado a Raimunda. En el informe del proceso de beatificación del sacerdote fueron calificados por el hermano Donato, vice-postulador de la Causa, “mártires de la castidad”. El chofer, Emilio Rull, fue testigo mudo de estos horripilantes hechos, que testificó después de la guerra. Sus restos fueron enterrados a unos tres kilómetros de Poboleda, en la carretera hacia Solivella. Finalizada la guerra fueron exhumados y trasladados al cementerio de Vinaixa, su pueblo natal, donde fueron inhumados.

El 3 de mayo de 1961 se efectuó el solemne traslado de los restos mortales del beato Sebastià Tarragó desde su sepultura provisional en el cementerio de Vinaixa, a la urna funeraria preparada en la iglesia parroquial de su pueblo natal. El Arzobispado de Tarragona hizo pública una nota, en la que decía: “Sufrió el martirio del fuego por la fe el día 1 de agosto de 1936, después de haber sido objeto de toda suerte de vejaciones físicas y morales. A causa de sus virtudes heroicas ha sido incluido en el proceso de beatificación o declaración de martirio del siervo de Dios monseñor Manuel Borrás Ferré, obispo auxiliar, y de 146 sacerdotes y religiosos mártires de la archidiócesis tarraconense”. Sebastià Tarragó fue beatificado en la antigua Universidad Laboral de Tarragona el 13 de octubre de 2013. Era natural de Vinaixa (Les Garrigues, Lleida). Fue ordenado sacerdote el 19 de septiembre de 1903. Tenía 57 años de edad y llevaba 33 de vida religiosa.

2.- RAIMUNDA GUIAMET ABELLÓ, de 47 años de edad, natural de La Figuera, sirvienta del sacerdote, asesinada el 1 de agosto de 1936, en el término municipal de Torroja, cercano a Poboleda, junto al párroco Sebastià Tarragó. Su cadáver fue quemado junto al del sacerdote. Fue testimonio de los hechos, el chofer, Emilio Rull, que observó desde el coche como prendían fuego a sus cuerpos y los fusilaban. Su hermano Jaime testificó ante el juez el 8 de junio de 1942, corroborando los hechos. El juez de Bellmunt procedió a realizar la inscripción de su defunción el 18 de febrero de 1942, hija de José y de Cándida, “asesinada por la horda roja, siendo quemado su cadáver”. José Maria Sas Secall y José Bartolomé Cabré actuaron como testimonios. Esta inscripción se realizó en virtud de lo ordenado por el Fiscal Instructor de la Causa General en la provincia de Tarragona.

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DEVASTACIÓN DE LA IGLESIA,

INCAUTACIÓN DE FINCAS Y COSECHAS

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Estado número 3: Devastación de la iglesia, destrucción de objetos de culto, retirada de objetos religiosos de los domicilios particulares, incautación de fincas y cosechas de algunos vecinos. El documento está fechado el 14 de octubre de 1940, tiene dos hojas escritas y está firmado por el alcalde y el secretario del Ayuntamiento.

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Del 25 al 30 de julio de 1936, quemaron los altares de la iglesia parroquial y las imágenes de madera, así como la mayor parte de la ropa y los ornamentos de culto. Destruyeron todos los altares y las imágenes que había en el interior del templo, que convirtieron en almacén. Realizaron profanaciones públicas y robaron de los vasos sagrados, la custodia, la cruz parroquial y otros elementos de culto. Las autoridades locales del Frente Popular determinaron la destrucción de las imágenes religiosas que había en las casas particulares, así como estampas, medallas, libros y cuantos objetos religiosos en manos de particulares. Como personas sospechosas de haber participado en estos hechos delictivos se señala a Esteban Sedó Campins, José Sedó Mateu, Domingo Cabré Sentís, José Llebaria Cabré, Tomás Borrás Cases, Joaquín Perulles Marco, Manuela Cubells Montagut, María Sentís Cervera y Tomás Cervera Torné, todos en paradero desconocido. Se hallan internados en la cárcel, Ramón Barceló Vallvé, Tomás Gassó Rull y Jaime Muntané Borrás.

El 10 de septiembre de 1936, incautaron los bienes y frutos de José María Sas Secall, que vivía en el número 3 de la plaza de Bellmunt. Se apropiaron de todas las fincas y casas que poseía en Bellmunt y las fincas de Falset. También se apropiaron de 1.200 Hl. de vino; cuarenta sacos de avellanas; veinticinco de almendras que tenía en el almacén. Le obligaron a firmar dos letras, por valor de 32.000 pesetas sobre la sucursal del Banco de España en Reus, intimidándolo con pistolas. Estuvo amenazado de muerte constantemente, hasta que tuvo que abandonar del pueblo y esconderse. Los del comité le buscaron y le persiguieron para asesinarlo. Como personas sospechosas de haber participado en estos hechos se cita a todos los que formaban parte del comité local y el Ayuntamiento de la villa, todos en paradero desconocido, excepto un tal Depierre, francés, Tomás Gasó Rull y Jaime Muntané Borrás, todos en la cárcel.

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Segunda hoja del Estado número 3,, donde consta la incautación de fincas y el encarcelamiento de veinte vecinos del pueblo, entre ellos nueve mujeres.

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Durante el mes de septiembre incautaron, también, todas las fincas de Rafael Roig Ortembach, domiciliado en Rambla de Cataluña, 89 de Barcelona; Rafael Barril, domiciliado en Félix Pizcueta, 23, 3º, de Valencia; y algunas fincas de Carmen Tarragó, viuda de Peris, domiciliada en Mayor, 36 de Bellmunt. Como responsables de haber participado en las incautaciones se cita a “todos los que constituían el Ayuntamiento y el Comité. Uno de los principales fue Ramón Vidal Bargalló, residente el Bellmunt, así como Tomás Cervera Torné, en paradero desconocido”.

El día 16 de abril de 1938 fueron encarceladas veinte personas de la localidad, – nueve eran mujeres -, todos de derechas, conceptuados como fascistas, la mayor parte estuvieron dos meses en la cárcel. Estos son sus nombres: Isabel Escoda Freixes, casada; Josefina Escoda Freixes, religiosa; Carmen Sas Secall, religiosa; Carmen Tarragó, viuda; Francisca Vallés Muntané, maestra nacional; María Vallés Muntané; María Vallés Bartolomé; Mariana Cabré Rius; Carmen Secall Cabré; Francisco Cabré Sentís; José Maria Secall Iborra; José Cabré Vernet; José Bartolomé Cabré; Antonio Crusat Mas; Miguel Besó Cugat, fallecido; José Abré Vallés, fallecido; Salvador Subirat Sentís; Salvador Bartolomé Cabré; José Sentis Baiges y José Subirat Bartolomé. Como responsables de estos hechos señala a quienes constituían el Comité local, el Ayuntamiento y el juez municipal; pero especialmente estos: José María Llebaria Cabré, Juan Bartolomé Juncosa, el alcalde y principal causante, Tomás Cervera Torné, todos en paradero desconocido; José Sentís Perelló, juez, preso; Ramón Vidal Bargalló, en Bellmunt, y un tal Meroles, fallecido.

 

Francesc Basco Gracià

Periodista. Del libro inédito “LA REPRESIÓN DEL FRENTE POPULAR EN TARRAGONA”

34 personas asesinadas en La Fatarella “salut i anarquia”

Destacado34 personas asesinadas en La Fatarella “salut i anarquia”

ELS FETS DE LA FATARELLA

EL PUEBLO EN MASA SE SUBLEVÓ

CONTRA LA COLECTIVIZACIÓN

 34 PERSONAS PERECIERON FUSILADAS

EL 25 DE ENERO DE 1937

“Els fets de La Fatarella”, ocurridos el 25 de enero de 1937, – en plena Guerra Civil -, tuvieron un eco extraordinario en la Cataluña republicana y en los medios catalanes de la época, en los que se practicaba la censura con descaro y la manipulación informativa con esmero, al grito de “Salut i anarquia”. La mayoría de los payeses de la pacífica y laboriosa villa, hartos de las imposiciones oficiales u oficiosas, a través de los sindicatos y los partidos de izquierdas, respecto a sus propiedades y las tareas agrícolas que debían realizar en ellas, se sublevaron en masa contra la colectivización de sus tierras, que les querían imponer desde las altas esferas, basada en la Llei de Contractes de Conrreu (BOGC de 2 de juliol de 1936) y un decreto de la Generalitat de 24 de octubre de 1936. La consejería de Economía publicaba, periódicamente, en el BOGC las labores que debían efectuar los payeses en sus tierras, por partidos judiciales. Una pequeña muestra: “Partits judicials de Montblanc, Falset, Gandesa i La Serra del partit de Tortosa. Gener: Cereals d’hivern.- Vinya: podar, labor profunda, adobar / Oliveres: recol·lecció / Ametllers: podar / Avellaners: podar rebrots, cavada primera”. (BOGC de 21 de gener de 1937, dies abans de la matança de La Fatarella). Por su parte, la consejería de Cultura impartía cursillos sobre cómo criar animales de corral en casa. (BOGC de 9 de gener de 1937). Sólo faltaba regular la hora en que los payeses debían irse a la cama.

Lo ocurrido en La Fatarella no fue,– como manifestaron aquellos aciagos días los medios “oficialistas” –, un levantamiento de la quinta columna; es decir, los catalanes que apoyaban el Alzamiento nacional. No fue una “sublevación fascista” contra el Gobierno de la Generalitat, como aseguraban muchos medios. Las causas reales de los hechos provenían de profundas divergencias en la apreciación del problema del campo catalán. Una minoría de vecinos pretendía imponer su voluntad a todo un pueblo, alentados por radicales de los pueblos vecinos. Consecuencia: Treinta y cuatro muertos en un solo día, en un pueblo de 2.500 habitantes, son muchos muertos.

El conflicto se generó a raíz de que un grupo de payeses, algunos de ellos forasteros, formaron una colectividad agrícola en el pueblo, compuesta por unas doce familias, a las que se les dotó de la ayuda necesaria para que se desarrollaran. Se les facilitó buena tierra, 23.500 litros de aceite de oliva, 150 cuarteras de avellanas y otros elementos indispensables para que la colectivización naciera con una base sólida. La experiencia fracasó, y entonces, sus dirigentes pretendieron imponer la colectivización de las tierras del pueblo a más de doscientas (200) familias, entre las cuales había arrendatarios y aparceros, muchos de ellos afiliados a la UGT y al PSUC. Esta exigencia provocó la resistencia de la mayoría del pueblo a la colectivización, impulsada por la CNT. Ante esta situación de presión sindicalista dictatorial y antidemocrática, todas las organizaciones locales antifascistas, excepto al CNT, acordaron paralizar durante dos días (cuarenta y ocho horas) todos los trabajos agrícolas en el término municipal, en señal de protesta. Reaccionaron con violencia los de la CNT, a los que se unieron anarcosindicalistas de otros municipios. Así comenzó el conflicto. Fue el pueblo en masa quien se sublevó contra la colectivización de sus tierras, y las presiones continuas sufridas por propietarios y aparceros, con amenazas y allanamiento de moradas.

Cuando la Generalitat tuvo noticia del “levantamiento”, Aurelio Fernández, secretario general de la Junta de Seguridad Interior, y Dionisio Eroles, jefe del servicio de Orden Público, dispusieron el envió de fuerzas para “someter a los rebeldes”. Salieron hacia La Fatarella dos camiones con miembros de las Patrullas de Control, y varios coches de los servicios de Investigación y Vigilancia. Acudieron al pueblo gentes armadas de l’Hospitalet, Gandesa, Móra d’Ebre… Las patrullas instaron a las mujeres y a los niños a abandonar sus casas. Más de 500 personas huyeron del pueblo, mientras los vecinos se oponían a que las patrullas entraran armadas en la villa. Se parapetaron en sus casas y respondieron a la provocación. Unos payeses luchaban contra otros, y llegó el caos, la sangre y los muertos: una feroz “batalla entre germans”. El drama estaba servido: los asesinatos de payeses regaron las calles, las carreteras y el cementerio, en los que perecieron vecinos de uno y otro bando.

Nunca pudieron imaginar que la tan cacareada revolución proletaria, que prometía hacer felices e iguales a todos, les pudiera llevar a la incautación de todos sus bienes y a la miseria más absurda. Una muestra evidente de adonde conducen las coacciones y las imposiciones cuando un grupo radical minoritario pretende dominar a todo un pueblo, por el engaño y la demagogia.

INFOME DE LA GUARDIA CIVIL.- Un informe de la Guardia Civil a la fiscalía de la Causa General, fechado el 29 de enero de 1941, señala que “el carácter de los sucesos ocurridos fue una lucha entre los partidos marxistas de la localidad, sin que se pueda precisar que fuera favorable a ninguno de los Gobiernos nacional o marxista”. Los sucesos ocurrieron por disputarse el predominio de la localidad, entre los diferentes partidos y sindicales de la misma. Esta circunstancia no fue aprovechada por los elementos afectos a la causa nacional para levantarse contra la tiranía roja; fueron motivos económicos los que les llevaron a rebelarse. Respecto a las circunstancias que concurrieron en los asesinatos cometidos, no puede concretarse el fin que perseguían, puesto que entre los elementos de derechas asesinados, también lo fueron tres concejales de significación izquierdista, y otros vecinos de izquierdas. Los elementos derechistas no tomaron parte en dichos sucesos, pero fueron asesinados algunos de esta ideología, entre ellos el cura.

Las represalias se consumaron en saqueos; las fuerzas del orden apresaron 47 personas, afectos a diferentes ideas políticas, y las trasladaron a la Modelo de Barcelona. El presidente, Lluís Companys, visitó a los prisioneros de la “quinta columna fascista” y quedó impresionado al verlos mal vestidos y calzando albarcas. Preguntó: “Aquests són…? Com hem de guanyar la guerra…?”.

SU VOCACIÓN RELIGIOSA.- En 1931, La Fatarella era una población celosa, en su mayoría católica; cumplía el precepto pascual el 60% de la población; recibía el viático el 95% y todos los fieles, la unción de enfermos. Comulgaban unas cincuenta personas los domingos y festivos. Funcionaban dos asociaciones piadosas: el Apostolado de la Oración y las Hijas de María Inmaculada y Santa Teresa de Jesús. Desde el año 1933, fecha en que tomó posesión de la parroquia mosén Rafael Escudé Piñol, funcionaba la Acción Católica, en la rama de jóvenes. Vivía retirado en su pueblo natal, por razones de salud, el que fue párroco de Cabacés (Priorat), mosén José Pascual Masip. Además de la iglesia parroquial, la villa contaba con las ermitas de Ntra. Sra. de la Misericordia, Ntra. Sra. del Carmen, San Francisco Javier y la de San Bartolomé. Nada turbó la vida local hasta julio de 1936 y, especialmente, en enero de 1937.

El carácter de la población era netamente conservador; tenían poco arraigo las ideas marxistas y colectivistas. En las elecciones siempre vencían los partidos de orden. Los elementos extremistas, muy pocos en número pero muy activos, apoyados por quienes ostentaban el poder político en la cabecera de la comarca y en la capital de la provincia, constituyeron el Comité local revolucionario, y alentaron a los descontentos y resentidos a luchar contra el orden establecido y, de manera especial, contra la Iglesia católica.

34 PERSONAS ASESINADAS EL 26 DE ENERO DE 1937

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Relación de personas, residentes en el término municipal de La Fatarella, que durante los gobiernos de los partidos integrantes del Frente Popular fueron muertas violentamente. El documento está suscrito por el Ayuntamiento de la villa, de puño y letra, el 8 de noviembre de 1940, por el alcalde, Andrés Font, y el secretario del Ayuntamiento, firma ilegible. Las víctimas de filiación política izquierdista fueron fusiladas a causa de las luchas intestinas mantenidas entre los partidos y sindicatos; no porque realizaran ningún acto a favor del Alzamiento nacional. (Se han consultado 231 documentos del Archivo Histórico Nacional; entre ellos, declaraciones de los familiares de las víctimas).

1.- JOSÉ PASCUAL MASIP, natural de La Fatarella, de 66 años de edad, sacerdote, hijo legitimo de Ramón Pascual y Francisca Masip, asesinado el 26 de enero de 1937 en la calle Alta de la población, delante de Ca l’Arany. Fue enterrado en la fosa común, donde fueron sepultados los treinta y cuatro vecinos ejecutados aquel mismo día, cerca de la ermita de la Misericordia. Por ser hijo del pueblo o por su avanzada edad vivió tranquilamente en la localidad con su familia, hasta la fatídica fecha. Ese día, un grupo de milicianos le obligaron a que les acompañara, prometiéndole que no le pasaría nada. Les siguió sin ofrecer resistencia y hablando con sus verdugos, a quienes dijo expresamente que les perdonaba.

2.- FRANCISCO BALSEBRE LLOP, natural de La Fatarella, de 35 años de edad, hijo legitimo de Ramón Balsebre y María Teresa Llop, casado con María Pascual Berengué, labrador, de derechas, asesinado el 26 de enero de 1937 en la calle Solá de esta población, por vecinos del pueblo. Según declara su esposa ante el juez, a las dos de la madrugada unos desconocidos les obligaron a levantarse y abrir la puerta de su casa, acompañados por Andrés Blanch Llop (a) “Doño”, que fue quien le obligó a abrir la puerta, los cuales hicieron un registro y se llevaron a su marido. El pastor que tenían, le confesó que José Gironés Pellisa le había dicho: “Dile a tu amo (Francisco Balsebre) que el año que viene no cogerá él las olivas de esta finca”. José Gironés “se ocultaba de ellos, a pesar de haber sido siempre amigos y vecinos de una finca”. Dejó viuda y dos hijos, José y Raimunda, de once y cinco años de edad, respectivamente.

3.- RAMÓN BASCO BALSEBRE, natural de La Fatarella, de 54 años de edad, hijo legitimo de Francisco y Matilde, propietario, afiliado al Frente de Orden, casado con Raimunda Pascual Berengué, asesinado el 26 de enero de 1937 frente al número 5 de la calle Alta. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego. Detenido en su domicilio por anarcosindicalistas del pueblo. Fue conducido al colegio de las Hermanas de la Consolación y trasladado a la ermita de la Misericordia, cercana al cementerio. Dejó viuda y un hijo, Francisco, de 16 años de edad.

4.- FRANCISCO GARCÍA SERRANO, natural de Corbera d’Ebre (Terra Alta) y vecino de La Fatarella, de 82 años de edad, propietario, de derechas, asesinado el 26 de enero de 1937, de madrugada, en la calle Villalba, por forasteros desconocidos, que penetraron en su casa y le obligaron a levantarse de la cama. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego y fue trasladado al cementerio. Hijo legítimo de Joaquín y de María, viudo, casado en segundas nupcias con Magdalena Llop; no dejó hijos. Su sobrino, José García Roca, declaró ante el juez.

5.- ANDRÉS BALSEBRE BALSEBRE, natural de La Fatarella, de 32 años de edad, concejal del Ayuntamiento, afiliado el Frente de Orden. Fue detenido por los anarcosindicalistas en la calle Misericordia, 22 y asesinado el 26 de enero de 1937. Su cadáver fue hallado en el lugar denominado “Coll de Eres”; presentaba heridas por arma de fuego Hijo legítimo de Francisco y de Mariana; casado con Francisca Escolá Cervelló. Dejó esposa y dos hijas, Francisca y Teresa, de cuatro y un años de edad, respectivamente.

6.- FRANCISCO SEGURA JUAMOT, natural de La Fatarella, de 40 años de edad, labrador, afiliado al Partido Tradicionalista. Fue detenido por Andrés Suñé Cabús, en la calle San Antonio, y allí mismo pereció asesinado el 26 de enero de 1936 por unos forasteros, según declara su madre, Josefa Juamot Diego. También presta declaración su esposa, que responsabiliza del asesinato de su esposo a Andrés Suñé Cabús (Buli), “que lo hizo matar, y a todos los de la FAI en general”. Declara que ha sido amenazada muchas veces por las mujeres de la FAI, y en particular por la esposa de Juan Rius Ruana, “que tres meses antes de la muerte de su esposo, ya le dijo que lo matarían”. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego. Hijo legítimo de Ramón y de Josefa, Casado con María Fucho Benaiges; dejó tres hijos, José, Ramón y Domingo, de quince, doce y seis años de edad, respectivamente.

7.- FRANCISCO VAQUÉ DESCARREGA, natural de La Fatarella, de 60 años de edad, labrador, de derechas, asesinado el 26 de enero de 1937, por anarcosindicalistas, en propio domicilio de la calle San Marcos, 11, mientras los elementos revolucionarios sitiaban la población. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego en todo el cuerpo. Hijo legítimo de Rafael y de María. Casado con María Ruana Rius. Dejó dos hijos, Ricardo y Rafael, de veintinueve y veinticinco años de edad, respectivamente.

8.- CIRILO CABÚS COLAT, natural de La Fatarella, de 24 años de edad, albañil, miembro de Acción Católica. Fue detenido por José Blanch Anguera, según la declaración de su padre, José Cabús Anguera, y un individuo apodado    “Potes d’Espart”, en la calle Misericordia, 73. Fue conducido a la carretera de Ascó a Flix, en unión de otros vecinos, donde fueron asesinados el 26 de enero de 1937. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego. Hijo legítimo de José y de María, soltero.

9.- RAMÓN PASCUAL SUÑÉ, natural de La Fatarella, de 64 años de edad, labrador, afiliado al Frente de Orden. Fue detenido por indicación de Pedro Ruana Descarrega (a) “Naroz” y asesinado el 26 de enero de 1937 en la carretera de Flix, junto a otros seis vecinos, por forasteros desconocidos. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego. Participó en el crimen un sujeto apodado “Serenet”, vecino de Ascó, acompañado de otros forasteros, según declara su esposa. Hijo legítimo de Antonio y María, casado con Josefa Arnau Pey. Dejó tres hijos, Antonio, Sebastián y Llorenç, de treinta y tres, veintinueve y veintiséis años de edad, respectivamente.

