LA GENERALITAT LEGALITZA L’AVORTAMENT

LA GENERALITAT LEGALITZA L’AVORTAMENT

EL DÍA DE NADAL DE 1936,
LA GENERALITAT LEGALITZA L’AVORTAMENT

(DOGC núm. 9; del dissabte 9 de gener de 1937).
Decret pel quel es regula la interrupció artificial de l’embràs. Se signa el dia de Nadal (que es va suprimir i es converti en día laborable), 25 de desembre del 1936, a proposta dels Consellers de Sanitat i Assistència Social, Pere Herrera, i de Justicia, Rafael Vidiella, amb el vist –i – plau del Conseller Primer, Josep Tarradellas, i d’acord amb el Consell executiu de la Generalitat republicana.

La finalitat primordial que es persegueix, és la de fecilitar al poble treballador una manera segura i excepta de perill de regular la natalidad, quan existeixin causes poderoses, sentimentals, eugèniques o terapèutiques que exiseixen la interrupció artificial de l’embaràs. Cal acabar amb l’oprobi dels avortaments clandestins, font de mortaldat maternal, perquè la interrupció de l’embràs passi a ésser un instrument al servei dels interessos de la raça i efectuat per aquells que tinguin solvencia científica i autorització legal per fer-ho.

L’article primer diu que “queda autoritzada la interrupció artificial de l’emberàs, efectuada en els Hospitals, Clíniques i Institucions sanitàries dependents de la Generalitat de Catalunya, en els quals estigui organitzat el servei especial per a tal finalitat”. Per a dur a terme els avortaments, la Generalitat crearà dispensarisi sales anexes al centres sanitaris hospitalaris i clínics de Catalunya. Tots els dispensaris, clíniques i sales dedicades a la interrupció artificial de l’embràs, hauran de trametre a la Consellería de Sanitat, cada mes, una relació detallada dels casos practicats. Tambe vindran obligats a portar un servei d’estadistica sobre el avortaments practicats.

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MAQUIS EN PAÜLS

MAQUIS EN PAÜLS

MAQUIS EN PAÜLS

EL SECUESTRO FRUSTRADO

DE JULIÁN SALVADÓ

 Eran las 4 de la tarde del día 10 de agosto de 1951. Una calurosa jornada de trilla en la era, cuando los payeses recolectan la cosecha de trigo o cebada. La mula comía en el pesebre y descansaba en el corral, después de una dura mañana de correr sin pausa en la era, con el trillo en los talones. Después se haber separado el grano y la paja de las espigas, en el interior de la masía de l’Ameleral de cal Deverenc, de Paüls (Baix Ebre, Tarragona) almorzaban Domingo Salvadó; su hijo único, Julián, y un jornalero del pueblo, llamado, también, Domingo, que les ayudaba en las tareas.

Súbitamente, – mientras estaban almorzando -, irrumpe en la rústica cocina, utilizada también como comedor, un hombre armado con una metralleta, una pistola y dos bombas de mano en el cinto. Arma en ristre, obliga a los tres a salir al exterior de la masía, donde esperaba otro maqui armado con fusil, una pistola y una bomba. El maqui armado con metralleta (Francisco Serrano, compañero de Teresa Pla Meseguer, “La Pastora”) llevaba la voz cantante; preguntó quienes eran el dueño y su hijo. Ambos se presentaron. Serrano les dijo que, cumpliendo órdenes del estado mayor (de los maquis), el dueño debía hacerles entrega de la cantidad de 60.000 pesetas, (equivalentes a 15.120.000 pesetas del año 2002, en que fue abolida por el euro).

Domingo Salvadó (Mingo del cal Doverenc para los vecinos) el dueño de la finca, contestó que no disponía del dinero en la masía ni en casa, en aquel momento. Los maquis respondieron que estaban bien informados sobre el patrimonio de la familia. (Acababan de talar y vender el pinar de la finca en que estaban). Les advirtieron que sabían que tienen familia y amigos con dinero, en La Fresneda (Teruel), Paüls y Tortosa. Y les aconsejaron que recurriendo a ellos podían reunir la suma exigida.