10.- JOSÉ BLANC DESCARREGA, natural de La Fatarella, de 48 años de edad, labrador, de derechas, asesinado el 26 de enero de 1937 en la carretera de Ascó a Flix. Fue detenido por anarcosindicalistas cuando regresaba del campo, en su propio domicilio. Fue conducido a un pajar de las afueras de la población y después trasladado en un camión a la carretera de Ascó a Flix, donde fue hallado su cadáver con heridas por arma de fuego. Hijo legítimo de Juan y de Francisca. Casado con Carmen Gironés Más. Dejó tres hijos, Juan, Ramón y José, de veintidós, diecinueve y dieciséis años de edad, respectivamente.

11.- JOSÉ RUANA CERVELLÓ, natural de La Fatarella, de 23 años de edad, labrador, miembro de Acción Católica. Fue detenido por anarcosindicalistas y asesinado el 26 de enero de 1937 en la carretera de Flix, siendo conducido en un auto junto con otros vecinos. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego. Hijo legítimo de Francisco y de María, que es quien realizó la declaración ante el juez; soltero.

12.- ANDRÉS LLOP COLAT, natural de La Fatarella, de 56 años de edad, labrador, de derechas, asesinado el 26 de enero de 1937 en Corbera d’Ebre (Terra Alta). Su esposa declaró ante el juez, el 23 de abril de 1938, que lo apresaron los anarquistas; pero pudo escaparse y se dirigió a Corbera d’Ebre, donde fue apresado de nuevo y asesinado por un tal “Calvari”, después de consultarlo con los anarquistas de La Fatarella. Hijo legítimo de Francisco y de Madrona. Casado con Ramona Gironés Miró. Dejó cuatro hijos, Francisco, Madrona, Ramona y Rosa, de 26, 28, 24 y 16 años de edad, respectivamente.

13.- JOSÉ MONREAL GIRONÉS, natural de La Fatarella, de 38 años de edad, propietario, de derechas, asesinado el 26 de enero de 1937 en la calle San Antonio, número 11, por anarcosindicalistas. Presentaba heridas por arma de fuego. Hijo legítimo de José y de María. Casado con María Pascual Llop. Dejó cuatro hijos, Raimunda, Juan, Teresa y María, de ocho, seis, cuatro y dos años de edad, respectivamente.

14.- JOSÉ BLANCH GIRONÉS, natural de La Fatarella, de 45 años de edad, propietario, afiliado al Frente de Orden. Fue detenido por anarcosindicalistas forasteros en la calle de la Fuente, núm. 2 y asesinado el 26 de enero de 1937 en la calle San Antonio, en el domicilio del vecino Rafael Suñé Gironés, según declaró su esposa. Presentaba heridas por arma de fuego. Hijo legítimo de Esteban y María Teresa. Casado con Anselma García Blanch, sin haber dejado hijos.

15.- JOSÉ MASIP GIRONÉS, natural de La Fatarella, de 25 años de edad, sacerdote, vecino de Móra la Nova (Ribera d’Ebre), asesinado el 26 de enero de 1937 en el término municipal de Móra la Nova, por forasteros desconocidos. Hijo legítimo de Ramón y de Ramona.

16.- JUAN ANGUERA CUGAT, de 18 años de edad, labrador, de izquierdas, asesinado el 26 de enero de 1937 en la calle del Solá, por forasteros desconocidos.

17.- JOSÉ CUGAT RUANA, de 34 años de edad, labrador, de izquierdas, asesinado el 26 de enero de 1937 en la carretera de Ascó (Ribera d’Ebre), por forasteros desconocidos.

18.- FRANCISCO RUANA VAQUÉ, natural de La Fatarella, de 52 años de edad, labrador, de izquierdas, asesinado el 26 de enero de 1937 en la calle Baja. Su esposa, Magdalena Cugat Arnau, declara ante el juez que su marido “salió de casa el 25 de enero de 1937 y no volvió a verlo”. Asegura que lo mataron Pel de Ascó y Santamaría, que estaban con Ramón Cugat y José Mola. Dice que Juan Rius Ruana (Buli) le dijo el día anterior que “ella tendría el mismo fin que la “Fiestera”, y que el y su esposo ya no se hablarían más”. Se queja de que era amenazada constantemente por las mujeres de la FAI. Y que, después de muerto su esposo, y ya en el cementerio, Felipe Gironés Monreal y José Llop Masip descargaban sus pistolas sobre su cadáver. Declara que los hermanos Ramón y Francisco Gironés Arnau (Guixos), “gritaban aquel día por las calles que tenían que matar a todos los hombres, que sólo tenían que quedar los de la FAI. Oyó también que la esposa de Ramón Gironés, Rosa Rocamora Ruana, le decía a otra “que ella (Magdalena Cugat) sería la primera mujer que se fusilaría”.

19.- ANDRÉS RUANA CERVELLÓ, natural de La Fatarella, de 44 años de edad, labrador, de izquierdas, asesinado el 26 de enero de 1937 en la calle Prades. Su esposa, Josefa Vilanova Pellisa, declara ante el juez y culpa del asesinato de su marido a Francisco Monreal Descarrega y Antonio Pascual Cugat (Paulo), “el primero, por haberlo hecho matar, y el segundo fue el que condujo a los asesinos a su casa, entre los cuales conoció a un tal Martí, de Mora la Nueva”. Que después fue amenazada por un tal Cacho, “y le dijo que se alegraba de la muerte de su marido”.

20.- FRANCISCO RUANA LLOP, natural de La Fatarella, de 48 años de edad, labrador, de izquierdas, asesinado el 26 de enero de 1937 en la calle Alta. Su esposa, María Rocamora Ruana, declara ante el juez y culpa del asesinato a Andrés Llop (Botón) y Pedro Ruana (Narós), “que lo hicieron matar” y a “Pel de Ascó”, “que lo mató junto con “Serenet”, de Ascó”.

21.- JOSÉ DESCARREGA LLOP, natural de La Fatarella, de 46 años de edad, labrador, de izquierdas, asesinado el 25 de enero de 1937 en la calle Misericordia. Su esposa, Guadalupe García Llop, declara ante el juez que “a su esposo lo mató José Santamaría”. La noche anterior a su muerte, su esposo le confesó que Juan Rius Ruana (Buli) le había dicho aquella misma tarde “que sería el primero en morir cuando ellos pudieran imponerse, como así fue”. Dice que el día 26 del mismo mes se encontró con Francisco Gironés Arnau, el cual le dijo: “¿Te mataron al marido? Bien te está; todos debían haber muerto; aquí no ha de triunfar más que la FAI”. Que Trinidad Portello, vecina suya, “ha dicho muchas veces a sus niñas que ellas y su madre debían tener el mismo fin que su padre”.

22.- JOSÉ PASCUAL SUÑÉ, natural de La Fatarella, de 64 años de edad, comerciante, de izquierdas, asesinado el 26 de enero de 1937 en el cementerio, por forasteros desconocidos.

23.- JOSÉ MARÍA BARDENY MÁS, natural de La Fatarella, de 28 años de edad, albañil, de izquierdas, asesinado el 26 de enero de 1937. Su esposa, María Pascual Cugar, declara ante el juez y culpa del asesinado de su esposo “a todos los de la FAI”, pero de manera especial a Juan Rius Ruana, Felipe Gironés Monreal y Miguel Ribes, “especialmente estos dos últimos, que fueron sus asesinos”. Dice que siempre y aún ahora “ha sido amenazada por las mujeres de la FAI, y que hasta el 4 de mayo llegaron a apuntarle con las armas “Cadro” y “Pataques”, amenazándola que “cuando volvieran a mandar los de la FAI, ella sería la primera víctima”. Confiesa que la esposa de Miguel Ribes, la noche del primero de abril, cuando entraban las tropas de Franco, creyendo que eran los de la FAI, llamó a su puerta vestida de hombre (miliciana) para que la asesinaran, acompañada de miembros de la FAI. Menudo chasco.

24.- JOSÉ PELLISA VAQUÉ, natural de La Fatarella, de 34 años de edad, labrador, de izquierdas, asesinado el 26 de enero de 1937 en el cementerio. Su madre, Manuela Vaqué Alfonso, declara ante el juez y culpa del asesinato de su hijo a Andrés Suñé (Buli) y Juan Rius Ruana. Que Miguel Ribes “fue con una bomba en la mano a buscar a su hijo a casa, aunque este había salido”. Y culpa, en general, a todos los de la FAI, “pues ellos mismos le dijeron que entre todos lo habían hecho”, según le confesó Jaime Suñé Clúa.

25.- JOSÉ CUGAT DESCARREGA, natural de La Fatarella, de 54 años de edad, labrador, de izquierdas, asesinado el 26 de enero de 1937 en el cementerio. Su esposa, Francisca Descarrega, declaró ante el juez culpando del asesinato a Andrés Suñé (Buli), “que lo hizo matar y a Pel de Ascó, que lo mató”. Lo sabe cierto porque su hijo estaba con su padre cuando ocurrieron los hechos. Después de muerto, una vecina le dijo que “ojalá lo hubieran matado treinta años más pronto”.

26.- PEDRO SUÑÉ SANS, natural de La Fatarella, de 36 años de edad, labrador, de izquierdas, asesinado el 26 de enero de 1937 en el cementerio. Su esposa, María Vaqué Giral, declara ante el juez y culpa del asesinato de su esposo a Juan Rius Ruana (Buli), a la nuera de la casa “Curt de Pavet”, que le habían dicho que “le tirarían cinco tiros a la cabeza”. Y que “cuando lo llevaron al cementerio a matarlo, iba el hermano y la esposa de los nombrados, cogiéndole del brazo y del otro iba cogido por Andrés Blanc (Doño)”. Que le dijeron a su suegra que “cuando volviera la revuelta él mataría a todos los de su casa”; y que el viejo de “Curt del Pavet” le dijo a su suegra “que la mataría a cuchilladas”. También fue amenazada por Rosa Vaqué Vilanova, cuyo esposo y cuñado, Felipe Gironés, intervinieron en el asesinato, según dice.

27.- RAFAEL CUGAT RIUS, natural de La Fatarella, de 27 años de edad, labrador, de izquierdas, asesinado el 26 de enero de 1937 en la carretera de Flix, por forasteros desconocidos.

28.- LUÍS DESCARREGA CUGAT, natural de La Fatarella, de 18 años de edad, labrador, de izquierdas, asesinado el 26 de enero de 1937 en la carretera de Flix, por forasteros desconocidos.

29.- AGUSTÍN GIRONÉS BOADA, natural de La Fatarella, de 18 años de edad, de izquierdas, asesinado el 26 de enero de 1937 en la carretera de Flix, por forasteros desconocidos.

30.- MIGUEL BLANCH LLOP, natural de La Fatarella, de 38 años de edad, labrador, de derechas, asesinado el 26 de enero de 1937 en la carretera de Flix Ascó. Hijo legítimo de José y de Francisca. Casado con Carmen Pascual Rocamora. Dejó dos hijos, Josefa y Ramón, de seis y tres años de edad, respectivamente. Su padre, José Blanch García, declara ante el juez el 22 de abril de 1938, que su hijo “fue asesinado por elementos anarquistas forasteros, que en el referido día se apoderaron de la población”. Señala como inductor moral del asesinato al vecino José Gironés Llop, “que fue quien le escogió para subirlo al camión en el que fueron transportados todos los que fueron fusilados en el mismo lugar”.

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31.- JOSÉ PASCUAL PUJADES, natural de La Fatarella, de 38 años de edad, labrador, afiliado al Frente de Orden. Fue detenido por los anarcosindicalistas en Flix y asesinado el 26 de enero de 1937 en la carretera de Ascó, en el lugar denominado La Pedrera. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego. Su esposa declaró ante el juez que su esposo fue a Flix el 25 de enero, donde lo detuvieron; de Flix telefonearon al Comité de La Fatarella “para ver lo que tenían que hacer con él”. Cuando lo tenían detenido se presentó José Llop Gironés, natural de La Fatarella y vecino de Flix, el cual lo trató de fascista y lo maltrató de palabra. Pese a todo, los de Flix querían trasladarlo a La Fatarella; pero al enterarse el Comité local telefoneó a los de Flix, donde estaban “Botón” y Antonio Borrell, para que fuera asesinado antes de llegar a La Fatarella, como así lo hicieron. Quienes lo mataron fueron José Gironés (Pel) y Miguel Martí Altadill (Serenet). La misma declaración presta Dolores Blanch Pascual, viuda de José Suñé Cervelló, al cual asesinaron junto a José Pascual Pujades. Era hijo legítimo de Ramón y de María. Casado con Teresa Llop Vives. Dejó una hija, llamada María, de ocho años de edad.

32.- JOSÉ SUÑÉ CERVELLÓ, natural de La Fatarella, de 38 años de edad, labrador, de izquierdas, asesinado el 26 de enero de 1937 en la carretera de Ascó, por forasteros desconocidos.

33.- JOSÉ ALBISÓ LLOP, natural de La Fatarella, de 17 años de edad, labrador, de izquierdas, asesinado el 26 de enero de 1937 en la calle del Solá, por forasteros desconocidos.

34.- CAYETANO PASCUAL CUGAT, natural de La Fatarella, de 17 años de edad, labrador, de izquierdas, asesinado el 26 de enero de 1937 en la calle del Solá, por forasteros desconocidos.

MOSÉN MASIP GIRONÉS.- Otro sacerdote, hijo de la villa, que también pereció asesinado fue mosén José Masip Gironés, Era coadjutor de Móra la Nova cuando comenzó la persecución. Un grupo de anarquistas, reunidos en un bar, acordaron que había que eliminar al “vicari”. Sabedores del siniestro propósito, amigos y familiares le aconsejaron que se alejara de la población. Para facilitarle la huida, le prepararon una barca a orillas del Ebro; pero él la rechazó, y les dijo: “Mi misión, en este momento, es estar a vuestro lado”. La noche del 27 al 28 de julio de 1936, unos milicianos llamaron a la puerta de su domicilio, lo arrancaron de los brazos de sus padres y se lo llevaron en un coche en dirección a Tivissa. Pararon el vehículo en la partida del “Molló”. Lo maltrataron terriblemente y le arrancaron los ojos en vivo. Tuvo el coraje de decir a sus asesinos que les perdonaba, y añadió: “Mi sangre será semilla de otros cristianos, que amarán a Dios y trabajarán por la salvación de las almas”. Le instaron a ponerse de espaldas para rematarlo, y él replicó: “Los que mueren por Dios, mueren de cara”.

FLORES, MÚSICA Y BANDERAS.- En el capítulo de muertos, hay que añadir a FRANCISCO CANO Y FORTUNATO BUSTICO, miembros de las Patrullas de Control, y un camarada de Flix, que actuaron en La Fatarella y encontraron la muerte en lucha con los vecinos. Ambos recibieron un emotivo homenaje póstumo en Barcelona, con los féretros envueltos en banderas de la CNT cubiertos de flores y llevados a hombros de sus compañeros. Formaban parte de la comitiva las bandas de música de la CNT-FAI, la del Partido Federal Ibérico y la del POUM. Además, en la refriega del día 26 hubo que lamentar cinco heridos, que colaboraron con los Guardias de Asalto para restablecer el orden. Ni las 34 víctimas de La Fatarella, ni los sacerdotes inmolados tuvieron una despedida tan emocionante… Fueron enterrados en una fosa común, sin flores música y banderas, y sin la presencia y el cariño de sus familiares. Esa era la “filosofía democrática” oficial u oficiosa de aquella época.

En otro documento aparece una diligencia, en la que se hace constar que, en la relación adjunta, consta la anotación “derechas” o “izquierdas” en cada víctima, porque muchas personas eran adictas o pertenecían a algún partido o sindicato, de izquierdas o de derechas, “ya que su muerte fue debida a luchas intestinas entre los partidos”, como queda atestiguado en el sumario.

SEIS VECINOS DE ASCÓ FUSILADOS EN CAMPOSINES

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El 15 de septiembre de 1936 fueron hallados en la carretera de Alcolea, partida Camposines, del término municipal de La Fatarella, los siguientes cadáveres, todos con heridas por arma de fuego, de personas naturales o vecinos de Ascó:

1.- JOSÉ ANGUERA GRAU, de 50 años de edad, propietario, católico, sin cargo público.

2.- JAIME SERRANO GRAU, de 52 años de edad, propietario, católico, sin cargo público.

3.- JOSÉ ANTONIO JORDÁ MASIP, de 38 años de edad, propietario, de derechas, sin cargo público.

4.- JOSÉ LUIS JORDÁ MASIP, de 42 años de edad, propietario, de derechas, sin cargo público.

5.- JAIME RIBES MAÑÁ, de 53 años de edad, recadero, de derechas, concejal del Ayuntamiento de Ascó.

6.- JOSÉ CUBELLS MIRÓ, de 46 años de edad, secretario del Ayuntamiento de Ascó.

Todas las víctimas presentaban heridas por arma de fuego. Los cadáveres fueron inhumados en el cementerio de La Fatarella, pero no consta su inscripción en el Registro Civil porque fue destruido posteriormente por las hordas marxistas. Tampoco existen indicios de la participación que pudieron tener en los crímenes Ignacio Borrell Ribes, José Más Bel y el apodado “Barrina”, pues eran personas desconocidas en La Fatarella.

María Ripoll Ginchauma, de 35 años de edad, viuda, natural de La Bisbal (Girona), de profesión jornalera, denuncia ante la fiscalía de Barcelona el 12 de marzo de 1943, que su esposo MELITÓN QUERALT GASSOL, de profesión jornalero, de 33 años de edad, fue asesinado el 28 de octubre de 1936, en el momento en que intentaba pasarse a las fuerzas nacionales en el frente de La Fatarella, según declaración de soldados que lo presenciaron y sobrevivieron. Su cadáver no fue hallado.

DEVASTACIÓN DE LA IGLESIA, LA ERMITA DE LA MISERICORDIA, SAQUEOS Y VOLADURA DE VIVIENDAS.

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1º.- 26 de julio de 1936: Fue destruida toda la ornamentación interior de la iglesia parroquial; o sea, imágenes, altares y objetos destinados al culto católico. Obligaron a jóvenes de Acción Católica, bajo amenazas, al desmantelamiento de los lugares de culto. Sólo se salvó una casulla. Desaparecieron un copón y dos cálices, y robaron todas las campanas menos una.

2º.- Igualmente fue destruida la ermita o santuario de Ntra. Sra. de la Misericordia, con las imágenes, altares y objetos destinados al culto católico.

3º.- En la misma forma, fueron destruidos todos los demás edificios destinados al culto católico que existían en aquella fecha en el término municipal. Quemaron el archivo parroquial. Sólo se salvó un tomo de defunciones, un índice general desde 1864 y dos libros de testamentos. Se incautaron de la casa abadía, convirtieron la iglesia en almacén y garaje. Y la ermita de la Misericordia la destinaron a cárcel y puesto de observación. Estos inmuebles eran propiedad del obispado de Tortosa.

Personas sospechosas de participación en los delitos: El Comité local revolucionario, presidido por Andrés Llop Blanc (a) Boton, acompañado de Ramón Cugat Moragrega, Emilio Pascual Solá, Agustín Gironés Doménech, Arturo Fernández Masip y Ramón Descarrega Cugat. Obligaron al vecindario a tomar parte en la destrucción de las imágenes y demás objetos, que fueron trasladados a las afueras de la población.

4º.- El 25 y 26 de enero de 1937, fueron saqueados los domicilios particulares de las personas que se relacionan, a los cuales se les colectivizaron las haciendas y les incautaron sus bienes, teniendo que ausentarse de la población para no ser víctimas de las hordas anarquistas sindicalistas. Señala como personas perjudicadas a José Llambrich Amposta, José Cugat Amposta, Francisco Balsebre Gironés, José Escolá Cervelló, Francisco Font Gironés, José María Gironés Piñol y José Ardévol Roselló. Tomaron parte en los hechos todos los dirigentes anarcosindicalistas de la población: Andrés Llop Blanch, Ramón Cugat Descarrega, Pedro Ruana Descarrega, Francisco M. Monreal y Miguel Gordó Ribes.

5º.- Antes de abandonar los rojos la población, a mediados de noviembre de 1938, volaron los domicilios o casas particulares de las personas que se relacionan: Francisco Llop Llop, Juan Llop García, José Blanch Llop, Sebastián Cabús Rocamora, Francisco Llop Cabús, José Balsebre Rius, Andrés Pascual Ferré, Salvador Descarrega Cugat, Jaime Rius Sastre y José Cugat Jornet.

José Balsebre formula una denuncia, escrita en su puño y letra, en la que manifiesta que el 12 de agosto de 1936, “Choit” y “Botón” le obligaron a entregar cien pesetas; el 18 del mismo mes, le obligaron a entregar 500 pesetas; el 26 de enero de 1937 fueron a su casa “Pataques” y “Choit”, en compañía “de unos criminales de Ascó, y me robaron 250 kilos de tocino, todos los embutidos, dos bacalaos grandes y diez gallinas”. “Otro día vino “Botón”, con los mismos criminales de Ascó, y me robaron el tocino y lo demás; también me robaron tres sacos de grano de almendra. Al cabo de unos días, “Choit” y “Botón” me obligaron a entregar en la Casa de la Villa 200 pesetas, que dijeron que eran para enviarlas a los del “frente”.

Francesc Basco Gracià. Periodista. (Del libro inédito “La represión del Frente Popular en Tarragona”)

VALLS: TEMPLOS Y CONVENTOS DEVASTADOS POR LOS SICARIOS DEL FRENTE POPULAR

DestacadoVALLS: TEMPLOS Y CONVENTOS DEVASTADOS POR LOS SICARIOS DEL FRENTE POPULAR

VALLS: LA DESMEMORIA HISTÓRICA

TEMPLOS Y CONVENTOS DEVASTADOS POR LOS SICARIOS DEL FRENTE POPULAR

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Estado número 3: Se relata la destrucción de iglesias de la ciudad y objetos de culto, profanaciones, saqueos y otros hechos delictivos, excluyendo los asesinatos, que se relacionan en el Estado número 1.

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 La ciudad de Valls es patria de eximios artistas como los hermanos escultores Francisco y Luís Bonifaz y el pintor mosén Pons. En las iglesias y capillas del municipio había un conjunto de admirables monumentos barrocos, que hicieron de la ciudad el centro más importante del Arzobispado de Tarragona, por lo que se refiere a representaciones artísticas de los siglos XVII y XVIII. El desastre ocasionado por la persecución religiosa, desencadenada por los sicarios del Frente Popular, con la destrucción de templos y la quema de imágenes sagradas, tomó aquí proporciones extraordinarias, tanto por el número como con la cantidad de los retablos y escultoras destruidos. Sólo fragmentos de retablos, relieves, imágenes y lienzos pudieron escapar de la acción destructora de los revolucionarios anticlericales, apoyados, sin duda, por quienes gobernaban Cataluña en aquellos azarosos tiempos.

Esas autoridades “tan democráticas y liberales”, a las que hoy levantan “monumentos” y convierten en “mártires”, fueron las que suprimieron el día de NAVIDAD (ver GOGC diciembre de 1936)) y convirtieron el día de REYES en la “setmana dels infants” (ver DOGC enero 1937). No contentos con ello, cambiaron los nombre de Santos de todos los municipios de Cataluña (ver DOGC enero de 1937). Por ejemplo, Santa Coloma de Queralt se convirtió en Queralt de la Conca; Sant Carles de la Ràpita, en La Ràpita, y así sucesivamente. Se cumplen OCHENTA años y los medios escritos y audiovisuales lo ignoran, lo pasan por alto; están aquejados de una preocupante “sordera” o padecen una “ceguera” que cualquier médico calificaría de “preocupante”.

Pero volvamos al patrimonio artístico y cultural de Valls:

+ IGLESIA DE SAN ANTONIO ABAD (Sant Antoni Abat).                       

El templo fue asaltado y devastado. Las imágenes y los ornamentos sagrados fueron sacados del templo e incendiados en el Paseo de la Estación. El edificio fue convertido en depósito de objetos procedentes de los edificios destruidos. Desaparecieron todos los retablos y el mobiliario de culto. Terminada la guerra civil, se recuperaron algunas piezas de orfebrería litúrgica.

+ IGLESIA DE SAN FRANCISCO (Sant Francesc).

Fue asaltada y devastada; sus imágenes y ornamentos sagrados, incendiados en el Paseo de la Estación. En el incendio perecieron varios retablos, entre ellos uno de la Virgen de la Victoria, con imagen y relieves de Luís Bonifaz; el de San Antonio y el de la Dolorosa, con telas de algún mérito; y, además, el Cristo de la Hermandad. Se salvó una imagen gótica, venerada como Santa Lucía, y otra de Santa Rita, en madera policromada. El templo fue habilitado como almacén agrícola.

+ IGLESIA DE NTRA. SRA. DEL LLADÓ

Sus imágenes y ornamentos sagrados también fueron quemados en el Paseo de la Estación. La Santa Imagen del Milagro, escultura gótica de la primera mitad del siglo XIV, se salvó al igual que el panteón de don Javier de Castaños, vencedor de la Batalla de Bailén. El templo fue saqueado y habilitado como comedor para refugiados.

+ IGLESIA DE SAN ROQUE (Sant Roc).

El templo, edificado en 1600, fue saqueado, sus imágenes y ornamentos sagrados, quemados y los retablos, destruidos e incendiados. En él se veneraba el cuerpo de San Severo, mártir, traído de Roma. La ciudad poseía en sus iglesias y capillas un conjunto admirable de monumentos barrocos, que hacían de ella el centro más interesante del arzobispado en representaciones artísticas de los siglos XVII y XVIII. El desastre ocasionado tomó proporciones extraordinarias e irreparables en los aspectos cultural y artístico. Además, el templo contenía un retablo y cuatro cuadros en sus muros.

+ IGLESIA Y CONVENTO DE LAS MONJAS MÍNIMAS.

Ambos edificios fueron arrasados hasta sus cimientos. La iglesia contenía un retablo de la Inmaculada Concepción y cuatro más con los cuerpos de los santos mártires Benito, Teodoro, Gaudencio, Felicidad y Coloma, traídos por el P. Gasó de Roma el año 1816, que perecieron en el incendio posterior a la destrucción de los edificios.

+ IGLESIA Y CONVENTO DE LAS CARMELITAS DESCALZAS.

Ambos edificios fueron arrasados completamente. La iglesia contenía un retablo mayor con una tela pintada y otros cuatro más. Guardaba un interesante relicario con una espina de la corona de Nuestro Señor Jesucristo, que regaló la reina de Chipre. Doña Leonor, en el siglo XIV, a los Padres Carmelitas de Valls. Estaba compuesto por un relicario gótico engastado en otro de estilo plateresco. Parece que tan preciosa joya se salvó.

+ IGLESIA PARROQUIAL DE NTRA. SRA. DEL CARMEN.

La iglesia fue saqueada y devastada; sus imágenes y ornamentos fueron quemados en el Paseo de la Estación. Robaron las campanas y convirtieron el templo en almacén de productos agrícolas. Contenía retablos barrocos de los siglos XVII y XVIII, el mayor con grandes tablas de San Juan, San Elías, Santa Úrsula y otros. Detrás del retablo de San Ignacio apareció una pintura mural con Santa Lucía, que se perdió además de la imagen de Cristo en el sepulcro, obra de piedra del año 1535.

+ PARROQUIA DE SAN JUAN BAUTISTA (Sant Joan).

Un grupo de forasteros sacaron todas las imágenes y ornamentos de los templos de la ciudad, luego formaron una pila monumental en el Paseo de la Estación. El templo, durante el periodo republicano, fue transformado en garaje para la CNT, UGT y FAI. El pavimento quedó estropeado y las sepulturas abiertas y profanadas. La sacristía principal fue completamente saqueada y echados a la hoguera los armarios, ornamentos sagrados y los objetos de culto.

El día 21 de julio de 1936 se celebraba en este templo un funeral solemne, con toque de campanas. Al terminar, irrumpieron en el templo un grupo de revoltosos armados, con gritos y blasfemias, que obligaron a desalojar la iglesia. En media hora rompieron cajas, armarios y otros elementos, amontonaron los bancos y sillas y lo rociaron con bencina. Una brigada de operarios estuvo destruyendo los prestigiosos retablos y objetos de culto durante meses, que luego fueron pasto de las llamas.

Allí desapareció el monumental retablo mayor, único en su clase, dedicado al titular de la parroquia, que llegaba casi a la bóveda del templo, con una altura de 25 metros. El zócalo de este retablo de sillería se inició en 1617. El primer tramo o andana, de orden dórico, de ricos mármoles jaspeados y negros. Estaba adornado por 16 cariátides de gran tamaño, de las que sólo se salvaron tres. En la segunda andana había ocho grandes relieves en alabastro de Sarral, que representaba pasos de la Pasión del Señor; y otros tantos menores con Santas Matronas.

Otras obras de extraordinario valor artístico son las del escultor Onofre, de Tortosa, que las esculpió durante los años 1618 al 1620, por 1200 libras. El retablo, de madera dorada y policromada, estaba formado por cuatro grandes cuadros de alto relieve, con escenas de la vida de San Juan Bautista en su nacimiento, la represión de Herodes, el bautismo de Jesús y la degollación. Como marco de un tríptico, unos cuerpos salientes con las estatuas de los Apóstoles, Santos Padres, Profetas y Ángeles. Presidía el retablo una bella imagen de San Juan Bautista, llena de energía y de intensa emoción artística, rodeado de los cuatro evangelistas. En la hornacina superior inmediata estaba la imagen de la Purísima; y en el tramo superior, en forma de coronamiento, el Crucificado con su Santísima Madre, colmado de adornos y figuras próximas a la bóveda. Todo fue destrozado y echado a la hoguera, sin quedar rastro.

El gran Sagrario de 1664 tuvo el mismo fin. Sólo quedaron unas pinturas de San Pedro y San Pablo, de unas puertas del zócalo. Los hermanos José y Lázaro Tramullas construyeron esta obra desde 1639 a 1662, por el precio de 14.000 libras. El dorador de Barcelona Magín Torrebrunalo decoró por 4.400 libras entre los años 1695 y 1698.

El gran presbiterio, de sillería, fue arrancado junto a los dos ángeles de los ángulos. Era una obra de Pedro Mateu, del siglo XVIII, así como las verjas de hierro que lo circundaban, que, junto con otras de valor artístico que adornaban las capillas laterales, fueron arrancadas, destruidas y destinadas a otros usos.

Todos los demás retablos fueron igualmente destrozados y consumidos por el fuego. El de la capilla del Sacramento, con un magnífico Sagrario, rodeado de las figuras de los sacerdotes de la Antigua Ley y los Santos Padres. Obra de estilo renacentista, del año 1627. En el pórtico de la capilla, realizada en mármoles, había una figura del Padre Eterno rodeado de serafines; a ambos lados del retablo, dos plafones con las imágenes de San Luís y la Purísima.

Un retablo de los mejores de la iglesia era el dedicado a la copatrona de Valls, Santa Úrsula, donada por el caballero don Juan de Rubinat, que remataba con el escudo de la familia. Fue construido en 1701 y su coste fue de 12.000 libras. La imagen y las esculturas del retablo eran una de las obras más delicadas de Luís Bonifaz. Del mismo artista eran los marcos de los cuadros que adornaban los muros de la capilla, cuyos lienzos pintó el beneficiado de la Comunidad de Presbíteros de esta iglesia, Dr. Jaime Pons, con pasos de la vida de Santa Úrsula y de sus compañeros mártires. Del retablo no quedó nada, y las telas se conservaron bastante deterioradas.

Se libraron de la profanación los restos mortales de monseñor Jaime Citjó, hijo ilustre de Valls, obispo que fue de Lleida y de Tortosa, que murió en 1340. Sus restos fueron trasladados a esta iglesia en 1760, y reposan debajo del pavimento de esta capilla. No fueron descubiertos por las turbas.

El retablo de San Blas tenía en primer término la imagen de San Nicolás de Bari; llevaba el escudo donante de la noble familia de los señores de Eril-Gener y Marqués de Vilamont. Era de estilo plateresco, del siglo XVIII, y estaba compuesto de retablones historiados. Cuidaba de él el gremio de fabricantes de tejidos.

De la capilla quedaron muy deteriorados los lienzos de los cuatro grandes cuadros que cubrían sus muros, en los que se representaban escenas de la vida de San Nicolás de Bari.

El retablo barroco dedicado a San Antonio de Padua y San Eloy se ha perdido casi completamente, quedando solamente dos pequeños relieves. Fue construido, según el proyecto de Oliver y Guimerá de Valls, por Isidro Espinal, de Sarral, el año 1679, por 650 libras y madera franca. Quedó igualmente destruido el retablo de San Pablo, patrono de los cordeleros, con santos en varias hornacinas y retablones con relieves, obrado en 1691 por Magín Guimerá, por 250 libras. La obra fue donada por Pablo Morales en 1718 por 500 libras.

El retablo de San Miguel, de estilo barroco, construido en 1698, con la imagen del arcángel venciendo al demonio, en la única hornacina. Había otras imágenes en este altar: la del Ecce Homo, de Santa Marina y de San Magín, esta última procedente de la ermita de Santa Magdalena. Todo fue quemado. También fue pasto de las llamas el retablo de San Esteban, diácono, cuya imagen labró Fray Jaime Ribot, carmelita, en 1700. Terminó el retablo Francisco Sans, de Reus, por 533 libras. En él se conservaba la primitiva imagen yacente de la Virgen de la Litera, que tampoco se salvó de la quema.

Del retablo de San Alejo se conservan la imagen del santo y todos los relieves. Estaba dispuesto debajo de las escaleras del Coro. Fue construido en 1796 y subvencionado por la familia Ixart.

El retablo de las almas del Purgatorio ha conservado mutilada su tela central y algunas de los muros laterales. Estaba dispuesto en forma de un gran cuadro, cuyo lienzo pintó el Dr. Pons en 1698, por 200 libras. El marco fue tallado por el escultor Magín Guimerá y dorado por Pablo Morales. Las imágenes talladas en madera de los santos Liborio, Guillermo, Francisca, Gertrudis y la Virgen del Pilar, que completaban la composición, fueron también quemadas.

Igual final tuvo el retablo de la Inmaculada. Su imagen central cimaba en un árbol genealógico de los Reyes, rodeada de los Santos Francisco de Asís, Ramón Nonato y los Santos Médicos, Cosme y Damián. Sólo se conserva el gran retablón de la credencia, con la escena de la Circuncisión. Todo ello era obra de Luis Bonifaz y fue donado en 1772 por Pablo Morales.

El retablo de San Marcos Evangelista, se perdió completamente, con los patronos del gremio de zapateros Santos Crispin y Crispiniano y el Beato Salvador de Horta y con tres retablones magníficos, en el que se historiaba el martirio de los referidos santos, labrado por Luis Bonifaz y Jacinto Vila, en 1719 y donado por Pablo Morales en 1756. Se conservan solamente algunas pinturas de la capilla de San Pedro y San Isidro, patronos del gremio de labradores. El retablo fue construido por Magín Guimerá, por 225 libras. Las imágenes eran obra de Francisco Grau y de su yerno Pedro Arnau, escultores de Manresa residentes en Alcover, por ellas cobraron 305 libras. Magin Torrebruna lo doró por 200 libras en 1709, y Pablo Morales, con su hijo, ejecutó las pinturas en la capilla, distribuidas en cuatro grandes cuadros y otros cuatro menores.

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Segundo folio del Estado número 3, donde se indican los casos de detenciones de personas por su ideología, encarcelamientos sufridos, con las consiguientes penalidades y torturas soportadas. En Valls hubo muchos casos de estos. Lo mismo ocurrió respecto a los vejámenes y usurpaciones sufridos por los particulares en sus bienes, con un gran número de fincas agrícolas sustraídas a sus propietarios, entregadas a colectividades revolucionarias, saqueos, apropiaciones de viviendas, muebles, enseres, vehículos y útiles de particulares. Los comités y las colectividades obreras revolucionarias usurparon fábricas, talleres, comercios a sus legítimos dueños, sin recibir ninguna compensación a cambio.

Francesc Basco Gracià. Periodista. Del libro inédito “LA REPRESIÓN DEL FRENTE POPULAR EN TARRAGONA”

CONSTANTÍ (Tarragona): VEINTE PERSONAS ASESINADAS

DestacadoCONSTANTÍ (Tarragona): VEINTE PERSONAS ASESINADAS

CONSTANTÍ: LA DESMEMORIA HISTÓRICA

VEINTE PERSONAS ASESINADAS, ENTRE ELLAS CUATRO SACERDOTES

EXPULSARON A LAS MONJAS DEL HOSPITAL

 

 El Orden Público se resintió en la población a partir de las elecciones de febrero de 1936. Los partidarios del Frente Popular obligaron al resto de la población a votar, bajo amenazas, las candidaturas contrarias a sus ideales. Una vez celebradas las elecciones, los revolucionarios asaltaron el Ayuntamiento y cesaron a los empleados. ObCONS1ligaron a salir del Hospital a las monjas que cuidaban a los enfermos. Y procesaron a su modo a quienes se oponían a ello. Uno de los defensores de las monjas, Pedro Martorell Ferreté, pereció asesinado. El resto, Emilio García Teixidó, Francisco Roig Ferré, José Roselló Maduell, Ramón Solé Grau, Rafael Magriñá Fortuny, José Torrens Grau, Sebastián Roig Bové y Teresa Cerdá Ollé, fueron confinados en la cárcel de Pilatos de Tarragona, una vez procesados por el Comité local. En el asalto al Ayuntamiento tuvo que intervenir la Guardia Civil para evitar que mataran al alcalde, Juan Solé Solé, que fue asesinado el 13 de septiembre de 1936, junto a otros vecinos y tres sacerdotes. Bajo el signo del terror se adueñaron de la voluntad del pueblo, atemorizado bajo las amenazas y el espanto de los asesinatos. Una vez implantado el dominio del Frente Popular, bajo el signo de la violencia, se propagó el terror marxista. Los jueces se convirtieron en asesinos.

Era de dominio público que los vecinos Juan Fortuny Magriñá, Pablo Gil Rivair, José M. Ginovart Roig, Antonio Magriñá Font, José Español Güell, Luís Ferré Ravell, Francisco Monné Bonet, Juan Bautista Tarrida Asens y Pedro Plana Domingo participaron en las ejecuciones de vecinos, según confirman los informes. El Comité revolucionario, que procesaba, dictaba las ejecuciones y los encarcelamientos estaba constituido por Pablo Gil Rivalt, Juan Fortuny Magriñá, José Español Güell, Pedro Vergara Sans, Antonio Grau Martorell y José Torrens Martorell. En junio de 1948, el fiscal de la Causa General de Tarragona informa al fiscal jefe de Madrid que el Ayuntamiento de Constantí considera al vecino Luís Español Vallés “responsable directo de los 17 asesinatos que se cometieron en dicho pueblo”. Según el informe, además “intervino en saqueos e incautaciones”. Fue el “inspirador del terror rojo”(…) “intervino en la destrucción de la iglesia”. Informes de la Guardia Civil le consideraban, igualmente, “responsable directo de los asesinatos que se cometieron en Constantí”.

María Teresa Monné Escardó, exiliada en Francia, fue una revolucionaria destacada, “vistiendo el traje de miliciana”. Se la consideraba responsable, entre otros, del asesinato de los tres sacerdotes: Luís Martorell, Isidro Almenara y Gabriel Ferré, así como del saqueo y la destrucción de la iglesia parroquial. Otra reconocida activista marxista fue Rosalía Queralt Aluja, natural de Blancafort, nacida el 5 de junio de 1916. Dio mítines en varios establecimientos de la población. Se le acusaba de haber intervenido en algunos asesinatos. En 1937 se alistó como enfermera voluntaria en el Ejército republicano, huyendo a Francia al ser liberada Cataluña. Su hermana María, nacida el 11 de noviembre de 1911 en Blancafort, casada y modista, también se dedicaba al mitin. Decía que “tenía que cortar la cabeza a todos los fascistas”. Estuvo inculpada de haber participado en tres asesinatos. Se exilió en Francia. El general retirado José Salgado, del Ejército nacional, se interesó por el regreso del exilio del vecino Rafael Fortuny Magriñá, pues estuvo escondido en el domicilio familiar. El 10 de marzo de 1952, las autoridades le informaron “de los cargos gravísimos que contra el mismo figuraban en el Ramo de Constantí (de la C.G.), donde aparecía como responsable directo de varios asesinatos y otros desmanes, según informaron el Ayuntamiento de Constantí y la Guardia Civil”.

Durante el periodo de dominio del Frente Popular en la población, asesinaron tres sacerdotes, dos de ellos hijos del pueblo, y expulsaron a las monjas del Hospital; incautaron el rico patrimonio artístico y cultural local; confiscaron todo lo que poseían las familias no afectas al Frente Popular, la Caja Rural de Crédito, y saquearon e incautaron la industria y la agricultura. Una verdadera catástrofe económica y social para la población.

La liberación de la localidad se produjo sin violencia. Al notar la cercanía de las fuerzas nacionales, los elementos más destacados del Frente Popular emprendieron una precipitada huida, llevándose consigo cuanto pudieron. La población recibió a los soldados con vítores, aplausos y alegría, ofreciéndoles hospitalidad y colaboración unánime. Les habían librado del yugo marxista y separatista que habían sufrido durante los últimos años.

VECINOS MUERTOS VIOLENTAMENTE

CONS2Personas residentes en el término municipal de Constantí que durante la dominación

del Frente Popular fueron muertas violentamente.

1.- PEDRO MARTORELL FERRATÉ, de 50 años de edad, propietario, de derechas, había desempeñado el cargo de alcalde, asesinado el 13 de septiembre de 1936 en la carretera de Tarragona a Alcolea del Pinar, cerca del Mas de la Rosa. Su esposa, María Solé Solé, de 46 años de edad, declara ante el juez que su marido fue detenido por orden del Comité local en su casa, el 13 de septiembre de 1936. Fue conducido inmediatamente al lugar del asesinato. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego. La víctima era hijo de José y de Concepción, casado con la declarante, de cuyo matrimonio quedaron cuatro hijas llamadas María, Carmen, Montserrat y Dolores, de 30, 28, 22 y 20 años de edad, respectivamente.

2.- JUAN SOLÉ SOLÉ, de 48 años de edad, propietario, de derechas, había desempeñado el cargo de alcalde. Asesinado el 13 de septiembre de 1936, en el Km. 3 de la carretera de Tarragona a Alcolea del Pinar, cerca del Mas de la Rosa.

3.- ISIDRO GRAU BOFARULL, de 37 años de edad, comerciante, había desempeñado el cargo de teniente de alcalde. Asesinado 13 de septiembre de 1936, en la carretera de Tarragona a Alcolea del Pinar, cerca del Mas de la Rosa. Su esposa, Josefina Massó Gavaldá, de 43 años de edad, declara ante el juez que su esposo, afiliado a las derechas, fue detenido en su casa el 13 de septiembre de 1936, por elementos forasteros, acompañados del vecino Antonio Grau Martorell. Fue conducido al local del Comité. Durante la misma noche, lo sacaron del coche en que viajaba con cinco personas más del pueblo, y los asesinaron en el lugar indicado. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego. La víctima era hijo de Isidro y de Francisca, casado con la declarante, de cuyo matrimonio quedaron dos hijos, Isidro y José María, de 15 y 14 años de edad, respectivamente.