Aclarado el asunto, los maquis se llevan como rehenes, secuestrados, al hijo del dueño, Julián, y al jornalero, Domingo, en dirección a las montañas de Els Ports. El padre quedó en libertad, con la misión de buscar el dinero exigido, que debía entregar como rescate a las cuatro de la tarde del día siguiente, en un lugar próximo al Mas de les Eres, en el término municipal de Horta de Sant Joan, donde le esperarían con los rehenes y harían el intercambio. Al atardecer, amparados por la oscuridad para no ser descubiertos, maquis y rehenes emprendieron el camino de Les Eres. Allí se escondieron entre la maleza. Durante la noche, mantuvieron a Julián atado por un pie a uno de los maquis. Hacia las once de la mañana del día siguiente, Julián pidió a los secuestradores hacer sus necesidades fisiológicas en un lugar cercano y desguarnecido. Los maquis cedieron a regañadientes. Y Julián, aprovechando un descuido de los vigilantes, se subió los pantalones rápidamente y emprendió una veloz huida entre los frondosos pinares. Le persiguieron un rato, pero no lograron alcanzarle. Se escabulló entre los pinares. Los maquis no le dispararon sus armas por temor a que la Guardia Civil, posiblemente alertada, pudiera localizarlos al oír los disparos. Rápidamente, Julián dio unos saltos felinos y se puso fuera del alcance de las armas de los secuestradores. Al cerciorarse los maquis que el rehén había logrado escapar, dejaron en libertad al jornalero Domingo, que emprendió el regreso al pueblo, después de una larga caminata.

Julián no cesaba en su frenética carrera; había destrozado el calzado y corría sin rumbo con los pies descalzos, – entre pinos, encinas y matorrales -, hasta que divisó el pueblo allá a lo lejos, y pudo orientarse camino abajo. La preocupación de Julián era encontrar a su padre antes de que este llegada al lugar convenido con los maquis para entregarles el dinero. Mientras, su padre, Domingo, a primera hora de la mañana, se había trasladado a Tortosa para sacar el dinero convenido del banco. Regresó al pueblo en un taxi, – circunstancia que extrañó a los vecinos-, y emprendió el camino de Les Eres con el dinero del rescate. Milagrosamente, padre e hijo se encontraron en el camino de Sant Roc, se abrazaron, y juntos regresaron al pueblo. Julián llegó descalzo y con los pies sangrando. Yo le vi en su casa con los pies destrozados, que su madre curaba a base de agua y sal, con mucho cariño. Familia y vecinos acudieron a cal Doverenc para ayudar en lo que fuere menester y solidarizarse con la familia.

Inmediatamente, Julián y el jornalero, Domingo,  se trasladaron al cuartel de la Guardia Civil para denunciar los hechos. Los guardias les mostraron fotografías de los maquis y efectivamente, uno era Francisco Serrano y el otro, Teresa Pla Meseguer, La Pastora. Pese a no haber entregado el dinero, la Guardia Civil denunció los hechos a la autoridad judicial, que procedió contra Domingo Salvadó (el padre), por no haber formulado la denuncia del secuestro de su hijo y el jornalero cuando se produjo, antes de ir a buscar el dinero a Tortosa. Poco tiempo después quedó en libertad. (Causa 63/IV/60, páginas 126-129. Tarragona, 1960).

Más tarde, en el pueblo se corrió la voz que los maquis planeaban asaltarlo por la noche para vengarse y asesinar a la familia de cal Doverenc. Tanto es así que números de la Guardia Civil y miembros del Somatén local montaron guardia por las noches durante algún tiempo, ante el peligro del posible asalto de los maquis al pueblo. Un miembro del Somatén local prestó a Julián su pistola y el fusil, con la munición correspondiente, para poder defenderse si fura necesario. Como era peligroso que padre e hijo desarrollaran sus tareas de payeses en el campo, tuvieron que abandonar el pueblo e instalarse en Roquetas, para evitar la posible represalia de los maquis, donde Julián vive ahora con su familia.

La Guardia Civil consideraba a La Pastora cabecilla de la banda y a Francisco, su lugarteniente. Sin embargo, para ella Francisco Serrano era el jefe, y en todas las acciones era él quien llevaba la iniciativa, como ocurrió en l’Ameleral de cal Doverenc El era, en realidad, el responsable; ella, su vigilante. Francisco había sido jefe de batallón, trasladado del XVII al XXIII sector, donde desempeñó el cargo de secretario de organización del Comité de Grupo, mientras que La Pastora no era más que un enlace incorporado a la guerrilla en momentos de apuro.