4.- MOSÉN LUÍS MARTORELL FERRATÉ, de 54 años de edad, sacerdote, natural de Constantí, donde nació el 26 de febrero de 1884. Era regente de la parroquia de La Massó (Alt Camp). Asesinado el 13 de septiembre CONS3de 1936 en el Km. 3 de la carretera de Tarragona a Alcolea del Pinar, cerca del Mas de la Rosa. Fue detenido en casa de su hermano, donde se había refugiado. Su sobrina Montserrat declaró ante el juez que fue detenido por Luís Martí Coll. Conducido ante el Comité local fue juzgado por unos forasteros. El, junto con los otros dos sacerdotes y tres seglares, fueron conducidos al lugar del crimen, donde fueron asesinados. Su cadáver fue hallado en la cuneta de la citada carretera; presentaba heridas por arma de fuego. Exhumado del cementerio de Tarragona, fue trasladado al de Constantí, donde reposan sus restos.

5.- MOSÉN ISIDRO ALMENARA TORREBADELL, sacerdote, organista en la parroquia de Constantí, asesinado el 13 de septiembre de 1936 en el Km. 3 de la carretera de Tarragona aCONS4 Alcolea del Pinar, cerca del Mas de la Rosa. Nació en Tarragona el 10 de abril de 1865. Al iniciarse la persecución religiosa permaneció en su domicilio. El Comité local le despojó de una respetable cantidad de objetos de valor. Fue detenido a las nueve de la noche del 13 de septiembre de 1936 y juzgado por una patrulla de milicianos llegada de Reus, quienes le condujeron en coche al lugar del asesinato, junto con los sacerdotes Gabriel Ferré, Luís Martorell y tres vecinos del pueblo. Su cadáver fue hallado en la fosa común de Tarragona; presentaba heridas por arma de fuego. Sus restos mortales recibieron cristiana sepultura en el cementerio de Constantí.

6.- MOSÉN GABRIEL FERRÉ NICOLAU, de 45 años de edad, sacerdote, beneficiado de la CONS5Catedral de Tarragona, asesinado el 13 de septiembre de 1936 en la carretera de Tarragona a Alcolea del Pinar, cerca del Mas de la Rosa. Era profesor de Filosofía del Seminario Pontificio del Arzobispado. Nació en Constantí el 12 de febrero de 1891. Al estallar la persecución religiosa se refugió en casa de un primo. Fue detenido por un grupo de milicianos procedentes de Tarragona, que lo llevaron ante el Comité local, instalado en la casa rectoral, que antes le había ofrecido toda suerte de garantías. Fue paseado por las calles de Constantí junto a los sacerdotes Isidro Almenara Torrebadell y Luís Martorell Ferraté. Al anochecer, los tres sacerdotes y tres seglares del pueblo fueron trasladados en dos coches a la carretera de Tarragona a Alcolea del Pinar, cerca del lugar denominado Mas de la Rosa, donde fueron asesinados. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego. Sus restos mortales fueron sepultados en el cementerio de Tarragona.

7.- JOSÉ MARÍA COLL SOLÉ, de 58 años de edad, soltero, labrador, no desempeñó cargo alguno. Asesinado el 27 de septiembre de 1936 en el Arco de Berá (Roda de Berà, Baix Penedés): su cadáver presentaba heridas por arma de fuego en la cabeza y el cuerpo. Su hermana, Josefa Coll Solé, de 60 años de edad, viuda, declara ante el juez que su hermano, José María Coll Solé, de derechas, fue detenido en el café por unos desconocidos el 17 de septiembre de 1936. Conducido al Arco de Berá (Roda de Berá, Baix Camp) fue fusilado en el mismo lugar. Su cadáver fue hallado en el cementerio de San Vicente de Calders: presentaba heridas por arma de fuego. Más tarde recibió sepultura en el cementerio de Altafulla (Tarragonés). Desconoce las personas que participaron en el crimen. Pero declara que se encontró con el vecino Pablo Gil Rivalt y le preguntó por su hermano desaparecido. Le dijo que ya podían ponerse de luto, pues a su hermano José María lo habían muerto el día anterior en el lugar descrito. La víctima era natural de Constantí, hijo de José y de Carmen.

8.- ISIDRO MADUELL PIÉ, de 40 años de edad, labrador, desempeñó el cargo de sereno, asesinado el 10 de octubre de 1936 en la Playa Larga de Tarragona, su cadáver presentaba heridas por arma de fuego en la cabeza y el cuerpo. Su esposa, Teresa Mas Massó, de 47 años de edad, natural de Tarragona, declara ante el juez que su esposo, de derechas, fue detenido por orden del Comité local en su casa el 13 de septiembre de 1936. Fue conducido al local del Comité y de allí al barco – prisión Río Segre, surto en el puerto de Tarragona, donde permaneció durante 28 días, cuando fue sacado de allí y fusilado en la Playa Larga el 10 de octubre del mismo año. Después de la guerra su cadáver fue hallado en una zanja abierta en Mas Rabassa, cerca de la citada playa. Presentaba heridas por arma de fuego. Acusa del crimen a los miembros del Comité local. La víctima era natural de Constantí, hijo de Juan y de Rosa, casado con la declarante, de cuyo matrimonio no quedaron hijos.

9.- FRANCISCO MADUELL MARSAL, de 25 años de edad, labrador, desempeñaba el cargo de alguacil, asesinado el 10 de octubre de 1936 en la Playa Larga de Tarragona. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego en la cabeza y el cuerpo. Su hermana Natividad, de 32 años de edad, casada, natural de Constantí, declara ante el juez que su hermano Francisco, afiliado a las derechas, fue detenido por orden del Comité local en su finca de la partida Fonts, el 13 de septiembre de 1936. Fue conducido al local del Comité y de allí al barco – prisión Río Segre, surto en el puerto de Tarragona, donde permaneció durante 28 días. El 10 de octubre del mismo año fue sacado de allí y fusilado en la Playa Larga. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego: fue hallado después de la guerra en una zanja abierta en Mas Rabassa, cerca de licitada playa. Considera responsable del asesinato al Comité de Constantí. La víctima estaba soltero y era hijo de Juan y de Dolores.

10.- JUAN MADUELL MADUELL, de 57 años de edad, labrador, viudo, había desempeñado el cargo de sereno, asesinado el 10 de octubre de 1936 en la Playa Larga de Tarragona. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego en la cabeza y el cuerpo. Su hija Natividad, de 32 años de edad, casada, natural de la villa, declara ante el juez que su padre Juan, afiliado a las derechas, fue detenido por orden del Comité local en su casa el 17 de septiembre de 1936. De allí fue conducido al barco – prisión Río Segre, surto en el puerto de Tarragona, donde permaneció durante 23 días, hasta que fue sacado de allí el 10 de octubre del mismo año y asesinado en la Playa Larga. Después de la guerra, su cadáver fue hallado en una zanja abierta en Mas Rabassa, cerca de la citada playa. Presentaba heridas por arma de fuego. Declara responsables del asesinato a los miembros del Comité local. La victima era viudo, hijo de José y de Dolores, de cuyo matrimonio quedaron tres hijos: Francisco (difunto), Natividad y Juan, de 25, 27 y 23 años de edad, respectivamente.

11.- JOSÉ MIRET VILÁ, de 38 años de edad, comerciante, no había desempeñado cargo alguno. Asesinado el 10 de octubre de 1936 en la Playa Larga de Tarragona. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego en la cabeza y el cuerpo. Su esposa, Remedios Pijoan Aluja, de 41 años de edad, natural de Pira, declara ante el juez que fue detenido por orden del Comité local en su casa, el 13 de septiembre de 1936. Fue conducido al local del Comité y de allí al barco – prisión Río Segre, en Tarragona, donde permaneció 28 días. Después fue sacado de allí y asesinado en la Playa Larga el 10 de octubre del mismo año. El cadáver fue hallado en una zanja abierta en Mas Rabassa, cerca de la Playa Larga, donde estaba enterrado. Presentaba heridas por arma de fuego. La víctima era hijo de José y de Francisca, casado con la declarante, de cuyo matrimonio quedaron dos hijos llamados José y Juan, de 12 y 7 años de edad, respectivamente.

12.- MOISÉS RAS SOLÉ, de 24 años de edad, labrador, no había desempeñado ningún cargo. Asesinado el 10 de octubre de 1936 en la Playa Larga de Tarragona; su cadáver presentaba heridas por arma de fuego en la cabeza y el cuerpo. Su padre, Antonio Ras Cerdá, de 66 años de edad, natural de Constantí, propietario, declara ante el juez que su hijo Moisés, afiliado a las derechas, fue detenido por orden del Comité local, desde donde fue conducido al barco – prisión Río Segre, surto en el puerto de Tarragona, donde estuvo internado durante 28 días, tras los cuales fue sacado de allí el 10 de octubre del mismo año y fusilado en la Playa Larga. Después de la guerra sus restos fueron hallados en una zanja abierta en Mas Rabassa, cerca de la citada playa. El cadáver presentaba heridas por arma de fuego. Acusa del crimen a los miembros del Comité local de Constantí y de manera especial a José Roig Rivalt “de esta naturaleza y vecindad”. La víctima era natural de Constantí, soltero, hijo de Antonio y de Luisa.

13.- JOSÉ MARÍA QUERALT BOFARULL, de 28 años de edad, casado, herrero, no había desempeñado ningún cargo. Su esposa, María Gavaldá Civit, de 31 años de edad, declara ante el juez que su marido, afiliado a las derechas, fue detenido por orden del Comité local en su casa el 13 de septiembre de 1936. Fue conducido al local del Comité e internado en el barco – prisión Río Segre, surto en el pueblo de Tarragona, donde permaneció 28 días. El 10 de octubre fue sacado de allí y asesinado en la Playa Larga. Su cadáver fue hallado después de la guerra en una zanja abierta en Mas Rabassa, cerca de la citada playa. Presentaba heridas por arma de fuego. La víctima era hijo de Antonio y de María, casado con la declarante, de cuyo matrimonio quedaron dos hijos, José María y Luís, de ocho y seis años de edad, respectivamente.

14.- JOAQUÍN BRUNET FERRÉ, de 75 años de edad, propietario, había sido alcalde. Asesinado el 10 de octubre de 1936 en la Playa Larga de Tarragona. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego en la cabeza y el cuerpo. Su sobrino, Luís Ferré Brunet, de 53 años de edad, casado, natural de Constantí, declara ante el juez que su tío, afiliado a las derechas, fue detenido en Tarragona, por orden del Comité de Constantí, el 17 de agosto de 1936. Fue internado en el barco – prisión Río Segre, surto en el puerto de Tarragona. El 10 de octubre del mismo año fue sacado del barco y asesinado en la Playa Larga, cerca de Mas Rabassa. El cadáver presentaba heridas por arma de fuego, según el reconocimiento practicado al cadáver. Después de la guerra hallaron sus restos mutilados y enterrados en una zanja. Considera personas sospechosas de haber participado en el crimen a los miembros del Comité local de Constantí. La víctima era soltero, hijo de José y de Francisca.

15.- PEDRO ROIG GIRÓ, de 36 años de edad, casado, labrador, no había desempeñado cargos. Asesinado el 10 de octubre de 1936 en la Playa Larga de Tarragona; su cadáver presentaba heridas por arma de fuego en la cabeza y el cuerpo. Su esposa, María Roig Compte, de 39 años de edad, natural de Pla de Cabra (hoy, Pla de Santa María), declara ante el juez que su marido, afiliado a las derechas, fue detenido por orden del Comité local en su casa el 13 de septiembre de 1936. Fue conducido al local del Comité y luego al barco – prisión Río Segre, surto en el puerto de Tarragona, donde permaneció durante 28 días. El 10 de octubre fue sacado del barco y asesinado en la Playa Larga. Después de la guerra, su cadáver fue hallado en una zanja abierta en Mas Rabassa, cerca de la citada playa. Presentaba heridas por arma de fuego. Acusa del asesinado al Comité local de Constantí. La víctima era hijo de Pablo y de Carmen, casado con la declarante, de cuyo matrimonio quedaron cinco hijos, José, Pedro, Pablo, Jorge y Juan, de 11, 9, 8, 1 años y el quinto contaba sólo dos meses de edad.

16.- PELAYO FRUTO, de 46 años de edad, labrador, no había desempeñado cargos. Asesinado el 8 de agosto de 1936 en Torredembarra. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego. Su patrono, Antonio Font Roig, de 43 años de edad, natural de Constantí, labrador, declara ante el juez que Pelayo hacía unos ocho meses que estaba a su servicio, domiciliado en casa del declarante. Fue detenido por orden del Comité local el 15 de agosto de 1936, en la finca Sors, en el término de la Pobla de Mafumet, donde trabajaba. Fue conducido en un coche con la bandera de la FAI a un lugar desconocido. Su cadáver no fue hallado. La víctima era natural de Murcia y estaba casado; se ignora si tenía hijos.

17.- ENRIQUE MARTÍNEZ NOLLA, de 42 años de edad, esquilador, fue trasladado a la pedanía de Aldea (Tortosa) y asesinado entre los días 3 y 4 de agosto de 1936. Hacía unos dos años que vivía en Constantí. Con anterioridad residió en Aldea, entonces término municipal de Tortosa.

RESPONSABLES DIRECTOS.- Como personas sospechosas de haber participado en estos asesinatos, se cita como responsables directos a: Juan Fortuny Magriña, Pablo Gil Reinalt y José Español Güell, exiliados en Francia; José Torrents Martorell, en paradero desconocido; Luís Español Vallés, José Alasá Marsal y Cornelio Roquer Cabré, exiliados en Francia; Agustín Torrell Gavaldá y Pedro Bregadá Sans, en paradero desconocido; Ramón Salvadó Ferré, en la cárcel; Antonio Font Magriñá, en Francia; Juan Alegret Vallés, en México; Ismael Gil Coll, en la cárcel; Rafael Fortuny Magriñá y Francisco Munné Bonet, en Francia; Antonio Grau Martorell, en paradero desconocido; Bautista Tarrida Asens, en la cárcel; José Garriga Sans, en paradero desconocido; Luís Ferré Rosell y Juan Rosell Vallvé, en la cárcel; Marcelo Maduell Bofarull, fusilado; Mario Rodríguez González, en la cárcel; Ramón Falio Cots y Matías Martorell Martí, en Francia; Luís Martí Coll, en Tarragona; Juan Ferré Montaña, fusilado; Luís Gil Coll, en Constantí; Bartolomé Grau Martorell, en paradero desconocido; Francisco Vidal Pascual, fusilado.

E INDIRECTOS.- Presuntos responsables indirectos: Pedro Novell Plana, en paradero desconocido; José Cerdá Ruivalt, en la cárcel; María Queralt Aluja, en Francia; Pablo Rosell Vallvé, en la cárcel; Pedro Serrahima Tomás, en Constantí; María Escardó Torrents, en Barcelona; María Teresa Munné Escardó, en Francia; Manuel Grau Vallvé, en Constantí; Joaquín Tarrida Piñol, en paradero desconocido.

VÍCTIMAS NO RESIDENTES

Cadáveres recogidos en el término municipal de personas no residentes, que sufrieron muerte violenta.

18.- PEDRO CASELLAS TARRATS, de 63 años de edad, arquitecto municipal de Reus. Su cadáver fue hallado en la riera de Mas Caselles, término de Constantí, cerca de una finca de la víctima, con heridas por arma de fuego.

19.- ENRIQUE BORRÁS ABELLÓ, teniente coronel del Ejército, retirado, asesinado a primeros de agosto de 1936 en las Costas de Garraf.

20.- MOSÉN LUIS RIUS FARRÉ.- Nació en Constantí el día 31 de enero de 1867. En el momento de su muerte era párroco de El Catllar. Debido a su avanzada edad buscó el descanso veraniego en Tarragona, donde tenía su domicilio. Tres días después de estallar la persecución religiosa, cuando los templos habían sido destruidos o incendiados, en la vigilia de Santiago Apóstol (Sant Jaume), concibe la idea de celebrar misa en la iglesia de Sant Francesc, de la capital, para lo cual envió un mensaje a través de una persona de su confianza. Cuando ésta regresó al domicilio, el anciano sacerdote había sido apresado por unos milicianos que, de momento, lo internaron en la cárcel del castillo de Pilatos. Más tarde lo trasladaron a un barco – prisión sito en el puerto, a donde fue conducido casi a rastras, pues sufría hinchazón de piernas. Fue asesinado con otros sacerdotes y seglares presos, en una de las célebres sacas, el día 25 de agosto de 1936, cerca del cementerio de Valls. Sus restos mortales no fueron hallados.

SAQUEOS E INCAUTACIONES

El Estado número tres describe la destrucción y quema de los altares e imágenes religiosas y los ornamentos de la iglesia parroquial, y las capillas que había en el municipio, con el saqueo de los ornamentos y objetos de culto del templo. Relaciona también el saqueo y la incautación de las masías de las familias Ventura, Borrás, Montserrat, Ventosa, Vidal, Brunet, entre otras; el piso del médico, el del secretario del Ayuntamiento, destituido; la farmacia Roig; el almacén de Isidro Grau; la tienda de géneros Casa Simó; destrucción de los muebles y objetos del Hospital y la casa de Francisco Solá de Ballester. Persecución, detenciones y amenazas a personas de orden. Imposición de pagos ilícitos a las familias de ideología derechista. Como personas responsables de los hechos se señala a los mismos que figuran en el Estado número 1.

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PERJUDICADOS.- Como perjudicados señala a la parroquia de Constantí, la beneficencia municipal y varias familias residentes en Constantí, Barcelona, Madrid y Tarragona, entre ellas las familias Foxá, Pons y Pons, Enrique Ventosa, viuda de Enrique Borrás Abelló, herederos de Joaquín Brunet, Emilio García Teixidó, Pedro Muñoz Farrás, José Gassol Gabriel, Francisco Roig Ferré, viuda de Isidro Grau Bofarull, Dolores Rull Porta, viuda de Francisco Solé Ballesté, hijos de Isidro Grau y otras personas.

Francesc Basco Gracià. Periodista. Del libro inédito “LA REPRESIÓN DEL FRENTE POPULAR EN TARRAGONA”.

 

ASESINADOS EN LA POBLA DE MAFUMET (Tarragona) EL BEATO JOSEP PADRELL Y SUS HERMANOS, ANTÓN Y JOAN

DestacadoASESINADOS EN LA POBLA DE MAFUMET (Tarragona) EL BEATO JOSEP PADRELL Y SUS HERMANOS, ANTÓN Y JOAN

LA POBLA DE MAFUMET, LA DESMEMORIA HISTÓRICA

ASESINADOS EL BEATO JOSEP PADRELL Y SUS HERMANOS, ANTÓN Y JOAN

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Foto de familia: De pie: Jaume; la madre, Magdalena, y Salvador. Sentados: Antón (+), el beato Josep Padrell (+); una tía; Rosa, la hermana; el padre, Josep; los hermanos Joan (+) i Lluís. (Foto cedida por la familia Padrell).

La familia Padrell Navarro tuvo siete hijos: Joan, el beato Josep, Salvador, Jaume, Lluís, Antón y Rosa, de los cuales tres fueron fusilados: Joan, mosén Josep y Antón. El padre de familia, Josep, estaba enfermo en su casa. Los milicianos iban a verle, y le decían – para animarloque se pusiera bueno pronto, porque cuando estuviera recuperado lo matarían. Antón fue fusilado por milicianos cuando regresaba de l’Espluga Calba (Lleida, Arzobispado de Tarragona), de avisar a su hermano, mosén Josep, sobre el peligro que corría, dada la situación política del país. Joan y mosén Josep fueron fusilados en la Rabassada (Barcelona), en fechas distintas. Cuando asesinaban a mosén Josep, Lluís huyó, resultó herido, pero pudo salvar la vida y contó la odisea. La familia, con tres hijos fusilados, quedó destrozada. ¿Dónde estaban las autoridades de la Generalitat para detener esta locura? Seguramente, disfrutando tranquilamente de una buena siesta.

HISTORIA.- Antes del año 1160, el señorío de la Pobla de Mafumet pertenecía a la familia Montoliu. El 12 de agosto de 1426 Guillem de Montoliu vendió la población a Pere Arnau Ramón, tesorero de la catedral de Tarragona. El crecimiento demográfico de la población en el siglo XIV propició la construcción de una capilla en el recinto urbano para facilitar el cumplimiento del precepto dominical, ya que los fieles debían trasladarse a Sant Pere de Codony o a Sant Joan de Lledó, radicadas fuera del casco urbano. Esta última sólo era utilizada en periodos de mal tiempo o durante las crecidas del río Francolí.

El alcalde Agustí Piñol informa a Regiones Devastadas que el 18 de julio de 1936 el censo de la población era de 527 habitantes y de 515 al acabar la guerra. Había 150 edificios inscritos en el padrón municipal. Fueron destruidos parcialmente dos edificios, uno de ellos la iglesia, cuyos daños valora en 375.000 pesetas, y un edificio particular, con daños valorados en 4.000 pesetas.

EL TERROR MARXISTA.- A partir de febrero de 1936 se registraron en la población agitaciones del orden público, con propaganda marxista. Continuamente se producían manifestaciones y mítines, que terminaban con insultos y atropellos a las gentes de orden. Se adueñaron de la situación sin resistencia; el terror marxista se organizó en un Comité del Frente Popular. Los procedimientos aplicados eran la amenaza, la incautación y la detención. No hubo que lamentar asesinatos en el término municipal; se consumaron en otros municipios. Los primeros días del Alzamiento se establecieron milicias, con destino al frente del Ejército popular republicano. Se emplearon métodos terroristas para la recluta forzosa; amenazaban de muerte a los reclutas y sus familiares. Se castigaba con multas y supresión del racionamiento a los presuntos disidentes. Unos quince voluntarios salieron hacia el frente de Aragón. El traslado se efectuaba por medio de camiones requisados. Juan y Pedro Vallverdú fueron las personas encargadas de dirigir estas operaciones.

LOS PROTAGONISTAS.- Autoridades del Frente Popular en la localidad: José Fortuny Palau, Pedro Vallverdú Nin, Antonio Torrens Cañellas, José Blasi Anguera, José Benages Vaquero, Agustín Fortuny Palau, José Veciana Torres, José Vallverdú Mir, Francisco Mir Socias, Juan Fortuny Casellas, Francisco Fortuny Palau y José Praixechs y Praixechs. Integraron el Comité local Bernardo Fortuny Camps, Pedro Vallverdú Mir, Jorge Benages, Antonio Torrent, Emilio Reverté Dalmau y José Reverté Padrell. Eran, también, los dirigentes de de las colectivizaciones. Ocuparon los organismos de Justicia José Blasi Anguera y Juan Iglesias Torrent. Fueron dirigentes de los sindicatos Andrés Torrent Cañellas, José Benages y Antonio Torrent. Capitaneaban las patrullas Pedro Vallverdú, Emilio Reverté, José Cañellas y Juan Vallverdú Nin.

Devastaron la iglesia, profanaron las imágenes religiosas y persiguieron al cura párroco. La misma suerte sufrieron las órdenes religiosas radicadas en el municipio. El Comité local incautó propiedades privadas, fincas rústicas e industrias.

La liberación motivó la alegría general del vecindario. Los dirigentes locales del Frente Popular emprendieron el camino del exilio, entre ellos Pedro Vallverdú, Andrés Torrens Cañellas, José Reverté, José Blasi Anguera, Carlos Reverté Padrell y José Cañellas Sendra.

UNA FAMILIA DESTROZADA

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1.- JOAN PADRELL NAVARRO, de 43 años de edad, labrador, afiliado a la CEDA, natural y vecino de La Pobla, asesinado el 17 de septiembre de 1936 en la Rabassada (Barcelona). pm3Su hermano Luís Padrell Navarro, de 37 años de edad, casado, labrador, natural y vecino de La Pobla, declara ante le juez que su hermano Juan fue detenido por las Patrullas de Control de Barcelona, por orden de Pedro Vallverdú Mir, el 17 de septiembre de 1936. Fue trasladado a un local de la Gran Vía de Barcelona, y, después de recibir órdenes del Comité local de La Pobla de Mafumet, fue asesinado en la carretera de la Rabasada, de Barcelona. Su cadáver fue hallado en el Hospital Clínico; presentaba heridas en todo el cuerpo. Como personas sospechosas de haber participado en el crimen señala al Comité local. Y, en particular, a Emilio Reverté Dalmau, residente en la localidad, y José Reverté Padrell, exiliado en Francia. Su defunción fue inscrita en el registro civil de Barcelona. La víctima era hijo de José y de Magdalena, casado con Montserrat Bagués, de cuyo matrimonio no quedaron hijos. El juez municipal del Juzgado número 2 de Barcelona, expidió el certificado de defunción el 16 de agosto de 1943, inscrita en el folio 394, acta 1079, libro 191.

2.- ANTÓN PADRELL NAVARRO, de 29 años de edad, afiliado a la CEDA, asesinado el 13 de agosto de 1936 en las cercanías de Tarrés (Lleida). Su hermano Luís, de 37 años de edad, casado, natural y vecino de La Pobla, declara ante el juez que su hermano Antonio fue detenido por el Comité de l’Espulga Calba (Lleida) el 12 de agosto de 1936, a donde había ido para avisar a su hermano, mosén Josep, sobre la peligrosa situación. Fue expulsado de la población, y al llegar a las cercanías de Tarrés, fue apresado por dos individuos del Comité local y asesinado. Su cadáver presentaba varias heridas por arma de fuego. Como personas sospechosas de haber participado en el crimen señala a los Comités de l’Espulga Calba y de La Pobla de Mafumet. La víctima era hijo de José y de Magdalena, y estaba soltero. Su hermana, Rosa Padreny, de 28 años de edad, natural de La Pobla, vecina de Barcelona, confirmó ante el juez de la Ciudad Condal que su hermano fue detenido por desconocidos y asesinado en la carretera de Tarrés.

3.- BEATO JOSEP PADRELL NAVARRO, de 38 años de edad, sacerdote, asesinado el 8 de septiembre de 1936 en Barcelona. Nació en La Pobla el 8 de marzo de 1898; bautizado elpm4 día 11 del mismo mes y año. Le fueron impuestos los nombres de Josep, Antoni y Joan. Muy joven ingresó en el Seminario Pontificio de Tarragona. Tuvo una especial predisposición por la música. Fue ordenado sacerdote el 18 de junio de 1922. El Archivo Musical del Seminario custodia un buen número de sus partituras. Fue maestro de capilla del Seminario durante los años veinte. Algunas de sus mejores partituras las compuso estando en el Seminario. A los 24 años compuso la obra Magnus Sanctus Paulus. Si la persecución religiosa no hubiera segado su vida, el beato Padrell sería hoy uno de los maestros de mayor renombre del país de música sacra. Al estallar la guerra y agravarse la persecución religiosa, mosén Josep Padrell era beneficiado – organista de la parroquia de l’Espluga Calba (Lleida). Avisado por su hermano Antón, consiguió trasladarse a Barcelona para refugiarse en casa de su hermano Lluís, que residía en Sants. Allí estuvo unos días. Su cuñada, María Granell, le aconsejó que sabiendo tanta música podía incorporarse a una compañía de teatro o de zarzuela, para pasar desapercibido y pasarse a los nacionales si se daba el caso. A lo que contestó: “Si fent teatre o sarsuela he de pecar, prefereixo morir”. Desde Sants se trasladó a Girona, acompañado por su hermano Lluís, donde se hospedaron en una fonda. Trabajaban como payeses en una masía. La muerte de un miliciano provocó una manifestación en la ciudad, a la que se unieron para despistar. Pero un ferroviario de El Morell reconoció a Lluís, lo denunció y las Patrullas de Control los detuvieron. Les obligaron a trasladarse a la fonda y les robaron cuanto allí tenían. Después, los trasladaron a la estación del tren, los encerraron en un despacho y les sometieron al siguiente interrogatorio:

Miliciano: Tú, ¿a qué te dedicas?

Lluís: Soy agricultor.

Miliciano: Y tú (dirigiéndose a Josep).

Lluís: Es agricultor, como yo.

Miliciano: ¡Tú calla! ¡Que conteste él!

Mosén Josep no negó su condición de sacerdote. “Jo sóc sacerdot, si per això han de matar-me, ja poden fer-ho”.

El 7 de septiembre de 1936 fueron apresados y trasladados a Barcelona. Varios milicianos se presentaron en la celda, y dijeron: “Són aquestos”. Alrededor de las ocho de la tarde les dieron la cena. Después, Lluís, arrodillado, se confesó ante su hermano sacerdote. A las nueve de la noche fueron a buscarlos; les obligaron a subir a un coche, escoltados por varios milicianos, acompañados de otro vehículo lleno de guardias. Se dirigieron a la Rabassada (Barcelona). Durante el camino, Lluís preguntó a los milicianos adónde los llevaban. Su hermano, mosén Josep, le dijo: “No et preocupis, la mort és un no res”. Lluís insistió, y su hermano le contestó: “Perdona’ls, Lluís, perdona’ls. No guardis mai rencor a ningú”. Al bajar del vehículo, Lluís dijo a su hermano sacerdote: “Tú baixaràs per aquesta porta, corre i salva’t”. Al bajar del vehículo, Lluís repitió: “Marxa, salva’t!”. Respuesta del sacerdote: “No m’escaparé!”. En un instante los dos hermanos se abrazaron; mosén Josep dijo a su hermano: “Fins al Cel!”. Lluís se abalanzó sobre el jefe del comando, mientras otro le daba un culatazo; se zafó de ambos y emprendió la huida. Mientras, mosén Josep permanecía inmóvil. Las balas silbaban, pero Lluís pudo huir, mientras su hermano moría fusilado por ser sacerdote. Era la madrugada del 8 de septiembre de 1936. Lluís, en su huida resultó herido en un brazo. Sus captores siguieron el rastro de la sangre, pero no lograron apresarlo. En plena noche, vio una lucecita en el campo. Era una masía; se acercó y escuchó que rezaban el rosario. Llamó a la puerta, le acogieron y le curaron la herida; pero no quiso quedarse para no comprometerlos. Continuó su camino en plena noche y logró salvar la vida. Gracias a su declaración ha sido posible narrar esos hechos tan detallados. El juez del Juzgado número 12 de Barcelona certificó la muerte violenta de mosén Josep, el 8 de septiembre de 1936. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego.

4.- JOSÉ MARÍA DALMAU VALLVÉ, de 26 años de edad, labrador, afiliado a la CEDA, asesinado el 23 de septiembre de 1938 en el frente. Su hermano, Pablo Dalmau Vallvé, de 31 años de edad, soltero, natural y vecino de La Pobla, declara que su hermano José María, labrador, de 25 años de edad, resultó muerto en el frente de combate.

5.- LUÍS RAMÓN SABATÉ, de 23 años de edad, labrador, tradicionalista, asesinado el 15 de junio de 1938 en el frente de combate. Su padre, Luís Ramón Marzo, de 50 años de edad, labrador, natural y vecino de La Pobla, declara ante el juez que su hijo, Luís Ramón Sabaté, labrador, de 20 años de edad, murió en el frente de combate. La víctima era hijo de Ramón y de Rosa, y estaba soltero.

Nota: El 12 de junio de 1943, la alcaldía de La Pobla de Mafumet comunica a la fiscalía de la Causa General de Tarragona, que los jóvenes José María Dalmau y Luís Ramón Sabaté murieron en el frente luchando con el Ejército popular republicano, donde se habían alistado, y que ambos pertenecían a familias simpatizantes de partidos de derechas. Perdieron la vida a consecuencia de la guerra; se ignora si fueron víctimas de un asesinato.

6.- PERSONA DESCONOCIDA.- Su cadáver fue hallado el 14 de enero de 1939 en la vía férrea, con heridas de bala. Aparentaba una edad de 32 años; tenía el pelo rubio, la nariz aguileña, barba regular, tez regular, vestía un chaleco negro, pantalones grises y zapatillas.

DEVASTARON LA IGLESIA PARROQUIAL, SAQUEARON VARIAS CASAS Y QUEMARON EL ARCHIVO.

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En agosto de 1936, Antonio Padrell Navarro fue amenazado y perseguido por elementos extremistas de la población, entre ellos un tal Camagrosa, exiliado en Francia. En los meses de julio y agosto de 1936 quemaron el mobiliario de la iglesia parroquial, de la rectoría y de la casa del vecino, Luís Padrell Navarro. También fue saqueada la casa de José Padrell Gasol y de Ramón Gasol Dalmau. Se llevaron todos los muebles de esas casas. Como personas sospechosas de haber participado en esos delitos señala a unos veinte vecinos, con sus nombres y apellidos, muchos exiliados en Francia.

IGLESIA PARROQUIAL DE SANT JOAN BAPTISTA.- Fue construida el año 1867. El alcalde describe los daños causados, por un incendio provocado, en la destrucción total de los altares, imágenes religiosas, enlosado y los cristales de los ventanales. Valora los daños en 375.000 pesetas. De otras fuentes sabemos que el templo fue saqueado, destruidos las imágenes sagradas y los retablos, que fueron quemados delante del templo. Pereció en el incendio uno del último tercio del siglo XV, con escenas de la vida de San Juan Bautista, pintadas sobre tablas. Otros elemen­tos de retablos antiguos, aprovechados en una composición del siglo XVI, con una escultura de San Ramón, tallada en madera, dorada y policromada, de esta misma época, fueron también quemados. Una bellísima imagen de la Virgen, del tipo de las sentadas, talla­da en madera y policromada, del siglo XIII, fue escondida y se conservó enterrada durante algún tiempo, para preservarla de la destrucción. Descubierto el escondite, fue recogida por la comisaría del Patrimonio Artístico de la Generalitat y trasladada al Museo de Tarragona. Después de la guerra fue recu­perada y restituida al culto. La sacristía fue destinada a corral de conejos. Terminada la guerra, se inició una suscripción que no se llevó a cabo. Se recaudaron unas 1.500 pesetas, que fueron invertidas en reparar las puertas, los ventanales y una parte del enlosado.

ARCHIVO PARROQUIAL.- Se hallaba en el segundo piso de la abadía, en el interior de un armario cerrado con llave. Fue totalmente destruido durante la persecución religiosa. El año 1910 había en el archivo una colección de testamentos y cuarenta y dos libros, entre ellos, sacramentales que comenzaban el año 1773. Durante el año 2008 el fondo parroquial fue digitalizado, gracias al patrocinio del Ayuntamiento.

Francesc Basco Gracià. Periodista. (Del libro inédito La represión del Frente Popular en Tarragona)

MONT-ROIG DEL CAMP: VEINTIOCHO PERSONAS ASESINADAS. LA DESMEMORIA HISTÓRICA

DestacadoMONT-ROIG DEL CAMP: VEINTIOCHO PERSONAS ASESINADAS. LA DESMEMORIA HISTÓRICA

Mont-roig del Camp (Baix Camp) fue otra de las poblaciones martirizadas por la represión en la retaguardia del Frente Popular. Veintiocho personas fueron asesinadas en su término municipal. Diez de sus vecinos, tradicionalistas o de derechas, fueron pasados por las armas; siete de ellos por arbitraria sentencia del Comité revolucionario local, sucumbieron en la carretera de Alcolea, cerca de Reus; entre las víctimas, dos sacerdotes dieron su vida por la Fe, declarados beatos por la Iglesia católica en Tarragona el 13 de octubre de 2013. Además, dieciocho cadáveres (18) de personas no residentes, tres vecinos de Tortosa, fueron hallados y recogidos en el término municipal, diez de los cuales fue imposible reconocerlos a causa de su elevado estado de descomposición; cuatro hombres y una mujer constan como desconocidos, porque no pudieron ser identificados. Una auténtica carnicería propiciada por marxistas y anarquistas del Frente Popular, amparados por las autoridades que gobernaban Cataluña en aquella época. A ello hay que añadir la devastación del templo parroquial, la popular ermita de la Cova, la destrucción de documentos en la parroquia, el Ayuntamiento, el juzgado y la notaría, y la incautación de propiedades de la gente de orden.

 

Según el informe de la guardia civil a la fiscalía de la Causa General, los dirigentes más destacados de la izquierda fueron José Ferratges Tost (a) Pincho, detenido; Pedro Munté Solé (a) Bessó, detenido; Tomás Poblet Puigené, en paradero desconocido; Francisco Ciurana Escote (a) El Rebaño, en paradero desconocido; Francisco Bru Marco (a) El Sech, detenido; Pedro Fortuny Bargalló (a) Cuadrat, en paradero desconocido; Miguel Prous Martí (a) El Juanet, en libertad atenuada; Rafael Llorens Jordí (a) El Bort, en un campo de concentración; Jaime Mestre Ferré (a) El Maleno, fallecido; Salvador Roberto Olivé, fallecido; Rafael Virgili Boronat, en libertad atenuada; José Bru Marco (a) El Sech, fallecido en Francia; José Anguera Massó (a) Pare Sant, en paradero desconocido; Blas Floch Franc (a) Blay, fallecido; Joaquín Blanch Aguiló (a) El Cagarrecs, en paradero desconocido; Juan Mestre Ferré, condenado a veinte años de reclusión; Federico Boronat Munté, presidente del Centro Republicano.

 

El informe señala, también, las personas que participaron en los desmanes del Frente Popular: José Martí Aragonés (a) El Pichón, en libertad atenuada; Francisco Pous Bargalló (a) El Bagui, en libertad atenuada; Jaime Aragonés Nolla (a) El Porrero, detenido; Jaime Aragonés Riba (a) El Porrero, detenido; Miguel Solé Florit, en libertad condicional; José Anguera Vilella, en paradero desconocido; Gerardo Anglés Mestre (a) El Vilaseca, en libertad condicional; José Alsina Belloví (a) El Mono, en paradero desconocido; José Valls Serra, detenido, reside en Barcelona; Miguel Boronat Aguiló (a) Ninas, en paradero desconocido; Tomás Munté Mestre (a) Tomás Guixé, detenido en la cárcel de Tarragona; Bartolomé Mestre Llorens, afiliado a la CNT, formó parte de las milicias armadas a las ordenes del Comité local; tomó parte en la quema de la iglesia y de los archivos municipal, del juzgado y de particulares; Miguel Boronat Aguiló, afiliado a la CNT, formó parte de las milicias armadas a las ordenes del Comité local y tomó parte en la quema de la iglesia parroquial.

 

Los miembros del Comité revolucionario local eran Salvador Robert Olivé, fallecido; Jaime Mestre Ferré (a) Maleno, fallecido; Tomás Poblet Puigené, en ignorado paradero; Rafael Llorens Gorda, en campo de concentración; Francisco Ciurana Escote, en ignorado paradero.

 

Miembros del Ayuntamiento y Consejo municipal: Miguel Martí Pujol, alcalde; José Ferratges Tost, 1er. Teniente de Alcalde; Francisco Escoda Rofes, 2º Teniente de Alcalde. Concejales: José Ferré Benaiges, José Aragonés Clavaguera, delegado de Abastos, Miguel Prous Martí, Pedro Borrás Bargalló, Francisco Aguiló Puñet, Ernesto Vidiella Jordi, José Anguera Massó, Francisco Pous Barceló. Desempeñaron el cargo de juez municipal, Ramón Faura Sánchez, Joaquín Blanch Aguiló, Domingo Olivé Munté y Amadeo Josa Savall. Actuó como fiscal, Francisco Nogués Nogués, formó parte de la junta directiva del Centro de Izquierdas. José Ferratges Tost era el dirigente de la UGT. Federico Boronat Munté, médico, era el dirigente de Izquierda Republicana. Domingo Olivé Munté era presidente del Sindicato Agrícola, desempeñó el cargo con gran honradez.

 

El 28 de febrero de 1942, el alcalde de Mont-roig informa al fiscal instructor de la Causa General sobre las personas que tuvieron participación en los asesinatos, “sabiéndose únicamente que formaron con armas y tomaron parte en diversos desmanes cometidos en esta población y en la detención de los asesinados”. Son los siguientes: Salvador Robert Olivé, Francisco Pous Barceló, Francisco Pous Bargalló, José Martí Aragonés, Bartolomé Mestres Gubert, Miguel Boronat Aguiló, Miguel Solé Florit, José María Llorens Jordá y Fernando Anglés Mestre.

 

PERSONAS RESIDENTES MUERTAS VIOLENTAMENTE

Relación de las personas residentes en el término municipal de Mont-roig del Camp (Baix Camp), que durante la dominación roja fueron muertas violentamente.

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Todos los cadáveres encontrados en el término municipal fueron enterrados en el cementerio de la villa. Las víctimas de esta población que fueron asesinados, uno en Falset y otro en el término municipal de Cambrils, y los restantes cerca de Reus, en la carretera de Alcolea del Pinar, fueron enterradas en los cementerios de los respectivos municipios.

 

1.- FRANCISCO BRU ARAGONÉS, de 53 años de edad, propietario, filiación política: la CEDA; fusilado el 13 de agosto de 1936, en el término municipal de Reus; presentaba heridas por arma de fuego. Dolores Aragonés Berceló, viuda del interfecto, de 47 años de edad, el 3 de junio de 1942 prestó declaración ante el juez, afirmando que su marido fue detenido por el Comité local; que envió al alguacil, Francisco Sabaté Cort, a su casa para que acudiera al Ayuntamiento, donde fue detenido junto con otras personas y conducido en dos coches al lugar donde fueron asesinados. Su cadáver fue hallado en la carretera de Alcolea, a 4 km. de Reus; presentaba diversas heridas producidas por arma de fuego. Como personas sospechosas de haber participado en el crimen cita a Salvador Robert Olivé, Tomás Poblet Puigené y Rafael Llorens Jordá, entre otros desconocidos. El primero ha fallecido; el segundo se halla en paradero desconocido y el tercero, en la cárcel de Reus.

 

2.- JOAQUÍN GONZÁLEZ ARAGONÉS, de 52 años de edad, confitero, filiación política: la CEDA; fusilado el 13 de agosto de 1936, en el término municipal de Reus; presentaba heridas por arma de fuego. El 6 de julio de 1942 declara ante el juez su esposa, Rosa Nogués Galvadá, de 46 años de edad, natural de Riudoms, y dice que su esposo fue detenido por varios individuos desconocidos, acompañados por el alguacil municipal, Francisco Sabaté Cort, en su domicilio, el 13 de agosto de 1936, siendo conducido al Ayuntamiento. Su cadáver fue hallado en la carretera de Alcolea, a 4 km. de Reus, y presentaba heridas por arma de fuego. Como personas sospechosas de haber participado en el crimen señala a Salvador Robert Olivé, fallecido, Rafael Llorens Jordá, en la cárcel de Reus, Tomás Poblet Puigené, en paradero desconocido. Conducían los coches los chóferes Tomás Munté, en la cárcel de Tarragona, y Fernando Nolla, en paradero desconocido.