La Pastora era hermafrodita; fue bautizada como varón, con el nombre de Florencio Pla Meseguer, natural de Vallibona (Castellón); que cambió por el de Teresa Pla Meseguer. Con este nombre era conocida por los suyos y fue  juzgada en consejo de guerra celebrado en Tarragona, el 12 de diciembre de 1960, “por supuesto bandidaje y terrorismo”. Un sumario de más de 600 páginas en el que aparecen numerosos testigos y donde se describe con detalle, entre otros, el asalto al chalet de la familia Nomen de Tortosa, que costó la vida a Francisco Serrano.

El Mas del Llobrec (Paüls, Baix Ebre) era el centro de operaciones de los maquis para saltar desde el Maestrazgo y Els Ports a la Terra Alta y el Priorat.

* Relato del periodista Francesc Basco Gracià, basado en el Consejo de Guerra contra La Pastora, celebrado el  12 de diciembre de 1960 en Tarragona, que obra en el archivo de la Capitanía General de Cataluña.

LES SENTÈNCIES DE MORT

LES SENTÈNCIES DE MORT

ELS TRIBUNALS POPULARS

(DOGC, núm. 289, 15 d’octubre de 1936, pags. 194 a 196)

El Conseller Primer de la Generalitat de Catalunya, Josep Tarradellas, amb el vist-i-plau del Conseller de Justícia, Andreu Nin, signen un Decret, amb data 13 d’octubre de 1936, creant al territori de Catalunya els Tribunals Populars, que entendran en els actes que directament o indirectament hagin coadjuvat a la rebel·lió militar i al moviment feixista i en aquells que per llur índole especial poden conceptuar-se com a contrarevolucionaris.

Els Tribunals Populars es compondran d’un president y vuit membres pertanyents a cadascun dels partits polítics i organitzacions sindicals següents: un del Partit Socialista Unificat de Catalunya(PSUC); un de la Federació Anarquista Ibèrica (FAI); un del Partit Obrer d’Unificació Marxista (POUM); un d’Esquerra Republicana de Catalunya (ERC); un de la Confederació Nacional del Treballs (CNT); un de la Unió General de Treballadors (UGT); un d’Acció Catalana Republicana (ACR) i un de la Unió de Rabassaires (UR).

LES SENTÈNCIES DE MORT ES COMUNIQUEN I LES EXECUTA EL GOVERN DE LA GENERALITAT

(DOGC núm 29, de 28 de gener de 1937).

El Conseller de Justícia, Rafael Vidiella, resol que “Les sentències de condemnament a mort es comunicaran al Govern de la Generalitat per mitjà del Conseller de Justícia, al qual li’n serà tramesa una còpia autoritzada. El Conseller de Justícia donarà rebut de l’entrega, el qual s’unirà a la causa”. Seguidament que el Tribunal rebi l’acús de rebut de la còpia, notificarà la sentència al condemnat, al efectes del termini de l’apartat i de l’art. 18 del decret del 5 de gener de 1937. “La pena de mort s’executarà pel personal designat a l’efecte i hi assistiran les representacions que l’Autoritat legitima cregui convenient”. (Ordre de la Conselleria de Justícia de 18 de gener de 1937).

TARRAGONA; COMPANYS COMMUTA PENES DE MORT

En data 12 de gener de 1937 (DOGC núm 14, del 14 de gener de 1937), el president Companys signa un Decret pel qual commuta la pena de mort dictada pel Tribunal Popular de Tarragona, en data 24 de desembre últim, per la de reclusió perpètua a Daniel Vallbona i Sanau, Josep Carreras i Pont i Salvador Palau i Costa.

En data 15 de gener de 1937 (DOGC núm 17, del 17 de gener de 1937, pag 260), vista la sentència dictada pel Tribunal Popular de Tarragona amb data 25 de desembre últim, el president Companys commuta la pena de mort per la de reclusió perpètua a Josep M. Sunyer i Vaquet, Josep Roca i Sanuan, Joaquim Sunyer i Paladella, Josep Llop i Peris, Josep Roca i Oriol i Josep Llop i Gasull.