 

3.- ENRIQUE PUÑET BARCELÓ, de 45 años de edad, propietario, filiación política: tradicionalista; fusilado el 13 de agosto de 1936, en el término municipal de Reus; el cadáver presentaba heridas por arma de fuego. Dolores Macip Sas, viuda de Enrique Puñet, de 39 años de edad, natural de Bisbal de Falset (Priorato), el 5 de junio de 1942, prestó declaración ante el juez, afirmando que su marido fue detenido en su domicilio el 13 de agosto de 1936, por un individuo desconocido, acompañado por el alguacil, Francisco Sabaté Cort, siendo conducido al Ayuntamiento. Su cadáver fue hallado en la carretera de Alcolea, a 4 km. de Reus, y presentaba heridas por arma de fuego. Como personas sospechosas de haber participado en el crimen cita a Salvador Robert Olivé y Rafael Llorens Jodar, el primero fallecido y el segundo en la cárcel de Reus.

 

4.- FRANCISCO ROMERO VÁZQUEZ, de 39 años de edad, contratista de obras, filiación política: de derechas; fusilado el 13 de agosto de 1936 en el término municipal de Reus; presentaba heridas por arma de fuego. El día 30 junio de 1942, prestó declaración ante el juez su amigo, José March Pujol, escribiente, de 29 años de edad, soltero, el cual manifestó que la víctima fue detenida por Tomás Poblet Puigené en su domicilio, el 13 de agosto de 1936, y conducido al Ayuntamiento. Su cadáver presentaba varias heridas por arma de fuego y fue hallado en la carretera de Alcolea, a 4 km. de Reus. Como personas sospechosas de haber participado en el crimen señala a Tomás Poblet Puigené, en paradero desconocido; Salvador Robert, fallecido, y Rafael Llorens Jordá, en la prisión de Reus. Conducían los coches Fernando Nolla Munté, en paradero desconocido, y Tomás Munté Mestre, en la prisión de Tarragona.

 

5.- LAUREANO JOVÉ RAL, de 43 años de edad, secretario del Ayuntamiento; filiación política: de derechas; fusilado el 13 de agosto de 1936, en el término municipal de Reus; presentaba heridas por arma de fuego. El 30 de junio de 1942 presta declaración ante el juzgado de Valls, la viuda, Teresa Garreta Roqué, de 47 años de edad, natural de Valls, y dice que su marido era secretario del Ayuntamiento de Mont-roig, y de filiación tradicionalista. Que el 13 de agosto de 1936 fue detenido en su domicilio (en aquel tiempo calle Maciá) por Francisco Sabaté (a) Vichac, junto con otros desconocidos, siendo conducido al Ayuntamiento y luego a la riera de Alforja, donde lo asesinaron. Ignora lo que pudo sucederle durante el trayecto. Sabe por referencias que fue abofeteado en el Ayuntamiento antes de ser asesinado. Su cadáver presentaba heridas por traumatismo craneal, con la masa cerebral descubierta. Como personas sospechosas de haber participado en el crimen señala a Concepción Martí Mayor “por venganza personal”, Francisco Aguiló Puñet, Ernesto Vidiella (a) Faló y Pedro Borrás Bargalló, concejales del Ayuntamiento en aquella época, todos domiciliados en Mont-roig. El interfecto era natural de Valls, hijo de Francisco y de Dolores, casado con Teresa Garreta Roqué, de cuyo matrimonio quedaron cuatro hijos: Laureano, Francisco, Teresita y Ramón, de 15, 13, 10 y 4 años de edad, respectivamente.

 

6.- BEATO PEDRO ROFES LLAURADÓ, de 30 años de edad, sacerdote; fusilado el 13 de agosto de 1936, en el término municipal de Reus; presentaba heridas por arma de fuego. Era natural de Tarragona. Nació el 31 de mayo de 1909 y fue bautizado el 6 de junio; ordenado sacerdote el 26 de junio de 1932. Ejerció su ministerio sacerdotal en la parroquia de Sant Francesc, de Tarragona, y como coadjutor en Mont-roig del Camp. Fue fusilado el 13 de agosto de 1936 en la carretera de Alcolea, cerca de Reus y de Borges del Camp. Tenía 27 años de edad y llevaba solamente cuatro de vida religiosa. El 13 de agosto de 1936, a las siete de la mañana, dos milicianos acompañados del alguacil del pueblo, se presentaron en la casa donde se hospedaba. Al avisarle sumió la santa reserva y se entregó a sus verdugos, que le obligaron a levantar los brazos en alto. Lo cachearon y le encontraron un rosario. Mientras los milicianos iban a buscar otra víctima, él dijo a las señoras María Pomes y Dolores Cabré: “Si no volvemos a vernos, hasta el Cielo”, y se fue con los brazos en alto. Durante el trayecto saludaba a cuantos vecinos encontraba. Con él detuvieron al vecino católico Joaquín González, que decía a sus hijas: “Hijas mías, no os veré nunca más”, a lo que mosén Rofes contestó: “No se asuste, González, no se asuste, que yo también vengo”. Después dijo a quienes le despedían con tristeza: “Me voy al Cielo, donde vosotros no podéis venir”. A doña Florentina Reynat, a quien el sacerdote había administrado los últimos sacramentos hacía unos días, le dijo: “Doña Florentina, en el Cielo nos encontraremos”. Mosén Rofes pidió a los asesinos que lo mataran en la plaza del pueblo, en medio de los niños, pero no se atrevieron. Les obligaron a subir en dos coches y se los llevaron, gritando: “Ánimo, que vamos a la Luz Eterna y éstos se quedarán en las tinieblas”. Los verdugos se ensañaron cruelmente con el joven sacerdote. En el cementerio de Reus su cadáver apareció con el cráneo destrozado. Beatificado en Tarragona el 13 de octubre de 2013, junto a 522 sacerdotes y religiosos mártires de la persecución religiosa.

 

7.- BEATO RAMÓN ARTIGA ARAGONÉS, sacerdote, bautizado el 11 de octubre de 1880, ordenado el 1 de octubre de 1905. Su último destino, rector de Vilaplana. Ejerció su ministerio sacerdotal en Falset, Pla de Cabra (hoy Pla de Santa María), Figuerola, La Secuita, Puigdelfí y Puigpelat. Fusilado el 13 de agosto de 1936 en el término municipal de Reus. Beatificado en Tarragona el 13 de octubre de 2013, junto a 522 sacerdotes y religiosos mártires de la persecución religiosa. Su hermana, Asunción Artiga Aragonés, de 73 años de edad, casada, natural y vecina de Mont-roig, el 22 de agosto de 1945 declara ante el juez que su hermano, Ramón Artiga, sacerdote, de 56 años de edad, con domicilio en Vilaplana, fue detenido por unos milicianos de Mont-roig el día 13 de agosto de 1936, siendo conducido al Ayuntamiento de la villa y desde allí, en un coche, hasta la carretera de Alcolea de Pinar donde fue asesinado junto con otras personas. Su cadáver fue hallado en el llamado barranco del Canyaret, en la carretera de Alcolea, cerca de Reus y Borges del Camp. Presentaba heridas por arma de fuego; ignora las personas sospechosas de haber participado en el crimen. Mosén Artiga era párroco de Vilaplana; dada la inseguridad que en esa población sufría, su familia le aconsejo que se instalara en la casa pairal de Mont-roig, Cal Artiga. Pero, pese a las seguridades que dio a la familia el comité local, fue el mismo comité quien ordenó su asesinato.

 

8.- MIGUEL GASSÓ FERRATGES, de 27 años de edad, agricultor; filiación política: afiliado a la Comunión Tradicionalista, presidente de las Juventudes del Requeté; fusilado el 2 de septiembre de 1937, en la carretera de Montbrió a Cambrils; su cuerpo apareció totalmente desfigurado. Sus restos mortales fueron enterrados en el cementerio de Cambrils y trasladados posteriormente a Mont-roig. El 23 de junio de 1942, Dolores Gassó Ferratges, hermana del interfecto, de 36 años de edad, soltera, de profesión empleada, declara ante el fiscal de Barcelona que el día 2 de septiembre de 1936 fue detenido por vecinos de Mont-roig, en el domicilio de Rosa Ferratges Munté, donde se había refugiado al saber que estaban registrando su casa. Fue conducido al parque Samá, en Cambrils, donde lo asesinaron a las tres horas de haber sido detenido. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego y fue enterado en Cambrils. Como personas sospechosas de haber participado en el crimen señala al Comité revolucionario de Mont-roig, que había llamado a la testigo para que denunciara el paradero de su hermano y al no decirlo fue amenazada de que si no aparecía el la apresarían a ella. Después cita los nombres de las personas que formaban el Comité local; eran del pueblo y les conocía perfectamente

 

10.- FRANCISCO GASSÓ DOMINGO, de 52 años de edad, propietario, filiación política: la CEDA; fusilado el 13 de septiembre de 1936, en el término municipal de Falset (Priorato). María Gassó Oliveros, viuda del finado, el primero de junio de 1942 declara ante el juez que su esposo fue detenido en Falset el 13 de septiembre de 1936 por personas desconocidas. Fue conducido en la casa donde estaba el Comité local y seguidamente al cementerio de Falset, donde fue fusilado. No puede precisar las heridas que presentaba el cadáver porque fue enterrado en una fosa común por los mismos asesinos. Ignora la identidad de las personas que participaron en el crimen.

 

BAUTISTA NOGUÉS MARTÍ fue secuestrado en Mont-roig el mes de septiembre de 1936. Se ignora su paradero.

 

+En la relación manuscrita del Estado Número 1 constan el nombre y los apellidos de las personas sospechosas de haber participado en estos crímenes.

 

CADÁVERES RECOGIDOS DE PERSONAS NO RESIDENTES

Relación de cadáveres recogidos en el término municipal de Mont-roig, de personas no residentes en el municipio que sufrieron muerte violenta durante el dominio del Frente Popular.

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11.- HOMBRE DESCONOCIDO, sin datos personales. El cadáver fue hallado el 24 de diciembre de 1936 en el barranco Porquerola, término de Mont-roig; aparentaba unos 35 años de edad y presentaba heridas por arma de fuego. Se ignoran los autores del crimen.

 

12.- FRANCISCO SANJUÁN LACRUZ, de 50 años de edad, empleado, vecino de Tortosa. Su cadáver fue hallado el 28 de mayo de 1939 en el término municipal de Mont-roig, presentaba heridas por arma de fuego. Se ignoran los autores del crimen.

 

13.- PRIMITIVO GOZALBEZ VALLS, de 63 años de edad, vecino de Tortosa, director de la sucursal del Banco de España. Su cadáver fue hallado el 28 de mayo de 1939 en el término municipal de Mont-roig; presentaba heridas por arma de fuego. Se ignoran los autores del crimen.

 

14.- PÍO NAVARRO ROMERO, de 40 años de edad, empleado, vecino de Tortosa. Su cadáver fue hallado el 28 de mayo de 1939 en el término municipal de Mont-roig; presentaba heridas por arma de fuego. Se ignoran los autores del crimen.

 

15.- HOMBRE DESCONOCIDO, sin datos personales. Su cadáver fue hallado el 28 de mayo de 1939 en el término municipal de Mont-roig. Medía 1,65 de estatura, tenía el pelo castaño con grandes entradas, llevaba una americana oscura con tirantes en el bolsillo, pantalones color caqui, jersey gris con cordones, camiseta oscura, alpargatas con suela de goma, cinturón de 4 cm. de anchura.

 

16.- MUJER DESCONOCIDA, sin datos personales. Su cadáver fue hallado el 28 de mayo de 1939 en el término municipal de Mont-roig. Medía 1,70 m. de estatura, tenía el pelo castaño, llevaba un jersey de punto casi blanco, calcetines claros, alpargatas usuales, camiseta azul, pantalón azul, una correa en la muñeca izquierda, anillo en el dedo meñique mano izquierda.

 

17.- HOMBRE DESCONOCIDO, sin datos personales. Su cadáver fue hallado el 28 de mayo de 1939 en el término municipal de Mont-roig. Tenía 1,70 m. de estatura, pelo castaño, cazadora de piel, pantalón caqui, camisa clara.

 

18.- HOMBRE DESCONOCIDO, sin datos personales. Su cadáver fue hallado el 28 de mayo de 1939 en el término municipal de Mont-roig. Medía 1,65 de estatura, con americana clara, chaleco y pantalón oscuro, camisa blanca y cinturón de 3 cm. de ancho.

 

+ En el Estado número 2 se indica: “En el término municipal se encontraron diez cadáveres más, que debido al avanzado estado de descomposición fue imposible identificarlos”.

 

NOTA: “En el lugar donde fueron hallados los cadáveres había un destacamento del 5º Cuerpo del Ejército rojo”. Esta nota se halla escrita en el Estado número 2, en la columna donde dice: “Personas sospechosas de haber participado en el crimen. Sus nombres y apellidos”.

 

EDUARDO FORN, ASESINATO POR EL S.I.M.

Eduardo Forn Fort, de 61 años de edad, natural de Barcelona, abogado, declara ante el fiscal de la Causa General de Barcelona que su hijo, Alfredo Forn Farga, de 27 años de edad, abogado, sin filiación política, fue detenido por el S.I.M. (Servicio de Investigación Militar republicano) en Cambrils, en el hospital de dicha población, el 5 de mayo de 1938, siendo conducido a distintos lugares de tortura que tenía el S.I.M. en Tarragona, entre otros los de Ametlla de Mar, Hopitalet de l’Infant (Vandellós) y Rasquera. Fue asesinado a mediados de noviembre de 1938, supone que en las proximidades de Mont-roig. El cadáver no ha sido hallado a pesar de las gestiones realizadas. Como sospechosos de haber participado en el crimen no puede aportar nombres, ya que desconoce quienes componían el S.I.M., a excepción del que lo capitaneaba, llamado Villa. Es posible que alguno de los cadáveres desconocidos hallados en el término de Mont-roig fuera el de Eduardo.

 

DEVASTACIÓN DE LA IGLESIA

Y LA ERMITA DE LA ROCA

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En el Estado número 3 se describen los hechos delictivos ocurridos en el municipio durante el dominio del Frente Popular. La quema de la iglesia parroquial; quedó destruido todo lo que había en su interior y el edificio en muy mal estado. De los curas que había en la población, dos fueron asesinados y tres tuvieron que huir. Las hermanas Carmelitas huyeron después de haber sido desposeídas de todos sus bienes. También fue destruido el interior de la ermita de Nuestra Señora de la Roca; el edificio quedó en mal estado. El 21 de septiembre de 1936 fueron quemados los archivos municipales, los del juzgado y la notaría. En algunas casas particulares fueron destruidos las escrituras de propiedad y documentos de crédito. Se incautaron de una finca rústica muy importante, en la partida Masos de Marcota.

 

El día 15 de enero de 1939, a primeras horas de la mañana, entraron en la población las fuerzas nacionales. Según el referido informe, el 12 de enero huyeron de la población los dirigentes locales más destacados del Frente Popular, entre ellos los hermanos Alberto, Miguel y José Lasina Bellovi (a) Los Monos; Salvador Mestre Guivert y Francisco Prous Bargalló, todos en paradero desconocido.

 

Francesc Basco Gracià. Del libro inédito: “La represión del Frente Popular en Tarragona”.

REUS (Tarragona): 31 SACERDOTES ASESINADOS

DestacadoREUS (Tarragona): 31 SACERDOTES ASESINADOS

31 SACERDOTES ASESINADOS.

OCHO HAN DECLARADOS BEATOS

Sacerdotes asesinados:

1.- Beato José María Catalá Alsina, sacerdote, de 32 años de edad, asesinado el 21 de julio de 1936 en el Arrabal Robuster de Reus.

2.- Rdo. Francisco Mariné Miralles, sacerdote, de 54 años de edad, asesinado el día 22 de julio de 1936 en su domicilio de Reus.

3.- Rdo. Ramón Dalmau Pena, sacerdote, de 34 años de edad, asesinado el 25 de julio de 1936 en el paseo Pere Mata de Reus.

4.- Beato José Badía Minguella, sacerdote, de 73 años de edad, asesinado el 25 de julio de 1936 en el Camino del Molinet de Reus.

5.- Beato José Garriga Ferré, sacerdote, de 63 años de edad, asesinado el 26 de julio de 1936, en el santuario de la Misericordia de Reus.

6.- Rdo. Antonio Salvat Rull, sacerdote, de 72 años de edad, asesinado el 27 de julio de 1936 en la calle Batán de Reus.

7.- Rdo. José Cabré Cabré, sacerdote, asesinado en Reus. Se desconocen otras circunstancias.

8.- Rdo. Juan Maduell, sacerdote, asesinado en Reus. Se desconocen otras circunstancias.

9.- Beato José Civit Timoneda, sacerdote, de 64 años de edad, asesinado el 26 de julio de 1936, en la plaza de la Puríssima Sang de Reus.

10.- Beato Jocundo Bonet Mercadé, sacerdote, de 63 años de edad, asesinado el 14 de agosto de 1936, en el paseo Pere Mata de Reus.

11.- Rdo. Jaime Benaiges García, sacerdote, de 75 años de edad, asesinado el 14 de agosto de 1936, en el paseo Pere Mata de Reus.

12.- Rdo. Alejandro Ossó Fernández, sacerdote, de 65 años de edad, asesinado el 30 de agosto de 1936, en la carretera de Alcolea.

13.- Rdo. Francisco Climent Forcades, sacerdote, de 65 años de edad, asesinado el 8 de septiembre de 1936, en la carretera de Montblanc.

14.- Beato José Bru Boronat, sacerdote, de 53 años de edad, asesinado el 27 de julio de 1936, en la carretera de Reus a Vinyols.

15.- Rdo. Juan Barberá, sacerdote, asesinado en Reus. Se ignoran otras circunstancias.

16.- Rdo. Juan Blanch, sacerdote, asesinado en Reus. Se ignoran otras circunstancias.

17.- Rdo. Ramón Cabanach Majon, sacerdote, de 26 años de edad, asesinado en agosto de 1936, cerca de Cambrils.

18.- Rdo. Ramón Dalmau Pons, sacerdote, de 34 años de edad, asesinado el 25 de julio de 1936, en el paseo Pere Mata de Reus.

19.- Rdo. Eusebio Forcadas Ferrater, sacerdote, asesinado en Reus. Se ignoran otras circunstancias.

20.- Rdo. José Garrabé Cisteré, sacerdote, de 66 años de edad, asesinado el 29 de agosto de 1936, en la carretera de El Morell a Reus.

21.- Beato José Gomis Martorell, sacerdote, de 45 años de edad, asesinado el 4 de mayo de 1937 en Barcelona, por las Patrullas de Control.

22.- Rdo. Carlos Grau Boada, sacerdote, asesinado en Reus. Se ignoran más detalles.

23.- Rdo. Antonio Llauradó Parisi, sacerdote, asesinado en Reus. Se ignoran más detalles.

24.- Rdo. Francisco Llach Canadell, sacerdote, de 50 años de edad, asesinado probablemente en Cambrils; se ignora la fecha.

25.- Rdo. Fermín Martorell Vives, sacerdote, de 57 años de edad, asesinado el 25 de agosto de 1936 en la carretera de Reus a Cambrils.

26.- Rdo. Roberto Montserrat Baliart, sacerdote, de 25 años de edad, asesinado en 1937 en las checas de Barcelona.

27.- Rdo. Eladio Parés, sacerdote, asesinado en Reus. Se ignoran más detalles.

28.- Beato Pedro Rofes Llauradó, sacerdote, asesinado el 14 de agosto de 1936 en la carretera de Alcolea, término municipal de Reus.

29.- Rdo. Martín Subirá Arumi, sacerdote, de 34 años de edad, asesinado el 24 de diciembre de 1936, en el cementerio de Moncada – Reixach (Barcelona).

30.- Rdo. José Vallhonrat Roig, sacerdote, asesinado en Reus. Se ignoran las circunstancias de su muerte.

31.- Rdo. Jaime Vinaixa, sacerdote, asesinado en Reus. Se ignoran las circunstancias de su muerte.

Todas las víctimas reseñadas tienen inscrita la defunción en el Registro Civil de Reus, a excepción de Juan Barberá, Juan Blanch, Eusebio Forcadas Ferrater, Roberto Montserrat Baliart, Pedro Rofes Llauradó y Jaime Vinaixa. Se ignora si ha sido inscrita su defunción. (AHN. CGT)

Francesc Basco Gracià. Periodista. Del libro inédito “La represión del Frente Popular en Tarragona”.

18 ASESINATOS EN EL PINELL DEL BRAI (Tarragona)

Destacado18 ASESINATOS EN EL PINELL DEL BRAI (Tarragona)

EL PINELL DE BRAI, 18 ASESINATOS

SIETE VECINOS FUSILADOS Y QUEMADOS EN LA CARRETERA DE XERTA A PAÜLS

 DEVASTADOS EL TEMPLO PARROQUIAL Y LA ERMITA DE SANTA MAGDALENA

 

El 19 de julio de 1936 se constituyó el comité revolucionario local, que clausuró el Centro de derechas y el Centro católico. El día 20, por la tarde, fueron detenidos por orden del citado comité seis vecinos de derechas, y durante la noche tres más. Estos son los nombres: Domingo Álvarez Espinós, Nolasco Ferrer Vallespí, Simón Altadill Serres, Miguel Monreal, José Alerany Lanort, Francisco Serres Alcoverro, Miguel Vallés Fontanet, Serafín de Dios Amposta y José Amposta Espinós. De ellos, Simón Altadill Serres se escapó de la cárcel (una niña activó el cerrojo y le abrió la puerta) y de una muerte segura. Los restantes cinco primeros fueron fusilados el 28 de julio de 1936, en el Km. 4 de la carretera nacional que discurre por el término municipal de Gandesa en dirección a Tortosa. Los restantes perecieron fusilados el 24 de diciembre de 1936, víspera de la Navidad, en la carretera de Xerta a Paüls (Baix Ebre), excepto José Amposta Espinós que se escapó; pero fue nuevamente apresado en Móra la Nova y fusilado en el término municipal de Tivissa (Ribera d’Ebre), en el lugar denominado El Molló, hacia el 15 de enero de 1937.

 

En compañía de los detenidos el 24, – es decir, el segundo día de las detenciones -, fueron fusilados con ellos Pedro Espinós Espinós, Juan Guarí Vallespí, Antonio Guarí Vallespí, Francisco Amposta Espinós y José María Serres Alcoverro. Otro vecino fue asesinado el mismo 24 de julio: Miguel Amposta March, que había ejercido como vigilante local de las derechas. Para salvar la vida se unió a los revolucionarios en los fusilamientos; pero no le perdonaron el cambio de chaqueta y fue fusilado. Además de estos vecinos, fue asesinado Manuel Amposta Cloa, el 13 de diciembre de 1936, en la carretera de El Pinell a Móra d’Ebre.

 

El informe indica que los autores de los asesinatos del 28 de julio fueron, sin lugar a dudas, milicianos procedentes de Sant Radurní d’Anoia (Barcelona), puestos de acuerdo con el comité revolucionario local. Uno de ellos, Manuel Vinaixa Serres, que había nacido en El Pinell y vivía en Sant Sadurní, dirigió las ejecuciones. Los asesinatos del 24 de diciembre, según el citado informe, fueron dirigidos por Ángel Serré Amposta, teniente de las milicias rojas y vecino del pueblo, por orden del comité local. Las víctimas permanecieron todos presos en la cárcel del pueblo.

 

MOSÉN ESCURA, MÁRTIR DE LA FE.- El saqueo de la iglesia parroquial fue dirigido por el comité local. La parroquia de San Lorenzo estaba regida en 1936 por el cura ecónomo mosén José Escura Febrer. Nació en Benicarló (Castellón) en 1868; fue ordenado sacerdote en 1902. Ejerció su ministerio como coadjutor en Sant Joan de Pas (Ulldecona) y en Ascó. Estuvo adscrito a la parroquia de San Bartolomé, de su pueblo natal, y fue regente de Lloá. Desde 1921 hasta julio de 1936 fue ecónomo de El Pinell del Brai. Impedido de ejercer su ministerio en la parroquia marchó a Benicarló. Allí estuvo refugiado hasta el 8 de septiembre de 1936, en que fue detenido por orden del comité local y asesinado junto con otros sacerdotes.

 

LEGISLACIÓN LAICISTA.- En 1931 El Pinell tenía 1.900 habitantes. El 65% cumplía el precepto pascual; recibía el viático el 90% y todos la unción de enfermos. Funcionaban las asociaciones del Apostolado de la Oración, las Esclavas de la Virgen de los Dolores y la Cofradía de Ntra. Sra. del Carmen. Inmediatamente después de la proclamación de la República se aplicó con rigor la legislación laicista, aprobada por las Cortes, y las disposiciones del Gobierno Civil de la provincia, relativas a manifestaciones externas de carácter religioso. Abundaron las burlas y los insultos a los católicos y especialmente al sacerdote. Se acentuó la progresiva ausencia del vecindario en los actos de culto y la inobservancia del descanso dominical. Iniciada la contienda, el comité local se apoderó de las llaves de la iglesia, la cerraron al culto y expulsaron al cura del pueblo.

 

EL COMITÉ LOCAL.- Formaron el citado comité, en distintas etapas, los siguientes vecinos: Juan Borrull Ferré (a) el Puncha; Pedro Borrás Borrull (a) Mají; Bartolomé Martínez Ferré (a) Gaité; José Serrá Serrá (a) Mingarra; Lorenzo Vallespí Martínez (a) Llobeto; Pedro Vallespí Montagut (a) Pigat; Bautista Vallespí Ferré (a) Tite; Domingo Montagut Vallés (a) Borretes. El comité cuidaba del cumplimiento de las órdenes de incorporación a filas del Ejército rojo o republicano. Se presentaron unos quince voluntarios. Hubo amenazas a los que se negaban a incorporarse a filas. Durante los consistorios que sustituyeron al comité no se cometió delito alguno. Ferran March Tramunt, alcalde frentepopulista, certificaba el 17 de noviembre de 1937, a petición de los interesados, que Jaume Martí March i Angel Ferré Amposta “són persones afectes a règim (republicà), havent complert en tot moment els seus deures de ciutadans i revolucionaris al servei de la causa i del poble”.

 

EL JUZGADO POPULAR.- En un escrito fechado el 26 de diciembre de 1936, el presidente de la Audiencia de Barcelona informa al de Tarragona que el juzgado popular de El Pinell de Brai estaba formado por los siguientes funcionarios: Juez, Lorenzo Vallespí Martínez; suplente, Miguel Montagut Sales; procurador, Juan Francisco Pallarés Espinós; suplente, Ramón Borrás March. Respecto al secretario del juzgado, no obraban antecedes en la Audiencia de Barcelona.

 

LIBERACIÓN Y EXILIO.- El pueblo fue liberado por primera vez el 3 de abril de 1938, sin resistencia del Ejército republicano en retirada. El 25 de julio del mismo año fue recuperado por los rojos. Y el 3 de noviembre de 1938 fue reconquistado por las tropas nacionales, en el transcurso de la célebre Batalla del Ebro, con fuerte resistencia, especialmente en la Serra de Pándols. Los vecinos rojos más destacados huyeron, entre ellos Juan Borrull Ferrer, Pedro Borrás Borrull, José Serrá Serrá, Pedro Vallespí Montagut, Alejo Amposta Serres, Bartolomé Martínez Ferrer, Domingo Amposta Serres y José Guarí March, todos exiliado en Francia, según un informe de la Guardia Civil, fechado el 12 de diciembre de 1940.

 QUINCE VECINOS PERECIERON FUSILADOS

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Estado número 1: Relación original y manuscrita de personas residentes en el municipio, que durante la dominación del Frente Popular fueron muertas violentamente.

1.- NOLASCO FERRÉ VALLESTPÍ, de 41 años de edad, casado, propietario, ex alcalde, tradicionalista, afiliado a la CEDA. Fusilado el 28 de julio de 1936 en el término municipal de Gandesa. Su esposa, Josefa Clúa Bosquet, de 46 años de edad, natural de Corbera d’Ebre, declara ante el juez que su esposo fue detenido en su domicilio por dos números de la Guardia Civil, el 20 de julio de 1936. Lo trasladaron al calabozo municipal y luego a Gandesa, siendo asesinado en el km. 4 de la carretera de Tortosa a Gandesa el 28 de julio. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego. Como personas sospechosas de haber participado en el crimen señala a Antonio Borrull Serres, preso en Tarragona, y José Guarí March, exiliado en Francia, entre otros. La víctima dejó viuda y dos hijos: Teresa y Nolasco, de 20 y 16 años de edad, respectivamente.

2.- JUAN FRANCISCO SERRES ALCOVERRO, de 43 años de edad, casado, propietario, tradicionalista. Fusilado el 28 de julio de 1936 en el término municipal de Gandesa. Su esposa, María Josefa Espinós Espinós, de 47 años de edad, declara ante el juez que su esposo fue detenido por cuatro paisanos armados en su propio domicilio el 20 de julio de 1936. Fue conducido al calabozo municipal y desde allí a Gandesa, donde el 28 de julio fue asesinado en el Km. 4 de carretera de esta ciudad a Tortosa. Se cadáver presentaba varias heridas por arma de fuego.

3.- MIGUEL MONREAL GONZÁLEZ, de 43 años de edad, casado, propietario, ex fiscal municipal, afiliado a la Comunión Tradicionalista. Fusilado el 28 de julio de 1936 en el término municipal de Gandesa. Su esposa, Miguela Alcovero Álvarez, de 52 años de edad, declara ante el juez que su esposo fue detenido por Antonio Borrull Serres y Juan Borrull Borrull el 19 de julio de 1936 en la carretera de Gandesa, siendo conducido ante el comité El Pinell y luego trasladado a Gandesa, donde fue asesinado el 28 de julio en el Km. 4 de la carretera que conduce a Tortosa. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego. Como personas sospechosas de haber participado en el crimen señala a los que le detuvieron. La víctima dejó viuda con seis hijos: María, Josefa, Teresa, Pedro, Ángeles y Miguela, de 23, 22, 18, 15, 14 y 8 años de edad, respectivamente.

4.- JOSÉ ALERANY LANORT, de 47 años de edad, casado, propietario, ex concejal del Ayuntamiento, afiliado a la Comunión Tradicionalista. Fusilado el 28 de julio de 1936 en el término municipal de Gandesa. Su esposa, Teresa Clúa Álvarez, de 58 años de edad, declara ante el juez que su marido fue detenido por varios vecinos en su propio domicilio, el 19 de julio de 1936. Fue conducido ante el comité local y trasladado a Gandesa, donde fue asesinado el 28 de julio en Km. 4 de la carretera de esta ciudad a Tortosa. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego en el cuello. El matrimonio dejó una hija, María, de 29 años de edad.

5.- DOMINGO ÁLVAREZ ESPINÓS, de 42 años de edad, soltero, propietario, ex juez municipal, afiliado a la Comunión Tradicionalista. Fusilado el 28 de julio de 1936 en el término municipal de Gandesa. Su sobrino, José Álvarez Amposta, de 29 años de edad, soltero, declara ante el juez que fue detenido por dos números de la Guardia Civil en su propio domicilio, el 20 de julio de 1936, siendo conducido ante el comité local y luego trasladado a Gandesa, donde fue asesinado el 28 de julio en el Km. 4 de la carretera de Gandesa a Tortosa. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego. Como personas sospechosas de haber participado en el crimen cita a varios vecinos.

6.- MANUEL AMPOSTA CLÚA, de 67 años de edad, casado, propietario, afiliado a la CEDA, ex alcalde y ex juez municipal. Fusilado el 14 de diciembre de 1936 en la carretera de Móra d’Ebre, término municipal de Pinell de Brai. Su esposa, Josefa Amposta Solé, declara ante el juez que su marido fue asesinado a traición por vecinos del pueblo en la carretera de El Pinell a Móra, el 14 de diciembre de 1936. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego y fue trasladado a su domicilio. La víctima dejó viuda y dos hijos, Manuel y Manuela, de 19 y 18 años de edad, respectivamente.

7.- RUBERTO GOÑI, casado, de derechas, encargado de los trabajos del ferrocarril de Vall de Zafán a Sant Carles de la Ràpita. Fusilado durante el verano de 1936 en el término municipal de Gandesa.

8.- PEDRO ESPINÓS ESPINÓS, de 65 años de edad, casado, propietario, ex alcalde y ex juez municipal, afiliado a la Comunión Tradicionalista. Una vez fusilado, su cuerpo fue rociado con gasolina y quemado el 24 de diciembre de 1936, en el término municipal de Xerta, en la carretera que conduce a Paüls. Su hija, Teresa Espinós Ferré, de 33 años de edad, soltera, declara ante el juez que su padre fue detenido en su domicilio por dos vecinos del pueblo, el 24 de diciembre de 1936, siendo trasladado al calabozo municipal y desde allí a la carretera de Xerta a Paüls, donde fue fusilado junto con otros vecinos y quemado sus cadáveres con gasolina. Sólo pudieron recoger sus restos calcinados. La víctima era natural de El Pinell, casado con Antonia Ferré Amposta, de cuyo matrimonio quedaron cuatro hijos: Josefa y Juan, Teresa y María, de 46, 42, 33 y 30 años de edad, respectivamente.

9.- ANTONIO GUARÍ VALLESPÍ, de 53 años de edad, casado, propietario, ex concejal del Ayuntamiento, afiliado a la Comunión Tradicionalista. Fusilado y su cuerpo rociado con gasolina y quemado, el 24 de diciembre de 1936, en el término municipal de Xerta, en la carretera que conduce a Paüls. Se esposa, Antonia Montagut Argany, de 59 años de edad, declara ante el juez que su marido fue detenido por el alguacil del pueblo y el vigilante nocturno, cuyos nombres desconoce, en su propio domicilio, el 24 de diciembre de 1936, siendo conducido a la Casa Consistorial, donde permaneció hasta el amanecer del día siguiente. Su esposo fue fusilado y su cadáver rociado con gasolina y quemado, junto con otros vecinos, en la carretera de Xerta a Paüls. Hace responsables del crimen a los dirigentes del comité local y de los sindicatos.

10.- MIGUEL VALLÉS FONTANET, de 57 años de edad, comerciante, ex concejal del Ayuntamiento, afiliado a la CEDA. Fusilado y su cuerpo rociado con gasolina y quemado, el 24 de diciembre de 1936, en el término municipal de Xerta, en la carretera que conduce a Paüls. Su esposa, Pilar Serres Vidiella, de 50 años de edad, declara ante el juez que su marido fue detenido por Domingo Amposta Serres, Juan Borrás Serres y Esteban Borrull Ferré en su propio domicilio, el 24 de diciembre de 1936, siendo conducido al calabozo del pueblo y luego a la carretera de Xerta a Paüls, término de Xerta, donde fue fusilado junto con otros vecinos y su cuerpo quemado. De su cadáver sólo hallaron los restos carbonizados. Como personas sospechosas de haber participado en el crimen señala a varios vecinos del pueblo. La víctima dejó viuda sin hijos.

11.- JUAN FRANCISCO AMPOSTA ESPINÓS, de 42 años de edad, soltero, agricultor, afiliado a la Comunión Tradicionalista. Fue fusilado y su cuerpo rociado con gasolina y quemado, el 24 de diciembre de 1936, en el término municipal de Xerta, en la carretera que conduce a Paüls. Su hermana Bárbara, de 54 años de edad, viuda, declara ante el juez que Juan Francisco fue detenido el 24 de diciembre de 1936, en su propio domicilio, por los vecinos Domingo Amposta Serres, Ángel Serres Amposta y Lorenzo Vallespí Montagut, siendo conducido al calabozo del pueblo y de allí a la carretera de Xerta a Paüls, donde fue fusilado junto a otros vecinos. Sus cadáveres fueron rociados con gasolina y quemados. Sólo fueron hallados los restos carbonizados de su cadáver, en el lugar del crimen.

12.- SERAFÍN DE DIOS AMPOSTA, de 27 años de edad, casado, propietario, afiliado a la CEDA. Fusilado y su cuerpo rociado con gasolina y quemado el 24 de diciembre de 1936, en el término municipal de Xerta, en la carretera que conduce a Paüls. Su esposa, Rosa Martínez Amposta, de 30 años de edad, declara ante el juez que su marido fue detenido por vecinos del pueblo en la carretera del Móra, cuando regresaba del campo, el 24 de diciembre de 1936, siendo conducido al calabozo del Ayuntamiento y desde allí a la carretera de Xerta a Paüls, donde fue fusilado y su cuerpo quemado, junto a otros vecinos del pueblo. De su cadáver sólo encontraron los restos carbonizados. Como responsables de haber participado en el crimen señala a Ángel Ferré Amposta, Salvador Serres, Ramón Martí March, Manuel Vinaixa y Juan Pujol Martí. La víctima era hijo de Serafín y de Modesta, casado con la declarante, de cuyo matrimonio quedó una hija de cuatro años de edad, llamada Serafina.

13.- PEDRO JUAN GUARÍ VALLESPÍ, de 52 años de edad, viudo, agricultor, ex concejal del Ayuntamiento, afiliado a la Comunión Tradicionalista. Fusilado y su cuerpo rociado con gasolina y quemado el 24 de diciembre de 1936, en el término municipal de Xerta, en la carretera que conduce a Paüls. Su hermano, José María, de 54 años de edad, viudo, declara ante el juez que Pedro Juan fue detenido por Juan Pujol Martí y Miguel Amposta March en su propio domicilio el 24 de diciembre de 1936, siendo conducido al calabozo municipal y de allí a la carretera de Xerta a Paüls, donde fue asesinado junto a otros vecinos y rociado su cadáver con gasolina, fue quemado. De su cadáver fueron hallados restos carbonizados en el mismo lugar del asesinato. Como personas sospechosas de haber participado en el crimen señala a Ángel Ferré Amposta y Ramón Martí March, entre otros.

14.- JOSÉ MARÍA SERRES ALCOVERRO, de 59 años de edad, casado, agricultor, afiliado a la CEDA. Fusilado y su cuerpo rociado con gasolina y quemado el 24 de diciembre de 1936, en el término municipal de Xerta, en la carretera que conduce a Paüls. Su esposa, Raimunda Pallarés Serres, de 61 años de edad, declara ante el juez que su marido fue detenido por Ángel Ferré Amposta y otros vecinos en su propio domicilio, el 24 de diciembre de 1936, siendo conducido al calabozo municipal y desde allí a la carretera de Xerta a Paüls, donde fue fusilado junto a otros vecinos y su cuerpo rociado con gasolina y quemado. De su cadáver sólo se hallaron restos carbonizados. La víctima era hijo de Juan Francisco y de Antonia, casado con la declarante, de cuyo matrimonio quedó una hija, Antonia, casada, de 35 años de edad.

15.- JOSÉ AMPOSTA ESPINÓS, de 44 años de edad, viudo, propietario, afiliado a la CEDA. Fusilado en enero de 1937 en el término municipal de Tivissa, al tratar de huir de sus captores. Su hija, Montserrat Amposta Cugat, de 19 años de edad, soltera, declara ante el juez que su padre fue detenido el 28 de enero de 1937 en Móra d’Ebre, por Antonio Borrull Serres y Ángel Ferré Amposta, siendo conducido al lugar denominado El Motlló, en el término municipal de Tivissa, donde fue asesinado. Su cadáver presentaba diversas heridas por arma de fuego. Como personas presuntamente implicadas en el asesinato señala a los que le detuvieron, acompañados de otros vecinos de Móra. La víctima era natural de El Pinell, hijo de Miguel y de María Cinta, viudo de Teresa Cugat Borrás, de cuyo matrimonio quedaron tres hijos: Montserrat, Ester y María Teresa, de 19, 18 y 6 años de edad, respectivamente.

TRES DESCONOCIDOS PERECIERON ASESINADOS

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Estado número 2: Relación de cadáveres recogidos en el término municipal de personas no residentes en él, que sufrieron muerte violenta.

16.- PERSONA DESCONOCIDA. El cadáver fue hallado en septiembre de 1936, en la partida Prats, entre los términos de Pinell y Prat de Compte. Un hombre cuyo nombre y apellidos se ignoran, vecino de Prat de Campte. Presentaba diversas heridas por arma de fuego en el cuerpo y en la cabeza. Se desconoce las personas que participaron en el crimen.

17 y 18.- DOS PERSONAS DESCONOCIDAS. La nota dice que se trata de un tío y su sobrino, apellidados Piqueras, vecinos de Gandesa. Los cadáveres fueron hallados en agosto de 1936 en el término municipal de El Pinell y presentaban heridas por arma de fuego.

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* FRANCISCO BORRULL VALLESPI, mártir de la Fe. A estos hay que añadir a mosén Francisco Borrull Vallespí, nacido en El Pinell del Brai en 1871 y ordenado sacerdote el 1906. Fue coadjutor de Fredes, párroco de Llavería, regente de Arenys de Lledó y ecónomo de Lloá, desde julio de 1931 a julio de 1936. El 23 de julio el comité de Lloá le ordenó que se despojara del traje talar y vistiera de seglar. Le aseguraron que no le pasaría nada y que podía quedarse en el pueblo. El comité le aconsejo que, si venían milicianos de fuera para prenderle no se entregara y huyera por la muerta trasera. Aquel mismo día llegaron a Lloá un grupo de milicianos forasteros. Parece que estaban bien informados porque fueron a por el cura y lo primero que hicieron fue vigilar la puerta trasera de la abadía. Al llamar al cura, esta salió por donde habían planeado con el comité local. Pero allí estaban vigilantes tres milicianos armados que, sin mediar palabra, dispararon sobre el párroco, que cayó al suelo malherido. Los milicianos no permitieron que nadie le auxiliara y después de una larga agonía murió en plena calle. Allí quedó su cuerpo toda la noche sin que nadie se atreviera a retirarlo. La mañana del 24 de julio, el comité local ordenó a cuatro vecinos, destacados por su significación religiosa, que retiraran el cadáver y lo enterraran en el cementerio. Encima de un cañizo y tapado con una sábana se lo llevaron al camposanto. Allí descansan los restos mortales que este mártir de la fe. Muy pocos se acuerdan de ello. Tenía 65 años de edad y llevaba 30 de vida religiosa.


DEVASTADOS EL TEMPLO PARROQUIAL Y LA ERMITA DE SANTA MAGDALENA

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Estado número 3: Relación de incendios, profanaciones, saqueos y destrucción de templos y objetos de culto que provocaron alarma en el vecindario.

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El 23 o 24 de julio de 1936, elementos revolucionarios del mismo pueblo, con la anuencia del comité revolucionario local, asaltaron el templo parroquial dedicado a San Lorenzo. Destruyeron y quemaron los altares, las imágenes sagradas, los ornamentos religiosos y todo cuando había en el interior del templo. Robaron las copas y los vasos sagrados. La iglesia fue destinada a cárcel y almacén agrícola. Lo mismo hicieron con la popular ermita de Santa Magdalena, destruida después durante la Batalla del Ebro. La casa abadía fue incautada y cedida a las Juventudes Libertarias, donde fijaron su domicilio social. Quemaron el archivo parroquial, con todos sus libros y documentos. Se incautaron del cementerio

Durante los primeros días del Alzamiento se registraron expoliaciones, saqueos y robos en casas particulares de los vecinos Lorenzo Alcón Vidiaella, Joaquín Sabaté Serres, Ramón Alcón Arnal (hoy en Benisanet), viudas y familiares de los asesinados que se relacionan en el Estado número 1. Estos hechos delictivos fueron cometidos por las milicias de la CNT y la UGT, capitaneados por sus dirigentes.