El dia 26 de gener de 1937, el president Companys commutava a Isabel Segura i Adell la pena de mort imposada pel Tribunal Popular de Tarragona, per la privació de llibertat en camps de treball correccionals. I el mateix dia commutava la pena de mort dictada pel Tribunal Popular de Tarragona per la de reclusió perpètua a Josep Torrens i Grau, Lluis Solé i Grau, Agustí Solé i Grau, Sebastià Roig i Bover, Eduard Bargalló i Peirats, Joan Mercader i Mercader i Josep Martí i Navarro. (DOGC num 29, 28 gener 1937, pag. 422).

3.753 PERSONAS FUERON ASESINADAS EN TARRAGONA POR EL FRENTE POPULAR

3.753 PERSONAS FUERON ASESINADAS EN TARRAGONA POR EL FRENTE POPULAR

La desmemoria histórica

3.753 PERSONAS FUERON ASESINADAS

EN TARRAGONA POR EL FRENTE POPULAR

Estos rojelíos nuestros, se deslizan de nuevo por el túnel del tiempo. Regresa la desmemoria histórica. Se acerca el 18 de julio, se cumplen ochenta años de la victoria de los nacionales, y erre que erre con las querellas, la exhumación de muertos y la promoción política de las célebres “victimas del franquísmo”. No hemos conseguido que salga una sola víctima de los milicianos del Frente Popular o del Ejército republicano. Seguramente porque eran unos angelitos…

Algunos quieren volver la historia del revés como un calcetín y que lo que sucedió no haya pasado nunca. “Que lo que sucedió no haya pasado, cosa que al mismo Dios es imposible”, escribió en dos endecasílabos memorables Manuel Machado.

¿Quién responde del asesinato del doctor Josep María Vives Salas, quemado vivo rociando su cuerpo con gasolina, junto a la antigua Escuela de Trabajo (en la Era del Eume),  cerca de donde hoy se hallan las instalaciones de Diari de Tarragona, inmolado por presos comunes, liberados y armados por la Generalitat, entre ellos Recasens, el tristemente célebre “Sec de la Matinada”? El doctor Vives dejó esposa y siete hijos. ¿Quién responde de esta barbaridad?

¿Quién responde de los 3.752 asesinatos perpetrados en la provincia de Tarragona desde julio de 1936 hasta el final de la guerra, bajo el dominio del Frente Popular? Las cifras son del doctor Miquel Aleu (epr), médico forense de unos y otros, que, por imperativo legal, tuvo que presenciar las ejecuciones y efectuar la autopsia a los cadáveres de personas asesinadas que llegaban al cementerio. Me dijo: “Els afusellats en la represió franquista foren 116”. Después, haciendo broma, como le gustaba, sentenció: “Si fem una resta, la diferencia és de 3.636 víctimes; güanyen per golejada els del Front Popular”. Y se reía… Asesinar sin piedad a 3.752 personas en dos años no es una broma. Es imposible que, con ese número de víctimas, nadie encuentre un solo culpable. El doctor Aleu no necesitaba estadísticas; los asesinados pasaban por sus manos y tenía información fidedigna. Hubo consejos de guerra y condenas a la última pena, aplicando la Ley de Vagos y Maleantes, aprobada, por cierto, en tiempos de la Segunda República y empleada por el Frente Popular.  Afortunadamente, muchos fueron los que se exiliaron a Francia porque eran bastantes los que tenían delitos de sangre o habían cooperado en ellos. Después pudieron regresar y algunos no quisieron. No debían tener la conciencia muy tranquila.

¿Quién responde de los 141 sacerdotes martirizados y fusilados en la Archidiócesis de Tarragona? (BOAT, núm 15, pág. 209 – 212, 30 de agosto de 1944). ¿Quién responde de los 316 sacerdotes martirizados y fusilados en la diócesis de Tortosa? ¿Quién responde de los 41 Hermanos de las Escuelas Cristianas inmolados en la provincia? ¿Y de los siete Carmelitas Descalzos? ¿Y de los siete Misioneros del Corazón de María?  ¿Y de los cuatro religiosos de la Fraternidad Terciaria Carmelitana de la Enseñaza? ¿Y del capuchino, Carmelo de Colomés? Hoy, todos beatificados, excepto los de Tortosa. ¿Quién responde del asesinato en Calafell de quince Hospitalarios de San Juan de Dios, que se dedicaban al cuidado de niños minusválidos y enfermos mentales? Hoy, beatificados. ¿Y los 52 ex alumnos de La Salle, inmolados por sus creencias religiosas, quién responde?