Durante el periodo revolucionario se procedió a la destrucción del arbolado, – para convertirlo en carbón vegetal y venderlo -, en la finca Viñetes, de la viuda de Pedro Juan Guarí Vallespí, cuyo heredero era José María Guarí Vallespí. Lo mismo ocurrió en la finca Rotes, de la viuda de Pedro Espinós, Teresa Cugat. Y en la finca Paracolls, propiedad de Lorenzo Alcón Vidiella. Desvalijaron los comercios de familias de derechas. Estos hechos delictivos fueron cometidos por las colectividades de la CNT y la UGT, impulsadas por sus dirigentes.

Los primeros días del Alzamiento, el vecino Lorenzo Vallespí Montagut disparó contra Agustín Serrá Amposta con una escopeta dos tiros que le alcanzaron mientras estaba trillando en la era. Lorenzo se halla preso en Tarragona, sentenciado a la máxima pena, por este y otros delitos que se le imputan. El informe está fechado el 31 de octubre de 1940, firmado por el alcalde y el secretario del Ayuntamiento.

Francesc Basco Gracià. Periodista. Del libro inédito “La represión del Frente Popular en Tarragona”.

LA SELVA DEL CAMP: DEVASTACIÓN DE TEMPLOS, ERMITAS Y CONVENTOS

DestacadoLA SELVA DEL CAMP: DEVASTACIÓN DE TEMPLOS, ERMITAS Y CONVENTOS

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Estado número 3. Delitos perpetrados en julio de 1936 en edificios del Arzobispado de Tarragona, conventos, hospital y otras propiedades.

En julio de 1936 fueron devastados estos edificios:

IGLESIA PARROQUIAL DE SANT ANDREU APÓSTOL.- El alcalde, J. Pintaluba Soler, describe en 1940 los daños causados al templo, afirmando que los revolucionarios lo devastaron e incendiaron, destrozando el órgano, la capilla del Santísimo y todos los altares, los retablos y las imágenes religiosas. El templo poseía varios retablos de estilo renacentista y barroco, que fueron destruidos por el fuego. En la sacristía se guardaba una imagen gótica de Sant Andreu, bellísima escultura de piedra de mediados del siglo XIV, que fue bárbaramente mutilada a martillazos. Se conservaron importantes fragmentos de la misma, así como una talla de la Virgen, otra de Sant Joan Baptista y algunos altorrelieves renacentistas. Hubo que lamentar, también, la pérdida de importantes joyas de orfebrería litúrgica, entre ellas una custodia gótica. Según manifiesta el alcalde Pintaluba, un camión del Servicio de Recuperación de Metales de la Generalitat, procedente de Barcelona, se llevó otras piezas importantes, con la promesa incumplida de devolverlas. Algunas se conservaron en el Museo de Arte de Cataluña, clasificadas como procedentes de La Selva del Camp y destinadas a los museos de Tarragona. Terminada la guerra, pese a las diligentes investigaciones realizadas, no pudo darse con el paradero de estas piezas, que se consideran perdidas o extraviadas. El templo conserva una cruz procesional gótica del siglo XIV, de plata dorada maciza; una custodia gótica de 1450; un relicario gótico de mitad del siglo XV, que lleva una custodia con reliquias Sant Andreu y Santa Madrona, y un lignum crucis.

El 15 de diciembre de 1955, el cura párroco de la Selva solicitó a la junta nacional de Reconstrucción de Templos Parroquiales “la máxima subvención posible” para reparar los considerables daños que sufrió el templo durante la guerra y la persecución religiosa, “algunos de los cuales han sido reparados por los feligreses, pero quedan por realizar las obras de mayor coste, que no alcanzan las escasas posibilidades económicas de la población”. El arquitecto Monravá hizo el proyecto de las obras a realizar, con un presupuesto que ascendió a 221.557,47 pesetas. El encargado de la obra percibía un jornal de 22,50 pesetas; el oficial 1ª, 15,50 ptas.; y el peón, 10,50 ptas. Con fecha 25 de abril de 1941 se ejecutaba el primer presupuesto de las obras, que ascendió a 79.971,31 pesetas.

SANTUARIO DE PARED DELGADA.- En 1940 declaró el alcalde a Regiones Devastadas que fueron destruidos todos los retablos, los altares y las imágenes religiosas. Valoró los daños en unas 40.000 pesetas. Los revolucionarios destruyeron todos los retablos, los altares, las imágenes religiosas y objetos de valor artístico. La imagen de la Virgen, con su pedestal, todos los retablos y cuadros de las capillas laterales; la imagen de los Dolores, tallada por el escultor Luís Bonifas, fueron sacados del templo, puestos en un montón y quemados en medio de la plaza. Las piezas del retablo más antiguo se hallaban en la sacristía para enviarlas a ser reparadas en el taller de Sutrá, en Figueres, por lo que escaparon del incendio. Posteriormente, fueron recogidas y trasladadas a los museos de Tarragona. Y luego, evacuadas hacia la frontera con Francia. No fueron recuperadas, por lo que se dieron por extraviadas.

A nadie se le oculta la importancia artística, cultural y religiosa del histórico santuario, centro de devoción popular, que contiene las ruinas de una importante villa romana. En la carta de población de La Selva se mencionan unas “paredes delgadas”, procedentes de una villa romana. Se conserva la iglesia, la casa del ermitaño y una antigua hospedería.

IGLESIA Y CONVENTO DE SANT AGUSTÍ.- Fue incendiado y destruido totalmente, con los altares, retablos, imágenes religiosas y objetos de culto que albergaba el templo, habilitado entonces por los padres Misioneros del Corazón de María. El arquitecto Monravá Soler valoró los daños en 300.000 pesetas, y el edificio, en su estado anterior a la devastación, en 450.000 pesetas. El 10 de junio de 1943, el citado arquitecto firmó el proyecto de reconstrucción de la iglesia y el convento, por un importe total de 818.474,81 pesetas. La reconstrucción de la iglesia ascendió a 257.366,95 pesetas; la del convento, 255.846,43 pesetas; el claustro y la parte trasera del templo, 132.386,39 pesetas; la nave de mediodía, 47.335,97 pesetas, y la de oriente, 92.548,75 pesetas.

IGLESIA Y CONVENTO DE SANT RAFAEL.- Fueron destruidos todos los retablos, los altares, las imágenes religiosas y los objetos de culto. Valoraron los daños en 30.000 pesetas. Se conservaron las pinturas que decoraban los muros y otros motivos clásicos, además de las figuras de los cuatro doctores de la Iglesia, en las pechinas bajo la cúpula. Quedó en la fechada la imagen de Sant Rafael. Se trata de una construcción renacentista del siglo XVII, levantada en un lugar próximo a la muralla. Junto a los restos del convento se halla la iglesia, obra de mampostería con sillares.

HOSPITAL.- Hospital regentado por las Hermanas de San Vicente de Paul; destrucción de todos los retablos, altares e imágenes religiosas y saqueo general del inmueble.

CAPILLA DE SANT PAU.– Destruyeron todos los retablos, los altares y las imágenes religiosas. El edificio quedó en muy mal estado. Los daños se valoraron en 25.000 pesetas. Se trata de un edificio situado cerca del castillo. Tuvo una amplia nave rectangular, con cubierta de madera sobre arcos apuntados de piedra. Es una construcción tardía de transición al gótico.

ERMITA DE SANT PERE.– Saqueada. Fueron destruidos todos los altares, retablos e imágenes religiosas. Valoran los daños en 15.000 pesetas

CAPILLA DE LA MARE DE DÉU DELS ÀNGELS.- Fue arrasada hasta los cimientos y demolida en su totalidad. Era una obra de reconocido valor artístico; una de las más antiguas de la villa. Se valoraron los daños en unas 70.000 pesetas.

TRES CRUCES DEMOLIDAS.- Fueron demolidas tres artísticas Cruces, de tamaño grande, enclavadas en distintos lugares del término municipal.

FUENTE PÚBLICA DESTRUIDA.- Fue completamente destruida, por orden del comité revolucionario local. Dice el alcalde en su informe que “su antigua construcción era de estilo romano”. Se hallaba emplazada en la calle Mayor. Estaba destinada al abastecimiento de agua potable a la población; compuesta de un depósito y una fuente con cuatro grifos. Construida en piedra de sillería, algunas artísticamente labradas con varios escudos. Los daños fueron valorados entre diez y doce mil pesetas.

UNA HOGUERA PARA EL VECINDARIO.- En una hoguera pública fueron pasto de las llamas objetos de culto y toda clase de imágenes de propiedad particular del vecindario, que fue conminado a entregarlas por mandato del comité local, o atenerse a las consecuencias.

En todos estos desmanes, se sospecha que tomaron parte: Manuel Doménech, Clemente Sedó, José Sedó, Juan Pujol Santasusana y Ramón Ginovart Rabassa, todos en ignorado paradero; Antonio Gatell, detenido; Ramón Pons Gomá y José Marches Llorens, fallecidos.

(El documento esta firmado el 17 de octubre de 1940, por el alcalde y el secretario del Ayuntamiento).

Francesc Basco Gracià. Periodista. Del libro inédito “La represión del Frente Popular en Tarragona”.

LA SELVA DEL CAMP: 17 RELIGIOSOS DE LA COMUNIDAD CLARETIANA FUERON INMOLADOS.

DestacadoLA SELVA DEL CAMP: 17 RELIGIOSOS DE LA COMUNIDAD CLARETIANA FUERON INMOLADOS.

LA SELVA DEL CAMP

17 RELIGIOSOS DE LA COMUNIDAD

CLARETIANA FUERON INMOLADOS.

LA GENERALITAT RECOGIÓ OBJETOS DE VALOR

EN LOS TEMPLOS, QUE NO HAN SIDO DEVUELTOS.

Desde las elecciones de febrero de 1936 hasta el Alzamiento nacional, no se registraron en la población hechos alarmantes. Con anterioridad, durante los años 1933 y 1934, a causa de la efervescencia provocada por los mítines y la propaganda izquierdista, hubo que lamentar algunos incidentes, especialmente en épocas electorales. En cierta ocasión llegó a producirse un tiroteo, durante el cual fueron agredidos oradores de la coalición de derechas. A partir de las elecciones de febrero de 1936, la actuación de las autoridades locales fue favorable a la causa de la izquierda. Una vez implantado el dominio del Frente Popular comenzó el terror marxista. Según el informe, “tanto las autoridades gubernativas como los componentes del comité local, fueron los autores o inductores de cuantos desmanes se cometieron”. El comité local y el Ayuntamiento fueron los responsables de las detenciones de vecinos, incautaciones, registros, saqueos y asesinatos. También fueron los autores o inductores de la destrucción de los templos y conventos, en uno de los cuales, de la congregación de los Hermanos de San Agustín, además de asesinar y quemar un religioso, prendieron fuego al edificio repetidas veces, hasta conseguir su destrucción.

En los primeros momentos se constituyó un comité revolucionario, que se instaló en el Centro Católico, integrado por Manuel Segarra Plana como presidente, en la cárcel Modelo de Barcelona; Valentín Garriga Ferrater, en libertad condicional; Andrés Gondolbeu Ferré, en la cárcel de Tarragona; José Fortuny Masdeu, en la prisión de Barcelona; Juan Ripoll Domingo, en paradero desconocido. A los pocos días, este comité fue sustituido por otro, formado por Ramón Pons Gumá, fusilado; José Marches Llorens, fusilado; Antonio Gatell Llavería, fusilado; Luís Fort Figuerola, en libertad condicional; Juan Pujol Santasusana, huido a Andorra; Ramón Guinovart Rabassa, en paradero desconocido; Fernando Baiget Ricart, preso en Tarragona; Manuel Doménech Camps, en libertad condicional; Antonio Casamitjana Salvadó, en libertad condicional.

Sin dejar de actuar en el anterior comité, se constituyó un Ayuntamiento integrado por Jacinto Felip Cogull como alcalde, residente en la Selva; Ventura Vidal (a) Biló, en paradero desconocido; Andrés Aguiló Mestres, residente en Barcelona; José Fort Figuerola, residente en la Selva. Posteriormente y en distintas fechas, formaron parte del consistorio otros vecinos.

Las víctimas eran citadas por el comité antes de dictar su sentencia. Los detenidos no eran encarcelados; se les trasladaba a las pocas horas a un punto donde eran asesinados. En las resoluciones del comité imperaba el criterio de los más exaltados, que, a la vez, eran los que cometían los asesinatos. En ocasiones, las víctimas fueron entregadas a milicianos forasteros, que las transportaban en automóviles hasta al lugar del asesinato. Todos los asesinatos fueron perpetrados por arma de fuego, excepto el del padre misionero Vicente Gumá, que, al parecer, fue quemado vivo y su cuerpo apareció carbonizado. Algunas víctimas fueron inmoladas en el mismo término municipal y otros en municipios cercanos. Generalmente, los cadáveres eran abandonados en el lugar del asesinato, siendo después recogidos por la autoridad judicial. Familiares de jóvenes emboscados fueron detenidos e internados en las cáceles de Reus y Tarragona, puestos posteriormente en libertad.

Respecto a la persecución religiosa, fueron incendiados la iglesia parroquial y el convento de los Hermanos de San Agustín. Saquearon el convento de las Hermanas de San Vicente de Paúl. También se llevó a cabo la recogida de objetos religiosos en los domicilios particulares, que fueron destruidos por una hoguera instalada expresamente en la plaza de la villa. Se impusieron multas, se perpetraron incautaciones, saqueos y registro de domicilios de personas de orden. Se incautaron algunas propiedades agrícolas.

La liberación del municipio tuvo lugar el 15 de enero de 1939, con la entrada de las tropas nacionales sin resistencia, procedentes de los términos de Albiol y Prades, con el Ejército republicano en retirada. Los personajes rojos más destacados de la villa habían huido en dirección a Francia. (El documento está fechado el 25 de mayo de 1942).

 

SEIS BEATOS ASESINADOS

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Estado número 1. Relación de personas residentes en el término municipal que durante la dominación del Frente Popular fueron muertas violentamente.

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1.- VICENTE GUMÁ, de 46 años de edad, religioso del Corazón de María, asesinado el 21 de julio de 1936, en el convento de esta localidad. Su cadáver presentaba quemaduras. Según rumores, la víctima fue quemado vivo. Se ignora las personas sospechosas de haber participado en el crimen. Sus restos carbonizados recibieron cristiana sepultura en el cementerio de la villa.

2.- ANDRÉS HORTET PAMIES, de 55 años de edad, comerciante, asesinado el 20 de julio de 1936, en la carretera de la Salva del Camp a Alcover. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego. Respecto a su filiación política, se dice que fue un destacado elementos a las órdenes del general Martínez Anido, en el Sindicato Libre de Barcelona. En esta villa colaboraba eficazmente con la gente de orden, simpatizando con Falange Española. Como personas sospechosas de haber participado en el crimen se señala a José Murgades Boada, fusilado; Juan Ripoll Domingo y José Mort Ropero, ambos en libertad. Su hermana Francisca, de 68 años de edad, soltera, declara ante el juez que su hermano, presidente del Sindicato Libre de Barcelona, fue detenido por José Murgades Boada y cuatro individuos de Barcelona, en su propio domicilio, el 25 de julio de 1936, siendo conducido a la carretera de Alcover, donde fue asesinado. La víctima era natural de Barcelona, soltero, hijo de Ramón y de Dolores.

3.- JUAN BAUTISTA HORTET SORONELLAS, de 33 años de edad, comerciante, de derechas. Su madre, María Soronellas Crusat, de 56 años de edad, viuda, natural y vecina de la Salva, declara ante el juez, el 27 de noviembre de 1940, que su hijo fue detenido en la tienda donde trabajaba el 6 de abril de 1938, por una patrulla de Guardias de Asalto de Reus, acompañada por vecinos del pueblo, que les servían de guía. En este momento sufrió un ataque al corazón; fue trasladado en ambulancia al hospital de la villa, donde falleció al poco tiempo. Acompañaban a los Guardias de Asalto, Agustín Masdeu, Juan Girona, Pablo Arbós y Javier Salsench, concejales. Salsench tenía contraída una deuda con la madre del difunto, que saldó el día siguiente del entierro, según los documentos que adjunta. Su hermana Francisca formula una declaración en el mismo sentido.

3.- ANTONIO FIGUEROLA GIRONA, de 68 años de edad, sacerdote, asesinado en septiembre de 1936, en la carretera de la Salva del Camp a Reus. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego. Como personas sospechosas de haber participado en el crimen se señala a Agustín Masdeu Milá, fusilado; un forastero desconocido y José Mort Ropero, en libertad.

4.- JUAN BARBERÁ ARBÓS, de 69 años de edad, religioso, asesinado en septiembre de 1936, en la carretera de la Selva del Camp a Reus. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego. Como personas sospechosas de haber participado en el crimen señala a José Marches Llorens y Agustín Masdeu Milá, fusilados; Luís Vallverdú Poblet, en la cárcel, y José Raset Soronellas, fallecido.

5.- BEATO ANDRÉS PRATS BARRUFET, de 50 años de edad, sacerdote, natural de la Selva del Camp, asesinado el 13 de agosto de 1936, en la carretera de la Selva del Camp a Reus. La víctima nació el 7 de agosto de 1886; fue ordenado sacerdote el 21 de septiembre de 1912. Ejerció su ministerio sacerdotal en Espluga de Francolí y Els Pallaresos. Días antes de estallar la guerra, dijo a un grupo de sacerdotes amigos: “Hemos de prepararnos para el martirio. Estoy seguro de que se acerca la hora de nuestro sacrificio”. El 22 de julio de 1936 le visitaron dos milicianos del comité local de Els Pallareses, para que abandonara la casa rectoral. El sacerdote confesó a unos amigos: “No marcharé si no es a la fuerza. No quiero que mis feligreses puedan decir que les he abandonado”. Por la tarde, se congregó en el templo una gran cantidad de fieles para manifestarle su apoyo. El sacerdote les dio la bendición con el Santísimo y se despidió de ellos. Se refugió en casa Bofarull. Pero, para evitar problemas, mosén Prats decidió marcharse a casa de su hermano, en la Selva del Camp. Allí se ocultó hasta el 13 de agosto, fecha en que fue detenido. Dos hombres armados se presentaron en la casa y lo trasladaron ante el comité local. Después, se lo llevaron por carretera en dirección a Reus; antes de llegar al kilómetro 4, le invitaron a gritar por tres veces “¡Viva la República!”; y el contestó “¡Viva Cristo Rey!”. Le dispararon y quedó malherido en el suelo. Al día siguiente todavía podían escucharse sus gemidos en el lugar del crimen. Los asesinos impidieron que fuera auxiliado. Como personas sospechosas de haber participado en el crimen se señala a José Mort Ropera, en libertad; Agustín Masdeu Milá, fusilado; Manuel Doménech Camps, en la cárcel, y Ramón Pons Gumá, fusilado. Beatificado en Tarragona el 13 de octubre de 2013.

6.- BEATO PABLO CASTELLÁ BARBERÁ, de 74 años de edad, religioso claretiano,   misionero del Corazón de María, natural de la Selva del Camp, asesinado el 26 de septiembre de 1936, en la riera de Almoster, término municipal de Reus, junto a su compañero en religión, Andrés Feliu Bartomeu. Fueron apresados y condenados a muerte por ser religiosos. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego. Como personas sospechosas de haber participado en el crimen se señala a José Marches Llorens, Agustín Masdeu Milá, ambos fusilados, y José Raset Soronellas, fallecido. La víctima nació el 3 de mayo de 1861; profesó el 2 de octubre de 1886. Fue misionero en Guinea Ecuatorial. Llevaba 50 años de vida religiosa. Beatificado en Tarragona el 13 de octubre de 2013.

7.- BEATO ANDRÉS FELIU BARTOMEU, de 66 años de edad, religioso claretiano, misionero del Corazón de María, natural de la Selva del Camp. Asesinado el 26 de septiembre de 1936, en la riera de Almoster, término municipal de Reus, junto a su hermano en religión, Pablo Castellá. Su cadáver presentaba heridas por arma de fuego. Como personas sospechosas de haber participado en el crimen se señala a Agustín Masdeu Milá y José Marches Llorens, ambos fusilados; José Raset Soronellas, fallecido, y Manuel Guiu, de Reus, exiliado. Su cadáver recibió sepultura en el cementerio de Reus. La víctima nació el 15 de septiembre de 1870. Vistió el hábito el 30 de septiembre de 1888 y profesó en octubre del año siguiente. Misionero en Guinea Ecuatorial, regresó en 1934 por enfermedad. Llevaba 47 años de vida religiosa. Beatificado en Tarragona el 13 de octubre de 2013.

8.- BEATO CARLOS BARRUFET TOST, de 62 años de edad, Carmelita Descalzo, natural de la Selva del Camp. Era sacristán del convento de Barcelona. Se refugió en su casa natal de la Selva, gracias a un salvoconducto de la CNT, que le proporcionó su convecino Ventura Gasol, conseller de Cultura de la Generalitat. El 2 de agosto llegó a la Selva; se presentó ante el comité local, mostrándole el salvoconducto expedido en Barcelona, en el que constaba como enfermero del hospital. El comité le requisó el documento y le dijo que podía estar tranquilo en casa. El 12 de agosto de 1936 los del POUM decidieron reunir a todos los sacerdotes del pueblo. Uno de los milicianos avisó a una sobrina de Carlos para que se escondiera; pero el no quiso. “Si me matan, alabado sea Dios” – contestó. Fue detenido, trasladado a la sede del comité local y asesinado en la carretera de la Selva del Camp a Reus, cerca de Mas Vermell. Al poco tiempo, se personaron en el lugar del asesinato miembros del comité de la Selva y se mofaron del cadáver. Más tarde llegó un camión procedente de Reus, con el sepulturero; se llevaron los restos mortales del religioso y lo enterraron en una fosa común del cementerio. El certificado de defunción, dice que “según datos extraídos del Registro de Enterramientos, el 12 de agosto de 1936 se dio sepultura a “un hombre desconocido”, hallado en la carretera de Montblanc, a 3 km. de Reus, fallecido a c