¿Quién responde de los 500 templos devastados en la Archidiócesis de Tarragona? ¿Y del incalculable patrimonio artístico y cultural destruido, propiedad de la Iglesia y del Estado? ¿Quién responde? ¿Quién responde del tesoro del Papa Luna del obispado de Tortosa, trasladado a México en el barco “Vita”, y del cual nada más se supo? ¿Y del camión de la Generalitat que recorría pueblos y ciudades de la provincia para recoger los objetos de valor de la Iglesia y de los vecinos “benestants”, llevárselos a Barcelona para fundirlos y convertirlos en lingotes de oro y plata, para pasarlos a Francia? ¿Quién responde de todo esto?

¿Quién responde de las 149 personas no residentes en Tarragona, cuyos cadáveres fueron hallados en las carreteras, los descampados y en la tapias del cementerio de la capital, entre las que se relacionan 62 de desconocidos, que no pudieron ser identificados? Dice así: “Persona desconocida: se presume que era jesuita por su vestimenta”. Otro: “Persona desconocida: se presume que era sacerdote por la tonsura”. Otro: “Persona desconocida: llevaba una Cruz en el bolsillo”. Y así hasta 62 cadáveres. En otra lista aparecen 132 personas asesinadas, todas residentes en Tarragona, inmoladas entre julio de 1936 y abril de 1937. ¿Quién responde de todo esto?

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¿Quién responde de los 560 asesinatos perpetrados en el partido judicial de Tortosa? ¿Y de los 387 de Grandesa; y de los 329 del Priorato; y de los 373, de Reus; y de los 349 de Tarragona; y de los 278 de Valls; y de los 233 de El Vendrell; y de los 197 de Montblanc? ¿Quién responde del asesinato del beato Manuel Borrás, obispo auxiliar de Tarragona, en el Coll de Lilla? ¿Quién responde de la noche triste de Falset, con el asesinato en masa de 26 personas, ametralladas en el cementerio? ¿Y del asesinato de Enrique Rull Cortés, “porque tenía un hijo en el Seminario”? ¿Quién responde?

¿Quién responde de haber suprimido el día de Navidad en Cataluña y de haber convertido el día de Reyes en “la setmana dels infants? ¿Quién responde de haber suprimido del callejero de los pueblos y ciudades de Cataluña, todos los que llevaban  nombre de santo desde tiempo inmemorial? Santa Coloma de Queralt se convirtió en Queralt de la Conca; Sant Carles de la Ràpita, en La Ràpita a secas; Sant Jaume dels Domenys, en Domenys del Penedès; Sant  Jaume d’Enveja, en Enveja, y así en el resto de Cataluña? ¿Quién responde de estas barbaridades, abolidas luego por los nacionales?

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Y si van a revisar y anular las sentencias de los juicios sumarísimos del final de la guerra, ¿qué hacemos con todas las condenas a muerte de los llamados Tribunales Populares, creados por la Generalitat republicana? ¿Las ponemos como impecables ejemplos de la modélica y equilibrada justicia del pueblo en armas? El juicio y la condena de Jaume Hilari, hermano de las Escuelas Cristianas, por el Tribunal Popular de Tarragona, es un buen ejemplo de cómo funcionaba la justicia “popular” en aquellos tiempos. El hermano vivía en el colegio de Cambrils. Como estaba sordo no podía dedicarse a la enseñanza y trabajaba de payés en el huerto. Fue condenado “porque sabía Latín y enseñaba la Religión católica a sus alumnos”. El mismo día, el tribunal de Tarragona remitió a la Generallitat la condena de veinte penas de muerte para que fueran ratificadas o conmutadas por el presidente Lluis Companys. Diecinueve de ellas fueron conmutadas por treinta años de reclusión. Un solo reo fue condenado a la pena máxima: Jaume Hilari. Presenció la ejecución, por imperativo legal, el doctor Miquel Aleu. En 1999 estuvo presente en Roma, como testigo de excepción, junto a san Juan Pablo II, en el acto de canonización hermano lasaliano.  Es el primer Santo de la persecución religiosa en Cataluña.

Como pueden ver, si se sacan los muertos de un lado empezarán a salir los del otro. Y si hay que pedir perdón por unos habrá que hacerlo también por los otros, que fueron mucho más numerosos. Todo debe ser perdonado; pero es intolerable la manipulación de la verdad histórica. Han pasado ochenta años y es hora que se sepa la realidad de aquellos tiempos.

Jordi Pujol, siendo presidente de la Generalitat, dijo, referente a la memoria histórica que “se puede chapotear con el agua, pero no con la memoria”.  Recordó que en Cataluña tenemos la suerte macabra de haber sido a la vez verdugos y mártires y, por tanto, podemos entendernos mutuamente”. Y se preguntó: “¿Alguien ha pedido perdón por los 5.000 curas, frailes, monjas, democristianos, carlistas o falangistas muertos en Cataluña?” Esta situación fue la que hizo que “en Cataluña murieran hasta tres veces más personas de derechas que de izquierdas, simplemente porque muchos pudieron huir a Francia”. Confesó que él, como presidente de la Generalitat también debería haber pedido perdón. Pero antes tenía que haberlo hecho Tarradellas, “porque aunque la Generalitat perdió el control de la calle, tenía la obligación de mantenerlo, porque era el régimen legalmente constituido y debía garantizar la seguridad de todos”.

Francesc Basco Gracià. Periodista. Tarragona, 15 de mayo de 2016.

 

DOCUMENTACION

Los Tribunales Populares fueron creados por la Generalitat republicana; las sentencias de muerte se ejecutaban por orden del Govern y las firmaba el president Companys. Para que quede claro, definitivamente. Por tanto, sant Jaume Hilari fue condenado a morir fusilado por el presidente Lluis Companys.

He aquí los documentos:

ELS TRIBUNALS POPULARS

(DOGC, núm. 289, 15 d’octubre de 1936, pags. 194 a 196)

El Conseller Primer de la Generalitat de Catalunya, Josep Tarradellas, amb el vist-i-plau del Conseller de Justícia, Andreu Nin, signen un Decret, amb data 13 d’octubre de 1936, creant al territori de Catalunya els Tribunals Populars, que entendran en els actes que directament o indirectament hagin coadjuvat a la rebel·lió militar i al moviment feixista i en aquells que per llur índole especial poden conceptuar-se com a contrarevolucionaris.

Els Tribunals Populars es compondran d’un president y vuit membres pertanyents a cadascun dels partits polítics i organitzacions sindicals següents: un del Partit Socialista Unificat de Catalunya(PSUC); un de la Federació Anarquista Ibèrica (FAI); un del Partit Obrer d’Unificació Marxista (POUM); un d’Esquerra Republicana de Catalunya (ERC); un de la Confederació Nacional del Treballs (CNT); un de la Unió General de Treballadors (UGT); un d’Acció Catalana Republicana (ACR) i un de la Unió de Rabassaires (UR).

LES SENTÈNCIES DE MORT ES COMUNIQUEN

I LES EXECUTA EL GOVERN DE LA GENERALITAT

(DOGC núm 29, de 28 de gener de 1937).

El Conseller de Justícia, Rafael Vidiella, resol que “Les sentències de condemnament a mort es comunicaran al Govern de la Generalitat per mitjà del Conseller de Justícia, al qual li’n serà tramesa una còpia autoritzada. El Conseller de Justícia donarà rebut de l’entrega, el qual s’unirà a la causa”. Seguidament que el Tribunal rebi l’acús de rebut de la còpia, notificarà la sentència al condemnat, al efectes del termini de l’apartat i de l’art. 18 del decret del 5 de gener de 1937. “La pena de mort s’executarà pel personal designat a l’efecte i hi assistiran les representacions que l’Autoritat legitima cregui convenient”. (Ordre de la Conselleria de Justícia de 18 de gener de 1937).

TARRAGONA; COMPANYS COMMUTA PENES DE MORT

En data 12 de gener de 1937 (DOGC núm 14, del 14 de gener de 1937), el president Companys signa un Decret pel qual commuta la pena de mort dictada pel Tribunal Popular de Tarragona, en data 24 de desembre últim, per la de reclusió perpètua a Daniel Vallbona i Sanau, Josep Carreras i Pont i Salvador Palau i Costa.

En data 15 de gener de 1937 (DOGC núm 17, del 17 de gener de 1937, pag 260), vista la sentència dictada pel Tribunal Popular de Tarragona amb data 25 de desembre últim, el president Companys commuta la pena de mort per la de reclusió perpètua a Josep M. Sunyer i Vaquet, Josep Roca i Sanuan, Joaquim Sunyer i Paladella, Josep Llop i Peris, Josep Roca i Oriol i Josep Llop i Gasull.

El dia 26 de gener de 1937, el president Companys commutava a Isabel Segura i Adell la pena de mort imposada pel Tribunal Popular de Tarragona, per la privació de llibertat en camps de treball correccionals. I el mateix dia commutava la pena de mort dictada pel Tribunal Popular de Tarragona per la de reclusió perpètua a Josep Torrens i Grau, Lluis Solé i Grau, Agustí Solé i Grau, Sebastià Roig i Bover, Eduard Bargalló i Peirats, Joan Mercader i Mercader i Josep Martí i Navarro. (DOGC num 29, 28 gener 1937, pag. 422).

Ningú va quedar-se a defensar Barcelona

Ningú va quedar-se a defensar Barcelona

REFLEXIONES DE CID MULET.- Joan Cid Mulet, delegat de Cultura de la Generalitat a Tortosa, descriu des de l’exili mexicà, en el seu llibre “La Guerra Civil i la revolució a Tortosa”, els últims díes de la guerra: “Ni un sol soldat republicà va quedar-se a defensar Barcelona. Ni un sol ministre va oblidar-se de fugir. Cap conseller de la Generalitat va emular Rafel de Casanova. Entre Olot, Girona i Figueres, l’aiguabarreig oficial augmentava la confusió de la dantesca caravana que per tots els camins que van a França es llençava a un èxode que no tindria parió en la història dels pobles” […]  “Ningú va sospitar mai el calvari que tot just començava. La República entrava en agonía. La lluita fratricida tocava a la seva fi. La revolució, que havia ensangonat les ciutats i els villarges, quedaria només amb tota la rastellera de crims i de disbauxes. Els pobles que havien patit el malson de por de tres anys, rebien Franco com a alliberador. Pero…, una nova repressió comançaria i les presons s’ompliren. Als orfes i a les vidues que amagaven el plor en la soletat i en l’odi, s’hi afegirien noves vidues i nous orfes. […] “Uns ídols subtituirien uns altres ídols. Les multituds sense consciència política, renegarien d’uns i beneirien uns els altres. Espanya, peró, endolada, sagnant, martiritzada, no oblidarà mai els horrors que  ha patit durant uns mesos de follia, per la incomprensió entre germans que l’abocaren a una bàrbara carnicería.”

Francesc Basco Gracià. Periodista. Tarragona, 18 de mayo de 2016.

Azaña: “España ha dejado de ser católica”

Azaña: “España ha dejado de ser católica”

LA CONVERSIÓN DE AZAÑA

 Manuel Azaña, Jefe de Gobierno y presidente durante la Segunda República, fue un exponente del anticlericalismo. No actuó con diligencia a la hora de evitar la quema masiva de iglesias y conventos en 1931. Es el autor de la famosa frase: “ni todos los conventos de Madrid valen la vida de un republicano”; o la de “España ha dejado de ser católica”, pronunciada en las Cortes. El espíritu de la Constitución de 1931, aprobada cuando él era jefe del Gobierno, estaba en esta línea. El texto regulaba de manera restrictiva el estatuto jurídico de las confesiones religiosas así como la libertad de conciencia. Su desarrollo legislativo tuvo una serie de graves consecuencias, como la disolución de la Compañía de Jesús en 1931 o la ley de Confesiones y Congregaciones Religiosas de 1933. El Cardenal Vidal y Barraquer dirigió, en su día, las siguientes palabras al presidente Azaña: “Aunque sea V.E. un perseguidor de la Iglesia, cumpliendo el precepto de Cristo le encomiendo a Dios todos los días, a fin de que un día se acuerde de que tiene V.E. un alma para salvar”.

El sacerdote Gabriel M. Verd, en el libro “La Conversión de Azaña”, describe los últimos momentos del político en su exilio francés. Pudo haber muerto arrepentido de su actuación, pidiendo perdón, piedad y misericordia a aquel Dios que tanto combatió en vida. Según relató el obispo francés de Montauban, monseñor Pierre-Marie Théas, que se acercó a él en los últimos días de su vida, años después del fallecimiento del dirigente del Frente Popular, hizo públicos los últimos momentos de Azaña, que él vivió de cerca.

“JESÚS, PIEDAD Y MISERICORDIA”.- El 18 de octubre de 1940 se produjo el primer encuentro entre el prelado y el presidente, gravemente enfermo, a petición del dirigente español. “Vuelva a visitarme todos los días”, dijo Azaña al prelado tras la primera cita. El obispo le visitó a diario; así lo relata: “Hablamos de la Revolución, de los asesinatos, de los incendios de iglesias y conventos… El me hablaba de la impotencia de un gobernante para contener a las multitudes desenfrenadas”. En estos escritos, rescatados por Gabriel M. Verd, el obispo añade que “deseando conocer los sentimientos íntimos del enfermo, le presenté un día el Crucifijo. Sus grandes ojos abiertos, enseguida humedecidos por las lágrimas, se fijaron largo rato en Cristo crucificado”. Tras esto, Manuel Azaña “lo cogió de mis manos, lo acercó a sus labios, besándolo amorosamente por tres veces, exclamando cada vez: ¡Jesús, piedad y misericordia!”. Siguiendo con el relato de los hechos, el obispo francés le preguntó: “¿Desea usted el perdón de los pecados?”, y contestó que sí. “Recibió con plena lucidez el sacramento de la Penitencia, que yo mismo le administré”, declaró monseñor Théas.

Sin embargo, cuando el obispo habló con los que rodeaban al enfermo para administrarle la comunión en forma de Viático (Sacramento que se administra a los enfermos moribundos), le fue denegado con estas palabras: “¡Esto le impresionaría!” La insistencia del prelado no dio resultado. Pero el presidente Azaña recibió la Extremaunción y murió el 3 de noviembre de 1940, en presencia del obispo francés.

Este acercamiento al catolicismo también fue confirmado por su viuda, que destacó la importancia que en estos hechos narrados tuvo una monja, que actuó como enlace para que pudiera conocer al obispo. Además contó que el día de la muerte del político, “ya por la noche, viéndole morir, por encago mío salieron en búsqueda de la monja, y ésta, cumpliendo mis deseos igualmente, vino acompañada del obispo. Minutos después, nuestro enfermo expiraba”.

REFLEXIONES DE CID MULET.- Joan Cid Mulet, delegat de Cultura de la Generalitat a Tortosa, descriu des de l’exili mexicà, en el seu llibre “La Guerra Civil i la revolució a Tortosa”, els últims díes de la guerra: “Ni un sol soldat republicà va quedar-se a defensar Barcelona. Ni un sol ministre va oblidar-se de fugir. Cap conseller de la Generalitat va emular Rafel de Casanova. Entre Olot, Girona i Figueres, l’aiguabarreig oficial augmentava la confusió de la dantesca caravana que per tots els camins que van a França es llençava a un èxode que no tindria parió en la història dels pobles” […]  “Ningú va sospitar mai el calvari que tot just començava. La República entrava en agonía. La lluita fratricida tocava a la seva fi. La revolució, que havia ensangonat les ciutats i els villarges, quedaria només amb tota la rastellera de crims i de disbauxes. Els pobles que havien patit el malson de por de tres anys, rebien Franco com a alliberador. Pero…, una nova repressió comançaria i les presons s’ompliren. Als orfes i a les vidues que amagaven el plor en la soletat i en l’odi, s’hi afegirien noves vidues i nous orfes. […] “Uns ídols subtituirien uns altres ídols. Les multituds sense consciència política, renegarien d’uns i beneirien uns els altres. Espanya, peró, endolada, sagnant, martiritzada, no oblidarà mai els horrors que  ha patit durant uns mesos de follia, per la incomprensió entre germans que l’abocaren a una bàrbara carnicería.”

Francesc Basco Gracià. Periodista. Tarragona, 18 de mayo de 2016.

PEDIMOS QUE SE SUSPENDA LA VISITA DE OTEGUI AL PALAMENT DE CATALUÑA — El Heraldo Montañés

Originally posted on teresa freixes: Necesitamos oír tu voz. La ciudadanía es determinante. Y la democracia pide participación. ? Sra. Presidenta del Parlament de Catalunya: Hem conegut per la premsa que el Parlament rebrà properament la visita d’Arnaldo Otegui. La defensa del terrorisme o de la violència, la seva justificació o la propagació de l’odi, són incompatibles…

a través de PEDIMOS QUE SE SUSPENDA LA VISITA DE OTEGUI AL PALAMENT DE CATALUÑA — El Heraldo Montañés